Karasuma es un alfa, uno de los más fuertes de su entorno, es necesario que sea fuerte, debe de ser fuerte y no ser debil si queria proteger a los demás, una promesa que le cumplira a su difunta hermana.

Su aroma es peculiar, pasar tanto tiempo en el hospital visitando a su hermana habia alterado de manera permanente su aroma, huele a romero con medicina, la mayoria le decia que olia ha hospital.

Los medicos trataban de echarle la culpa a sus constantes visitas por su falta de celo, estaba en la edad indicada para tener su primer celo pero no habia aparecido, eso le molestaba.

Si su celo llegaba de sorpresa corria el riesgo de lastimar alguien, cosa que no queria hacer por nada del mundo, diferentes doctores los vieron pero ninguno pudo hallar el motivo por el cual su celo no habia aparecido, sus hormonas estaban bien y no tenia ninguna enfermedad, el aroma a hospital se habia combinado a la perfección con sus feromonas.

Su celo jamás llego, paso toda su epoca escolar como el alfa sin celo, otros alfas se rieron de él pero los ignoro, su falta de celo no afecta sus otros sentidos o su fuerza.

Aprendió a vivir con su falta de celo, los medicos dijieron que algún dia podria llegar, la unica teoria que tenian era que su celo llegaria cuando encontrara a su destinado.

Esa era la unica teoria que podia explicar su falta de celo, su organismo despertaria cuando encontrara a su destinado, las probabilidades de encontrar a tu destinado son bajas.

Sus padres no son destinados pero se aman como si lo fueran, ser destinados no significaba encontrar a tu media naranja, tal vez esa media naranja ya habria encontrado alguien más, sus padres vieron a sus destinos pero entre ellos lo ignoraron porque ya tenian sus vidas formadas.

Tal vez su destinado este al otro lado del mundo, tal vez incluso ya tenga una pareja, las posibilidades eran demasiadas.

Se enlisto en ejercito, paso las pruebas y se convirtio en uno de los mejores soldados que habia, le divertia estar en ese lugar, le gusta estar ahí.

Un día uno de sus superiores lo llamo, estaba hablando con un agente del gobierno, cuando lo vio una sonrisa se le armo.

"Karasuma, tú junto a tu tropa han sido seleccionados para representar a nuestro país por el aniversario de la alianza entre Estados Unidos y nuestro país"


No era la primera vez que viajaba a otro país pero si era su primera vez representando a su país, bueno su tropa tambien estaba ahí, solo era un desfile, un recorrido y despues podrian irse a comer o explorar las cercanias.

Aún así habia algo que le decia que pasaria ese día, algo en su interior le decia que pasaria algo aquel día, no sabia que era.

El desfile dio inicio, todo estaba pasando con normalidad, no habia nada fuera de lo común.

Las cosas estaban saliendo como debian ser, la gente los veia, habia niños que los veian con emoción, habian adultos sonriendo.

Su nariz pudo captar algo diferente, un aroma nuevo, embriagador, menta, la menta más fresca que ha olido en su vida, inconscientemente giro su cabeza.

Sus ojos pudieron ver alguien en particular, era un hombre de cabello rubio fresa oscuro, ojos violetas brillantes y una piel palida, en ese momento fue como si el tiempo se hubiera detenido en ese momento.

El tiempo volvio a correr cuando aquel hombre se escapo, se fue corriendo dejando atras un rastro de sus feromonas de menta, las más frescas que su nariz a olido.

Regreso su vista al frente ignorando el extraño calor que se expandia de manera lenta por su cuerpo, debia de mantenerse frio hasta que el desfile acabara.

Fueron dos horas de la peor tortura que pudo haber experimentando, su autocontrol estuvo luchando fuertemente contra aquel calor que queria consumirlo, cuando el desfile termino se escapo.

Lejos de todos y sobre todos de los omegas, su primer celo habia iniciado, veinticuatro horas si no encontraba los supresores que tenian escondidos sus compañeros.

Luego se disculparia por desordenar la habitación, se inyecto de una manera bruta los supresores, se dejo caer de rodillas soltando jadeos esperando que el calor desapareciera junto a las ansias de ir a buscar a ese omega de oler a menta.

Ese omega era su destinado? Su omega destinado esta en Estados Unidos?

Si recordaba bien aquel omega no parecia ser de origen estadounidenses, sus rasgos eran demasiados finos, su piel palida junto aquel aroma tan embriagador, sus instintos querian ir detrás de él desde el segundo que escapo.

Fue una lucha interna que pudo ganar, el calor aún no disminuia, eso era lo que pasaban sus demás compañeros? Le haria daño si se colocara otro supresor?

Se golpeo la cabeza tratando de apagar los pensamientos que lo tentaban a salir afuera, buscar aquel omega...

Los golpes siguieron, se encerro en el baño para tomar una ducha helada, odia su primer celo.


Habian pasado 3 días desde que su primer celo termino, un verdadero infierno en carne propia, en dos días regresaria a Japón, hoy habia una fiesta con personas del gobierno y algunos estudiantes destacados de las mejores universidades del país.

Podia ver a sus compañeros coquetando con algunas mujeres o omegas, evito poner los ojos en blanco ante esas actitudes, por hoy puede relajarse, solo un poco.

Habia muchos olores en la sala que se combinaban a la perfección pero habia uno que destacaba entre todos los demás, menta, menta fresca.

La misma menta de aquel día, cerca, demasiado cerca, muy cerca.

Sus ojos se abrieron ligeramente cuando lo volvio a ver, aquel omega estaba a unos metros tomando una copa de vino, aquellos ojos violetas brillantes lo estaban viendo.

El omega se dio cuenta de su presencia, lo saludo con la mano acercandose con esa copa de vino en su mano, podia sentir un ligero calor en su rostro, su celo habia regresado?

"Ah eres el joven de hace unos días en el desfile, es un gusto conocerte, Asano Gakuho" El omega le hablo en japones para su sorpresa.

"El gusto es mio, Karasuma Tadaomi"

Asano solto una risa ante el ligero sonrojo que pintaba las mejillas del alfa.