Gakuho al ser un omega se veía obligado a tener que aferrarse a ciertos comportamientos de su casta, como la época de celo.
Quien haya inventado los supresores es un genio, no perdía su tiempo pensando en cosas tontas y podria retomar sus actividades normales, sus padres suspiraban al oírlo decir aquello.
Ellos deseaban que sea más como un omega normal con ambiciones de omegas normales, no un soñador que pensaba en grande y tenia un deseo por tener tanto poder como si se tratara de un alfa.
Va dejar en claro que lo omegas pueden llegar a tanto como los alfas aunque sus padres lo vieran con malos ojos, los supresores siempre estuvieron de su lado.
Tomaba supresores siempre que su celo estuviera cerca, no le importaba la dosis, incluso si quedaba estéril en el proceso, no es que estuviera buscando un alfa y deberia de quedar más de claro después de haber asustado a demasiados alfas por su ideas demasiado revolucionarias, si no pueden aguantar eso mejor que se vayan, no acepta débiles.
Los médicos parecian cansados al tratar de disuadirlo para que dejará de tomar los supresores al menos por una temporada, no le haría bien a su anotomia omega si sigue negando su naturaleza.
Solo habrían dos caminos donde podría terminar si seguia así, volverse estéril o que su celo explotara cuando encontrara su alfa, su compañero indicado.
No le hizo caso a los doctores porque tener un alfa no se veía en sus planes de ese entonces.
Karasuma Tadaomi fue una pieza que no pudo ver venir, una pieza que creyó que se iria como los demás pero que enrealidad termino quedandose.
Por primera vez los supresores dejaron de verse bien...
Los siguió tomando incluso cuando lo que antes se sentia bien se empezo a sentir mal, maldita naturaleza.
Jamás se imaginó que al final sus planes iniciales bien armados tendrían un ligero cambio, bueno un gran cambio.
Debería de dejar de tomar sus supresores si quería tener su celo, es algo que le preocupa, estuvo tomando sus supresores por años.
Reprimio y eliminó todo deseo sexual que viniera durante esa época de celo, pero ahora quería que su celo llegará.
Es un deseo natural que creía poder evitar, no contó con que se terminaría enamorando de Karasuma.
En su defensa, esta seguro que ese alfa lo está seduciendose inconscientemente, como en esos momentos.
"(Lo está haciendo a propósito? Nadie puede ser tan inconsciente)" Gakuho pensó aquello viendo a su esposo hacer lagartijas sin una maldita camisa puesta.
No podía culpar al calor del sonrojo qué se debe de estar formando en sus mejillas ante la vista.
"El almuerzo pronto estará listo, date una ducha si quieres almorzar" Gakuho le advirtió evitando ver para otro lado cuando su esposo se levantó.
Las gotas de sudor no ayudaban en nada a su situación, maldita sea.
"Porque no usas una camisa?" Su curiosidad le hizo preguntar eso.
"Las otras se están lavando, es la última que me queda y no la puedo dejar oliendo a sudor" El alfa admitió aquello algo apenado.
Gakuho termino soltando un suspiro con una ligera sonrisa, a veces era tan tierno.
"Date una ducha, en unas horas tus demás camisas ya deberían de estar secas"
Maldice a su naturaleza qué hacen que sus muertos instintos Omegas revivan de su tumba empolvada.
Se acercaba el día de su celo, era mañana.
Sus ojos violetas apagado veían el objeto qué tenía en mano, años atrás aquello había sido su salvación y tal vez abuso un poco de eso.
Dejo los supresores de lado, los volvió a guardar en su lugar donde siempre los metía, cajo derecho al fondo, escondido.
Regreso a su cama, pronto sería el momento de averiguar que pasaría con su celo.
Su celo lo afectaría en gran medida? Se habría vuelto estéril? O simplemente su cuerpo habría desarrollado algún tipo de anticuerpos para cortar su celo?
Lo averiguaria al amanecer.
Al día siguiente a primera hora de la mañana, Karasuma al haber recibido formación militar estaba acostumbrado a levantarse temprano y le sorprendió mucho darse cuenta que Gakuho era más madrugador qué él por alguna razón.
Eso fue la primera cosa rara de su mañana, no lo encontró leyendo algún periódico en la sala tras terminar de preparar el desayuno.
Las luces estaban apagadas y solo había silencio, al estar tan acostumbrado a despertar solo no se habrá percatado qué él seguía durmiendo?
Se sentía un poco tonto ahora, su nariz pudo percibir el fuerte aroma a menta mientras regresaba a su habitación.
La menta se había vuelto deliciosa, podía sentir sus mejillas sonrojarse por el esquisito aroma de menta que lo engatusaba.
Ingreso a su habitación y cerró la puerta ante la explosión de las feromonas de menta.
Gakuho estaba viendo el resultado de no usar supresores y de pasar su celo después de años de evitarlo de muchas maneras.
Aquel resultado se estaba riendo.
"Deja de reírte, ya deberías de estar durmiendo" Gakuho le murmuró a su hijo, un encantador bebé que no quería irse a dormir.
Gakushuu es una copia suya para su suerte, no es que su esposo sea feo ni nada de eso pero sabe que la genética alfa es más fuerte y los cachorros salían más parecidos a ellos, en este caso su genética fue la más fuerte dando como resultado a su bebé de cabellos rubios fresa con ojos violetas.
"Gakushuu ya es hora de dormir, hazme caso jovencito" Otra risita y pudo ver como intentaba llevarse su pie a la boca.
Ahí están sus resultados por no usar sus supresores, lo peor de todo es que fue en el primer intento, vaya suerte.
Y los doctores le decían que quedaría estéril, que negligentes fueron, al contrario, parece que lo hicieron un omega súper fertil , tendrá que tener más cuidado en próximos celos.
Con un hijo basta y sobra, aquel cachorro se sigue riendo en vez de tomar su siesta, alguien va estar muy irritable si no sucede eso.
Aún no decide si será Gakushuu o él.
"Todavía no quiere dormir?" Tadaomi le pregunto observando a su hijo reírse de ellos.
"Parece haber renovado energía" Gakuho le comento sonriendo cuando vio como su esposo había bajado su mano siendo atrapado por las pequeñas manos de Gakushuu.
"Gakushuu, ya es hora de dormir" Tadaomi le dijo al bebé que parpadeo antes de seguir riendo.
Las risitas siguieron ahora tratándose de llevar esa mano a la boca, será una larga noche.
