Gakushuu será un omega, pero eso no significa que estaba por debajo de los Alfas, como si Kunugigaoka funcionará de esa manera.

Aquí lo importante son tus notas no tu casta, si no tienes cerebro hastas perdido, todos debían de esforzarse si no querían terminar siendo arrojados al fondo del barril.

Una mueca apareció en su rostro ante ese último pensamientos, el sistema de su padre chocaban con sus pensamientos, de algún modo va vencer al director.

Ser el presidente del consejo estudiantil siendo un omega había inspirado a los demás Omegas a seguir esforzándose.

Las cosas están saliendo bien por el momento, un nuevo objetivo era descubrir que escondía la clase 3-E, hay algo muy diferente en la generación de esa clase.

Ese final de día, cuando todos los estudiantes deberían de haberse ido, estaba terminando de acomodar unos papeles en la sala del consejo estudiantil, su mejor amigo alfa, Ren, lo ayudaba a terminar sus deberes.

O lo estaba ayudando, por alguna razón se puso a su lado, muy cerca suyo empezando a olerlo...

"Deja de olerme, es espeluznante" Gakushuu le reclamo al notarlo.

"Hay algo raro en tu oler" Ren le dijo recibiendo una mirada molesta por ese comentario.

"No apesto, tú nariz debe de estar fallando"

"Es todo lo contrario, tu aroma a fresa se a vuelto más dulce, mucho más dulce" El alfa le comento oliendo una última vez antes de apartarse.

"Tú aroma se está volviendo más dulce Gakushuu"

"Qué?" El rubio fresa acercó su brazo para tratar de olerse a si mismo, sus feromonas de fresa se habían vuelto más dulces.

"Porque esta sucediendo esto"

"Mi mamá menciono que los cachorros Omegas suelen oler más dulces cuando su celo está próximo" Ren le menciono haciendo memoria de aquella valiosa información.

"Todavía no he tenido ningún celo... Todavía no he tenido un celo" Gakushuu se comenzó a rascar el puente de su nariz, esa era una señal de su primer celo acercándose.

Ren se tapó la nariz de inmediato, el oler se estaba volviendo más dulce para su nariz, las feromonas se estaban volviendo locas.

"Cual es el plan ahora? Tu celo se acerca y yo soy un alfa, debería de avisarle al director?"

"No hay necesidad para involucrar al director en esto, no me siento caliente o con esos deseos... De ya sabes que" Gakushuu le comento evitando verlo, aún se siente normal y hay mucho trabajo por hacer.

"Oh no, ni lo creas, no te vas quedar aquí haciendo el papeleo con el peligro tan cerca"

"Mi primer celo no es ninguna amenaza Ren"

"Si lo es! No tienes supresores y el primer celo siempre es fuerte, soy un alfa y quien sabe cuantos Alfas más allá haya afuera qué vendrán corriendo su logran olerte" El poeta le aclaró, su mejor amigo tiene pésimas habilidades de autoconservación.

"Aún no ha llegado, cuando termine esto iré a casa"

"Yo terminaré el trabajo, soy tu secretaria, puedo hacerlo, Gakushuu ve a casa, por favor"

El de ojo violetas evitó hacer una mueca cuando Ren uso su última carta, esa mirada tan tranquila con esos ojos verdes qué lo hacían caer.

"Esta bien, me iré a casa hora"

"Es seguro que vayas solo? Se que puedes cuidarte muy bien pero si tu celo ataca?"

"Estaré bien, te enviare un mensaje cuando llegue"

Ren se limitó asentir al ver como toma sus cosas para irse, Gakushuu desapareció por es a puerta dejándolo solo.

Abrió las ventanas para ventilar la sala y dejar salir las feromonas de fresa qué lo trataban de engatuzar.


El primer celo de un omega se caracteriza por ser el más fuerte que tendrá en su vida, es la primera vez que el cuerpo de un omega experimenta aquellos cambios y su cuerpo se adapta a su anatomía según los libros de ciencias.

La primera señal que se acerca el celo es el aroma, las feromonas se vuelven más dulces que lo normal y se volvían adictivas para los Alfas.

Lo complicado es que después de esa señal era que el celo podía venir en cualquier momentos, en dos días, un día, unas horas, en minutos o en segundos.

Gakushuu se apresuraba en regresar a su casa, no sabía cuando atacaria su celo, podía ser en cualquier momento, ahora se siente un poco tonto por no hacer caso a Ren, su orgullo no quiere ceder.

Evitó fruncir el ceño cuando sus ojos pudieron ver la cabellera rojiza qué estaba demasiado cerca, porque justamente de todas las personas tenía que ser él?

Si no lo ve y no lo escucha no está ahí, ese era el plan original pero claro, ese delincuente nunca colabora.

"Porque tan reprisa Asano? Esta no es hora donde salen los niños buenos"

"Akabane no tengo tiempo para tú molesta existencia el día de hoy" Le aclaro para seguir con su caminar, lo está siguiendo?

"Yo también tomo este camino antes que digas algo"

"No tienes a otros delincuentes a los cuales molestar hoy?" Sus mejillas se sentían sonrojas por alguna razón.

"No es su temporada, lamentablemente termino hace dos días" El Alfa le menciono moviendo sutilmente su nariz ante las dulces feromonas de fresa.

"De que tontería hablas? Temporada de que?" Gakushuu le pregunto con sus mejillas sonrojas y con su estómago sintiéndose extrañamente caliente.

Sus manos abrazaron de manera automática su abdomen ante el pinchazo que desató una explosión de calor, el aroma de chocolates amargo, el aroma de Akabane es delicioso... Maldita sea.

"Temporada de..." Karma se tapó la nariz de manera sobre humana cuando las feromonas de fresas dulces lo golpearon.

Eran adictivas, como una droga, sus ojos dorados se percataron de algo nuevo, Asano tenía las mejillas sonrojas y se abrazaba a si mismo.

Las pálidas mejillas se habían colorado en un lindo rosa, gotas de sudor empezaban a bajar por su rostro y su aroma se había vuelto adictivo, su instinto de alfa le pedía volver a oler esas feromonas.

Quería tener Asano para él solo, llevarlo a lugares... Su peñizco el brazo deteniendo momentáneamente los pensamientos, Asano había entrado en celo y por las reaccionas es su primer celo.

"Donde queda tu casa?"

"A unas cuadras" El omega le dijo sin dejarse de abrazarse, quería caerse de rodillas pero aún quiere manter algo de dignidad.

Asano es un luchador, incluso en esos momentos estaba luchando consigo mismo para mantenerse cuerdo y no caer en sus instintos, ardiente.

Karma se volvió a peñizcar el brazo, será muy difícil que Asano pueda caminar en ese estado y aún están en la calle, en cualquier momentos otros Alfas se pueden acercar.

"No hablaremos de esto con nadie" Karma le dijo cuando lo había atrapado en sus brazos para llevarlo al estilo nupcial.

Fue una buena y mala idea, irían más rápido pero esta más cerca del omega, se mordió el labio para centrarse en el dolor.

Gakushuu se había acurrucado en el pecho de Akabane sin soltar su abdomen, le dolía y ardía pero por alguna razón estar tan cerca de ese alfa lo calmaba.

Le dio las indicaciones de donde girar y para donde ir, solo espera que Akabane no use esa nueva información para tratar de vandalizar su casa.

"Llaves adelante" Gakushuu le murmuró soltando más feromonas sin querer, estaba demasiado cómodo en los brazos de Akabane.

Karma sentía sus mejillas sonrojas por la cercanía, movió su cabeza, buscó las llaves en el bolso de Asano, el omega se seguía abrazando a si mismo y podía ver los ojos cristalinos.

Se las ingenio para abrir la puerta, Asano no quería soltarlo y las feromonas estaban empezando afectarlo.

"Disculpa por esto" Karma le advirtió cuando lo lanzó con el mayor cuidado posible junto a sus cosas al interior de su hogar, cerró la puerta de un golpe.

Se golpeo su propio estómago para tener nuevamente el control, se alejo lo más rápido que pudo de ese lugar, Asano debería de estar a salvo ahora.

Mientras tanto en el interior del hogar Asano, Gakushuu había logrado golpearse las mejillas para levantarse ignorando todo el doler qué sentía su cuerpo, necesitaba llegar a su habitación.

Cuando llego ahí empezó a poner todo patas arriba, su cama siempre ordenada fue revuelta recibiendo diferentes prendas de ropa que tenía.

Tomo su teléfono y se metió en su fuerte de ropa, solo quería dormir para no sentir aquel calor que quemaba su interior.

Le envío un pulgar arriba a Ren, suficiente señal de que esta a salvo, después pensaría en una manera de agradecerle Akabane, una manera donde aún mantuviera su orgullo.

Apagó su teléfono y se arrullo entre las sábanas, su nido sería su refugio hasta que su celo acabará.