Karasuma es un alfa violento, se enorgullece de ser uno, tal vez se divertía de más al poder atacar a sus compañeros durante las prácticas de su tiempo del ejercito.

En el ejército no era necesario el uso de bozal, se impartia la disciplina para controlar aquellos instintos sin recurrir al uso del bozal.

Antes de eso se le obligó a usar un bozal, sus padres siempre se lo colaban desde que descubrieron que era un alfa y por las pocas peleas en las que se metió, en su defensa fueron los otros alfas los que iniciaron y él solo se defendió.

Fue culpa de ellos que tuviera que usar el bozal por toda su niñez y adolescencia, no es que fuera muy popular entre las niñas y Omegas, solo algunos se atreverieron a coquetarle en broma antes de irse riendo.

Era una bendición que el ejército no lo obligará a usar un bozal, no se quiere imaginar lo difícil que sería hacer algunos ejercicios con el bozal puesto.

Al contrario, enseñaban como manejar sus instintos para no recurrir a esas medidas, un alfa con bozal no daría mucha confianza a la hora de interactuar con la gente.

Se sentía libre en ejército, se sentía bien no tener que usar un bozal durante su ruta ni los días posteriores.

Pero el mundo le tenía preparado una sorpresa, sorpresa que llegó en forma de un omega de cabello rubio fresa con ojos violetas brillantes y mirada tranquila.


Comenzar a vivir con su esposo fue incómodo, los dos apenas se estaban conociendo y la convivencia fue muy incomoda al principio.

Durmió los primeros días en el sofá antes de aceptar la invitación de compartir el dormitorio como los esposos que son.

Se fueron adaptando de manera lenta a la rutina del otro, aprendiendo uno que otro detalle del otro durante la convivencia.

Hablaron de los límites en su relación, que podían hacer y que no, Gakuho le había mencionado que usaría su collar de protección durante su celo y los días posteriores al mismo.

Una medida de proteccion para que sus dientes no se clavaran en la pálida piel.

"Mi rut debería de empezar la siguiente semana" El comento viendo a su omega.

"Lo entiendo, yo todavía no estoy listo para pasarlo contigo" Gakuho confesó con sinceridad.

"Esta bien, no quiero hacer sentir incómodo, puedo usar mis supresores" Permaneció un momento en silencio antes de seguir.

Debía de decirlo.

"Si quieres sentirte más cómodo, puedo usar un bozal, eso evitará cualquier inconveniente si los supresores no funcionan"

El omega abrió ligeramente sus ojos al oír sus palabras, parece que lo agarró con la guardia baja.

"Se que para los Alfas es humillante tener que usar uno, si no quieres hacerlo no te voy obligar, no quiero que te sientas incómodo" El lo negó con la cabeza.

"Solo lo usaré en casa, quiero que te sientas cómodo conmigo" Karasuma declaro aquello con confianza al oler las feromonas de menta con gratitud.

"Gracias Tadaomi, significa mucho para mi"

Karasuma se mantuvo quieto cuando recibió un beso en la mejilla, la mirada dulce lo había cautivado.

"Si no tenemos nada más que hablar, iré a preparar la cena"

El asintió observando como su esposo desaparecía detrás de la puerta, miró hacia otro lado tratando de ignorar el rubor que adoraba sus mejillas por aquel beso tan desconsiderado.

La siguiente semana antes que iniciará su rut se colocó el bozal, era extraño volver a usar aquel objeto después de tanto tiempo.

Una medida preventiva para no marcar a Gakuho, aunque sean esposos, la mordida debía de ser consensuada por ambos lados, sobre todo del lado omega, un alfa podía marcas a cuantos Omegas quisiera pero un omega no podía marca a nadie teniendo que pertenecer fielmente al alfa qué lo marcó, es un acto muy importante que no puede ser tomado a la ligera.

Con el bozal puesto se fue a buscar a su esposo que leía el periódico, los ojos violetas brillantes lo observaron con curiosidad.

"Guardaras por mi" Le entrego las llaves qué abrían el cerrejo de su bozal.

Gakuho acepto las llaves, se había acercando lo suficientemente logrando besar su frente.

"Gracias por usarlo Tadaomi"

Valía la pena usar ese bozal, no se sentia tan humillante en esos momentos, solo lo uso en casa.

Siguió usando el bozal por sus siguientes ruts, había tratado de morder a Gakuho en un par de ocasiones para su vergüenza.

Su omega le sonreía con compresión diciendole alagado que se sentía por llamar su atención de esa manera, Gakuho solo se burlaba de él.

A veces incluso mostraba su cuello apropósito mientras jugaba de manera demasiado eróticos con la llave al colocarla en su clavícula mientras movía sus piernas.

Ese omega es un demonio disfrazado de persona, Gakuho se divertía demasiado cuando lo pillaba tratando de morder su cuello con ese bozal puesto o muy bien cuando usaba su collar de protección.

Entonces un día se lo quito, le quito el bozal usando las llaves qué le había dado, se le quito y lo dejo de un lado.

Acarició su rostro de manera cariñosa besando sus labios de manera casta susurrandole palabras diversas para expresar que ya confiaba lo suficiente en el.


El bozal desapareció por un tiempo, diversas marcas de mordidas aparecieron en el cuello de Gakuho cuando no usaba su collar de protección dejando expuesto piel pálida.

Marcas que desaparecerian en cuestión de semanas, todavía no era la marca de unión.

Volvió usar el bozal pero con otros fines, unos muchos más privados que nadie más que ellos dos podrían saber.

Era una excelente manera de juguetear entre ellos mientras se enredaban debajo de las sábanas de su habitación, su instinto se volvía más fuerte al no poder morder a Gakuho quien mostraba de manera erótica su cuello mientras hacían lo suyo.

Sus colmillos trataban de morder la piel no alcanzada mientras las uñas se enterraban en su espalda y sus cosas penetraban el interior de su omega tratando de anudarlo antes de retirarse.

El bozal paso se ser un instrumento de protección a un juego previo qué tenían en la cama, al final Gakuho le sacaría el bozal antes de caer desmayado encima suyo trazando su pecho con uno de sus dedos.

El bozal fue hecho para impedir que mordiera a la gente y se peleará con otro Alfas, ellos dos aprendieron a darle un nuevo uso, uno muy intersante y placentero.