La mordida es la acción donde un alfa marca a un omega, lo reclama como suyo dándole a entender a los otros Alfas qué aquel omega ya no estaba disponible.
Karasuma es consciente de la importancia de la mordida, fue una muy vergonzosa lección en la clase de biología que años atrás le dieron a todos junto a la educación sexual.
Momentos demasiados vergonzoso como saber cuanto tiempo tarda un nudo en deshacer, información muy valiosa qué su yo adolescente no recibió a tiempo pasando un vergonzoso momento atrapado en el baño esperando a que el nudo se deshaciera.
Y luego se terminó comprometiendo con un omega unos años mayor, el más peculiar según los Alfas qué lo rechazaron por sus ideas demasiado peculiares.
Gakuho es un omega peculiar, su prometido es tranquilo y algo juguetón, la boda sería en unos meses.
Según la tradición el omega llevaría las ropas femininas de una novia tradicional de su país, en algunos casos se realizaría en ese momento la mordida de no estar enlazados.
"Aceptó llevar el vestido pero la mordida, no quiero" Gakuho le dijo mientras tomaban un café en algún local de la ciudad.
"No quiero ofenderte pero no quiero tener una marca en mi cuello, es complicado de explicar"
"No te marcare si así lo quieres, voy respetar tus deseos"
Y así lo hizo, el día que se casaron no marcó a su esposo, el cuello de Gakuho se mantuvo limpio durante toda la ceremonia.
Los dos ignoraron las sutilez quejas de sus padres por saltarse ese paso fundamental, Gakuho se lo llevo peor por no haber aceptado llevar legalmente su apellido.
Sus padres lo reprendieron por ser demasiado blando con su ahora esposo, los tiempos cambian como las costumbres, no es la clase de alfa qué abusaria ni obligaría a su pareja hacer algo que no quiere.
No reclamo a su omega cuando se casaron, no lo reclamo en su noche de bodas.
Gakuho seguía usando su collar de protección en casa para evitar que mordiera su cuello.
Podia morder otra zonas menos el cuello que siempre se mantenía impecable y limpio, sin ninguna marca.
Gakuho no confiaba lo suficiente en él, no le exigió marcarlo, solo le pregunto una vez y cuando recibió su respuesta no volvió a preguntarle.
Empezaron a pasar el celo juntos, no marco a Gakuho aunque tuvo la oportunidad, su omega se removia incómodo cuando tocaba ese lugar.
Sin importar la situación no se dejaba tocar ese lugar, a su esposo no le gusta que tocen su cuello.
Sus ojos oscuros observaron el nido que estaba formado en su cama, dentro de el se encontraba escondido su esposo.
Esos últimos días se había estado sintiendo mal, con náuseas y vómitos junto a unos antojos por querer comer carne.
Ese día Gakuho estaba especialmente sensible, su cara que solo mostraba sutilez expresiones le mostró en todo su explendor lo expresivo que podía llegar a ser.
Entre todo el revoltijo de palabras que soltaba mientras abrazaba una prendas de ropa toco el tema de la mordida y porque no le gusta que toquen su cuello.
"Me hace sentir débil, no me gusta ser débil ni vulnerable, no quiero tener una marca, no aún"
"Lo entiendo, no te marcare si así lo quieres" Karasuma le respondió agachandose para poder ver la cara de su esposo que se escondía en el nido.
El comportamiento cobró sentido después de una visita al médico, su esposo quedo en cinta, Gakushuu nació al año siguiente.
No marco a Gakuho incluso ahora que tienen un hijo juntos.
Jamás marcó a Gakuho, incluso ahora con años de casado y con un hijo de ya 14 años.
Jamás se presentó el momento, enrealidad si hubieron momentos pero sucedieron cosas que hizo que su relación se fuera rompiendo.
No se divorciaron aunque no estuvieran enlazados, podrían haberlo hecho pero no lo hicieron.
Tal vez fueron sus orgullos o el amor que tenían enterrado debajo de las capas de amargura y disgusto qué reforzaban con sus trabajos.
En ese año se le presento una oportunidad, por alguna razón el pulpo había elegido de entre todas las escuelas de mundo justamente la escuela que dirigía su esposo, pasaría más tiempo en casa y vería más seguido a Gakuho.
Jamás fue fácil tratar con Gakuho cuando conoces su verdadera personalidad, maniático del control y maestro de la manipulación.
Le gusta tener el control de las cosas, tal vez esa fue una de las razones por las cuales no se dejaba marcar, la mordida era una señal de sumisión y entrega completa al alfa.
Descuidaron demasiado su matrimonio como vida familiar, pasar tanto tiempo con la clase 3-E y por mucho que le duela admitir también con el pulpo lo habían cambiado.
No solo a él, a toda su familia, Gakushuu se esforzaba más y parecía más emocionado por alguna razón, mientras que Gakuho.
Pudo ver esos lados que jamás había mostrado, pudo ver la locura y oler el duelo que tenía, su omega no sabía dejar el pasado atrás aferrandose a dolencias y lutos.
Ver su casi suicidio fue un punto clave para reparar su matrimonio que se caía a pedazos pero que aún tenía manera repararse.
Gakuho es un omega orgulloso, mira a todos con la frente en alto, jamás baja su mirada, no se deja ver de manera tan sumisa.
Su esposo le daba la espalda con la cabeza ligeramente agachada mostrando su cuello, impecable y limpio, sin rastros de mordidas.
"Estas seguro?"
"Tadaomi, hazlo de una vez" Gakuho le dijo tratando de sonar seguro, su voz casi flaquea.
Esta avergonzado por no haber sido marcado, tantos años y recién le daba su consentimiento para ser marcado por su esposo y padre de su hijo.
Aplastó todo su orgullo cuando le pidió que lo marcara, Tadaomi tenía todo el derecho a no querer hacerlo pero acepto.
Cerro sus ojos violetas tratando de relajar su cuerpo cuando el aliento cálido tocó su cuello, las feromonas de medicina con romero llenaban la sala.
Sus ojos se abrieron cuando un intenso dolor se instaló en su glandura de omega, los colmillos se habían clavado de manera brusca y bruta en su cuello.
Tadaomi tenía la particulidad de tener una de las dentaduras más filosas del estado, esa fue una de las razones para no aceptar ser marcado.
El Alfa no lo soltó asegurandose de que la marca fuera echa de manera correcta, su dientes se desprendieron de la piel, llevándose un poco consigo.
El cuello de Gakuho estaba sangrando, estaba perdiendo demasiada sangre, podía oír los jadeos, las manos de su omega, estaba apretando su ropa negandose a verlo a los ojos.
El dolor era tan intenso, le recordaba el día que dio a luz a Gakushuu, su piel ardía mientras la sangre goteaba y el ardor no paraba.
Después de tantos años podía sentir sus ojos humediciendose mientras perdía sangre.
