Las feromonas de los Alfas y los Omegas servían para indicar cual es su estado de animo, son difíciles de detectar si no se presta atención, solo es fácil detectarlo si el estado de animo es fuerte, una explosión de emociones.
Karma prestaba atención a las feromonas de su novio, Gakushuu ocultaba sus feromonas para que nadie pudiera saber sobre su estado de animo.
Había notado eso desde el año pasado, la primera vez que pudo oler sus feromonas fue cuando le pidió ayuda al 3-E para asesinar el sistema del director, sus feromonas olían a tristeza, angustia y temor, solo el pudo notarlo antes de molestarlo para que cambiara su estado de animo, pasando a la molestia e irritación.
Gakushuu oculta sus emociones, las oculta detrás de esa máscara de estudiante modelo, aunque el director ya no sea su padre debe de seguir con esa fachada.
"Puedes soltarme, alguien nos puede ver" Gakushuu se quejo tratándose de zafarse del agarre de su novio que lo tenía sentado en su regazo.
"Estamos en nuestro escondite, nadie nos verá" Karma le respondió apretando un poco más sus brazos, su cabeza descansaba en el huevo de su hombro.
Las feromonas de fresa dejaban saber que enrealidad si le gusta estar ahí, solo esta siendo un tsundere.
"Eres un caso perdido" Gakushuu murmuró soltando un suspiro, solo le gusta un poco estar ahí.
"Tú caso perdido segundo lugar" Karma soltó una risa cuando pudo oler la irritación.
"Te voy clavar estos palillos en tus ojos" El omega lo amenazó oliendo las feromonas de chocolate que le dejaban saber cuanto se divertía su alfa.
"Shuu guarda los juegos previos para otro lugar"
El sonido de la campana opaco la queja de su novio que tenía el ceño fruncido, Karma lo libero de su agarre con una sonrisa juguetona.
"Volvamos a clases antes que se nos haga tarde Karma"
"Los dos sabemos el tema que tocarán en historia, porque no quedarnos un rato más?"
"Aún tengo una reputación que mantener y lo sabes" El rubio fresa le comento acomodándose un mencho de su corto cabello detrás de la oreja.
"Hoy no tengo nada pendiente, dijiste que me mostrarías esa nueva cafetería qué no haz parado de mencionar por toda la semana"
"Me estas pidiendo una cita?" El pelirrojo sonriendo al ver las mejillas sonrojas de su novio.
"Solo quería comprobar si los pasteles de limón son tan buenos como dices"
"Iremos después de clases entonces, vámonos Shuu"
Gakushuu giro su cabeza hacia otro lado para que no viera su sonrisa, las feromonas de Karma le dejaban saber lo feliz que estaba por su invitación.
Son una pareja peculiar a ojos de los demás, para ellos es normal coquetarse de maneras raras y hacerse ese tipo de invitaciones.
Gakushuu podía recordar con claridad qué pasó aquel día hace un año, fue la graduación pero para el 3-E hubo una historia más profunda y desgarradora qué nadie más debía de saber, podía recordar a los periodistas tratando de acosar a los chicos, podía recordar las feromonas de la única persona que se quedaría en Kunugigaoka, Akabane olía a tristeza, desolación, pérdida pero a la vez transmitía orgullo como calma, sus mejillas se habían sonrojado cuando tuvieron su última charla de aquel día.
Abrió la puerta del hogar de su novio, tenía una copia de las llaves que el mismo alfa le dio, el lugar tenía una fragancia suave de incienso indio, además de oler a chocolate amargo su novio tenía una sutil fragancia de aquel aroma pegado encima suyo.
Karma estaba jugando algún videojuego en su consola, las feromonas delataban su verdadero estado de animo, tristeza y melancolia.
"Hey Shuu, que haces aquí?" El Alfa le pregunto sin despegar su vista de su consola.
"Estaba aburrido en casa así que decide visitar a mi novio"
"Aww estas siendo dulce, estoy seguro que tú celo fue hace dos semanas" Aunque la voz tratara de sonar juguetona podía notar lo decaído qué estaba junto a la sonrisa tan plástica, tenía ojeras.
"También puedo ser dulce cuando quiero sabes, dame espacio" Le advirtió sentándose a su lado, dejo caer su cabeza en su hombro soltando de manera sutil sus feromonas con olor a fresa.
"No quieres jugar conmigo?" El pelirrojo le susurro con dulzura al tener a su novio a su lado.
"Solo quiero estar aquí, quiero verte jugar, estudiar al enemigo"
"Ni así podrás ganarme segundo lugar"
"Eso veremos otro día Karma" Gakushuu le susurro acurrandose al lado de su novio.
Las feromonas de melancolía y tristeza lentamente fueron cambiando, en algún punto se terminó moviendo para terminar en el regazo de su novio, su cuerpo descansaba contra su pecho mientras Karma seguía jugando.
Su sonrisa falsa se había desvanecido dejando ver su expresión de melancolía, hoy se cumplía el primer año desde que Korosensei se fue, lamentablemente el 3-E no se pudo reunir o tal vez simplemente quería luchar solos contra la herida que aún tardaba en cerrar.
Quería hablar con uno de sus amigos pero sabía que eso los llevaría a echarle sal a la herida, todavía era demasiado pronto para sacar el tema, decidió hundirse en los videojuegos tal y como hizo días antes de aquel día crucial.
Solo ver las gráficas y jugar videojuegos, tal vez mirar la luna en la noche hasta el cansancio llorando en silencio, tener la presencia de su novio fue un rayo de luz.
Gakushuu no le presionaba para obtener la historia completa, le había dado pequeñas parte de la historia, lentamente le iría contando durante eso 3 años sobre Korosensei.
Tener su compañía aquel día lo calmaba, las feromonas de fresa habían logrado relajar todo su cuerpo tenso, Gakushuu estaba acurrando contra su pecho.
Podia oír sus pequeños ronquidos, la pantalla de la consola decía Game over, volvió iniciar el nivel mientras las feromonas lo cuidaban de manera delicada, lo embriagaban, agachó su cabeza lo suficiente para depositar un beso en el cabello rubio fresa.
"(Gracias por estar aquí conmigo Shuu)" Pensó aquello mientras unas lágrimas recorrian su rostro,
Las feromonas lo abrazaba de manera cálida, como si le dijeran que todo estaba bien, que dejara salir todo, que nadie lo juzgará.
Gakushuu dormía tranquilamente en el pecho de su novio siendo acunado por las feromonas de la melancolia y el alivio que su novio soltaba junto a las lágrimas silenciosas.
