Karma ha tenido la manía de morder a su novio desde que su confianza fue creciendo, le gusta morder cualquier parte de su piel pálida, era demasiado fácil dejar marcas visibles.
Sus dientes se enterraban en la piel lechoza, brazos, piernas, muslos, caderas y pecho, le gusta dejar sus marcas por el cuerpo de su novio.
Siempre tenía cuidado cuando mordía el cuello, evitando a toda costa rozar el lugar donde va la marca de unión, lugar donde se marcaba al omega.
Gakushuu le tenía la suficiente confianza para dejarlo morder ese lugar, la marca se podía realizar en cualquier momentos mientras se clavara los colmillos en el lugar correcto, su novio no tenía que estar en celo para poder marcarlo.
Si enterraban sus colmillos en el cuello lo hacía con cuidado, no quería marcar a Gakushuu sin su consentimiento.
Mientras que los Alfas podían marcar a cuantos Omegas quisieran un omega no podía marcar a nadie, sus dientes no son lo suficientemente fuertes para dejar marcas permanentes y se tenían que aferra al alfa qué los marcó.
Solo podían ser marcados por un alfa, alfa al cual estarán atados por el resto de sus vidas.
Esa son las reglas, odia a los Alfas qué marcaban a Omegas como si fueran juguetes, no importandores si le jodian la vida a otros.
Sus dientes se clavaron en un capa de metal, retrocedió ante el dolor, maldito collar de protección.
"Es la cuarta vez que lo muerdes en este día, que te tiene tan distraído?" Gakushuu le pregunto a su novio quien se cubría la boca.
"El japonés, no me gusta"
"No le eches la culpa a tú materia menos favorita Akabane"
"Apellidos Shuu? Me estas lastimando, más de lo normal" El pelirrojo señaló su dolida boca, su novio le puso los ojos en blanco para retornar la lectura que tenía.
"Vuelve a estudiar si quieres que tengamos esa noche de películas que tanto haz estado insistiendo durante esta semana"
"Shuu, necesitas relajarte antes que se te queme el cerebro"
"Lo haré cuando escribas de manera correcta los kanjis de estas oraciones correspondientes al dialéctico qué estamos estudiando"
Karma se abría quejado pero el dulce aroma de fresas lo termino golpeando, bufo ante las feromonas qué lo engatuzaban de manera descarada.
Segundo año de preparatoria, sus deseos por marcar a su novio son bajos pero están ahí, durmiendo.
Gakushuu una vez le pregunto porque no insistía en marcarlo, solo le pregunto una vez y dejo el tema después de eso.
"La mordida es algo muy delicado Shuu, si no quieres que te marque lo aceptaré, tengo otras maneras de molestarte sin tocar ese tema" El pelirrojo le confesó mientras terminaba de cocinar algún platillo.
En pocas palabras, Karma esperaría que sea el quien le pida la marca, no era una competencia, era una cuestión de confianza.
Gakushuu solo podía ser marcado por un alfa, su cuello quedaría marcado para siempre después de ese acto mientras que Karma podría marcar a otros Omegas si quisiera hacerlo.
Las mejillas palidas se sonrojaron cuando entendieron el mensaje oculto.
"Eres muy molesto, pero así me gustas" El rubio fresa le comento viendo para otro lado escuchando el lindo tarareo de su novio.
Karma quizo marcar a Gakushuu antes que se fuera a Estados Unidos, confía en su novio pero no confía en los Alfas extranjeros que seguramente tendrían otras intenciones cuando se dieran cuenta del lindo y fuerte omega que estaría con ellos.
Gakushuu estaba sentado en su regazo gimoteando, su piel desnuda, su cuello limpio estaba a su alcance.
Su lengua recorrió sus colmillos abriendo su boca, listo para clavar sus dientes en la piel pálida, estaba a dos centímetros de clavar sus dientes cuando la razón lo golpeó.
El shock recorría sus venas al darse cuenta de lo iba hacer, Gakushuu se había detenido cuando logró oler la angustia y los movimientos de su pareja de detuvieron.
"Karma?"
Silencio, no era buena señal.
Las manos palidas se movieron para atrapar el rostro de su novio, giro lo suficiente su cabeza para atrapar sus labios ante la expresión en blanco que tenía.
Soltó sus feromonas para tranquilizar a su alfa que se había quedando en blanco de la nada, esta muy seguro que están usando protección y no lo han lastimado.
"Karma, darling que sucedió?"
"Yo... Yo casi te marco Shuu, quería marcarte" El Alfa le confesó con vergüenza, se sentía demasiado avergonzado.
Gakushuu se quedo en silencio procesando las palabras, soltó un suspiro tratando de no tocarse su cuello desprotegido.
"Quieres parar? No parecer estar en tu mejor estado ahora mismo" El omega murmuró besando la nuca de su novio, las feromonas de chocolate no dejaban de oler angustia.
Karma se aferro a su novio por el resto de la noche, escondiéndose en su pecho, vaya manera de pasar su ultima noche juntos antes de separarse por unos años.
Los Alfas siempre serán vistos como los seres más agresivos y fuertes, pero siguen siendo humano, humanos que pueden ser vulnerables cuando lo necesitan.
Gakushuu se fue a Estados Unidos, prometiendo hacer video llamadas y escribiendose en sus ratos libres.
Y así lo hicieron, con uno que otro viaje de Estado Unidos a Japón por las fiestas, ponerse al día contando todas las cosas que se han perdido, las relaciones a distancia son difíciles pero no imposibles.
Karma sonrió cuando reviso su teléfono, no era tanto de leer noticias pero su deber como burócrata le exigía estar al día con los hechos importantes, había un artículo especial hablando de las nuevas empresas con mayor éxito a nivel goblal, dentro de ese top esta la empresa de su prometido.
Si, prometido, Gakushuu acepto casarse con el a finales de año, su omega estaba en Japón terminando de revisar unos terrenos qué había comprado para su nueva sede que entraría en fase de construcción dentro de poco.
En unos meses se casarian, en unos meses unirian sus vidas, aún no ha marcado a Gakushuu.
El tema de la marca paso a segundo plano con las tantas cosas que tenían los dos con su vidas como adultos en su apogeo.
Y un fin de semana se toco el tema, más bien Gakushuu saco el tema con su característico estilo de ser directo.
"Quiero casarme contigo luciendo mi marca de unión, quisiera presumirla ante los invitados" El omega le dijo tocandose de manera juguetona su cuello.
Karma siempre había deseado marcar a Gakushuu, ama al chico con todo su ser, lo ama con locura.
Quería que todos supieran que ese omega ya tiene pareja, ya esta pedido, y ahora que el momento llegó, esta tan emocionado como nervioso.
Gakushuu se había quitado la camisa dándole la espalda, mostraba con todo su orgullo su cuello limpio y pálido, sentado en el borde de la cama que comparten.
Los dedos de Karma trazaron el lugar con fascinación, sintiendo el ligero estremecimiento de su prometido, siguió tocando la piel pálida antes de acercarse de manera peligrosa.
Gakushuu tomo aire preparándose para sentir los caninos de su alfa enterrandoce en su cuello, sus mejillas se sonrojaron cuando en vez de de sentir algún dolor, una suave presión se estrelló en su cuello.
El pelirrojo estaba repartiendo muchos besos por el cuello de su omega escuchando los suaves jadeos que soltaba, dejo un último beso en el lugar que había preparado.
Sus ojos se fijaron en el objetivo, su boca se abrió y sus caninos se sentían más afilados de lo normal, sostuvo a Gakushuu cuando se acercó y su aliento rozó la piel limpia.
Los colmillos se enterraron en la gladura del omega, pudo oír el grito salir de la garganta de su novio junto al movimiento de sus brazos por querer liberarse, su mordida tomo más fuerza sin soltar a su pareja, dejo que su instinto lo guiará.
El sabor metálico de la sangre recorría su boca cuando se alejo de la marca de unión, la mordida había sido hecha de manera correcta.
Miró con horror la gran cantidad de sangre que goteaba del cuello, era demasiada sangre y Gakushuu esta sollozando, está llorando.
Y todo es su culpa.
