Gakushuu se enlazo con Karma, los dos están enlazados oficialmente después de años de relación.

Su marca adorna su cuello como si fuera un tatuaje.

El más bello si le preguntara, la marca significa entrega total al alfa, se atrevería a decir que eso también incluye la sumisión pero tanto Karma como el saben que eso no va con ellos.

Sus colmillos pequeños se clavaron en la piel de su alfa, Karma tarareo alguna melodía mientras una ligera sensación de dolor recorría su cuello ante la mordida qué se realizaba.

"Ya está" Gakushuu le menciono mientras se limpiaba la poca sangre que sacó.

Los dedos del pelirrojo recorrieron la marca temporal que adornaba su cuello.

Los ojos dorados observaron las pequeñas gotas de sangre que adornaba sus dedos, una sonrisa se formó en su rostro.

"Esta vez fuiste más salvaje Shuu, me encanta"

Gakushuu le puso los ojos en blanco ante la sonrisa coqueta, comenzó a desinfectar la herida antes que Karma le pusiera las manos encima.

Sonrio cuando escucho su siseo ante el ardor del alcohol, no va dejar que su marca temporal se infecte por un descuido.


Después de realizarse la marca de unión en algún punto las dos partes podrán percibir y a veces sentir a su pareja aunque no estén en el mismo espacio, es una unión de almas completa.

Después de su luna de miel Karma tuvo que irse de viaje a otro estado por cosas de su trabajo, estaría solo en su hogar.

Estaba escribiendo algunas cosas en su lapto con su caracterizca sobre velocidad, esta orgulloso de no haber roto el teclado ni una vez.

Se detuvo cuando su nariz pudo oler el chocolate amargo por su habitación, el aroma de Karma estaba por todo el lugar.

"Karma? Regresaste tan pronto?" El pregunto dirigiéndose a la cocina donde el aroma lo guiaba.

"Karma?" Sus ojos buscaron a su pareja, tomo un sarten como clara advertencia qué no quería se sorprendió.

Cuando toma el sarten su esposo sabe que de asustarlo se llevara un golpe en la cabeza o si lo esquiva dormirá en el sofá esa noche, la última vez que lo asustó terminó rompiendo su taza favorita.

Le compro una nueva pero le gustaba esa taza, espero por 5 minutos a que saliera pero nada, resoplo para buscarlo.

Alzó una ceja al no encontrarlo, estaba seguro que había sentido la presencia de su esposo en el lugar.

Su teléfono vibró, un mensaje de Karma, estaba listo para decirle que saliera de su escondite cuando leyó el mensaje.

Mi demonio: Shuu no te olvides de cenar

Mi demonio: Y no te quedes despierto hasta tan tarde, tienes que dormir si no quieres parecer un zombie

Mi demonio: Regresaré en tres semanas a casa

Parpadeo al leer ese mensaje, le respondió y se preparo la cena, qué rayos le había pasado?

Después de eso empezó a sentir un aire fantasmal, no es que este embrujado ni nada de eso, podía sentir como si Karma aún estuviera en casa.

Moviendose de una habitación en otra y a la hora del almuerzo preparando la comida a su lado aunque estuviera en otro estado, no está loco ni paranoico.

Solo sentía eso en su departamento que aún olía como su esposo, en el segundo fin de semana todo el aroma de chocolate amargo había desaparecido junto a la presencia fantasmal para su disgusto.

Compro chocolate amargo qué se comió por el resto de su día, encerrado en su oficina temporal, terminando de revisar unos papeles importantes.

Cuando se terminó la última barra de chocolate una sensación de extraña alegría se apoderó de el.

"Karma?" Susurro sin querer, si tuviera cola lo más seguro es que la estaría moviendo como si fuera un cachorro.

No podía oler las feromonas de su esposo pero algo en su interior le decía que estaba ahí, que se acercaba.

Pasaron dos horas con esa sensación que se hacía cada vez más intensa, cerró su lapto al no poder trabajar tranquilo por esa sensación.

Salió de su oficina dirigiéndose a la salida, desimulo que había ido ahí para hablar con su secretaria sobre algunos asuntos.

Cuando sus ojos giraron a ver la puerta de entrada una sonrisa se formó en su rostro, Karma estaba ahí luciendo sorprendió por verlo ahí, los saludo mostrándole su caracterizca sonrisa.

Ese día salió más temprano, ventajas de ser tú propio jefe.

"Estoy seguro que a esa hora tú siempre estas encerrado en tu oficina, como supiste que iba ha llegar?" Karma le pregunto a su esposo que se había sentado en su regazo.

"Simplemente lo supe, tú molesta presencia me estuvo persiguiendo por estas dos semanas"

"Eso que significa Shuu?"

El omega decidió ser amable para explicarle de la presentación fantasmal qué sintió en el departamento, Karma no lo llamaría loco.

"Entonces no fui el único, creía que ya estaba enloqueciendo" El pelirrojo le contesto dejando caer su cabeza en el hueco de su hombro.

"Explicate Karma"

"No notaste que algo de tú ropa desaparecio?"

"Espera, entonces fuiste tú?!"

"No grites cariño te vas dañar la garganta" Karma le murmuró trazando sus dedos en círculos por su espalda.

"Te llevaste mis prendas favoritas, como quieres que no me enoje"

"Tenían tú aroma, cuando las olías podía sentir tu presencia a mi lado, sentado en la habitación con tu lapto escribiendo"

"Y cuando perdieron mi aroma, dejaste de sentirlo?"

"Desgraciadamente sí, lo bueno es que el viaje terminó antes de lo previsto"

"Cuanto tardaste en regresar?"

"Dos horas"

Gakushuu parpadeo al percatarse que ese había sido el tiempo donde la extrañan sensación de alegría lo había invadido y su primer pensamiento fue su esposo.

"No sentiste algo?"

"Umh, me sentía muy feliz porque te iba volver a ver" El Alfa le respondió agradeciendo que no podía ver su cara sonroja.

La felicidad de Karma de algún modo había llegado a su ser, pudo sentir esa felicidad.

Mientras más se acercaba más intensa era la felicidad, pudo percibir la presencia de su esposo durante esas dos horas.

"Shuu?"

"Callate" Gakushuu le contesto escondiendo su cabeza en su hombro de manera tímida.

Karma soltó una risa ante ese gesto, siguió dándoles caricias en su espalda escuchando los murmullos avergonzados de su marido.

No iba ha mencionar que durante su viaje pudo sentir la ansiedad que sentía su esposo y que cuando lo vio cruzar esa puerta toda esa ansiedad se transformó en calma y paz interna.