Holis!

Traigo este pequeño fic, que estimo tendrá solo dos capítulos.

Es una colaboración con la talentosa Avazans en instagram, quien hizo con mucho cariño el fan art de portada.

.


::

Una Propuesta Inesperada

::


.

Me cubro con las sábanas mi cuerpo entero, incluyendo la cabeza; intentando armar una especie de cueva que me proteja de mis miedos. Cuando era niña hacía lo mismo, intentando crear una capa protectora anti fantasmas, el coco o cualquiera cosa que me asustara. Hoy, me oculto de mi teléfono celular, el cual no para de sonar insistentemente.

Escucho desde mi guarida las notificaciones que ingresan una tras otra y el sonido de llamadas que mueren sin que nadie las levante. Quizá debería pararme a ponerlo en silencio o apagarlo de una vez por todas, pero mi cuerpo se niega a hacer algo que no sea estar acostada llorando en posición fetal debajo de las cobijas.

Luego de unas horas, el endemoniado aparato deja de sonar por completo, lo cual me da a suponer que por fin se ha descargado. Me toma un rato largo encontrar la fuerza para pararme e ir al living de mi departamento.

Sigo sin entender del todo porque reaccioné como reaccioné.

Tomo un vaso de agua con la esperanza de que aplaque un poco el dolor de cabeza que me martilla desde la nuca hasta las sienes y es así cuando alguien golpea incesantemente la puerta de mi vivienda.

Me escondo detrás de la mesada, aunque es absurdo, quien sea que esté en frente no podrá verme.

-Mimí, soborné al portero para poder subir hasta acá y créeme cuando digo que no me iré hasta que abras la puerta.

Reconozco la voz de mi mejor amiga y siento un alivio inmediato.

No es él, y eso me reconforta en parte.

Corro hasta la entrada y abro para toparme de frente con la chica.

-Sora -alcanzo a decir en un susurro y rompo a llorar.

Mi amiga me abraza maternalmente y me lleva hasta un mueble donde sin decirme nada, me deja sentada.

La veo moverse por el departamento a rienda suelta, sacar un par de cosas de la cocina y volver tras pocos minutos con un cuenco frente a mí.

-Te traje sopa -menciona dulcemente

-Estoy triste, no resfriada -refunfuño.

-¿Acaso no sabes que una buena sopa cura todo? -contraataca ella.

-No tengo hambre -continúo oponiéndome.

-Necesitas comer -replica con voz de autoridad y maternal a la vez-. No hagas que te la de en avioncito.

Suspiro ante su intento de amenaza y llevo una cucharada a mi boca. Está rica y el calor del caldo logra tranquilizarme un poco, sin embargo, luego de algunos sorbos decido que es suficiente y a pesar de que he tomado menos de la mitad, mi amiga parece estar satisfecha.

- ¿Qué tanta repercusión ha alcanzado? -me animo a preguntar después de unos minutos en silencio.

-¿En serio quieres saberlo? -me pregunta.

Y no, no quiero, pero…

-Si -termino respondiendo, no porque quiera, sino porque debo saberlo.

-Esta en todas las noticias y redes sociales. Muchas personas están hablando de ello.

Subí mis piernas al mueble y las abracé.

-¿Hablaste con él? -pregunté tímidamente sabiendo que Yamato se había llevado la peor parte.

Mi amiga negó con la cabeza y luego de una pausa se atrevió a preguntar.

-¿Por qué le dijiste que no? Pensé que querías casarte con él, sobre todo luego de que en mi boda con Taichi atrapaste el ramo y quedaste feliz.

Suspiré profundamente ante su pregunta

-Claro que quiero casarme con él, es solo que… ¡Todo es culpa de Vogue y del magazine del canal 4!

Noté la cara de confusión que puso mi amiga, así que con calma procedí a explicarle.

.

.

Aquel día había empezado con el pie derecho y lleno de ilusión. Si bien he tenido buen éxito en mi carrera de modelaje en Japón, llevaba tiempo trabajando para pasar a ligas mayores y la llamada que había recibido de la revista Vogue hacía una semana era una tremenda oportunidad que podía utilizar como trampolín para internacionalizarme.

Llegué unos minutos temprano a la cita y disimulé perfectamente mi nerviosismo cuando llegó la representante. Todo estaba saliendo bien, hasta que empezamos a hablar del concepto que tendría la portada y la chica frente a mi mencionó.

-Estábamos pensando en algún destino natural, como una playa, que dé la oportunidad de utilizar ropa de verano en tendencia. Podemos trabajar con algún diseñador top

Asentía a cada palabra pensando en cual podría ser el bikini perfecto y que más resaltara mis curvas.

-Y se nos ocurría que Yamato podría ir delante, mientras toma tu mano y marca el camino. Como en los videos donde una pareja va de viaje y lleva a la otra, pero acá figurarían los dos.

-¿Ya…Yamato? -pregunté un poco shockeada de que su nombre saliera de la nada en la entrevista.

-Sí, tenemos el bañador perfecto para él y creemos que debería usar una camisa playera semi abierta, ya sabes, que muestre su cuerpo pero que a la vez deje algo a la imaginación.

Y ahí entendí todo, no me buscaron a mí; me usaron como medio para llegar a Yamato.

Expliqué amablemente que él no estaba interesado en salir en la revista y al decir esto cancelaron el proyecto con una excusa barata y utilizaron el patético "nosotros te llamamos".

Conduje de vuelta, con lágrimas en los ojos, porque lamentablemente no era la primera vez que me pasaba. Yamato tiene fama internacional, a diferencia de la mía, que es solo nacional y algunas personas inescrupulosas intentan usarme como vehículo para hacer contacto con él.

Y lo peor es que todo empeoró desde que atajé el ramo en la boda de Sora y Taichi, desatando una ola de comentarios rancios: "¿se está colgando de la fama de su novio para lograr contratos fuera de Japón?; "¿es acaso una estrategia de Marketing o en verdad atajó el ramo?"; "¿Es amor, o ambición" … ¡En el magazine del canal 4 habían hecho inclusive un programa especial con el tema!

De todos modos traté de poner mi mejor sonrisa, porque llevaba 2 semanas sin ver a mi chico y ese día regresaba a hacer un concierto simbólico en Japón para luego partir 2 semanas más hacia China.

-No sabes cuanto te extrañé -le dije en cuanto lo vi y me perdí en sus ojos, olvidándome de todo el mal trago que había pasado.

Compartimos la tarde libre y decidimos quedarnos acurrados en su departamento, hasta que llegó la noche y fue cuando se decretó el inicio del desastre.

-¡No, definitivamente no! -le dije enfáticamente en cuanto me propuso subir al escenario con él.

-Pero Mimí, esta canción es icónica y se hace en dúo. No podemos no cantarla y menos aún, no puedo hacerla solo.

Akira, la idol que estaba prevista para hacer el dúo con él había cancelado a último minuto sin dar tiempo a mucho más.

Sabía que era importante para Yamato, pero el pensar en los titulares donde me acusarían más de colgarme de su fama, me mortificaba.

-No puedo. No soy tan buena cantante -usé como excusa, sin querer decirle la verdad.

-¿Cómo que no? Recuerdo las veces que cantabas cuando éramos niños. Tienes una voz hermosa, y el público te adora. ¡Solo tú puedes salvar esta noche!

-Es que yo…

Y a pesar de no querer, terminé aceptando, porque no podía hacerle el desprecio a él. No podía dejarlo solo cuando contaba conmigo.

Me maquillaron de manera express y no cambiaron mi vestuario, ya que les pareció que el suéter azul con amarillo que llevaba, junto a mi falda caramelo y mis botines crema combinaban muy bien

La banda de mi novio terminó de tocar la canción que marcaba mi preparación a entrar. Yamato hizo una introducción y salí al escenario en medio de cientos de aplausos.

Antes de empezar a cantar, nos abrazamos y dimos un discreto beso, haciendo que el lugar estallara en gritos.

Comencé yo la primera estrofa de la melodía y cuando tocó el turno de Yamato, la música paró por completo, dejando a todos en incógnita, incluyéndome, pero confiando en la profesionalidad de mi chico y sabiendo que lograría sortear este inconveniente técnico.

-¡Vaya, parece que tenemos un problema técnico! -mencionó en tono relajado- ¿o no? ¡Creo que es que la banda quiere cambiar la pista!

Ni el público ni yo sabíamos que pasaba, pero las reacciones fueron distintas, yo quedé en blanco, mientras que los asistentes no paraban de hacer ruido.

Comenzaron a sonar acordes suaves, que no había escuchado antes y alguien del backstage trajo una silla indicándome que me sentara, lo cual hice sin protestar.

-Esta canción la escribí hace unas semanas para mi dulce novia y hoy quiero que todos ustedes -habló dirigiéndose al público- sean cómplices de lo que está a punto de pasar.

Rei nerviosamente sin saber muy bien que pasaría o que hacer.

-Mimí, quiero que prestes especial atención a la letra. Te la dedico con todo mi corazón.

Los gritos de las personas eran ensordecedores.

Yamato comenzó a cantar con su melodiosa voz, consiguiendo que mi corazón quisiera estallar de amor. Tenía los vellos de punta mientras escuchaba la hermosa y sentida letra y poco a poco el público empezó a desaparecer para mí, sintiendo que en ese momento solo estábamos él y yo.

-Y solo deseo una vida junto a ti -concluyó de manera armoniosa, haciendo que me derritiera por dentro.

Mis ojos estaban llenos de lágrimas en ese momento.

Y como si no hubiera bastado con la mega sorpresa que ya me había regalado; mi shock y el del publico incrementó exponencialmente cuando sin previo aviso se arrodilló frente a mí y sacó un anillo.

-Mimi Tachikawa, eres el amor de mi vida y nada me haría más feliz que una vida junto a ti, ¿te casarías conmigo?

No sé si el público se quedó en silencio, o solo fui yo, que dejé de escuchar hasta mi respiración.

La emoción no me cabía en el cuerpo y con lágrimas de felicidad en mis ojos, estiré mi mano levemente hacia la linda cajita que sostenía mi novio.

Sin embargo, cuando estuve a punto de mencionar el "sí quiero", mis ojos se percataron de dos chicas en el publico que cuchicheaban entre ellas y aquello detonó una bomba dentro de mí.

No tenía ni la más remota forma de saber que se estaban diciendo esas chicas en aquel momento, pero en mi mente solo podrían estar hablando de mí, y de cómo aprovecharía este momento para aumentar mi fama.

Por mi mente pasaron cientos de titulares, "¿Pedida de mano espontánea o estrategia de marketing?", "¿En verdad hay amor o buenos managers haciendo negocios"

Así que fui apartando mi mano poco a poco.

Imaginé al estúpido Magazine del canal 4 haciendo otro programa sobre mi "falsedad" y "mis ganas de colgarme de la internacionalidad de Yamato".

Comencé a hiperventilar.

Imágenes en flash aparecían en mi mente, de muchas representantes de revistas llamándome para salir en su portada, pero queriendo taparme con un primer plano de Yamato con la camisa entreabierta.

Me sentía mareada.

Mi novio me miraba impaciente.

Sabía que tenía que hacer algo, pero mi cabeza de no dejaba de presionarme.

-Lo siento -susurré parándome de la silla y corriendo fuera del escenario.

.

.

Y así fue como terminamos en el día hoy, conmigo hecha bolita debajo de la cama y con mi mejor amiga trayéndome sopa.

.

.


CONTINUARÁ...