13
MI FAMILIA
Abrió los ojos con cierta pesadez y un poco desorientado. Lo último que recordaba era que se encontraba triturando algunas hierbas medicinales que Aizawa le había pedido para una infusión. Había existido un aroma bastante intenso, uno que provocó que su omega se retorciera de dolor en su interior. Después, todo había sido oscuridad. La única vez que había despertado y visto el mismo techo, había sido cuando había enfermado y Kacchan lo había traído con Aizawa tan desesperado que no le importó correr mientras lo cargaba durante la gran distancia que separaba ambas cabañas. Con un quejido se sentó lentamente, sintiendo aún el estómago revuelto y sintiéndose un poco mareado.
— ¿Ya despertaste?
Izuku parpadeó con ligereza dirigiendo su mirada al origen de la voz bastante confundido. Ni siquiera se había dado cuenta de que no se encontraba solo en aquella habitación. — ¿Aizawa? — Preguntó cuando sus neuronas decidieron que era buen momento para volver a conectarse. — ¿Qué pasó?
Un suspiro resignado salió de la boca del pelinegro mientras se acercaba a la cama y se sentaba en ella. Fijándose bien, se dio cuenta que parado junto a la puerta se encontraba Yamada Hizashi saludándolo de manera despreocupada y con una gran sonrisa. — Te desmayaste. Quiero suponer que no toleraste algún aroma de las hierbas que estabas preparando. Tuve que llamar a Hizashi porque no podía determinar si tus feromonas se habían salido de control, afortunadamente no fue el caso, pero tus niveles de feromonas bajaron tanto que Hizashi casi no logró detectarlas. — Aizawa volteó a ver a Hizashi quien solamente levantó sus pulgares como confirmación, sonriendo suave. — Ahora parece que ya estás bien.
Izuku se abrazó a sí mismo sintiéndose asustado. — ¿Mi cachorro? — Preguntó finalmente con un tono de voz temerosa.
— De momento parece estar bien. No consigo detectar algún tipo de anomalía adicional, pero creo que debes de comenzar a comer alimentos más balanceados que te proporcionen vitaminas y fuerza para sobrellevar el embarazo. — Aizawa frunció el ceño al mirar con seriedad al menor. — Midoriya, debes de decirle a Bakugo lo que está pasando, esto solo fue el primer aviso. Si tus niveles de feromonas caen aún más podrías entrar en estado de shock y eso pondría en un riesgo potencial tanto tu vida como la del cachorro. Necesitas que Bakugo esté presente para que te ayude a nivelar tus feromonas, ¿entiendes? Ya no hay más opciones. Además, tiene todo el derecho del mundo de saberlo.
— P-Pero… — Susurró sintiendo como sus ojos se llenaban de lágrimas, aunque se esforzó lo suficiente como para conseguir retenerlas.
Aizawa colocó su mano sobre la cabeza peliverde y le proporcionó suaves caricias que reconfortaron al menor. Sabía que se encontraba muy asustado, pero decía todo aquello por su propio bien y porque de alguna manera se había encariñado con ese omega. — No importa lo que llegue a pasar, ya sea bueno o malo, siempre es mejor cargar con la responsabilidad entre los dos, ¿no lo crees? Confía en él y sólo dile.
Izuku se quedó en silencio unos minutos antes de asentir con ligereza, sonriendo suavecito. — Sí, supongo que tienes razón.
Izuku se encontraba desesperado, ya había perdido la cuenta de la cantidad de veces que había cambiado el diseño del nido y no quedaba satisfecho con ninguna. Había comenzado con aquella actividad en un intento de tranquilizarse mientras su esposo regresaba y así poder abordar el tema de su inminente embarazo de una vez por todas. Aizawa le había comentado que aquella era una actividad que solían hacer los omegas para aligerar el estrés que podían llegar a sentir a causa del embarazo, pero tenía el presentimiento de que no estaba funcionando para nada. Es más, que el nido no quedara como quería, le estaba provocando incluso más estrés. Frustrado, comenzó a arrojar una vez más las prendas de Katsuki al suelo. Luego, se dirigió al armario para poder sacar algunas de sus propias prendas también. Nunca creyó que construir un nido pudiera ser algo tan complicado.
Katsuki se encontraba recargado en el marco de la puerta con los brazos cruzados mientras observaba con creciente curiosidad, lo que estaba haciendo su esposo. Que no lo hubiera escuchado llegar era prueba suficiente de lo absorto que se encontraba en esos momentos. Sabía que algo no andaba del todo bien, que Izuku estaba preocupado por algo que no le quería decir, pero no entendía por qué. Lo único que sabía era que su alpha se encontraba inquieto y que su glándula no dejaba de cosquillear como si hiciera eco de lo que sea que su omega estaba sintiendo. Ver al omega acomodar el nido no solo con sus prendas sino también con las de su esposo le había despertado una sensación cálida que no podía explicar con palabras. No entendía qué era lo que estaba pasando, pero tenía el presentimiento, o más bien, su instinto le decía que no debía dejar que su omega pasara por esto solo por más que éste mismo fuera quien se lo estuviera negando. No se acercó a él hasta que observó que terminó aquel nuevo nido y antes de que decidiera volver a empezar, lo abrazó por la espalda, apoyando el mentón sobre su hombro con suavidad. Cuando sintió el cuerpo tenso de su pareja entre sus brazos comenzó a besar su mejilla hasta que consiguió sacarle una risita.
— Es un lindo nido, Zuzu. — Susurró con suavidad mientras le proporcionaba pequeñas caricias sobre su vientre.
Izuku mordió con ligereza su labio inferior al recargar su espalda contra el pecho del alpha de manera inconsciente. — ¿En serio te gusta?
Katsuki besó una vez más la mejilla ajena con cariño antes de responder. — Sí, mucho. — Afirmó de inmediato. — Usaste prendas de los dos, eso es nuevo. Pero me gusta como armonizan nuestros aromas. — Katsuki observó que su pareja comenzó a jugar con sus dedos y sabía que eso solo significaba que su omega estaba nervioso por lo que sea que no se atreviera a decirle. — Cariño, sabes que puedes confiar en mí, ¿verdad? Lo que sea que te esté preocupando puedes decírmelo, encontraremos una solución juntos. — Mencionó con calma para después tomar las manos de su pareja para que dejara de realizar aquel tic nervioso al entrelazar sus dedos.
Izuku se quedó en silencio unos minutos aún dudoso, animándose hablar solamente cuando volvió a sentir los labios de su pareja sobre la piel de su mejilla. — Tengo miedo. — Aceptó después de un momento, mordiendo con algo de fuerza su labio inferior.
— Zuzu… — Susurró el rubio dejando escapar un pequeño suspiro. Después llevó una de las manos del pecoso a sus labios para besarla con cariño. — ¿A qué le tienes tanto miedo?
Izuku cerró los ojos tratando de reprimir el ligero temblor que comenzaba a amenazar a azotar su cuerpo entero. — Temo que, si lo digo en voz alta, entonces se transformaría en un hecho. Temo perderlo al hacerlo algo más real. Y temo que al perderlo entonces termines decepcionado de mí.
Katsuki frunció el ceño ante aquellas palabras, soltó el abrazo en el que mantenía sujeto al peliverde para después hacerlo girar suavemente y así quedar de frente a él. — Izuku, no existe nada en este mundo que me haga sentirme decepcionado de ti. Te amo. No se qué es lo que pasa, pero no quiero que pienses esas tonterías. ¿Entendiste? — Suavizando un poco más su semblante besó la frente pecosa con cariño. — Eres mi vida entera, Zuzu. Sólo confía en mí, te protegeré a toda cosa de lo que sea.
Izuku observó la determinación en los ojos rojos de su pareja y no pudo evitar sonreír un poco, sintiendo que de alguna manera el peso del estrés que había estado sintiendo desde que se había enterado de su estado, disminuía considerablemente. Con un pequeño suspiro se separó solo un par de pasos ante la confusión del alpha. Después, llevó sus manos a su cuello para poder quitar el collar que su alpha le había dado como prueba de compromiso. La curiosidad regresó al rostro del rubio, ya había notado que su omega había vuelto a usar su collar alegando que le gustaba mucho y que era un desperdicio no usarlo. Katsuki no le había dicho nada porque sinceramente le gustaba cómo se le miraba. La función de los collares no era solamente proteger a los omegas de la mordida de otros alphas, también podían servir para disfrazar o minimizar el aroma de los omegas. Izuku le sonrió con ligereza cuando dejó caer el collar y entonces lo sintió como una marejada que lo cubría por completo. Ahí estaba el dulce aroma a sándalo que lo hacía sentir como si estuviera en el bosque mismo en una mañana luego de la caída del rocío. Katsuki cerró los ojos al alzar la nariz instintivamente, inhalando profundamente ese otro aroma que se había adherido al de su omega solo que nunca había podido captarlo por completo. Era el aroma dulce de la leche. Katsuki se sintió desfallecer ante el significado de la presencia de aquel aroma.
— ¿I-Izuku? — Consiguió preguntar el alpha después de un momento. Estaba de que su cerebro había hecho corto circuito porque no podía encontrar las palabras correctas para poder expresarse. Necesitaba que Izuku confirmara todo antes de que se volviera loco.
Izuku agachó la mirada sintiendo sus mejillas enrojecer. — Estoy embarazado. — Confirmó al volver a jugar con sus dedos. — Aizawa dice que posiblemente fue cuando se adelantaron nuestros celos.
Katsuki estaba seguro de que su corazón se había saltado algunos latidos porque incluso respirar le estaba costando trabajo. Una amplia sonrisa se dibujó en su rostro que no pudo retener cuando se acercó a su pareja para proporcionarle un fuerte abrazo. — ¡Dioses Zuzu! ¡Seremos padres! — Katsuki rio aun sin poder creerlo, llenando de besos todo el rostro del pecoso provocando que su omega riera también, algo que provocó que dejara escapar un poco de esos nervios que lo consumían. — Espera… — Continuó el rubio estando un poco más centrado. — ¿Temes perder al cachorro? ¿Eso puede suceder?
El alpha de Katsuki se removió inquieto al abrirse aquella posibilidad. Ahora entendía porque últimamente tenía el instinto de no separarse del omega, de mantenerlo en su rango de visión, en negarse en dejarle solo. También ahora comprendía la actitud del omega, que quisiera que aquel nuevo nido estuviera rodeado de la esencia de los dos para que su cachorro se sintiera cómodo, y al mismo tiempo, no se sintiera solo al sentir la presencia de sus padres en aquel lindo nido. Tragó con un poco de dificultad, palideciendo y sintiendo terror por primera vez en su vida. La sola idea de perder a su futuro cachorro resultaba realmente dolorosa. No. Definitivamente no permitiría que eso pasara, hablaría con Aizawa referente a los cuidados que debía de tener con Izuku y los protegería a ambos a toda costa.
— Soy recesivo. — Susurró con suavidad. — Tú sabes que los omegas recesivos tienen muchos problemas para concebir. ¿Y si lo pierdo? Tengo tanto miedo, Kacchan.
De manera instintiva, Katsuki aferró el cuerpo de su pareja con fuerza contra su cuerpo. ¿Cómo no se había dado cuenta de que algo estaba realmente mal? Debería de estar más atento a las señales que daba Izuku. Definitivamente no iba a permitir que Izuku pasara por todo eso solo. Izuku debió decirle desde un principio, pero no era el momento de reclamos. Era el momento de que Izuku se sintiera seguro y de que definitivamente harían aquello juntos. — No permitiré que les pase nada, Zuzu. — Susurró con suavidad, besando con tranquilidad la frente de su pareja. — Hablaré con Aizawa para aprender todo lo necesario para cuidarte y que lleves el embarazo a término. — Con cuidado cargó al omega para después dirigirse a la cama, sentándose en el borde con el pecoso sentado sobre su regazo. — Estamos juntos en esto, Zuzu. Vas a disfrutar de este embarazo y luego podremos tener a nuestro cachorro con nosotros.
Los ojos de Izuku se nublaron con todas esas lágrimas que había estado reteniendo por mucho tiempo, reemplazándola con una sonrisa para evitar preocupar a su alpha. Se aferró al cuello de su pareja, escondiendo su rostro para poder llorar por primera vez, sacando todo ese miedo que lo había envuelto desde que se había enterado de su situación. Que Katsuki dijera que iba a estar ahí para ellos y que no le recriminara por haber ocultado aquella noticia tan importante, era todo lo que había necesitado para no sentirse solo. Katsuki acarició el cabello de su pareja, permitiendo que se desahogara de todos esos sentimientos negativos que lo habían invadido y que le había transmitido a través de su enlace, provocando que fuera más sobreprotector, aunque no supiera el porqué de esa necesidad.
— Gracias, Kacchan. — Izuku susurró entrecortado cuando sintió que la calma regresaba a su cuerpo poco a poco.
— No agradezcas, Zuzu. — Besó la frente del pecoso, permitiendo que Izuku se acurrucara contra él como si se tratara de un bebé pequeño. Katsuki sonrió con ternura ante aquel pensamiento y de repente la idea de un pequeño parecido a su omega correteando por toda la cabaña le llenó el corazón de una calidez indescriptible que lo embargó de una inmensa felicidad. — Eres mi esposo y mi compañero. Los amo, Zuzu.
Izuku cerró los ojos con una gran sonrisa en los labios, se sentía realmente cansado después de haber llorado de aquella manera. Las caricias del alpha sobre su aún plano vientre resultaban también reconfortantes al igual que los besos que su esposo le daba en su frente, terminando por arrullarlo. Cuando el peliverde se quedó dormido, Katsuki lo observó con una mezcla de ternura y calidez. Al casarse con Izuku había pensado que había alcanzado al cúspide de la felicidad, pero se había equivocado porque justo en esos momentos con el omega entre sus brazos quien cargaba en su interior a su cachorro, era un nuevo nivel felicidad para lo que nadie le había preparado. Con cuidado recostó al omega en el centro del nido, el mismo nido que se convertiría en el recinto de lo más sagrado en la vida para el alpha. Katsuki después se acomodó al lado de su omega, abrazándole con infinito cariño. Al cabo de un minuto, el rubio ya tenía envuelto en una capa protectora de sus feromonas al peliverde porque no había nada más importante para él que su familia. Ahora ya tenía un motivo más para seguir adelante y ser feliz, y no podía estar más agradecido en la vida por ello.
¡Día 13 del Omegacember (Nido)! :D Espero que lo disfruten al igual que yo al escribirlo. Recuerden que sus comentarios me ayudan mucho a seguir mejorando :D
