Kakashi se movía sobre esa mujer con urgencia, guiado por una necesidad irrefrenable de poseerla, de hacerla suya. Los gemidos y suspiros de la mujer llenaban el aire, avivando aún más su deseo.
—Sakura...
En el momento en que ese nombre salió de sus labios, algo cambió. Un destello de color rosa captó su atención y una punzada de culpa lo atravesó. Sakura lo miraba con una sonrisa dulce, sus ojos verdes brillando con una inocencia que no debería estar allí.
De repente, la realidad lo golpeó como un puñetazo. Y sus ojos se abrieron despertandolo.
...
Kakashi conocía bien el terreno de la culpa. Había sido su compañero casi toda la vida. Esta vez, sin embargo, la culpa venía envuelta en un aroma a cerezo y en la imagen fugaz de unos ojos verdes que lo miraban más allá de su máscara.
No recordaba exactamente cuándo comenzó. Tal vez fue un momento imperceptible, un instante donde ya no la vio como su ex-alumna sino una kunoichi fuerte, segura, con un poder que iba más allá de lo físico.
El sueño había sido más que como un golpe, fue como una puñalada. No por su contenido prohibido para menores, sino por la revelación brutal de un deseo que no debería existir. Sakura, su ex-alumna quien había entrenado, protegido, guiado. (Por un breve momento) pero lo había hecho.
—Mierda —masculló, revolviendo su cabello platinado sabiendo que esa palabra era insuficiente para nombrar la maraña de emociones que lo atravesaban y el bulto en sus pantalones que se origino por esa ilusión y el cual debería encargarse.
La línea entre el respeto profesional y un deseo prohibido era más delgada de lo que jamás hubiera imaginado.
Y no importo cuánto lo ignoro o lo negó. Esa atracción lo estaba llamando pero a pesar de que no había sido el mejor maestro, a pesar de su brevedad, Sakura Haruno había sido su alumna y él, había sido su sensei. Y como lo -aun- llamaba Sakura delataba ese hecho.
No era una línea que iba a cruzar. Por nada del mundo.
Pero no importará cuánto se intentará alejar. Ella se acercaba y para su desgracia, Kakashi no quería del todo alejarla.
...
Antes de que pudiera evitarlo (como usualmente hacia), la vio saludarlo con esa sonrisa y esa alegría desbordante que parecían iluminar toda la calle. Su dulce aroma a flores de cerezo, incluso a través de la máscara que cubría su nariz, era una tentación que lo embriagaba.
—Hace tiempo que no lo veo, sensei —observó. Si supiera que Kakashi la estaba evitando como si fuera un gato reacio a tocar el agua.
—Estaba ocupado —dijo sencillamente. Pero cuando iba agregar que lo seguía estando, para luego desaparecer en un haz de humo. Sakura hizo otra observación.
—¿Ya no lee Icha Icha, sensei? — preguntó Sakura, sus ojos verdes brillando con diversión mientras leía la nueva portada del libro "El arte de la guerra"—. Creí que era un libro que no se separaba de usted —añadió con diversión.
Kakashi se encogió de hombros, intentando aparentar indiferencia, pero por dentro sus emociones se alborotaban como las de un adolescente hablando con su primer amor. Quería evitar estos encuentros casuales a toda costa, pero parecía que no lo intentaba con demasiado ahínco.
Y cada vez le resultaba más difícil mantener a raya esos pensamientos prohibidos que lo atormentaban. Esa sonrisa traviesa, esa mirada llena de inocencia y confianza... todo en ella parecía llamarlo, como una sirena que lo atraía hacia un abismo de deseo que no debería existir.
Kakashi desvió la mirada, incapaz de sostener sus ojos verdes sin que un torrente de culpa lo invadiera. ¿Cómo explicarle que había dejado el libro para evitar alimentar esas fantasías que lo acosaban sobre ella? ¿Cómo confesarle que su sola presencia despertaba en él un anhelo que lo aterrorizaba?
No, no podía cruzar esa línea. Sakura había sido su alumna, y él su maestro. Esa era una barrera infranqueable que no se atrevería a traspasar. Sin importar cuánto le costara, mantendría a raya esos sentimientos hasta que se marchiten. Por el bien de ambos.
Pero a pesar de sus esfuerzos, Kakashi sabía que la tentación seguiría allí, acechándolo a cada paso. Y mientras Sakura lo miraba con esa sonrisa y esos ojos verdes que lo seguían hasta su sueño, su resolución flaqueaba cada vez más y seguía pisando esa "línea" que no debería cruzar.
...
No le gustaban los hospitales. Era un hecho, pero los aborrecía aún más cuando su doctora era Sakura.
Sentir el tacto suave de sus manos recorriendo su piel desnuda lo hacía estremecer. Cada vez que era examinado por ella, una descarga eléctrica parecía recorrer todo su cuerpo, avivando una sensación que luchaba por mantener a raya.
Kakashi se esforzaba por mantener la calma, pero tenerla tan cerca, con esa mirada profesional y esa cercanía, lo perturbaba hasta lo más profundo. Cada gesto, cada movimiento de sus dedos sobre él, parecía encender chispas que amenazaban con consumirlo.
Intentaba concentrarse en cualquier otra cosa, pero era inútil. Todo en ella lo atraía como un imán, desde la delicadeza de sus facciones hasta la confianza que transmitía con cada acción. Y esa inocencia que aún parecía brillar en sus ojos verdes, a pesar de todo lo que había vivido, lo desarmaba por completo.
Kakashi cerró los ojos, tratando de controlar los deseos que lo asaltaban. No podía, no debía dejarse llevar por esa atracción. Sakura había sido su alumna, y él su maestro. Cruzar esa línea sería traicionar todo lo que significaba para él. Pero su cuerpo parecía tener voluntad propia, reaccionando a la cercanía de Sakura como si tuviera vida propia.
Cuando ella se inclinó más cerca para revisarlo, Kakashi tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano por no sucumbir a la tentación de atraerla hacia sí y reclamar sus labios. (En ese momento llevar una máscara cubriendo su boca lo ayudaba mucho con su control)
Sakura, ajena a la batalla que se libraba en el interior de Kakashi, continuó con su examen, sin imaginar siquiera el torbellino de emociones que despertaba en su antiguo sensei.
Y que seguía... A pesar de quería detener estos sentimientos, pero parecía que el mundo se debería detener antes de que esté sentimiento pudiera apagarse.
...
—Deja de llamarme, sensei.
Su voz sonó más dura de lo que pretendía, y notó la sorpresa reflejada en los ojos de Sakura. El mismo estaba sorprendido por las palabras que dijo, aunque no lo demostraba exteriormente.
—Ya no lo soy —añadió más relajado—. Así que deja de llamarme así.
Una parte de él quería que ella siguiera llamándolo de esa manera, que delineara esa línea que se estaba desdibujando, pero escuchar esa palabra en sus labios lo hacía sentir sucio. Lo recordaba que esos sentimientos que albergaba por ella eran prohibidos.
Sakura lo miró con confusión, sin comprender del todo el cambio en su trato. Kakashi se maldijo internamente por su brusquedad y por esa palabra que dejo salir, pero ser llamado "maestro" simplemente lo hacía sentir asqueado consigo mismo con tener esos sentimientos por ella.
Sentimientos que no podía dejar marchitar como cuando la primavera termina y comienza el otoño. Porque a diferencia de las estaciones, esto parecía estar más allá de su control.
No obstante aún se repetía que Sakura iría con Sasuke. Como siempre había soñado. Y él pasaría página, no era su intención salir con alguien más de diez años menor que él, sin importar cuánto últimamente pensara en ella y cuánto sus perros se encargaran de recalcarlo cuando tuvieran oportunidad.
Solo era cuestión de tiempo que sus caminos se alejaran, ya sea porque ella viajara con Sasuke, estuviera ocupada en el hospital o él fuera enviado a una misión muy lejos por mucho tiempo antes de que vuelva a las tareas de ser Hokage.
Kakashi se aferró a esa idea como un salvavidas. Tenía que alejarse de ella, enfocarse en sus deberes como ninja y olvidar esa atracción que lo consumía. Por el bien de Sakura, por el bien de ambos.
Pero en el fondo, sabía que sería una batalla perdida. Esos sentimientos prohibidos ya se habían arraigado en lo más profundo de su ser, y no importaba cuánto se esforzara, parecía imposible arrancarlos de raíz.
...
Kakashi fue asignado a una misión, quizás no muy lejos y quizás no por mucho tiempo. Pero esos detalles triviales carecían de importancia cuando lo esencial era que no iría solo, sino acompañado por Sakura.
Intentó rechazar la misión, pero cuando la verdadera razón no era más que sus propios sentimientos prohibidos, simplemente no tenía una excusa válida para negarse. Parecía que Tsunade intuía algo, o era el que estaba demasiado paranoico en que armo una conspiración en su contra. Admitir que no podía soportar estar cerca de ella sería delatar el tumulto que atormentaba su interior.
Así que ahora se encontraba viajando junto a Sakura, su corazón latiendo con una mezcla de anticipación y pánico.
Para disimular su inquietud, Kakashi se enfocó en la lectura del libro "El arte de la guerra". Intentaba mantener su atención en las estrategias militares y los principios de liderazgo, evitando a toda costa que su mente divagara hacia los delicados rasgos de Sakura o la cercanía de su cuerpo.
Cada vez que ella hablaba o se acercaba, Kakashi sentía que sus defensas flaqueaban. Era casi como si su mera presencia lo desarmara, dejándolo expuesto a esos deseos prohibidos que luchaba por reprimir.
A cada paso del camino, Kakashi sabía que sería una prueba de su autocontrol. Enfrentarse a la tentación de Sakura sin ceder a la abrumadora necesidad de tenerla cerca, de tocarla, de amarla sin reservas.
Cada inspiración llenaba sus sentidos del delicado aroma a flores de cerezo que lo embriagaba. Y cada vez que sus miradas se cruzaban, Kakashi tenía que hacer un esfuerzo sobrehumano para no perderse en esos ojos verdes que parecían llamarlo con una fuerza incontrolable.
Mantener la compostura sería una batalla constante durante esta misión. Una batalla que Kakashi estaba decidido a ganar, aunque cada fibra de su ser clamara por rendirse a esos sentimientos prohibidos que lo consumían.
...
Sakura lo miró con una sonrisa divertida. Y se puso hablar como usualmente hacia en su viaje para que el viaje no sea tan aburrido a pesar de que Kakashi quería llegar lo más rápido posible a cumplir con la misión y por ende para regresar lo más rápido posible a Konoha y tratar de alejarse de la mujer.
—Me parece sorprendente que tus hábitos de lectura hayan cambiado. ¿Esa no es una portada falsa, o sí? — preguntó, observando el libro "El arte de la guerra" que Kakashi tenía entre las manos mientras tomaban usualmente el descanso que consistía en comer y tomar agua y dormir.
Kakashi le dedicó una mirada impresionada. Sakura era más perspicaz de lo que aparentaba.
—No, es solo que quiero leer otro tipo de material — respondió él, evitando dar más detalles.
—¿Y que libros me recomiendas, sensei?
Se mordió la lengua cuando se dio cuenta del desliz.
—Kakashi. Y por favor no digas Icha Icha.
—No deberías prejuzgarlo — respondió de forma relajada Kakashi.
—No los estoy prejuzgando, Kakashi— dijo con calma —. Ya los he leído y... — confesó, y de pronto se formó un creciente sonrojo en la joven al confesar aquello.
—Aja, lo has leído y... —bajo su libro y se podía observar la pizca de diversión en sus ojos brillantes.
—¡Y nada! No quiero que me recomiendes algo que ya leí. ¡Si lo leí!
Sakura intentó cubrirse el rostro con su cabello, claramente avergonzada al sentirse como una pervertida.
Kakashi rió suavemente, encontrando la reacción de Sakura encantadora.
—No hay nada de malo en ello, Sakura. De hecho, los libros tienen una trama muy interesante — comentó honestamente, disfrutando de la incomodidad de su acompañante.
Sakura evitó su mirada, sintiéndose como una adolescente sorprendida leyendo material para adultos. Pero Kakashi no pudo evitar pensar que se veía adorable.
...
Kakashi sabía que el tema de su rostro era una curiosidad latente en Sakura, al igual que en muchos otros ninjas. Pero no esperaba que justo en ese momento, mientras descansaban en el bosque antes de emprender la marcha, la kunoichi decidiera saciar esa curiosidad. Estaba preparado para otras pero no justamente esa.
—¿Me mostraría qué hay debajo de la máscara? —preguntó Sakura a Kakashi, de forma tajante—. Y por favor, no digas otra máscara.
Kakashi mantuvo la compostura, a pesar de la sorpresa que le causaba la repentina petición.
—Que pena, esa era la respuesta —dijo con calma.
—Oh, Kakashi, por favor —rogó Sakura—. Haré lo que quiera.
—Eso es algo que no deberías prometer —aseguró el ninja—. No sabes lo que puedo pedir.
Y realmente sus pensamientos que todo el día rondaban sobre su cabeza sobre ella le hacían dudar de su cordura.
Sakura entrecerró los ojos, evaluando la situación.
—Bueno —comenzó—, confío en que no será algo explotador y que será dentro de mis límites, algo que pueda cumplir sin que se sienta que te has aprovechado de mi buena fe.
—Cuanta confianza me tienes —dijo Kakashi, ligeramente impresionado.
—La suficiente —respondió Sakura, y de pronto se encontró con los dedos de Kakashi tanteando su máscara, como si quisiera revelar su rostro. El mismo estaba sorprendido por llevar sus dedos ahí, mientras la miraba fijamente a sus ojos verdes.
—Qué lástima, yo no me tengo tanta confianza —confesó Kakashi, bajando sus dedos y dejando la máscara en su lugar.
Sakura lo miró con frustración, sin poder comprender la renuencia de Kakashi.
—Kakashi, no puede dejarme así —exclamó, observándolo con determinación.
Pero Kakashi sabía que esa máscara ya no representaba simplemente un hábito o una costumbre. Ahora era una barrera, una que no estaba dispuesto a romper, pues eso significaría cruzar una línea que cada vez se borraba más, amenazando con consumirlo.
...
Ultimamente, se habían visto obligados a acampar al aire libre durante su misión. El clima lo hacía posible y, en cierta forma, le traía de vuelta recuerdos de esas aventuras pasadas.
Acomodados alrededor de la cálida fogata, Kakashi no podía evitar sentirse nostálgico. El crepitar de las llamas, el suave murmullo de los insectos nocturnos y la necesidad constante de mantener la guardia, todo ello le resultaba tremendamente familiar.
Sin embargo, esta vez era diferente. Junto a él, se encontraba Sakura, su antigua estudiante, a quien ya no podía ver de la misma manera inocente. Su presencia cerca del fuego, iluminada por las danzantes llamas, despertaba en él una inquietud que luchaba por contener.
Kakashi observaba disimuladamente cómo las sombras jugaban con los rasgos de Sakura, acentuando la belleza que tanto le perturbaba. Intentaba concentrarse en los sonidos del bosque, en los preparativos para la siguiente etapa de la misión, pero sus ojos una y otra vez se dirigían hacia ella, como si una fuerza invisible lo atrajera.
A pesar de los recuerdos nostálgicos, Kakashi sabía que esta acampada era muy distinta a las del pasado. Ahora, la presencia de Sakura lo sumía en un torbellino de emociones que amenazaban con desbordarlo en cualquier momento. Tendría que mantenerse alerta, no solo por la misión, sino también por el constante desafío de mantener a raya esos sentimientos que crecían día a día y que no podía apagar como si se trataba de una mera fogata.
...
La tormenta que había comenzado afuera había obligado a Kakashi y Sakura a buscar refugio. Para su mala suerte, la única habitación disponible contaba con una sola cama.
—La tomaremos —dijo él, pagando y tomando la llave. Parecía casi un cliché.
Una vez dentro, Sakura se ofreció a dormir en el suelo, respetando a su superior. Pero después de un breve intercambio, terminaron compartiendo la cama, ya que Kakashi era el el que iba a dormir en el suelo y como ninguno iba a dar su brazo a torcer, la cama era de doble plaza, al final decidieron compartirla.
Kakashi no pudo evitar recordar la última vez que había estado tan cerca de Sakura, en una situación similar en sus sueños. Esos recuerdos lo inquietaban.
Para empeorar las cosas, el aroma floral de Sakura, recién salida del baño, inundaba la habitación. Ella permanecía despierta, con los ojos bien abiertos, claramente incómoda por los fuertes truenos que retumbaban afuera.
—¿Aún despierta? ¿Esperabas verme sin la máscara? — preguntó Kakashi, en un intento por aliviar la tensión. Luego de salir del baño.
—En parte. Los truenos son muy fuertes —confesó Sakura, estremeciéndose cuando otro estruendo sacudió el cielo—. ¿Realmente vas a dormir con la máscara?
—No seria la primera vez —dijo mientras se acomodaba en su lado y le daba la espalda.
—Uhh que lástima —añadió y luego se quedó callada. Cuando Kakashi pensó que sería la última palabra y se dedicarían a tratar de dormir. Una palabras dicha por la kunoichi le hicieron abrir los ojos.
—¿Crees que debería irme de viaje con Sasuke si me lo pide?
Kakashi parpadeó varias veces, como si la pregunta la hubiera despertado de un estado casi somnoliento. Y al voltear de lado de la cama, vio sus ojos verdes mirándolo fijamente y penetrando cada fibra de su ser.
—¿Ya no lo quieres? —preguntó impactado Kakashi. Él había asumido que ir con Sasuke era el sueño de Sakura.
Sakura se sonrojó, consciente de sus sentimientos públicos por el Uchiha.
—Claro que sí, pero ya no estoy segura de si es de la misma manera. ¿Qué debería hacer, Kakashi? ¿Debería ir con Sasuke?
Kakashi dudó por un momento. Como su sensei, debería decirle que la respuesta estaba en ella misma, que ir de viaje no significaba aceptar sentimientos, que no debía significar nada más, pero en su lugar, dejó escapar una respuesta más personal:
Quizás nunca fue un "sensei" para Sakura, nunca pudo serlo.
—No, Sakura —y cuando lo dijo no está seguro si se quedó demasiado vagando por sus pensamientos que cuando contesto Sakura ya se encontraba dormida y Kakashi, solo pudo acariciar su pelo rosado y suave. Y repetir nuevamente esa negativa pero más seguro—No vayas. Quédate en Konoha —dijo— Quedate conmigo—Eso último lo dijo internamente antes de cerrar los ojos y quedarse durmiendo a su lado.
...
A la mañana siguiente, Kakashi se despertó con la sensación de haber pasado una noche agradable a lado de Sakura. Por un momento, temió haber cruzado alguna línea mientras dormía, pero esos pensamientos se desvanecieron al notar evidentemente que él hombre no se encontro estampado contra la pared de la habitación enviado por la fuerza bruta de Sakura, quien al parecer se había levantado hace poco al seguir la sabana conservando parte de su calor. Al segundo, Kakashi encontró una nota de Sakura sobre la mesa:
"Kakashi, salí a dar un paseo. Sabes que tenemos que estar listos antes del mediodía, así que no se te ocurra perderte en el sendero de la vida. Volveré a verte si decides seguir durmiendo o hacer cualquier otra cosa."
El ninja se bajó la máscara, revelando su atractivo perfil y ese lunar que no le había mostrado aun a Sakura. No pudo evitar esbozar una suave sonrisa en resignación al leer la nota. Hacía mucho tiempo que dejo de perderse en el sendero de la vida, al estar perdido en Sakura Haruno.
-.-
-.-
-.-
Hola! Espero que les haya gustado.
Esto en un principio iba a hacer una historia larga. Pero de seguro la iba a dejar en hiatus mucho tiempo. Así que decidí armar algo no demasiado elaborado con mí idea principal y escenas. (Así que dudo volver a escribir Kakashi x Sakura, pero era algo que siempre quise hacer, espero que esté lindo)
No termino técnicamente. Estoy planeando escribir una continuación pero esta vez desde el punto de vista de Sakura para darle un mejor "cierre" (¿Por qué donde está el romance entre ambos? Además para ser más complementario, quiere agregar más detalles *.*) pero no sé cuándo lo terminaré, puede ser unos días, en navidad o el próximo año. (O nunca) espero que eso último no ,verdad?
Los reviews siempre cuentan como motivación ;) claro eso si, si no son estos tipicos mensajes automatizados diciendo que ven que la historia "es maravillosa" para un dibujo comisionado, ahí ya es desmotivación x.x
Espero leernos muy pronto!
