Es una historia es algo confusa y sin un argumento claro sobre alfas y omegas, así que si te confundes un poco será normal.

Mientras lavaba los dos únicos platos usados en su cena, se cuestionaba que había hecho con su vida, suspiro, todo era una ironía, había logrado casarse con Naruto, luego de años y años de amor no correspondido, y luego simplemente ella enloqueció y exigió el divorcio.

Debería haber sido muy feliz, eso decía todo el mundo, se había casado con uno de los hombres más deseados de la aldea, el Hokage.

Sin embargo, nadie entendía que ella no amaba al hokage, su amor no se basaba en el hecho que fuera hombre más deseado de la aldea, ella amaba a un soñador amable con sonrisa radiante, ella amaba a un sol en los días fríos, ella amaba el azul zafiro de unos ojos centelleantes y unos bigotes que se desplegaban en una sonrisa cada tanto.

Siempre creyó que solo con su amor bastaría, que con su ciega obsesión por él sería feliz, lastimosamente esto no funciono.


Antes de solicitar el divorcio, se reprimía día y noche, con un mantra, está mal desear más, todo estará bien si estamos bien, no necesito nada más soy feliz, estos pensamientos estuvieron a cortas laderas de afectar su cordura, había creado dos caras una sonriente para su marido en los pocos momentos que compartían en su casa y en su cama, y otra cuando estaba sola en la casa sin hacer nada, sintiéndose más una mueblería de la inmensa casa que un ser activo de su propia vida.

Tal vez simplemente debió conformarse con los días de calor, en los que juntos entrelazaban su amor en la cama, esa era la parte favorita de su vida, la temporada de calor de su marido, y ahora ya sin él, este pensamiento resultaba patético, vivir a la esperar de un calor, por no tener la capacidad de encontrar ni generar otro tipo de conexión, era algo realmente triste.

ya había sido año y medio del divorcio.

Termino su labor, colgó el único plato sucios y se sentó en a tomar un té.

Quizá debería dejar esta casa, Naruto había insistido en que ella se la quedara, y aunque lo negara la había aceptado para arrañar con los recuerdos de su vivencia juntos, y el ingenuo pensamiento que quizás volverían a estar juntos, que él le diría que no podía vivir sin ella, pero en cambio Naruto se tomó muy bien el divorcio para la propia decepción.

Alguien toco a la puerta, fueron dos toquidos suaves, ya era tarde de la noche, nadie venía a visitarla tan tarde, además de que sus escazas recurrentes visitas, su hermana, su antiguo equipo, su primo y su esposa Tenten.


Se levantó rápidamente pero cuando tomo el pomo de la puerta se detuvo, había un olor a tierra húmeda y madera demasiado intenso detrás de la puerta, era un olor de un omega que parecía pronto en entrar en celo, dudo un momento si girar la perilla de la puerta, luego la giro, quizá alguien realmente necesitaba ayuda, debido a la sensación de ansiedad en el ambiente.

Finalmente abrió la puerta y se encontró con un ojo tan oscuro como la noche, y a un hombre muy tembloroso sostenido en al borde de la puerta.

—Naruto— pregunto el hombre

Ella analizo su pregunta un momento y luego se dio cuenta, Sasuke no había vuelto en un tiempo a la aldea.

—en la torre hokage— respondió

Sasuke mordió su labio, Hinata lo observo y sintió las que feromonas se hacían más fuertes y su conclusión, él estaba sufriendo.

Entonces ella pregunto — ya tomaste supresores—

—no— respondió el con fastidio, pero luego de manera más suave preguntar —el volverá—

Hinata imagino que no se sentía capaz de llegar a la torre él solo, ella hizo una mueca, aunque cada segundo se vivía recordando eso, no le gustaba declararlo en voz pública.

—nos separamos hace año y medio— dijo ella

Sasuke se aferró a la puerta con dolor, entonces ella lo tomo del brazo y lo llevo a la sala, el no opuso resistencia mientras lo apoyaba en el mueble.


Hinata se sintió absurda, ver a un hombre que era igual de fuerte a su exmarido, ahora convertido un manojo de hormonas que se dejaba llevar, se cuestionó por qué su exmarido siempre era tan fuerte y nunca se veía así, claro por qué la semana de su celo, él se la pasaba sumergido entre sus piernas, como extrañaba eso, sentir su pulso y su calor, creer que él la deseaba con la misma intensidad, eran cinco días fenomenales cada seis meses, pero al terminar ese ardiente tiempo, el volvía a quedarse por fuera, en la aldea, en la torre hokage, con todos, menos con ella.

Ella salió de sus divagaciones y le entrego un vaso con agua al Uchiha.

— iré a la torre y hablare con Naruto, el pedirá ayuda a alguien del hospital. —Hinata sabía que el hospital tenia alfas que muy gustosas que ayudaban a los omegas en su tiempo de celo y más que claro estaba que cualquiera ayudaría al uchiha.

—No— gruño Sasuke con la poca fuerza que le quedaba

Hinata lo miro sorprendida, sería que Sasuke pensaba que Naruto le conseguiría a alguien con quien pasar el celo sin necesidad de ayuda del hospital.

—Sakura se divorció de mi— soltó él de repente.


Ella lo recordó, seis meses después de su divorcio, una sakura muy decidida toco a su puerta y le dijo que se divorciaría de Sasuke, lo primero que llego a la mente de Hinata era que ella iba tras Naruto, y se sintió tonta, Naruto siempre había preferido a sakura, y ahora sin ella en el camino podrían estar juntos.

Ahora que recordaba, sakura había utilizado una ley que permitía divorciarse si su esposo no volvía después de una misión, nadie podría impugnar ese divorcio y Sasuke después de una misión de solo cuatro meses no volvió, igual era algo normal en él.

De hecho, sakura le dijo a Hinata que ella había sido su ejemplo para tomar la decisión de divorciarse también, de buscar lo que ella deseaba para su vida y no conformarse, dado que Hinata toda la vida detrás de Naruto había tenido el valor de dejarlo, ella no podía quedarse atrás; Hinata esa noche en su soledad se rompió a llorar como nunca lo había hecho desde el divorcio.

Sakura se quejó que Sasuke solo la veía como medicina para sus calores, él vivía tomando inhibidores y solo venía a ella una vez al año para que ella lo reclamara y se iba, se sentía sola y no era eso lo que quería.

Hinata sintió comprensión de la situación de la oji verde, ella sabía que era ese sentimiento, aunque a diferencia, su esposo si volvía a la casa, pero también, las palabras de sakura hicieron que Hinata comprendiera su actuar egoísta, quizá ella estaba esperando demasiado y había idealizado una fantasía del matrimonio perfecto, quizás ella no aporto lo suficiente para que creciera y únicamente espero que Naruto pusiera todo el empeño.

Ella concluyó que no podía esperar a que alguien le quitara la soledad que sentía, ella debió trabajar para sentirse mejor consigo misma, era su propia obligación, no era obligación de Naruto llenar los vacíos de una infancia llena de problemas y tristeza, ella debió construirse a sí misma, y no esperar a que su ex esposo lo construyera por ella.