La nieve blanca estaba cayendo de poco en poco, haciendo que las calles se llenaran de un color claro tan bonito que le daba el toque de la festividad que se celebraba.

Una pareja estaba mirando el paisaje tan bonito que proporcionaba esta época del año. La mujer de cabellos jengibres y ojos azules estaba acurrucando en su seno a lo que parecía ser una bebé la cual poseía el cabello azul oscuro y los ojos celestes.

La chica seguía con lo suyo mientras que el padre de la bebé llegaba a su lado, con una pequeña sonrisa.

- Keiji-kun.

- Honoka, ¿Cómo está Enif? – el padre de la pequeña era la pareja de Honoka, Kawakita Keiji, con quien la había procreado.

Honoka y Keiji se hicieron pareja hace unos dos años debido a varias circunstancias en donde se conocieron y su amor se manifestó al tiempo de conocerse por lo que cuando se hicieron novios, no pasó mucho hasta que Honoka acabó embarazada y a pesar de la edad de los dos, Keiji se hizo cargo de eso y tanto él como Honoka se mudaron a otro lado para empezar su vida juntos.

Con la pequeña nacida, la nombraron Enif por la estrella más grande de la constelación de Pegaso, esto debido a la constelación protectora de la oji azul. Un nombre peculiar, pero a la vez lindo según la chica, algo que el peli azul terminó aceptando también.

- Ya se quiere dormir – Honoka arrulló un poco más a Enif quien empezó a bostezar y cerrar sus ojitos.

- Deberías acostarla en su cuna, con el frio que hace le hará mejor – los dos fueron al cuarto de la pequeña en donde la dejaron y segundos después, se durmió para alegría de sus padres.

- Puede que haya pasado el tiempo, pero nuestra pequeña ya lleva sus buenos 6 meses.

- Sí, crece tan rápido – Keiji abrazó a su amante por atrás – no me arrepiento de haberla tenido, ella ahora es la luz de mis ojos.

- La mía también – los dos se quedaron en silencio mientras dejaban la habitación de su hija, pero siempre estarían atentos sobre si se despertaba.

La casa en la que vivían fue un regalo de una de las amistades que hizo Honoka. Era el padre de una amiga la cual por agradecimiento por todo lo que le ayudó, le dio esa casa para que tanto ella como su pareja vivieran con su hija.

Con Enif dormida, Keiji y Honoka se pusieron a decorar la casa, asegurándose de no hacer mucho ruido para no despertar a su hija. Los adornos no fueron un problema, además, decorar el árbol fue lo más divertido que hicieron entre los dos. La guinda del pastel fue la estrella en la punta ya que fue una muy brillante, algo que resaltara.

- Uf, nos llevó nuestro rato, pero está hecho.

- Milagro que Enif-chan no se ha despertado – río un poco la peli jengibre y decidieron ir a ver a la pequeña peli azul. Aunque ellos tenían un radar de bebé, siempre la vigilaban por cualquiera duda.

Enif seguía dormida por lo que decidieron dejarla que siguiera disfrutando de su siesta, solo que le acomodaron mejor su sabana y aseguraron que tuvieran la temperatura adecuada para ella.

La pareja fue hacia la sala a descansar un poco en el sofá. El sitio estaba decorado, así que se relajarían un momento y prendieron el televisor, teniendo siempre a mano los radios de bebé por si algo pasaba con la peli azul.

Ambos se acurrucaron mirando algún programa de concursos los cuales eran entretenidos para los dos. Keiji miró un momento a su pareja quien lucía relajada y eso le gustaba de ella, además, de su belleza.

Por alguna razón, Keiji pensó en algo y es que había pasado un buen tiempo desde que él y Honoka habían tenido sexo ya que se enfocaban en cuidar a Enif, algo que no le molestaba porque era su hija, pero de igual modo, también tenía sus necesidades.

- Honoka, ¿hace cuánto que no lo hacemos? – esa pregunta llamó la atención de la peli jengibre.

- ¿Por qué lo dices?

- La verdad no lo sé, se me vino a la mente – la peli jengibre se quedó pensando un poco mientras se sentaba.

- A decir verdad… creo que hace como tres meses, fue la vez que Enif-chan nos interrumpió a mitad de acción ¿no?

- Aun lo recuerdo jeje. A pesar de eso, el bienestar de Enif es lo primero, pero bueno, ya sabes, quisiera estar contigo, aunque fuera una ronda – la petición de Keiji sonrojó un poco a su pareja, pero esta terminó sonriendo.

- Te entiendo Keiji-kun, yo igual quisiera estar contigo aprovechando que Enif-chan está dormida.

Ya con eso, los dos se lanzaron a besarse, con Honoka encima de su novio, ambos acostados en el sofá. Las manos del peli azul iban a su espalda, acariciándola suavemente, aunque lentamente iban hacia su trasero.

Honoka estaba calentándose poco a poco como Keiji, esto debido a que la zona intermedia de su cuerpo estaba teniendo la reacción necesaria sabiendo sobre lo que pasaría luego de eso.

El clima frio del lugar era una cosa, pero Keiji y Honoka sentían calor, tanto que la ropa les estaba estorbando. No se andarían con juegos previos ya que sabían que Enif podría despertar en cualquiera momento, así que debían hacer rápido.

Las camisetas de ambos salieron volando, así mismo, los pantalones que tenían y los calcetines. Ya en ropa interior, Keiji se sentó en el sofá y la peli jengibre se sentó en sus piernas, sintiendo la dureza de su miembro debajo de su intimidad.

El de ojos verdes retiró el sostén de Honoka revelando sus pechos. Desde que se conocieron, le había gustado el tamaño de los pechos de la peli jengibre y en este último tiempo, le creció una talla pasando a ser 79.

Chupando los pechos de la chica, los gemidos de Honoka se hicieron presentes, así mismo, el falo de Keiji se estaba poniendo más duro, algo que la chica aprovechó para moverse sobre él.

La temperatura estaba subiendo mucho, así que se quitaron las últimas prendas que tenían y ahora sí, estaban desnudos ante el otro, algo que no les avergonzaba ya que estaban acostumbrados por las veces que lo habían hecho.

- Keiji-kun.

- Honoka – ambos se dieron un pequeño beso antes de continuar con la acción. La de ojos azules volvió a ponerse sobre su novio el cual miró como la chica tomaba su pene y lo guiaba a su conducto vaginal, introduciéndolo. Al hacerlo, los dos soltaron un gemido.

Honoka no perdió tiempo en empezar a saltar fuertemente sobre el pene de su novio quien solo sonrió por tener ese placer envolver su miembro. Tenía meses de no sentir eso, pero no importaba cuanto pasara o cuantas veces lo hacían, siempre era el mismo placer exquisito y eso no lo cambiaría por nada.

Muchas chicas quisieron estar con Keiji, después de todo, era un chico bastante atractivo, pero solo Honoka lo había cautivado y además, ya habían formado una familia feliz y ahora estaban follando en la sala.

Los movimientos de la peli jengibre continuaban, solo que ahora Honoka rebotaba cada vez más rápido, incluso se llevaba sus brazos hacia atrás para darle más vistazo de su cuerpo a su novio el cual decidió ayudarla.

Keiji también inició el movimiento de caderas haciendo que chocaran contra el trasero de la oji azul quien gemía con más fuerza, pero siempre tratando de contenerse un poco para no despertar a Enif que de suerte seguía dormida.

Todo seguía su ritmo, pero unos segundos después, Keiji sintió como Honoka se movía cada vez más fuerte sobre él, saltando sin querer detenerse, sus pechos moviéndose sin cesar de arriba abajo, así como sus gemidos que eran cada vez más fuertes. La presión alrededor de su pene también fue muestra de lo inevitable y solo indicaba que Honoka estaba por correrse.

- ¿T-Te vas a correr? – jadeó Keiji sintiendo el final aproximarse.

- S-Sí… ah… m-me voy a correr… tú también… Keiji-kun… dame lechita… ¡ah! ¡Damela! Ah… ¡dentro! – esas palabras le fueron suficientes para el peli azul de acelerar un poco el ritmo.

Tanto movimiento de parte de ambos les permitió alcanzar la cúspide de su acto ya que de repente, el interior de Honoka apretó con fuerza el pene de su novio quien fue llevado al final y todo el semen contenido fue expulsado, inundando el útero de la chica. El grito que soltó Honoka fue de puro placer, todo su interior fue bañado de esperma caliente.

- Uf… ah… que rico – susurró esta dejando que toda la sustancia blanquecina llenara su ser.

Unos segundos después de que los espasmos de ambos se calmaran, Keiji atrajo a su novia hacia él, acostándose sobre su pecho mientras trataban de recuperar energía.

- Como extrañaba esto.

- Yo también… yo también.

- Deberíamos ir a ver cómo está Enif, creo que de tanto ruido la habremos despertado – los dos asintieron y se levantaron para ir hacia el cuarto de la pequeña.

A medida que iban, Keiji no pudo despegar su vista del trasero de su novia y es que con cada paso lo tentaba, incluso su pene se fue endureciendo y ahí se fue donde Honoka se dio cuenta de eso.

- Veamos si Enif-chan está despierta y si no lo está, tendré que ocuparme de ese asunto – le dijo la chica.

Ambos entraron al cuarto y al revisar, notaron que la pequeña peli azul estaba dormida como si todo estuviera bien. Los dos padres estaban sonriendo mirando cómo es que estaba en los brazos de Morfeo.

- Que linda se ve.

- Sí, muy linda – el chico abrazó a su novia quien sintió su dureza frotando su trasero – pero estaría muy lindo que me ayudarás con esto.

Honoka y Keiji salieron del cuarto en silencio y sin más, decidieron ir a su propia habitación en donde tratarían el "problema" del peli azul.

Lo siguiente que se vio fue como el chico ponía las piernas de su amada sobre sus hombros. Keiji estaba frotando su endurecido pene contra los pliegos de la peli jengibre quien estaba nerviosa, pero a la vez ansiosa de ser penetrada.

- No gimas tan fuerte.

- No prometo nada – ya con eso, Keiji fue introduciendo su falo en el interior de su novia quien gimió un poco y no ayudó en nada que el bombeo iniciara con fuerza.

El de ojos verdes estaba desquitándose por todo el tiempo en que no había podido saciar sus necesidades sexuales y que mejor forma de hacerlo en este momento en donde tenían toda la libertad de hacerlo.

Honoka trataba de no gemir fuerte, pero el problema era que sentía demasiado placer. Al igual que Keiji, no había tenido nada de sexo en un buen tiempo y el que su amado la estuviera embistiendo de esa manera solo la hacía sentir en el paraíso.

El placer era todo lo que sentían, no les importaba nada más en ese momento. El ritmo del vaivén siguió con más fuerza, y es que los jugos vaginales de Honoka hacían todo más resbaloso y a la vez más provocativo. El no usar condón era algo único también ya que podían sentir todo de forma más natural, así como más placentero.

Desde hace tiempo, los dos no usaban condón para estos momentos, por lo que cuando no eran días seguros, Keiji tenía que correrse afuera, pero esta vez, no iba a ser la excepción, tenía que correrse dentro de nuevo, sí o sí.

La peli jengibre no se anduvo con cosas, esta atrajo a su novio con ella lo que hizo que ahora estuvieran en la posición del misionero y eso le dio a Keiji más libertad para moverse más rápido.

Los gemidos de Honoka no cesaron y se aferró a su novio, usando sus manos y piernas como si fueran grilletes, con tal de no dejarlo ir, además, ayudaba a que su amado fuera más adentro de ella.

La cama rechinaba con fuerza, pero el placer les nublaba la mente, además, no oían lloros de Enif por lo que podían seguir con todo lo que tenían. Y eso que el final no estaría tan lejos.

Al cabo de unos dos minutos, las paredes de Honoka empezaron a asfixiar el pene de Keiji, indicándole que el tan ansiado final estaba acercándose. Para calmar un poco lo gemidos fuertes, los dos unieron sus labios en besos apasionados.

- M-Me voy a correr – las embestidas de Keiji eran duras y rápidas, más que en toda la ronda y eso solo era indicativo de que tenía que acabar todo.

- Dentro… ah… córrete… dentro… ah… ah – las embestidas fueron más rápidas y finalmente, todo terminó en Keiji corriéndose con fuerza en el interior de su amada quien gritó ante eso.

El semen se vertió en el útero de la peli jengibre quien apretó un poco más sus piernas en la cintura del peli azul con tal de que descargara todo en su interior, que ninguna gota saliera de ella.

Keiji continuó moviéndose un poco más hasta que se detuvo, ya cansado de su movimiento pélvico y sintiendo que sus bolas habían expulsado todo lo que tenían. Ya cuando todo estaba tranquilo, Keiji se separó de Honoka ya con su pene ablandado y bañado con los restos de su corrida y la de su novia.

Ambos quedaron tratando de recuperar la respiración, pero a la vez, estaban en el cielo. Mucho tiempo de no tener relaciones ya acabados y así, pudieron gozar de lo más genial.

- Gracias por eso.

- No, gracias a ti, fue genial – ambos se dieron un beso, pero su momento fue interrumpido cuando oyeron algunos sonidos de Enif por lo que decidieron ir a ver.

La pequeña peli azul estaba moviéndose un poco, pero para que pudiera dormir mejor, decidieron llevarla con ellos a dormir en la cama matrimonial de ambos.

Acostada en medio, ambos padres se pusieron a cada lado para darle el calor que necesitaba la pequeña y así mismo, estar juntos como la familia que eran.