La vida de Hinata siguió con normalidad, salía a misiones, estaba en su casa, a veces salía con Shino y Kiba, quienes junto con su hermana organizaban pequeñas citas con posibles parejas para ella.
Nunca salió más de una vez con alguien, quizá siempre estaría sola, y así era mejor, quería construirse paso a paso, no volver a cometer el mismo error de antes, el esperar que un faro de luz apareciera y la salvara de su propia oscuridad, no, no quería eso, quería ser su propio héroe y así no necesitar a nadie para sentirse mejor, y eso no estaba mal, pero tampoco quería echar en vano los esfuerzos de su hermana y equipo.
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Una noche después de 4 meses de la partida de Sasuke, el volvió a tocar la puerta de Hinata, ella abrió con asombro, ninguno dijo nada, Hinata recordaba el pacto silencioso de la última vez, y el no pidió permiso simplemente ingreso a la casa, dejando a una Hinata más sorprendida de pie en la puerta.
Cuando él ingreso, ella lo vio fijarse en el perchero que tenía en la sala, una nueva adquisición por parte de ella, estaba en una misión con Kiba, cuando lo vio y lo encontró fascinante, Kiba le pregunto con curiosidad, para que un perchero si ella ni capa utilizaba, Hinata se tensó, porque quería un perchero, era verdad, pero ya lo había comprado, mintió dijo que sería un buen adorno para su casa.
Ninguno dijo nada.
Hinata inconscientemente había comprado un perchero para Sasuke y hoy se daba cuenta de ello, instintivamente quizás ella había esperado que el volviera, aunque no recordara extrañar su presencia.
Sasuke se quitó su capa y la coloco en el perchero estrenándolo, luego se sentó en el mueble y saco unos pergaminos y empezó a leerlos.
Ella estaba molesta, ya era la hora de la cena, Hinata había llegado finalizando la tarde de una misión junto con Shino, y ahora este hombre ingresaba sin pedir permiso y se acomodaba en su sala, nunca pensó que ese pelinegro tuviera esas actitudes.
Ahora tendría que hacer la cena para dos, pensaba salir y comer algo en la aldea, su plan se fue al traste, gracias Sasuke, suspiro con molestia.
Hinata se agacho en la cocina buscando algunas ollas, no había pensado que hacer, quizás algo de arroz y ... su pensamiento se cortó cuando sintió una presencia en su espalda, ella volteo a mirar y Sasuke estaba parado a su lado, sus ojos se conectaron un momento y él dijo —me gusta el tomate—
La Hyuga asintió y el salió de la cocina.
Ok ahora prepararía tomates pensó Hinata, era bueno que estuvieran de cosecha y ella hubiera comprado algunos en el camino a la casa, se sintió aliviada, luego pensó, que, que acaba de pasar, Sasuke uchiha le había pedido que le cocinara, una cosa es que ella compartiera la comida que ella preparaba por iniciativa propia con él, y otra que él la mandara, tenía que poner las cosas claras, esta no era la casa de Sasuke, era la casa de Hinata, bueno, las aclaraciones tendrían que esperar para después que ella hiciera la cena y se bañara, estaba horrible aun tenia marcas de la pelea que tuvo con unos ladrones fuera de la aldea.
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Hinata no estaba locamente enamorada del uchiha, por ello, no se desvivía en cuidarlo, y eso era claro, si fuera Naruto ya le abría quitado los zapatos, calentado el baño y servido la comida, pero Sasuke no era Naruto, entonces, antes de estar la cena ella subió y se dio un baño, cuando bajo las escaleras secando su cabello aun humedo, Sasuke se quedó mirándola, era interesante, sin las feromonas, ella no tenía el impulso de tirarlo al piso y ... detuvo el rumbo de sus pensamientos.
Sasuke no quito la mirada de encima de ella, pero Hinata era una mujer adulta como que para una mirada intensa y oscura como la de él lograra ruborizarla, Hinata detallo a Sasuke, el también parecía haber tenido una pelea y se veía sucio.
—si quieres puedes subir y bañarte, la cena estará pronto— dijo ella, viendo como Sasuke miro su maleta y la agarro, Hinata lo siguió con la mirada, mientras subía las escaleras, era raro verlo en ese estado, tranquilo, siempre que venía a ella era algo cerca o ya en si un manojo de hormonas andante, y la verdad nunca había hablado con él antes, como para tener un precedente de su personalidad.
Hinata ya estaba sirviendo la cena cuando el Uchiha bajo, comieron en silencio, después de eso ella lavo los platos, y luego se sentó a ver algo de televisión, en el sillón de al lado Sasuke, mientras él seguía mirando sus pergaminos, sin prestar atención a la serie romántica de Hinata.
Algo llamo la atención de Hinata, había un cuadro detrás del televisor, eso era nuevo y no lo había comprado ella, era una pintura del mar, donde se veían las olas juguetear con el viento, las rocas, la arena, casi podía sentir la brisa si se lo imaginaba, se veía muy pacifico, algo en esa pintura la atrajo más, había una pequeña mariposa lilacea volando al lado de una azul oscuro.
Hinata miro a Sasuke, solo para darse cuenta que él ya la estaba observando, ambos voltearon la cara cuando sus ojos se encontraron, eso fue incomodo pensó.
Ella también pensó en preguntar, pero que respuesta le daría Sasuke un "Hn", mejor no, si no preguntaba, no se enteraba y si no se enteraba podía pasar desapercibido y si pasaba desapercibido quizás no importaba, así acallo las preguntas de su mente y se concentró en la novela.
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Cuando llego la hora de la dormir, Hinata no dudo en bajar una cobija y entregársela a Sasuke, debía dejarle claro que ella no compartiría la cama con él, una cosa era un cosa y otra cosa era otra cosa y era mejor no confundir las cosas, subió las escaleras para acostarse en la habitación, y al pasar vio la otra habitación vacía, pensó que debía comprar una cama para los invitados, nunca lo había pensado, pero quizás sería buena opción, luego miro en la esquina de su habitación y vio el bolso de Sasuke, y le molesto verlo en el suelo, se levantó de la cama, lo tomo y alzo al espacio vacío de su armario, de todos modos, ella tenía poca ropa y mucho espacio.
Minutos después cuando ya casi se quedaba dormida, sintió que alguien ingresaba en la habitación, esa persona se sentó en la cama, y luego se acostó a su lado.
Hinata pensó que, bueno, entregar una cobija a alguien en un mueble ya decía mucho, pero quizá fue su culpa, por no juntar palabras a sus acciones, por no ser tácitamente clara con el hombre de al lado, mañana dejaría las cosas claras.
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La mañana llego rápido, y ella se encontró abrazando la espalda de Sasuke, quien por sus respiraciones aún estaba dormido.
