La cena de bienvenida fue incomoda, el silencio y la vergüenza estaba presente desde la llegada de su hermano y sus amigos, aunque estos últimos parecían estar aguantándose la risa.
- Ya vamos ríanse - dijo exasperado Danny. Y la risa no se hizo esperar.
- Tu no, Steph - alego Tim al ver a la chica rubia reírse tanto como los amigos de su nuevo hermano.
- Lo siento, lo siento - agarrándose el estómago que ya le dolía por la risa - pero eso fue realmente gracioso.
Phantom ya había trabajado con alguno de los murciélagos y había escuchado los rumores de que a veces intentaban matarse entre sí, como hermano que era, conocía de primera mano las peleas entre sí, pero nunca creyó que sería tan literal.
Las primeras impresiones de ellos fue que se llevaban bien, las comidas que tuvo con ellos fueron tranquilas y divertidas, nunca imagino que Damián los había amenazado para que se comportaran.
Por eso se dicen que uno nunca debe conocer a sus ídolos porque acabarían siendo decepcionados. Había ansiado tanto tener una familia normal (o tanto como una familia de héroes debería ser) que les explico a sus amigos que todo era tranquilo en la casa. Nunca pensó llegar en medio de una batalla campal entre sus (ahora) nuevos hermanos.
Sam y Tucker siguieron riéndose porque Danny sinceramente creía que iba a tener una estancia tranquila, y volvió la pelea entre sus familiares, Tucker todavía recordaba la vez que se unieron a la pelea de navidad cuando eran niños que para ellos en ese momento era divertida, antes de que Danny empezara a odiar la fiesta cuando empezaron a entender que no era normal.
Al final la cena termino entre risas y burlas.
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Estaban en el gimnasio, Sam y Tucker estaban asombrados viendo a Danny enfrentar a su hermano en una pelea limpia sin poderes, termino con el mayor tendido boca arriba en el suelo después de unos buenos 10 minutos.
- Necesitas resistencia - dijo el menor.
- Yo... también... lo creo - jadeo Danny.
- No se supone que los fantasmas no necesitan respirar - bromeo Tucker.
- Intenta... enfrentarte... tu... contra... ellos - intentando sentarse en el suelo.
- Mejor no - hablo Sam - perdería en menos de 5 segundos, aunque sería muy gracioso ver cómo le patean el trasero.
- Oye, soy el tecno-geek, no necesito saber pelear, aunque si fuera Black Bat o Batgirl, lo pensaría. - dijo pícaramente, antes de altar por el dolor que recibió ante un disparo de Danny.
- No te metas con mis hermanas - le dice serio desde el suelo.
Desde que conocían a Danny siempre había sido protector, al volverse fantasma lo fue más, pero desde que recobro más partes de sus recuerdos, francamente se volvió demasiado sobreprotector, la Batifamilia lo había estado ayudando a sobrellevar su estado, sobre todo Jason que lo ayudaba con lo que llamaban la locura del pozo, era un trabajo lento, pero estaba mejorando.
Sam y Tucker estaban esperando la llegada de Jazz, era la única de la familia Fenton a quien Danny escuchaba, con ella el progreso de Danny podía acelerarse un poco más. Llegaría pronto para hacer una pasantía en Arkham, aunque parecía que la familia Wayne no le gustaba mucho esa opción. Y en parte podían entenderlo, con todos esos villanos locos yendo a esa institución.
- Ya que has recuperado el aliento - interrumpió los pensamientos Damián - que tal una práctica con espadas. ¿Crees poder recordar cómo manejar una? - en sus manos llevaba espadas reales, espadas sospechosamente familiares.
- ¿Esas no son las espadas que te regalaron esos monjes chinos? - pregunto Tucker.
- Madre nos regaló estas espadas antes del duelo, pertenecían a un guerrero de una antigua dinastía que se decía peleo con un espíritu maligno y gano. - Damián se dio cuenta de lo que dijo - ¿Ese eras tu?
- Aquí - les mostro su celular, había una foto de Phantom con las mismas espadas que sostenía Damián.
- Espera Tucker ¿Cómo conseguiste la foto? - pregunto Sam.
- Clockword. También conseguí una foto de cuando ayudaste a los hermanos Wright, claro que use un filtro especial para que pudieras verte. Tengo una colección completa de fotos de todas tus aventuras.
- Por favor, Sam.
Un golpe se escuchó junto con el gemido de Tucker.
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Esta semana había sido un infierno total para Jazz.
Aunque tenía una cierta protección contra los periodistas, no había nada contra sus propios compañeros, no había dicho nada para no preocupar a sus padres ni a Danny, también quería digerir que el hermano que ella siempre había protegido en realidad no lo era. Quería digerir la noticia a su propio ritmo, cosa que se volvió difícil por todo el altercado que sucedió.
Siempre había sido un tanto popular en la escuela y siguió siéndolo en la universidad, pero cuando las noticias especulando que ella también podría ser hija de Bruce Wayne, sus propios compañeros la habían acosado, hombres que apenas conocía invitándola a salir, queriendo tener sus minutos de fama por salir con una heredera rica. Algunos preguntando si sería tan liberal como su madre acostándose con el profesor para mantener las buenas notas. Lo peor de todo, es que en algunas prácticas en conocidos centros en las que estaba interesada fue rechazada. Aunque estaba interesada en los casos de Arkham, quería tener ganar experiencia primero, sabia sobre la doctora Quinn, muchas Universidades enseñaban su historial como precaución, pero fue el único lugar interesante que la había aceptado.
Pero en todo este desastre, consiguió 2 verdaderos amigos. Erika era un año mayor que ella, una chica genio, de pelo y ojos castaño, de piel negra, una gran inteligencia pero nada de empatía, los padres de su mejor amiga era una familia de bajos recursos pero mantenían a su hija en tierra, la habían obligado a seguir estudiando los años completos, Erika podía estudiar lo que quisiera pero no podía graduarse antes que sus compañeros, eso no impidió que estudiara más asignaturas y que al momento de graduarse saldría con varias maestrías, su sueño era entrar en el FBI, también fue quien descubrió que alguien había filtrado su horario.
Steven estaba en su mismo año, rubio de ojos verdes, había sido obligado a entrar a la universidad por su abuelo, estaba estudiando administración de empresas cosa que odiaba, lo que más le gustaba era viajar y aprender muchos idiomas, había tomado con humor la noticia, incluso pidiendo una cita para enfadar a su abuelo, citando su propia frase "Espero que al viejo le dé un ataque si me ve saliendo con la hija de su peor rival". Cosa que dejo de ser graciosa cuando vio a todos esos cazafortunas siguiéndola. Steven había creado una distracción para que ella pudiera salir sin ser descubierta.
Por eso estaba en Gotham antes de tiempo. En vez de llegar en avión en un cómodo y corto viaje, había llegado en autobús. Apenas llegar, unos matones la habían acorralado en un callejón de camino a la mansión Wayne. Siempre agradecería a su madre por obligarla a aprender defensa personal desde que era una niña, ahora podía descargar toda su ira golpeando a estos idiotas.
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Genial, este era oficialmente el peor día de su vida. Y con la obsesión de Danny de proteger a sus seres queridos, iba a estar entre algodones por mucho tiempo.
Jazz se encontraba encerrada en una celda de la comisaria de Gotham, la pelea había atraído la presencia de un vigilante, gracias a las experiencias con los fantasmas, todos habían desarrollado una especie de intuición cuando alguien los observaba. Fue parte por la costumbre y parte culpa de la ira, que no se dio cuenta de lo que estaba haciendo, había tomado el arma de uno de los tipos y había disparado al lugar donde debería estar su observador. Casi le atina si no se hubiera movido un poco.
Esa acción llevo a una pequeña pelea con el Vigilante "Reed Hood", y finalmente a su arresto, Danny jamás le permitirá olvidar esto. Sin olvidar que iba a ser imposible conseguir un trabajo aceptable ahora que tenía antecedentes.
- Fenton, alguien pago tu fianza - dijo un policía.
- "Policía estúpido, estúpidos periodistas, compañeros idiotas". - Jazz seguía maldiciendo todo lo que había pasado hasta ahora, cuando salía de la celda.
- Señorita Jazmine - una voz británica la saco de sus pensamientos - soy Alfred Pennywhort, mayordomo de la familia Wayne, lamento conocerla de esta manera, pero nos habían avisado que llegaría dentro de unos días más.
De alguna manera Jazz sintió un pequeño regaño dentro de la gentil presentación.
- Yo igual siento presentarme de esta manera, señor Pennywhort, pero han sucedido varios malentendidos últimamente y quería aclarar mi mente lo antes posible. Lamentablemente, defenderse de algunos asaltantes no fue bien recibido. - respondió Jazz. - Aunque estoy sorprendida que se hallan enterado de mi llegada tan rápido.
Lo más seguro es que Hood se haya dado cuenta de su apellido después de meterla en la cárcel y haber verificado con la familia Wayne sobre sus nuevos inquilinos.
- El comisionado Gordon es un amigo de la familia, nos llamó apenas supo sobre su apellido señorita Jazmine.
- Por favor, solo llámame Jazz.
- Como usted desee, señorita Jazz. - Bueno eso era un pequeño progreso.
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La llegada a Wayne Manor fue lo que esperaba.
Danny estaba abrazándola antes de volverse loco y registrar cada pequeño detalle de su aspecto, y maldiciendo en voz baja a los idiotas que habían intentado asaltarla. Intentando irse para tratar con ellos el mismo.
Jazz solo golpeo su frente y empezó a regañarlo. Tranquilizando la parte de la locura del pozo que empezaba a aparecer, sorprendiendo al resto de la familia Wayne.
Jazz había cuidado de Danny toda su vida, como Danny siempre pensó que debía ser un hermano mayor, por eso a pesar de sus peleas siempre respeto a Jazz, su hermana se había dado cuenta de su obsesión desde el principio e hizo todo lo posible para que no se saliera de control.
Era por la misma razón que Jazz no había querido trabajar en Arkham desde el principio.
