Mientras veía a Theodore levantarse de la cama, apartar el álbum, sentarse junto a Blaise y abrazarlo mientras le explicaba las cosas y él se deshacía en sollozos insoportables que señalaban que ya no podía más, Pansy se preguntaba cuándo es que las cosas se habían roto entre todos ellos de forma irreparable.

Tenía años de recuerdos con ellos. Incluso antes de entrar a Hogwarts, sus familias habían sido cercanas y a veces ella había estado más pendiente de ellos que de sus tareas escolares o sus juegos con muñecas (algo que sus calificaciones podían mostrar). Siempre había sido devota a aquellos que amaba, aunque fuera extraordinariamente demandante con ellos después, pero, ¿De qué le había servido al final?

Curiosamente, se había acostado con aquellos tres pero nunca los había tenido realmente. Esa debe ser la conclusión más triste que había sacado un día después de que Blaise la había dejado marchar en ese tren y la primera vez y única vez que se había sentido como una muñeca usada.

Primero Draco Malfoy, que la había amado, pero no había confiado en ella. Después Theodore Nott, que la había hecho sentir placer pero ni siquiera estaba ahí realmente, a quien le había permitido su tacto porque era una forma de mantenerlo vivo y decirle que tenía que vivir aunque todo lo que amaba hubiera desaparecido. Y finalmente Blaise, que la había consolado y la había cuidado, pero nunca la amó, no románticamente, al menos.

Tras terminar de llorar su desconsuelo, Pansy había rehecho su traje, secado sus lágrimas y prometido que jamás aceptaría las migajas de nadie más, nunca más. Había tomado su maleta y reconstruido su vida y cuando se casó, lo hizo porque estaba enamorada y su esposo era un buen hombre, uno que sabía que la cuidaría y la amaría por el resto de sus días, que confiaba en ella, que era real, que era honesto, todo lo honesto que un hombre puede ser con una mujer.

Ella aprendió. Y ahora, siendo Pansy Dubois y al volver, mirando los restos derruidos de la que había sido su vida, quería saber exactamente qué había fallado.

¿Había sido la manera en la que veían las cosas, desde aquella espantosa jerarquía? ¿Fue su manera fantasiosa de verlos, donde tenían que hacerse cargo porque eran los herederos de sus casas más ricas y prestigiosas? ¿Fue su sociedad, que los condenó a eso? ¿Fueron ellos quienes les hicieron creer al mundo que podían con un papel que no aceptaban? ¿O un cúmulo de todo eso?

Suspirando, se sentó junto a los dos hombres, acariciando el hombro de Blaise, que se estaba calmando muy lentamente y miró el álbum de fotos que con tanto cuidado atesoraba Theodore.

Pasó las páginas del álbum y le sorprendió ver que no sólo había fotos de Arianhrod, como había esperado. La mayoría lo eran, sí, pero él también había guardado otras cosas.

Los dos- podía reconocer la caligrafía elegante de Arianrhod en algunas notas- habían guardado otras cosas, detalles que ella había olvidado.

Fotos de Blaise, Draco y ella misma a lo lejos, de niños. Navidades, regalos costosos, disfraces. Sonrisas sinceras, bromas, ¿Esa era ella mirando a Draco con cara de boba ilusionada?

Vacaciones en casa de los Malfoy. Arianhrod incluso había fotografiado a Draco con su padre y su madre y sí, allí había también una fotografía de ella con su tía Narcisa.

Su tía. Era difícil acostumbrarse a la noción pero allí estaba, una sonriente Narcisa de cabello rubio posando y abrazando a una Arianhrod de dieciséis en el jardín privado de la señora Malfoy mientras alguien, probablemente Theodore, les tomaba una fotografía. Ahora que sabía quién era Arianhrod, Pansy notó el parecido entre ambas mujeres y sintió un enorme nudo en la garganta.

Había fotos de Blaise, también, demasiadas y darse cuenta cuánto lo habían querido hizo que Pansy quisiera patearse por todas las veces que le dijo a Blaise que se había fijado en los inalcanzables.

¿Quién era ella para decir semejante cosa? ¿Ella, que había renegado de Arianhrod porque no tenía un apellido noble? ¿Que había hablado mal de ella, se había paseado arrogantemente del brazo de Daphne Greengrass enumerando sus defectos y quejándose de su protagonismo, incluso sugiriéndole a Bullstrode que no se hablara con ella porque no estaba a su altura?

Y bueno, ahora la realidad venía a escupirle en la cara sus dimensiones. No resultaba fácil perdonar a Draco pero también tenía que reconocer que ella no se había portado mejor.

No prestó demasiada atención a lo que Theodore le decía a Blaise, adrede. La intimidad de los dos era evidente, pero también, sabía que Blaise no disfrutaba que otros vieran su vulnerabilidad, por lo que la mejor manera de ser su amiga era tomar lo visto lo más discretamente posible.

Tenía un aspecto espantoso, además. En el tiempo en que ella y Theodore habían hablado, se las había arreglado para llorar hasta que los ojos se le hincharon y había bebido bastante, de tal forma que se las arregló para quedarse dormido tras un par de horas.

Theodore no tenía fuerzas para levantarlo y Pansy no poseía los medios para hacerlo de forma física, así que tuvieron que usar la magia para hacerlo levitar a la cama donde había yacido Theodore y él, pese a las protestas de Pansy, decidió armarse de lo que le quedaba de fuerza para bajar adónde fuera que Draco estuviera haciendo la poción.

No encontraron a Draco pero encontraron la poción, completa y Theodore se la tomó sin muchas preocupaciones, haciéndole pasar un mal rato a Pansy al notar el peso que él había perdido y lo desaliñado que se veía.

- No te veía así desde la Guerra.- comentó Pansy, tomando asiento en la cocina.- ¿Tienes hambre?-

Theodore le lanzó una mirada divertida.

- En la Guerra me veía mejor, Pansy. Está bien, no tienes que mentirme. Tú y yo sabemos que me estoy despidiendo, ¿No? Seamos prácticos. Tú quieres saber qué pasó con Draco y yo necesito que lo sepas porque sólo así entenderás con lo que tendrás que lidiar una vez que yo me vaya, así que concentrémonos, ¿De acuerdo?-

Pansy aspiró aire casi como si lo estuviera fumando. Tantas cosas se habían hablado, que casi había olvidado la principal.

Casi.

- De acuerdo.- dijo, apartando una silla y sentándose frente a él, recordando los tiempos en que habían sido adolescentes y había hecho exactamente lo mismo en reuniones para conspiraciones escolares o pláticas secretas, que eran tanto lo mismo.

Incluso, pensó ella, sobre las mismas personas.

El paso del tiempo se notaba, de todas formas. Del muchacho que solía mirarla con su sonrisa torcida y su paciencia ligeramente exasperada ya no quedaba nada.

Ahora un hombre de mirada torturada e intensa, cuyos rasgos estaban afilados por el dolor físico y mental, le devolvía la mirada con algo que casi parecía frialdad.

Su reencuentro le había devuelto calidez a su trato, pero en aquel momento, incluso la delicada pátina de compasión en aquella expresión apenas podía disimular que Theodore no era la misma persona que conoció alguna vez.

Lo único reconfortante en todo aquello era que ella misma, Pansy, ya no era la misma persona.

La nostalgia se diluyó en ella con fuerza. Y del mismo modo en que pudo despedirse de Draco sin sentir que se estaba partiendo a la mitad, pudo enfrentar la realidad de Theodore Nott sin que la afectase.

"Ya no vivo aquí, ésta ya no es mi vida"se obligó a recordarse."Vivo en Francia, estoy embarazada y casada con un Dubois... Pansy Parkinson ya no existe. Pansy Parkinson murió aquella tarde lluviosa en esa estación de tren, así como Arianhrod Black murió aquella tarde en la casa de los Granger. Y hoy estoy viendo cómo está muriendo la última parte de un hombre que conocí y al que amé como un hermano, cuya mejor parte de sí mismo de todas formas ya no estaba con nosotros desde que ella se fue."

Theodore empezó, muy despacio:

- Que pusieran en duda su derecho de sucesión fue un golpe duro para Draco, Pansy. Después de todo, desde que nació hasta el momento en que él supo toda la verdad, su papel en la sociedad estaba absolutamente claro. Todos lo dábamos por sentado. Él era nuestro líder, el gran heredero de las dos familias mágicas más antiguas y ricas de Inglaterra. Lo tenía todo, ¿No? El apellido Malfoy, la sangre Black para apoyarlo, el dinero, propiedades y posición política y social de ambos y por supuesto, cuando Voldemort volviera, el apoyo suficiente para el golpe de estado que convertiría a su padre en Ministro de Magia y el asiento al lado derecho de Voldemort, que gobernaría en las sombras.

En su mente, por supuesto, tú eras la esposa que lo acompañaría el resto de su vida y con la que formaría su familia. Tienes que saber que nunca tuvo la menor duda. Nunca.-

Pansy soltó un suspiro de amargura. Qué tarde, pensó, qué tarde venía la reinvindicación de sus más profundos anhelos y deseos. Qué fuera de tono parecía aquella supuesta realidad ahora.

Pues aunque hubo un día en que hubiera matado porque alguien dijera en voz alta lo que Theodore le estaba diciendo, ahora sólo representaba la incomodidad que sentía al notar lo tonta e ilusa que había sido al pensar que el amor de un hombre o la falta de él era lo que validaba su identidad como mujer y como persona.

"Sólo me tomó la mitad de mi vida darme cuenta de ello." ironizó la bruja.

Convirtió, pues, su suspiro de amargura en uno de pesar, únicamente y lanzó una de sus miradas profundas a aquel que contaba la historia.

- Perdona si eso me resulta difícil de creer.- comentó.-

A esto siguió el largo suspiro de Theodore. Si alguien conocía el corazón obstinado y ciego de Draco Malfoy era él, pero no pensaba discutir sobre Pansy acerca del tema.

No le quedaba tanto aliento... ni ganas.

- Ya sé que su forma de comportarse después desmentía sus convicciones, pero, incluso aunque no es una justificación, si existe una razón de peso por la cual Draco se comportó de aquella manera. Arianhrod y yo fuimos a hablar con Narcisa del asunto cuando ella estaba por cumplir trece años, ¿Te acuerdas que fue la primera vez que ella aceptó pasar un verano con los Malfoy?-

Pansy se acordaba. Los años previos le había molestado sobremanera lo que ella consideró falta de educación de parte de aquella niña rara que declinara la invitación de los Malfoy para ir a pasar un par de días con ellos en verano. Todos sus compañeros de clase habían quedado encantados con la exquisita hospitalidad de los padres de Draco y ninguno había visto con buenos ojos que Arian fuera la única que no fuera... sobre todo porque la segunda vez que declinó la invitación, Theodore decidió que también se quedaría en Hogwarts, con ella.

Sin embargo, por consideración a Theodore y su familia, ninguno de los Slytherin de aquel curso se atrevió a protestar... con excepción, claro está, del propio Draco Malfoy, que le reclamó en privado a Theodore sobre su comportamiento. Pansy sabía que Theodore le había dicho a Draco que necesitaba aclarar ciertos misterios sobre Arianhrod... y el asunto había quedado allí, por lo que Pansy sabía.

El verano después de su tercer año lectivo en Hogwarts, Arianhrod cambió de opinión abruptamente cuando Draco volvió a extender la invitación tradicional, esta vez a un menor grupo de personas, que más adelante, según entendieron, era el círculo cercano que su familia había aprobado para él. Draco le extendió la invitación por pedido de Theodore, aunque supuso que la chica lo rechazaría y fue el primer sorprendido cuando la chica aceptó cálidamente.

Pansy lo recordaba porque Draco le comentó lo extrañado y un poco molesto que se sentía por el extraño comportamiento de la chica, ya que no había querido conocer a su familia desde un principio y ahora, que la invitación era para pasar todo el verano con ellos, de pronto ella había decidido asistir. Draco había asumido que Theodore la había convencido de algún modo, pero no supo cómo... ni por qué.

- Draco estaba furioso con Arianhrod por evitar a su familia.- dijo Pansy.- Pensaba que Arian lo estaba molestando. -

- No lo estaba.- aclaró Theodore.- No sé si te diste cuenta, pero en un principio Arian tenía mucho cuidado en no entrometerse mucho en los asuntos de Draco, por eso no supimos siquiera que después de lo que pasó no sería tan fácil que ellos se llevaran.

Mil y un recuerdos pasaban por la mente de Pansy y ahora, quizá, empezaba a entrever lo que Theodore quería decirle, pero seguía sin expresarle.

De pronto, Pansy sintió una frustración irremediable. Tanta había sido su necesidad de ser aceptada en el grupo, que nunca se dio cuenta que había tanto que no tenía sentido.

¿Por qué, por qué nunca se preguntó realmente lo que estaba ocurriendo ante sus ojos?

Lo peor es que sabía la respuesta y le pesaba: Nunca quiso saberlo. No realmente.

Porque en el fondo de ella, donde siempre evitó mirar, sabía que su mundo se quebraría en pedazos si supiera la verdad.

Lo curioso del asunto es que...

Terminó rompiéndose.

Sin que ella tuviera que pisar sobre la estructura tambaleante que sostenía su universo.

- ¿Qué fue lo que pasó, Theodore? Dímelo ya.