¡Saludos, queridos lectores!

Por una temporada no había podido subir actualizaciones, y desde el veinticuatro, había tenido intenciones de subir varias actualizaciones que he podido terminar, pero algunas circunstancias me lo impidieron, incluyendo fanfiction que me causó algunos problemas para actualizar. Afortunadamente, el día de hoy he podido realizar actualizaciones sin inconvenientes.

No dejaré una lista de capítulos que actualizaré al final del capítulo como suelo hacer, ya que algunos aún me falta revisarlos y no sé qué estaré subiendo en qué momento, pero al menos para "El cliché de los gemelos", verán varias actualizaciones. Hoy estaré subiendo algunos capítulos, y el fin de semana subiré los que me hagan falta.

A aquellos que me siguen en wattpad, sé que no siempre se les notifica todo lo que subo, así que por favor, si siguen más de una historia mía, revisen mi perfil para asegurarse de las actualizaciones.

Sin más por el momento, los dejo con la actualización de hoy n.n


A Sasuke le llamó la atención el castaño, pues en un principio le había parecido que ese hombre jamás daría una opinión que contradijera cualquier cosa que comentara la pelirroja, y mucho menos sobre él, pero por la reacción de la mujer, se daba cuenta que si bien podría no ser común, a ella no le extrañaba.

—¿Y cómo me describirías a Sasuke, Neji? —preguntó la pelirroja sin dejar de mirar al azabache.

—Se ha comportado dedicado al aprendizaje de la etiqueta, respetuoso y disciplinado —respondió el castaño y Sasuke lo miró de reojo. Es decir, pese al tiempo, ellos realmente no habían convivido mucho y aunque entendía que ese hombre lo había estado vigilando, no esperaba que hablara así de él.

—¿En serio? —ella le preguntó al azabache.

—Intento adaptarme lo mejor posible.

—Supongo que es inevitable —ella comentó tras dar un suspiro que sonaba resignado.

Tras aquellas palabras, ella pareció perder el interés en el azabache, lo que hizo inquietar al chico al inicio, pues aparentemente se había vuelto irrelevante para ella. Sin embargo, esto le permitió observar la dinámica de esa mujer con el castaño y tratar de identificar cosas que a la pelirroja podrían gustarle o disgustarle.

No estaba obteniendo muchos puntos a favor en esas últimas horas, así que esperaba que al aprender más de ella, le diera algunas pistas de qué hacer para ganar su favor. Necesitaba estar en buenos términos con ella para cuando volviesen a estar a solas en la habitación, y más que nada, que se concretara la unión, no sólo para dejar de ser el hazmereir del país, sino para cumplir con su misión.

El resto del día pasó sin nada relevante, especialmente porque la pelirroja, tal como había comentado, se había retirado a descansar desde muy temprano y al siguiente día Sasuke tampoco supo de la mujer sino hasta la hora de la comida en que, por orden de ella, se sentaron todos juntos a la mesa como el día anterior.

A pesar de que ella los saludó a ambos por igual, así como preguntarles cómo pasaron la noche, poco a poco la plática se tornó en un intercambio entre el castaño y ella.

Vamos, Sasuke era consciente de que no era el hombre más conversador, pero al menos él día anterior ella había intentado hacerle la plática. Sin embargo, en esta ocasión, ella no lo intentó y se limitó a las preguntas básicas de un saludo.

¡Qué frustrante! Parecía que esa mujer intentaba sabotear sus planes, y lo que más le enojaba, era que hiciese eso cuando ella había sido quien lo había puesto en esa situación de concubino.

—Así que no tienes reparo en involucrarte con los dos al mismo tiempo —el hombre albino que había estado acompañando a la pelirroja había entrado al comedor de repente, y el tono de sus palabras parecían insinuar otra cosa.

—¡No digas estupideces! —ella le gritó enfadada, pero sonrojada— ¡¿Y quién te invitó a entrar a mi casa?!

—¡Ah, claro! ¡Aún no tienes tu noche de bodas con tu nuevo hombre! —exclamó el albino acercándose a Sasuke para darle unas palmadas en el hombro— Tranquilo, hermano. Te aseguro que no te pierdes de nada con ella.

—¡Deja de decir estupideces y dime qué haces aquí!

—Vine a conocer a tu nuevo concubino para advertirle de ti —respondió el hombre sentándose a la mesa de forma despreocupada— Alguien tiene que instruir al pobre o lo traumarás en la primera noche.

—No diga eso por favor, señor Hozuki —intervino Neji que hablaba cordial, pero Sasuke no pasó desapercibido que el castaño estaba descontento— Recuerde que las calumnias son castigadas.

—Lo que él diga, no cuenta. Él mentiría por ella al Emperador y a Dios —el albino se había dirigido al azabache y estiró la mano para tomar un bocadillo de su platillo.

—Esos no son los modales adecuados —habló Sasuke evitando que el albino tocara la comida de su plato, y mirándolo mal.

La verdad es que de no ser que ese hombre tenía un estatus mucho más alto que él, Sasuke habría hecho más que sólo mirarlo mal por su forma de actuar.

—No debería sorprenderme que tú nuevo juguete te defienda. Aún no sabe lo que le espera en… ¡Ay! ¡¿Por qué hiciste eso?!

Esa mujer le había lanzado un plato que el hombre apenas alcanzó a esquivar, pero sí había dañado su mejilla.

—Deja de hablar mierda o te castigaré volviendo al campamento para que mantengas en forma a nuestra gente —advirtió la pelirroja.

—¿Ves lo que digo? Intento prevenirte y ella quiere impedírmelo —el albino miró de nuevo al azabache.

—Deja de escupir mierda y mejor dime qué vienes a hacer en mi casa en mi tiempo de descanso —reiteró la mujer aún enfadada. Esa faceta de enfado y lenguaje soez, resultaba en una nueva faceta que Sasuke no le conocía.

—Ya te dije, vine a advertirle al pobre chico. Está obligado a servirte para mantener la alianza, lo mínimo que podemos hacer por él, es prepararlo mentalmente —decía el albino burlón.

—Eres un…

—Es bastante descortés hablar así de una dama —intervino Sasuke procurando defender a la pelirroja, pero sin verse como Neji— En mi país, un hombre que habla así de una mujer, no es de fiar, ya que suele ser una forma de deshogar el enojo que causa el rechazo de la dama en cuestión —agregó el azabache viéndose sereno— Aunque quizá en este país, se vea de otra forma.

Hubo un silencio desconcertante para el azabache, aunque fingió no darse cuenta, y no fue sino hasta que el albino tronó la lengua, que el ambiente tenso se desvaneció.

—Necesito hablar contigo —habló Suigetsu con más seriedad mirando a la pelirroja.

—Vamos a mi despacho —respondió la aludida mientras se levantaba de la mesa— Por favor, coman sin mí.

Una vez que el par se fue, comenzaron a haber cuchicheos entre los sirvientes aunque no dejaron de hacer sus actividades, y era más que notorio que mientras se murmuraban, miraban al azabache.

—Si vuelvo a escuchar una palabra más, serán castigados —Neji advirtió en un tono de voz imponente.

—¿Qué…?

—Después de la comida, lo ayudaré a prepararse para esta noche, Sokushitsu Uchiha —comentó Neji sin mirarlo, y a pesar de las cientos de preguntas que el aludido tenía, rápidamente comprendió que ese no era el momento ni el lugar para hacerlas.

En otras circunstancias, Sasuke habría dicho que no necesitaba ayuda para algo tan simple como lo era arreglarse él mismo para la noche de bodas, pero era evidente que la había vuelto a cagar y necesitaba saber cómo para saber si no había mandado su última oportunidad de congraciarse con esa mujer a la mierda.

Tras la comida, Neji dió órdenes para que los sirvientes comenzaran a preparar lo necesario para que Sasuke volviera a bañarse a pesar de ya haberlo hecho ese día y ordenó que le mostraran la ropa que tenía para ayudarlo a seleccionar lo que debía llevar para la cena.

En cada momento, Sasuke intentó detener todo ese alboroto, que a su parecer, era más que innecesario. Sin embargo, no sólo ese hombre le impedía hablar, sino que en una oportunidad, muy discretamente le comentó que debían hablar a solas antes de su encuentro con la pelirroja.

—No necesito bañarme de nuevo, lo que necesito, es saber qué he hecho mal —Sasuke al fin protestó cuando Neji hizo salir a los sirvientes para que se bañara en su habitación.

—Es imperativo bañarse antes de yacer con su pareja —señaló el castaño.

—Eso es irrelevante si no…

El hombre le señaló la tina con el dedo, y Sasuke supo, por la mirada del castaño, que no le diría nada si no seguía con el plan que le tenía.

De mala gana, Sasuke obedeció, pues aún cuando el orgullo le señalaba que debía hacerse su lugar en ese sitio y no dejarse pisotear, lo cierto es que sabía que mientras no tuviese el favor de aquella mujer, sería arriesgado no seguir la etiqueta.

Sin ocultar su frustración, pero sin decir nada, Uchiha se desvistió por su cuenta y se metió a la tina tan rápido como pudo para poder conseguir la información que le apremiaba lo antes posible.

—Elija una esencia —Neji se acercó a Sasuke con una caja llena de frascos con líquidos de colores, y aunque al principio lo confundió, pudo regresar a la razón rápidamente.

—Lo que quiero saber…

—Elija uno. Le explicaré lo que necesita cuando lo haga.

Más malhumorado, Sasuke tomó un frasco al azar y notó que el hombre parecía reprobar con la mirada su elección.

—A Ni-ka no, le gustan las esencias y perfumes, pero el olor de la bergamota no es precisamente de sus favoritos —señaló Neji— Sugiero cambiar la elección si lo que desea, es consumar el matrimonio. Ella es muy sensible a los aromas

—Entonces elíjalo usted —bufó Sasuke con impaciencia.

—Sugiero el Yuzu para dar una sensación de frescura y dulzor —comentó Neji sin esperar respuesta, mientras sacaba el frasco correspondiente y vertía un poco en el agua donde Sasuke se bañaba.

Tan pronto como el aroma cítrico pasó por su nariz, Sasuke ya lo detestaba, pero lo ignoró por completo para pasar al tema que le interesaba. Después de todo, si realmente la había cagado, ese baño que apestaba a dulce, sería en vano.

—¿Qué he hecho mal? —Sasuke artículo su pregunta con énfasis.

Neji le dió una mirada antes de guardar los frascos en silencio, se sentó en una silla cercana y soltó un suspiro antes de contestar. Por supuesto, Sasuke ya se estaba impacientando y quizá si el castaño se hubiese tardado un poco más, se habría exaltado.

—El Señor Hozuki Suigetsu, es el Oficial de nuestra Señora Ni-ka no. Se conocen desde hace varios años y su relación… Es bueno que sepa que se tienen una fé ciega —comentó Neji mirando el horizonte, pero Sasuke notaba el descontento en sus palabras— Es sabido por todos, como un secreto a voces, que ellos han sido pareja desde hace tiempo, y su comentario al Oficial, no ha sido el más acertado.

—¿Qué?

Aquella información daba sentido al hecho de que cuando Sasuke emitió esa opinión, el lugar hubiese quedado en silencio para los posteriores murmullos de la servidumbre que, sin duda, se burlaban de él, pero ¿cómo era posible que esos dos fuesen pareja cuando ese hombre se mostraba tan grosero e hiriente con ella? ¿Sería que ese era el tipo de hombre que a esa extraña mujer le gustaba?

—Es comprensible su confusión, y aunque yo no puedo responder a la duda más evidente que debe de tener, sólo puedo decirle que se tratan así desde que los conozco y a pesar de ello, no tengo duda de los sentimientos que se tienen.

—¿Y por qué no sólo se casan? —preguntó Sasuke disgustado, y no porque sintiera celos o envidia del albino, sino que era aún más humillante el hecho de que fuese obligado a casarse con una mujer que tenía un perro faldero y un amante.

¿Qué papel se suponía que iba a jugar él? ¿Un futuro niñero? ¿O quizá sólo un repuesto en caso de la ausencia de alguno de los otros dos?

—Por lo que he entendido, si ellos llegaran a casarse, el Señor Hozuki deberá entrar al harén de Ni-ka no según las costumbres aquí, y me parece que ellos quieren o necesitan que él siga siendo su mano derecha en la milicia. Más allá de ello, no sabría decirle.

—En ese caso, parece innecesario que me prepare para consumar el matrimonio —comentó Sasuke con frustración, pues después de haber ofendido al amante de esa mujer, no creía tener oportunidades de poder cumplir con la orden de su padre— Ella debe estar enfadada conmigo después de lo que dije, así que no querrá verme.

—La consumación del matrimonio es necesaria para la alianza que se ha acordado con su país, así que le aseguro que Ni-ka no cumplirá con su parte —respondió el castaño deteniendo al azabache que pretendía salir de la tina de baño— Ni-ka no puede hacer a un lado sus emociones para cumplir con su deber, así que sólo ponga de su parte de la misma forma para que la alianza se concrete.

A Sasuke se le escapó un gruñido.

Él habría soltado una maldición a la pelirroja, pero sabía que no era buena idea hacerlo frente a su perro faldero, así que simplemente optó por seguir las indicaciones del castaño, a pesar de que estaba convencido de que esa mujer no lo visitaría en su habitación.

Sasuke pudo notar que Neji se esforzó en prepararlo, no sólo en su arreglo, sino también al dar las indicaciones para los preparativos de la cena. Incluso el castaño se atrevió a preguntarle al azabache si sabía lo que tenía que hacer.

—¡Claro que sé lo que tengo que hacer! —bufó Sasuke, pues aunque no había estado antes con ninguna mujer, su padre ya le había explicado algo y no iba a confesarle a un extraño que aquella sería su primera vez… si es que ella llegaba.

—En ese caso, mi única recomendación, es que se asegure de que ella esté lista antes de ir más lejos. Si se muestra demasiado ansioso, podría disgustarla.

—Puedo con esto —gruñó el azabache enojado y sonrojado.

—En ese caso, me retiraré. En un momento más traerán los platillos y ella vendrá cuando esté lista.

Sasuke notó que a pesar de haber dicho que se iría, Neji se tomó algunos instantes antes de irse, y habría pensado que lo hizo para esperar a que llegara la comida, de no ser que con la mirada, parecía esperar que él le dijera o preguntara algo. Sin embargo, cuando no ocurrió, el castaño se retiró.

Los platillos encargados por el ojiperla, llegaron algunos minutos después de que los rayos del sol desaparecieran del cielo y en ese punto, Sasuke comenzó a sentir los segundos eternos.

No, no se sentía ansioso por la llegada de esa mujer, pero tampoco quería seguir siendo el hazmereir de quien supiera su situación. Aún así, no quería que su padre se enfadara ni se preocupara porque él no pudiera cumplir con una tarea que no debería ser difícil. Sin embargo, después de lo ocurrido por la tarde, dudaba que ella fuese a visitarlo.

¿Cuánto tiempo se suponía que debía esperar a esa mujer para darse cuenta que no pasaría la noche con él?

Probablemente ni siquiera debería preocuparse por ello, porque eso en ese momento no estaba en sus manos. Más bien debía ponerse a pensar qué debería hacer para corregir cada cagada que había hecho que lo llevó a ese punto.

La única salida que veía plausible, era disculparse con ella y su amante, y desvivirse por servirle a ella de la misma forma en que hacía Neji para al menos tener un poco de simpatía. Cuando lo consiguiera, quizá ella podría considerar pasar la noche con él y cuando eso ocurriera, él podría inventarse alguna excusa de su comportamiento como que estaba celoso de compartirla para tratar de enamorarla.

—¡Agh! —se le escapó frustrado, pues todo lo anterior, aunque era lo más acertado que se le ocurría, no quería hacerlo, no sólo porque le llevaría tiempo, sino que lo sentía como algo humillante.

Los dioses debían estarse riendo a carcajadas de su suerte, pues después de vivir años con varias mujeres arrastrándose por él aún cuando no deseaba la atención, ahora tendría que ser él quien se arrastrara por una mujer, aún cuando él ni siquiera deseaba su atención… Corrección, si deseaba su atención, aunque no por romance o lujuria, sino por ventaja.

Mientras buscaba alternativas a su situación, aún cuando sabía que estaba muy limitado, Sasuke dejó de tener noción del tiempo, por lo que, cuando llamaron a su puerta, en un principio se sintió confundido.

—¿Estás presentable? —distinguió la voz de la pelirroja, de modo que enseguida, Sasuke recordó que se suponía que cenaría con esa mujer y pasarían la noche juntos, aunque había que decir que le sorprendía que sí hubiese llegado.

—Adelante —respondió casi por inercia, pero el hecho de que ella sí se presentara esa noche, cambiaba sus planes. El problema era que no tenía uno porque no pensó verla esa noche.

—¿Tienes mucho esperándome? —ella preguntó sentándose a la mesa.

—Sí —respondió él para luego arrepentirse— Quizá algunos platillos ya estén muy fríos —se apresuró a decir para tratar de suavizar su respuesta y que no sonara a reproche— Pediré que calienten todo…

—No te molestes. Así está bien —ella lo detuvo— ¿Tu ya cenaste?

—La estaba esperando.

—En ese caso, tengo una regla para ti: come antes de que la comida esté completamente fría y no te preocupes por esperarme, ya llegaré —indicó la pelirroja— Y no importa lo que diga Neji al respecto, le dices que fue orden mía. Él sabrá que no mientes porque le he dado la misma orden, pero no la sigue.

—No es la etiqueta —replicó Sasuke, porque no sabía si ella lo estaba poniendo a prueba o era una orden real.

—Te lo dije, la casa es para sentirnos cómodos. Además, algunas veces llego tarde o al siguiente día dependiendo de si al Emperador se le ofrece algo, así que no tiene sentido esperarme cuando ni siquiera yo misma sé en qué momento podré volver —ella insistió y antes de que Sasuke dijera nada, ella continuó hablando— Hablando de comida fría, empecemos a comer de una vez, antes de que estos deliciosos platillos se congelen esperando. Tengo mucha hambre y estoy segura que tú también, especialmente sentado enfrente de todo esto mientras me esperabas.

—Espero que los platillos elegidos sean de su agrado.

—Los eligió Neji, ¿verdad? —preguntó ella mientras tomaba comida de aquí y de allá para su plato.

—No…

—No te molestes en responder, lo estaba afirmando —Karin lo interrumpió— Tu y yo apenas hemos tenido unas cuantas conversaciones cortas, y Neji me conoce muy bien, así que es obvio del por qué la mesa está llena de mis platillos favoritos —ella rió— La próxima vez, pediremos comida que te guste a ti.

—No es necesario —respondió Sasuke después de titubear un poco al no saber qué decir.

—Si lo es. Ya te dije que quiero que estés cómodo, y comer tu comida favorita de vez en cuando es importante. Además, me gustaría probarla también —respondió ella antes de dar el primer bocado— Anda, tú también sírvete, se supone que me esperabas para comer juntos y no has tomado nada. ¿O acaso no te gusta nada de lo que hay en la mesa?

—Gracias —dijo sin saber qué más decir antes de servirse cosas al azar en el plato, pues la mayoría de lo que veía no lo conocía.

—¡Oh! ¡Por cierto! Casi lo olvido —habló ella de repente— Tu padre me dijo que no podría enviar a nadie de tu tierra como sirviente personal porque están cortos de gente para sus actividades, así que me pidió que te asignara yo misma a alguien —comentó ella y dió otro boca antes de continuar— ¿Te mencionó algo en sus cartas?


¿Sasuke habrá sido informado por su padre sobre su sirviente personal? ¿Esto causará algún tipo de problema para él? ¿Se seguirá viendo solo en ese extraño país? ¿Sasuke deberá tomarse en serio el cotilleo de que ese hombre albino es amante de Karin? ¿Esto le causará problemas a Sasuke para congraciarse con Karin? ¿Sasuke logrará consumar su matrimonio para cumplir con su misión? ¿Qué otras preguntas les han nacido al leer el capítulo?

Me encantará leer sus preguntas y teorías en los comentarios n.n

Antes de despedirme, quiero desearles un hermoso inicio de año. Espero que logren cumplir todos sus propósitos y como cada año, les agradezco mucho su apoyo en mis historias. Siempre estoy leyendo sus comentarios, y aunque en Wattpad e Inkitt me es más sencillo responderles, quiero decirles que también les respondo a los que comentan en fanfiction, sólo que sospecho que no les llegan las notificaciones, ya que las veces que me han enviado MP, no me notifica y sólo sé que me los enviaron cuando reviso directamente la bandeja.

Me despido, no sin antes desearles lo mejor y como siempre, prometo hacer mi mejor esfuerzo para poder seguir actualizando mis historias. Espero que este año pueda ir cerrando varias para poder retomar las que siguen en hiatus.

¡Feliz año nuevo y hasta la próxima actualización!