Hola mis amores pues aquí estoy respondiendo reviews de los capítulos 9 y 10

Kayla Lynnet: ¡Hola linda!

Reviews cap 9: Si al fin tanto Inuyasha y Kagome están que se confiesan su amor, bueno en el caso de Kag, se lo dijo a Sango y a Rin, pero Inu no se lo cuenta a nadie, pobre eso fue triste.

Vestido rojo de infarto que dejó a Inu loco, loco jajaja. Rin y Sango son unas pervertida que saben lo que quieren y como conseguirlo jajaja

Koga es una caja de sorpresa solo diré eso jaaja

Reviews cap 10: Jakotsu es un amor con su primor e hizo una maravilla con Kag y todos notaron ese cambio en ella. Es que también era necesario que kag empezará a actuar mas a su edad, ya verán por qué lo digo jajajaja. Sesshomaru mejor se fue a otro lado lejos de Jakotsu jajajajaj

Sí, Koga se pasó de la raya, se aprovechó de la inocencia de Kag para meterle cosas en la cabeza y que Inuyasha se comporte todo celoso pero, a ver Kayla, ¿a quien no le gusta ver al perro celoso? jajajaj así que no me mates por su actitud sobre Kag jajajaja

Kaguya es una puuuuuu... Mira que pegarse así a Inuyasha, pero él ni la peló ja ja ja

Me alegraaaaaaaaaa que te haya gustado el final del cap por que a mi también, al fin el amor tocó puerto, suspiro por tanto amor. ¡Saludos linda!

Cbt1996: ¡Hola linda!

Reviews 9: Inuyashapool nosotras también queremos una tarjeta para comprar cosas please jajajaja.

Kag le confesó a sus amigas lo que siente por Inu, o mas bien no le quedó de otra porque Sango y Rin no se iban a ir sin la verdad jajaja.

Miroku será un tema difícil que no te quede duda linda jajaja.

Ya no se quien es mas pervertida: si Sango o Rin, porque las dos van a hacer unas cosas en este fic jaja.

Inuaysha se traganta con lo que sea cuando se trata de su pequeña jajaja

Reviews 10: A mí también me encantó la idea de Jakotsu estilista y me alegra que te guste a ti tambien, es que es un amor este Jak

Sale a la mesa un InuKag legal para que lo disfruten jajajaj ok no mmm bueno si jajajaj

Sesshomaru, si te dio risa esto, ni te imaginas lo que va a hacer en este cap, pobre de Rin jajajaja.

Kagome ya es una chica mas segura de aun que hay momentos que es muy fragil nuestra linda kag

Koga jajaj este lobo salio muy astuto mira que jugar a si con la mente de kag pero no plan no salio como el quiso ja eso me alegra

Kag, dale con la silla. Morí jajaj pero más me morí con lo que pusiste después: yo te amo en todos los universos pero en este, Rosa te jodió jajajaj dios me reí feo jajajaja

Sesshomaru haría lo que sea para no hacer un escándalo en la gala, y si eso es poner a dormir a un perro y un lobo, lo hará, no te quede duda de eso linda jajaja

Si es válido que Kag le de una cachetada al perro por haberle hablado así, pero ya viste el final y creo que eso quedó en el pasado jajajaja.

Dios, amo cuando me dejas estos reviews linda. Morí una vez más con esto: "Kag, al menos una cachetadita, se que él no es culpable de lo que hizo el otro SER CON SARNA" jajajaj dios amé leerlo jajajaj

Lo ves, mi Inuyasha si aguantó hasta los 18 años como todo un CAMPEÓN. Inuyasha en modo: "Bien, al fin es legal, me la comeré con ropa y todo, aunque esté un mes cagando trapo" ok no, broma jajajaja. ¡Saludos linda!

Karii Taisho: ¡Hola linda!

Reviews cap 9

Si ya pasó dos meses de su cumpleaños y también creció el sentimiento entre los dos, no hay duda de eso.

50 años es poco, pero al menos tendrá su merecido allá adentro el maldito

Inuaysha tan divino arreglando la casa de Kag, es un amor y claro que todos querían que ella estudie, y que mejor que su mochila amarilla para esta aventura.

Es que Inu en la piscina, uff, quien no piensa en el pecado, verdad.

Sango y Rin le explicaron que lo que ella siente es celos y quien no con ese hombre al lado. Ella es muy tímida, por esa misma razón su interactuar con los chicos fue nula para ella, por eso es así de tímida

Quiero esa tarjeta que tiene Kag, por kami, la quiero jajaja

Miroku, fue justa su amenaza, cosa que a Inuyasha no le molestó en nada, jajaja. Pero, si, inu es bien cochino, Kag le habló del vestido, no de otra cosa jajajaja.

Fue triste que Inu no tenga con quien hablar sobre sus sentimientos por miedo a que lo juzguen y le quiten a Kag de su lado.

Otro vestido rojo, hay es que nadie piensa en las bolas del perro, ok no mentira jajaja

La prensa se le escapó a Inuyasha, pero su buen hermano se lo recordó.

Sango y Rin ya te había dicho lo pervertidas que son esas dos

Jakotsu dejo preciosa a Kag, e Inu casi le da un ataque al pobre jajaja.

Reviews cap 10

Jakotsu no deja a uno suelto, le hecha los perros a los tres Taisho jajjajaj

Rin tiene la pura cara de inocente, ya verás como es esta Rin jajajajaja

Sesshomaru hace lo que sea por su patroncita para que este contenta

Koga es una caja de sorpresas; ya verás. Y kaguya se quedó con las ganas de tener al guapote de Inu.

Kag dio un giro de 380 grados con su madurez. Jakotsu le enseñó bien, y lo que le falta aun a mi niña Kag.

Koga tiró mierda por todos lados y hablar así de Miroku fue lo que harto a la pobre Kag. Y siiiiii, al fin se confesaron los dos y ahora se viene lo bueno y lo BONITO, SI LO BONITO, PORQUE ESTE ES UN FIC BONITO ¡saludos linda!

Annie Pérez ¡hola, linda

Reviews capitulo 9

La gala fue súper hasta que llegó Kogaaa! linda jajaja

Reviews capitulo 10 al fin nació el amor entre ellos mmmm y su familia será muy feliz cuando lo sepan. Miroku será un problema para mi inukag, tal vez. ¡Saludos linda!

Sylvia: ¡Hola, linda! Que linda eres bella, me alegra que te guste la historia. ¡Muchas gracias! Ojalá te guste también este cap. ¡saludos linda!

Capítulo 11

NACIÓ EL AMOR

*Perspectiva de Kagome*

Me desperté con los rayos del sol golpeando mi rostro a través de la ventana. Miré el reloj y eran las 8 de la mañana. Abrí los ojos enormemente.

—¡Por Dios, me quedé dormida! —exclamé, sentándome de golpe en la cama.

El recuerdo de anoche llegó a mi mente como un rayo. Reviví lo que pasó aquí, en mi cuarto, y llevé mis dedos a mis labios para acariciarlos.

—Inuyasha... —susurré.

Entonces, no fue un sueño. Él me ama. Me ama como yo a él.

Una sonrisa apareció en mi rostro, y sentí esas mariposas en el estómago.

—Inu... —volví a susurrar.

De pronto, recordé que era tarde.

—¡Por Dios, su desayuno! —grité, saltando de la cama.

Corrí al baño para bañarme. Después de unos minutos, salí, me sequé el cabello y busqué ropa. Me puse un vestido rosado que dejaba un hombro al descubierto y unas zapatillas. Me apliqué un maquillaje ligero y caminé hacia la puerta. Respiré profundamente. Estaba muy nerviosa por ver a Inuyasha, pero reuní todo mi valor y bajé al primer piso.

Cuando llegué a la cocina, la mesa ya estaba puesta.

—Hola, pequeña.

—Ho-hola, Inu. Perdón, me quedé dormida... no puse el despertador.

—No te preocupes, Kag, no pasa nada. Ven, desayunemos.

—Sí, sí... —respondí nerviosa mientras caminaba hacia mi puesto.

Pasé al lado de él, pero me envolvió la cintura con su abrazo y me atrajo hacia él.

—Inuyasha... —susurré, sintiendo cómo mis mejillas ardían.

—Repítemelo, pequeña, por favor.

—¿Eh? —dije algo confundida, pero cerré los ojos al sentir su aliento cerca de mis labios.

—Repíteme lo que me confesaste anoche, Kag. Por favor, dime que tú también me amas.

Con los ojos aún cerrados, susurré lo que él quería escuchar porque era lo que yo sentía por él.

—Te amo, Inuyasha. Te amo tanto.

Él rozó sus labios con los míos. Yo quería probar sus besos, igual que anoche, pero no me atrevía a pedírselo. Parece que él leía la mente porque me dijo:

—Pequeña, ¿quieres que te bese?

Solo asentí con la cabeza, y al fin sentí sus labios sobre los míos. Le correspondí una vez más, algo torpe, pero él susurró entre el beso:

—Amor, relájate. No estamos haciendo nada malo.

Volví a asentir con la cabeza. Esta vez llevé mis manos a su cuello para abrazarlo, y él me rodeó más fuerte por la cintura, haciéndome suspirar entre el beso.

—Así, Kag, sigue así. Lo haces muy bien —me susurró mientras seguía besándome.

No sabía cómo explicar lo que sentía. Era como estar en las nubes, con miles de cosquilleos en el estómago que amaba más y más.

Inuyasha se separó de mí con besos cortos, pero yo no quería que se alejara. Parece que él se dio cuenta porque me lo dijo:

—¿Amor, quieres que te siga besando?

Avergonzada, asentí con la cabeza.

Él sonrió y comenzó a besar mis labios, mis mejillas, mi frente, mi nariz, mi mentón, y de vuelta mis labios. Sentí cómo ambos suspirábamos en el beso.

Finalmente, apoyó su frente en la mía para que respiráramos. O más bien, para que yo respirara, porque él solo me miraba con esos hermosos ojos dorados que tanto me gustaban.

*Perspectiva de Inuyasha*

En contra de mi voluntad, tuve que parar el beso. Si seguía así, mis manos iban a insolentarse, y lo último que quería era asustarla. Antes que nada, debía dejar las cosas claras con ella.

—Kag... —pronuncié su bello nombre.

—¿Sí? —me respondió con esa mirada de ternura que tanto amaba.

—Amor, yo te amo, y tú me dijiste que también me amas, ¿verdad?

—Sí... —susurró.

—Pequeña, quiero estar contigo, y tengo que decírselo a mi familia. Quiero que sepan cuáles son mis intenciones contigo.

—¿Inu...?

—Amor... —le dije, tomando sus manos—. Me habría gustado hacerlo de otra forma, pero la situación se me salió de las manos. —Respiré profundo antes de continuar—. Kagome, ¿quieres ser mi novia?

—¿Inuyasha...?

—Prometo hacerte la mujer más feliz del mundo. Nada te faltará a mi lado. Siempre estaré contigo, jamás me separaré de ti, linda. Haré lo que sea por verte feliz. Lo prometo. ¿Aceptas? —dije, nervioso al borde de un ataque.

*Perspectiva de Kagome*

Mi corazón no daba más de felicidad en estos momentos. Inuyasha me pidió que sea su novia. Lo miré a los ojos, a esos bellos ojos dorados que me cautivaron, y le pregunté:

—Inuyasha, ¿de verdad quieres que sea tu novia? —pregunté aún sin creérmelo.

—Jamás había hablado más en serio en mi vida, Kagome.

Mis ojos se llenaron de lágrimas de felicidad y ya no me aguanté. Di un salto para abrazarlo por el cuello y acepté.

—¡Sí, sí quiero, Inuyasha! No necesito nada más, solo a ti, Inu.

—Kag... —me susurró mientras me abrazaba y giraba conmigo en el aire.

Solté una risa por lo feliz que estaba.

—¡Inu, me voy a caer!

—Jamás dejaré que eso pase.

Me bajó y me besó. Yo, feliz, acepté el beso porque ahora ya éramos novios, pensé emocionada. Esta vez, el beso fue algo más rápido y profundo, tanto que me dejó sin aire.

—Perdón, Kag. Fui muy rápido, ¿verdad? —se disculpó separándose de mí.

—No, no, Inuyasha, no pasa nada —dije algo agitada—. Además, a mí me gustan mucho tus besos, y quiero seguir probándolos, Inu —le solté mientras escondía mi rostro en su pecho.

—Yo también amo besarte, mi pequeña, pero tenemos que ir despacio. No quiero aprovecharme de la situación.

—¿Aprovecharte? —dije, algo confundida.

Él me sonrió y besó mi nariz.

—Aún eres muy inocente para entenderlo, amor.

—¿Pero me vas a seguir enseñando a besar, verdad?

—Claro que sí, linda. Te besaré todos los días hasta que te acostumbres a mis besos.

—Ya me acostumbré —dije con las mejillas rojas—. Solo que aún no aprendo muy bien.

—Y yo te voy a enseñar todas las veces que quieras —me susurró en los labios antes de besarme de nuevo.

Yo le correspondí, feliz de la vida.

—Amor —me dijo, separándose de mí.

—¿Sí?

—Tengo que hablar con mi familia ahora mismo. Ahora que eres mi novia, tal vez se enojen, no sé, pero sé que tendré un enfrentamiento con Miroku y es mejor aclarar esto hoy mismo.

Mi sonrisa se borró de los labios. ¿Y si su familia no me acepta como la novia de Inuyasha? Pero peor aún, no quería que Inuyasha y Miroku se pelearan por mi culpa. No lo podría soportar, pensé con miedo, y lo abracé muy fuerte para hablarle.

—Inuyasha, no digas nada, por favor...

*Perspectiva de Inuyasha*

Su abrazo me alarmó, pero sus palabras aún más.

—¿Que me quede callado? —le dije—. ¿Por qué? —La separé de mí para verla a la cara—. Pequeña, ¿por qué me dices eso? ¿Acaso tú no quieres estar conmigo?

—Sí, sí quiero —me respondió inmediatamente.

—¿Entonces? —pregunté sin entender nada. Pero ella agachó la cabeza antes de hablarme.

—Inu, ¿y si a tu familia no le gusta que sea tu novia? ¿Y Miroku? Yo jamás me podría perdonar que te pelees con Miroku por mi culpa.

Ahora entendía su miedo. Solté un suspiro, la abracé de nuevo y acaricié su cabello.

—Amor, seré sincero. No sé cómo se tomarán la noticia mi familia o Miroku. Pero, sea como sea, eso no cambia lo que siento por ti, Kag. Tú ahora eres mi novia, y voy a protegerte de todo y contra todos, incluso si se trata de mi propia familia.

—¡No! —me gritó ella, llorando. Eso me dolió—. Yo jamás me perdonaría si una familia tan linda como la de ustedes se pelea por mi culpa. No, eso no.

La volví a abrazar.

—Amor, no te preocupes. Mi familia te ama. A lo mucho tendré una pequeña discusión con Miroku, pero nada grave —le dije para tranquilizarla. Sin embargo, en realidad no era mi familia lo que me preocupaba, sino Miroku. Sabía que iba a tener una discusión muy fuerte con él.

Mientras acariciaba su cabello, agregué:

—Amor, creo que también mis cuñadas se lo tomarán bien. Ellas te quieren mucho.

—¿Las chicas? —chilló ella, separándose de mí—. Eso es, Inuyasha, ¡las chicas! Sango y Rin. Ellas pueden ayudarlos.

—¿Cómo? —dije algo confundido.

—Bueno, lo que pasa es que Sango y Rin saben lo que yo siento por ti, Inuyasha —me susurró con una sonrisa adorable.

Arqueé una ceja al verla.

—¿Así que mis cuñaditas sabían y no me habían dicho nada? Las muy malvadas... —Pero me di cuenta de que ahora su lealtad estaba con Kag, y eso me hizo feliz, porque así ella tendría a dos buenas personas a su lado. Pensé mientras la volvia abrazar.

—Así que esas dos diablillas sabían de tus sentimientos, pequeña.

—Sí, Inu, y se pondrán muy felices cuando les cuente. Por eso te pido que me des tiempo, para que Sango pueda encontrar la forma de que Miroku lo tome de la mejor manera. No quiero que se peleen por mi culpa. Por favor. —Me rogó con sus hermosos ojos color chocolate que siempre lograban derretirme.

Solté un suspiro. No sé por qué, pero esto no me pareció buena idea. Aun así, acepté.

—Está bien, acepto. Pero tú sigues siendo mi novia, ¿de acuerdo?

—Sí —me respondió, cerrando los ojos.

Sonreí porque sabía lo que esperaba: un beso. ¿Y quién era yo para negárselo? Acerqué mis labios a los suyos y la besé con ternura.

Amaba sentir cómo su cuerpo se estremecía entre mis brazos. Me separé de ella para hablarle.

—Me gustaría estar así contigo todo el día, amor, pero en un rato más tienes clases, y yo tengo una junta.

—¡Verdad! —exclamó ella, separándose de mí para ver la hora—. ¡Ay, no! Mi profesora está por llegar —chilló mientras se sentaba a desayunar.

Solté una carcajada y la abracé por detrás, besando su coronilla. Luego me senté a desayunar con ella, para que ambos hiciéramos nuestras tareas. Pero esta vez era diferente, porque ahora ella era mi novia. Mi pequeña era mi novia.

Ella me miró y me sonrió, y yo le devolví la sonrisa.

*Perspectiva de Sango*

—Amor, hoy en la noche salgamos a cenar a algún lado.

—Claro que sí, cariño. Yo busco el lugar.

—¡Claro, Sanguito!

Iba a subirme al auto cuando me llegó una llamada. Tomé mi teléfono y vi que era Rin. Contesté de inmediato.

—Hola, Rin.

—Hola, Sango. Necesito hablar contigo y con Kag.

—¿Pasa algo?

—¿Estás con Miroku?

—Sí —respondí algo confundida—. ¿Ya sabes de qué?

—Ok, nos vemos donde Kag, ¿sí?

—Está bien, nos vemos.

Colgué la llamada.

—¿Pasó algo, Sango? —preguntó Miroku.

—No, amor. Es Rin, necesita unas cosas y por eso me llamó. Nos veremos en la casa de Inuyasha. Amor, ¿puedo faltar hoy al trabajo?

—Claro, cariño. Ve —dijo, dándome un beso en los labios.

—Gracias, cariño —respondí mientras me subía al auto y me dirigía hacia la casa de Inuyasha.

"¿Qué habrá pasado? ¿Por qué Rin me habló tan preocupada? Uff, como si no tuviera suficiente con mi amigo Jakotsu," pensé, recordando la charla que tuvimos anoche en la gala.

Flash Back

Estaba buscando a Miroku cuando sentí que alguien me jaló el cabello por detrás.

¡Shhh! ¿Quién mier...? ¿Jakotsu? ¿Por qué me jalaste el cabello? —pregunté evidentemente molesta

¡Mala! Tú lo sabías y no me lo dijiste. ¡Mala! Apuesto que Rin también lo sabe.

¿De qué hablas, amigo?

De la pequeña Kag y mi primor.

¿Qué? —dije algo alarmada.

¡Ay, no te hagas la tonta! Sabes de qué hablo. ¿Por qué no me contaste que mi primor está babeando por donde pasa Kag? Y ella está totalmente enamorada de él.

Jakotsu, ¿cómo sabes esto?

Por Dios, Sango, tengo ojos. ¿Acaso crees que los tengo solo para admirar la belleza de los hombres y de mi primor Inuyasha? No, querida, también puedo ver otras cosas. Además, ellos son muy obvios.

Mi mente hizo clic con lo que dijo mi mejor amigo.

Jak, ¿cómo que viste a Inuyasha enamorado de Kag?

Claro, ¿acaso no lo notas?

¡Genial! —exclamé, emocionada, abrazándolo.

Amigo, eso quiere decir que esta parejita ya está casi lista —exclamé con emoción, separándome de él. Sin embargo, Jakotsu me miró con ojos acusadores.

Solté una risita nerviosa.

¡Oh, vamos, Jakotsu! Tu amor no era correspondido.

Lo sé, pero al menos me quedaba el consuelo de hacerle bromas pesadas a las novias de mi primor cuando las veía. Pero con Kag, no. Jamás haría bromas con ella. Sabes que Kag es una de mis chicas favoritas —dijo, quejándose y lo abracé.

Vamos, Jak, ponte feliz por los dos. Kag no tuvo una vida fácil y, en cuanto a Inu, al fin encontró a la mujer indicada para él.

Tienes razón, Sango. Kag es la indicada para mi amado Inu. Pero eso sí, si ellos empiezan un noviazgo y alguna zorra se le acerca a mi primor, la dejaré calva. Con mi pareja favorita. ¡Nadie se va a meter!

Así se habla, amigo —le respondí con otro abrazo—. Ahora ayúdame a buscar a mi marido, porque hay unas lagartonas rondando que no me gustan nada.

¡Sí, vamos, linda!

Fin Flash Back

Dejé mis pensamientos de lado. Cuando llegué a la casa de Inuyasba, Rin acababa de llegar también. Bajé del auto y caminé hacia ella.

—Rin, ¿qué pasó?

—Adentro te cuento —me saludó y caminamos hacia la puerta. Tocamos, y Kag salió a recibirnos.

—Hola, chicas. Pasen. Justo quería hablar con ustedes.

—Gracias, Kag, pero primero tengo que contarte algo —respondió Rin.

—¿Pasó algo, Rin?

—Sí.

Caminamos hacia el living, donde en la mesita había libros y cuadernos.

—¿Estabas estudiando, Kag?

—No. Mi profesora se fue hace cinco minutos. Me dejó algo, pero no es mucho. Lo hago al rato. Ahora díganme, ¿qué pasó?

*Perspectiva de Rin*

Miré a las chicas y se los solté:

—Sesshomaru sabe todo.

—¿Qué? —exclamaron las dos—. ¿Cómo que "todo"? ¿Qué sabe?

—Sabe que estás enamorada de Inuyasha y que, lo más probable, él sienta lo mismo por ti. Ya saben, por sus celos contra Koga.

—Rin, ¿cómo lo supo Sesshomaru? —me preguntó Sango.

—Pues…

Flash Back

Mmmm, ya me moría por llegar a casa ni amor —dije jadeante— Me gusta cuando me amarras a la cama… mmmm.

¿Ah, sí, Rin?

Si… mmmm… sigue así cariño… me encanta.

Me mordí el labio de la pura excitación que sentía al tener los dedos de él en mi interior. Ya faltaba poco para llegar a mi orgasmo, hasta que:

Shh siii… así amor… más… —pedí mientras Sesshomaru aceleraba las embestidas de sus dedos—… más rápido… ahí viene

Entonces, él sacó sus dedos de un solo movimiento

¿Qué? —dije levantando la cabeza—. Oye ¿por qué hiciste eso?

Por que no te daré lo que quieres —respondió con firmeza.

¡No me puedes dejar así! —reclamé enojada. Si había algo que odiaba, era que me dejara con las ganas

No, hasta que me respondas unas cuantas preguntas.

Después te respondo todo lo que quieras. Ahora termina lo que empezaste.

Lo vi recostarse a mi lado y, con su mano comenzó a tocarme tortuosamente. Llegó a mi centro y únicamente adentró la punta de sus dedos.

Me mordí el labio por las ganas que tenía de llorar por culpa del maldito de mi novio. También me maldije por a ver dejado que Sesshomaru me atara de brazos y piernas; y ahora estoy a su merced pensé con frustración

Sesshomaru, ya no me tortures más

Entonces, ¿Vas a responderme las preguntas?

¡Está bien! Pero después me desatas, ¿Entendido?

¡Trato hecho!

Bien, ¿Qué quieres saber?

¿Qué se traen con el vago de Koga, tú y Sango?

¿¡Qué!? —exclamé. Inmediatamente solté un gemido al sentir sus dedos una vez más. Esto era una maldita tortura . Mmmm… no sé de qué… de qué hablas amor.

Oh, sí lo sabes. ¿Por qué ese afán de tener a Koga lejos de Kagome? ¿Qué pasa Rin? Sabes que odio las mentiras y más cuando tú te metes en problemas. ¿Qué pasa?

Es que… mmmm… ¡Ya, Sesshomaru! Saca la maldita mano. Si no dejarás que me corra entonces no lo hagas; ¡Esto es muy cruel de tu parte! —le grité con los ojos brillosos.

No, hasta que me cuentes todo —respondió con firmeza.

Mmmm… ¡ESTA BIEN! —grité con desesperación.

Ya no podía aguantar más esta tortura, mi orgasmo estaba por llegar, pero el maldito Sesshomaru no lo dejaba salir, y eso era imperdonable.

¡Perdóname, Kag!

No soporté más y confesé todo.

Kag está enamorada de Inu, y creí que él también de ella… Ahhhh -volví a gemir al sentir el movimiento de sus dedos.

¿Qué más?

Sesshomaru, por el amor de dios

¿Qué más?

Solté un grito de rabia y ya solté toda la verdad

Fin Flash Back

—…Y eso fue lo que pasó.

Pero cuando miré a las chicas, Kagome tenía cara de no decir nada, mientras Sango estaba apoyada en el sillón riéndose de mi tragedia.

—¡Sango, ya deja de reírte! —la regañé.

—Ay, perdón, es que me dio mucha risa la forma en que te torturó.

—A mí no me hizo gracia, ¿sabes?

—Perdón...

Miré a Kagome para ofrecerle unas disculpas.

—Amiga, perdón por haber confesado tu secreto.

—Rin, no te preocupes. Oye, ¿tú crees que Sesshomaru pueda guardar el secreto?

—No te preocupes, amiga, él no dirá nada. Es más, él cree que también Inuyasha está enamorado de ti.

—¿Cómo?

—Sí, mira, verás, Sesshomaru me dijo...

Flash Back

Eso era todo —solté.

Ya lo sabia —me lo dijo sin más mientras me soltaba.

¿Cómo? —pregunté sentándome en la cama

Si, esos dos son muy obvios. Cuando conocí a Kagome en su cumpleaños, me di cuenta que la mirada de Miroku sí es la de un hermano, o hasta de un padre. Pero la de Inuyasha... ¡por Dios! Aún no sé cómo el resto no se da cuenta. Inuyasha está cegado por esa señorita Kagome Higurashi.

¿Tú crees? —dije feliz.

Claro.

Eso es súper, pero amor, por favor, no digas nada, ¿sí?

No te preocupes, no es mi asunto. Pero te pido que no te metas en problemas, ¿de acuerdo?

Sí —le dije con una sonrisa—. Amor, ¿eso era todo lo que querías saber?

Sí.

Bien —dije, y me lancé encima de él como leona por su presa.

Fin Flash Back

—Qué bien que Sesshomaru no va a decir nada, —soltó Sango con un suspiro, para después mirarme y sonreírme.

—Y dime, traviesa, ¿tuviste amo bonito después?

Me encogí de hombros para responder.

—Me lo comí toda la noche, —dije sin más. Sango volvió a reír y yo también. Las dos miramos a Kagome, y ella nos sonrió.

—Kag, ¿qué tienes? ¿Qué era lo que querías decirnos?

—Chicas, hay algo muy importante que tienen que saber.

—¿Pasó algo en la gala? ¡Lo sabía! —exclamó Sango.

—Sí, pero lo más importante es que Inuyasha y yo somos novios, —soltó Kag, mientras se tapaba la cara con un cojín.

Ambas quedamos sin palabras. Después de unos segundos, las dos chillamos y corrimos hacia Kag para que nos contara todo.

*Perspectiva de Kagome*

Sentí cómo las chicas me abrazaban, y las tres caímos en el sillón.

—Vamos, Kag, cuenta todo con lujo de detalles —dijo Sango emocionada.

Solté una risita nerviosa, lista para seguir hablando. Entonces, les conté todo, absolutamente todo.

*Perspectiva de Sango*

No lo pude creer. ¡Ya son novios! Chillé de la emoción cuando Kagome nos contó todo, incluso de los besitos que se dieron. La abracé más fuerte aún.

—Kag, estoy tan feliz por ustedes dos, amiga.

—Yo también estoy muy feliz por ti. Y mi cuñado... Es que nacieron el uno para el otro, ¿verdad, Sango? —intervino Rin, emocionada.

—Sí, Rin, es verdad —respondí con una sonrisa.

—Chicas, pero tengo miedo. ¿Y si la familia de Inu no me quiere como su novia? —preguntó Kagome, preocupada.

Miré a Rin y sonreí. Si Kagome supiera del sueño de Iza... Pero aún no era el momento de confesar tan bello secreto. Volví a mirar a Kagome para tranquilizarla.

—Amiga, no te preocupes. Te puedo asegurar que mis suegros te aman y estarán muy felices de que seas la novia de Inuyasha.

—Sí, Kag. Hasta mi cruel Sesshomaru se alegrará de que ustedes sean novios —añadió Rin, riendo.

—Pero... ¿y Miroku? No quiero que se enoje con Inu por mi culpa.

Bien, ahí estaba la piedra en el zapato, pensé con preocupación. Aun así, le sonreí a mi amiga.

—No te preocupes, Kag. Yo encontraré la manera de que él lo acepte, ¿vale? No te atormentes con eso. Tú solo sé feliz con Inuyasha, amiga.

—¿De verdad, Sango? —me preguntó, emocionada.

—Claro. De Miroku me encargo yo. Si es necesario, veré algunas películas porno para controlar al pervertido de mi marido —dije, y las tres nos reímos tanto que nos dolía el estómago.

—Sango, eres más pervertida que yo —soltó Rin, con lágrimas en los ojos de tanto reír.

—No, tú eres más pervertida que yo —le repliqué, levantándome y mirando la hora—. Bien, chicas, ya me voy. Desde ahora empieza mi plan con Miroku.

—¿Vas a la empresa? —preguntó Kagome, levantándose del sillón junto con Rin.

—Sí —dije con decisión.

—Gracias, Sango, por ayudarnos —me abrazó Kagome, y yo, feliz, la abracé de vuelta.

—No tienes nada que agradecer, linda. Lo hago con todo mi cariño, ¿sí?

—Vale —me sonrió, y yo le devolví la sonrisa.

—Bien, ya me voy.

—Espera, yo también voy. Tengo que hablar con Sesshomaru.

—Ok, nos vemos después, Kag.

—Sí, nos vemos. ¡Adiós!

Nos despedimos de Kagome en la puerta y nos dirigimos a la empresa Taisho.

*Perspectiva de Inuyasha*

Estaba firmando unos documentos mientras silbaba.

—¿Se puede? —escuché una voz.

—Ya están adentro —respondí sin apartar la vista de lo que hacía.

—¿Inuyasha Taisho silbando en el trabajo? Pues, ¿qué bicho te picó, hermano? —dijo Miroku, entrando con una sonrisa burlona.

—Nada, Miroku. ¿No puedo?

—Claro que sí, solo es raro verte así.

—Mmm, sí, tal vez —respondí sin darle importancia.

—Oye, Inuyasha, ¿viste las noticias de la gala?

—No, no he tenido tiempo.

—Pues yo sí las vi. ¡Dios! ¿Qué fue lo que Jakotsu hizo con mi pequeña hermanita?

Me tensé al escuchar sus últimas palabras.

—¿A qué te refieres, Miroku?

—Cuando vi en las noticias cómo los reporteros te atraparon con Kagome, créeme que me asusté. Pensé que Kag se iba a sentir intimidada, pero me equivoqué. ¡Con creces esa niña supo poner en su lugar a toda esa prensa! Ah, estoy muy orgulloso de ella, ¿verdad, Inuyasha?

—Sí, yo también. Kagome supo muy bien cómo callarlos a todos. Es una mujer muy inteligente y madura, ¿sabes?

—Sí, Inuyasha, a pesar de que sigue siendo una niña.

—No es una niña —le repliqué de inmediato, pero me callé al ver la mirada que me dirigía.

—¿Cómo que no? Aún es una niña, Inuyasha.

—Miroku, Kagome cumplió 18 años hace poco más de dos meses.

—Sí, pero aun así es una niña, ¿de acuerdo?

Iba a responder, pero Sango llegó justo en ese momento.

*Perspectiva de Sango*

Iba a tocar, pero la puerta estaba semiabierta y pude escuchar toda la conversación. Solté un suspiro y entré con una sonrisa.

—Hola.

—Hola —me respondieron ellos.

—Amor, ¿no estabas con las chicas?

—Sí, amor, pero Rin ya está con mi cuñado y Kagome está terminando una tarea. Por cierto, hablando de ella… ¡Dios mío! Cómo manejó a esa prensa anoche. Kagome sí que es una mujer con decisión, ¿eh? Me tiene muy sorprendida.

—Sí, amor, a pesar de su edad se comportó mejor que muchas mujeres que andaban por ahí.

—Claro, amor. Si Kag ya es toda una mujer, ¿verdad, Inuyasha?

—Eh… sí, sí, claro.

—Sanguito, Kagome aún es una niña. Le falta mucho para ser una mujer.

—Miroku, ¿pero qué cosas dices? Kagome ya es una mujer, hasta está en edad de tener novio —vi la cara que puso Inuyasha y le guiñé un ojo para que se relajara.

—¿Pero qué cosas dices, Sango? Kagome no está en edad para tener novio —me habló Miroku, pero su tono ya me estaba sacando de quicio.

—Miroku, te recuerdo que yo tuve novio a los 15 años, y contigo a los 17.

—No me recuerdes a ese mocoso que tuviste de novio —me miró serio.

—Así como tú también tuviste tus novias antes que yo, pero ese no es el tema. El tema es que Kagome puede tener novio. Dime, ¿te imaginas si el día de mañana Kagome nos dice que está enamorada?

—Sango, no digas tonterías. Ella tiene que estudiar, solo eso. Los mocosos de su edad solo piensan en cosas pervertidas, ¿de acuerdo?

—Pero amor, ¿y qué pasaría si ella se enamora de un hombre, no de un niño?

—¿Qué quieres decir?

—Pues imagínate que el día de mañana ella se enamore de un hombre, no sé, de unos 27 años de edad.

—¿¡Estás loca, Sango!? ¿Te estás escuchando lo que dices? ¡Inuyasha, tú estás escuchando lo que ella acaba de decir!

Miré a Inuyasha, pero él no dijo nada. Entonces hablé yo.

—Miroku, una persona de 27 años no es algo grave, ¿sabes? Solo piénsalo. Sería una persona madura, que no jugaría con ella, sabría muy bien lo que siente, la protegería y la amaría. No es tan malo.

—Sango, el que te oyera pensaría que odias a Kagome. ¿Es que no recuerdas el maldito lugar de donde Inuyasha y yo la sacamos? Ahí había puros hombres viejos que la miraban con perversión, ¡y tú me sales con estas tonterías! Sobre mi cadáver dejo que un maldito hombre que le lleve 10 años más se le acerque. Primero lo mato yo con Inuyasha, ¿verdad, hermano?

—Sí… —susurró él con la cabeza baja.

Me dolió, ver así a mi cuñado. Y Me enojé con mi esposo.

—Miroku, no vuelvas a decir que yo odio a Kagome. ¡Jamás digas eso! Ella es como una hermana para mí también, pero tus celos de hermano mayor te están cegando —le grité ya molesta.

—¡Claro que no! Solo la cuido, así como la cuida Inuyasha o mis padres. Kagome es una niña aún, y ya no quiero hablar más de este asunto, ¿de acuerdo?

Se levantó molesto y se fue. Me quedé ahí a solas con Inuyasha, y lo miré.

—Inu, no te pongas así. Tu hermano es un idiota, pero ya dará su brazo a torcer.

—¿Kagome te contó todo? —me susurró.

—¿Que se aman y son novios? Sí, ella me lo dijo todo.

*Perspectiva de Inuyasha*

—¿Rin también lo sabe, verdad?

—Sí, Inu. Rin y yo ya lo sabemos, y estamos con ustedes. Apoyamos su relación —respondió Sango.

Sonreí, pero aún me dolían las palabras de Miroku que rebotaban en mi mente: "Sobre mi cadáver dejo que un maldito hombre que le lleve 10 años más se le acerque."

Miré a Sango y solté la pregunta que yo mismo me estaba negando a enfrentar.

—Sango, ¿tú crees que es correcto que alguien que le lleve 10 años más esté con ella? —pregunté con dolor.

—¡Ah, no, Inuyasha! No pienses eso, porque te juro que voy y golpeo a Miroku por meterte esas ideas en la cabeza. La edad no es lo importante. Es más, ni sé por qué hablamos de esto como si tú tuvieras 40 o 50 años. Por Dios, eres un chico de 27 años, joven, guapo, caballeroso. Eres el sueño de cualquier chica. Eres el indicado para estar con Kagome. Ya no pienses tonterías, porque te juro que te golpeo hasta sacarte esas ideas de la cabeza. ¿O acaso quieres dejarla ir para que cualquiera se le acerque?

—¡Claro que no! —le dije con firmeza—. Sobre mi cadáver eso pasará.

Sango sonrió al escucharme.

—Tranquilo, Inu. Todo saldrá bien, ya verás. Por cierto, tienes que hablar con tus padres; y por Sesshomaru no te preocupes, ese asunto ya está resuelto.

—¿Sesshomaru también lo sabe?

—Rin se encargará. El ¿Cómo lo hará? Mmm... mejor no preguntes.

Hice una mueca de asco al imaginarlo.

—No, ni loco pregunto. ¡Guácala! —respondí, y ambos soltamos una carcajada.

Después de unos segundos, miré a mi cuñada con seriedad.

—Gracias. Gracias a ti y a Rin por ayudarnos. Mañana mismo hablaré con mi madre primero y luego con mi padre.

—Está bien, Inu. Ve a tu ritmo. Bueno, voy a ver al gruñón de mi marido. Nos vemos.

—Nos vemos —respondí antes de quedarme solo en mi oficina.

Mi buen humor solo había durado unas cuantas horas. Las palabras de Miroku seguían rondando mi mente: "Es fácil que una jovencita como Kagome vea ilusión en un hombre mayor. Hasta lo ven como su héroe, su amor platónico, su príncipe azul."

—¿Y si eso es lo que mi pequeña siente por mí? —pensé en voz alta—. ¡No! —negué con la cabeza. Kagome dijo que me amaba, y si no es amor lo que siente por mí, yo mismo me encargaré de enamorarla todos los días de nuestras vidas.

Me hice esa promesa mientras seguía firmando documentos, listo para regresar a casa con mi pequeña.

*Perspectiva de Kagome*

Apagué la estufa, puse los cubiertos en la mesa y luego me fui a dar un baño.

Después de asearme, me vestí con una minifalda de vuelos color amarillo, un top del mismo color y unas zapatillas blancas con detalles amarillos. Me sequé el cabello y me apliqué un maquillaje ligero.

Bajé al primer piso, me puse los audífonos y, mientras escuchaba música, me senté a estudiar.

*Perspectiva de Inuyasha*

Llegué a la casa dos horas antes; quería darle una sorpresa a Kagome. Apagué el auto y tomé del asiento de al lado el ramo de rosas blancas que le compré. Bajé del auto y saqué las llaves para abrir la puerta.

—Pequeña, ya llegué —dije, pero no tuve respuesta.

Qué raro, pensé. Cerré la puerta y caminé hacia la sala. El exquisito aroma de la comida de Kagome me llegó a la nariz.

—Mmm, qué rico huele —dije mientras seguía caminando hasta que la vi en el sillón del living con su cuaderno.

Ella levantó la vista y me sonrió antes de quitarse los audífonos y correr hacia mí.

—¡Inu! Llegaste temprano —dijo mientras se lanzaba a mis brazos.

Yo la abracé mientras ella me rodeaba el cuello.

—Sí, pequeña. Quería verte, y mi deseo fue más fuerte que yo.

—Yo también quería verte, Inu —me susurró con las mejillas sonrojadas.

Ya no tenía por qué aguantarme las ganas de besar esas mejillas. Me acerqué y besé sus dos hermosas mejillas sonrojadas. Después dirigí mis labios hacia los suyos para besarla con todo mi amor. Ella me correspondió inmediatamente.

—Te extraño tanto cuando no estás conmigo... —me susurró, y eso me desarmó, porque es justo lo que me pasaba a mí cuando estaba lejos de ella, pensé con una sonrisa entre el beso.

Me separé de ella para darle su regalo.

—Ten, pequeña, es para ti.

—¿De verdad? —me dijo con una sonrisa.

—Claro que sí, amor.

—Muchas gracias, están hermosas —respondió.

Tomó las flores y se puso de puntillas para besarme en la mejilla.

—Oye, ¿no crees que merezco un beso aquí? —le dije, señalando mis labios.

Ella se sonrojó, pero me hizo caso. Volvió a ponerse de puntillas y me dio un beso cortito, pero alcancé a abrazarla por la cintura para que no se separara de mí y alargar el beso.

Sentir sus labios era lo más exquisito que había en el mundo y eran solo míos. La seguí besando haciendo que abrirá un poco más su boca, introduje mi lengua en su pequeña boca provocando que ella soltara un jadeo, pero no se apartó de mi contacto

—¿Quieres que me detenga amor? —le susurré y ella solo negó con la cabeza.

Gustoso continué con el beso. Sabía que esto era nuevo para ella, así que, con todas mis fuerzas, tuve que separarme, necesitaba controlarme antes de cometer una locura. Le sonreí mientras ella respira a agitadamente. Puse mi frente junto con la de ella para hablarle

—Pequeña, dime, ¿Te gustó esta forma de besar?

Aún agitada, sonrió tímidamente y me respondió.

—Si… es diferente pero se siente muy bien —me dijo mientras su cara se tornaba roja, como un tomate. Sonreír al verla—. ¡Por Dios! Eres tan tierna, Kag —le dije para después besar su frente—. Pequeña, ¿sabes? No solo yo puedo hacer eso. Tú también puedes darme besos así.

—¿Yo? —dijo aún más roja

—Si, ven… —la pegué más a mi cuerpo y toqué sus suaves y delicados labios con mi dedo—. Abre la boca —le pedí y ella lo hizo con los ojos cerrados.

La volví a besar lentamente, y poco a poco fui introduciendo mi lengua en su boca. El contacto la estremeció, al igual que a mí. Me sentía en la gloria misma.

—Ahora inténtalo tú, amor

Ella solo asintió aun con los ojos cerrados para hacer justo lo que yo le pedí. Con timidez, introdujo su pequeña lengua en mi boca y, ¡Por Dios! Que bien se sentía. Con algo de torpeza, comenzó a mover su lengua dentro de mi boca con un beso que en mi vida iba a olvidar

La abracé más fuerte y ella jadeó. Nuestras lenguas se encontraron, y con un ritmo lento, pero exquisito, nos perdimos en una danza erótica mientras nos besábamos. Realmente me sentía en el paraíso mientras la besaba, pero un maldito estirón en mi entrepierna me hizo separarme de ella inmediatamente

Kagome me miró confundida, respirando aún muy agitadamente.

—¿Hice algo malo? —me susurró.

Y me maldije porque ella pensara eso. Traté de tranquilizarme lo más que pude y le sonreí.

—No, amor, al contrario. Aprendes muy rápido.

—¿De verdad? Entonces, ¿por qué te alejaste?

—Pues... yo... es que… lo que pasa es que… ese exquisito olor que viene de la cocina me distrae fácilmente, pequeña —mentí

—¿De verdad? Lo acabo de terminar. Si quieres, cenamos ahora mismo.

—Sí, me parece perfecto —solté, ya más tranquilo.

—Súper, voy a dejar mis rosas en un florero y ya vuelvo, ¿sí?

—Claro, linda, ve.

La vi irse a la cocina y después me golpeé la frente con la palma de la mano. Idiota, casi tienes una erección enfrente de ella, me maldije para luego sentarme en el sillón. Saqué mi teléfono y le envié un mensaje a mi madre:

"Hola, madre. ¿Mañana nos podemos ver? Tengo que contarte algo. Por favor, espero tu respuesta."

Pasaron diez segundos y recibí su respuesta:

"Hola, cariño. Claro, ¿pasó algo malo?"

Le envié otro mensaje:

"No, mamá, solo necesito hablar contigo. Nos vemos mañana, ¿sí?"

Ella me devolvió el mensaje:

"Claro, nos vemos mañana. Cuídense."

"Gracias, igual tú, madre" —respondí.

Envié el mensaje y apagué el teléfono para dejarlo en la mesa del living. Miré los libros que había allí y tomé un cuaderno. Justo lo iba a leer, pero Kagome me lo quitó de las manos.

La quedé mirando, pero ella solo me sonrió.

—La mesa está lista, vamos.

—¿Qué estás estudiando, pequeña? —le pregunté con algo de curiosidad.

—Eh… nada. Mi maestra me dijo que tengo que practicar mi caligrafía porque no es muy buena que digamos, por eso me dejó de ejercicio tres hojas del cuaderno donde tengo que escribir mi nombre.

—¿Puedo verla? —pregunté mientras la abrazaba para que se sentara junto a mí.

—No —me soltó, aun riendo.

—¿Por qué no? —pregunté.

—Porque está muy fea.

—Vamos, pequeña, deja que la vea, por favor.

Vi en su bello rostro que dudaba, pero al final me lo entregó.

—Ten.

—Gracias —le dije para leerlo, aún sonriendo, pero me quedé sin palabras cuando empecé a leerlo.

Puse mi vista en ella, pero ella solo esquivaba mi mirada, algo avergonzada.

—Pe-pequeña, tú... tú escribiste tres hojas con mi nombre —pronuncié, aún sin creérmelo, pero las hojas no mentían. Mi nombre estaba escrito allí.

"Inuyasha Taisho" leí en tres hojas completas.

—Amor, ¿hiciste tu tarea con mi nombre?

—Sí, es que me gusta mucho tu nombre, por eso quise hacerlo con él.

—Pequeña, ven acá —la abracé con todo mi cariño y amor.

Y me quedé pensando: Sango tiene razón. Lo que yo y Kagome sentimos es amor, y lo voy a defender con uñas y dientes contra quien sea.

Dirigí mi vista a ella y Kagome hizo lo mismo.

—Te amo, Kagome Higurashi. Jamás lo dudes.

—Yo también te amo.

Los dos sonreímos y corté la distancia para, una vez más, probar sus exquisitos labios, a los que ya, a estas alturas, era adicto.

"Te amo tanto, mi hermosa Kagome" —pensé con toda la felicidad del mundo.

Continuará…


Si llegaron hasta aquí, gracias. El crédito de la ortografía es para la bella autora Kayla Lynnet. ¡Gracias, linda!