-Este fic es una reinterpretación del manga y anime "Dragon Ball" y "Dragon Ball Z" de Akira Toriyama. Los personajes pertenecen por completo a Akira Toriyama y a Toyotarō, más los personajes de carácter secundario y modificaciones las personalidades, hechos y trama corren por mi cuenta y mi entera responsabilidad. Les sugiero oír "Rockabye" de Anne Marie & Sean Paul para Tights & Raditz, "Training Season" de Dua Lipa para Bulma, "Daylight" de David Kushner para Vegeta, "One Of The Girls" de The Weeknd para el contexto del capitulo, y "Cha La Head Cha La" de Ricardo Silva para el contexto del fic.


Apenas llevaba tres días en la Corporación Cápsula y hasta ahora Tights se sentía como en casa, estar junto a sus padres, su hermana menor y sus amigos era una experiencia incomparable, como siempre la hacía cuestionarse qué tan correcto era pasarse tanto tiempo fuera, en otras partes del mundo o de la galaxia, viajando con Yako, pero cada vez que sentía que quería quedarse, se decía que la vida era muy corta y el universo demasiado grande. Recostada en su cama leyendo un libro, Tights alzó la mirada al escuchar que llamaban a su puerta, levantándose y acercándose a la puerta para abrir, la Brief vestía un mono de cuerpo entero color negro, de cuello redondo decorado por encaje en el escote, holgado sobre su figura y anudado a la altura del vientre, continuando en cortos short hasta los muslos, con holanes de encaje que colgaban a los lados de los muslos, sin mangas y con detalles blancos en los bolsillos y en los tirantes que se anudaban en la espalda, con su cabello rubio suelto y cayendo en fluidas hondas sobre sus hombros. Tan pronto como la Brief abrió la puerta, encontró un ramo de rosas amarillas en manos del Saiyajin conocido como Raditz, quien la observaba como si fuera lo más maravilloso de la Tierra; vestía una camiseta blanca de cuello en V y encima una sudadera de mezclilla azul claro, jeans azul oscuro y cortos botines negros, su forma de vestir no era la gran cosa, pero su sola presencia y musculatura lo hacían ver irresistible a ojos de Tights, que deseó alzar sus manos y acariciar su rebelde melena oscura.

—Oh, flores, nunca me habían regalado flores— apreció la Brief en voz alta, genuinamente conmovida. —¿Crees que va a funcionar?— preguntó, queriendo saber qué sentía él por ella o que aspiraba a lograr.

—¿Funcionar en qué sentido?, ¿Qué trato de conseguir?— cuestionó el Saiyajin, intentando no parecer tan nervioso de cómo se encontraba. —¿Eso es un ?— inquirió tras dejar pasar un instante, casi temiendo oír la respuesta.

—Tranquilo, galán— sosegó Tights con una ligera risa, enternecida por su inseguridad.

Habían pasado tres días desde que ella estaba de regreso en la Capital del Oeste, donde había pasado toda su vida, y aunque el inmediato impulso de Tights había sido lanzarse sobre el muy atractivo Saiyajin desde su llegada, al seriedad de Bulma y lo ocupado que esté siempre estaba ayudándola con sus inventos; en palabras de Bulma, Raditz era una buena persona y no merecía ser otra de sus conquistas, no merecía que ella jugara con sus sentimientos y le rompiera el corazón, y Tights debió admitir que no podía imaginándose haciéndolo sufrir como a los imbéciles que habían sido sus parejas antes y que la habían engañado, como luego ella les había devuelto la moneda...este Saiyajin se sentía diferente. Inicialmente, Raditz se había sentido y aún sentía como un tonto—no era para menos, debería estar enfocado únicamente en entrenar, aunque ya lo había hecho ese día—, no tenía conque comparar la euforia que le provocaba esta hermosa mujer llena de curiosidad por el mundo, con una personalidad muy fuerte, por lo que naturalmente Raditz había buscado el consejo de otros para actuar con respecto a sus sentimientos por Tights, Kakarotto no era el mejor consejero y ello Raditz lo comprendió al intacto, pero Milk y Bulma por otro lado lo habían ilustrado en los rituales de cortejo del planeta Tierra, y aunque mucho de ello le sonaba ridículo o irrealizable, ahí estaba él ahora, en la puerta de la habitación de la Brief y esperando ser digno de su paciencia y aspirando a ganar su corazón, diciéndose que no debía perder el control de sus emociones.

—¿Quieres salir?— preguntó Raditz nuevamente, de forma mucho más calmada.

—Me encantaría— contestó Tights de igual forma, muy segura de su respuesta.

Había pasado mucho tiempo desde que Tights había estado en una cita, los hombres terrestres habían perdido todo sentido de caballerosidad y de dirigirse tiernamente a una mujer, encima de todo Tights no tenía precisamente buenas experiencias con el género masculino—haber sido violada en su primera vez era algo que no podía olvidar—, pero Raditz era tan tierno en ese momento, vulnerable y expuesto ante ella, que Tights no pudo negarse, recibiendo finalmente el ramo de rosas amarillas que este le tendía, ¿Bulma le había dicho que las rosas amarillas eran sus favoritas? Tights imaginó que sí, pero no tuvo como saberlo mientras discutía con Raditz a donde irían y cuando, antes de que ella se despidiera y retornara al interior de su habitación para cambiarse. Raditz permaneció ante la puerta del dormitorio de Tights por varios segundos luego de que la rubia retornará al interior, y el Saiyanin casi sintió deseos de dar un brinco a causa de la emoción, apretando las manos y finalmente retirándose hacía el laboratorio para hablar con Bulma quien le había instruido que hacer o cómo hablar y le había dicho cuáles eran las flores favoritas de Tights, el Saiyajin sonriendo ladinamente al ver a Bulma en el umbral de la escalera, esperando por él y quien casi chillo de emoción antes de abrazarlo, y él no dudo en corresponderle, todo sonaba demasiado maravilloso, casi irreal...pero lo era y Raditz se lo dijo mentalmente mientras Bulma rompía el abrazo y lo tomaba de la mano, diciéndole que necesitaba cambiarse de ropa para su cita, y si bien el Saiyajin no estaba de acuerdo con esas frivolidades, no pensó en llevarle la contraria.

Tights y él tendrían una cita.


Ya que no tenía una cita desde hace años, Tights inicialmente no sabía por dónde comenzar…pero Bulma la visitó esa tarde, diciendo que había hecho una reservación en el mejor restaurante de la ciudad y claramente ella no podía negarse, dejándose encantar por el lugar, uno en que nunca había estado, sentada a la mesa con Raditz y ambos pudiendo hablar de todo y de nada, algo que ella nunca había podido hacer con ningún hombre que hubiera conocido. La Brief portaba un sencillo vestido blanco con líneas horizontales negras a lo largo de toda la tela, sin mangas y de profundo escote redondo que resaltaba sus atributos, con un recorte color negro que formaba un escote en V hasta la altura del vientre, como el cinturón de la misma tela que resaltaba su esbelta figura, a juego con sus tacones y que la hacían ver más alta, pero ni aun así se acercaba a la altura de Raditz, con su cabello rubio ligeramente rizado y enmarcando su rostro. El Saiyajin vestía una camisa negra de cuello alto, con este ligeramente desabrochado, con las mangas subidas casi hasta la altura de los codos, pantalones negros y cortos botines de igual color, con su rebelde melena azabache ligeramente despeinada como siempre, por demás estaba decir lo atractivo que resultaba para el público femenino, aunque no pareció darse cuenta de ello, pero Tights si, observando por el rabillo del ojo a las féminas en las mesas contiguas, no sabiendo si sentir envidia de esa atención que le dirigían—sintiéndose muy protectora con él—u orgullo por estar a su lado.

—No es un lugar específico, la verdad es todo el mundo— contestó Tights a la pregunta del Saiyajin sobre los lugares que había visitado.

—Pero has estado viajando desde, ¿Antes de los dieciséis años?— señaló Raditz, viéndola asentir al seguir el hilo de su conversación.

—Originalmente eran viajes de estudios y para conocer el mundo, algo de un par de días o cuando mucho una semana— aclaró la Brief, no queriendo parecer una irresponsable. —Tenía una hermanita a la que moldear y mis padres no fueron los mejores en la crianza— obvió, dándole un trago a su jugo.

—Si, ya lo noté— asintió el Saiyajin con una ligera sonrisa ladina, siendo testigo de ello.

Si ella no hubiera sido tan mayor al momento del nacimiento de su hermana Bulma, Tights no habría podido perdonarse que su hermanita pasara por lo mismo, mas ella nunca la había dejado sola y Bulma había nacido teniendo una personalidad muy fuerte, nunca inclinaba su cabeza ante nadie, no estaba en su naturaleza...muchas veces, ella desearía poder estar a su altura, poder enfrentarse a las situaciones con idéntica determinación, ambas habían vivido cosas muy duras por separado, pero Bulma era la única que siempre enfrentaba los golpes con una sonrisa, aunque también sola, cuando todo lo que Tights podía desear era que su hermanita encontrará la felicidad junto a alguien que la mereciera, pero luego de Yamcha nadie parecía estar a su altura ni ser digna de ella. No es como si Raditz planeara hablar mal del señor Trunks o la señora Panchy, que habían sido muy amables con él y le habían abierto las puertas de su hogar, algo que Raditz nunca podría olvidar...pero, se había dado cuenta durante el tiempo que llevaba viviendo en la Corporación Cápsula y por las conversaciones con Bulma, había comprendido que ambos padres habían dado la mejor educación a sus dos hijas, pero que a la vez habían estado demasiado ocupados con sus propias vidas como para dedicarle la atención que él esperaría dirigiera cualquier padre a su progenie, él mismo recordaba a su padre Bardock muy involucrado con su entrenamiento al igual que su madre Gine, y aparentemente esa conducta no era vista como algo precisamente positivo en el planeta Tierra.

—¿Y bien?, ¿Qué tal va la "cita"?, ¿Lo estoy haciendo bien?— consultó Raditz, mortalmente nervioso y desesperado porque todo saliera bien.

—Asombrosamente, la mejor que he tenido, tan bien como se espera que un ser "humano" lo haga— contestó Tights, aunque en realidad esa citaba superaba a cualquier otra que hubiera tenido. —¿No más preguntas?— supuso debido a su silencio.

—De pronto me siento distraído— confesó el Saiyajin, observándola con intensidad.

—Concéntrate entonces— instó la Brief con una ligera sonrisa. —Quieres preguntarme algo, ¿verdad?— supuso, viendo la sorpresa en sus ojos como respuesta. —Suéltalo, nada me alejara o asombrara, no para alguien con mi experiencia personal— animó, resultándole absolutamente enternecedor.

—En mi mente debató las ventajas y desventajas de que pasemos la noche juntos— confesó el por fin, tomándola por sorpresa. —Soy un idiota— se reprochó, diciéndose que seguir los consejos de Kakarotto no era buena idea.

—No, no me ofendiste, solo que…apenas te conozco— ella soltó una ligera carcajada al superar su sorpresa inicial, y porque no le desagradaba en absoluto la idea. —Sí, ocasionalmente soy ese tipo de chica, pero en general no— agregó, no pudiendo ser una mojigata al respecto y decir que no lo deseaba.

—Aunque hay un motivo más para que piense en ello— inició Raditz, en su defensa. —Me harías un enorme favor porque…esta sería mi primera vez— confesó antes de que ella riera melodiosamente, pensando que era una broma.

—Ay, ¿estás jugando?— Tights dejó de reír y se cubrió los labios, temiendo haberlo ofendido al parecer que se burlaba de él.

—Claro, lo digo para sonar irresistible— mintió el Saiyajin, aun viendo la sorpresa en los ojos de ella. —No, no estoy jugando— aclaró cuando ella comprendió que era sincero.

—Pero tienes casi mi edad y eres…bueno, la mitad de las mujeres aquí parecen querer saltarte encima— obvió la Brief, volviendo la mirada por sobre su hombro y viendo a la mayoría de las féminas mirando hacia su esposa y a él. —¿Qué les pasa a las mujeres de ahora?— se preguntó en voz baja. —¿Sabes qué? Yo te voy a enseñar de lo que te estás perdiendo— decidió, siendo un crimen que él se mantuviera ignorante de todo ello.

Si estuviera en el planeta Vejita, no tendría ese problema; los Saiyajin no tenían problema con mantener relaciones sexuales sin compromiso con sus congéneres, es más, era un desahogo típico al que recurrir después de las batallas a menos que estuvieran emparejados como había sido el caso de sus padres Bardock y Gine, pero ya que Raditz había sido un niño al momento de la destrucción de su planeta y no sabía de ninguna mujer Saiyajin que hubiera sobrevivido, no había tenido con quien emparejarse o aprender de la sexualidad, y aunque fuera un Guerrero de Clase Media y no de Elite, el príncipe Vegeta era muy estricto sobre que Nappa y él no debían emparejarse con alguien indigno. La línea de pensamientos del Saiyajin se vio interrumpida cuando, inclinándose sobre la mesa, Tights lo sujetó por la nuca y lo haló hacía sí en un sorpresivo beso, Raditz sintió la respiración atorársele en la garganta y pese a su sorpresa inicial, pronto se encontró correspondiendo el beso, moviendo sus labios al encuentro de los Tights, que envolvió sus brazos alrededor del cuello del Saiyajin, profundizando el beso al morder el labio inferior de este y pedir entrada al interior de su boca con su lengua, sonriendo al sentir los brazos del Saiyajin envolverse a su alrededor. Puede que Raditz no tuviera experiencia en asuntos del corazón o la pasión, pero aprendía rápido y ella disfrutaría enseñándole todo lo que se había perdido, temblando de emoción al sentir la lengua del Saiyajin envolviéndose a la suya y reclamando el liderazgo del beso...


La pareja ni siquiera necesitó pagar la cuenta en el restaurante, Bulma ya había extendido previamente un generoso cheque al momento de hacer la reservación, y que bueno que fuera así, porque Tights por un momento tuvo la sensación de que ambos acabarían teniendo sexo delante de todos, incluso en trayecto en auto de regreso a la Corporación Capsula la hizo sentir así, como si fuera la chica de quince años que solía irse de fiesta y vivía tantas emociones por primera vez…para no tener experiencia, Raditz parecía tener un toque experto y ella era quien se sentía vulnerable. Controlando su ímpetu, Raditz siguió los pasos de Tights, consideró injusto llevarla a su habitación, pero también consideró irrespetuoso acudir a la suya, por lo que en su lugar esperó a que ella decidiera a donde dirigirse, tomándolo de la mano mientras subían las escaleras, y cuando quedó claro que iban a su habitación, ambos se congelaron en el umbral, besándose apasionadamente, forcejeando con la ropa del otro, bajando el cierre del vestido en el caso de Raditz y Tights desabrochándole la camisa mientras ingresaban en la habitación. La habitación no se hallaba en tinieblas, las cortinas estaban corridas para dejar entrar la luz de la luna llena en el cielo cuando ambos ingresaron en la habitación con la puerta cerrándose a su espalda, dejando un camino de ropa en su trayecto a la cama, terminando de desnudarse el uno al otro, sintiendo cada tacto con la mayor intensidad mientras Tights se tumbaba sobre la cama con Raditz encima suyo.

La Brief gimió el sentir los labios del Saiyajin deslizarse por su cuello, hacía sus pechos, aprisionando sus pezones en medio de sus suspiros entrecortados que llenaban la habitación, halando las sabanas de la cama con sus manos mientras sentía al Saiyajin amasar sus pechos, ella misma sonriendo de emoción y nerviosismo entremezclado tan pronto como estudio su anatomía…no se parecía en absoluto a ningún hombre que hubiera conocido antes, y le obnubilaba completamente la idea. Separándose de los perfectos pechos de la Brief, Raditz habría deseado dedicar más tiempo a llenarla de atenciones, toda ella era la criatura más perfecta que pudiera imaginar…pero cada reacción de su cuerpo le gritaba que deseaba la unión definitiva tanto como él, por lo que el Saiyajin regresó a su altura, encontrando su mirada con la suya e inclinando su rostro para besarla, sus bocas y lenguas batiéndose a duelo por el dominio del beso, Tights sujetándose de sus hombros y espalda mientras él se acomodaba entre sus piernas y lentamente se guiaba hacía su interior. Tights tuvo que romper el beso y echar la cabeza hacía atrás, gimiendo al sentir centímetro a centímetro del miembro del Saiyajin penetrándola, y se sentía glorioso como nada más en el mundo, ella se lo demostró al mecer sus caderas al encuentro de las suyas, ambos dejando pasar unos instantes unidos como estaban, Tights necesitando acostumbrarse a su monumental tamaño y Raditz queriendo disfrutar de toda la gloriosa experiencia que ella representaba.

La rubia no pudo evitar sentir un estremecimiento al sentir algo contra su piel, algo que no eran las manos del Saiyajin, pero sonrió al darse cuenta de que se trataba de su cola que no tardó en envolverse contra sus muslos y su vientre, buscando unir más su cuerpo al suyo y Tights no pudo negarse, alargando una de sus manos para acariciar su peludo apéndice mientras encontraba su mirada con la de Raditz, el retirándose para volver embestir. Puede que Raditz no tuviera experiencia en el plano sexual, pero era todo menos inocente, los rumores, consejos e historias se esparcían, puede que Nappa fuera un perfectamente leal subordinado del príncipe Vegeta y no se atreviera a decir nada impropio en su presencia, pero cuando ambos estaban solos siempre le compartía sus historias de sus años de juventud, de todo lo que había hecho, de todas las mujeres con las que había estado…y más que nunca Raditz apreció de todo corazón esos consejos, porque le permitieron saber qué hacer y cómo tocar a Tights, sintiéndose en la gloria cada vez que la escuchaba gemir, ante cada embestida de su miembro en su interior, empujando dentro y fuera de su preciada feminidad. Los gruñidos del Saiyajin, víctima de tan glorioso placer, coincidieron con los gemidos y exhalaciones de éxtasis de la Brief debajo suyo, y más cuando él retuvo sus caderas contra las suyas, permitiéndole sumergirse más profundamente en su interior, llenando la habitación con los sonidos de su acto amatorio o de sus nombres entre jadeos y gemidos de placer.

Teniendo casi cuarenta años, habían muy pocas cosas que pudieran sorprender a Tights, ya lo había experimentado todo con el sexo opuesto…o eso había creído envolviendo firmemente sus brazos alrededor de los hombros y espalda de Raditz, arañando sus músculos mientras invertían la posición en que se hallaban, montando ella sobre su regazó y atrayéndolo en un cálido abrazo ante el cual él se dejó hacer, haciéndola sentir segura y al mismo tiempo infinitamente deseada, como nunca nadie la había hecho sentir en su vida, sin detener en ningún momento el ondulante ritmo de sus embestidas. Dejando que ella tuviera el control esta vez, Raditz guio el seductor vaivén de sus caderas, apreciando la forma en que ella se hundía y elevaba de su miembro con mayor intensidad y presteza, su cola envolviéndose alrededor de su cintura y pudiendo sentir todo más intensamente a cada instante, no era solo el clímax a punto de llegar, era la luna y él lo entendió al ver el orbe en el marco de la ventana, envolviendo sus brazos alrededor de Tights y penetrando lo más profundo posible en su interior, reteniendo sus caderas y escuchándola gritar tan pronto como ello detonó el clímax, él gruñendo roncamente al derramarse por fin en su perfecto interior, enterrando su rostro contra el hueco de su cuello y viceversa. Suavemente, ambos deshicieron el abrazo que los unía, separándose y recostándose sobre la cama, uno al lado del otro, completamente desnudos y tratando de procesar la maravillosa experiencia que acababan de compartir.

—Esto ha sido lo más memorable de mi vida, y he tenido una buena vida, llena de cosas felices, pero…esta fue la mejor— Raditz intentó poner la experiencia de palabras, pero estas no bastaban a su entender. —¿Estuvo bien?— consultó, observando a la Brief por el rabillo del ojo

—Fue glorioso— jadeó Tights, casi gimiendo ante el inmenso placer que aún sentía. —Gracias— apreció, alargando una de sus manos para entrelazarla con la suya.

—No, gracias a ti— negó el Saiyajin, estrechando su mano y guiándola a sus labios para besar el dorso de esta. —¿Lo hacemos de nuevo?— preguntó viéndola a los ojos.

—Claro— aceptó la Brief de inmediato, había sido demasiado maravilloso para negarse.

Era una completa locura, normalmente se desahogaba con los imbéciles con los que se iba a la cama, tenía sexo una vez y luego se aburría, pero ahora…por Kami, todo lo que quería era más de la pasión y devoción que este hombre, Saiyajin, tenía que ofrecerle, solo lo habían hecho una vez y sin embargo jamás recordaba haberse sentido tan completa ni satisfecha, y no estaba satisfecha en realidad, porque deseaba más, gateando sobre el pecho del Saiyajin, sentándose sobre su regazo y reclamando sus labios, sintiendo a Raditz corresponderle de inmediato. Cuando sintió al Saiyajin envolver sus brazos alrededor de ella, pretendiendo tomar el control, Tights rompió el beso y alzó un dedo para moverlo a modo de negativa, levantándose ligeramente de su regazo para darse la vuelta, aún montándolo, de espaldas, sonriendo al voltear a verlo por sobre su hombro, y envolviendo su mano alrededor de su miembro nuevamente erecto—intentó no sorprenderse por ello, aunque era difícil—, dejándose caer sobre este, gimiendo su nombre. También fue un reto para Raditz, ambos acaban de tener sexo por primera vez, y sin embargo al hallarse de regreso en el estrecho interior de la Brief, el Saiyajin se sintió incluso mejor que la primera vez, como si de alguna forma ese fuera su lugar, ahí con ella, entre sus brazos, haciéndola suya, situando sus manos sobre sus gloriosas caderas y que no tardaron en mecerse al encuentro de las suyas, permitiéndole apreciar la sugerente curvatura de su espalda y la silueta de sus pechos, tentadora e inalcanzable a la vez…

Podía acostumbrarse a eso.


Dos Meses Después

Lo que inicialmente pareció una relación basada únicamente en la pasión y el deseo el uno por el otro pronto se convirtió en algo más, Raditz era tan atento todo el tiempo, que Tights pronto se encontró sucumbiendo a su ternura, a la devoción que le dirigía pese a sus reservas iniciales, temiendo que él fuera como cualquiera de los imbéciles que había conocido en su vida, mas no era así y se lo dijo en ese momento. Normalmente Raditz siempre estaba ocupado durante el día, entrenaba en la Cámara de Gravedad y Bulma monitoreaba todo el proceso, tanto estudiándolo como Saiyajin, como mejorando su invento, mas el Saiyajin siempre encontraba tiempo para sorprenderla, o con sus flores favoritas o invitándola a cenar—tenía salario propio como empleado de la Corporación Cápsula, Bulma siempre enorgullecía de él como su activo más valioso—, aunque en este último caso Bulma siempre estaba detrás, como si ella no lo supiera. Tal vez fuera la inminente llegada de los Saiyajin en los próximos meses—menos de un año—, pero Tights quería aprovechar cada momento disponible, temía que el maravilloso hombre junto a ella desapareciera y ello le aterraba, no solo se trataba de la pasión o lujuria que ambos sentían el uno por el otro, era más que eso, en nada le extrañaba ya que Raditz le dijera "te amo" durante al acto amatorio, pero ella aún no podía decirle "yo también", quería hacerlo, pero algo siempre la detenía, mas el Saiyajin parecía saber que ella necesitaba su propio tiempo y eso solo la hacía enamorarse más de él.

Ese día había sido muy ocupado como siempre, Bulma le había pedido su rastreador para examinar la información que contenía y Raditz le había explicado todo sobre la tecnología del ejército de Freezer, puede que él no fuera la mitad de listo que el príncipe Vegeta, pero entendía lo suficiente de la maquinaria o ejército del que había formado parte para explicarle todo a ella, y una vez libre de responsabilidades tras su jornada diaria de entrenamiento, Raditz regresó al interior de la casa, buscando a Tights a quien invitó a la sala. La señora Panchy parecía haber actuado siguiendo indicaciones de alguien, Bulma, porque la cena ya estaba cocinada y Raditz solo tuvo que servirla, coincidiendo ello con el ingreso de Bulma quien pasó junto a él guiñándole un ojo, y al entrar en la sala las luces estaban apagadas, salvo por velas presentes en toda la estancia…Raditz tragó saliva cuando Tights ingresó en la sala y él la invitó a tomar asiento, era la única oportunidad que tenía para declararle lo que sentía y exponer sus sentimientos genuinos por ella. Saltaba a la vista que Tights no era como Bulma en absoluto, no le importa vestir de forma elegante ni verse bien todo el tiempo, con ella todo era practico y cómodo; vestía una camisa más bien masculina marrón oscuro con detalles en rojo opaco, con el cuello abierto hasta la mitad del pecho y cortas mangas hasta los codos, pantalones anchos gris oscuro con estampado escoces con tonos negro y rojo, zapatillas deportivas de igual color y su cabello rubio suelto, enmarcando los lados de su rostro.

—Has estado actuando raro todo el día— comentó Tights, dejando su copa sobre la mesa, —¿Todo está bien?— consultó, arqueando una ceja con extrañeza.

—Claro, ¿Por qué no lo estaría?— cuestionó Raditz, intentando no ponerse nervioso.

—Raditz…— nombró ella únicamente, habiendo aprendido que actuaba así cuando estaba nervioso o cuando intentaba ocultar algo.

—¿Quieres casarte conmigo?— preguntó él finalmente, tomándola por sorpresa. —Lo dije mal, Seyaka— maldijo, levantándose del sofá frustrado y haciéndola salir de su estupor.

—No maldigas en Saiyago, no puedo entenderte así— intentó sosegar la Brief, alargando una de sus manos al aire e indicándole que volviera a sentarse. —No dije que no, solo…¿Por qué me lo pides?— inquirió mientras él volvía a sentarse frente a ella.

—Porque te amo, por fin entiendo ese concepto, y también porque eres todo lo que quiero, porque te quiero como mi compañera— contestó el Saiyajin, siendo evidente para él. —Si tú también me aceptas— añadió ante la mirada que ella le dirigió, como si quisiera decir si…a la vez que como si algo le impidiera contestar. —Todo lo que quiero es hacerte feliz, Tights. Se supone que lo haga— eso le habían dado a entender Bulma y Milk.

—¿Quién te dijo eso?— indagó la Brief antes de esbozar una sonrisa. —Raditz, mira tu cara...eres tan inocente— rudo, duro y todo, pero era muy tierno a la vez.

Casarse era más que solo buscar la felicidad, la noción desde el siglo XX era que los matrimonios debían ser por amor, que se debía vivir en busca de la felicidad…pero eso no era así, en especial cuando la mayoría de las personas iba en busca de la felicidad de forma egoísta, Tights aun podía recordar todos los chicos con los que había salido y que habían roto su relación solo para ir y casarse ebrios de pasión con otras chicas, divorciándose al poco tiempo, de hecho, ninguna de sus amigas de la universidad había sobrevivido a ninguna de sus relaciones serias y quienes se habían casado hoy estaban divorciadas; la única excepción a la regla eran sus padres Trunks y Panchy, también había conocido a Goku y Milk, y se veían muy felices…¿Existía semejante posibilidad de felicidad junto a Raditz? Con él todo era diferente. Escuchando a Tights, quien junto a Bulma y Milk parecía la voz de la razón, Raditz no entendió su postura negativa, ¿No era el matrimonio el siguiente paso en su relación? En la cultura Saiyajin, primero estaba el interactuar, quizás sexualmente y luego se emparejaban de por vida, que en la cultura terrícola era casarse, Raditz no necesitaba detenerse a pensarlo siquiera, él estaba muy seguro de los que sentía por Tights; si, inicialmente había estado muy deslumbrado, pero su pasión por ella no nublaba su juicio para impedirle entender que las emociones que sentía eran más que solo lujuria o deseo, era devoción, respeto y el anhelo de compartir su existencia, sentía que ella era el centro de su mundo y quería que lo fuera.

—Al margen de lo que la mayoría de la gente cree, amar y ser una pareja o matrimonio no es irse de vacaciones, no es algo divertido y el propósito no es hacernos felices pues eso es transitorio, momentáneo— inició Tights, exponiendo su visión de las cosas. —La vida se compone de muchos momentos, no todos felices, lo veo a diario con mis padres, y una relación solo puede perdurar si hay respeto, apoyo, confianza y amor. No es un cuento de hadas, y no quiero que lo nuestro lo sea— aclaró, viendo a los ojos al Saiyajin. —Sé que eres todo lo que podría pedir, me haces inmensamente dichosa cada día desde que te conozco y quiero conocerte más, si me dejas— esa era su visión del matrimonio.

—También quiero conocerte más, y tener algo juntos, si es posible— asintió Raditz de inmediato, muy entusiasmado. —Sé que eres perfecta para mí, eres todo lo que podría querer y quiero ser tu compañero, lo que ustedes los humanos llaman "esposos"— añadió, pues no era una obligación para él sino un deseo. —¿Quieres casarte conmigo?— preguntó más seriamente y mucho más calmado esta vez.

—Claro que quiero— contestó la Brief con idéntico tono y viéndolo a los ojos. —Sí, sí, sí, sí…— aseguró, atrayéndolo en un efusivo abrazo. —Te amo— pronunció por fin, porque realmente lo sentía.

Llevaban conociéndose poco tiempo, normalmente Tights no se involucraba sentimentalmente con nadie así de rápido…pero, estaba segura de que quería seguir teniendo a Raditz en su vida, de alguna forma se había sentido unida a él desde que lo había visto por primera vez y en ese momento no pudo evitar reír emocionada al sentir su cola envolverse alrededor de su cintura, haciéndola abrazarlo aún más de ser posible, alargando una de sus manos para acariciar su cola, diciéndose que todo iba a funcionar, porque ella quería que fuera así y porque por primera vez en la vida se sentía verdaderamente enamorada. No se trataba solo del siguiente pasó en su relación, Raditz realmente sentía que todo cuanto deseaba tener con Tights era un mayor compromiso, deseaba que ella siempre pudiera tener la certeza que él la amaba, en sus términos, tanto si todo salía bien o mal al final—porque debían considerarlo—, estarían juntos, eso era lo importante; el Saiyajin alzó la mirada hacia el umbral de la sala en medio del abrazo, viendo a Bulma asomar su cabeza para encontrar su mirada con la suya, tenía una pequeña sonrisa en los labios, como una niña descubierta en un plan exitoso, y que no tardó en crecer y hacer brillar sus ojos. Bulma ya había considerado su hermano a Raditz, era el hermano de Goku y por ende el suyo también, pero ahora lo sería verdaderamente y la Brief se ilusionó ante la idea de que su familia creciera aún más gracias a él, y Raditz se sintió igualmente afortunado por tener una hermana como ella.

A su propio modo, era un cuento de hadas.


Un Mes Después

Todo se desarrolló muy rápido, estaba por demás decir que Bulma y Milk estaban seguras de que Tights diría que sí a la propuesta de Raditz, por lo que ellas se encargaron de organizar todo lo relacionado con la boda y Goku tuvo la importante labor de asegurarse de que el banquete nupcial estuviera a la altura de un Saiyajin, Gohan también volvía a estar cerca, a todos les asombró verlo ligeramente más alto, en palabras de Piccoro ya había aprendido a controlar sus poderes como Saiyajin y estaba más que capacitado para cualquier enfrentamiento pese a que el entrenamiento continuase a diario aún, pero también sus estudios en palabras de Milk. Raditz continuó aprendiendo de la cultura humana en medio de los preparativos de la boda, no podía pedir a nadie que respetará las costumbres del planeta Vejita porque él mismo sabía muy poco de ellas, por lo que la ceremonia de la boda se llevó a cabo en lengua humana y con todos los ceremoniales del planeta Tierra, todo fuera por la deslumbrante sonrisa en el rostro de Tights cuando la vio avanzar hacia él. La mayor de las hermanas Brief era conocida por más más práctica en su vestuario y no tan elegante, pero su vestido de novia era la excepción, siendo blanco y largo hasta el suelo, entallado a su femenina figura, de profundo escote en V, sin mangas sino que elegantes tirantes decorados por encaje y que terminaban en la espalda en un profundo corte en V, dejando su piel expuesta, y su cabello rubio estaba peinado en una trenza decorada por flores blancas como la cadena de perlas alrededor de su cuello.

La boda fue absolutamente perfecta, aunque con seguridad Raditz poco y nada recordaría de ella, y que decir Tights, ambos estaban completamente concentrados el uno en el otro, así lo percibió Bulma que tuvo una radiante sonrisa todo el tiempo, volviendo la mirada hacia Milk de pie a su lado, quien tenía muy cerca siempre a Gohan, como si temiera que escapara, y a Goku quien disfrutaba de la comida como siempre, siempre con su ánimo característico. El equipo de Peleadores Z también fue invitado a la boda naturalmente, Piccoro vestía su traje de siempre y era ya parte valiosa del equipo pese a la desconfianza latente por parte de Krillin o el Maestro Roshi, Yamcha también estuvo entre los invitados, pero Bulma se mantuvo alejada de él, sostener conversaciones civilizadas aún era un reto y ella no quería empeorar las cosas; Ten Shin Han y Chaoz también habían acudido, y Launch, aunque en palabras de esta última, al parecer su relación no estaba funcionando, siempre era un desafío entenderlos, por lo que no fue precisamente una sorpresa. Tras la boda, Bulma se sorprendió cuando, antes de que la pareja se retirase para iniciar su "Luna de Miel", Raditz le pidió su rastreador, puede que ella llevase tiempo estudiándolo y la información que contenía, traspasando copias de todo a su computadora, pero no tuvo problema en entregárselo; en palabras de Raditz, Nappa y el príncipe Vegeta aún no llegarían hasta dentro de unos once meses, pero asombrosamente el Saiyajin decidió grabar un mensaje para cuando estos llegaran a la Tierra.

En sus propias palabras, usando la terminología Saiyajin, Raditz declaraba haberse unido a Tights, como compañeros y esposos—usando la terminología Saiyajin, y también la terrícola—, Bulma no entendió el propósito del mensaje, ni siquiera cuando el Saiyajin envió las coordenadas de la Corporación Capsula…hasta que Raditz procedió a explicárselo a Tights y ella. En la cultura Saiyajin, el vínculo entre compañeros era único e irrompible, y si bien los Saiyajin eran vistos como brutos salvajes, que adoraban destruir planetas y otras civilizaciones, así como conquistar, eran también individuos que respetaban un código de honor, y ese código implicaba que si un Saiyajin tomaba una pareja, está nunca debía ser dañada, por lo que al enviar el mensaje a sus superiores—regresando su rastreador a Bulma, para que continuara estudiándolo como mejor le pareciera—, Raditz estaba asegurando la protección no solo de Tights sino también de ella y de su familia, porque ahora era la suya. En sus palabras, Milk y Gohan ya estaban a salvo, Goku—o Kakarotto como él siempre lo llamaba—era un Saiyajin y esa consideración también se extendía a él, aunque nunca hubiera conocido a sus superiores. Tras aquello, Bulma vio a Raditz y Tights retirarse en perfecta calma, sonriéndose el uno al otro, y sonriendo ella ante la visión que representaba, bajando la mirada al rastreador y con el cual se dirigió hacia su laboratorio para continuar trabajando, ¿Qué tan civilizados eran los Saiyajin? Su mundo no dejaba de causarle gran fascinación.

La luna de miel fue dulcemente placentera, que más hubiera deseado Tights que irse a la otra punto del mundo o bien a recorrer todo el planeta y presentárselo a Raditz, pero no tenían tiempo para placeres como ese en ese momento, si sobrevivían y vencían, ya lo harían; Tights no pareció afectada por ello ni tampoco Raditz, ambos solo parecían tener ojos el uno para el otro, pero la primera sorpresa vino cuando, poco después de un mes de la boda, la Brief comenzó a sentirse extraña; mareos, náuseas, desmayos...La respuesta fue evidente desde el principio y la noticia bienvenida, pero al mismo tiempo en que la noticia llegó a la familia, el vientre de la Brief comenzó a crecer para extrañeza de todos. No tenían nada con que comparar el embarazo de Tights, Milk había tardado un par de meses en embarazarse o eso había creído, pero la respuesta fue dada por el propio Raditz; él había sido un niño al momento de la destrucción del planeta Vegeta, pero había sido perfectamente consciente de lo que lo rodeaba cuando su hermano menor había nacido y pudo informar a su esposa, sus cuñadas y hermano que un embarazo Saiyajin no era como un embarazo humano—que duraba nueve meses—, ya que duraba apenas seis meses de gestación. Los Saiyajin eran una raza guerrera, era natural que la gestación durase menos por su estilo de vida, pero no dejo de ser una sorpresa para Tights que era la madre o para todo su entorno, pero que de todas formas los llenó de emoción, contando ilusionados las semanas y los meses hasta la fecha del parto…


Seis Meses Después

El eco de los tacones de Bulma resonó por los pasillos de la Corporación Cápsula así como la voz entusiasta de Bulma, a cuyos pasos se unieron los pasos mucho más sutiles de Milk, el eco de las botas de Goku y los pasos mucho más veloces de Gohan que intentaba seguir su ritmo; el trabajo de parto había comenzado esa mañana, tan pronto como se habían cumplido los seis meses de gestación y Tights había dado a luz, no habían acudido al hospital, la Corporación Cápsula podía pagar a los mejores médicos, y no querían llamar la atención por…obvias razones. Deteniéndose para llamar a la puerta de la habitación, Bulma finalmente ingresó al escuchar la voz de Raditz, sonriendo ella nada más cruzar el umbral; la menor de las hermanas Brief vestía una seductora blusa blanca de cuello alto y cerrado hecha de encaje para conformar un intrincado patrón y formando un top que cubría sus pechos, dejando el resto de su piel expuesta o eso parecía de no ser por una larga serie de flecos o hilos hasta la altura de los muslos de forma sugerente, pantalones de lino color blanco y tacones de igual color, y sus largos rizos violáceos caían sueltos sobre sus hombros y tras su espalda, sin ocultar unos largos pendientes de oro en forma de abanico que dejaban caer largos cristales que le rozaban los hombros. Los ojos de Bulma se enfocaron de inmediato en su hermana recostada en la cama, acunando en sus brazos a una pequeña bebé de piel blanca y cabello oscuro que se veía asombrosamente bien formada, como si ya tuviera un par de meses, no como si acabara de nacer.

—Es adorable, eres la niña más hermosa en todo el mundo— celebró Milk, siendo la primera en acercarse a la cama, sentándose junto a su cuñado.

—Sí que lo es— sonrió Bulma, situándose de pie junto a Raditz. —Te luciste, Tights— aseguró, ya habiendo monopolizado bastante a la niña ese día. —Tu ayudaste un poco, Raditz— señaló sentándose sobre su regazo y abrazándolo.

—Por favor, hice muy poco— desdeñó el Saiyajin con una sonrisa ladina. —Aunque si tiene mi cola— de ello podía jactarse, estaba claro que la niña era una Saiyajin.

Concentrados como todos estaban de celebrar el nacimiento de la pequeña, porque era una niña, poco habían hecho por analizar si tenía cola o no, pero la respuesta llegó por sí sola cuando la bebé se acomodó en brazos de su madre y alargó su pequeña colita para envolverla alrededor del brazo de su progenitora, como si de esa forma le pidiera que no se alejara, lo que enterneció a todos los presentes, haciendo que Goku finalmente se arrodillara junto a la cama, analizando bien a su pequeña sobrina, como también hizo Gohan con gran ilusión. La familia Son era pequeña; Goku, Milk, Gohan, Ox Satan y en fechas recientes Piccoro, o señor Piccoro como Gohan había comenzado a llamarlo, ya que había convencido a su madre de que viviera con ellos ya que pasaba tanto tiempo entrenándolo y siempre estaba solo; que ahora hubiera otro miembro de la familia era más que bienvenido y más tratándose de una pequeñita tan adorable, una niña…Raditz se sintió doblemente feliz, ya tener un hijo era algo que jamás se le había pasado por la cabeza, pero que fuera una niña era el mayor regalo, la primera fémina del nuevo linaje Saiyajin, tan pura de sangre como su sobrino Gohan cuya cola se movió de emoción mientras veía a su pequeña prima. Bulma permaneció en su lugar, sentada en el regazo de Raditz, que envolvió uno de sus brazos alrededor de ella tanto como ella lo abrazaba, ella había estado presente en el parto igual que él, y la había tenido en sus brazos por horas, sentía que ya la había monopolizado bastante para tenerla ahora también.

—¿Y ya decidieron el nombre?— consultó Goku tras observar embelesado a su sobrina.

—No la nombraré Panchy, si es lo que temen— advirtió Tights hasta entonces en silencio, viendo el ceño de su hija fruncirse tras solo escuchar el nombre.

—Solo hay una mujer como nuestra madre en el mundo, y es mejor que siga así— coincidió Bulma, intercambiando una sonrisa con su hermana.

—La verdad, le deje ese honor a Raditz— contestó la rubia finalmente, haciendo que todos voltearan a verlo.

—Oh, nombre Saiyajin— se emocionó Milk. —¿Cuál elegiste?— Goku le había contado historias, pero siempre sentía que había más por descubrir.

—Gine, por nuestra madre— contestó Raditz con una ligera sonrisa de nostalgia.

—Ella estaría orgullosa— asintió Goku, completamente de acuerdo con su elección.

Embelesada observando a su pequeña sobrina, Milk se sorprendió cuando Tights le tendió a la bebé, haciendo lo mejor posible por envolverla en brazos y cargarla; la princesa Ox portaba un mono de aspecto veraniego, color miel y de escote en V, con mangas acampanadas hasta los codos y formando un corto short que tenía encima una falda superior abierta en A bajo el vientre y larga hasta los tobillos, exponiendo sus piernas, zapatillas blancas y su largo cabello ébano suelto para caer sobre sus hombros y tras su espalda, haciendo destacar unos pendientes de oro y diamante en forma de lágrima y una guirnalda de perlas blancas y doradas alrededor de su cuello, regalo de aniversario de Goku, aunque claramente Bulma lo había elegido. Con sumo cuidado, Milk arrulló a la pequeña Gine en brazos, diciéndose que eso sería lo más cerca que estaría de la suegra a la que nunca podría conocer, y de quien Goku ya le había hablado varias veces…Milk deseó que la niña en sus brazos tuviera un futuro mejor, que la raza Saiyajin lo tuviera y que se evitará la batalla que tanto se temía, que pudiera haber paz, aunque algo le decía que era demasiado pedir. Arrodillado junto a la cama, Goku alargó una de sus manos para entrelazarla con la de Tights, quien le sonrió, viendo a Bulma abrazando a Raditz que no le quitaba los ojos de encima a su hija, como también hacía Gohan a su lado, y pronto el Saiyajin dirigió también su mirada hacia su sobrina, aunque más que hacía ella, la mirada de Goku se concentró en Mil, embelesándose como cada vez que la veía, hermosa, sonriente, alegre y radiante, el centro de su mundo…y que le dio una idea.

¿Y si tenían otro hijo?


Cuatro Meses Después

Había llegado el día, llevaban esperando por esa fecha en concreto desde hace meses, pero antes de entrar en un conflicto directo, Bulma esperaba que pudiera primar la diplomacia, ella llevaba un año conociendo a Raditz y había aprendido de él que los Saiyajin no eran brutos salvajes y quería creer que estos Saiyajin en concreto tampoco lo serían, por lo que ella se paseó calmadamente por su dormitorio, terminando de arreglarse para dar la mejor versión de sí como siempre. La Brief portaba un elegante vestido de seda purpura oscuro—casi negro—, de cuello alto y redondo, corto hasta los muslos, medias negras ligeramente traslucidas y largas botas de cuero con tacón que la hacían parecer más alta, encima vestía un ligero abrigo negro de terciopelo con mangas ceñida a alas muñecas y decorado por encaje en los puños, y que permanecía abierto mientras volvía a sentarse frente a su tocador para maquillarse, examinando muy minuciosamente su reflejo. Ya había enviado un mensaje a Goku esa mañana nada más despertar, también a Krillin y Ten Shin Han, todos estaban listos para atacar en caso de que las cosas salieran mal, pero ella se dijo que debía tener una visión positiva de las cosas o nada resultaría, mientras delineaba sus ojos para que resaltasen más—como si no lo hicieran ya de por sí debido a su color—, con una tenue sombra lavanda sobre ellos, tomando el labial e impregnándolo en sus labios, rojo, pero no demasiado oscuro…al mismo tiempo que veía una llamada entrar a su teléfono, recibiéndola.

—¿Si, Jasmine?— consultó Bulma, observando su reflejo en el espejo.

Raditz dice que deberían llegar en los próximos minutos— informó su amiga y secretaría. —Los recibirá primero, con Tights— añadió, transmitiéndole su mensaje exacto.

—Dile que iré en unos momentos— contestó la Brief, guardando su maquillaje. —Y gracias— añadió, apreciando siempre el trabajo y diligencia de su amiga, que finalizó la llamada en ese momento. —¿Cómo se conquista a la raza guerrera más poderosa del universo?— se preguntó en voz alta mientras analizaba su reflejo. —Con todas las armas— añadió, sosteniéndose la mirada.

Más que nunca, Bulma se esmeró en su apariencia, su belleza y atractivo era todo lo que contaba como tarjeta de presentación si la mediación de Raditz como embajador entre ambos mundos probaba no ser suficiente, su riqueza y recursos prácticamente ilimitados iban con ella, ¿Serían suficiente? Bulma llevaba todo aquel año recuperando su propia autoestima, todo aquello que una vez había creído minado o por los suelos tras el doloroso fin de su relación con Yamcha con quien seguía sin hablarse de forma civilizada. Levantándose de su tocador, Bulma acercó sus pasos hacía su armario, llevando consigo un pequeño control remoto, oprimiendo una combinación secreta y que hizo que dos puertas al costado del mueble y que reveló toda una joyería muy bien abastecida de la cual ella escogió de forma minuciosa, un par de pendientes de oro en forma de argollas que se colocó mientras se observaba ante el espejo en el fondo, y por último una elegante guirnalda de oro que colgó alrededor de su cuello, compuesta de dijes con las letras de la Corporación Cápsula y que caían hasta la altura de su vientre. Más que satisfecha con su elección de vestuario y joyería, no queriendo resultar hortera ni extravagante más allá de lo razonable, Bulma se dio una última mirada en el espejo antes de volver a sellar aquel compartimento con el control remoto, que se acercó para dejar en la gaveta de su mesa de noche, alisándose el vestido y armándose de valor antes de proceder a abandonar la habitación, tomando su teléfono del tocador en el camino…


Raditz despertó a primera hora y, recibiendo información en su rastreador, proveniente de las naves de Nappa y el príncipe Vegeta, bajó las escaleras de la Corporación Cápsula acompañado por su esposa Tights—su hija Gine dormía en su cuna, vigilada por la señora Panchy—cuando las naves Saiyajin aterrizaron en la plataforma que se había construido en el patio, a imagen de las que solían existir en el Planeta Vejita, Raditz le había hablado de ello a Bulma y a ella le había parecido un gesto de bienvenida para sus visitantes. Las naves aterrizaron perfectamente y, un instante después, se abrieron para permitir que el príncipe Vegeta y su leal subordinado emergieran del interior; Vegeta no sabía qué pensar, el ejército de Freezer no tenía gran información al respecto, pero nada más descender de su nave, el príncipe Saiyajin observó con sus iris ónix el alto nivel de vida en el planeta, inteligencia civilizada o casi tanto como la que una vez había existido en su planeta...Raditz había dicho que era viable asociarse con esa raza, él mismo lo había hecho, y ahora los recibian como en su antiguo mundo, ¿Qué tan confiable era esa información? Como si le leyera el pensamiento, dos figuras emergieron de la gran construcción que podría ser comparado con un palacio, la primera era fácil de reconocer pese a no estar usando su armadura Saiyajin sino un traje color negro compuesto por una camiseta sin mangas, pantalones y botas negras, era Raditz, y a su lado se hallaba una mujer de aspecto menudo y delicado, su compañera según les había informado.

—Nappa, Príncipe Vegeta— saludó Raditz inclinando la cabeza. —Me alegra que ambos estén aquí— admitió, permitiéndose una ligera sonrisa ladina. —Les presentó a mi esposa, Tights Brief— introdujó, volviendo la mirada hacia su bella esposa.

—Es un honor conocerlos— correspondió la rubia inclinando respetuosamente la cabeza.

—El gusto es nuestro— Vegeta asintió ligeramente mientras observaba a la terrícola.

—Es imposible no notar cuánto ha cambiado— comentó Nappa con admiración. —Te ves obscenamente feliz— sonaba duro, y a la vez contenidamente feliz.

—Ella levantó mi ánimo, para siempre— pudo enorgullecerse él, alargando una de sus manos para entrelazarla con la de su bella esposa.

—Eso no fue lo único que levante— recordó ella, para que solo él la escuchase.

—Así es— asintió Raditz, no pudiendo negarlo. —Ahora, quisiera presentarles al otro amor de mi vida, mi cuñada, Bulma Brief. Princesa de los terrícolas— anunció tan pronto como escuchó los pasos de su cuñada y volviendo la mirada al igual que su esposa.

Por supuesto que el título era falso, Bulma no tenía semejante honor, pero dado que la familia Brief era la más poderosa, influyente y rica del planeta Tierra, eran más que merecedores de semejante estatus y que lo proclamara Raditz era lo importante, era lo que contaba, y la mayor prueba fue que, ante la sola alusión, Nappa irguió su espalda y pareció tornarse más formal de inmediato sin necesidad de que su príncipe dijera nada mientras veía a la nombrada dama acercarse. La reacción de Vegeta no fue precisamente llamativa, con los brazos cruzados tras la espalda y observando a la mujer, se veía perfectamente estoico…pero solo él sabía lo que pasaba por su mente; por lo general, Vegeta no se conmovía o inquietaba por la belleza, le era irrelevante, pero no pudo evitar notar que la terrícola que se acercaba era más que bella, hermosa de hecho, con sus grandes ojos azules, los más azules que jamás había visto, como zafiros relucientes, con exquisita piel blanca de un aspecto increíblemente suave y largo cabello entre azul y violeta que caía sobre su pecho y enmarcaba su rostro, de facciones delicadas…toda ella generó algo muy extraño en él, su sangre pareció cantar por la necesidad de más, ¿Más qué? Normalmente, anhelaba más violencia, pero esta vez no, ni siquiera sabía que quería exactamente. Deteniéndose ante el dúo de Saiyajin, exactamente junto a Raditz y Tights, Bulma cruzó un tobillo atrás del otro e inclinó la cabeza en una ligera reverencia, estaba tratando con la realeza, mas sostuvo la mirada al príncipe.

—Veo que ya han dado la bienvenida a nuestros huéspedes— comentó Bulma intercambiando una mirada con su cuñado. —Son exactamente como mencionaste, Raditz, celebró tu don para la descripción. El poderoso Nappa y su Alteza Vegeta, Príncipe de los Saiyajin— reconoció observando a ambos individuos y dirigiéndoles el debido respeto. —Imagino que ambos están cansados por su viaje, por lo que sugiero que entremos para que puedan ponerse cómodos, síganme— indicó con una cálida sonrisa.

Haciendo gala de su fuerte carácter y de sus buenos modales, queriendo parecer la anfitriona generosa que era, Bulma se volvió hacia la Corporación Cápsula, siguiendo los mismos pasos que la habían traído al exterior, inicialmente se preparó para escuchar alguna protesta de los Saiyajin, Raditz la había informado de las personalidades de cada uno, mas asombrosamente ningún protestó, sino que la siguieron dócilmente. En otras circunstancias, Vegeta no habría seguido a nadie, todas las formas de vida eran inferiores para él, pero esta mujer era lo más cercano a la realeza que ese planeta tenía que ofrecer, era su anfitriona, y si Vegeta creía que el término era falso o algo así, la respuesta llegó tan pronto como ingresaron en el enorme edificio, viendo a una humana en el interior y que de inmediato inclinó la cabeza al verlos, una muestra de respeto que Vegeta no había recibido desde su infancia en el planeta Vejita y que sin embargo lo sorprendió y desconcertó a partes iguales. Normalmente, Bulma podía ser arrogante, le gustaba presumir de quién era y el estatus que poseía, porque esa era la forma de ser de los seres humanos, pero en ese momento supo comportarse con toda la dignidad que le habían enseñado de niña, internándose en los pasillos de la casa y dirigiendo sus pasos hacía las escaleras que daban con la planta alta, donde se encontraban las habitaciones, deteniéndose en el pasillo a pasar la escalera y volteando a ver a Raditz, ambos habiendo hablado de todo y de cómo procederían con ambos Saiyajin.

—Como verán la casa es muy grande, por lo que pueden alojarse como nuestros invitados y quedarse el tiempo que gusten— comentó Bulma, esperando que su hogar fuera del agrado de sus visitantes…y parecía serlo por completo.

—Ven, Nappa, te mostraremos tu habitación, dejemos a sus Altezas para que hablen de política y esas cosas— instruyó Raditz, indicándole a su compañero que lo siguiera y quien no dudo en obedecer.

—Sígueme— instruyó la heredera Brief tan pronto se encontró a solas con el príncipe.

Siguiendo con la mirada a Nappa hasta verlo desaparecer en el umbral de una de las habitaciones, acompañado por Raditz y su esposa, hermana de la belleza de cabello lavanda, Vegeta no tardó en seguir los pasos de la bella mujer, quien se conducía en todo momento con aquella dignidad que le recordó su hogar hacía ya tantos años y más pronto que tarde se encontró siguiéndola por el largo pasillo hacía una habitación en concreto y en que ingresó; la habitación era muy amplia, la cama se veía mullida y había mesas de noche a cada lado, los ventanales eran amplios, suntuosos con las cortinas de aspecto sedoso, había un amplio escritorio, en otro punto una especie de sala de estar, libreros repletos de textos que incentivaron su curiosidad...todo se veía muy cómodo, tanto que despertó su desconfianza. Considerando lo alto y fuerte que era Raditz, igual que Goku y Nappa, Bulma se sintió casi halagada de que el príncipe de la raza Saiyajin no fuera como ellos en absoluto, si, apenas era unos centímetros más alta que ella, pero la heredera Brief se sintió a gusto con ello, además era tan guapo y fuerte como cualquiera de los otros Saiyajin, aunque pareciera ligeramente más delgado, pero muy bien proporcionado—si, ella se fijaba en todas esas cosas—, con el cabello negro y erizado como en todos los Saiyajin, excepto el calvo Nappa, con ojos negros y una mirada severa que le dijo que no podía jugar con él mientras volteaba a verlo mientras observaba la habitación…sonriendo ligeramente al ver su cola envuelta alrededor de su cintura.

—Esta será tu habitación, es la más grande de la casa junto con la mía; hay baño, ducha y una bañera si gustas— informó Bulma, habiendo sido muy cuidadosa en su elección. —Imagino que debes estar cansado— señaló en voz alta, no queriendo importunarlo. —Por cierto, mis padres viven aquí, así que por favor no los mates si los ves— añadió, esbozando una sonrisa ante la idea de que algo así pasara. —Mi habitación está a dos puertas de aquí, por si necesitas algo— comentó en caso de que él necesitase hablar o lo que fuera. —Ahora, con permiso, pero tengo trabajo— estaba a punto de darle la espalda cuando recordó algo. —Oh, casi lo olvido, ¿Ves ese botón en el teléfono? Oprímelo si me necesitas— señaló el teléfono junto a la mesa de noche y el príncipe solo le contestó observando esto y luego a ella, —hasta entonces estaré en mi laboratorio, y...es todo, adiós— se excusó dirigiéndole una cálida sonrisa como señal de paz.

Honestamente, Bulma no supo cómo sentirse mientras daba la espalda al príncipe Saiyajin y abandonaba la habitación, por un lado y por una razón que no entendía, casi podía sentir su sangre hervir dentro de su cuerpo, era una sensación muy extraña y que la hizo estremecer—pero no en un mal sentido—, y por otro lado porque por fin podía poner un rostro a todo lo que Raditz le había contado en todos aquellos meses transcurridos, la niña en su interior brincaba de emoción por finalmente haber conocido a un verdadero príncipe, casi se sentía dentro de un cuento de hadas…mas, la adulta en su interior y que la hizo mantenerse digna en todo momento, le dijo que este no era un príncipe como en los cuentos, que era un tipo duro y con quien debía sentarse a negociar a partir de hoy. Como si esperase que la bella pelilila se lanzará a atacarlo en cualquier momento, Vegeta siguió a la elegante mujer con la mirada hasta que ella finalmente abandonó la habitación, él era capaz de sentir respeto por las personas que lo rodeaban, pero necesitaba sentir que esas personas lo merecían, Freezer claramente nunca había merecido su consideración siquiera, pero esta mujer...le estaba ofreciendo todo a quien sentía haber perdido todo, excepto su linaje y dignidad, lo elevaba y eso le hizo sentir extrañamente en casa por primera vez en tantos y tantos años; era el príncipe de su raza, pero desde la destrucción de su planeta solo Nappa y Raditz lo trataban así, pero ahora también esta extraña mujer y todos quienes la rodeaban.

Quizás podía confiar en ella, en eso quería creer.


PD: ¡Feliz Año Nuevo! Saludos queridos y queridas, prometí que actualizaría esta semana y lo cumplo, esperando como siempre poder cumplir con lo que ustedes esperan de mi, agradeciendo su apoyo y deseando siempre que mi trabajo sea de su agrado :3 Las siguientes actualizaciones serán "A Través de las Estrellas", luego "Cenicienta de Tordesillas" y por último "El Rey de Konoha" :3Esta historia esta dedicada a mi queridísima amiga DULCECITO311 (agradeciendo su apoyo desde el principio y apreciando su amistad y extrañando sus comentarios :3), a Kin Kaylani (agradeciendo su apoyo y aprobación, dedicándole esta historia como agradecimiento), a L (agradeciendo contar con su apoyo y aprobación, dedicándole este capitulo por lo mismo), a Zus (agradeciendo su aceptación y dedicándole esta historia por lo mismo, agradeciendo cualquier idea o aporte de su parte), a Casaco (agradeciendo muchísimo su opinión y siéndome inmensamente valiosa por lo que le dedico esta historia en agradecimiento), a Guest (profundamente agradecida por sus palabras, disculpándome por la demora y esperando cumplir con sus expectativas, dedicándole esta historia por lo mismo), a olivermarte15 (honrada de que tengamos la misma idea, dedicándole esta historia como agradecimiento por contar con su aprobación), y a todos quienes siguen, leen o comentan esta y todas mis historias :3 Como siempre, besitos, abrazos y hasta la próxima.

Desarrollo, Personajes & Cambios: El capitulo se sucede rápidamente, permitiéndonos ver lo que sucede con el paso de los meses hasta la llegada de Vegeta y Nappa a través de los ojos de Raditz, pero también de Tights, ya que ambos comienzan una relación guiada por la atracción, pero quizás no con os matices que estamos acostumbrados entre una pareja humana-Saiyajin, por lo que me base mas en como fueron las cosas para Gohan y Videl, para que su relación no sea tan atípica cuando surja y debo decir que este ha sido de mis capítulos favoritos. No cuento mucho del entrenamiento, porque siento que es evidente por la obra original y porque tengo planeado contarlo más en detalle al futuro, algo que si cuento es el proceso de la paternidad para Raditz, hablo de la cultura Saiyajin y como se desarrollan los embarazos, siendo más breves que los humanos, además y siendo casi una ley que solo haya medio Saiyajin varones, decidí dar a Raditz una hija, que encima de todo lleva el nombre de su madre, Gine, tan querida por el fandom. En esta versión, la relación entre Bulma y Vegeta inicia de forma muy diferente, ella verdaderamente esta interesada en proteger a su planeta y busca causar la mejor impresión en el príncipe Saiyajin, esperando formar una alianza, porque eso sería lo más lógico, aunque esta alianza desembocara en todo lo que vimos más adelante en Dragon Ball, dando a su vez una oportunidad a la raza Saiyajin de sobrevivir y volver a comenzar, solo que en el planeta Tierra y mezclándose con los humanos.

También les recuerdo que además de los fics ya iniciados tengo otros más en mente para iniciar más adelante en el futuro: un fic inspirado en un What If de la Dinastía Romanov, que aún no tiene título, "La Bella & La Bestia: Indra & Sanavber" (precuela de "La Bella & La Bestia"), "Sasuke: El Indomable" (una adaptación de la película "Spirit" como había prometido hacer) :3 Para los fans del universo de "El Conjuro" ya tengo el reparto de personajes para iniciar la historia "Sasori: La Marioneta", por lo que solo es cuestión de tiempo antes de que publique el prologo de esta historia :3 cariños, besos, abrazos y hasta la próxima :3