Día 14: La broma del hombre lobo
El Potterverso es de Rowling
Fic que participa en el Snapetober 2024
Prompts sacados de la cuenta Chocoramo-cow en Tumblr
Prompt: Criatura
Severus sabía que los Merodeadores escondían un secreto.
Quería saber cuál era.
Sabía que no era nada legal. Por eso quería averiguarlo y contárselo a Dumbledore.
Quería que los expulsaran y así podría ir tranquilo por los pasillos de Hogwarts sin que nadie lo atacara.
Hoy tenía clase de pociones con esos cuatro imbéciles. Que pereza. Bueno, al menos, vería a Lily.
Estaba esperando junto al resto de Slytherin a Slughorn cuando llegaron los Gryffindor. Se podía saber que eran ellos porque siempre gritaban.
En ese momento, aparecieron los cuatro imbéciles y Severus vio que Pettigrew escondía un pergamino en la mochila.
¿Era eso?
¿Ese era el secreto que escondían esos idiotas?
¿Qué escondía ese papel?
— Vamos, muchachos, entrad. — Horace Slughorn abrió la puerta de la clase desde dentro y los alumnos entraron.
Lily y Severus se sentaron juntos tras saludarse.
Potter y Black se sentaron detrás de ellos y así el idiota de Potter podía mandar notitas a Evans.
Snape estuvo mentalmente ausente durante toda la clase, pensando en qué coño contenía ese papel y viendo de reojo la mochila de Pettigrew por si podía quitárselo. Además, Slughorn estaba hablando de las propiedades de la poción para dormir sin soñar. Él ya la sabía desde hacía tiempo y, de hecho, ya había fabricado y usado varias de ellas.
— ¡UFF! Potter me ha mandado otra nota. Que pesado es. — susurró Lily rompiendo el papel.
Desde detrás de Lily y Severus, James volvía a escribir notitas a Lily y alabando su pelo y su perfume y criticando que hablara con el grasiento ese de Snape.
Por su parte, Sirius se fijó en que Snape no paraba de mirar la mochila de Peter. ¿Se habrá fijado en cómo Peter guardaba el Mapa del Merodeador? Debía ser eso. O eso o se fijaba en la palidez de Remus. Hoy era luna llena.
Bueno, Snape quería descubrir sus secretitos. Pues él se los iba a dar.
Cuando terminó la clase, Severus se levantó deprisa y recogió sus cosas a toda velocidad para poder acercarse a Pettigrew y robarle el pergamino.
Pero para su desgracia, Black se puso en su camino.
— Quejicus, veo que estabas espiando a Pettigrew. ¿Acaso quieres saber nuestro secreto? Bueno, si quieres saber nuestro mayor secreto, te recomiendo ir al Sauce Boxeador hoy cuando el sol se haya puesto.
Antes de que Snape pudiera responderle, Black soltó una enorme risotada y se fue.
Severus se quedó perplejo pensando sobre las palabras de Black.
¿Serían reales o se estaría mofando de él?
…..
Severus estuvo toda la tarde haciendo sus ensayos, preparando pociones para vender a sus compañeros serpientes y dando una tutoría a Hera Peverell, pero no dejó de darle vueltas al asunto.
Finalmente, en el Gran Comedor, durante la cena, se fijó en que Lupin no estaba con ellos. ¿Por qué sería? ¿Sería por su enfermedad crónica? Entonces, recordó las palabras de Black.
No eran mentira.
Apretó los puños.
Hoy descubriría su secreto.
…
Después de cenar, Severus salió del castillo y se escondió detrás de un arbusto que estaba cerca del Sauce Boxeador.
Estuvo esperando y esperando, pensando que Black le estaba tomando el pelo y él había caído como un tonto, cuando vio a Lupin correr hacia el Sauce Boxeador y tirar una piedra a una rama pequeña en cuya existencia nunca se había fijado y se abrió un pequeño túnel en el que Lupin entró.
Severus se fijó en el cielo. Se estaba poniendo el sol y no había nubes. La luna se vería clara en el cielo.
Cuando Lupin cruzó el túnel y se cerró de nuevo, Snape salió de su escondite.
Cogió una piedra y la tiró a la pequeña rama del Sauce Boxeador.
El túnel se abrió y Severus entró, justo cuando la luna llena iluminaba el cielo.
….
Esa misma noche, los Merodeadores se prepararon en su habitación para la luna llena. Debían ir a la Casa de los Gritos y convertirse en animagos para hacer compañía a Remus.
Sirius rio.
— Puede que en esta luna llena tengamos compañía.
— ¿A qué te refieres? — preguntó Peter.
— Quejicus.
— ¿Qué pasa con él? — se interesó James.
— Mientras tú estabas embobado fijándote en cómo Evans rompía tus notitas, otros nos fijábamos en cómo Quejicus no paraba de mirar la mochila de Peter. — le explicó a James. — Había visto como escondías el Mapa del Merodeador. — miró a Peter. — Así que, le dije que, si quería descubrir nuestro mayor secreto, debía ir al Sauce Boxeador.
Antes de que Sirius pudiera reaccionar, cayó al suelo y se llevó una mano en la mejilla.
James lo miraba enfurecido y con el puño levantado.
— ¡¿TÚ ERES GILIPOLLAS, SIRIUS?! ¡ESPERO QUE NO SEA DEMASIADO TARDE! — exclamó.
— ¡AHORA TE PREOCUPAS POR QUEJICUS! — bramó Sirius.
— ¡POR ÉL NO! ¡POR REMUS! ¡¿CÓMO CREES QUE SE SENTIRÍA REMUS SI HICIERA ALGO A ALGUIEN, AUNQUE FUERA A SNAPE! Espero que no sea demasiado tarde. Peter, avisa a Dumbledore, Sirius, avisa a Pomfrey.
Todos salieron disparados de la habitación.
…..
Severus llegó al final del túnel, donde había una trampilla.
La abrió y entró.
Era una enorme casa abandonada.
Miró por la ventana y vio el pueblo de Hogsmeade.
¿Era la Casa de los Gritos?
Oyó ruidos arriba.
Sacó su varita.
Algo rompió una puerta de la habitación superior y una enorme criatura lo miraba desde la parte de arriba de la escalinata.
Severus, a parte de ser bueno en pociones, era un gran prodigio de las Artes Oscuras. También conocía las llamadas criaturas malditas u oscuras. Y reconoció al hombre lobo que tenía delante.
Snape era un gran duelista, pero con humamos. Jamás había visto y mucho menos atacado a un licántropo.
Antes de que se diera cuenta, el lobo bajó hacia él y Severus empezó a correr y a levitar cosas en su dirección por si podía aturdirle. No servía de nada.
Lo único que podía hacer era correr.
El lobo iba detrás de él, hasta que le alcanzó y le dio un arañazo que le alcanzó toda la espalda y parte de los brazos.
— ¡SNAPE! ¡AQUÍ! — oyó una voz que le gritaba.
Era Potter, que lo llamaba desde la trampilla.
….
— ¡Madame Pomfrey! — Sirius llamó a la puerta de la enfermería.
— ¿Qué ocurre? — Poppy abrió la puerta medio adormilada.
— Snape está en la Casa de los Gritos.
— ¿QUÉ? — la mujer se despertó de golpe.
…..
Peter estaba delante de la puerta del despacho de Dumbledore.
Él no era prefecto. No sabía cuál era la contraseña para que las gárgolas lo dejaran entrar.
— ¡TE DIGO QUE ES UNA EMERGENCIA! ¡NECESITO VER A DUMBLEDORE!
— ¿Qué ocurre, señor Pettigrew?
Peter se giró en dirección a Dumbledore, que apareció por el pasillo vestido en camisón.
— Snape está en la Casa de los Gritos.
Albus palideció y empezó a correr a la entrada del castillo, con Peter detrás intentando seguirle el paso.
…..
Snape tenía que llegar a la trampilla, pero tenía que cruzar primero al licántropo.
¿Cómo?
Tampoco podía pensar porque tenía la cabeza embotada. Estaba perdiendo mucha sangre.
Se desmayó.
— Mierda. — blasfemó James al ver el charco de sangre que salía de la espalda de Snape.
Salió de la trampilla y se transformó en ciervo dándole una embestida a Remus con las astas, cogió a Snape y lo subió a su lomo. Saltó por la ventana y corrió hacia Hogwarts.
…
Albus y Poppy corrieron a la entrada de Hogwarts, justo cuando vieron a Severus desmayado y a James, transformado en humano, totalmente ensangrentados.
No perdieron el tiempo. Conjuraron una camilla para Severus y se dirigieron a la enfermería.
Ambos estuvieron en la enfermería durante un tiempo que se hizo eterno. James, Sirius y Peter esperaban en los bancos de enfrente.
— James, yo… — empezó a disculparse Sirius.
James lo fulminó con la mirada. No quería hablar con él. No ahora, al menos.
Finalmente, Albus salió de la enfermería.
— El señor Snape está a salvo. Tendrá unas cicatrices en la espalda y los brazos de por vida, pero se recuperará. También he ido a comprobar si el señor Lupin estaba seguro en su escondite y a poner más hechizos protectores. Ahora, ¿cómo ha podido el señor Snape ir a la Casa de los Gritos cruzando las barreras del Hogwarts y justamente hoy y no otro día? — preguntó enfadado fulminándolos con la mirada.
Ninguno de los chicos dijo nada. No querían traicionar a Sirius.
— Acompáñeme a mi despacho, señor Black. — ordenó tras usar la legeremancia en sus alumnos.
Los chicos se miraron confusos, pero Sirius obedeció.
…..
— ¿Qué quería conseguir con su idea, señor Black? ¿Volvernos locos a medio castillo? ¿Qué su amigo licántropo asesinara al chico que no le cae bien?
— No solo nos cae bien, Quejicus quería descubrir nuestros secretos.
— Pues le acabas de hacer el trabajo sucio, revelándoselo tú. Como bien sabes, la sociedad es anti hombres lobos, por eso la licantropía de Remus es un secreto. Si muchos padres supieran que un licántropo está estudiando aquí con sus hijos, a él lo expulsarían, a su padre le echarían de su trabajo y a mí de Hogwarts y del Wizengamot por permitir que estudiara aquí. Y no hablamos del destino de Remus si llegara a atacar un alumno, o matarlo. — enfatizó esa última palabra. — Tenemos suerte que la herida del señor Snape sea por la espalda y no en el pecho. Tenemos suerte de que el señor Lupin lo haya arañado y no mordido. ¿Cómo crees que se sentiría Remus si convirtiera a un compañero en licántropo? Y ya no hablamos de matarlo. ¿Cómo crees que se sentirá mañana cuando le digamos que ha atacado y arañado a un compañero?
Sirius palideció.
— Vete, ya pensaré mañana en tu castigo junto a la Profesora McGonagall.
Sirius obedeció.
…
Albus se quedó en su despacho pensando.
En otras circunstancias, habría dimitido. Él había invitado a Remus a estudiar y había proporcionado toda la seguridad para que fuera seguro tanto para él como para el resto de estudiantes. Y, aun así, había sido atacado.
Pero no podía hacerlo.
Pondrían a otro director, que vete a saber si aceptaría que Remus estudiara en Hogwarts y no lo expulsaría. O echaran a Lyall del trabajo si ese otro director daba el soplo.
Si expulsaba a Sirius, los Black lo investigarían. Aunque ahora viviera con los Potter, Sirius seguía conservando su apellido. Y para su familia biológica, seguiría siendo una deshonra la expulsión de uno de ellos por muy repudiado que estuviera. Podrían investigar. Y si sabían que su expulsión era por culpa de un mestizo pobre y un licántropo mestizo, también lo echarían.
En otras circunstancias, le habría dado igual o habría dimitido al graduarse Remus.
Pero ahora no, Dumbledore era plenamente consciente de que él era el único mago al que teme Voldemort y al que le podía plantarle cara. Si abandonaba Hogwarts, Voldemort lo atacaría y la vida de los estudiantes correría peligro.
Solo podía hacer una única cosa… por muy dura que fuera.
…
Cuando Remus volvió a su forma humana, James lo trajo a la enfermería. Remus vio que su amigo estaba muy serio y palideció. Algo malo había pasado. Porque cuando le preguntó, James no quiso responder.
— Remus, hay algo que mereces saber. — Poppy empezó a curarle las heridas aplicando esencia de díctamo por su espalda.
— ¿Qué ha pasado? James estaba muy serio cuando me ha traído aquí y no me ha querido decir nada.
— Sirius le ha dicho a Severus que fuera a la Casa de los Gritos. Te ha visto transformado. No sé si ha intuido que eras tú, todavía no ha despertado. Le arañaste por la espalda, pero se recuperará.
Remus palideció.
— ¿Cómo ha podido llegar a la enfermería? — preguntó.
— James lo rescató. No sé cómo. Cuando el Profesor Dumbledore y yo llegamos, James ya lo había traído.
"Seguramente se convirtió en su forma de animago"
— ¿Puedo verle?
— ¿A quién?
— A Snape.
Poppy se lo pensó un momento.
— En silencio y unos pocos minutos.
Cuando Remus pudo levantarse de la cama, Poppy abrió las cortinas y dejó ver a un Snape dormido y con el pecho vendado. Remus tuvo que agarrarse a la pared. Se había mareado al ver lo que le había hecho.
— Remus, no fue culpa tuya. No eras consciente, se recuperará. — le sonrió.
…
Severus se despertó.
Estaba algo desorientado.
¿Dónde estaba?
— Buenos días, Severus.
Albus Dumbledore estaba sentado a su lado.
— ¿Cómo te encuentras?
— Mareado, señor. Muy mareado. — después de pensárselo unos minutos dijo: — Lupin es un hombre lobo, ¿verdad? Le vi entrar por ese túnel, pero en la Casa de los Gritos solo había un hombre lobo. Es él, ¿verdad?
— Me temo que sí. — respondió Albus. — Pero tranquilo, no te ha mordido. Pero sí que tendrás varios arañazos para el resto de tu vida. Aunque sí te hubiera mordido, para mí no habría ninguna diferencia entre el Severus de ayer y hoy.
— Para mí sí, vivo en el mundo muggle, señor.
— Oh, pero habríamos tomado medidas para eso. No te preocupes. No te convertirás en hombre lobo el mes que viene. Aun así, debo pedirte un favor, no reveles lo que ha pasado esta noche a nadie, ni siquiera, a la señorita Evans.
— ¿Por qué?
— Por el bien común.
— ¿Y mi bien, señor?
— Créeme, Severus, también por tu bien. Aunque no me creas.
— ¿Va a expulsarlos, al menos? Han intentado matarme.
— Me temo que no puedo hacer eso. Por el bien común también. Incluido el tuyo. Ahora descansa. Y recuerda, que no debes decírselo a nadie. El colegio pagará un uniforme nuevo por las molestias. El tuyo ha quedado destrozado y ensangrentado.
Si alguien revelaba lo que había pasado esa noche, tendría que expulsar a los Merodeadores y si los Black sabían que su hijo repudiado, pero Black al fin y al cabo, había sido expulsado, habrían tomado represalias contra a Snape; y un mestizo pobre no podría defenderse del poder de los Black.
….
Los hechos ocurridos esa noche provocaron la primera gran disputa entre el grupo de amigos.
— ¡¿POR QUÉ HAS MANDADO A SNAPE CON REMUS?! — le gritó James.
— ¡YA TE LO DIJE! ¡SIEMPRE METE LAS NARICES EN NUESTROS ASUNTOS! ¡QUERÍA DARLE UNA LECCIÓN! ¡¿AHORA TE IMPORTA SNAPE?!
— ¡SNAPE NO! ¡PERO REMUS SÍ! ¡¿SABES CÓMO SE HABRÍA SENTIDO REMUS SI HUBIERA MATADO A SNAPE! ¡¿SABES LO QUE LE HARÍA EL MINISTERIO SI DESCUBREN QUE ÉL ES UN LICÁNTROPO O QUE HA LASTIMADO A UN ALUMNO! ¡PODRÍAN EXPULSARLO! ¡O PEOR! ¡SACRIFICARLO! ¡AL MINISTERIO LE DA IGUAL LA VIDA DE LOS LICÁNTROPOS!
Sirius estaba completamente pálido esperando la llegada de Remus, cada vez pesando más sobre su conciencia lo que podría haber pasado.
Pocos minutos después, Remus entró en la habitación y le dio un puñetazo en la cara.
— Pensaba que podía confiar en vosotros. Pero estaba equivocado. ¡ME HAS USADO COMO ARMA PORQUE TU ODIO HACIA SNAPE ERA MÁS IMPORTANTE QUE MI SECRETO O MI SEGURIDAD!
— Remus yo no pensé…
— Ese es el problema, Sirius, que no piensas. Y eso te traerá problemas en un futuro.
Me suena que ya había escrito sobre la broma del hombre lobo, pero no encuentro el fic. Así que, bueno, lo he vuelto escribir, aunque hay cierto parecido.
También incluye un fragmento de Peter Pettigrew: el hombre de las dos caras.
Con el prompt criatura, solo se me ocurría la broma del hombre lobo.
Me cabrea mucho que Sirius no tuviera un castigo por la broma del hombre lobo. Ha intentado matar un compañero. He intentado dar una explicación a por qué Dumbledore obligó a callar a la víctima del intento de asesinato. Pero no me entra que no planeara un castigo. Cuando vimos en la Orden del Fénix, que cuando Umbridge zarandeó a Marietta tras traicionar al ED, Dumbledore le gritó y se levantó de su asiento echó una furia. Uno de mis momentos favoritos de Dumbledore, quien nunca pierde los papeles.
Si pudieras decirle algo a James, Remus, Sirius, Severus y a Albus de lo sucedido, ¿qué sería?
Hasta la próxima
