Día 16: Sus mayores arrepentimientos


El Potterverso es de Rowling


Fic que participa en el Snapetober 2024


Prompts sacados de la cuenta Chocoramo-cow en Tumblr


Prompts: Arrepentimientos


Advertencia: Este fic contiene violencia doméstica y contra un menor y abuso sexual a un menor


El fic contiene diálogos de La Orden del Fénix y Las Reliquias de la Muerte


Había muchos errores que Severus cometió, de los que se arrepentía.

Y todos relacionados con su enorme bocota y con su mala curiosidad insana.

El primer error del que se arrepentía era de las palizas que su madre había recibido de su padre por su horrible bocota.

— ¡ERES UNA INÚTIL, EILEEN! ¡Y UNA ABERRACIÓN! ¡¿CÓMO QUE NO HAY DINERO PARA COMPRAR CERVEZA! — le gritó Tobias.

— Tobias, no tenemos dinero. Tu sueldo se ha gastado la semana pasada. — respondió la mujer temblorosa.

— ¡¿Y EN QUÉ NOS LO HEMOS GASTADO?! ¡TAN INÚTIL ERES QUE NO SABES RACIONARLO!

— Tu sueldo te lo has gastado tú en cerveza mientras mamá y yo no teníamos ni para comer. Si no tienes dinero para comprar cerveza, es solo por tu culpa. — le contestó Severus.

Tobias se giró hacia él con la cara contraída por la rabia, cogió el atizador y empezó a golpearle con él.

Severus cayó al suelo y se cubrió su cuerpo con los brazos para protegerse hasta que notó un peso encima de él y oyó una voz soltando gemidos de dolor.

Una voz que él conocía muy bien…

Su madre.

Se había puesto encima de él para protegerle recibiendo los golpes.

Golpes que estaban destinados a él.

Por culpa de su bocota.

….

Otro error que Severus cometió por culpa de su horrible bocota fue mostrar su desprecio hacia las amigas de Lily de Gryffindor. Bueno, ellas también le mostraban a él su desprecio por ser Slytherin, amante de las Artes Oscuras y porque querían que Lily terminara con James y no con él.

— Voy a estudiar con mis amigas. ¿Quieres venir? ¿Podrías ayudar a Marlene en pociones? — le propuso.

Severus no pudo ocultar su mueca.

— Ya sabes que no me llevo bien con tus amigas. Y Mckinnon no me soporta…

— Bueno, tú tampoco ayudas mucho a que se lleven bien contigo leyendo libros de Artes Oscuras y juntándote con los Slytherin que quieren ser mortífagos.

— Esos Slytherin que quieren ser mortífagos me tratan mejor que tus amigas de Gryffindor. ¡Perdón por querer que me traten como a un ser humano y no como a una sucia serpiente! Y leer un libro de Artes Oscuras no hace daño a nadie, todo el mundo me trata como si lanzara una cruciatus.

— ¡No hagas bromas con eso, Severus! — chilló Lily. Recogió sus cosas del árbol donde estaban sentados, se levantó y quitó los restos de hojas de su falda. — Me voy o llegaré tarde. A veces, eres insufrible, Sev. — susurró.

Severus suspiró, sacó un libro de Edgar Allan Poe y empezó a leer.

…..

— ¡BASTA DE HABLAR DE TU MIERDA DE MUNDO LLENO DE ANORMALES Y ABERRACIONES! — dijo Tobias empujando a Eileen hasta llegar a una pared donde la abofeteó.

Severus apareció por detrás y le dio un fuerte golpe con la silla en la cabeza que lo tiró al suelo.

— ¿Está muerto? — preguntó Eileen preocupada.

— No, mamá. No tendremos esa suerte. — contestó al agacharse y ver que el hombre que le dio la vida todavía respiraba.

— No debiste hacerlo, Severus. Si lo hubieras matado, te detendrían y te pondrían en prisión.

— ¡Pues defiéndete con magia! ¡Eres una bruja!

— Sabes que no puedo, Severus. Tu padre se pondría peor. — susurró ella.

Severus se enfadó y salió de la casa.

— ¡Severus! ¡Severus, vuelve! ¡Hijo! — Pero solo llegó a ver como su hijo desaparecía con un elfo, de alguno de sus amigos sangre pura.

Llegó la noche y su niño no había regresado ni dado señales de vida.

A la mañana siguiente tampoco.

Tobias despertó, pero no la golpeó. Simplemente se fue a la taberna.

Eileen aprovechó para llamar a Lily por teléfono.

— Hola, Lily. ¿Severus te ha dicho dónde está? — le preguntó.

— No, ¿no está contigo?

Ahí Eileen entendió que Severus no le contó nada de su pelea con ella. La mujer sabía que su hijo estaba bien, le había visto desaparecer con un elfo doméstico. Pero llevaba tres días sin dar señales de vida…

Cuando pasó una semana, Eileen estaba lavando los platos cuando Severus entró por la puerta de atrás. Tobias estaba trabajando y no había mostrado preocupación por su hijo.

Se acercó a él dando grandes zancadas y le dio una bofetada.

— ¡¿DÓNDE HAS ESTADO TODA LA SEMANA?! ¡NI UNA SEÑAL DE VIDA! ¡NI UNA LECHUZA! ¡¿SABES LO PREOCUPADA QUE ESTABA POR TI POR SI TE HABÍA PASADO ALGO!

— En casa de Lucius…

Eileen estalló en sollozos.

Severus se puso serio. Él había pasado la semana fuera porque odiaba que su madre se mostrara tan débil ante su padre. Era una bruja, por Merlín, ¿por qué no se defendía haciendo magia?

Finalmente, Severus recordó este momento de su vida cuando su madre murió y se arrepintió de haberla preocupado innecesariamente y haberla hecho llorar.

Otro hecho del que se arrepentía era de casi morir por culpa del idiota de Black y el pusilánime de Lupin convertido en hombre lobo; y todo por su mala curiosidad.

— Si esperas hoy a la luna llena cerca del Sauce Boxeador, descubrirás nuestro mayor secreto. — le dijo Sirius Black.

Y así hizo el joven Snape, que esperó escondido en un arbusto hasta que vio a Lupin entrar en el túnel que ocultaba el árbol.

Severus llegó al final del túnel, donde había una trampilla.

La abrió y entró.

Era una enorme casa abandonada.

Miró por la ventana y vio el pueblo de Hogsmeade.

¿Era la Casa de los Gritos?

Oyó ruidos arriba.

Sacó su varita.

Algo rompió una puerta de la habitación superior y una enorme criatura lo miraba desde la parte de arriba de la escalinata.

Severus, a parte, de ser bueno en pociones, era un gran prodigio de las Artes Oscuras. También conocía las llamadas criaturas malditas u oscuras. Y reconoció al hombre lobo que tenía delante.

Snape era un gran duelista, pero con humamos. Jamás había visto y mucho menos atacado a un licántropo.

Antes de que se diera cuenta, el lobo bajó hacia él y Severus empezó a correr y a levitar cosas en su dirección por si podía aturdirle. No servía de nada. El hombre lobo llegó hasta él y le metió un zarpazo en la espalda.

— ¡SNAPE! ¡POR AQUÍ! — chilló Potter desde la trampilla.

Snape tenía que llegar a la trampilla, pero tenía que cruzar primero al licántropo.

¿Cómo?

Tampoco podía pensar porque tenía la cabeza embotada. Estaba perdiendo mucha sangre.

Se desmayó.

— Mierda. — blasfemó James al ver el charco de sangre que salía de la espalda de Snape.

Salió de la trampilla y se transformó en ciervo dándole una embestida a Remus con las astas, cogió a Snape y lo subió a su lomo. Saltó por la ventana y corrió hacia Hogwarts.

Lo peor de todo, no fue que a partir de ahora tendría que llevar unos arañazos a la espalda de por vida. Lo peor fue que Dumbledore le prohibió hablar de lo ocurrido y le pidió ocultar el secreto de Lupin.

En cambio, Dumbledore no evitó que Potter y Black hicieran correr la voz de su propia versión de los hechos, versión que Lily creyó.

— Mulciber, ¿qué le ves, Sev? ¡¿Sabes lo que le hizo el otro día a Mary MacDonald?!

— ¿Y Potter y sus amigos qué?

— Al menos no hacen magia oscura. Además, he oído que Potter te salvó.

— ¡¿Qué me salvó?! No permitiré qué…

— ¡¿NO VAS A PERTIMITIRME QUÉ?!

Eso hizo que se distanciara más de su mejor amiga.

Si no hubiera ido al sauce, jamás habría sido atacado y Potter no habría esparcido ese rumor y él y Lily no se habrían distanciado todavía más.

Otro de los hechos de los que se arrepentía Severus era de haber llamado a Lily sangre sucia.

Él estaba bocabajo en ese momento y con los calzoncillos expuestos viendo como todo el mundo se reía de él.

Y justo antes de haber sido ahogado con un hechizo para lavar platos.

Incluso Lily, su mejor amiga, hizo una mueca de risa ante la escena.

— No necesito la ayuda de una asquerosa sangre sucia.

Lily puso su cara roja de ira y James y Sirius se quedaron sorprendidos.

— ¿Cómo te atreves a llamar a Lily de esa manera? — blasfemó James.

— Bien, ya veo que no me necesitas. Me iré. Y, por cierto, yo que tú me lavaría los calzoncillos, Quejicus. — le escupió ella antes de irse.

— Perdóname. — le suplico Snape en la puerta de la sala común de Gryffindor.

— No me interesan tus disculpas. — contestó Lily muy seria.

— Lo siento.

— Pues ahórratelas. Si he salido es porque Mary me ha dicho que amenazabas con quedarte a dormir aquí.

— Es vedad. Pensaba hacerlo. No quería llamarte "sangre sucia", pero se…

— ¿Se te escapó? Es demasiado tarde. Llevo años justificando tu actitud. Mis amigos no entienden siquiera por qué te dirijo la palabra. Tú y tus valiosísimos amigos mortífagos. ¿Lo ves? ¡Ni siquiera lo niegas! — explicó ella sin dejarle hablar. — ¡Ni siquiera niegas que eso es todos los que aspiráis a ser! ¡Estáis deseando uniros a Quién-Tú-Sabes! ¿verdad? No puedo seguir fingiendo. Tú has elegido tú camino y yo el mío.

— No… Espera, yo no quería…

— ¿No querías llamarme "sangre sucia"? Pero si son así a todos los que son como yo, Severus. ¿Dónde está la diferencia?

Esa fue la última conversación que tuvo con Lily.

….

Selina Prince era la hija de Everard Prince, el único primo de su madre. Era la hija que tuvo con una bruja italiana que servía en su casa. En Italia estaba prohibido la venta de elfos domésticos como esclavos y los magos de bajo estatus servían a la élite.

El hombre quiso usar a su hija para un matrimonio de conveniencia, que tuvo que desechar cuando la niña resultó ser una squib. Entonces, la abandonó en Cokeworth junto a Eileen, quien la trató como una hija. A Tobias le fue bien. Tenía a otra mujer que limpiaba la casa y le hacía la comida ahora que Eileen había enfermado de vete a saber tú qué.

Pero Tobias también huyó de casa cuando empujó a su hijo por las escaleras pensando que lo había matado.

Un día, Selina estaba en el autobús. Había ido al bar donde trabajaba como bailarina. De repente, notó algo flácido y un líquido a su lado.

Se giró y vio a un vecino de la Calle de la Hilandera con la bragueta fuera y el pene sacado y chorreando de semen.

Selina se sintió muy asqueada. A la siguiente parada, bajó del bus y empezó a correr. Vio que el hombre venía detrás. Intentó despistarlo. Cuando lo consiguió, llamó a un elfo doméstico de los amigos de su primo para que la llevara a casa.

…..

Severus estaba tan tranquilo preparando un biberón para Sebastian, el hijo de sus amigos Hera Peverell y Sébastien Aubépine, de Slytherin. Ambos padres adolescentes del niño. Como debían ocultar el bebé porque sus padres jamás les permitirían tener un hijo bastardo, pero Hera quería tenerlo para perpetuar su apellido al no tener hermanos y primos varones, lo tuvieron a escondidas ocultado. En verano, habían decidido que el niño viviera en la cueva donde habitaban los antepasados de Kreacher antes de ser esclavizados por la Casa Black, pero tras la huida de Tobias, Severus lo llevó a su casa.

Cuando comprobó la temperatura de la leche vio a su prima y a Kreacher aparecerse en el salón.

— ¿Pero qué…?

— ¡Severus! Un hombre en el autobús… me ha… me ha… — la muchacha empezó a llorar y le enseñó la parte del vestido negro manchada de semen.

Severus se quedó en shock sin saber qué decir.

Pasaron los días y ambos miraban por la ventana, el hombre seguía esperando en la puerta de su casa por si la niña salía.

Severus probó a desaparecerse con la ayuda de un elfo, no tenía carné de aparición, para denunciarlo a la policía, pero le dijeron que al solo estar en la calle no podían detenerle, ya que la calle era un lugar público y no había entrado en su propiedad privada.

— Puedo preguntarle a mi padre, si podéis denunciarlo. — se ofreció Barty. Severus y Selina aprovecharon para explicarles a los Slytherin cuando venían a cuidar a Sebastian a su casa.

— Gracias, Barty. Te estamos muy agradecidos.

— No hay de qué.

…..

Un día que Bartemius Crouch sr no tuvo trabajo, para sorpresa de su esposa e hijo, cenó en casa con ellos y Barty aprovechó para preguntarle.

— Oye, padre. ¿Qué pasaría si un muggle acosara a una squib? ¿Ella podría denunciarlo a los aurores?

— Ni los squibs ni los muggles forman parte de la sociedad mágica. Así que, no es un caso que tomarían los aurores. — respondió el hombre sin levantar la vista del plato.

— Aunque sea menor.

— Es una squib, sea mayor o menor de edad, no forma parte del mundo mágica. — respondió sin darle importancia.

Después de la cena, con la ayuda de Winky, Barty se apareció en casa de los Snape, echando por tierra las últimas esperanzas de los primos sobre quitarse de encima de ese energúmeno.

Así que, todos los Slytherin se volcaron en proteger a Selina y cuidar a Sebastian durante todo el verano, llevándoles la comida y el material de cuidar el bebé.

Sabían que Sebastian necesitaría salir y que le diera el sol, pero como no querían pasear por la Hilandera para coincidir con ese hombre, lo único que hacían era jugar en el jardín trasero de la casa de los Snape.

Finalmente, Severus recibió su carta de Hogwarts para cursar su último año.

— No sé si ir… tú también volverás al instituto y ese desgraciado estará al acecho. Quizás debería dejar Hogwarts…

— ¡No puedes, Severus! ¡Si no te sacas los ÉXTASIS, no podrás cumplir tu sueño de ser pocionista!

— Pero, necesitas que alguien te proteja.

— Pero tú no podrás hacer magia hasta junio de 1978. Así que, da igual que te quedes aquí.

En esa época, la ley de la edad mínima para hacer magia era diferente que en 1998. En 1977, no se hacía magia hasta los 18 años cursaras los ÉXTASIS o no. Todo por mantener el Estatuto Internacional del Secreto a salvo.

Finalmente, ambos primos llegaron a un acuerdo. Contarían la verdad a los señores Evans y pedirían su ayuda y protección; Severus volvería a Hogwarts y ambos se cartearían cada día para contarse si ese malnacido seguía acosándola.

John y Violet quedaron horrorizados ante lo que les contaron los chicos. Fueron un día que Lily no estaba en casa, Severus no quería encontrarse con ella para evitar un momento tenso. Decidieron que la niña se quedaría a vivir con ellos y la cambiaron de instituto. Pasó de ir al de la Calle de la Hilandera al que fue Petunia más cerca de la residencia de los Evans e iría a vivir con ellos.

Todos los cuidados que tuvieron tanto Severus y los Slytherin como los muggles no sirvieron de nada, Selina fue violada y asesinada por ese tipo. Severus siempre se culpó por no haber renunciado a los estudios para protegerla. Cuando cambió de bando, tuvo que sincerarse con Dumbledore y contarle por qué se unió a los mortífagos y los crímenes que cometió. Dumbledore consiguió que la ley de edad mínima para hacer magia en los magos mayores de edad se cambiara al cumplir los diecisiete años.

Severus también se arrepintió de convertirse en mortífago. No tuvo un papel muy activo en la Primera Guerra Mágica porque coincidió con su formación como elaborador de pociones. Cuando estaba en clase, tenía el permiso del Señor Tenebroso de no acudir a las reuniones. Pero eso no lo eximía de cometer o ver cometer atrocidades.

Él era uno de los pocionistas del Lord. Así que, debía preparar pociones para Su Señor.

Normalmente, siempre las preparaba en su casa para estar alejado de sus compañeros que no dejaban de tocar las pelotas.

— Severus, ¿está poción es para nosotros? — preguntó Avery curioseando su caldero.

— Es una poción que te destruirá las entrañas de forma lenta. Es un encargo de Nuestro Señor Oscuro. ¿Quieres ser mi conejillo de indias? — respondió Severus levantando el cucharón con una sonrisa diabólica.

— No, no. — se alejó asustado. No sabía si Severus cumpliría su amenaza o no.

— Pero no te preocupes. Si el resultado satisface a nuestro Lord, podréis usarla. — le explicó Severus.

Uno días después, Severus repartió botes de pociones entre sus compañeros.

Bellatrix daba saltitos de emoción lista para usarla en sus torturas.

Años después se arrepentiría de todas las pociones que hizo en su etapa como mortífago. Cuando uno inventa una poción, una poción para lastimar a alguien, y esta pasa a formar parte del ojo público y otras personas obtienen la lista de ingredientes y los pasos para hacerla, el creador pierde parte del control de su uso. Incluso puede girarse en su contra. Como cuando los cuatro idiotas usaron el levicorpus, el hechizo que él creo, para lastimarlo. Cuando él cambió de bando, esas recetas seguían estando en el bando de los mortífagos y siguieron haciéndolas para torturar a la gente. Y Severus se sentía responsable de todas las víctimas de sus creaciones. Al igual que se arrepintió de no haber estado tan pendiente de Regulus y evitar su desaparición.

….

Severus también participó en torturas de muggles o magos de sangre impura. Los usaba como conejillos de indias de sus pociones o prototipos de ellas. Pero también torturaba cuando había que sonsacar información.

Severus entró en la celda, donde había un colaborador de la Orden. Acababa de recibir una tortura de Bellatrix y no podía moverse.

Severus le hizo probar una poción. El hombre no pudo resistirse de lo débil que estaba.

— ¿Dónde está la sede de la Orden del Fénix?

— No lo sé… — susurró el hombre.

— Te acabo de dar una poción que te matara en tres horas. Solo yo tengo el antídoto. Si quieres vivir. Habla.

— ¡Que no lo sé! Dumbledore siempre me visitaba en mi casa.

— Entumecimiento de piernas. — Severus empezó a decir los síntomas de su veneno. El hombre se asustó. Era lo que estaba sintiendo en ese momento. — Adormecimiento de los músculos. Diarrea. Visión borrosa. — al hombre ya le costaba ver al muchacho que tenía delante. — Volveré en tres horas. A ver si recuerdas dónde está la sede de la Orden del Fénix. — Severus sonrió, se levantó y se fue.

Al cambiar de bando, Severus se arrepintió de las torturas que hizo como mortífago. No de las personas que mató en combates contra la Orden. Esos eran a muerte. O matabas o te mataban. Pero sí de las muertes que causó directamente o indirectamente en las prisiones de las mansiones de sus amigos.

…..

Lo peor que hizo como mortífago, en su opinión, fue contarle a su antiguo Señor la profecía.

La escuchó de casualidad un día que fue a intercambiar pociones para el Lord en Cabeza de Puerto. Observó que el mesero, que en ese momento no sabía que era el hermano del director, desapareció de la barra del bar. Severus lo siguió. Vio que iba a una habitación con el propio Dumbledore y lo dejaba solo.

"¿Qué hacía Dumbledore allí?"

Escuchó detrás de la puerta información de un niño que nacería a finales del séptimo mes y que derrotaría al Señor Tenebroso.

Estaba tan absorto escuchando que no se dio puerta que Aberforth lo empujó percatándose de su presencia y alejándolo de la puerta evitando que terminara de escuchar la última parte. Supo que la profecía ya se había dicho cuando Dumbledore salió a ayudar a su hermano y luchar contra él.

Severus intentó escapar. Primero, para poder dar la noticia a su Señor, y segundo, porque sabía que no podría ganarle a Dumbledore. Menos si luchaba junto a otro hombre. Así que, huyó de la forma más rastrera posible. Atacó a Aberforth hiriéndolo. Dumbledore en vez de seguirlo y rematarlo fue a ayudar a su hermano. Severus pensó que sería una gran oportunidad para subir en la jerarquía de los mortífagos si mataba al viejo. Le apuntó con la varita.

— No lo harás. — le dijo Dumbledore mirándolo fijamente muy serio.

Severus pensó en lo mucho que su madre admiró a Dumbledore cuando le hablaba de Hogwarts o en como el anciano le dijo que se parecía mucho a ella físicamente y en personalidad o en forma de hacer pociones.

Bajó el brazo.

— Hoy no.

Y huyó.

Pocos días después, cuando el Señor Tenebroso les dijo que Lily Potter era la madre del crío de la profecía, se arrepintió enormemente de lo que hizo esa noche y contactó con Dumbledore para salvarla tras pedírselo también a Su Señor.

…..

Severus no se arrepentía de haber cambiado de bando.

Después de cambiar de bando para salvar a Lily y ver lo que hacían los mortífagos desde otra perspectiva, vio las atrocidades que hicieron su antiguo Señor y compañeros. Además, empezó a creer en la causa de Dumbledore.

Lo único de lo que se arrepentía era de tener que mentir a Lucius y a Narcissa.

— ¿Sabéis si hay noticias del Señor Tenebroso? — les preguntó en una sobremesa cuando Draco ya se había ido a acostar.

— No. Ni siquiera Nott lo sabe. Y eso que fue uno de sus primeros mortífagos. — susurró Lucius. — Pero no te preocupes. Si sé algo, te lo diré, amigo mío. — le sonrió Lucius.

Severus le sonrió de vuelta sintiendo la bilis en su estómago por mentir a su amigo, protector y hermano en todo menos en sangre fingiendo que el interés por el Señor Tenebroso era genuino y no para contárselo a Dumbledore.

…..

Severus todavía no se creía que el chico pelirrojo con ojos marrones que tenía delante de él con el uniforme de Beuxbatons fuera su sobrino e hijo de sus amigos.

— Soy Sebastian Peverell-Aubépine, el hijo de sus amigos.

Severus lo agarró de la solapa y lo hizo entrar en su despacho.

— Mire. — Sebastian sacó una foto de un bolsillo interior de su abrigo y le enseñó.

Era una en la que salían todos. Hera, Sébastien, Severus, Regulus, Constance, Barty y Evan en la sala de los menesteres.

— Siéntate y no me trates de usted, por favor. Llámame Severus.

— De acuerdo. Severus, tenía muchas ganas de conocerte. Te reconocí cuando te vi aparecer por primera vez al Gran Comedor cuando llegué con mi escuela.

— ¿Qué ha sido de ti todos estos años? ¿Dónde vives? Intenté localizarte, pero como hicimos todos un Juramento Inquebrantable, no podíamos contárselo a nadie.

— No tienes que justificarte, Severus. Ya sé qué erais jóvenes e hicisteis lo que creías que era mejor para vosotros. Y tranquilo, estoy bien. Estoy a salvo. No puedo decirte con quién vivo. Pero estoy bien.

— Me gustaría que siguiéramos en contacto. Te escribiré mi dirección cuando no estoy en Hogwarts. — Severus se levantó y cogió un trozo de pergamino y tinta y pluma, después le entregó un papel doblado.

— ¿Quién es ese chico de Beuxbatons con el que hablas tanto, Severus? — le preguntó Albus Dumbledore en uno de sus paseos matutinos.

— Nadie. — Severus intentó caminar más rápido, pero el viejo lo alcanzó. Ambos eran de andares rápidos.

— Severus. No me mientas.

— Albus, confía en mí. No puedo decírtelo. Hice un Juramento Inquebrantable. Si digo quién es me muero. Literalmente. No es por falta de confianza, lo juro.

— Dame el brazo izquierdo. — Severus obedeció y estrechó su mano con la de Albus, quien pronunció un conjuro dejando ver unos hilos dorados en sus muñecas. Los hilos del Juramento Inquebrantable. Albus pronunció otro conjuró y los hilos se rompieron. Severus se desmayó, pero nunca llegó a tocar el suelo, pues Albus lo sostuvo con su cuerpo y conjuró una camilla para él.

…..

Severus abrió los ojos. Estaba en sus habitaciones.

— ¿Cuándo…?

— Llevas durmiendo una semana. — le dijo Albus, quien estaba sentado a su lado en una silla. — Te he quitado el hechizo que te ata al Juramento Inquebrantable. ¿Ahora me dirás quién es el chico?

— ¿Cómo ha podido hacer eso?

— Tuve que investigar mucho para romper mi pacto de sangre con Gellert. Ahora, ¿puedes responder a mi pregunta, por favor?

Severus empezó a contárselo todo. Desde que su amiga Hera les reveló que estaba embarazada e hizo el hechizo de paternidad, hasta que decidieron ocultar el embarazo con hechizos y haciéndose pasar por ella en clases, como dio a luz en la sala de los menesteres y cuidaron el bebé allí durante meses, como pasó el verano en la cueva del elfo de Regulus y en Cokeworth...

Dumbledore escuchó sin interrumpir, pero con la cara muy seria.

— A ver si lo adivino. ¿Escondisteis un embarazo con riesgo de que fuera un embarazo de riesgo, de que la señorita Peverell pudiera haber muerto en el parto, hubiera muerto el niño o ambos? — Albus lo preguntó con mucha calma. Quizás, demasiada.

— Ehhh… — Severus no se esperaba las palabras de su mentor. — ¿Sí?

— ¿No se os ocurrió que podría haber pasado eso? ¿Sabéis lo peligroso que es un parto de una chica de dieciséis años? ¿Qué hubierais hecho si la señorita Peverell hubiera muerto? ¿Cómo se lo habríais dicho a sus padres?

— Yo le dije de preparar una poción abortiva, pero ella no quiso… — susurró como si fuera un niño pequeño.

— Pero formaste parte de esta aventura. Además, ¿y si la señorita Peverell se hubiera tirado por una ventana, también lo habrías hecho?

— Albus, no me grites, por favor. — Severus le comportaba con un niño pequeño y ver a Albus enfadado le recordaba Tobias. Aunque en ningún momento Dumbledore le había levantado la voz, lo reprendía de forma calmada y no le había lastimado.

— No te estoy gritando y lo sabes. Y también sabes que jamás te haría daño. Pero esto ha sido una irresponsabilidad. Te tenía por alguien más listo, muchacho.

— Yo fui el más reticente.

— Y sigue. Que da igual que lo fueras. Que al final, también sucumbiste.

— Fuimos muy cuidadosos.

— Por muy cuidadosos que seáis, hay cosas que escapan a vuestro control y el mío. ¿Y si el parto se hubiera complicado? ¿Y si hubiera sido un embarazo de riesgo? Unos niños cuidando de otro niño no podría salir bien de ninguna de las maneras.

— Pero salió bien… — Severus sonrió. Albus lo fulminó con la mirada.

— ¿Y si no?

— No podíamos abandonar a Hera…

— ¡Estúpidos Slytherin y su lealtad incondicional, aunque hagan algo contra la ley o sinsentido! — masculló Albus. — Si los magos sangre pura de la élite no fueran unos machistas y misóginos que solo usan a las mujeres como objeto decorativo en su mansión y para procrear herederos, la señorita Peverell podría haber hablado de lo sucedido con sus padres y ellos y los padres del señor Aubépine haberse hecho cargo del niño.

— Pero los sangre pura de la élite quieren que la mujer llegue virgen al matrimonio. Sino…

— La consideran poco más que una ramera. Pero bien que ellos pueden ir a acostarse con señoritas que ofrecen esos servicios. Además, la virginidad es una construcción social. Y pienso lo mismo, si está sociedad mágica de élite no fuera tan misógina, la señorita Peverell podría haber hablado con sus padres y ellos y los señores Aubépine adoptar a su nieto.

Albus echó la silla hacia atrás.

— Mi amor y confianza por ti no cambia. Pero quiero que sepas que te tengo que castigar como padre como mereces. Lo que hicisteis estuvo mal. Fue muy peligroso e irresponsable.

— ¡Hera Peverell también está viva!

— Delatar a la señorita Peverell hace que la repudien. No soy tan mala persona y yo no soy su padre. Ahora por favor, descubre tu posterior y ven aquí. — Albus puso su mano en el regazo. — Sabes tan bien como yo que lo necesitas.

Severus se puso colorado y bufó. Pero se levantó, se puso al lado de Albus, se bajó la ropa interior y se postró encima del regazo de Albus. El anciano le sujetó la espalda y le dijo:

— Y recuerda que te quiero más que a nadie en este mundo.

Empezó a soltarle nalgadas en el trasero y en los muslos, mientras Severus se aferraba fuerte a las piernas del viejo. Severus estaba acostumbrado al dolor, por eso, Albus tuvo que usar las palabras para romperlo.

— Me has decepcionado, Severus. Te creía por alguien inteligente. Deberíais haber ido a buscar un adulto. Todo podría haber salido muy mal. De haber hablado conmigo antes de este tema, las cosas podrían haber ido muy diferentes. Imagina que Voldemort descubre tu traición y lastiman a ese muchacho para lastimarte a ti.

Severus pensó que Albus tenia razón.

Si no hubieran hecho el Juramento Inquebrantable, podrían haber contactado con alguien para localizar a Sebastian y podrían haber tenido una buena relación tío-sobrino.

Severus empezó a llorar a lágrima viva.

Albus le dio unas cuantas nalgadas más, le hizo un masaje y le subió la ropa con magia. Después lo abrazó.

— Estás perdonado, mi niño. Y tranquilo, todo está bien.


Este fic ha sido un poco triste, al fin y al cabo, escribir sobre los arrepentimientos de Severus es escribir sobre algo que él le ha hecho sufrir y, aunque los fics sean tristes o angustiosos siempre me gusta que tengan un final feliz o esperanzador. Así que, al final he decidido agregar esta pequeña escena entre Albus y Severus para aligerar el ambiente y la tensión (y porque ya tenía ganas de escribir de Albus enterándose de la existencia de Sebastian).

Sobre la broma del hombre lobo ya he escrito en anteriores capítulos de esta recopilación.

El contexto de la existencia de Sebastian puede leerse en Reginald Albertus Bloom: una nueva oportunidad de vivir y dejé entrever la existencia de Selina en Recuerdos, aunque todavía no ha protagonizado ningún fic.

¿Opiniones?

Hasta la próxima