Videl se sintió sobrecogida por el tamaño de aquella enorme mansión. Era como una pequeña villa. No es que ella fuese precisamente pobre, pero la pequeña fortuna de su padre no se podía comparar con aquello. Se sentía un poco fuera de lugar. No entendía que Gohan hubiese querido revelarle su identidad y, además, llevarla a su casa.

_ ¡Gohan! Llegas pronto a casa.

A Videl se le heló la sangre en las venas cuando la vio. Chichi. La legendaria Heroína que había derrotado a Cell, la salvadora del planeta. El corazón se le desbocó. Por supuesto que Chichi era su inspiración para hacer lo que estaba haciendo.

Siempre pensó que, si Chichi podía hacerlo, no debía ser la única. Su padre era el campeón, la había enseñado desde niña. Y quizá fuese un sueño absurdo, pero desde que Videl conoció la historia, apenas con diez años, se marcó como objetivo ser igual que Chichi.

_ Verás, quería enseñar a Videl algunas nociones sobre el Ki.

_ Oh… Videl… _ Chichi sonrió. _ Gohan me ha hablado un poco sobre ti.

Videl se quedó mirándola fijamente, sin decir nada.

_ ¿No saludas? Eso no es educado. _ Chichi alzó una ceja.

_ Ho-Hola… _ Videl estaba incluso más roja que ante Gohan. _ Es que… no me puedo creer que por fin te haya conocido. Soy una gran admiradora de tu trabajo.

_ ¿Ah sí? Vaya… _ Chichi alargó la sonrisa. _ Ahora que me fijo… Llevas mi perfume, ¿Verdad?

Chichi tenía muy buen olfato y había acertado. Efectivamente, Videl llevaba la colonia que promocionaba Chichi. Y se sintió un poco avergonzada de que se hubiera dado cuenta. En lo que Gohan estaba pensando era en que su madre llevaba su armadura, la misma que había usado contra Cell, aunque había prescindido del casco.

_ Hacía tiempo que no te veía ponerte eso, ¿Para qué es?

_ Le prometí a tu padre que hoy le ayudaría a entrenar, ya sabes como es. _ Suspiró ella.

_ ¿Podría verlo? _ Videl ni lo pensó.

La emoción fue mucho más fuerte que la timidez. La idea de ver a la campeona entrenar era un sueño. No había visto nada más allá de los fragmentos de la batalla contra Cell que se habían hecho públicos.

_ Creo que sería positivo para ayudarla a entender el Ki. _ Puntualizó Gohan. _ ¿Puede venir, mamá?

_ Claro… pero cuídala… ya sabes que a tu padre se le va la cabeza…

Gohan asintió. Chichi llevaba una nevera y otros enseres para hacer un picnic. Muchos enseres, de hecho… Videl se preguntaba por qué llevaba comida para alimentar un regimiento. Pero prefirió no preguntar. Lo que sí le llamó la atención fue que acumuló las cosas en el salón en lugar de llevarlas al coche.

Goku llegó poco después. A Videl el atuendo le dio confianza, los uniformes de entrenamiento eran algo con lo que estaba más que familiarizada. Se preguntaba cómo de fuerte sería el marido de Chichi… Si entrenaba con ella debía ser impresionante también.

_ ¿Algo más que quieras llevar? _ Preguntó Chichi. _ Gohan, he cogido esos bollos que tanto te gustan…

_ Ah, gracias, mama.

Videl se sentía sobrecogida. Chichi parecía tan… normal… una persona normal y corriente como ella. Pero sabía que eso estaba a punto de cambiar. Que Goku los teletransportara ya la dejó descolocada. Estaba en el salón y, tras cogerle la mano a Gohan por petición suya, se encontraron en mitad de un cañón abandonado.

_ Muy bien, Goku… _ Chichi adoptó su posición de combate. _ Calentemos un poco.

Videl había visto la sonrisa que Goku tenía en ese momento. Era la misma que tenía su padre cuando practicaba con alguien de su mismo nivel. Era evidente que Goku estaba disfrutando de aquello. Pero aquello no se parecía en lo más mínimo a lo que Videl había visto…

Porque, de hecho… no podía ver nada. Chichi y Goku se movían a tal velocidad que era absolutamente imposible seguirlos con la mirada. Gohan se acercó y le puso la mano sobre el hombro.

_ Escucha… ignora tus ojos… debes concentrarte. Debes aprender a seguir su ki. Céntrate en mi padre… Su ki es enorme, así que debería ser fácil.

Videl obedeció. Trató de centrarse en Goku, pero le llevó un buen rato empezar a sentirlo… una presión… una sensación difícil de describir… pero cuando lo hizo, se sintió aplastada. Era… apoteósico, descomunal. Era la primera vez que sentía Ki, pero era ridículamente enorme y estaba convencida de ello.

Más cuando empezó a sentir el de Gohan, a su lado, parecía minúsculo en comparación. Pero lo que más le llamó la atención, cuando pudo empezar a ver la pelea… es que no sentía absolutamente nada de parte de Chichi. Y así se lo hizo saber a Gohan.

_ No te preocupes, es normal que no puedas sentir su ki aún.

_ Que rabia… me gustaría mucho poder notarlo… debe ser enorme…

_ Bueno, en realidad… Mi padre es más fuerte que ella. _ Gohan se rió. _ Y yo…

_ ¿De verdad?

_ Bueno, al menos en este estado. Con las transformaciones, en cambio…

Como si Chichi hubiera escuchado las palabras de su hijo, lo que no era descabellado conociéndola, Chichi se detuvo y se apartó de Goku.

_ Suficiente calentamiento… veamos esa transformación.

Chichi empezó a elevar su poder, y al principio, Videl seguía sin poder sentir nada, hasta que su cabello cambió de color y se volvió de aquel majestuoso color plateado que hizo que Videl más de una vez quisiera teñirse el pelo durante la adolescencia… Cuando Chichi tomó la forma de bestia, Videl finalmente pudo sentirlo.

Un poder descomunal, muchísimo más grande que el de Goku… pero el Saiyan no tenía la más mínima intención de quedarse atrás.

_ Muy bien, Chichi… Veamos si puedo alcanzarte.

El poder de Goku empezó a crecer a una velocidad vertiginosa. Videl Estaba temblando tanto como lo estaba haciendo la Tierra. Chichi había aprendido a hacer que su transformación fuera sencilla, sutil, pero Goku estaba probando algo nuevo. Algo poderoso y brutal que, decididamente, no tenía dominado.

Transformarse en Super Saiyan 2 no había sido más que la antesala para la nueva forma que estaba adoptando. El pelo se había alargado considerablemente y las cejas parecían haber desaparecido. Chichi negó con la cabeza.

_ Espero que encuentres algún día una transformación que no te haga parecer un delincuente, cariño…

Goku sólo sonrió y adoptó de nuevo su postura de combate. Chichi, sin embargo, volvió a aumentar su poder, una extraña aura estaba empezando a rodear su piel. Una barrera de Ki, tenue, casi invisible, pero presente… como una armadura.

_ Estaba reservando esto como una sorpresa, Goku…

_ ¿Tú también tienes una nueva transformación? _ Goku sonrió. _ Eres una casa de sorpresas, cariño…

Videl sintió cómo su corazón empezaba a despegar antes incluso de que la pareja colisionara. La tierra se sacudió con una fuerza que le hizo pensar que el planeta entero iba a hacerse pedazos mientras Chichi y Goku intercambiaban golpes. La batalla se extendió durante lo que a Videl le pareció una absoluta eternidad.

Pero no dijo nada, no fue capaz siquiera de pestañear o de cerrar la boca mientas contemplaba, con absoluta estupefacción, la forma en la que ambos estaban luchando. Goku parecía tener una técnica muchísimo más depurada, y fue algo de lo que Videl no tardó en darse cuenta.

Pero sus golpes no parecían hacer mella en la armadura de ki de Chichi. Aquella técnica parecía haberle permitido generar unas defensas que, no sólo reducían el daño, si no que, además, le daban aberturas para poder atacar.

_ Suficiente, Goku… _ Chichi sonrió. _ ¡Vamos a acabar con esto ahora!

_ ¡Vamos, estoy de acuerdo!

Ambos se elevaron en el aire y empezaron a cargar su Ki. Su energía estaba desbordando mientras juntaban las manos en una posición muy concreta.

_ ¡Kame…

_ hame…

_ Ha!

Cuando terminaron la frase, lanzaron el ataque a viva voz, provocando un descomunal choque de energía que provocó que Videl estuviera al borde del desmayo. Lo que estaba sintiendo no tenía sentido. Estaba fuera de la escala.

Sin embargo, el Choque no duró, Goku sintió como su transformación se desvanecía y el agotamiento le venció, provocando que el impacto total de la técnica le golpease. Goku cayó al suelo y Chichi, de nuevo en su forma base, se dejó caer a su lado.

_ Cariño, ¿Estás bien? ¿Me he excedido?

Goku negó y elevó el pulgar, en señal de aprobación.

_ Ha sido magnífico, cielo. Me has hecho entender mejor la transformación. Gasta mucha energía… tengo que averiguar cómo solucionar eso. Pero antes comamos algo… muero de hambre.

_ Goku… sólo podías ser tú… _ Susurró Chichi, lanzando una risotada.

Videl entendió en seguida por qué Chichi había llevado tanta comida. Ver a Goku comer era un espectáculo, y no de los buenos. Casi le daba rabia la velocidad a la que comía, porque ella estaba comiendo muy despacio, saboreando cada bocado. Chichi, genuinamente, preparaba la mejor comida que hubiera probado en toda su vida.

_ Está todo delicioso, Chichi… Es una suerte que el mundo pueda tener tus recetas…

_ No me des coba Videl, ya me caes bien. _ Chichi se rió. _ Me alegra ver que Gohan tiene más amigas.

_ Sí, Gohan ha sido muy atento conmigo. _ Videl sonrió, con cierta confianza. _ Es un buen chico… es lo que más importa. Me gusta conocer a gente que se preocupa por los más.

Chichi mostraba orgullo en su sonrisa. Podía no tener idea de que Gohan era un héroe, pero estaba muy orgullosa de él, era un chico con la cabeza bien amueblada y que sacaba muy buenas notas. Había valido la pena todo lo que se había esforzado por él.

_ Gohan ha tenido que pasar por cosas muy graves… pero ha contado con su padre y conmigo. _ Chichi hizo una pausa, con los ojos húmedos.

_ No llores Chichi. _ Goku le puso la mano en el hombro. _ Todo está bien ahora.

_ Por eso mismo lloro, Goku… porque soy feliz… y ha sido duro, pero nos lo hemos ganado.

Se mordió el labio. Videl sonrió. Sentía curiosidad por la historia de Gohan, por esas cosas duras que había pasado. Había comenzado a conocerle, pero todo lo que veía de él, le fascinaba. Era posible que Videl no hubiera conocido a nadie tan interesante en su vida.

El resto de la comida transcurrió con relativa normalidad. Videl se dio cuenta de que Goku había hecho su ki muy pequeño… aunque aún no entendía por qué no sentía nada de parte de Chichi, lo que más le llamaba su atención en aquel instante era Gohan.

Si podían ocultar o disminuir su Ki, esa debía ser la razón por la que apenas podía sentir el de Gohan… le había dicho que era más fuerte que Chichi… se preguntaba si también podría transformarse como su padre. Decididamente, tenía mucha curiosidad.

Durante los días siguientes, Gohan le estuvo enseñando cómo usar su propio ki. Al principio fue terriblemente difícil, pero en cuanto atravesó la barrera de entender cómo acceder a ese poder… todo fue muchísimo más sencillo. Tras romper ese cristal, volar no parecía tan complicado… aunque daba algo de vértigo.

_ Sigo pensando que deberías apuntarte al torneo. _ Le recalcó, por enésima vez.

_ No le veo sentido… todos verían que tengo poder de sobra y no quiero que se sepa. _ Le recordó Gohan. _ Si quisiera la fama, la identidad del Gran Saiyaman no sería un secreto.

_ Tampoco es que pueda obligarte… yo iba a apuntarme, pero si me dices que tu padre está involucrado… no tiene mucho sentido… Me dará una paliza.

_ Ganar no debería ser la única razón para apuntarte, Videl. _ Le dijo Gohan. _ Piensa en todo lo que puedes aprender de otros luchadores. Tú disfrutas de las batallas, ¿Cierto?

_ Bueno… sí, claro… ¿Tú no?

Gohan negó con la cabeza, para sorpresa de Videl.

_ Mi madre y yo luchamos para proteger a las personas que queremos. A mi madre no le temblaría el pulso para decirte que luchó contra Cell para protegerme a mí por encima de todo. Es mi padre el que disfruta de combatir y superarse.

_ Chichi parecía estar disfrutando en su entrenamiento con Goku.

_ Bueno, eso es una excepción. _ Admitió Gohan. _ Mi madre disfruta porque sabe que así se mantiene cerca de mi padre.

_ Eso es muy bonito. _ Susurró Videl. _ En realidad, creo que saber que luchas porque es lo correcto me hace que… respetarte más, Gohan. Te haré caso. Participaré en el torneo.

_ Y yo te estaré animando en las gradas. _ Sonrió Gohan, alzando el pulgar, tal como su padre había hecho con Chichi.