Cell pensaba que era su día de suerte. Tenía a ambos Androides frente a él. Y sabía que con uno sólo de ellos sería más que suficiente para alcanzar un poder más que suficiente para ocuparse del otro. Y había echado la vista en 18. Había podido ver claramente que, a diferencia de su hermano, estaba descentrada, como si estuviera fuera de lugar.
Y era cierto. 18 llevaba un año sin combatir más allá de un par de entrenamientos esporádicos con Vegeta y ejercer su poder para demostrar a alguna persona que tratar de propasarse con Bulma o con ella misma era una pésima idea. Ambas cosas muy distintas a enfrentarse cara a cara con alguien que buscaba acabar con ella y con un poder parejo al suyo.
_ Mantente detrás de mí. _ Dijo 17. _ Los refuerzos ya casi están aquí.
Bulma había tenido tiempo de sobra para incluir un rastreador entre las funciones de las que disponían ambos hermanos. Y 18 podía sentir dos firmas de ki llegando desde diferentes localizaciones. Una de ellas estaba a escasos kilómetros de ellos.
_ Eso significa que no tengo tiempo que perder. _ Cell sonrió, o al menos, eso juraba 17, porque era difícil distinguirlo.
Se llevó las manos al rostro y un fogonazo dejó ciegos a ambos. Cell sólo tenía que lanzar un envite hacia adelante y 18 sería suya. Pero cuando se impulsó... se tropezó con algo... para ser concreto, con un puño que impactó directamente contra su cara.
Cell se quedó en shock cuando vio a Chichi plantada frente a él, con una postura de combate clara y una mirada de determinación en la mirada.
_ Tú también eres un Androide... ¿Cómo es posible?
_ No te lo voy a decir. _ Chichi extendió la sonrisa. _ 17, 18, marchaos. Yo me haré cargo de esta criatura.
_ ¿Tú sola? ¿Dónde está Goku?
_ Goku no puede venir ahora mismo, pero Gohan está al caer. Tuve que dejarle atrás por el camino.
_ Ese debió ser uno de los Kis que registramos. _ Susurró 18. _ Entonces…
_ El otro debe ser Vegeta.
_ Parece que vas a tener compañía… _ Chichi dio un paso en dirección a Cell. _ Algo me dice que estabas esperando tener una fiesta privada. Vamos… ¡Pelea!
Chichi se lanzó directamente contra el bioandroide sin darle tiempo a reaccionar. Chichi se estaba riendo. Era como si algo dentro de ella la hiciera disfrutar del terror que, aparentemente, estaba sintiendo Cell.
17 y 18 hicieron caso y se retiraron. Chichi se ocuparía. Y al elevarse, pudieron ver cómo Vegeta y Gohan se aproximaban, lo que los tranquilizó aún más. Chichi parecía tener al bioandroide bastante bajo control.
_ ¡Vas a morir, bestia inmunda! _ Gritaba, mientras sus puños se movían a gran velocidad.
Cell apenas lograba esquivarla a tiempo los envites. Pero pudo aprovechar la llegada de Gohan para zafarse cuando se distrajo y golpearla con la cola. Chichi hizo un quiebro y cayó al suelo. Gohan se adelantó, encaminándose hacia su madre, y Cell vio su oportunidad. La misma cola que la había golpeado se clavó en el hombro del Saiyan y empezó a drenar su energía.
No pudo hacerlo durante mucho tiempo, sin embargo. Una descarga de Ki de Vegeta le golpeó en el hombro y lo empujó, separándole de Gohan.
_ Vas a lamentar haber interrumpido mi entrenamiento, insecto. _ Vegeta comenzó a intercambiar golpes con Cell. El Saiyan estaba confiado. Estaba jugando con su adversario. _ ¿Ese es tu límite? No vales el esfuerzo de venir hasta aquí.
Mientras Vegeta peleaba, Chichi se incorporó y observó a su hijo tirado en el suelo. Gohan respiraba, pero pesadamente, su pequeño cuerpo mostrando esfuerzo. La mirada de Chichi se ensombreció. Cuando se puso en pie, un aura rojiza la estaba envolviendo. Su mirada era distinta. Antes había estado enfadada, pero en aquel momento sentía que la rabia la dominaba.
El aura se intensificó cuando se lanzó al eco de la pelea y apartó a Vegeta de un manotazo. El Saiyan, incrédulo, le lanzó una mirada asesina.
_ ¿Qué crees que haces, mujer?
Chichi no le respondió. Probablemente no pudiese. Esta vez Cell no pudo detener ni uno de sus golpes. Los envites sobre la anatomía del androide fueron continuos e implacables. Chichi no se detuvo cuando atravesó el torso de Cell, convirtiéndolo en una masa de carne con los golpes siguientes.
_ Escoria repugnante… _ Susurró, entre jadeos. _ Ninguna criatura como tú pondrá sus manos sobre mi hijo. No lo permitiré…
_ ¿Estás contenta? _ Vegeta se mantenía de brazos cruzados mientras la miraba. _ ¿Crees que eso ha sido impresionante?
_ No me importa si ha sido impresionante o no. _ Chichi mantenía la mirada en sus manos manchadas de sangre. _ Esa cosa ha tratado de matar a mi hijo. Tenía que desaparecer.
_ No le haces ningún favor consintiéndole tanto. _ Gruñó Vegeta.
_ Ocúpate de tu hijo, Vegeta, yo haré lo mismo con el mío. _ Al príncipe no le gustó la mirada que le lanzó.
_ Gohan es un Saiyan, te guste o no. _ Le recordó. _ No le haces ningún favor reteniendo su poder.
_ ¡No me importa! Me importan una mierda vuestros niveles de poder, vuestros entrenamientos y vuestros puñeteros caprichos. El sueño de Gohan es ser un científico, y no voy a dejar que nadie se lo arruine. Ni Goku ni tú.
_ Lo que tú digas. _ Bufó Vegeta. _ Pero luego no te lamentes si no está preparado para lo que se nos venga encima.
Cuando Vegeta se marchó, Chichi tomó a Gohan en brazos, besándole en la frente.
_ Mi niño... no te preocupes... te daré un baño caliente y te prepararé algo rico para que recuperes las fuerzas...
Gohan emitió un quejido y trató de incorporarse. Su madre no se lo permitió. Lo sostuvo entre sus brazos y empezó a elevarse.
_ Mamá, puedo volar solo...
_ ¿Después de lo que te ha hecho esa cosa? De ninguna manera. Te voy a llevar a casa, te daré una sopa caliente y pasarás la noche en la cama, no quiero que te resfríes.
_ Mamá... He estado mucho peor... en serio, puedo ir solo.
Chichi bajó la mirada y le soltó. Gohan se notaba cansado, pero aún fue capaz de ponerse a volar junto a su madre, que esta vez sí que mantuvo el ritmo para mantenerse a su altura. Mientras tanto, Vegeta negó con la cabeza, adelantó la mano y lanzó una ráfaga de Ki sobre los restos de Cell.
El Saiyan, sin embargo, no se percató de un pequeño rastro de sangre que había quedado tras un contenedor de basura y que empezaría a mutar unas horas más tarde. Mucho menos Chichi, que estaba centrada en su hijo.
_ Lo siento, Gohan... _ susurró.
_ ¿El qué?
_ Que sólo hayas tenido 4 años de vida felices... _ Susurró, sin apartar la vista del suelo. _ Debí ser más firme con tu padre... debí...
_ Mamá... no podías hacer nada. _ Gohan negó con la cabeza. _ Además, fui yo el que accedió a ir a Namek...
_ Debería haber ido contigo...
_ Habrías estado en peligro. _ Le recordó Gohan.
_ Bulma también lo estaba... _ Suspiró. _ Pero la necesitabais. Yo no quiero ser un estorbo, Gohan... quiero que me necesitéis también. Porque estoy cansada de estar apartada de ti. Tienes diez años... Tu mayor preocupación deberían ser tus estudios y tus juegos, no salvar al mundo.
_ Alguien tiene que hacerlo, mamá...
_ Pero no tienes que ser tú. _ Se detuvo y puso las manos en sus hombros. _ Ahora soy un androide... Puedo ocuparme. Yo entrenaré y tú puedes prepararte para ser el sabio que siempre quisiste ser... Mi trabajo como madre es asegurarme de que estés bien.
_ Mamá... _ Gohan la miró, serio. _ ¿Recuerdas cómo te sentiste cuando me enfrenté a los Saiyans, cuando estaba en Namek?
_ Claro que lo recuerdo. Es la peor sensación que he tenido en la vida.
_ Pues así es como me sentiré yo si sé que tú y papá estáis combatiendo y me quedo esperando. _ Le dijo. _ Mamá, yo no soy como papá... yo no disfruto peleando... pero quedarme sin hacer nada... y saber que os ha ocurrido algo... creo que no podría con eso.
Chichi asintió, apartándose y preparándose para seguir volando, cuando Gohan la interrumpió una última vez.
_ Pero eso no significa que no podamos entrenar juntos y que podamos pasar todo ese tiempo juntos, mamá. Tú puedes protegerme... y yo puedo protegerte a ti.
Chichi asintió y ambos se encaminaron hacia el hogar. Goku aún dormía cuando Chichi se dispuso a preparar la cena. Gohan observó a su padre a través de la puerta.
_ Ese virus parece terrible...
_ Es una suerte que tuviéramos la medicación. _ Susurró Chichi, mientras echaba una buena porción de carne al caldero y algunas especias que llenaron la cocina de un aroma agradable. _ Es la primera vez que pongo el caldero al fuego y tu padre no se entera...
_ Seguro que se levanta cuando estés sirviendo... le dará pereza ayudar a poner la mesa.
Chichi expresó una sonrisa que terminó convirtiéndose en una carcajada. Se sentía mucho más tranquila en aquel instante.
Los que no estaban para nada tranquilos eran los androides cuando le contaron de forma atropellada a Bulma lo que había sucedido.
_ Incluso me dejé mi ropa atrás. _ Bufó 18.
_ Estabas aterrorizada, Hermanita.
_ ¿Cómo no estarlo? Esa cosa quería tragarnos como si fuésemos piezas de recambio. _ Bufó ella.
_ No deberíais preocuparos... _ Vegeta se mantenía apoyado en la pared, con los brazos cruzados. _ Yo mismo volé a ese bicho después de que Chichi lo hiciera puré.
Vegeta sonaba visiblemente molesto por eso último. Parecía no haberle hecho ninguna gracia que una humana hubiera hecho el trabajo en su lugar.
_ Aun así, creo que intentaré ver qué puedo hacer con vuestros componentes. _ Bulma asintió. _ No quiero correr riesgos.
_ ¿Qué hay de Chichi? _ Preguntó 18.
_ Ella no está en peligro en ese sentido. _ Bulma negó con la cabeza. _ Es cierto que me basé en la tecnología que usó Gero con vosotros, pero mi propio diseño no sería compatible con esa criatura… lo cierto es que ni siquiera es permanente como el vuestro.
_ ¿Chichi puede volver a ser humana? _ Preguntó 17.
_ Sí. Podría retirar los componentes si fuera necesario.
_ Que envidia. _ Suspiró 18. _ A mí no me importaría volver atrás.
_ Ojalá pudiera, de verdad. _ Suspiró Bulma. _ Pero el Doctor Gero retiró varios órganos internos…
_ Supongo que cuando dicen que no tengo corazón es bastante literal. _ 18 sonrió. _ Tampoco puedo quejarme de la vida que tengo, supongo.
_ Haré unos ajustes, mañana mismo repasaré los componentes para que ninguna máquina de Gero pueda absorberos.
_ Siempre podemos contar contigo. _ Terció 17. _ ¿Te importa que nos quedemos aquí?
_ No, claro que no. Hay sitio de sobra.
_ Gracias… no quisiera irme a mi apartamento y quedarme sola esta noche. _ Suspiró 18.
Los dos androides se retiraron y Bulma se dirigió directamente hacia Vegeta, colocándole la mano en el hombro.
_ Venga, suéltalo. _ Le dijo. _ Llevas de morros desde que viniste. ¿Qué te molesta?
_ ¿Por qué convertiste a la mujer de Kakarot en un androide?
_ Porque ella me lo pidió. _ Se encogió de hombros. _ Sabía cómo mejorar el trabajo de Gero y ella me dio buenos motivos.
_ No me gusta…
_ Esto no será algún tipo de competición absurda porque Goku tenga una guerrera como esposa y yo no lo sea, ¿Verdad?
_ ¿Qué? No… _ Vegeta apretó los puños. _ Yo no quiero que tú seas ninguna guerrera.
_ Entonces… ¿Te molestaría que lo fuera?
_ ¡No! _ gruñó. _ Estás bien como estás, Bulma, eso es lo que importa.
Bulma sonrió.
_ A este paso terminarás siendo un buen marido y padre… _ Vegeta se puso como un tomate. _ Entonces, ¿De qué se trata?
_ Hay algo en esa mujer que no me gusta… no sabe controlarse… Es capaz de cargarse este planeta si se le va la pinza.
_ Irónico que tú digas eso. _ Se rio. _ Pero creo que exageras… Chichi siempre ha sido muy tranquila.
_ Tú no la viste pelearse con esa criatura… _ gruñó Vegeta. _ Estaba fuera de sí. No tenía control… estuvo a punto de atacarme a mí.
_ A lo mejor sigue un poco resentida… _ Bulma suspiró. _ Nunca has sido particularmente amable con su hijo… y sabes que es lo que más le importa.
Mientras tanto… entre los restos del laboratorio del doctor Gero, Cell terminaba su regeneración. Apenas un puñado de células habían sobrevivido. Su Ki había aumentado, pero no se quitaba de la cabeza lo que Chichi le había hecho… debía ser mucho más cuidadoso.
