Posteriormente Sakuta, debido al gran prestigio que había logrado por ser un agudo y dedicado observador del síndrome de la pubertad, logró apoyar a muchos adolescentes a lo largo de su estancia en la clínica donde era practicante y después de forma profesional cuando ingresó formalmente en la clínica y se convirtió en jefe de esta.
Sakuta tuvo que hacer un penoso anuncio a todo el grupo.
Tras años de tener problemas de ansiedad, histeria y violencia y que aun a pesar del tiempo no superaría su obsesión por Shoko Komi, Ren Yamai tuvo que ser ingresada en su instituto, donde desafortunadamente pasaría mucho tiempo con poco progreso convirtiéndose en un ser ambivalente a ratos de comportamientos psicópatas pasivo-agresivos perfectamente estudiados, consciente de su entorno y su realidad, y por momentos una muerta viviente víctima de sus propias fantasías.
Solo era visitada por Akako quién después de un penoso accidente donde en su afán de no dejar sola a Ren, quedó lesionada de por vida debido a uno de sus ataques de ira, lisiándole una pierna y provocandole la pérdida de visión de su ojo izquierdo, Sakuta se dio cuenta del notorio sentimiento de venganza que Akako desarrolló por Ren debido a las heridas que le causó a pesar de que ella solo quiso ayudarla.
No obstante, ella la visitaba y entre ellas platicaban como viejas amigas, aunque su platica era elocuente, solo ellas sabían de que hablaban, suplática tenía múltiples alegorías y metáforas clichadas, Sakuta solo alcanzó a deducir que esas pláticas eran el lenguaje que las retenía a ambas en la preparatoria. La mente de Ren fue el segundo caso clínico documentado donde una mente humana pudo rechazar la influencia de las técnicas basadas en energía dirigida.
