Capítulo 1

¿Qué se te viene a la cabeza cuando escuchas Freddy Fazbear's Dinner?

—Cuando se comportan de buena manera, suelo llevar a mis hijos

—¡Es el mejor lugar! ¡Los animatrónicos son geniales! ¡Son muy buenas!

—He dejado de llevar a mis hijos cuando supe por varias personas que allí se matan niños. ¿Qué clase de lugar haría algo así?

—Buenas pizzas. Incluso si vas antes del almuerzo, suelen darte un buen desayuno.

—Es entretenido de ver a la gente queriendo poner una mano encima a los robots. Ver cómo son golpeados y luego echados… es genial de ver.

—Me da miedo…

—¡Suelo venir siempre! Amigos, familia, ¡siempre vengo!

Las opiniones, dependiendo si preguntas a niños, adolescentes o adultos, van a variar.

Son más los niños que aman demasiado el lugar, sobre todo sus robots. En segundo plano entran las pizzas. Si bien existen establecimientos que sirven comida parecida, el lugar del famoso oso que todo mundo quiere y ama es… ¿distinta? Se nota el amor en dichas pizzas. Ellos solo quieren venir aquí, jugar con amigos… ser niños.

Los adolescentes… es más un 50/50. La mitad te dirá que el lugar sigue siendo genial pese a que están en una etapa caótica de su vida. La otra mitad te dirá que es para niños y que no tiene sentido estar aquí. Eso sí, la pizza es bastante buena y eso es algo que ambas partes están de acuerdo. También, como han crecido, empezaron a notar que las proporciones de estos robots son… amplias. El que haya creado un robot con los pechos que tiene la cara de la empresa, Freddy, es básicamente Dios a sus ojos.

¿Los adultos? Se reservan los comentarios. Sí, la pizza es buena, pero el café que sirven es también muy bueno. Algunos suelen venir solos, sea por la pizza, sea por el desayuno que sirven, por lo que sea, vienen. Algunos no esconden su amor por los robots. Es mucho mejor que ver a una mujer… o eso te dicen la gran mayoría.

Hay que sumar que este local cuenta con mucha historia.

No necesariamente es algo bueno puesto que han tenido muchos problemas, en cuanto a lo legal, en cuanto a supuestos problemas con los animatrones, el supuesto mito y leyenda de la desaparición de algunos niños y muerte de los mismos.

¿Resumen?

Restaurante familiar enfocado en niños y adolescentes con una historia bastante larga, con altos y bajos, de buen prestigio que últimamente están siendo acusados, injustamente, de no preocuparse por los niños en caso que suceda algo. También que hay olores feos de vez en cuando. De todo un poco.

Y ahí estaba nuestro protagonista, en frente del famoso local familiar, listo para ser… bueno, ¿capacitado? No entiende qué tanto misterio podría tener ser un guardia nocturno. Sí, quizás habrá gente que quiera robar este lugar pero… ¿para qué?

Negó. Dejó de pensar en aquello.

Su mente ahora se llenó con pensamientos de sí o sí hacer bien este trabajo. No puede perder un día de pagar el porcentaje correspondiente a su ex pareja porque de no hacerlo, no volverá ver nunca más a su hija.

También… ese tipo… William… ¿por qué se sentía algo raro?

Días atrás…

—De primeras, un hombre adulto. Normalmente no viene nadie de tu edad aquí. Quizás algunos pervertidos, pero uno se da cuenta de ellos rápidamente. Entonces, ¿has venido por el trabajo?

—Sí. ¿Por qué necesitarían un guardia de seguridad por las noches?

—Hemos tenido… problemas. Algunos creen que sería MUY gracioso entrar a este lugar por las noches para tener shows privados o quizás robarse pizzas… y ni habla de intentar hacer alguna estupidez con mis animatrones…

—…

—Pero, me estoy yendo por las ramas. Como dije, usualmente han venido chicos, entre 19 y 24 años. ¿Qué edad tienes?

—Tengo 36 años.

—Mm, adulto. ¿Cuál es tu nombre? ¿Cómo no podría saber el nombre de la persona que estoy entrevistando?

—John Blackwood

—Ah, John. Entonces, dime, ¿por qué quieres el empleo? Como sabrás, no gozamos de… una buena reputación… o eso suelen decir la gente.

—Dinero. Solamente quiero el dinero.

—¿Y estás dispuesto a ganártelo a pulso?

—Claro

—… —William estaba a la defensiva con este hombre frente a él. Pero, escuchar esto…. Ah, la gente desesperada por ganar dinero. Incluso es una persona adulta. Seguro hará todo para ganar dicho dinero… aguantando las noches… sonrió—. Tan solo deja que saque esto y… —buscó un contrato. Bah, contrato. Era muy por encima esto del contrato. Pero, tenía uno. Aparentemente, debe haber contratos con sus empleados—. Aquí tienes —era el dichoso contrato. Dejó un bolígrafo junto al mismo—. Lo que…

—Listo. ¿Cuándo empiezo?

William parpadeó.

¿Firmó? ¿No leyó nada?

¿Sus ojos le engañan?

¿Existen personas así?

Realmente debe estar muy desesperado, sino se tomaría su tiempo para leer esto.

Aun así, trata de ocultar su felicidad. Es impresionante que exista gente así hoy en día. Es un placer contar con gente tan estúpida… y por ende, tomó rápidamente el contrato para guardarlo. No sea cosa que quiera leerlo.

—Bienvenido a la familia de Fazbear, querido señor John Silver. Te prometo que valdrá la pena… y con tu pregunta, es viernes. Ven el lunes. Tu turno comenzará a partir de las 12 hasta la 6am. Ven un rato antes, conocerás al guardia de trabaja de día para que te enseñe un poco todo…

John estrechó la mano con William…

¿Debió leer el contrato?

Era lo que pensaba

Necesitaba el empleo. Por lo tanto, no dudó… aunque… ver la sonrisa de este hombre alto… le daba sus dudas…

Ahora mismo…

Se notaba que de día, en un buen horario, el lugar estaría poblado de niños.

Según William, este lugar ha tenido mejores días. Claro, niños vienen y van al igual que adultos, pero antes era, fue, la época de este lugar. No daban abasto de la cantidad de personas que venían.

Eso fue en el pasado…

—Ahora mismo vamos hacia la oficina, conocerás al guardia que trabaja en el día —le indicaba. John solamente se limitó a asentir mientras observaba el ambiente, los niños corrían con otros niños. Algunos adultos seguían a sus hijos, así como hermanos mayores siguiendo a sus hermanos menores—. Ah, niños divirtiéndose, qué hermosa imagen —su tono de voz sonaba… raro—. Dime, John… ¿alguna vez has portado alguna arma?

—… ¿blanca o de fuego?

—Ambas

—… ¿será… necesario tener tal experiencia?

—Nop, pero siempre es bueno saber si cuentas con experiencia alguna…

—Eh… algo. Papá y yo solíamos cazar…

—La caza es ilegal, hasta donde sé…

Se ahorró el comentario.

¿Sonaría bien si dice que ha cazado junto con su padre a personas que claramente tenían un gusto MUY preocupante con niños?

William pudo sentir el silencio de John. No preguntó más. Cada hombre tiene sus secretos, y él no es ajeno a esto.

—Aquí estamos —dijo. John se sorprendió bastante al ver que dicha oficina no tenía puerta alguna—. Toc toc —dijo golpeando al entrar. ¿Qué estaba golpeando? El guardia que estaba dentro se sobresaltó. Al ver que no era nadie raro, giró su cabeza. Era su jefe… ¿y alguien más?—. John, te presento al guardia del turno de día, Jeremy. Jeremy, John.

—Oh… ¿alguien nuevo? —preguntó ese Jeremy

—El guardia nocturno —replicó con una gran sonrisa—. El día podrá estar algo pesado, pero si puedes enseñarle más o menos lo que puede hacer, sería grandioso

—¿Guardia nocturno? —su rostro era sereno. Luego miró a John. Este se levantó de su asiento para acercarse hacia él—. Jeremy Fitzgerald —estiró su brazo—. Es un gusto en conocerte…

—John Blackwood —aceptó el estrechar manos. Fue firme. A diferencia de su apariencia física que parece ser alguien delgado, Jeremy aprieta fuerte el en estrecho de manos—. Seré… ¿tu compañero?

—Algo así…

Ambos soltaron sus manos.

William solo miraba esta escena en silencio.

—Bueno. Como dije, espero que le des una mano. Volveré a mi oficina. John, empiezas esta noche. Tu uniforme está en uno de los casilleros dentro de la oficina. ¡Nos vemos más tarde!

Este salió de la oficina como si nada.

—¿Siempre…?

—Te acostumbrarás —contestó Jeremy a John—. De mientras… —y aprovechando que se fue William, tenía dudas con John—. ¿Por qué aceptar trabajar aquí? La paga es una miseria…

—Dinero…

—Hay otros lugares…

—Estoy… corto de dinero…

—… pagan 4.10 dólares la hora para el guardia nocturno.

—… ¿tan poco?

—¿No leíste el contrato?

—…

—… —Jeremy se tomó la cara. Menudo problema que tiene este hombre. Se nota que es mayor que él. Quiere insultarlo, pero es mejor guardar silencio en este caso. Miró detenidamente a John quien no sabe si hizo algo malo… o algo muy malo—. Ven, será mejor que te muestre más o menos lo que debes hacer… pero primero, ¿has estado aquí antes? —negó—. Entonces será algo pesado…

Gran Salón…

—Este es el gran salón, el lugar principal del restaurante

—…

—¿John?

—¿Qué… son esas cosas? ¿Son los… robots?

—… —le sorprendió la pregunta. Le tuvo que mirar. ¿De verdad nunca vino aquí? ¿En serio? Da la talla de ser uno de esos hombres… no importaba. Al girarse, seguramente hablaba de Freddy, de Bonnie y de Chica. Sí, ver esos animatrones… incluso trabajando aquí le cuesta hacerse la idea sobre sus apariencias—. Animatrones. Diles animatrones…

—¿Hay diferencia?

—No les gustan que le digan robots

—¿Cómo que no les gustan?

—Si bien la comida es buena, no es lo mejor que tiene este local. Son sus animatrones y el gran libre albedrío que poseen las mismas. Desde proteger y cuidar a los niños hasta servir a los mismos, darles de comer, hacer que dejen de llorar en caso que sean bebés o niños lastimados, ese tipo de cosas. La competencia cuenta con animatrones parecidos, pero no al nivel que tiene Fazbear…

Jeremy añadió que cuando no están ayudando a los niños o a la gente que trabaja aquí, suelen dar pequeños conciertos para los niños, concierto que los mismos niños se quedan realmente sorprendidos y embobados.

Frerddy el oso, o la osa, Bonnie la coneja y Chica… la gallina. Esos eran los animatrones, posters habían de estas tres en varios lados del gran salón, así como otras partes del edificio. ¿Por qué tantos? Tal vez no eran posters sino dibujos… o eso cree.

—… ¿la ropa…?

—No te preocupes, no eres el único que siempre remarca eso. Pero, nadie se ha quejado tampoco como para que hagan algo —son ellas mismas que si alguien les toca paguen las consecuencias—. Pero, mayormente tu trabajo será ordenar, si es que no se ha podido hacer antes de tu horario de trabajo, el lugar, así como corroborar que todo esté en orden y que nadie se quede.

—¿Ha sucedido?

—Ha pasado bastante. Muchos que han venido por tu puesto, terminan renunciando a la semana o son despedidos. Un olor muy feo y poco profesionalismo.

—Entiendo… pero, oye, ¿no son cuatro? —preguntó—. En la entrada…

—… sígueme…

Cueva del Pirata…

"Fuera de Servicio"

Era un cartel que estaba frente lo que era… una sección muy particular del establecimiento. Parecía todo muy… ¿de piratas?

—¿Qué sucedió aquí?

—Este es la Cueva del Pirata. Foxy es una atracción demasiado buena. Solía contar miles de historias de sus aventuras en el mar y de cómo ha encontrado enormes botines… —John alzó una ceja—. Sí, solía… —pudo sentir la mirada de confusión—. Ha habido… errores con ella…

—¿Qué errores?

—Ha atacado a unos niños…

—… ¿eh?

—No se sabe qué sucedió. Algunos han dicho que ha habido fallos en su sistema. Según supe, no es la primera versión que Foxy que le ha pasado

—¿Hubo versiones diferentes?

—Este lugar tiene ya varios años. Ha habido más locales como este, con diferentes animatrones —John asentía. Debe sí o sí saber más de este lugar. Seguramente se perderá totalmente—. Pero, de momento, no sabemos cuándo William llamará a alguien para que sea revisada. Hasta entonces, se mantendrá de esta manera…

—…

Jeremy le indicó que le siga, que le mostrará el resto del lugar, siendo la última parada la oficina de seguridad.

John estaba siguiendo y saliendo de dicho lugar. Se tuvo que frenar de golpe porque sintió una mirada intensa en su nuca. Abrió sus ojos con sorpresa. Se giró. Extrañado, miró a todos lados. No había nadie.

Pero, sintió una mirada intensa en su nuca.

¿Es posible esto cuando no había nada?

—¿John?

—… perdón… tengo millones de cosas en la cabeza…

Sacudió su cabeza. Sí, seguramente su mente esté lleno de tanta mierda que imagina cosas. Es mejor centrarse. No quiere estar distraído en su primer día de trabajo.

En realidad, algo sí que observó a John… y aquello que le observó, lo analizó demasiado bien…

Oficina…

—Aquí de nuevo, la oficina

Tanto Jeremy como John tenían una porción de pizza en manos. La verdad que nuestro querido protagonista puede decir con certeza que ha probado pizzas mejores, pero no quita el hecho que en realidad está buena.

—No tiene puertas, pero cuenta con esto —Jeremy le indicó que entrase. Este lo hizo. Al segundo, Jeremy presionó un botón y una puerta bajó. Le dio varios golpes—. Puerta reforzada. En caso que suceda algo extraño, puedes encerrarte aquí dentro hasta que puedas re abastecerte y salir adelante con el problema —presionó el botón. La puerta subió—. También una luz para alumbrar los pasillos y los vidrios están reforzados y a prueba de balas

—…

John dejó de comer la pizza cuando escuchó eso último

—¿Reforzados?

—Seguridad. No eres el primero en hacer esa cara —contestó Jeremy—. Como dije, a veces han venido a robar. Los guardias nocturnos anteriores… se defendían bien, pero terminaban renunciando o en el mejor de los casos, no aparecían más

—¿Es tan peligroso este trabajo?

—Eh… no. No sabemos qué suceden con ellos —y ahora, pasando a lo importante en lo que John seguía tragando su pizza hasta acabarla, Jeremy mostró las cámaras—. Aquí tu principal puesto. Cámaras en todo el establecimiento. Hasta hay cámaras fuera, en el estacionamiento y el patio de juegos. Cada tanto, tendrás que ir viendo en cada zona si es que no quedó nada fuera de lugar.

—Entiendo. Osea, vigilar y limpiar

—Exacto. Verás que es fácil de hacer esto.

—¿Nada más eso?

—A veces tendrás apagones. Es normal. Ve y sube el interruptor de energía para restablecer la energía al local. Aunque eso sucede de noche —podría darse una idea Jeremy, claro—. En los cajones del escritorio habrá algunas cosas para que guardes, así como también una guía para saber qué hacer en detalle —y ahora, lo miró fijamente—. Dime una cosa: ¿qué sentiste cuando viste a los animatrones?

—… ¿nada? —ni él entendía la pregunta—. Solamente vi… robo… animatrones.

—… —este suspiró aliviado. Por fin alguien que no ve con esos ojos a los animatrones—. Bueno. Solamente es eso lo que tienes que hacer. Vigilar, acomodar, proteger, y listo.

—Y empiezo esta noche…

—Verás que es fácil. La paga es una mierda como te dije, pero lo harás bien…

Ahora tocaba ponerse el uniforme… no, ver el mismo.

Cuando fue al casillero y vio el uniforme, vio uno que era morado. Lo que más le asustó fue que, era de su talle y ya tenía su nombre puesto en él en una pequeña placa. El color fue lo de menos. La verdad es que le asustó más cómo adivinó su talle.

A caballo regalado no se le mira los dientes…

Más tarde, 23:30

Jeremy no tenía razón de quedarse más tiempo, pero quería asegurarse que John hiciese un buen trabajo.

Le comentó que, aparte de decirle de nuevo sus instrucciones, que una vez que él se vaya, hablando de Jeremy, deberá cerrar la puerta con llave y la misma no se abrirá hasta que no sean las 6AM. Esto John le pareció raro y le preguntó cómo funciona eso.

—En el momento que yo salga de aquí, las puertas se cierran solas y no se abrirán hasta las 06:00 de la mañana. Una vez que sea dicha hora, las puertas se abrirán y tras que salgas, se cerrarán de vuelta hasta que venga William.

Futurista para ser el año que es.

No debería sorprenderse para nada, pero hoy es un sinfín de sorpresas.

Algunos tips más, y portando ya el uniforme morado que le dieron, estaría esperando a que comience su jornada laboral

00:00

Jeremy se había ido ya.

Menos mal que John comprendió un poco lo que le contó de cómo manejar las cámaras. En una pantalla tenía las cámaras, un mapa del edificio, bastante detallado. Ahí apretaba los botones que salían en la pantalla y en un televisor, saldría la imagen de la cámara. La misma se movería de un lado a otro.

No había nada raro. Siente que este trabajo quizás no sean la gran cosa… y por más mierda que sea la paga, si hace las cosas bien, hasta podría conseguir un aumento haciendo nada de nada.

—Veamos… cámara uno… dos, tres… todo en orden. La cámara de la… —la cámara de la cocina no había nada. De hecho, cuando apretó y procedió a ver la tele, lo único que decía era [Only Audio] lo que primero le hizo pensar que estaba rota hasta que leyó aquello—. Bien… esa es cámara para escuchar… bien… las demás cámaras… todo okey…

Luego vio la cámara del Gran Salón.

No había nada raro.

Todo estaba en orden. No había nada desordenado, todo prolijo… listo para el siguiente día de niños y niñas jugando aquí. En los recreativos tampoco es que haya muchas cosas. Máquinas de juegos, lugares para que los niños jueguen… y menos mal que no hay nadie en el patio.

¿Quién no ha ido a parques de diversiones de noche con sus amigos para divertirse?

Agradece que los niños no son así como en su época. Él le hubiese encantado venir de niño aquí a altas horas de la noche.

Una de las cámaras que había era justamente en el escenario. Al presionarla, vio por la tele y más de cerca, lo que no pudo hacer hoy temprano, a los animatrones.

—Freddy era el oso… Bonnie la coneja y Chica la gallina… bien, eso al menos lo tengo anotado bien —diría mirando la pantalla—. Aunque… no puedo dejar de pensar que esos diseños… —¿genio incomprendido o un pervertido?—. Sea como sea… si este lugar es bueno, podría ver si traigo a Amber aquí…

Tal vez y solo tal vez, podría ganarse a su hija nuevamente.

La imagen de la cámara era ver a los animatrones en el escenario, paradas allí sin moverse, con sus ojos abiertos y con una sonrisa que era para los niños. John no notó nada raro.

De hecho, esto podría ser fácil.

Entonces, en un momento que miró la imagen una vez más antes de cambiarla, uno de esos animatrones, Freddy, sus ojos fueron la única cosa que se movieron, pasando de estar mirando al frente a mirar de reojo a la cámara misma.

—… —John justo cambió, pero pudo sentir que algo se había movido. Volvió a la cámara anterior. Nada. Los animatrones parados y mirando hacia al frente—. …juro que vi algo moverse… ¿será mi imaginación?

Creyó que fue su imaginación, totalmente, pero no tenía idea que cuando volvió a cambiar las cámaras, aquel animatrónico, Freddy, volvió a mirar en donde se encontraba la cámara, esta vez mostrando una grata sonrisa para luego volver a la normalidad.

Por fin había un guardia nocturno.