Disclaimer: Los personajes no son míos, la historia sí.
.
.
.
Elsa caminó con prisa por los pasillos, maldiciendo que los jodidos vestidores parecieran estar diseñados como una especie de laberinto.
—Estúpidos arquitectos —masculló mientras empujaba la puerta con el letrero de 'enfermería' en ella.
Ahí estaba él, sentado sobre la camilla con una compresa de hielo presionada contra la sien derecha y con los ojos cerrados, el ceño fruncido en señal de molestia. El medico escribía en su portapapeles parado a su lado, más allá, su padre estaba de pie en la esquina con los brazos cruzados frente a pecho y su madre sentada en una de las sillas dispuestas en la habitación, ambos miraban con simpatía al muchacho.
Elsa de repente sintió que, quizá, debió haber esperado.
"Son amigos, te preocupaste por él. No tiene que ser nada más" pensó mientras daba un pequeño toque a la puerta. Tres pares de ojos se volvieron en su dirección, el herido no pareció escuchar nada.
—¿Necesitas algo? —preguntó el médico.
—No te quedes ahí, Els, entra ya —la instó Cailleach, con un gesto de la mano.
Jack se volvió bruscamente al escuchar a su madre y de inmediato soltó un gruñido de dolor, Elsa tuvo que frenarse para no correr hasta él. "Son amigos, te preocupaste por él. No tiene que ser nada más" repitió dentro de su cabeza en tanto ponía una mano sobre el brazo del joven, el jersey del equipo en colores blanco, azul y dorado se sentía frío al tacto a pesar de estar fuera del hielo. A Elsa le gustaba el jersey del equipo, y probablemente no sabía mucho del deporte — todo lo que sabía era en base al interés que tenía en poder hablar con Jack sobre los juegos, nada raro, muchas gracias —, pero fingía que no le gustaba tanto pensar en el jersey en una talla adecuada que él le había dado y que esa noche no usó.
—Iba a preguntarte cómo estás, pero creo que ya tengo mi respuesta —comentó, sonriéndole.
Jack le devolvió la sonrisa y se acomodó la compresa para poder verla.
—Bueno, estoy mejor ahora que te veo.
Elsa esperó que todos atribuyeran el sonrojo de sus mejillas a la habitación helada.
—Fue un golpe feo, el entrenador sacó al otro tipo —dijo en su lugar, su mano abandonó el brazo del muchacho y descansó junto a la suya—. Nadie vio venir el ataque.
—Yo no lo vi venir y él no es precisamente pequeño.
—Hans Westergaard es un idiota, no sé por qué hizo algo así.
—Yo tengo una idea —respondió, mirándola a los ojos fijamente.
Elsa volvió a sonrojarse. Por alguna razón, todo el mundo parecía pensar que le gustaba a Hans Westergaard, y en el improbable caso de que fuera cierto, Elsa no… ella no se sentía de la misma manera. Su interés iba en una dirección totalmente diferente.
—Le grité, a Hans, hace dos pasillos.
—¿Sí? Me hubiera gustado ver eso.
No notó que estuvieron mirándose a los ojos sin decir nada por un largo tiempo hasta que el sonido de la madre de Jack levantándose de la silla la hizo apartar la mirada. El señor Frost dejó su lugar en la esquina para pararse junto a su esposa, tenía una sonrisita insinuante pintada en la cara. Incluso el doctor carraspeó un poco.
—Vamos a ir a buscarte algo para comer y el doctor Sweet tiene que hablar con el entrenador ¿No es así? —el aludido asintió al instante al escuchar a Cailleach, la mujer se volvió hacia Elsa—. ¿Crees que puedes quedarte con él por un momento? Trataremos de no tardar mucho.
—Claro, no se preocupe, no hay prisa.
Cailleach le sonrió y los tres adultos salieron de la enfermería, dejándolos solos. Elsa trató de no pensar mucho en eso, no era como si nunca hubiera estado sola con Jack antes…
—Ellos piensan que me gustas —comentó Jack, dejando la compresa en la camilla.
—Ellos piensan que me gustas también —la albina se sorprendió al escucharse.
¿Por qué dijo eso? No pudo pensar en una excusa porque Jack dejó salir una pequeña risa y tomó su pequeña mano con la suya. Elsa no hizo amago de alejarse. Levantó la mirada y se encontró con un par de zafiros de un azul más claro que el suyo.
—No se equivocan. Sobre mí, digo. No se equivocan —Jack seguía sonriendo.
Elsa asintió. Tenía que decir algo, se suponía que debía decir algo. "Somos amigos, los amigos no…"
Al diablo.
—Tampoco se equivocan sobre mí.
La mano de Jack ejerció una presión reconfortante en la suya. Estaban en la misma página.
—Eso es bueno.
—Sí.
—No vamos a arruinarlo.
—No.
—Bien.
—Bien.
Elsa dejó que los brazos del muchacho se cerraran alrededor de ella, lo sintió enterrar la cara en su cabello y la albina puso su barbilla sobre su hombros mientras sus manos recorrían la espalda del rubio de arriba abajo. Se sentía correcto, nunca nada se había sentido así de correcto.
—Vamos a estar bien, Elsa —prometió, la voz de Jack estaba amortiguada por su cabello.
—Lo sé, lo sé.
Estarían bien. En tanto estuvieran juntos, estarían bien.
So, I've been toying with the idea of a Jelsa section for a very long time. I'm a Jelsa lover — a Helsa lover as well, that's not the point — and I wanted to create a universe here.
Soy nueva en esta parte del fandom, espero que les haya gustado el OS, hay más de estos en mi Google drive — tenía a handful of them en mi Mac, pero lo perdí todo cuando pasó a mejor vida — y estaré publicando antes de que termine el mes y año, for that matter. Por lo general este tipo de secciones tiene un mínimo de 30 chapters, so I'd like to have 30 of Jelsa OS's. Estaba pensando en establecer un día de la semana para actualizar, pero aún no lo sé.
Los leo.
¿Review? ¿No? That's fine.
Hazza.
