Bienvenidos nuevamente, tras una larga espera.
Disclaimer: Ranma ½ es propiedad de Rumiko Takahashi.
23. Como una montaña rusa (Parte I).
—¡Qué divertido será esto! —Exclamó Akane emocionada, paneando el ambiente que la rodeaba.
Una vez más había llegado el fin de semana, y era justamente ese sábado que Mikado y su grupo de baile se presentarían en la muestra mensual del parque de diversiones. Por supuesto, el atractivo bailarín invitó especialmente a su novio y nuevos amigos a disfrutar tanto del espectáculo como de un día de juegos.
—Por suerte, mi papá se encargará del local hoy —Comentó Ukyo, abrazándola por la espalda —Ya necesitaba un descanso.
Detrás de ellas, estaban los dos basquetbolistas.
—Me alegra que quisieras acompañarnos, Mousse —Le dijo Shinnosuke al chino, palmeándo su hombro —Me preocupaba que no te sintieras tan acoplado con las chicas y Kuno.
Este se acomodó las gafas a la par que ladeaba una sonrisa —También me sorprende. Nunca pensé que empezaría a pasar tanto tiempo con ellos fuera de la escuela.
—La verdad, siento que es como un respiro —Prosigió la plática el castaño —El círculo social que teníamos antes se estaba haciendo demasiado atosigante. No lo sé. Creo que la presión de ser "importante" en el equipo de baloncesto hace que te rodees de las personas incorrectas.
El otro suspiró —Sí, lo entiendo. Me estuvo pasando lo mismo.
—Ojalá notarlo antes. No habría perdido el tiempo con Ukyo.
Mousse sonrió, contento de ver que su mejor amigo consiguió conectar genuinamente con una chica tan especial como kounji. A pesar de que Shinnosuke entraba en la categoría "popular" de su secundaria, le costaba entablar relaciones con la chicas que se le acercaban, puesto que era un poco olvidadizo y tímido. Sin embargo, a la cocinera no le costó lidiar con ello.
En su caso, era todo lo contrario. Todavía le dolía Shampoo y por como pintaban las cosas, reconciliarse (si es que existía la posibilidad) solo les haría más daño.
—Oye, ¿por qué esa cara larga? —La de pelo azul se le acercó. Podía intuir lo que le pasaba por la mente —Vinimos a pasarla bien hoy.
—Tienes razón, Tendo —Si ella podía estar animada después de lo que ha vivido, él también lo haría.
—Bueno, querídos míos —Habló Kuno, colocándose unos anteojos de sol —Yo iré a buscar a mi amorcito y después los alcanzo. Debe estar ensayando porque no le llegan mis mensajes.
—No te preocupes —La castaña sacudió su mano como ademán de que podía irse —Iremos a alguna de las atracciones mientras tanto.
—¡Diviértanse! —El muchacho se dió la vuelta para buscar a su pareja.
—Bueno, ¿qué tienen ganas de hacer primero? —Se atrevió a preguntar Shinnosuke.
—Mmm —La de pelo azul quiso hacer una sugerencia, pero la vibración de su celular la desconcentró momentaneamente. Al revisarlo, era un texto de su nueva amistad —¿Les molestaría si esperamos a Ryū?
El joven de cabello largo irguió una ceja —Vaya, Kūmon se lo está tomando en serio, ¿eh?
—Bueno, él y Akane estuvieron escribiéndose toda la semana —Confesó divertida su mejor amiga —Me parece que a diferencia de Ryoga, este pretendiente sí le interesa un poco más.
—¡No es mi pretendiente! —Alegó, sonrojada —Será mi nuevo profesor de artes marciales.
—Ajá, claro —Ukyo se cruzó de brazos —¿Y que venga hoy qué tendría que ver con eso?
Tendo se encogió de hombros, muy colorada. Cierto, no podía negar que durante los últimos días, ella y Ryū estuvieron chateando y no solo sobre artes marciales, ya que él aprovechaba cualquier desvio de las conversaciones para hacerle preguntas personales. Era demasiado rara esa dinámica, puesto que ni con Ranma ni con Ryoga había sido así.
A uno lo conocía desde la infancia y el trato era más directo. El otro era su "mejor amigo"... Con permisos adicionales.
—Él quería entrenar hoy, pero ya nos había invitado Mikado —Se excusó —Y el parque es un espacio público.
Sus amigos movieron la cabeza de un lado a otro en señal de negación —Siempre a la defensiva, Akane.
—Bueno, si quieren podemos empezar con el tiro al blaco —Propuso Shinnosuke. Ese era un juego que le recordaba a su infancia, cuando pasaba las vacaciones en el bosque con su abuelo. Ellos no lastimaban a los animales, al contrario, los cuidaban, pero de vez en cuando era necesario aplicar artillería pesada para tranquilizarlos si se descontrolaban. Además, quería ganar un peluche que le gustara a su novia.
—¡Vamos! —El grupete se movilizó hasta el juego, mientras Tendo contestaba el mensaje del universitario, avisándole dónde estaría.
Al revisar su bandeja de mensajes, vió que también tenía uno de Ranma, preguntándole si asistiría hoy al espectáculo. Por lo general, los shows del parque eran bastante concurridos y la mayoría de sus compañeros acudían a verlos, así que era un hecho que él estaría ahí... Con Shampoo, quizás.
Hasta donde ella sabía, todavía estaba de novio con la china. No es que le hubiese fijado un tiempo límite para cumplir con su palabra y romper, pero a medida que el tiempo pasaba, era más incomprensible todo el asunto. De un momento a otro, su adorado tormento pasó de estar enamorado de una chica que no le correspondía, a la par que vivían una aventura, a desenamorarse de la primera para encapricharse con la segunda. ¿Por qué? ¿Cuáles eran sus verdaderos sentimientos? Sabía que Ranma era muy posesivo, pero llegar al punto de querer quedarse con las dos, trascendía los límites.
Desde que se comprometieron a ser simplemente amigos, sin derechos, el trato entre ambos podía decirse que mejoró, o volvió a sus raíces. En persona platicaban con normalidad, manteniendo ciertas distancias para evitar caer en tentación, porque las ganas seguían. Ya no debían verse a solas ni hacerse insinuaciones de ningún tipo; era jugar con fuego. Aún así, Saotome siempre intentaba mantener contacto con ella, recordándole que no desistía.
Mas no flaquearía. Ahora Ranma tendría que demostrarle qué rayos quería.
—¡Ahh, pero qué rico este algodón de azúcar! —Vociferó feliz una linda pelirroja, dándole un gran bocado a la golosína. Por más que Ranko cuidara su alimentación, no se resistía a lo dulce —¡Ñam!
Una de sus amigas se rascó la mejilla, mientras las demás la miraban con una gota en la frente —Vaya, Ranko. Pensábamos que estarías más desanimada porque tu novio se fue.
—Sí, es una lástima. Teníamos muchas ganas de conocerlo.
—Te lo tenías bien guardadito, ¿no?
Para las tres jovencitas fue una grata noticia el que su anti-romántica amiga Ranko estuviera con alguien. La muchacha era muy bonita y sí tenía admiradores, pero la única referencia de un hombre que realmente le gustara es el Doctor Tofu. Su estándar era alto y fue fiel a eso a la hora de enamorarse.
El plan se basaba en invitarla a salir y distraerla durante el viaje de su amado, aunque no parecía necesario.
Ella engulló voraz lo que comía. Anoche cuando lo acompañó a despedirse en el aeropuerto, sí sintió tristeza, pues recién se confesaron lo que sentían y ya tenían que separarse —Vamos, son solo dos semanas. Les prometo que cuando Ryoga esté de regreso, se los presentaré.
—Nosotras podríamos aprovechar la tarde para conocer a algún galán también.
—¡Ya sé! Vayamos a la pista de carreras. Seguro hay chicos guapos.
—¡Siiii! —Vitorearon las otras dos adolescentes.
La pelirroja ahogó una risa, viéndolas irse sin notar que la dejaron atrás. Sus amigas no tenían remedio. Estuvo a punto de seguirlas hasta que vió a un par de metros a cierta pandilla entreteniéndose con los juegos de puntería: Akane, Mousse, Shinnosuke y Ukyo. De no conocer el contexto, pensaría que se trataba de una cita doble. Si tan solo Ranma y Shampoo los estuvieran mirando, morirían de celos.
—Akane, creo que yo tampoco actué del todo bien que digamos —Murmuró para si misma, a la par que caminaba robóticamente hasta allá. Su novio le aseguró que todo se aclaró con la de pelo azul, y a ella más bien le alegraba aquel repentino romance. Pese a ello, era inevitable sentir cierto remordimiento por "robarle" a Ryoga —¡¿Cómo están?!
El cuarteto frenó lo que hacían ante el llamado de la voz femenina —¡Hola, Ranko! —Saludaron casi en unísono.
—Qué gusto verte —Tendo le dedicó una amable sonrisa —¿Viniste a ver el show?
La de trenza empezó a tatamudear —Pues... Sí. Como Ryoga está de viaje, mis amigas... —Se mordió la lengua al creer que estaba hablando de más.
—Cierto. Espero que haya llegado bien —Contestó sin inmutarse del nerviosismo de la otra.
Los acompañantes de esta se quedaron en silencio, observabando atentamente la conversación. Sí, se supone que no existe ningún tipo de rivalidad o rencor por lo de Hibiki, pero querían estar seguros.
La pelirroja y la chef intercambiaron miradas cómplices, indicándole una a la otra que necesitaba espacio para hablar con la aludida —¡Ya sé! Mousse, Shinnosuke, vayamos a encestar. Seguro se sacan todos los puntos —Dijo Kounji de la nada, apartándose junto a los varones.
—¿Eh? —Akane los miró confundida.
La joven Saotome aclaró la garganta —Yo... supongo que debo disculparme contigo.
—¿Por qué?
—Verás, lo que pasó con Ryoga... Nosotros no...
—¡No, Ranko! —La detuvo, captando lo que diría —No lo digas. Ustedes no hicieron nada malo.
—De todas formas quiero que quede claro, jamás me acerqué a él con otras intenciones.
—Lo sé —Se llevó una mano al pecho —Fui yo quien estuvo a punto de cometer un grave error si no hubieras aparecido. Debí ser sincera con Ryoga desde el principio.
—¿Sabes? Él siempre estuvo enamorado de ti... desde niños —Reveló —Fue a partir de los viajes laborales que estuvo haciendo que su visión sobre la vida cambió y, bueno, digamos que quería sentar cabeza.
La de cabello corto, sonrojada, se dedicó a escucharla atentamente —Siempre ha sido alguien muy formal.
—Sin embargo, ya sentías algo por Ranma y, por más que intentó reemplazarlo, entendió que en tu corazón solo tenía lugar como amigo. Se retractó en el último minuto, cuando pasó lo del restaurante —Explicó.
—¿Ryoga te contó todo esto? —Sus ojos se tornaron llorosos —Soy de lo peor. No quise ilusionarlo.
Ella asintió —Quiso luchar contra sus sentimientos por lealtad a ti, pero supongo que hicimos click.
—En serio, les deseo lo mejor —Manifestó con sinceridad —Me hubiese gustado que fuera así con Ranma.
—La verdad no sé que es lo que planea —Puso los brazos en jarras —Yo siempre le dije que solo estaba idealizando a Shampoo, y ahora que se le rompió la burbuja, no sabe cómo solucionarlo.
—Sí, pero todavía no ha sido capaz de admitir qué siente por mí —La voz se le hizo hilo y apretó los puños —Es un egocentrico.
—Si quieres mi consejo: deja que él solo lo resuelva —Puso una mano en su hombro —Ya le dijiste que lo amabas y cediste a cada una de sus tonterías. Ahora son solo amigos. Que sea él quién dé el siguiente paso o estarán siempre subidos a la misma montaña rusa.
El ángel Kasumi hizo aparición, con las manos en oración —Sororidad femenina. ¡Qué lindo!
La diablilla Nabiki rodó los ojos —Te recuerdo que la verdadera enemiga es otra.
—Gracias, Ranko. Me alegra que seamos amigas.
Mensaje de Akane: "¡Hola, Ryū! Te estaremos esperando en el tiro al blanco".
—Bien, espero que sigan ahí —Murmuró para si mismo una vez que arribó al parque de diversiones. Los nervios se lo comían vivo; no tendrían una cita como tal, mas era bastante similiar si podía conseguir tiempo a solas con Akane.
La divisó a lo lejos, de espaldas y charlando con una persona que no identificó. Se le veía distraida, lo que lo llevó a idear una forma bastante arriesgada de romper el hielo ya que, si no salía bien, quedaría fatal con la muchacha. Era un ejercicio bastante común que aplicaba con sus alumnos del club de artes marciales para desarollar la intuición.
Se acercó sigilosamente a través de la muchedumbre con intención de encajarle un puño por la espalda (suave, por supuesto, en caso de que no lo esquivara) —Perdóname, Akane. Espero que esto salga bien —Dijo para sus adentros, avalanzando el brazo.
Efectivamente, cuando solo quedaban unos centimetros de distancia para concretar el golpe, la de cabello corto se volteó con agilidad y lo bloqueó ayudada del antebrazo. El movimiento fue tan rápido que ni siquiera había notado aún que se trataba de Ryū, poniéndola a prueba.
Los dos no cortaron la posición de pelea sino hasta un par de segundos posteriores —Lo sabía. No dudé en que me detendrías.
—Huh, eres tú Ryū —Musitó sorprendida. Recién en ese momento notó que todas las personas a su alrededor los miraron espantados, incluídos sus amigos.
—Lo lamento, no quise asustar a nadie —Se sobó la nuca con vergüenza —Se... Se me ocurrió que podíamos hacer una pequeña práctica de defensa... Nada más.
Akane pestañeó incrédula repetidamente. Realmente ocurrió tan deprisa que no lo proceso al instante, solo se dejó guiar por la alerta de su sexto sentido; habilidad que todo peleador debe tener desarrollada. Tal vez no estaba tan fuera de forma como pensaba.
—¿Dices que ese chico quiere con Akane? Pero si la intentó golpear —Le susurró Shinnosuke a Ukyo en el oído. Ella no salía del shock; Mousse, por otro lado, no se inmutó.
La consiencias buena y mala de Tendo también se asustaron —¡¿Qué carajo?!
—¿Ryū Kūmon? —La pelirroja lo reconoció, aún impactada —¿Se conocen?
—¡Oh, Ranko!, !Hola! —Ahora el universitario estaba más abochornado por lo sucedido —¿Eres amiga de Akane? Estoy apenado.
—Debí suponer que se conocían —Dijo la de pelo azul —Estuve pidiendo información en la Universidad Experimental con Mousse y fue Ryū quien nos ayudó.
—Ah, cierto. Eres parte del consejo estudiantil —Recordó la joven Saotome —Cuando ingresé, también me estuviste acompañándo, aunque vamos en carreras distintas.
Ranko cursaba el primer año de Administración de Empresas, mientras su compañero Ryū era estudiante del segundo año de Terapia Física.
—Lo que sucede es que aparte me ofrecí a practicar artes marciales con Akane —Explicó Kūmon, sin dejar de sentir vergüenza —Por eso aparecí así... Para medir sus capacidades.
—¡¿Vas a retomar las artes marciales?! —La de trenza la miró sorprendida, rememorando el descubrimiento sobre sus familias y las luchas aquella noche en el Naniwa —¿Ranma lo sabe?
—¡Qué piense lo que quiera!
—¿Eres bueno peleando, verdad Ryū? —Se dirigió ahora al muchacho. En su ojo se formó un pequeño tic.
—No te preocupes. Estoy seguro de que le enseñaré bien.
—No creo que lo diga por eso —Soltó el chino, mientras al resto les rodaba una gotita por la sien.
—Tendrás que darle un muy buen premio al ganador, querida Akane —La diablilla habló sugerente, recibiendo una mirada fulminante por parte del ángel.
Ukyo dió un paso adelante y cambió el rumbo de la conversación —Bueno, ya que estamos todos, mejor sigamos jugando. Pueden unírsenos si quieren, Ryū y Ranko.
—Entonces... ¿A dónde vamos primero? —Preguntó Asami al grupo conformado por sus frecuentes amistades de la escuela, con el cual recién llegaba al parque de diversiones.
—Por mí cualquier cosa está bien —Alegó Yuka.
—¡Sí! —Secundó Hiroko.
—Yo digo que vayamos a las autos chocones —Propuso la capitana de porristas, Mariko.
—¿Quién dijo que podías escoger, Konjo? —Kodachi le propinó un codazo —Iremos al carrusel y punto.
—¡¿Por qué tenemos que hacer siempre lo que dices?! —Le reclamó.
Detrás de ellas, el novio de la Rosa Negra y miembro del equipo de baloncesto de Furinkan, Kirin, se golpeó la frente con la palma de la mano ante otra de las típicas peleas que tenían las féminas. Hiroshi y Daisuke, solo se rieron.
Sayuri iba a poca distancia del resto, observando de reojo a la persona que caminaba a su par. No podía sacarse de la cabeza las sospechas de algo incierto que su amiga china le había sembrado —Es una lástima que Shampoo no pudiera venir —Le lanzó finalmente.
Un escalofrío recorrió a Ranma de pies a cabeza —Emm, sí. La pobre amaneció enferma.
—Qué extraño que no quisieras ir a cuidarla.
El cuerpo se le tensó aún más —Es que necesita descansar.
Hiroshi se volteó al escuchar la charla —Obviamente, Sayuri. Lo menos que haría sería reposar si tiene a Ranma en su casa.
Casi todos emitieron una carcajada, menos el de ojos azules que arrugó el gesto por culpa de dicho comentario, y Sayuri, quien no perdió detalle de su cara de desagrado.
Aunque sonara cruel, Saotome agradeció a todas las deidades del universo el que su novia tuviera malestar y decidiera quedarse en casa. Necesitaba espacio para convivir con Akane sin que ella estuviera merodeando o haciéndole cuestionamientos incómodos acerca del vínculo que tenían. Eso estaba empezando a darle miedo, ¿acaso los descubrió? No se arriesgaría a que se desquitara. Le tocaba ser cauteloso.
—¡Ahí va! —Exclamó Shinnosuke, agitando un mazo sobre su cabeza. Él y sus amigos habían ido a la máquina de medición de fuerza, donde tenía que pegarle a un botón usando dicho objeto y así obtener un resultado del contador.
Kounji lo abrazó, plantándole un beso en la mejilla luego de que el medidor subiera un poco más de la mitad —¡Eres asombroso!
—Es tu turno, Ryū —Alentó Akane, pasándole el mazo.
El universitario lo sujetó firmemente y, de un suave balanceo, le dió al objetivo logrando que llegara hasta lo más alto. Las personas a su alrededor aplaudieron y él se ruborizó.
—¡Waoh! De verdad que eres fuerte —Ranko pestañeaba sin parar —No en vano diriges el club de artes marciales.
—Jeje, gracias.
—¿Quieres intentarlo, Mousse? —Le preguntó ahora al de cabello largo.
—Sí, claro —El adolescente agarró el martillo y se tomó unos segundos de concentración para clavar el golpe. El puntaje resultó siendo el mismo que el de Kūmon.
Las tres jóvenes del grupo se le quedaron viendo, fascinadas. El chino era excelente en el baloncesto y otros deportes; en ese sentido estaba comparado con Ranma.
—Como lo sospeché, él también es un peleador.
—¿Qué? —Las chicas le prestaron atención al de ojos verdes tras decir aquello.
—Mi amigo Mousse es descendiente de las Amazonas chinas —Le contó Shinnosuke —No está tan interesado en las luchas, pero es habilidoso.
—Ahora que recuerdo —Cuchicheó la pelirroja con las otras dos —A Ranma siempre lo reprendían en la primaria porque se la pasaba retando a Mousse. Jamás entendímos la razón.
Tendo suspiró, comprendiendo un poco más los orígenes de esa rivalidad. No se trataba únicamente del triángulo amoroso con Shampoo, también era una cuestión de orgullo y competitividad. Lo más probable es que el joven de trenza jamás se imaginaría, cuando ingresó a Furinkan el año pasado, que iba a reencontrarse con su frenemie.
—Tendo, faltas tú —El de lentes le extendió el mazo.
La mencionada tragó en seco, dudosa de medirse con sus amigos. Era un simple juego, no una competencia. Sin embargo su propia autoexigencia la obligaba a lucirse —De acuerdo —Respiró profundo mientras analizaba cómo ejecutar el movimiento. Pese a que no estaba pensando en el tema, su imaginación le jugó una mala pasada, provocando que el recuerdo de Ranma y Shampoo besándose viniera a ella.
—¡AH! —El instrumento se batió fiero, azotándo en el blanco ante la atenta mirada de los espectadores. Ella no llegó hasta el tope del contador, pero sí subió hasta bastante más arriba de la mitad, superando incluso a Shinnosuke.
A Kūmon le brillaban los ojos —En serio, eres increíble.
La sangre se le movió a las mejillas, siendo sacada de su letargo por una voz masculina muy familiar.
—Bien hecho, Akane.
Tanto ella como sus acompañántes se paralizaron, mas no se extrañaron, ante la presencia del chico Saotome. Era de esperarse que él apareciera tarde o temprano.
—Ho... Hola Ranma —Le saludó con naturalidad.
—¿Qué tal todos? —Se dirigió a los demás, mirándolos uno a uno. Que Mousse se estuviera juntando con ella no era novedad (le disgustaba igual), pero sí encontrarse con su prima y... —¡Otra vez ese sujeto! —Gruñó.
—Primito, así que ya llegaste —Ranko quiso molestarlo —Te estabas tardando.
—Qué pesada —Bufó entre dientes.
—Oh, tienes un primo —Ryū habló, desconectado de toda la situación —Se parecen mucho.
El pelinegro de ojos azules carrespeó, mirando fijamente al desconocido que tenía al frente. Recordaba perfecto cuando fue a buscar a Akane en Furinkan para devolverle el dichoso pañuelo, y no le gustó en lo absoluto que además se ofreciera a entrenarla —¿No nos van a presentar?
—Me llamo Ryū Kūmon —Se presentó él mismo —Estudio con Ranko en la Universidad Experimental de Nerima.
—Ranma Saotome —Dijo seco —Soy su primo... y el mejor amigo de Akane.
El universitario captó la malicia en sus palabras. El aura que desprendía evocaba al peligro, como queriendo hacerle una advertencia sobre algo inpercepetible para él —Mucho gusto.
—Ten cuidado, Saotome —Comunicó el chino, intentando fastidiarlo —Ya viste que Tendo tiene fuerza.
Este se cruzó de brazos, poniendo una expresión infantil —Por supuesto que es fuerte, ¿acaso no han visto cómo me golpea?
—¡¿Qué te pasa, idiota?! —Encaró la aludida, olvidando que Ryū los miraba sin comprender.
—¡Ranma, ahí estás! —Se apersonó Kodachi, seguida de su séquito —Creímos que te habías perdido —Calló momentaneamente al percatarse de que sus otros compañeros estaban ahi —Oh, viniste a saludar a los plebeyos.
El grupo frunció el seño. La gimnasta siendo tan desagradable como siempre.
—Estoy bromeando —Prosiguió —Mousse, Shinnosuke, pueden venir con nosotros si quieren. Después de todo, hay que mantener las apariencias.
—Déjalos, Kodachi —Mariko trató de interferir. La apodada Rosa Negra se rodeaba de un selecto grupo social conformado por figuras destacadas en Furinkan, es decir, atletas o alumnos de estatus social alto. A todos los demás los consideraba inferiores.
—Gracias por el ofrecimiento, pero estamos bien con mi novia y nuestros amigos —Respondió Shinnosuke, enfatizando "novia" y "amigos". Mousse se limitó a voltearle los ojos.
A la de coleta casi se le cae la mandibula —Ugh, qué mala imagen están dando. Pero como quieran —Giró para marcharse —Vamos, Ranma. íremos a pasear en los botes... ¿Ranma?
El de trenza permaneció estático en su lugar —Lo siento, pero yo también me quedo.
—¿Qué? —La pelinegra se estremeció de rabia. ¿Cómo se atrevían a desafiarla y olvidar sus puestos? No los perdonaría —¡Jum!
—¡Espera, Kodachi! —Su novio Kirin, corrió tras de ella, quien se fue en zancadas. Yuka, Asami, Hiroko, Mariko, Daisuke y Hiroshi los siguieron sin opinar nada al respecto.
Sayuri lo miró inexpresiva, procesando ciertas cosas que tenía en mente —Diviertanse —Musitó, yendose también.
Hubo un pequeño detalle que llamó la atención de los presentes: faltaba la de cabellera violácea entre ellos. No estaba apabullando a su novio con sus extravagantes muestras de afecto, ni intentando darle celos a su ex en consecuencia. ¿Será que finalmente cortó con Shampoo? Se preguntaban Akane y Mousse.
—Oye —La pelirroja lo encaró, dispuesta a seguir sacándolo de sus casillas —No veo a Shampoo por aquí.
—¡Qué ganas de joder! —Le gritó, irritado.
—¡Oigan! —La chef cortó la discusión, apuntando a su celular —Tatewaki me acaba de escribir. Él y Mikado están en la fuente de sodas.
—Mejor vayamos a buscarlos —La de pelo azul quería huir antes de que se armara un númerito. El resto no tuvo más remedio que seguirla.
"Now I'm running and I can't stop anywhere I go,
I think about it every day and night, I can't let go.
Man, I'm never the same. We were shotgun lovers,
I'm a shotgun running away".
En una minúscula mesa de la estación de bebidas, el grupete se reunió para refrescarse tomando gaseosas. Al ser un mueble de reducido tamaño, tuvieron que sentarse apretujados unos con otros, quedando Akane nada más y nada menos que en medio de Ranma y Ryū, los cuales se miraban con recelo.
—A esto le llamo yo diversión —Suspiró la diablilla Nabiki, babeando por los dos machos que la rodeaban.
—Pervertida —El ángel Kasumi se persignó.
A su vez, el adolescente de trenza escapaba del gesto incriminatorio que le dedicaba Sanzenin, temiendo que pusiera a Tendo en su contra por lo del otro día en ese mismo parque. Sin embargo, al no haber señales de Shampoo, el bailarín le daba el beneficio de la duda. Toda la escena transcurría en silencio, mientras una banda emergente interpretaba cerca de ellos.
"So come a little closer,
There is something I could tell ya
You are such a rollercoaster
And a killer queen you are".
—Bueno, chicos —Mikado se atrevió a hablar, poniéndose de pie. Se había tomado un break del ensayo —Quiero agradecerles por apoyarme y venir a ver la muestra. Yo debo volver con mi equipo a finiquitar detalles, pero los estaré esperando en el escenario cuando arranque el show.
—Cuenta con ello, bombón —Aseguró Kuno —¿Cuánto tiempo tenemos?
—Queda una hora todavía. Vayan a alguna atracción mientras tanto.
—Bien, ¿a dónde vamos ahora? —Cuestionó Ukyo luego de que su amigo se fuera.
El chino alzó la vista, admirando la colosal maquinaria que atravesaba las alturas —La montaña rusa se ve interesante.
—¡Excelente idea! Y parece que no hay tanta fila —Aprobó su mejor amigo.
Akane se encogió de hombros —No lo sé. Las montañas rusas me dan un poco de miedo.
—¡Yo voy contigo! —Las miradas se posaron en los dos muchachos que exclamaron al unísono. Ellos, por su parte, mantenían la misma pose retadora entre sí.
—Disculpa, pero, ¿qué hay de tu prima? —Tiró el universitario, tratando de sacar ventaja.
—¡No, gracias! —Ranko no disimuló su sonrisa burlona —Puedo ir con Mousse —Anunció, agarrándolo del brazo. Al aludido se le subieron los colores al rostro.
—Sino podemos quedarnos acá a mirar el circo —Bromeó Kuno, haciendo alusión a la riña de los pelinegros por su amiga.
—Cierra la boca —Masculló colorada la de cabello corto, terminando de sorber su refresco.
—Arréglense ustedes —Se levantó el adolescente de gafas —Yo sí quiero subirme.
—¡Vamos contigo! —Ukyo, Shinnosuke, Ranko y Kuno lo siguieron.
—Súbamos juntos, Akane —El mayor le tendió la mano.
Saotome apretó la mandíbula, conteniéndose para no pelear. ¿Por qué demonios le ocurría lo mismo? Primero fue el bobalicón de Ryoga, que en un giro inesperado de eventos se puso en pareja con su prima, y ahora era este salido de la nada. No tenía un solo momento de alivio con Akane, puesto que le aparecían pretendientes de todos lados.
Le daba miedo pensar que ella terminara escogiendo a alguien más por su culpa de su incapacidad para hacer las cosas.
—Akane —Le llamó, captando su atención —Yo... quería que pasaramos el día juntos. Hace mucho que no estamos solo los dos.
—Ranma —Ella no pudo evitar que el corazón se le acelerara.
Kūmon se echó para atrás; su aguda intuición le indicaba que entre ellos sucedía algo más que una amistad. Posiblemente se gustaban y aún no daban el paso de confesarse... Eso lo desiluionó.
El semblante de la joven se endureció —¿Y tu adorada novia?
Ahora mismo podía abrirse la tierra en dos y tragárselo. Nuevamente, el tema de Shampoo salió a colasión, impidiéndo que compartieran un segundo de cercanía. No estaba haciéndose el desentendido, había dado su palabra de ponerle fin a esa incoherente relación y darle su lugar a Akane. Por supuesto que cumpliría, simplemente no sabía cómo proceder sin perjudicarlas en el proceso.
—¡Novia! —El de ojos verdes recobró la esperanza. Todavía podía conquistar a la de pelo azul.
Ella resopló al no recibir respuesta. El silencio era una después de todo —Alcancemos a los demás.
La chica siguió de largo, siendo observada por sus dos interéses amorosos. Ni Ranma ni Ryū se dijeron nada, bastó con dedicarse otra mirada retadora como decreto de guerra. Ninguno iba a permitir que el otro se quedara con la fémina en cuestión.
—Entonces, ¿Le gustas a Ryū? —Interrogó la pelirroja, sentada a su lado en la montaña rusa.
Su amiga temblaba asustada, aferrándose con brío al cinturón de seguridad —Ahora no puedo pensar en eso.
Ranko estiró con cuidado el cuello, divisando a su primo y compañero de universidad sentados dos asientos más adelante que ellas. Al final, como los varones no dejaban de discutir sobre quién acompañaría a Akane, los encargados del juego mecánico los acomodaron por su cuenta: Mousse con Shinnosuke, Ukyo con Kuno, ella y Akane, y la cereza del pastel, los dos nuevos adversarios.
—Veremos qué haces ahora, primito —Meditó, sintiendo el odio que emanaban desde lejos, mientras el carrito descendía en la primera vuelta del artefacto.
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Notas de autor:
Haré una pequeña confesión por la cual me van a funar y estoy dispuesta a aceptarlo. Resulta que, desde hace ya varios años, tenía escrito un mini borrador del capítulo 23 que pudo haber sido publicado, pero nada tiene que ver con lo que acaban de leer (créanme, no estaba tan bueno tampoco).
Aprovechemos de repasar ciertos ítems no tan claros para refrescar la memoria:
1. Ryoga viene de una familia de empresarios floristas que tienen negocios nacional e internacionalmente, por lo que suele hacer viajes de trabajo al ser el próximo CEO.
2. Ranma y Mousse se conocían antes de Furinkan porque estudiaron juntos en otra escuela.
3. Si bien las artes marciales no tuvieron tanto lugar en los primeros capítulos, la idea siempre fue que saliera a relucir como una práctica importante en la historia de los protagonistas.
4. Shampoo empezó a sospechar de Ranma y Akane tras una conversación con Sayuri.
Si se me escapa algún otro detalle, no duden en aclarármelo. Aunque releí mil veces mi propio fic, puede llegar a pasar. Como por ejemplo, el que estuve escribiendo mal el nombre de Ryū y recién ahora me di cuenta, lol.
Por cierto, si quieren escuchar la canción que aparece casi a lo último, se llama Rollercoaster de Bleachers.
¡Hasta dentro de otros ocho años! (Mis traumas, mis chistes). No es cierto, nos volvemos a leer muuuy pronto. XOXO
