Una linda historia de Navidad

Cae la nieve en la Nochebuena y Naruto no tenía nada mejor que hacer. No tenía una buena relación con sus padres desde que recordaba debido a un asunto de favoritismo descarado, pero tampoco es que los extrañara demasiado. El Uzumaki de cabello rojo y ojos azules no tenía amigos en la ciudad a la que se había mudado y nunca le había gustado la Navidad en particular porque nunca la había pasado bien.

Los locales ya estaba cerrando y no había donde ir, así que el rubio se fue a su carro. Sin embargo, notó que una chica llegaba muchos regalos de Navidad y bastante comida, a lo que este la ayudó porque se le habían caído varias cosas.

—Disculpe, señorita. Se le cayó esto—.

—Oh, gracias. Es muy amable. Disculpe la molestia, puede sostener esto mientras pasa un taxi—.

—Hmmm, dudo que vaya a pasar un taxi. Nadie trabaja a esta hora—.

—Repampanos, que mal—.

—¿Quién dice rempampanos en estos días?—.

La chica era muy linda, era una mujer joven de ojos blancos tirando entre plata y lila, además de un cabello azul oscuro inusual. Su piel era bastante pálida y era bastante bajita, pero hermosa.

—Chispas, no voy a poder llegar a tiempo a mi hogar—.

—¿Dónde vives?—.

—Bueno, en realidad voy a la casa de mis padres. Ellos están organizando una cena familiar, nuestra familia es realmente muy grande—explicó la chica sería.

—¿Por qué fuiste a comprar las cosas a esta hora?—.

—Es que llegaron más personas de lo que teníamos en mente—.

—Hmmmm, deja te llevo a tu casa—.

—¿Qué? No quiero molestar, no deberías estar lejos de tu familia—.

—Ja, mi familia vive en otra ciudad y no me invitaron a una fiesta. Estoy peleado con ellos—mencionó el joven como si nada.

—Uy, lo siento—.

Asi, Hinata aceptó y aunque no debería estar en el auto de un extraño, sentía algo raro. Era como si pudiera confiar en el sujeto que apenas conoció en ese lugar.

—Me llamo Naruto Uzumaki—.

—Soy Hinata, Hinata Hyuga—.

—Deberias haberle pedido a un familiar que te ayudara con las cosas—mencionó el rubio curioso.

—No queria molestar a ninguno de los familiares—.

—Bueno, no importa ahora—.

En ese momento, llegaron a la residencia de los Hyuga que era bastante grande, siendo de una familia bastante acomodada. Hinata notaba que no había lugar donde estacionarse, pero reconoció un automóvil que era de su ex novio.

—¡Ay no, no de nuevo!—.

—¿Qué pasa?—.

—Mi ex vino a la fiesta. Seguro que mis padres quieren una reconciliación—suspiró la chica.

—Ya veo, entonces la salida fue una trampa de tus padres para evitar que huyeras y cedieras a la presión familiar. Eso es muy sucio, es algo parecido a lo que hacían mis padres con mi hermana gemela—.

—Auch, hamburguesas. Que mal—.

—Aun no me acostumbro a tu manera de maldecir—mencionó el Uzumaki.

—No sé que hacer. Quería ir a la fiesta, pero si lo hago me van a obligar a volver con Toneri. La verdad es que no quiero, es que estoy en malos términos con él. Es muy controlador, no lo aguanto—.

—Hmmm, ya entiendo. Hmmmm, ¿Qué podemos hacer?—.

—Gracias por las cosas, tengo que bajar las cosas. Ve a tu casa, puedo sola—.

Naruto alzó la ceja y sabía que no podía dejarla sola, era bastante torpe y posiblemente iba a terminar en una relación disfuncional, así que hizo una locura.

—Hagamos algo, ¿Qué tal si finjo que soy tu novio?—.

—¡¿Qué?! ¡¿Estás loco?! ¡No puedo hacer esto! ¡Es una locura!—.

—Tranquila, soy un buen actor. Te voy a sacar de este apuro. Además no tengo algo mejor que hacer—le sonrió el rubio muy confiado.

Naruto se bajó del vehículo y simplemente entró a la fiesta con Hinata por fortuna, había caído nieve y no tenía que ir tan elegante, así que era de esperar que no tuviera tanto estilo. Los Hyuga vieron entrar a Hinata y todos vieron con la boca abierta a Naruto tomado de la mano con la chica de cabello azul.

—Hola a todos—saludó el Uzumaki como si nada y Hinata tenía mucha vergüenza.

—¡¿Qué significa esto?!—exclamó Toneri enojado.

—Mucho gusto en conocerlos, soy el novio de Hinata—.

Todos tenía la boca abierta y varias mujeres en el lugar se sonrojaron porque Naruto era un papucho. El Uzumaki ya había identificado quien era Toneri y era un sujeto muy albino, no encajaba con el parecido de su familia por nada, pero no era el único enojado.

—¡¿Por qué nunca dijiste que tenías novio?!—exclamó un sujeto castaño de ojos blancos.

—E-es que quería darles la sorpresa—solo dijo Hinata con miedo y avergonzada.

—No te preocupes, cariño. Queríamos hacer lo nuestro público hoy—alegó Naruto empezando a ganarse la mirada de odio de muchos familiares varones.

—¡Hinata, no pensé que me fueras a hacer esto!—dijo ahora Toneri muy serio pero Naruto se interpuso entre ella y el sujeto.

—Cuidado como le hablas, no soy tan refinado como para ponerte en tu lugar si le tocas un cabello a mi amada—.

Naruto sintió mucho calor en su espalda y era Hinata que estaba tan avergonzada que parecía tetera en punto de ebullición. La chica estaba apenada de que la defendiera así, como doncella de cuento.

—Lo siento, Toneri. Pero lo nuestro no puede ser—solo dijo la chica que no quería encararlo.

El sujeto salió enojado de ahí muy enojado y los padres de Hinata no se veían felices. El Uzumaki tomó la mano de Hinata y la llevó lejos de la mirada de los familiares, para calmarla.

—Ya se fue ese infeliz. Tenías razón, es un idiota—declaró el Uzumaki.

—Gracias, pero la fiesta se volvió incómoda—.

—Era eso o volver con Toneri. Tú confía en mí, deja que me encargue. La verdad es que odio a los familiares entrometidos—.

Hinata estaba muy agradecida y la verdad es que su corazón latió muy fuerte cuando Naruto la defendió así. Aunque fue novia de Toneri, no estuvo realmente enamorada y ahora mismo sintió más emociones que todo ese rato de relación.

Las miradas de tensión posaban por la pareja que ignoraban olímpicamente a los familiares entrometidos y Naruto estaba haciendo tan bien su actuación que si parecían novios.

—¡¿Cómo es que Hinata conoció a este patán?! ¡Ella ni siquiera tiene amigos!—reclamó Hanabi a Neji.

—No lo sé, voy a hablar seriamente con él—.

Hinata se fue al baño porque tomó mucho ponche y fue abordado por el par de matones. Era obvio que lo iban a amenazar o a interrogarlo porque les parecía sospechoso, pero el Uzumaki dio su mejor sonrisa.

—¿Qué te traes con mi prima?—preguntó el castaño.

—La amo, solo eso—.

—No te hagas el chistosito porque no lo eres, ¡no lo eres!—dijo Hanabi muy enojada.

—Miren, se que están celosos de que les voy a robar la atención de Hinata pero ella los va a querer siempre—se hizo el idiota el Uzumaki.

—¡No, lo que es sospechoso es que mi hermana nunca ha tenido amigos por merito propio! ¡¿Por qué nunca supimos de ti?!—dijo la adolescente muy sospechosa de la situación.

—En primera, no tengo que darles explicaciones. En segundo lugar, no le parece cómodo que estén espiando y controlando la vida amorosa de Hinata. En tercera, tienen muy buena comida. Felicitaciones al chef—alegó el Uzumaki eligiendo sus palabras cuidadosamente.

En ese momento, Hinata volvió del baño y vio a Neji y Hanabi discutir con Naruto. Ella fue a ver qué pasaba y ellos se callaron una vez que vinieron, a lo que el rubio le sonrió.

—Hola, cariño. Acabo de conocer a tus familiares. Tu hermana es un encanto y tu primo es bastante educado—mintió el Uzumaki y Hinata captó la indirecta.

—Si, que bueno. Ustedes dos, quiero que me dejen a solas con mi novio—.

Hinata sonrió de forma tan amarga y enojada que los dos se alejaron del miedo. Estaba enfadada porque sabían lo controladores que eran esos dos y suspiraba porque querían alejar a Naruto de ella.

—Lo siento por lo que te dijeron, ellos no son malos—.

—Son pesados, no es nada nuevo para mi. Lo siento por soportar esto—.

—Gracias por hacer esto por mi, eres un buen sujeto—.

Hinata sabía que el Uzumaki era muy lindo con ella y le había tomado confianza muy rápido. El rubio tenía muchos problemas sin resolver y ganaba nada ayudándola, pero la verdad es que ella le caía muy bien, quería saber más de la chica.

—¿Quieres salirte de la fiesta y venir conmigo a un lugar especial?—le propuso el hombre a la mujer.

—Uy, si. Suena espléndido—.

—Nadie dice espléndido, pero vamos—.

Nadie se dio cuenta de que Hinata y Naruto se escaparon de la fiesta hasta que fue demasiado tarde. El par de tarados se había ido directo a ver un enorme árbol de Navidad en el centro de la ciudad y brillaba tanto que adornaba el hermoso parque donde estaban metidos.

—Que bonito, no había venido aquí en esta fecha—dijo la chica sentada en una banca.

—Si, me gusta venir aquí en este día. Fue mi único consuelo de estás fechas—.

—¿Era tan mala la situación en tu familia?—.

—Si a ti te sobreprotegen, a mí me hacen a un lado. Ya sabes, tener una hermana prodigio en lo que se propone se roba la atención de tus padres. Esto ha sido desde que nací, no me gustaba esta fecha porque era la máxima prueba de que todo el amor que debería recibir no es para mi—le contó el rubio con un tono amargo.

—Pero ahora estás conmigo, una extraña, pasando una Navidad incómoda que no le incumbía—.

—Ja, la verdad es que fue la mejor Navidad. Es raro estar con alguien en estas fechas, no me gustaba nada más que pasara el día y que todo terminara. Creo que hoy fue muy buen día—.

Hinata le sonrió y le tomó la mano, así que el rubio la abrazó, más que nada porque la nieve cayó más fuerte y el frío era más fuerte.

—Naruto, ¿esta bien que continuemos con esto de ser novios de mentira? La verdad es que me gusta estar contigo y eso que solo tenemos poco tiempo de conocernos—.

—Si, ¿por qué no? Al menos me aseguro de mantener alejado a Toneri de tu vida—.

Los dos sonrieron y esa fue la primera Navidad que pasaron la futura pareja. Pasó un año después de eso y entre ellos ya habían formalizado su unión de manera natural. Aún no vivían juntos porque los Hyuga eran bastante pesados con eso, pero el rubio sabía que debía ser paciente. La Navidad volvió a llegar a la ciudad y una invitación llegaría a Naruto.

—¿Tus padres te invitaron a una fiesta de Navidad?—.

—Sí, que raro. Tenía años que no me invitaban, me han llamado últimamente por teléfono pero no les he contestado—.

Hinata no sabía que hacer en estos casos, pero no quería ir a la fiesta de sus padres otra vez. Todavía andaban algo resentidos con Naruto por el tema de Toneri y el Uzumaki captó la indirecta.

—Bueno, el año pasado sufriste un poco. Ahora me toca a mí, quiero dejar las cosas con mi familia—dijo ahora el rubio.

—Que bien, entonces estaré lista el día de hoy—.

—Solo espero que estés lista para todo. Son unos idiotas—.

Hinata sabía más o menos como lidiar con esto, así que se preparó y su que los padres de la Hyuga no deseaban que se perdiera la fiesta, mencionó que solo sería un rato ya que las cosas podrían ponerse salvajes.

—Llegamos—.

—Hay mucha gente—.

Los padres de Naruto conocían mucha gente, eran bastante influyentes pen la ciudad y por ello es que le costó mucho al rubio desligarse de ellos. Cuando lo vieron llegar, se sorprendieron de que estaba acompañado de una belleza como la chica.

—¿Naruto?—se oyó a una chica de cabello rosado en shock.

—Hola, Sakura—.

—¿Quién es…ella?—quiso saber la chica.

—Es mi novia—.

Hinata tenía un radar de mujeres encimosas y peligrosas desde que formalizó su romance con Naruto y habían muchas pretendientes que habían llegado al lugar. Era muy obvio que iban a usarlo como Módena de cambio, así que se abrazó del rubio y puso su mejor sonrisa.

—Soy Hinata Hyuga, mucho gusto—.

En la fiesta habían muchas amigas de la infancia de Naruto, pero que habían terminado muy mal por culpa de la hermana gemela del rubio. En resumen, la chica era como la típica protagonista de su obra a la que el mundo le daba sus favores y Naruto era el NPC de la serie.

—Naruto, es un gusto verte. No sabia que tenías novia—se veía nerviosa a otra chica.

—Hola, Shizuka—solo saludó el Uzumaki con una sonrisa leve.

Ella era la hija no reconocida de Jiraiya, el padrino de los gemelos Uzumaki, una buena onee sama al inicio, pero que poco a poco comenzó a alejarse del chico hasta que cortó su comunicación.

—¡Primo! ¡¿Desde cuándo tienes novia?!—se oyó a una mujer a lo lejos.

—Ah, hola Karin—.

—Estas idiotas llegaron porque estan urgidas de aprobación. Que buena chica te conseguiste—.

Karin era quizás la más cuerda de los familiares debido a que no estuvo tanto tiempo cerca del rubio y su hermana mayor. Ella había estudiado fuera de la ciudad y frecuentaba más a Naruto por razones que a nadie le importaba.

—Me gusta ella—.

Hinata tampoco sentía malas intenciones de la chica y prometió que iba a estar en comunicación con ella después de la fiesta. El Uzumaki tenía bastantes amistades fuera de la familia, pero se había alejado de todos porque comenzaron a apoyar la decisión de sus padres, implicando que pesaba más que su lealtad. Finalmente Naruto y Hinata llegaron con las cabezas del matrimonio.

—Minato, Kushina—solo dijo Naruto con seriedad.

—No debes referirte así a nosotros, Naruto—dijo el hombre parado frente a el con algo de dolor en su voz.

—No siento ganas de decirles de otra forma—.

—Naruto, ella es tu novia, ¿verdad?—quiso saber una pelirroja que se veía más joven de lo que era.

—Soy Hinata Hyuga, mucho gusto en conocerlos—.

Kushina no sabía que pensar y es que no sabía de que Naruto ya tenía pareja. Había tanta distancia que no les dijo sobre algo tan importante, ¿por qué la eligió a ella en vez de alguien cercano a la familia?

—Hermano, es un gusto verte—se oyó una voz a lo lejos.

Naruto miró a su hermana gemela y Hinata alzó la ceja, de verdad era muy parecida a su novio, pero tenía el cabello rojo y largo, además de que su piel era más blanca. Era bastante bonita y seductora, pero Hinata no parecía estar encantada por ella.

—Hola, Mitoyo—.

—Ella es tu novia, es un bombón. Tienes un buen gusto por las mujeres—miraba ella de reojo a la chica.

—Si, Naruto tiene muy buen gusto. Es muy gentíl y amable conmigo, es la mejor persona que he conocido—dio la vuelta Hinata tomando la mano del Uzumaki.

—Si, ahora sí me disculpan tengo que ir a hablar con más conocidos. Vamos Hinata—.

Los dos padres vieron alejarse a su hijo con la chica y la pelirroja estaba enojada porque su presentación no funcionó. ¡¿Por qué no había quedado encantada con ella?! Su carisma no le había funcionado para nada y tenía que hacer más esfuerzo.

—Ay, ¿Qué fue eso? Me estaba desnudando con la mirada—le susurró Hinata al rubio.

—Si, eso noté—.

—¿Qué es lesbi?—.

—Eh, bi. No se molesta en ocultarlo, cualquier amiga que hago, se la lleva a la cama y las pone en mi contra. Me sorprende que no te hayas quedado interesada en ella—admitió Naruto su sentir.

—¡Es que es igualita a Toneri! Ay no, que asquito. Prefiero comer camarón—.

—Si, se parecen un poco ahora que lo pienso—.

Se festejo un baile y Naruto fue invitado por una vieja amiga, solo aceptando por educación. Hinata tenía un leve presentimiento de que alguien la quería acechar y fue la hermana de Naruto.

—Que mala educación, mi hermano te dejó sola—.

—Meh, solo serán unos minutos—dijo la Hyuga sonriente.

—Creo que no di una buena impresión. Tal vez podamos salir alguna vez si Naruto es tu novio, debemos conocernos mejor. ¿Qué dices?—le invitó ella con una linda sonrisa.

—Hmmm, no estoy interesada. Estoy al tanto de tu situación con Naruto y la verdad me da pereza lidiar con dramas familiares. Además, en mi corazón solo está Naruto—.

Mitoyo maldecía por dentro, nadie la había rechazado así. ¡¿Qué se creía esta tipa?! ¡Era muy dura! La verdad es que los Hyuga era muy repelentes y Hinata no era tan fácil de enganchar, solo siendo atraída por el carisma ubico de su novio.

—Al fin, me voy—.

Ella salió a bailar con Naruto al son de la música y el rubio supo con solo ver qué Hinata era la indicada. Se había portado a la altura y le dio un beso frente a todos los invitados, para sellar su amor y romper corazones que esperaba una especie de reanudación de lazos que se rompieron. Los padres de Naruto veían que su hijo estaba muy distante de ellos, pero había encontrado a alguien muy especial, un refugio para su corazón helado por la soledad más amarga.

—Me despido. Voy a ir con la familia de Hinata—se despidió Naruto de sus padres.

—Esta bien, gracias por venir—solo respondió Minato.

—Espero que vengas alguna vez—comentó Kushina sin saber que más decir.

—Nos vemos, fue un gusto conocerlos. Y díganle a su hija que deje de incomodarme, por favor—dijo la Hyuga sonriendo con una mirada tenebrosa que les dio miedo.

Ambos se fueron y Mitoyo vio alejarse a la pareja muy enojada. Nunca se había sentido tan humillada, ¿por qué ella no cayó ante sus encantos? Ella era la hermana superior, ¡que fastidio! ¡Esto no se iba a quedar así!

—Hinata, gracias por acompañarme—.

—De nada, ahora entiendo porque no te gusta ir con tu familia. Que fastidiosa es tu hermana, ahora siento que me va a acosar—.

—Eh, tendré eso en mente. Ahora hay que ir a otra cena incómoda. Al menos Hanabi es más agradable que mi hermana—.

Cuando subieron al auto, se veía a Karin dormida y borracha en la parte de atrás y la miraron feo porque no sabía cómo se coló.

—Karin, vete de aquí—.

—Llevame contigo, estoy aburrida y no tengo novio. Soy una solterona, me voy a morir virgen—decía la chica muy enfadada y algo ebria.

—Mejor la llevemos a la fiesta y que fastidie a algún familiar tuyo—sugirió Naruto a Hinata.

—Si, que fastidie a Neji—.

Karin hizo un gran show en la fiesta y se molestaron con Naruto por haberla traído, pero varios hombres la encontraron muy atractiva. Además, logró que Neji se alejara de Hinata en la fiesta y Hanabi no tuvo los suficientes ovarios para incomodar a su hermana con la pelirroja haciendo de las suyas.

—¿Cómo te fue en la fiesta de los padres de Naruto?—preguntó Hiashi viendo a Karin incomodando a Neji.

—Fue un fastidio, pero ya estoy en casa—dijo la peliazul sonriente.

—Espero conocerlos si siguen con su relación. Tal vez el próximo año hagamos una celebración en conjunto—.

Naruto sonrió diabólicamente porque definitivamente los Hyuga serian el perfecto counter de su familia de falsas relaciones, apuesto a que Mitoyo estará enojada.

—Minato, Naruto confirmó su llegada a la fiesta—.

—¿En serio? Creí que no pensaba llegar—.

—Si, pero puso una condición. Este año tendríamos que invitar a la familia de su novia—dijo Kushina con un mal presentimiento.

—Ya veo, esto tenía que pasar tarde o temprano—.

Ese dia frío de Navidad, llegaron a la fiesta Naruto con su novia y la familia de ella, a lo que ellos notaron lo bien construido del lugar.

—Que buen gusto tienen la familia de Naruto—comentó Hiashi, el padre de la novia.

—Pero hay muchos de "esos"—señaló Hanamei, la madre de Hinata a varios de Kumo.

—Madre, ¿Qué te dije acerca de ser racista?—dijo Hinata algo molesta.

—No vas a hacer cambiar de opinión de esos amantes del rap y los esteroides—.

Neji vio a los lejos a Karin que lo saludó y es que ellos ya se habían citado en la fiesta de todos modos. Esto solo lo hizo más fácil y se perdieron entre la multitud.

—Awww, que aburrido. No hay nadie de mi edad—se quejó Hanabi que se sentó y miró la oportunidad de jugar una broma.

—Madre, padre, ellos son los padres de Hinata—dijo Naruto empleando términos familiares únicamente por decoro.

—Es un gusto conocerlos—saludó Minato.

—Igualmente—dijo Hiashi muy serio.

En ese momento, salió la hermana de Naruto intentando generar una buena impresión como siempre, pero le paró a sus luces cuando miró a dos personas muy mayores frente a ella.

—Ella es nuestra hija Mitoyo—presentó Kushina a Naruto.

—Oh, es la hermana lesbiana de Naruto—dijo Hanamei sin pelos en la lengua.

—¡Mamá, no se dicen estás cosas!—reclamó Hinata.

—¡¿Quién le dijo eso, señora?!—reclamó Mitoyo ofendida por el tono que usó la señora.

—Karin, es una chica muy agradable, aunque tiene serios problemas con el alcohol. Es bastante destrampada—declaró Hiashi sin pelos en la lengua.

—¡Esa estúpida de Karin me las va a pagar!—.

—Ah, lenguaje. No sea grosera—le golpeó Hanamei con un abanico a la chica y Kushina se enojó, pero quería mantener la cordialidad.

—Ejem, pasen a comer algo. Espero que tengan una buena estadía—.

Naruto se quería reír y su hermana lo atravesaba con la mirada por el coraje que le hicieron pasar. Hinata sabía que esto apenas iniciaba y notaba que Hanabi se había perdido, algo iba a salir mal seguro.

—¡Buaaaaah, que buen tequila dieron hoy!—decia Karin borracha.

—¡No deberías beber tanto!—le reclamó Neji que le quitaba la botella.

—Bah, eres un amargado—.

—¿Por qué bebes tanto? Esto ya es un problema, casi siempre te miró ebria—.

—Para olvidar que nadie me quiere. El único chico que me he enamorado se fue con otra y mi corazón está tan roto que solo el alcohol cubre mis penas más amargas—alegó la chica pero aún tenía una mirada triste y perdida.

—No deberías estar destruyendo tu hígado. Eso de beber por alguien es de débiles, mírate. Desperdicias tu vida por algo que no fue—le regañó el Hyuga pero notó que Karin lloraba y se orinó.

—¡Ah, que asco!—.

—Creo que me pasé de copas. Que vergüenza, quiero ir a la camita—.

—¡Nada de cama, ven aquí!—.

Por su parte Hanabi exploraba el jardín adornado con luces espectaculares y preguntaba si eran de Guanajuato. En ese momento, pudo ver a la hermana de Naruto bastante triste y ella se acercó a ver qué pasaba.

—¿Y tú qué tienes?—.

—No te importa—.

—Es Navidad, no deberías sentirte triste. Tienes una buena casa, que envidia me das—.

—No tengo nada de envidiable, soy una horrible persona. La verdad es que no sé porque intento llamar la atención—admitió la chica pelirroja y Hanabi alzó la ceja.

—Que débil eres, con razón a Naruto le caes mal—dijo Hanabi sin pelos en la lengua.

—¡¿Por qué no me amas como todos?!—.

—¡Tengo sentido común, apenas te conozco! ¡Además a mi sí me gustan los hombres!—.

—¡¿Por qué todos piensan que solo me gustan las chicas?! ¡Solo que no hay chicos guapos!—alegó ella al borde del llanto.

—¡Tienes más expectativas muy altas! ¡Ay, ya entiendo porque Naruto te odia!—.

El carisma de Mitoyo había disminuido mucho el último año ya que Naruto comenzó a destacar mucho por su cuenta, además de que su mala fama de devoradora de mujeres la había alcanzado. Ahora no tenía forma de concertar un matrimonio político y se sintió más sola que nunca por haber dejado pasar la oportunidad de tener algo más real con alguien que la quisiera.

—Vamos, no te sientas mal. Aún eres joven y bonita, no vas a tardar en conseguir una relación. Solo tienes que ver en qué te equivocaste—comentó la chica de cabello castaño.

—Pero…—.

—¡No pongas excusas baratas, si eres la mitad de buena que tu hermano deberías salir de este hoyo por tu cuenta! ¡Deja de lamentar por lo que pasó y ahora enfrentar tus errores como una mujer con ovarios!—le dijo Hanabi con severidad, pero sabiendo que era lo mejor.

La pelirroja sabía que era verdad lo que decía y le dio un abrazo a la otra chica, a lo que ella no correspondió eso, pero no fue indiferente ante el gesto.

—Solo por confirmar, ¿no eres lesbi o bi?—.

—No, me das asco—.

—Que pena, eres igual de linda que tu hermana mayor. El chico que anda con Karin también está bueno, pero no quiero bajarle al novio. No quiero ganarmela de enemiga. Tendré que hacer mi mejor esfuerzo—.

—Bueno, tengo muchos parientes que querrían algo contigo. Somos un montón, pero creo que es mejor que órdenes todo en esa cabeza que tienes—.

—Si, tienes razón—.

La nieve caía y Mitoyo sonrió porque era la primera vez que sentía que tenía una amiga de verdad. En ese momento, se podía ver en la ventana algo y era una sombra de alguien en la habitación y ellas fueron a ver.

—¡Karin, deja de hacer eso!—.

—¿Hacer que?—.

La chica de cabello rojo estaba desnuda frente a él después de darse un baño y el Hyuga no quería hacerle algo en ese estado inconveniente.

—No tengas miedo, cobarde—.

Karin estaba encima de este completamente sin nada y Neji no podía zafarse de su agarre, pero fueron interrumpidos por Mitoyo que entró en la puerta y los vieron.

—¡¿Qué estás haciendo?!—exclamó Hanabi viendo todo en shock.

—¡Ayuda!—.

—Ah no, hermana. Este hombre es mío, búscate al tuyo—declaró Karin abrazando al Hyuga.

—¡No vengo a eso, estás toda borracha!—.

—Vete a la mierda—.

—¡Lenguaje, váyase a cambiar! ¡Ahora!—dijo Hanabi con un aire de autoridad que les dio miedo a todos y la mujer se fue a recoger su toalla para vestirse.

—Gracias al cielo, no vuelvo a llevar una mujer borracha a su cuarto—oraba Neji de alivio.

—Al menos eres un sujeto muy decente, otro se hubiera aprovechado de Karin y se habría ido al día siguiente—admitió la otra pelirroja que el sujeto era muy buena gente.

—No culpes a Karin por esto, ni se va a acordar de esto. Se nota que está muy atraída a ti—declaró Hanabi viendo eso.

—Si, lo se. Ella es muy caótica—.

—No la había visto así en mucho tiempo, sufrió mucho cuando la rechazó Sasuke y empezó a andar con Sakura. No vayas a lastimar su corazón—comentó la Uzumaki yendose de la habitación.

—¿Desde cuándo eres amiga de la hermana de Naruto?—.

—¡Soy buena couch de vida, jujuju!—alegó Hanabi de broma.

Mientras tanto, Kushina y Minato estaba viendo como la fiesta se arruinaba porque Hiashi y Hanamei eran super repelentes y lo peor es que tenían razón muchas veces.

—¿Qué es esta obra de arte?—preguntó Hiashi al ver una obra toda rara.

—¿Le gusta? Es mi nueva obra, la señora Kushina me compró esta pieza. La llamo Fuerte Hermosura—presumió un sujeto pálido llamado Sai.

—Mas bien es pertenece a la Basura. ¿Cuánto pagó la señora por esto? Me parece una estafa—.

—¡Es usted grosero!—.

Por otro lado, Hanamei estaba en una pelea con un sujeto que era mucho más alto que ella y con probablemente el triple de peso de puro músculo.

—¡¿Acaso nos está discriminando por nuestra raza?!—dijo un sujeto bastante cabreado.

—Se me perdió mi billetera y estoy seguro que usted se la llevó. Ustedes son los únicos de Kumo que pudieron hacer esto—declaró la peliazul.

Minato y Kushina estaba horrorizados porque era uno de los socios más cercanos que tenían ahora y el hecho de que había un conflicto podría arruinar el negocio.

—¡Tranquilos, no peleemos por cosas así! Señora Hyuga, él tiene mucho dinero. Dudo que se haya robado su billetera—.

—Con todo respeto, puedes dejar el barrio, pero el barrio nunca te abandona. Estoy segura que él se llevó mi billetera—.

—¡Retráctese, señora! ¡No quiero emplear la fuerza porque es una mujer!—reclamó el sujeto al que le apodaban Raikage.

—¡No me hable con ese tono… de piel!—dijo la peliazul en shock.

—¡Señor Hyuga, haga algo con su mujer!—le dijo Minato que no quería que hiciera algo malo que se pudieran arrepentir.

—No, me preocupan más ellos que mi esposa. Por cierto, tienen muy mal gusto con el decorado—alegó Hiashi ante un incrédulo Minato.

En ese instante, se escuchó como la ventana de la mansión salió el Raikage lanzado por Hanamei y Kushina tenía la boca abierta junto a los acompañantes del sujeto. Una señora bastante bajita le dio una paliza rápida a un sujeto mucho más grande que él y encima de todo recuperó su billetera.

—¡Les dije que si me la robó! ¡Mis instintos no me engañan!—.

Mitoyo y Hanabi llegaron a ver el desmadre y vieron como la mamá Hyuga le dio una paliza increíble al socio de su padre.

—Ah, olvidamos decirles que mi familia tiene un dojo. Practicamos artes marciales Hakkesho—explicó Hanabi a la Uzumaki, pero todos lo escucharon.

—Hinata parece bonita y tierna, pero he visto como les da palizas a los asaltantes que le quieren robar su bolso—contó Naruto sonriente.

La fiesta terminó con los Uzumaki agotados mentalmente y definitivamente no volverían a invitar a los Hyuga a este tipo de eventos. Al menos, Naruto se veía más feliz a costa de su desgracia, pero algo en su hija malcriada había cambiado.

—Ya veo, Hanabi parece ser el counter del apetito sexual de mi hermana. No creo que la quiera seducir sabiendo lo que tú mamá le hizo al socio de mi padre—.

—Ya no le dices Minato, ¿Qué ha cambiado?—preguntó Hinata curiosa

—Creo que ya no vale la pena seguir el pleito. Además, creo que tu familia es lo mejor que nos ha pasado—.

Ambos veían en la nieve las estrellas y se tomaron de las manos. Se podía ver a Karin borracha pero abrazada de Neji que se había quedado en la mansión porque no quería regresar a su casa aún. Mitoyo estaba viendo en su habitación como es que tenía una foto con Hanabi viendo que tenía una relación real y amistosa, saliendo de esa actitud estúpida. También se veía a Minato dándole la pintura a alguien más para recuperar su dinero y a Kushina viendo que los de Kumo se robaron varias cosas.

—Desde que te conocí, la Navidad pasó a ser mi dia favorito. Por cierto, en dos días es tu cumpleaños, eso lo hace mejor—declaró el rubio abrazándola.

—¿Cómo crees que reaccionen todos cuando sepan que estoy embarazada?—se preguntó Hinata.

—No quiero imaginármelo. Pero voy a amar a mi hijo más a que a nada—.

El mejor regalo de Navidad era haberla conocido, una fría noche de invierno sin nada mejor que hacer y una mirada de una chica torpe lo cambió todo. Un verdadero milagro de Navidad, un hermoso cuento de invierno para cerrar con broche de oro el año y reiniciar las metas de un mejor mañana.

Fin…