Dejá Vu
Iwao Oguro contemplaba con preocupación el paisaje urbano. Con la cortina levemente apartada y siendo sostenida con una mano, lo suficiente para poder observar a través de la ventana sin ser visto. Torres negras se elevaban por cientos de metros y ondulaban por los fuertes vientos del este, conectando el firmamento negro con la ciudad negra. Él sabía que debía ser columnas de humo causados por incendios que se produjeron por los diversos saqueos y combates contra héroes a lo largo de la noche. No nació con quirk de visión nocturna para ver el caos desde la ventana del segundo piso de la mansión, aunque no era necesario. Puede imaginar el caos y descontrol en la ciudad y esperaba que no se extendiera más allá.
Sus ojos recorrieron las siluetas de los edificios en el paisaje nocturno descendiendo poco a poco la mirada, pasando por el portón de hierro hasta deslumbrar el patio delantero iluminado por faroles bellamente ornamentados; no sorprendido que la mansión tuviera un generador eléctrico de emergencia. Cerro su mano en un puño con fuerza, mientras contenía en su interior un gruñido de enfado. Habían estado cerca. Fue pura suerte y eso no le gustaba para nada. Se había cortado la electricidad en Naruhata al momento que estaban a decenas de metros de la entrada. Dirigió la mirada hacia el portón y el poco camino en descenso que era alumbrado por la luz artificial. Ellos no podrían haber subido la cuesta en completa oscuridad.
Pero estaban en la mansión. Kazuho se encontraba tendida en el sofá en la planta baja y ya le había atendido su herida, aunque ella fuera la culpable de esa herida por desobedecer la orden de retirada. Koichi estaría en el piso de abajo caminando de un lado a otro queriendo dirigirse a la ciudad a ayudar a quien necesite ayuda, aunque él fuera el culpable en parte del sufrimiento de la misma gente que quiere ayudar. El mismo los trajo aquí, siguiendo las indicaciones de esa criatura abeja/cosa, y les ordeno no salir bajo ningún concepto, aunque el fuera el culpable de ponerlos en peligro en primer lugar. Estaban lejos del caos y a salvo, aunque ellos sean los culpables de ese caos y todo lo que vendrá después.
— No, devuélveme a Pollen…
La joven y agitada voz de la chica hizo que girara la cabeza y soltara la cortina, cayendo en su lugar y tapando cualquier vista externa. Iwao no se olvidó de ella. Solo que no sabía que pensar. No tenía duda que era la mayor culpable, por no decir la única culpable de la situación. Él pensaba que todos sabían su lugar, el por qué hacían lo que hacían. Ese pequeño grupo de cuatro, ese improvisado y dispar equipo de vigilantes que planeaba rutas de vigilancias nocturnas en un pequeño departamento. Entre las risas de la joven, la alegría de su discípulo, las quejas de su socia y un cigarrillo entre sus dedos… pensaba, en verdad creyó, que todos eran impulsados por un mismo fin. Ayudar a los desprotegidos, aquellos que los héroes no llegan a tiempo.
Una robusta mano se acercó lentamente hacia el cuello desprotegido de la chica dormida y por un momento se imaginó terminar ahí mismo. Si presentaba al público el cuerpo de la nueva villana, nadie duraría de la fuerza de All Might. Al momento que ese pensamiento cruzo por su cabeza, se reprendió con odio. A pesar que Queen Bee cometió el mayor acto de inmoralidad, aunque ella fuera la culpable de TODO; todavía no tenía el valor de dar el último paso y dejarse caer. Entonces guio la mano hacia el cuenco de la mesada y estrujo el paño mojado antes de limpiar el sudor en la piel femenina. Ese gesto parece que la hizo calmar su pesadilla y detuvo los espasmos musculares y el ceño fruncido.
En esa habitación lujosa y silenciosa como una tumba, él debía decidir cómo continuar. Responder a la pregunta:
¿Qué hacer con Queen Bee?
Entregarla a la policía haría mas mal que bien. Los villanos podrían atacar la comisaria para rescatarla y convertirla en algo así como su Reina del Mal o Reina Demonio. Infantil, pero plausible. O que alguien la hipnoticé para que se enfrente contra los héroes. Difícil, pero eficaz. O que aparezca el Colector. Probable y peligroso.
Ahora mismo, ella era un problema y un peso muy pesado. No había confianza ya. Se perdió cuando hizo sangrar al mayor héroe de la historia. Nadie que se considere buena persona o héroe podría llegar a pensar en atacarlo; que la sola idea de lastimarlo pudiera cruzar por su mente. Ella lo hizo. Queen Bee lo ataco. Lo lastimo en televisión. Todos la buscarían. Mientras siga con ellos, serán encontrados, perseguidos y capturados. Ella era una carga muy grande para los hombros de una estudiante, universitario y un hombre cansado.
No estaban atados a ella. No le debían nada. Lo más responsable y seguro para todos era tomar caminos separados. Caminar en diferentes direcciones y no verse más. El lamentaba profundamente lo que tendrá que vivir Kazuho. Era muy joven para vivir una ley marcial, que seguro vendrá por la escalada repentina de los actos de villanos de esa noche. Koichi no le preocupaba tanto. Tenía la sensación que estará bien. El por su parte, seguirá haciendo lo suyo. No le quedaba otra vida. Queen Bee, la VERDADERA Queen Bee seguía libre por ahí y juró por su vida, hace mucho tiempo, que la haría pagar por lo que le robo.
— Mariquita, no, no te lleves la Abeja…
Hablando de jóvenes, Kazuho no era la única.
El vigilante aparto con delicadeza la sabana de seda que cubría el entrenado cuerpo que no debería poseer alguien de su edad. El quirk, cualquiera que sea ese quirk, los engaño por completo. El traje en negro y amarillo lo vestía como una segunda piel. Nunca se lo quitaba. Ni en el departamento o en las comidas. Llegaba con el traje, salía con el traje. Lo señaló en su mente como desconfianza, pero nada fuera de lo normal en la vida de un vigilante. Un adulto tenía mucho más que perder si lo atrapan. Que ella no se quitara el antifaz era predecible y entendible. A diferencia de ella, él no se ocultaba. No le quedaba nada. Al final, resulto que el traje era su quirk o una parte de sus efectos. Disfrazada presentaba un cuerpo alto, medianamente delgado y MADURO. Un rostro de rasgos simétricos sin marcas en la piel expuesta. Cabello dorado impoluto y una trenza en espiral que nunca se deshizo sin importar las largas vigilancias. Mirada audaz y gestos con contacto físico que fácilmente podían malinterpretarse. La manera que enlazaba el codo con el suyo para jalar a Koichi para que vea una mancha en la habitación y exigirle que la limpie para la próxima. Vivía de una manera desinhibida. Nadie la confundiría por una adolescente… ahí era donde él cometió el error.
El cuerpo dormido que yacía en la cama doble era muy joven, aunque los abultados músculos darían la imagen contraria. Era terriblemente claro para Iwao la experiencia que ella tenía y no en el buen sentido. El porcentaje de grasa corporal debía rondar el 5% o menos. Ni en su época dorada, cuando quemaba tantas calorías llego a ese punto… y tantas cicatrices. Viejas heridas adornaban varias secciones en miembros y torso, pequeñas marcas en la piel causadas por el desgarro de la epidermis a causa de contusiones. Su cuerpo era un mapa de su vida y ese solo mostraba luchas. Los músculos se veían como si pudieran hacer extraordinarias cosas. Un cuerpo atípico, que solo un puñado de héroes llegaron a tener.
El posiciono la sabana a su lugar, protegiéndola del frio veraniego, dejando la cabeza sin cubrir. La indicación de la edad real, un rostro mayormente femenino, pero de mandíbula fuerte. El cuello más ancho de lo normal por los músculos fortalecidos por entrenamiento. Aun sin saber los verdaderos efectos del quirk, no tenía dudas sobre eso. Tal vez como alguien que se fortalece siendo quirkless, diferencie el trabajo puro y natural de una mutación. O solo era el siendo un viejo añorando otros tiempos.
— The Rapper, al final, no te dejó ir indemne.
Al principio de la semana, luego de la misión "Asalto a la Mascarada" y enterarse quien fue su rival, le había preguntado por su salud. Risas, mofas y desprecio a su preocupación tuvo en respuesta. Él había vivido en carne propia luchar contra esa bestia. Ella comentó, tal como el villano gigante, que fue una pequeña molestia. Nada especial. Verle la hinchazón del puente nasal, un corte en el labio que no termino de regenerar nueva piel y un moretón gigante en torso y brazo, idéntico al que él recibió de The Rapper, desmintió su historia.
Iwao había decidido que hacer.
El apago la luz de la lámpara al lado de la cama y avanzo hacia la puerta, sin hacer ruido. No tuvo que pensar tanto. No podía permitirse que nadie se lastimara. Nunca debió haber permitido involucrar a Kazuho en esto. Fue decisión de ella seguirlos y la respeto. Grave error. No fue responsable en muchas cosas en el pasado y pago el precio por cada una. No quería agregar otra en su larga lista de desgracias.
Con la mente enfocada, cruzo el marco de la puerta doble y camino por la alfombra negra de un largo pasillo, dispuesto a tener la última charla con los otros dos involucrados.
— Papa ¿otra vez no vendrás?
O'Clock sostenía una bota roja con suela antideslizante cuando le llego la pregunta. Él tenía pensado irse antes que Tamao lo viera con el traje, sabiendo el mensaje que daría. Pero fallo. El Héroe Veloz, después de todo, no fue tan veloz para escapar de su hija. Sin voltear a mirarla, siguió vistiéndose, dándole la espalda.
— Papa, mi concierto es en una hora. Prometiste que me verías en el escenario.
El héroe termino en acomodarse la bota y prosiguió con los guantes negros sin dedos hechos con tela antifricción. Podría haber usado su quirk para vestirse en un segundo y dirigirse a la misión de emergencia. La policía no le gustaba trabajar con los héroes, pero él siempre tuvo buena relación con ellos. Que la propia policía le pida ayuda era algo que no podía dejar pasar. Nunca rechazaría las llamadas de ayuda de quien sea igualmente y para poder ayudar en lo mejor posible, no necesitaba agotar su quirk antes de la misión. Entonces prosiguió a vestirse en velocidad normal, mientras se decía que lo que hacía era lo correcto.
— Papa, ¿sabes? Me esforcé mucho para obtener un lugar en la banda.
La incursión a la Mascarada Subterránea del año pasado tuvo un éxito rotundo en eliminar sus conexiones e influencia. Se encontraron decenas de documentos sobre conversaciones y entregas de dinero a cuentas bancarias de políticos, jueces y héroes. Una pila de trapos sucios que fácilmente alcanzaría el techo. Obviamente con solo un papel y números no los atraparían. La policía por meses estuvo poniendo trampas para esas ratas y atraparlos infraganti. Algunos fueron capturados, otros eran más listos y no cayeron en la trampa; y otros sobornaban a la misma policía que le habían tendido la trampa. Llamarlo a él, que estuvo en el caso desde el primer día, fue el activo principal de la incursión y demostró ser fiel a la causa de ayudar a todos, era sentido común.
— Papa, estoy mejorando cada día. Ya no utilizo tantas curitas a la semana.
El detective Tsukauchi le comunico hace un minuto que otro pez más grande se encontraba en el mismo lugar donde tendieron la trampa para un pez más pequeño y necesitaban refuerzos. El Héroe Veloz no perdió el tiempo y dejó todo para responder un llamado de ayuda, como haría un verdadero héroe. Sin distracciones.
— Papa, cada día me estoy pareciendo a ti. Las cuerdas de la guitarra me dejaron con tantas cicatrices como las tuyas. Compartimos algo en común.
Abrió una pequeña caja decorada y retiro de esa un disco azul con borde amarillo y una raya roja en un borde. El símbolo del Heroe Veloz: O'Clock, aquel que corre hacia donde lo necesiten. Separo en dos el símbolo y retiro los audífonos inalámbricos en miniatura del interior. Los coloco en los oídos y lo volvió a unir, para posteriormente colocarlo en el traje. Por la fuerza magnética de ambos imanes, el logo se adherido con fuerza. Desde niño, siempre había pensado que ese era el mejor lugar para el logo. El logo era una carta de presentación y lo que decía esa carta era un mensaje que nunca correría de ellos, ni los dejaba atrás. Mientras corra hacia el peligro, podrán mirar el símbolo y hacerlos sentir que no había nada que preocuparse. Un héroe había llegado. Era gritar sin palabras "Yo estoy aquí". El logo no tendría sentido ponerlo en la espalda.
— Papa, estoy tan feliz que pudimos llegar a la final del concurso de bandas de la escuela. Hoy es el mejor día de mi vida.
El traje rojo y negro le cubría todo el cuerpo excepto la cabeza. Le faltaba la máscara para ocultar los ojos y la mitad de la cara. A diferencia de los héroes profesionales que eran perseguidos por los focos de las cámaras, su identidad civil era más reservada. Se volvió secreta en este año. Vestía la máscara como los vigilantes de antaño. Tenía una persona que proteger.
— Papa, pude reservar un lugar en la segunda fila. Es para ti. Con lo alto que eres, no te molestara tener alguien adelante hehehe… eso espero.
Con manos firmes, levanto la máscara con blindaje antibalas de la cama y con movimientos practicados lo equipo en su lugar, bloqueando el cierre debajo de su mentón. Terminado los preparativos, se levantó del asiento y se alzó en toda su altura. El Héroe Veloz: O'Clock, aquel que corre hacia donde lo necesiten, midiendo 185 cm, un cuerpo musculoso y delgado, a sus 45 años, poseedor del quirk Overclock, estaba listo al 100%.
— Papa, me daría mucha alegría que por primera vez me vieras tocar.
Había perdido a sus padres en el daño colateral causado por un villano en su lucha contra unos lentos héroes. Perdió a su esposa en la cama del hospital; llego ahí por ser atacada por unos villanos en fuego cruzado contra unos lentos policías. Perdió a sus amigos héroes por ser demasiados lentos para no ser alcanzados por villanos. Perdió mucho por la lentitud de los demás. Pero el no. No es lento.
— Papa, después del concierto tengo decidida en confesarme al chico que me gusta. Y si… si dice que sí, me encantaría presentártelo. Ninguna de mis amigas te conoce y por lo menos, no quiero que mi novio no lo haga.
Debía ser más rápido, el hombre más rápido de todos, para proteger lo único que le queda en esa vida. Su hija no la perderá por culpa de los villanos. Él correría tan rápido como puede para meter a todos presos y permitir que su hija viviera en paz y amor. Porque amaba muchísimo a su hija como para permitir que alguien le haga daño o la aparte de él. Con renovada convicción y preparado para lo que vendrá, cruzo el umbral de su habitación. Pasos ligeros que no produjeron sonido acompaño el silencio de la casa demasiado grande para dos personas.
— Papa, ¿Tú me amas?
O'Clock no se encontraba en el lugar para voltearse y responderle.
Iwao descendió las escaleras del vestíbulo y entrecerró los ojos por la gran cantidad de brillo que reflejaba las baldosas blanquecinas. Dos enormes arañas colgaban del techo por cadenas con cientos de diminutos cristales brillantes. Se agarró de la baranda al bajar y sentía a través de los dedos los relieves ornamentales en la madera negra. Al llegar a la planta baja, viro la cabeza para los lados. Por un momento no se movió, como intentándose ubicar y preguntándose a donde ir. A su izquierda se encontraba dos puertas rojas, a su derecha dos puertas azules, enfrente la puerta doble de la entrada. Volteo para contemplar la ancha escalera que conectaba la planta baja con los otros dos pisos, bifurcándose en derecha e izquierda en cada uno.
Agito la cabeza y lo tacho como cosa de ricos. No encontraba razón en vivir en estos tipos de lugares. Los pasillos estaban repletos de puertas sin bloquear que llevan a salas vacías de muebles y pinturas de mal gusto. Tardaron un tiempo en encontrar una habitación amueblada y con cama. Por lo menos, consiguieron herramientas de primeros auxilios en uno de los baños del primer piso mientras buscaban la habitación.
Volvió a agitar la cabeza desterrando esos pensamientos. Pensaba irse con los otros dos al momento que Kazuho y Queen Bee se encontraran lo suficiente sanas para caminar. Sin perder más tiempo, atravesó la segunda puerta roja y a medio minuto de caminata llego a la sala donde atendió a Kazuho. Ella siguió en el mismo lugar. Recostada en el mullido sofá rojo con marco azul, la cabeza en un apoyabrazos y la pierna con la venda en el muslo en el otro apoyabrazos.
— Veo que me escuchaste esta vez— no pudo evitar sonar enojado, porque lo estaba.
La estudiante de dieciséis años cerro los ojos y asintió lo mejor que pudo desde su posición. Lagrimas intentando escapar desde las comisuras captaron la luz de la chimenea.
Iwao se quedó sin aliento por un instante y se reflejó los ojos con fuerza. Por unos momentos pensó ver a Kazuho con cabello castaño llorando sangre.
— No volveré a desobedecerte. Solo… solo quiero volver a casa— la voz le salió entrecortada. Debió haber llorado mucho para tener la garganta seca.
— Lo harás. Todos lo haremos, pero a su tiempo ¿Dónde está Koichi?
— Fue a buscarme algo para beber.
— Entiendo— el hombre agarró un sillón con una mano y lo arrastro hasta dejarlo enfrente del sofá— Veré como va la herida. Retirar la venda podrá dolerte. Se retirará la sangre seca y volverá a sangrar, aunque sea poco— espero el consentimiento antes de proseguir.
Kazuho Haneyama siguió vistiendo su traje de Pop Step y por eso le resulto más fácil atender la herida en el muslo. El traje de Pop Step consistió en un leotardo con pequeñas alas de murciélago de juguete, una micro falda, botas altas, guantes sin dedos hasta el antebrazo y para finalizar, mucho maquillaje negro que funcionaba como mascara. Todo el conjunto era negro con detalles de corazones repartido por diversas ubicaciones. No era necesario recalcar que el traje estaba orientado a los espectáculos callejeros que realizaba Pop Step en sus ratos libre y no en la lucha contra villanos.
Iwao apretó con fuerza la mandíbula dándose una patada mental. Él no tenía pensado incluirla en el grupo, pero ella siguió a Koichi hasta su casa, como él también lo hizo. El y su discípulo la rescataron de unos gamberros. Al día siguiente, ella estaba sin invitación en la sala hablando que es muy peligroso ser vigilante y que no era la manera legal de luchar contra el crimen. El intento echarla. No estaba cortada con el mismo cuchillo que Koichi. Ella no tendría cabida en ese estilo de vida, pero no escapo. Se quedó con ellos por las siguientes veinticuatro horas. Luego sucedió el ataque del villano gigante, la prueba de que Trigger circulaba por las calles y el encuentro, actualmente nefasto, con Queen Bee. Los siguientes días, él no la enfrento y siguió la corriente, feliz que más gente se uniera a la causa.
Verla tendida en el sofá, con ese traje tan exhibicionista dejando ver un cuerpo nada trabajado, le hizo ver que tuvo mucha culpa de su situación actual. El no era ciego a su nula capacidad de combate. Por eso, siempre la dejaba en la última línea. Lo más lejos del peligro.
— No se ve tan mal. Dejará una fina cicatriz. Con algo de maquillaje lo podrás ocultar sin inconveniente.
— Hehehe, hablas como si supieras sobre maquillaje.
— Tengo algo de experiencia en los productos cosmético que usan las adolescentes.
— Eso me asusta más que todo lo que viví esta noche.
— Jajaja lo que digas— le dijo antes de ponerse serio. Ambos no llevaban las máscaras. Los ojos de Oguro eran serios—. No me hace feliz verte lastimada, pero no me hare totalmente responsable de eso. La orden fue abandonar a Queen Bee. No esperarla.
— Lo sé— confirmo con timidez.
— Un montón de héroes profesionales estaban en las inmediaciones. Aunque luchemos por la justicia, todavía nos ven como criminales. Nos intentaran atrapar al primer vistazo.
— Lo sé.
— Para rematar, era el propio All Might el que la tenía atrapada. El momento que ÉL llego, no teníamos nada más que hacer.
— Lo sé.
— Entonces explícame ¿por qué te quedaste? Porque en verdad no lo entiendo.
— Porque ella…
— Disculpa. No te oigo. Estar murmurando.
— Porque ella no…
— Habla más alto, Kazuho.
— ¡Porque ella no lo hubiera hecho!
— … ¿qué te hace creer eso? — preguntó con verdadera curiosidad.
— Yo…mmm, porque somos amigas.
— …como…cuando…que…
La adolescente dio una risa hueca. Ella no supo si se reía de ella misma o de la confusión del adulto.
— Raro, ¿no? Apenas paso un poco más de una semana y ya la considero una amiga. Aunque dudo si me ve igual.
Iwao, luego de unos minutos, formulo la pregunta.
— ¿Por qué lo decís?
— Tú mismo sabes que me gusta cantar. Es mi sueño desde niña. De grande quiero trabajar como idol y presentarme en un gran estadio. Quiero cantar en el Tokyo Dome algún día. Aunque no soy tan buena, pero eso no me hace bajar los brazos. No detengo mi práctica diaria… La verdad, soy la primera en reconocer que tengo menos tiempo libre al acompañarlos y que no soy tan útil para el trabajo del vigilantismo. Aun así, quiero dar mi parte en ayudar a mi gente. Canto no porque me gusta, que es verdad, sino principalmente gracias al canto puedo alegrar a la gente que llega mi voz. Eso me da la fuerza de seguir adelante, levantarme de la cama y correr detrás de ti. A pesar que solo miras a Koichi y a Queen Bee.
— Eso no es verdad. Me preocupo por ti.
— No. No es así. Te preocupas que no salga herida. No en mi per se. No te culpo. No podría ayudarte en el combate como Koichi o en la planificación como Queen Bee. Solo puedo saltar de un lugar a otro mientras ustedes hacen el trabajo. No te confundas. No me quejo. Yo no podría haber hecho algo en la Mascarada aparte del papel de vigía que me dieron. Pude avisarles que venían los héroes gracias a eso. Estoy agradecida por ayudar en lo poco que pueda... Sabes dónde me retiraba mientras tú y Queen Bee entrenaban a Koichi en el techo del edificio. Te diré porque seguro no lo sepas. A ningún lado. Me quedaba adentro, en la sala de Koichi, practicando mi canto. Con dificultad debo decir. Tus gritos son ruidosos.
— No lo sabía— susurro, lamento mezclándose en su tono.
— No. No lo hagas. No pongas esa cara. Koichi necesita el entrenamiento para estar a tu lado. Lo que quiero decir es… como decirlo sin sonar quejosa. Tú no te diste cuenta de mis prácticas y Koichi estaba muy ocupado para eso. ¿Sabes quién si se dio cuenta? En el segundo día que se nos unió, atravesó la puerta y me ordeno que deje de desafinar tanto. Que, si cantara, cantara bien. Hehehe, no me acuerdo bien la discusión que siguió. Solo que ambas terminamos conversando sobre el canto y que partes decía que erraba la nota. ¿Sabías que ella tenía conocimiento sobre canto? Algunos consejos eran de la vieja escuela, la MUY vieja escuela. Algunos funcionaron y otros no. No me puedo quejar. Su ayuda resulto en grandes beneficios para mi sueño.
— Y por eso la consideras una amiga. Ahora entiendo.
— No. No lo haces. Y me estoy cansado de repetir. Eres muy rápido en pasar a conclusiones y al hacerlo, no escuchas a la gente. Desacelera tu tren de pensamiento y escucha a la persona que tienes enfrente. No la considero mi amiga SOLO por algunas lecciones de canto. Decidí que es mi amiga por lo que hizo después— al ver la rara cara que puso su líder, continuo su explicación—. Me sigue en Tik Quirk. Aunque no me lo dijo de frente, una usuaria llamada QueenBeeForever3 comenzando a seguirme y me mandó un mensaje que era más una reprimenda por no sonreír todo el tiempo en mi espectáculo de ese día, sin mencionar que el día anterior ella me aconsejo en persona que siempre hay que sonreír cuando estas arriba del escenario; pues no necesito un quirk de inteligencia para conectar los puntos. La verdad, no necesito más para considerarla mi amiga. Me ayuda en mi sueño, aparte de mis padres. Mierda, no avise a mis padres que estoy bien ¿Debo decir que me estoy pasando la noche en la casa de una amiga? ¿Cuál amiga me hará el favor de cubrirme? ¿Mao o Kai?
Kazuho agarró su cabeza en desesperación con una mano y la otra busco el celular. Puso cara de desconcierto al ver las decenas de mensajes de texto en el buzón. Paso el siguiente minuto inventando una mentira y reclamando un favor. Luego con ambos mensajes enviados, pudo volver a relajarse.
— … No sé qué decir.
Iwao Oguro observo sus manos llenas de callos por una vida de violencia y peligro. Unas manos que por mucho tiempo solo conocieron el infligir daño y hace tanto se olvidaron de dar consuelo. Manos que intentaron ser cubiertas por manos blancas, pequeñas y frágiles. Si él hubiera ejercido un poco de presión, podría haber partido cada hueso de esas manos. Por eso no se movió. Se mantuvo como una estatua observando a la adolescente tocando sus grandes manos y mirándolo a los ojos sin miedo.
— No es necesario que digas algo. No ahora. Debes descansar. Todos nosotros nos merecemos un descanso. Y luego veremos cómo proseguir, como un equipo. ¿No es así, señor?
— ¿Aun quieres seguir? Tal vez, por ser joven, no entiendas la implicación de lo que hizo Queen Bee. Ella lastimo al Símbolo de la Paz. Su cabeza ya tiene precio de captura. Innumerables personas, buenas y malas, la buscaran.
— Con más razón para mantenernos unidos. Ella necesitara de nosotros… De todos nosotros— agrego al final después de un momento de pausa. El dudaba si ella intentaba convencerlo o a sí misma.
— No le debes nada a ella. Puede que te haya ayudado y que la consideres una amiga, pero la gente no se sacrifica por alguien que cometió un crimen, no… no un crimen, sino una atrocidad como es lastimar a ALL MIGHT ¡No tires tu vida por un impulso! — él había levantado la voz al final. Debía calmarse. Se levantó para darle la espalda.
— ¿Un impulso? Como el que tuvo Koichi cuando salto a una muerte segura por mi o como el tuyo al lanzarte ante el asaltante armado cuando grite por ayuda o cuando ella se quedó a distraer a los héroes mientras nosotros nos retirábamos ESTA MISMA NOCHE. Si… lo que siento es un impulso. El mismo que siento cada vez que veo a una persona triste. Algo adentro de mi me grita no dejarla sola. No se trata de mí. Si pienso en el futuro me vendré abajo y eso que soy solo un personaje secundario de este evento. Queen Bee no podrá sola— en ese momento, las palabras eran dichas sin fuerza, como una caricia al oído. Sinceridad pura—. Alguien tan fuerte y rica, no debería haberse unido a nosotros si le hubiéramos invitado, pero fue ella la que vino a buscarnos y se quedó por voluntad propia. No tuvimos que decir nada, porque ella nos necesita más que nosotros a ella. Que tú vivas en soledad, no quita que no todos eligieron esa vida. Algunos simplemente, no fueron escuchados cuando pedían ayuda a sus amigos, hermanos o padres…
— ¡No hables como si supieras algo de la vida…!
El ruidoso sonido de la jarra de vidrio rompiéndose ahogo las siguientes palabras que hubieran terminado con la relación de convivencia entre ellos dos y dado fin al grupo entero.
Koichi entro al salón con un bastón en una mano y haciendo equilibrismo con una bandeja con dos vasos con agua en la otra. La expresión de susto en su cara les pareció divertida para ambos.
— ¿Creen que sea caro la jarra? Tenía bordes dorados. Acabo de pagar la universidad. No tengo dinero para pagarle lo que rompí— lo dijo con ojos agitados contemplando el crimen que cometió en la mansión Queen Bee. El Asesinato de la Jarra de Agua.
— Koichi, tengo sed.
— Ahí voy— camino con lentos pasos hacia Kazuho y dejó la bandeja en la mesita al lado del sofá. Le extendió un vaso—. ¿Cómo se encuentra? —él miraba a la joven, pero era obvio a quien la pregunta estaba dirigida.
— Sobrevivirá la noche. Tiene la tibia rota. El peroné parece no estar roto. No sabría si se encuentra fracturado— Iwao decidió no nombrar las múltiples cicatrices ni los moretones. No le pareció correcto que soportaran esa carga, más cuando se iban a separar.
— Ah, qué bueno. No digo que sea bueno que se haya roto la pierna. Me refiero que no esté en peligro su vida.
Oguro negó con la cabeza ante las desafortunadas y nada acertadas palabras de su discípulo.
— Veo que le revisaste el vendaje a Kazuho. Gracias, Knuckleduster. Yo me encargo desde aquí— Koichi le extendió el otro vaso con agua y el bastón—. Llévate estos contigo. Ella los necesitara cuando se despierte… Yo cuidare de Kazuho. Ella me necesita y Queen Bee te necesita. Eres el único que sabe atender una herida.
Suspiro y agarró ambos objetos. Tenía razón. Debía estar a su lado. Para cuando despierte comentarle de la situación actual y enfrentarla por sus mentiras. Solo así podrían separarse correctamente. Hasta grupos de héroes, que trabajaron juntos por años, se separaron por mentiras. Ellos eran un grupo de gente que una noche sus caminos se cruzaron. No son mejores a los héroes y nunca fue el objetivo serlo. Giró sobre sus pasos y re camino el viaje que lo trajo hasta allí.
— Oiga, señor— se detuvo bajo el marco de madera queriendo escuchar que diría Kazuho—. Cuando se despierte, dígale que Petite Rose se encuentra bien. Que no se preocupe y que se mejore— la honesta sonrisa le hizo sentir calor en el interior. Le asintió con la cabeza y desapareció por los silenciosos pasillos.
Tardo aproximadamente cinco minutos en volver a la habitación donde descansaba Queen Bee y noto que no regresó la criatura voladora. No le cayó bien y eso que solo le dirigió algunas pocas palabras esa noche. Y tenía peor opinión de la criatura cada segundo que pasa. No era odio tal cual, sino un sentimiento nacido de la preocupación a lo desconocido. Ese quirk autónomo poseía, a su parecer, mucho libre albedrio. Los quirk de su tipo son muy raros. Incluyo desde la aparición de los quirk hace doscientos años, pueden contarse con cinco dígitos los quirks con vida propia registrados. Lo poco que él conoce eran historias y detalles de cómo funcionan ese tipo de poderes. Lo más resaltante era el vínculo entre el usuario y el quirk autónomo, y lo dependiente que era este último con su dueño. La teoría era que, si el usuario se desmayaba o se debilitaba, el quirk también lo hacía, ya que se alimentaba de la energía de la persona.
Pues esa cosa amarrilla apareció entre la luz que cubrió a Queen Bee al momento que cayó en la inconciencia. El traje se ilumino y materializo una especie de abeja gigante, con la capacidad de hablar. Fue esa criatura que les dijo la contraseña de la pulsera holográfica para que buscaran el mail con la dirección de la mansión. Eso era la primera señal que algo mal sucedía. La persona estaba desmaya y a menos que le comunicara mentalmente estando transformada las ordenes a seguir, la abeja decidió por sí misma. Ni estando el usuario herido, el quirk se quedó a su lado. Podría intentar predecir como actuaria un humano, eran sentimentales. Un quirk con vida propia, sin obligación de permanencia, era una variable poco confiable. No sabría cómo actuaria o que lo motivaba.
— Mama ¿otra vez no vendrás a mi cumpleaños?
La voz soñolienta le hizo volver a lo que importaba. Lo que sea eso, cuando deje a Queen Bee, no tendría que preocuparse más. Dejó el bastón apoyado al lado de la cama. Repitiendo las mismas acciones de hace quince minutos, aparto con lentitud la cortina y contempló la ciudad sin luz recuperando el color. Ver salir el sol en el horizonte, bañando con calidez una ciudad en caos, le calmo los nervios. Los villanos y criminales pierden la motivación al saber que la oscuridad los abandono y volverían a los agujeros de donde salieron. La mayoría de los saqueos debieron haberse detenido a esa altura igualmente. Lo más seguro que la policía y héroes trasnocharon toda la noche. Y lo que faltaba. Mucho trabajo seguirá en los próximos días. Serán semanas, no, meses movidos.
All Might se había mostrado débil por primera vez en cincuenta años de servicio activo. El Símbolo de la Paz, la persona más amada de todo el mundo, el héroe de miles de millones, hinco la rodilla y no por voluntad propia. La patada dada por Queen Bee le debió haber atontado momentáneamente y perdido el equilibrio para que una rodilla y una mano tocasen el suelo para no caerse. No importaba si ese golpe le rompió la tibia y All Might no mostrara señales de herida. El daño ya estaba causado. Los susurros recorrerán todo el mundo y saldrá hasta en las tapas de los diarios "All Might no es invencible". Era un buen gancho para las ventas, sin preocuparse que cuestionar al símbolo era jugar para el bando de los villanos. La verdad no siempre era algo bueno. La gente tenía derecho a vivir sin preocupación. No toda lucha debe hacerse pública.
— Papa, ¿Amas más a tu trabajo que a mí?
El vaso de vidrio se le resbalo de la mano rompiéndose tras el impacto y esparciendo los pedazos transparentes por todas partes. Iwao gruño al ver sus pantalones algo mojados. Saco un pañuelo de su abrigo y comienzo a secar sus botas. Tendría que buscar un trapeador en esa inmensa mansión para limpiar el desastre. Otra cosa que hacer se sumó a la lista.
— Herí al Símbolo de la Paz.
El detuvo sus manos y respondió sin voltearse. La voz que escucho no tenía rastro de sueño.
— Sí, lo hiciste— confirmo, parándose al lado de la única ventana de la habitación. Decidió ser sincero y directo—. Muchos te aplaudirían por lograr tal imposible hazaña; lástima que todos quieren tu cabeza.
— No es la primera vez que soy odiada por el mundo— Queen Bee giró el rostro y con seriedad, proclamo—. Podré soportarlo. Tengo a Pollen.
— … ¿Hablas de la criatura que habla, la que salió del traje?
—Ella debe pensar mal de mí. Me desmaye estando transformada. Eso nunca había pasado. No existe registro que un transformado se podría desmayar.
— No sé lo que hablas, pero déjame aclararte algo. Un quirk no es una persona. No te apoyes tanto en ella.
— Es mi amiga. La única que no me abandonara. Si no es a ella, ¿en quién puedo confiar? ¿En ti? ¿En ustedes?
Iwao no dijo más. Los segundos pasaron sin que alguno pronuncie palabra alguna. El comenzó a dar golpecitos rítmicos con los dedos en la pierna, una manera de mantener la mente concentrada; esperando que su colega termine de despertarse antes de discutir el punto que lo trajo aquí.
Un gemido de dolor lo hizo voltear preocupado.
— No te muevas. Necesitas descansar un par de semanas antes de intentar pararte.
— Estoy bien— mintió, escapándose una mueca involuntaria—. Es una pierna. No me volví inútil.
— Si fuera solo la pierna, no te dolería levantar el torso— señaló de vuelta—. Tus heridas contra The Rapper no se han terminado de curar.
Queen Bee levanto la sabana con el brazo sano y suspiro por lo que vio. Dejó caer la sabana y se acomodó la almohada.
— Viste mi cuerpo, ¿no? Claro que lo hiciste. No me imagino a los otros dos conocer como entablillar una pierna. Habla ¿Qué tan mal esta? No la siento que este tan mal.
— La tibia esta partida y lo más probable, el peroné este fracturado. Podrías tener el musculo desgarrado por el hueso partido. Eso solo lo de hoy. Esos moretones se ven feos. Podrías tener algunos huesos fracturados allí.
— Entonces nada de qué preocuparme. Estaré lista en unas horas— dijo con confianza y una expresión de relajación le apareció en el rostro. El vigilante no pensó lo mismo.
— No entiendes la peligrosidad de esas heridas. Si el hueso no se cura correctamente, afectara tu motriz para toda la vida. El descanso…
— No me hables de huesos rotos y músculos magullados como si fueran desconocidos para mí. Mi vida no estuvo exenta de esos.
Él pensó que lo decía para hacerse la fuerte, pero ese cuerpo y el modo de vida que demostró esos días apuntaban a lo contrario. No teniendo intención en meterse con el pasado de alguien, de cualquiera, señaló otra cosa que le pareció raro.
— No te ves molesta por ser desvestida por mi estando inconsciente.
Es que, en ese momento, Queen Bee no vestía su traje icónico ni otra vestimenta. Una fina y suave capa de seda separan el cuerpo desnudo con el frio de la madrugada.
— ¿Cómo podrían atender mis heridas si estas son tapadas por la ropa? Es de sentido común retirarlas en busca de heridas. No soy tonta.
— Eres una muj… eres una niña. Pudor deberías tener. No lo tomaría mal si te enojas conmigo.
— El pudor fue una de las tantas cosas que ellos viejos verdes quitaron de mí.
Iwao comenzó a sentir que algo estaba mal. La chica había hablado de una manera despreocupada para algo que tenía alertas rojas por todas partes. El pudor era algo que los héroes profesionales minimizan con el tiempo. Vivir otro día mas era más importante que evitar que en internet recorrieran fotos tuyas mostrando mucha piel mientras combates contra un villano que escupe acido. Reducir ese sentimiento venía con los años, también influía la personalidad propia, el tipo de trabajo y marketing donde estaría tu rostro. Al contrario que Midnight que conversaba sobre desnudos con una sonrisa y divirtiéndose con las expresiones de los demás, Queen Bee lo comentaba con tranquilidad, como si fuera algo del día a día.
A él no le gustó nada. Nada de nada.
— Hablemos de lo importante ¿Se pudo cumplir la misión?
— Olvídate de la misión— agito la cabeza en negación—. Nunca debí permitirte participar— decepción transmitio sus palabras. Mas consigo mismo que con ella.
Oguro se preparó para la serie de gritos que sabe que vendrán al intentar negarle algo a Queen Bee. Antes tuvieron conversaciones parecidas, pero con la información que ahora sabe… él tenía un límite, que por desconocimiento sobrepaso y alguien que no debía sufrir, salió herido.
— ¡Tu no decidís que se me permite hacer y que no!¡Tú eres débil, yo no!
— A pesar de eso, tu eres la que está en la cama. Herida.
— No me vengas con eso. Ustedes son los que me necesitan, no al revés. Sin mí y mi dinero, no podrías haber entrado en la Mascarada como se llame. Sin mi agilidad y velocidad, no hubieras conseguido los informes policiales. ¡Sin MI, tu continuarías golpeando vagabundos en sucios callejones! Tu solo eres un adulto…
— ¡Exacto! Yo soy el adulto aquí, niña. Soy el responsable si uno de ustedes se lesiona.
— No soy una niña. No te pedí que des la cara por mis acciones— a Queen Bee le costó hablar. Tenía la garganta seca, pero no se detuvo—. ¿Al verme en la cama te despertó tu vibra paternal? No intentes ser algo que no eres. No necesito tu compasión y tu lastima. La de ninguno de ustedes, perdedores.
Knuckleduster apretó ambos puños con fuerza. Mas enojado con el que no ella.
— No importa como lo veas tú. Si hubiera tenido conocimiento, un indicio de lo joven que eres, nunca te hubiera mandado al frente. Es mi culpa que estés en la cama.
— Esto es el resultado de mi debilidad y no quiero escuchar una palabra más del tema.
Iwaro no creía lo mismo.
— Nadie puede predecir donde aparecerá All Migh…— trató en un vano intento de calmarla.
— … Ustedes son tan miopes. Fue mi culpa el claro fallo de la misión. Debí sentirlo venir o yo que se— ella giró de costado, dándole la espalda y se tapó la cabeza con la sabana. Su voz salió amortiguada—. Te ordeno que te vayas. No puedo descansar contigo parado observándome con esa cara fea.
— … Se me cayó el vaso. En un momento te traigo más agua. Necesitas…
— ¡No! — sentencio sin miramientos, sin oportunidad de réplica—. Solo me necesito a mí misma… no me queda nada más.
Palabras difíciles de escuchar, un profundo lamento, un llamado de ayuda, llego a los oídos del vigilante y no hizo nada. No sabía cómo o si era el indicado. No era un héroe que la gente necesitaba, solo actuaba como él creía correcto. Hablar con sus puños era lo que lo mantenía cuerdo.
— Te daré una hora para tranquilizarte. Cuando vuelva, charlaremos sobre tus mentiras.
Sintiendo un extraño déja vu, como si antes estuvo en esa situación, el repitió la historia. Escapo. El abandono la habitación, guardando palabras que hace tanto no tenía intención de pronunciarlas.
El impacto del bastón rompiéndose contra la puerta fue lo último que escucho antes de descender al siguiente piso.
— Señor Oguro, su hija se encuentra se encuentra en la comisaría de Naruhata acusada por actos de violencia callejera. Debes venir a buscarla.
O'Clock leyó en voz alta el mensaje recibido a su comunicador personal para que lo escuchara perfectamente Tamao. Ella se encontraba sentada ajustando las cuerdas de su guitarra. Curitas se encontraban en manos, brazos y rostro. Ella no lo miraba. Entonces levanto más la voz.
— Hija, ¿sabes dónde estaba cuando me mandaron esto? Claro que no lo sabrías, no te importaba. Era una misión para ponerle fin a un peligroso criminal. Múltiples crímenes fueron causados en su nombre.
Tamao seguía afinando cada cuerda. Ajustaba una, probaba la tensión y si le parecía correcta, seguía con la otra. Despacio, con lentitud, como si se tomara su tiempo en su trabajo. O'Clock sintió que sus palabras caían en oídos sordos.
— Ese mismo criminal estuvo a punto de escaparse y si lo hacía, sería mi culpa. Todo por haber estado distraído por un mensaje diciéndome que mi hija adolescente fue atrapada por la policía.
Luego de ajustar todas las cuerdas, comenzó a tocar algunas notas. Ella había practicados esas notas por meses y cada vez, las escuchaba mal. No sabía porque ya que seguía cada paso del libro. No paso ni una canción completa antes que deshiciera los ajustes y comenzara de nuevo.
— ¿Golpear a esas chicas te hizo bien? No se me pasa por la mente un motivo de atacar a tus compañeras en plena avenida. Yo no te enseñe a ser así. Tu madre tampoco te educo de esa forma. Estaría tan decepcionada…
El chirrido de una cuerda rompiéndose detuvo a O'Clock de seguir hablando. Tamao, sin expresión alguna, desenrosco la cuerda rota y saco del bolsillo de la chaqueta escolar, una caja de metal con cuerdas de repuesto. Sin movimientos de mas, coloco exitosamente la cuerda. Luego continúo ajustando la que la seguía.
— Tenemos suerte de tener a Tsukauchi viendo por nosotros. Él pudo convencer a los padres de las otras chicas no levantar una denuncia por lo sucedido. Eso evito que pasaras una noche en la comisaria. Aunque la denuncia no llegaría a nada, iba a entrar en tu historial de conducta. ¿Entiendes lo que significa para tu futuro?
Ella abandono al tercer intento de encontrar el ajuste correcto de la guitarra. No podía hacer que las notas, anteriormente rítmicas, vuelvan al pasado ritmo. Le dificultaba juntar armoniosamente las piezas y se sentía cansada de intentarlo mes por mes. Decidió en limpiar la guitarra. Del otro bolsillo saco un paño de algodón y un pequeño frasco con líquido. Humedeció el paño con el líquido y comenzó a pasarlo en el sentido de la beta de la madera.
— Claro que no. Eres una adolescente que está pasando sus años de rebeldía… Yo a tu edad también viví esa etapa. Querer rebelarme ante la autoridad a través de faltar en la escuela o ir a los árcades en vez de estudiar. Pero no comencé a lastimar a otras personas.
Tantas veces limpio esa guitarra que se había memorizado cada relieve, cada curvatura, cada marca causada por el tiempo. Era su guitarra preferida y la única que poseía. Se lo regalo su mama como regalo en su sexto cumpleaños. En ese tiempo solo tenía la fuerza para sostenerla. Sus brazos eran muy cortos para tocar con propiedad. Su papa no pudo quedarse hasta la entrega de regalos. El deber lo llamo. Le dolió, pero el resto de la familia estaba todavía reunida. Su mama, Tiara el gato siamés y Goldy el pez dorado.
— Por ahora estarás sin mancha, pero te estarán vigilando. Un delito más, incluyo una discusión a los gritos en espacio público, ellos no te la dejaran tan fácil. Le quebraste un dedo a una. Dígame jovencita. ¿Qué te impulso a lastimar a esas pobres chicas?
— Se rieron de mi— respondió con tono monótono. Una pequeña sonrisa adorno los labios cuando trajo la guitarra hacia su rostro y la abrazo. Cerro los ojos para sentir mejor la textura de la madera. La calmo como siempre lo hacía—. Se rieron y yo ataque.
— ¿Solo eso? ¿Comenzaste la pelea porque unas chicas se rieron de qué? Tu peinado, tus uñas, de que…
— Perdón, no quise confundirte. Debí decir que se burlaron de mí. Eso hubiera estado mejor como explicación.
— Pues debiste quejarte con los profesores. No dejar que hablen tus puños. Eres mejor que eso.
— No lo soy. Creí que sí era mejor que sus burlas, pero no era así después de todo. Que me digan huérfana, perdedora, fea; esas cosas me hieren de verdad.
O'Clock nigo ante lo ridículo del motivo.
— Para que te preocupas si todo eso es mentira. Tienes un padre, estas en una banda y eres hermosa con ese largo pelo castaño. No deberías prestar atención a las mentiras.
— Lo sé, pero cuando esas mentiras se convierten en verdad ¿Cómo debo actuar? — Tamao abrió los ojos y dirigió a la mirada al hombre vestido de héroe enfrente de ella— ¿Una chica que hizo perder a su banda en la final por desafinar desastrosamente puede no llamarse perdedora? Mientras sus compañeras de banda eran consoladas por sus familias, esta chica intento seguir su sueño a pesar de todo y se confesó al chico ¿Una chica que la rechazan sin pensárselo dos veces por su apariencia y sin disimulo enfrente de sus amigos puede no llamarse fea? Mientras esos chicos se retiraban y esta chica no tenía un hombro para llorar, aparecen estas compañeras que lo filmaron todo, riéndose y burlándose de la chica. ¿Una chica cuyo papa nunca asistió a los ensayos, ni al día del padre en la escuela, ni al concierto, ni estuvo para ella cuando tenía el corazón destrozado puede no llamarse huérfana?... No tienes por qué responder. No eres mi papa, aunque vistas su rostro y lo ocultes bajo una máscara.
El hombre levanto la mano y toco su rostro por instinto ante esas palabras. Seguía teniendo el casco puesto. Todo el conjunto completo de héroe. Se lo olvido quitárselo. Luego de años de servicio y que el traje fuera hecho a medida, era su segunda piel. Era como si no llevara nada puesto.
— No te odio. Sé que Papa no volvió a casa desde hace meses. Amaba tanto a mama que no pudo evitar irse con ella. Intenté demostrarle que yo podía amar por los dos, que no se debía preocupar… pero falle. Mi amor no fue tan fuerte. Yo no fui tan fuerte.
El héroe quería dar palabras de aliento, pero no salían de sus labios. Deseaba extender las manos y rodearla, pero su cuerpo no reaccionaba. Estaba confundido ante aquellas palabras. No era huérfana. Él estaba ahí mismo, enfrente de ella. Perdedora fuera de lugar. Recibía las notas de los exámenes a su celular personal y eran todas arriba del promedio. Fea imposible. Heredo los rasgos de su madre, la mujer más hermosa que existió.
Tamao observo como el héroe enmascarado presionaba un botón al costado de casco. Sabía lo que vendría después.
— Debes irte. Hay gente que necesita la ayuda de un héroe. Yo cuidare de mis heridas por mi misma… no me queda otra opción.
O'Clock asintió a sus palabras. Le comunicaron sobre un coque múltiple a pocos kilómetros de su ubicación y su quirk era útil. Se dio media vuelta y abrió la puerta. Tenía personas que rescatar.
— Te daré una hora para limpiarte. Cuando vuelva, charlaremos sobre tu conducta.
La situación no le gustaba en absoluto e hizo lo que sintió era lo mejor. Tenía trabajo que hacer y ella necesitaba enfriar sus ideas. Al regresar, iba a tener una seria charla con ella.
El impacto de la guitarra rompiéndose contra la puerta fue lo último que escucho antes que dejara esa casa para volver cinco horas después y ser bienvenido por el silencio.
— ¿Un café?
Iwao miro unos momentos el café en la mano de Koichi para luego bostezar con la boca abierta. Agarró el café y asintió en cortesía. Preferiría una cerveza, pero necesitaba un buen café. Se encontraban en la cocina. Kazuho estaba dormida y con razón, trasnocharon toda la noche. Le dijo a Koichi que durmiera también. El vigilaría, sin contar que todavía estaba pendiente la charla de despido de Queen Bee.
— No hay necesidad. Soy un estudiante universitario. Quedarme despierto la noche entera es parte de mi día a día— comentó riéndose de sí mismo.
— Eso no es sano para tu salud. Eres joven.
— Tampoco es sano para tu salud buscar pistas todo el día y pasar siete horas en la noche haciendo vigilantismo. Eres mayor—contrataco sin pudor.
— Touché.
Tomó un trago del café sin azúcar y no le gustó. Lo quería con azúcar, pero la situación ameritaba estar despierto. Lo amargo siempre lo hace despertarse. Paso la mirada por la cocina y como todo en la mansión, era espaciosa. Podrían entrar una docena de chefs y habría suficiente espacio para no chocarse entre sí. Una isla en el centro hecha de piedra pulida llena de enchufes. Seguro para conectar los utensilios eléctricos de cocinero.
— ¿No te parece muy vacío para estar habitada?
Oguro dejó la taza en la isla y se refregó la mata de cabello castaño oscuro. Su máscara guardada en el bolsillo trasero del pantalón. Su discípulo tenía razón.
— El lugar es demasiado espacioso para ella sola.
— Si, eso también. Pero no me refería que la mansión estuviera vacía por el tamaño. Sino por otra cosa… mmm, digo que esta vacío por la propia falta de pruebas de que alguien vive aquí.
— ¡Chss! Habla más claro. Ya estoy teniendo los inicios de jaqueca por tanta palabrería de ellas, la falta de sueño y pensar sobre el mañana.
Koichi en vez de acobardarse ante su mal humor, como hacia siempre, esta vez puso mala cara ante su actitud y tomo un largo trago de café antes de hablar. Apunto una alacena en la esquina.
— Ahí encontré el café. También hay diferentes tés y hierbas. En la alacena siguiente algunos condimentos para las comidas.
— ¿A dónde quieres llegar, Koichi? — le preguntó en voz baja. El joven siguió hablando como si no lo escucho.
— En la otra punta, encontraras sartenes y ollas en perfecto estado. En la heladera están guardados diferentes cortes de carne, vegetales y frutas. La heladera está en su máxima capacidad.
— ¿Hay un punto en todo esto?
— Claro que hay un punto en lo que digo y es algo obvio. Te preguntó ¿Tienes tu heladera llena? La mía no.
— Una extraña pregunta, pero no. Ahora mismo debería estar la mitad vacía— Iwao le gustó esa charla. Lo distraerá por unos minutos.
— Exacto. ¿Cómo puedes mantener la heladera repleta si cada día comes? Lo mismo los utensilios de cocina. No tienen arañazos. Las bolsas de granos de café estaban cerradas. Y como punto final, una capa de polvo en todo el lugar. No creo que ella este viviendo aquí.
— O que no le gusta cocinar. Tiene dinero para evitarse el esfuerzo de cocinar.
— O que en verdad no esté viviendo aquí. El salón también está cubierto de polvo y perdón si estoy siendo paranoico, pero ambos escuchamos sus gritos por la limpieza de mi casa. Así no viviría Queen Bee.
Ahora que lo dijo, la cortina y ventana estaban cubiertas por un manto de polvo.
Luego de la inocua conversación, siguieron su desayuno a base de café y decidieron explorar un poco. Al llegar a la mansión, revisaron con rapidez por una cama y no se pararon a observar en detalle. Con Queen Bee y Kazuho a salvo, no tenían nada más que hacer. Y la curiosidad era grande. Era la primera vez para ambos en recorrer un lugar tan lujoso. Tapetes en las paredes, alfombra y candelabros eléctricos iluminaban los extensos pasillos.
— Me sorprende que hogares así existan— comentó Koichi.
— Llamarlo hogar no sería lo correcto— dijo con voz profunda. Un significado conseguido por la experiencia transmitía sus palabras—. No hay calidez aquí.
— Es un verano muy frio y este lugar es grande. Las corrientes de aire recorren el lugar— señaló el joven. Iwao no lo corrigió. No era lo que quería dar a entender, pero tampoco le importaba.
Continuaron sin interrupciones, abriendo puertas, entrando a salas vacías, habitaciones desnudas y recamaras sin signos de vida. Un sentimiento de incomodidad creció en los hombres mientras continuaban saciando la curiosidad. El que volvió a romper el silencio fue el joven.
— Te topaste con Pollen aquí dentro.
— No— gruñó profundamente pensando en el quirk autónomo. Muchos misterios y enigmas cubrían a Queen Bee y se había triplicado la lista esa noche. La criatura de nombre Pollen encabezaba la lista—. ¿Cuál es tu opinión sobre el quirk?
Koichi giró para verlo al oír la pregunta. Pudo ser el sueño, el cansancio acumulado, el estrés que no paraba de acumular o un poco de los tres que él no estaba actuando tan felizmente como siempre lo hacía. Sus ojos estaban medio cerrados y no contestó rápidamente; no levanto las manos en gestos apresurados e intento explicar con lo primero se le pasaba por la mente. Estuvo unos pocos segundos antes de contestar, aunque para Iwao le pareció una eternidad. No le gustaba ese Koichi.
— Nos ayudó. Al desmayarse Queen Bee y aparecer en una bola de luz, nos señaló donde podríamos escondernos y dejar a las chicas a salvo. La verdad, estuve dudando al principio, pero es un quirk. El quirk de Queen Bee. No teníamos mucho tiempo para pensarlo en profundidad.
No, no lo tuvieron. Los héroes no habían comenzado la persecución por el edificio que había explotado y estaba cubierto de llamas. Esos pocos segundos permitió a Queen Bee llegar a donde estaba Kazuho antes de caer inconsciente. Ver el pequeño cuerpo de Pop Step con la pierna sangrando llevando sobre su espalda a Queen Bee fue shockeante y más cuando se materializo Pollen. Los siguientes sucesos eran un borrón en la mente del vigilante. Entre atar firmemente a Queen Bee con su gabardina y levantar a Pop Step con los brazos mientras The Crawler seguía las indicaciones de Pollen para entrar en el correo electrónico de su usuaria y acceder al mail con la dirección de una zona segura. Eso los llevo a donde estaban. Dando pasos por pasillos interminables con más preguntas que respuestas.
— No me respondiste la pregunta. Pedí una opinión.
— … Usando el sentido común, un quirk con pensamiento no dañaría a su usuario de manera activa… No puedo decir que confió en Pollen, pero sí en Queen Bee. Dijiste que esta despierta. Si no nos advirtió sobre Pollen, entonces no tengo nada de qué preocuparme.
— Confías mucho en una enmascarada que conociste hace pocos días. Ni tienes conocimiento de su nombre o sobre su vida.
— ¿Te viste en un espejo? — si era un chiste, Iwao no le encontró la gracia—. No lo tomes a mal. Ella tiene actitudes un poco ásperas, es gritona, quejosa con las cosas que no le gusta, aparece cuando quiere por mi casa, nos ordena de la nada… no es diferente de ti o de Kazuho en eso— Koichi detuvo sus pasos al darse cuenta que su compañero dejó de seguirlo y cruzo miradas. Ojos cansados contemplando ojos cansados—. Tú tienes actitudes mas ásperas, pero no por eso desconfié en ti. Comprendo que es tu forma de ser y no siento animosidad en tus dichos y acciones hacia el grupo. Kazuho te grita más de la mitad de las palabras que te dirige por tu actitud directa y mandona. Yo mismo me quejo del entrenamiento que me imparten o cuando se burlan de mis objetos de All Might, pero terminamos bien al final. Al principio no me alegraba, pero ahora me hace feliz llegar a casa y encontrar a alguien esperándome, incluso si eso significa allanar mi casa. Si pienso en todo lo que viví en estas dos semanas, fueron los días más caóticos, peligrosos e interesantes desde la secundaria. Ayudar a la gente a cruzar la calle o llevar las bolsas de los mandados de una anciana está bien. Soy feliz ayudándolos y también lo soy ayudando a ti y a ella.
— Chico, no te olvides lo que dije el primer día. Emocionarse es bueno, pero perder el foco es mortal ¿Para qué crees que es todo el entrenamiento? Es arriesgado lo que hacemos.
— Hey, soy joven, pero soy un adulto joven. Se a lo que me metí. Desde niño quise ser un héroe y hasta intenté dar el examen para entrar a UA— Iwao no conocía esa historia, aunque no le sorprendió. Koichi tenía algo que él nunca había tenido—, pero llegue tarde. La UA no da segundas oportunidades.
— Eso es una mierda. El sistema es obsoleto ¿No entiendo que piensa Nezu en mantener ese sistema?
— ¿Quien?
— Olvídalo. Un recuerdo de un pasado que deje atrás. Prosigue con tu introspectiva.
— Lo que digas. ¿Dónde me quede?
— Fallaste, no, me equivoco. No te presentaste a tiempo y fuiste sacado a patadas de allí.
— Así no es como sucedió, aunque el concepto es igual— prosiguió narrando su pasado. Retomaron la caminata entre habitaciones, baños y salones. Iwao Oguro aprendió mucho de su discípulo. Como él tuvo que ir a un colegio público por falta de vacantes en las privadas, sino debería esperar otro año más y eso era inaceptable. En un colegio nuevo y su actitud servicial y tímida, no le hicieron conseguir amigos duraderos. Perdió la comunicación con sus viejos compañeros, dejando a un adolescente solitario de alma amable. Por ahora estaba estudiando contaduría, a pesar de que no le gustaba tanto. Sus padres le enviaban dinero semanalmente. No obstante, no era la suficiente cantidad para alquilar un departamento digno. Que el viviera en una sala que funge como comedor, cocina y habitación tuvo más sentido para Iwao.
— Me alegro ayudar y entiendo perfectamente que lo que ustedes hacen es peligro, sin olvidar ilegal… pero actúan por el bien común. Ustedes ayudan a esa anciana de los mandados, a los chicos del parque, al vendedor de fideos, de maneras que no podría hacerlo.
— Es por eso que te elegí— Koichi prestó más atención a sus palabras—. Por un año ayudaste sin pedir nada a cambio, sin importar que te persiguiera la policía por uso indebido de quirk sin autorización. Tu eres una buena persona.
— Gracias— dijo con sinceridad—. Es bueno escucharlo de vez en cuando. Y ustedes también. Con todos los gritos y ordenes no se ven como buenas personas, pero eligen hacer lo correcto. Sé que no somos perfectos. Por eso sé que fallaremos a veces. Esta noche no fue como se planeó. Debí haber entrado con Queen Bee…
— No estabas listo. Detectamos indicios de que los vendedores de drogas habían contratado guardaespaldas. No estás preparado para algo así.
— Pero ella sí. Una joven avanzo para sacar los criminales de mi propio barrio y solo pude quedarme a vigilar la puerta trasera.
— Koichi Haimawari— la advertencia se encontraba subyacente en el profundo tono de voz— ¿Tu conocías su verdadera edad?
— No— contestó con rapidez—. No lo sabía. ¿Eso importa?
— ¡Claro que lo hace! ¡Es una niña! — rugió de ira. No comprende como todos los de su alrededor lo ven bien. Los niños no deberían luchar contra el crimen. Para ello existen los héroes. Sentía la presión arterial aumentar y sus venas marcarse en las manos y brazos. Necesitaba calmarse. Él no era su enemigo. Él no tenía la culpa completa.
— Corrección. Es una adolescente. Te recuerdo que Kazuho también lo es.
— Por eso siempre la dejamos en la retaguardia. Lejos del peligro.
— Y estoy feliz por eso. No digo que debamos mandarla a pelear. Ni yo quiero ir a pelear. Lo que digo es que tiene de malo que un adolescente luche contra criminales. La sociedad nos impulsa a hacerlo CADA SEGUNDO DEL DIA. Yo tenía catorce años cuando me inscribí para el examen de la UA.
Iwao no pudo refutarlo. Lo que dijo era cierto. Él lo vivió en carne propia. Decidió escucharlo en silencio esta vez.
— Seguro sabes sobre las pasantías luego de obtener las licencias provisionales de héroes.
Si, él lo sabía muy bien. Fuero días muy locos como pasante de Yoroi Musha.
— Entonces no tengo que decirte la edad que tienen esos héroes en entrenamiento.
— La diferencia radica que ellos tienen profesionales a su lado y no los llevarían a misiones peligrosas. Máximo atenderían un robo donde no haya armas de fuego y actuaran luego del profesional.
— ¿Enserio? Bueno, no quita el punto que esos criminales podrían tener un arma oculta y la usen. La sociedad ve correcto que un adolescente corra directamente al peligro. ¿Por qué debemos menospreciar a Queen Bee y a Kazuho?
— Nadie las está menospreciando…
— Tú dices que son muy jóvenes y sé que tienes razón. Como tengo razón que Queen Bee puede vencernos con solo un menique. Es natural que sea la primera en entrar a combatir al mal.
— Y qué ¿quieres seguir confiando en ella, mandarla a luchar contra narcotraficantes, criminales drogadictos y villanos callejeros?
— ¿No es eso lo que estuvimos haciendo los últimos diez días?
— Y eso la llevo a la cama con los huesos rotos— Iwao bufaba por la nariz. Cerraba y abría las manos en un intento de calmarse.
— ¡Crees que no lo sé! ¡Deja de decir lo obvio! — Koichi gritando fue algo muy raro de ver en la vida. Oguro nunca espero ver a un Koichi enojado y le dolía que sea por el—. No lo sabíamos y fallamos. Ahora lo sabemos. Debemos construir sobre eso. Los dos somos los adultos aquí, pero tú tienes la experiencia. Actúa como si fueras un héroe profesional y ella tu pasante. Trabaja con ella y podremos continuar entre todos.
— Aun quieres continuar— sorpresa invadió su rostro. Las palabras salieron con dificultad, sin fuerza.
— ¡Por All Might!¡Sí! Quiero continuar. Aunque sea un camino que nunca me imaginé recorrer y mis padres tendrían un ataque al corazón si se enteraran, seguirte me permitió ayudar, no, aun mejor, rescatar a muchas personas que aprecio. Personas que veo sus caras cada día al venir de la universidad y me lamentaría si ya no podría verlos más sabiendo que pude hacer algo y no lo hice. Oguro, al ayudarte a ti puedo ayudar a mi gente, pero no soy suficiente. Necesitas a Queen Bee para tus planes locos.
— … Nos mintió sobre algo muy importante— con todo dicho y hecho, a este punto parece un argumento sin peso en sus oídos.
— Como cualquier adolescente. Por eso están los adultos. Para guiarlos, ayudarlos a levantarse, creer en ellos. Y me duele decirlo, pero todavía no me considero un adulto. Sigo obsesionado con el merchandising de All Might, no me gusta estudiar, soy malo en el entrenamiento sobre mi quirk y me sigue asustando ver un cuchillo en mi dirección. Por eso, nosotros estamos a tu cuidado y me alegro por eso.
Una gran sonrisa nació y los ojos cansados transmitieron calidez
— Eres una persona confiable.
Por tercera vez en apenas hora y media, el vigilante contempló la ciudad desde la ventana. La electricidad regresó a Naruhata, pero no la paz. Pudo observar manchas de distintos colores saltando de techo en techo. No hay descanso para los verdaderos héroes. Se preguntó si el detective Tsukauchi pudo sobrevivir la noche sin ninguna herida. No lo conocía tan personalmente, pero si vio en primera mano su deber con el trabajo. No dudaba que ese hombre no abandonaría las calles hasta haber capturados a todos los criminales o hasta que su cuerpo no de mas y colapse del cansancio.
¿Quién más se sentirá colapsado por el cambio actual de poder?
Muchos cambios en tan poco tiempo. Muchos esclarecimientos uno tras otro. La más joven de su grupo, hasta que se demuestre lo contrario y el segundo más mayor le dieron sus opiniones sobre el futuro del grupo. No cabe decir que no se lo esperaba. Le parecía ridículo, completamente ridículo. Pasaron de nadar en un estanque a surfear un tsunami metafórico en peligrosidad. Aun así, ellos dos lo vieron a los ojos, desnudaron sus sentimientos y confiaron que ÉL los cuidaría. ¿No pueden entender que no los podrá cuidar con ella estando ahí, enredándolos con sus cadenas y tirando hacia abajo del peso de sus errores?
— ¿Viniste hasta aquí para darme la espalda?
Queen Bee se convirtió en una molestia y el solo era un hombre que le quitaron todo. Vivió el día al día al límite sin preocuparse de un futuro que no le importaba. No tenía a nadie que lo esperara al final de cuentas. No, eso no era verdad. Fueron sus acciones lo que aparto lo que más amaba. Era una sombra del héroe que fue y un pedazo del hombre que quiso ser.
Paso los últimos tres años luchando contra gente borracha o drogadicta en callejones oscuros. Difícil distinguir quien era el que comenzó la pelea y quien la víctima. La justicia sin dirección solo era violencia. Quería llenar el vacío de su corazón con la violencia y llamarlo justicia para reducir el odio a sí mismo. O eso fue al principio. Luego de descubrir la verdad, sus objetivos cambiaron y digamos que consiguió una misión antes de irse.
— Hola, tierra a cabeza hueca. Respóndeme. No me dejes hablando sola.
No negara que salva personas al lastimar a otras y eso le parece bien. Todos los criminales, ya sea que usaran quirk o no, son villanos y merecen el castigo del puño de hierro por sus fechorías. El algún día recibirá su justo castigo por los suyos. Esperaba firmemente que Kazuho y Koichi no lo hagan. Les dejó bien en claro la actividad que realizaban y lo que los convertían ante la sociedad. Un vigilante y un villano no son tan diferentes después de todo. "El fin justifica los medios". La joven lo sabía muy bien. Era consciente de su etiqueta impuesta y su compañero no todavía. Era muy recto, pero sus ganas de ayudar le hacían correr donde su cabeza le exigía que no se metiera.
Acarició el mentón, sintiendo la incipiente barba. Hasta hace poco, no cuidaba tanto su apariencia. Comenzó a hacerlo el día que decidió reclutar al joven. Por cosas del destino, Pop Step termino involucrada. Lo recluto por varias razones. Una era que Koichi gritaba sus verdaderos sentimientos cada día, "QUIERO SER UN HEROE" sus acciones expresaban y necesitaba una mano guía para eso. Era joven y todavía tenia una vida por delante. Sus sueños no deberían acabar por no haber ido a una escuela de héroe. Otra era que necesitaba apoyo para encontrar y detener la distribución de Trigger. Golpeando a villanos al azar en la oscuridad no lo hizo avanzar en meses. Y la lista podría seguir un buen tiempo del porque quería tener a Koichi cerca de él. ¿Protegerlo tal vez? Las buenas y pequeñas acciones alegraban la vida de los buenos ciudadanos. La mayoría del tiempo la sociedad se olvida de esa verdad al estar tan extasiados por la figura de los héroes; que los enmascarados también son personas y no pueden estar ahí siempre y en todas partes. Siendo iluminado por el foco, hace que sea más fácil esquivarlos hasta que el crimen ya se haya realizado. Los héroes terminan los crímenes. No los evita. No puede existir criminal sin crimen y en ese mundo podrido, un adolescente puede convertirse en un villano al usar su quirk para agujerear el rostro de su pareja por accidente en una discusión en la parte trasera de un local.
— ¿Por lo menos me dirás donde esta Pollen?
Los héroes son activos valiosos ¿Para qué mantenerlos ocupados en una pelea doméstica en vez dejarlos patrullando por si surge la oportunidad de usarlos para rescatar civiles de un incendio o deteniendo un quirk peligroso que estaba siendo usado imprudentemente en la vía pública?
Las licencias de héroes estaban limitadas por el gobierno. Era un trabajo después de todo en la era actual. Triplicar la cantidad de héroes legales para que estén en todas partes seria como cortar la máquina de dinero. Si muchas personas eran súper, ya nadie lo seria. El merchandising caería. Los peces gordos nunca querrán eso.
La sociedad no era el problema. Era la victima del sistema. Ese sistema que no permite a una joven volar como un ave o un hombre pueda ayudar sin que señalen la acción como MALO solo porque esa persona no sea un héroe. No toda ayuda necesita un quirk entrenado.
— Que bien. Estoy aquí con una pared de viejos músculos. Que mañana tan maravillosa… Y es sarcasmo si no te diste cuenta.
Agarró la máscara que uso por años y la levantó hasta el rostro. Un símbolo de la violencia. Un mensaje de que los criminales no saldrían impunes de su "justicia". Porque al final todo se reduce a eso. Justicia, ¿pero de quien y para qué? Cada uno tiene la base, lo que llamarían el pilar central de la justicia y a lo largo de la vida ese camino llamado justicia se bifurca y lo vuelve hacer una y otra vez, hasta que al final uno termina parado al final de su propia justicia. El sistema y la sociedad en su conjunto pudo mantener el statu quo tanto tiempo era gracias al Pilar del Mundo.
ALL MIGHT
El culpable de todo. Con su fuerza absoluta, dirigió a todos en un solo camino. El que el eligió y él vivió dando el ejemplo. "Si yo lo puedo hacer, ustedes también pueden". Mentira. Él nunca dijo eso, pero no importaba. La persona que era All Might no importaba al fin de cuenta para la foto, sino lo que mostraba. Incluyo el no pudo estar en todas partes. Boca a boca, rumores y admiración hicieron ambiguo el mensaje que quiso dar por generaciones.
Hay más personas que quieren ser rescatadas que personas que en verdad necesitan ser rescatadas. Ser salvado por un héroe profesional era algo que deberías evitar a toda costa. Iwao culpo a Tik Quirk por la desvinculación con la realidad de los jóvenes. Saltar de un edificio para tener la oportunidad de tener una foto con All Might… eso genero las interacciones dadas por él.
All Might era un verdadero héroe y una buena persona. Eso fue el problema. Ayudar a todos sin importar nada, quedarse hasta sacarles una sonrisa y salvar sin distinción, dieron la imagen equivocada que el siempre estará para ellos. Que él era infinito.
La noche pasada la sociedad, el sistema y los villanos tuvieron un baño de realidad.
El infinito si tenía límites y era tan finito como todos.
Por ende, ese firme pilar que sostenía el peso del mundo, se volvió una fina línea que dio la sensación que se podría cortar. Obviamente, no todos poseen la fuerza para realizar tal titánica hazaña. No obstante "no todos" significa que un pequeño puñado sí podrían o podrán en el futuro. La vieja generación siendo superada por una más joven. Era algo natural en los humanos. Actualmente había muchas jóvenes promesas dando sus primeros pasos en el mundo de los héroes. Era trabajo de los viejos guiarlos…
Guiar a un amable muchacho él podría hacerlo. Pues sabia donde estaba su corazón. En el lugar correcto. Por otro lado…
— Hey, Queen Bee ¿Qué significa la justicia cuando estas fuera de la ley? — Iwao volteo para mirar directamente a los zafiros.
— ¡Eh! — exclamó abriendo la boca—. ¿Luego de ignorarme por quince minutos piensas que te daré charla? Perdiste tu oportunidad…
— Respóndeme, por favor.
Queen Bee detuvo las siguientes palabras y cruzaron miradas. No podría llamarse un duelo de voluntades, porque Oguro no se sintió intimidado. Solo se quedaron mirándose en silencio. Por algún motivo que él no sabía, ella asintió y respondió solemne.
— Lo que sea. Significa "Deber".
— … Exprésate mas… por favor.
— Que pesado eres. Actuar por la justicia es el deber de todas las buenas personas. Es sentido común. Si tu no actúas usando la legalidad como excusa es porque eres una mala persona.
— Me sorprende que usaras la palabra Deber.
— ¿Y tú que palabra usarías? Ilumíname
— Actuar.
— …no me dejes esperando. Exprésate más… no diré por favor.
— Es simple. Cuándo una situación inesperada aparece frente a ti… ¿Huiras o entraras en acción e intervendrás? Para aquellos que poseen el alma de un héroe, es sentido común.
— Que obsoleto.
— ¿Disculpa? — preguntó Oguro extrañado. El insulto implícito fue demasiado notorio en el tono de voz de la chica.
— Dije: ¡Que obsoleto! Con esa mentalidad, solo los que sean héroes de nacimiento podrán hacer el bien. Que retrogrados. No me extraña que haya tantos cobardes.
— ¿Qué sugerís entonces?
Queen Bee se sorprendió que él no mostrara enojo por sus palabras. Él estaba parado contemplándola fijamente y esperando una respuesta en calma. Nunca lo había visto tan quieto, tan calmo. Ella, con esfuerzo, se sentó contra el respaldo de la cama y acomodo la almohada entre la espalda y la madera. Intento colocar la cola de caballo en el pecho de forma inconsciente, aun sabiendo que tenía el cabello suelto.
— Deber es el camino más correcto a la justicia. No el único ni el mejor— estuvo un tiempo en silencio, la mirada perdida, observando algo detrás de el—. Conocí a un verdadero héroe y actuaba como tu dijiste. Era amada por todos e inspiraba confianza. Todos gritaban su nombre en lo alto cuando volaba por el cielo. Era increíble. Era incapaz de abandonar a los que necesitaban ayuda. Fue mi héroe…
— ¿Qué paso?
— ¿Como?
— Debió haber pasado algo. Siempre pasan cosas.
— ¿Ya te había dicho que eres simple?
— Me lo dicen todo el tiempo.
— ¿Por qué será? Ella era el símbolo de paz de la ciudad. Su luz, sonrisa y alegría llegaban a todos los rincones. No tardó mucho en tener a gente que quiso ser como ella. Actuar como ella actuaba. Termino como era obvio que terminaría al imitar algo verdadero y esperar igualarlo o superarlo. La copia fue inferior— Iwao pensó escuchar el chasquido de dientes—. No solo eso. Causo problemas. Seguir los pasos de alguien sin que te guste dar cada paso solo terminara en desdicha y calamidad propia y ajena. Puedes Actuar tanto como quieras, pero eso también significa que personas que no tienen lo necesario intenten actuar por las apariencias o solo por un vano intento de ser algo que no son.
Iwao Oguro cavilo que acaba de conocer los primeros indicios de la chica detrás del quirk.
— Si Actuar siguiendo al Símbolo no es lo ideal ¿Qué propones para la sociedad?
— De donde sale…
— Por favor.
— Te responderé si eso significa que te vayas de mi vista. La sociedad… que va, mejor te narro lo que vi. Vi una sociedad que no se llenó de falsos ideales de igualdad. No hablo que no crecerán que todos merecen el mismo respeto o que sean racista. Me refiero que desde el principio pusieron los pies en la tierra y no intentaron en vano llegar donde estaba ella. Crecieron, experimentaron la vida y encontraron su lugar donde podrían ayudar a las personas. No actuando las acciones de la heroína, sino buscando el resultado de esas acciones bajo sus propios términos. Era su deber después de todo. Estaban a salvo gracias a la heroína. Debían devolver el favor haciendo una sociedad más amigable. De eso se trata el Deber. Pagar las deudas. No todos nacen siendo buenas personas, hay gente mala, egoísta y narcisista por ahí. Actuar no es una capacidad que puedas inculcar. ¡Pero! Un ideal puede ser inculcado a las masas. Ser heredadas a la siguiente generación. El Deber puede ser enseñado como responsabilidad. Que se sientan horrible al hacer algo que saben que está mal y no solo porque la ley diga que está mal. Que vivan con la necesidad de que sus acciones, de cualquier índole, sea para beneficio mutuo. No es auto sacrificio esto. Para eso están los héroes. La gente común necesita conocer su lugar, diferenciar cuándo es mejor ayudar al héroe y cuando es más beneficioso detener la injusticia que se está cometiendo en otro lugar mientras el héroe lucha con el villano de turno… sino golpearlos en la cabeza hasta que lo entiendan es otra manera valida.
Ella estuvo a punto de agarrar el vaso y refrescarse la garganta cuando una risotada la sorprendió y tiro el vaso de un manotazo rompiéndose contra el suelo. Vio como el viejo se agarraba el estómago y llevaba la palma a la frente mientras daba patadas a la alfombra. Las patadas eran tan fuertes, que la alfombra que debió haber absorbido el impacto no fue suficiente y el piso temblaba casi imperceptiblemente. Obviamente, ella lo sintió. Los usuarios del arte del mirakung fu necesitaban agudizar los sentidos, ya que perderse cualquier pequeño detalle sensorial, permitiría al zorro escapar. Espero en silencio hasta que él se calmara.
— Jajaja golpearlos en la cabeza jajaja En verdad me caes bien, niña.
— Ahora que terminaste ¡Largo!
Iwao miro el dedo y luego a donde apuntaba. Negó con la cabeza.
— El Símbolo ¿Qué piensas de eso?
— ¿All Might? — recibió una negación—. La idea de un Símbolo entonces… Que es completamente e indispensablemente correcto y necesario. Algunos están más arriba que otros. De eso no tengo dudas. Soy la prueba viviente de eso— ella fingió no haber escuchado el bufido—. ¿Para qué tantas preguntas? Deje atrás la escuela para tener que dar exámenes devuelta.
— Aunque me gustaría decirte unas cuantas cosas, nada bonitas debo aclarar, primero quiero mostrarte algo. Párate aquí conmigo.
— Tengo la pierna rota.
— ¿Eso te detendría?
— No tengo bastón. Eso… tuvo un pequeño accidente.
— ¿Entonces la Gran Queen Bee no puede levantarse de la cama sin una herramienta o quirk de apoyo?
El volteo para observar el paisaje urbano. No paso ni un minuto para que ella estuviera parada al lado suyo. Su cuerpo cubierto por la sabana. No había rastro de dolor en su rostro. Los zafiros se endurecieron por lo que presencio del otro lado del vidrio.
— Hay pánico en la ciudad. La sociedad está en su día más oscuro. La luz más brillante parpadeo por un momento….
— Y se ocultaron como ratas.
— Antes te dirigiste a ellos como cobardes.
— Es que lo son. El más amado de los héroes fue herido y no salieron a las calles a darle ánimos. Eso no es amor… eso no es amor.
— Fue el propio All Might que les ordeno que se resguarden en sus hogares mientras el resolvía todo.
— Ridículo, completamente ridículo. Un solo héroe no puede con todo. No lo hizo la Mariquita, ni el Guardián Celestial, ni las Matriarcas. Incluyo ellos tenían compañeros sabiendo que eran indispensables. All Might acaparando todo es una irresponsabilidad tal…
— Es por eso…— dijo para sí mismo y espiando a Queen Bee de reojo para luego reírse por lo bajo— Aunque también se aplica a mí. Vaya, escuchar críticas sobre el pilar es una cosa novedosa. En estos tiempos nadie se atreve a decir algo contra él, a menos que quieras ser tachado como odiador.
— Pilar. ¿Lo ves como un pilar? — preguntó extrañada.
— ¿No lo hacemos todos? Al fin de cuentas es el que siempre estará aquí. El Pilar del Mundo. El Símbolo de la Paz.
— Con más razón la ciudad se volvió loca tan rápido… ¿No es obvio? Un pilar es para sostener y en este caso, los sostiene a ellos. Eso quiere decir que ellos ven desde lo alto a All Might y dependen al completo que eso no se rompa. Gritaran a la primera grieta. Que estupidez. ¿Cómo ese hombre tan poderoso pudo permitir que lo traten como herramienta? Amor personal no tiene de seguro.
— Whoa, whoa, quieta ahí niña. Tengo una jaqueca del tamaño de una casa y ningún cigarrillo en la mano para comenzar a escuchar tanta herejía. Solamente detente ahí.
— ¡Y una mierda! ¡Sabes cuantos años tengo encerrado tanta bronca por este mundo sin tener la oportunidad de decírselo a alguien! Te lo aguantas ahora, ya que me la debes. Te recuerdo que tú nos llevaste a ese edificio. Si no fuera por mi…
— Yo no estaría vivo. Lo sé muy bien— respondió con sinceridad. No había caso negarlo—. Detuviste las balas dirigidas a mi mientras saltaba por la ventana. Pero eso no quita el hecho que tu agitaste el avispero. La sociedad, el símbolo, los héroes y villanos, todos estaban viviendo en un equilibrio establecido y funcional; hasta que tu apareciste y diste una patada a la estructura social. Tienes que pagar por eso.
Los hombres de Queen Bee se tensaron visiblemente y giró para encararlo de frente.
— Piensas que tú eres suficiente para entregarme a la policía. Que ridículo. Quiero verte intentarlo.
— Entregarte seria lo correcto. Actuaría en consecuencia. En cambio, te hare una pregunta importante ¿Qué harás para remediarlo?
— … Eh ¿Cómo? — ella se vio realmente sorprendida. Ya estaba preparada para pelear y la pregunta la descoloco.
— Tienes un deber ¿no? Con la sociedad que asustaste con los indicios del Día Cero. El crimen aumentará, el pánico se extenderá, el gobierno responderá y los héroes se cansarán. Las avispas están agitadas y el nido todavía no paro de tambalear. Todo por una abeja que se metió al nido e hizo mucho ruido. Ahora, ¿no es el deber de la abeja hacer algo y calmar la situación?
— ¡Espera! A ver si lo entiendo. Me estas devolviendo lo que dije antes y me estás hablando que tomé el lugar… el lugar de Ladybug.
— No sé de donde este fanatismo con los insectos tuyo, pero si eso te ayuda a entender el punto… Si, te preguntó si tomaras el lugar de Ladybug.
— Yo… bueno… los monjes dijeron que los guardianes no deben interferir con el mundo… la Mariquita y el Gato son los que lideran la caja china… los portadores no son elegidos para eso… yo quiero destruir este Mundo Indeseado, no salvarlo…
— ¿Intentas escapar del Deber?
* — …nosotros tenemos otro deber. ¿Sabes cuál es?
— Proteger los miraculous— no dudo en responder. Era noticia mundial desde el Impacto del Cataclismo.
— Si, y es una carga muy pesada. Tanto poder en nuestras manos para utilizar sin nadie para detenernos… El corazón humano posee maldad y bondad en partes iguales y son nuestras acciones las que hacen inclinar la balanza. Cualquier mínima abertura hacia el lado incorrecto generará desastres en el equilibrio... *
— No. No lo hago— respondió con resolución—. Y lo admito, la cague en grande. Tuve un momento de debilidad y herí a alguien inocente— eso era lo que más lamentaba Queen Bee de todo lo sucedido. Creyó haber dejado atrás esa vida, que era mejor de lo que fue, pero el pasado la alcanzo. Incluyo en otro mundo, sus errores no se habían borrado de su psiquis. Sus maestros de la Orden intentaron con arduo esfuerzo que dominara su miedo y creyó haberlo domado. Años de meditación y entrenamiento, volaron como hojas en el viento. Todo por miedo. No se lo ocultaba a sí misma. Admitió que hizo lo que hizo por miedo. Al estar en su agarre, sintió que todo se acabó. Atrapada, débil e indefensa.
Nunca fue su intención lastimarlo.
— Lo volveré a preguntar ¿Qué harás para remediarlo?
— ¿No es obvio? Solo debo hacer entender a las avispas su lugar. Después de todo, que mejor orden podrán vivir que bajo el reinado de una abeja reina— acarició con suavidad el peine con forma de abeja enredado en su cabello suelto—. Es lo único que puedo aspirar a ser. No hay más caminos.
— Siempre hay más caminos.
— No si portas el poder que poseo. No ahora que ellos no están para detenerlos…— después de una inhalación profunda, ella entrelazo las manos y estiro los brazos por sobre su cabeza. Sonidos se producían en su espalda mientras movía los brazos hacia atrás—. Debo darte las gracias. Tanta charla me hizo recordar a los viejos monjes. Enfocaba mal la razón de mi búsqueda del productor del Trigger. Quería una vendetta personal cuando desde un principio debí luchar por el equilibrio. Sí que fueron grandes hombres. Creo que ya es hora de predicar en este mundo sus enseñanzas y debo hacerlo comenzando con las acciones.
Ella separo los brazos y con cuidado, desunió los mechones de pelo uno en uno hasta liberar su peineta. Una luz apareció en la habitación tan fuerte que hizo que Iwao ocultara sus ojos con la mano. Al bajarla, vio como Queen Bee guardaba la peineta en el escote.
— ¿Que acaba de pasar?
— Solo yo siendo yo luego de tanto tiempo. No es necesario decirte que no necesito más fallas como la de hoy. Tú, la cucaracha y delicada flor necesitan ser mejores si quieren serme útiles. No me detendré por ustedes.
— Y volvimos a la maldita conversación de siempre. Yo soy el líder aquí. Si digo que esperen, pues esperan y si alguien va estar en el frente para repartir puñetazos, ese seré yo.
— Alguien tan lento como tu solo hará que los criminales tengan tiempo de escapar. Yo seré la que vaya siempre primero.
— Lo serias si no esperaras tener una prueba antes de golpear a alguien. Golpea primero y pregunta después, niña.
— ¡Deja de llamarme niña que me irrita como no tienes una idea! — gruño de frustración y apretó ambas manos con fuerza—. Me llamo… puedes llamarme Eileen Hikari.
— Okey… niña.
— Tu maldito…
Queen Bee… no. Eileen Hikari salto hacia el cuello de Iwao Oguro y tirándolo al piso en el proceso. El hombre había comenzado a reír en un principio y rápidamente intento sacársela de encima cuando descubrió que si lo estaba ahorcando enserio. Necesito usar toda su fuerza para apartar esas manos de su cuello y respirar un poco del necesario oxígeno. Y mientras ellos dos iniciaban una pelea, el reloj de pie enfrente de la cama, avanzo otro minuto en su marcha eterna.
Segundo tras segundo.
El reloj siguió avanzando, no se detuvo por ellos dos.
Quince días para el inicio del año escolar
— Antes que se me olvide, tengo una pregunta para ti— pronunció Eileen mientras forcejeaba por liberarse de las manos del hombre.
— Yo también tengo una.
— ¿Este lugar es tuyo?
— ¿Qué es un monje?
Fin del Prólogo
Hola a todos. Espero que les haya gustado el capítulo. Tarde como cien horas en escribir esto y darle sentido.
Me haría muy feliz leer sus comentarios. No duden en preguntar lo que sea. Intentare no dar spoiler de la trama principal.
Este capítulo tardo mucho en hacerse por el contexto y la cantidad de personajes que intervienen. Como siempre intente no cambiar mucho sus personalidades.
A ver si llegamos a la meta de veinte comentarios por este capítulo. El siguiente ya comenzaría Chlóe/Eileen el año escolar. No lo retrasare más, sino ella no llegaría nunca.
Hasta la próxima. Y no se olviden, sus comentarios son mi fuente de alimento.
PD: El capítulo anterior se eliminó casi todo excepto la parte del recuerdo de Chlóe.
