Soul Eater es mi anime favorito por los siglos de los siglos. Soul Eater no me pertenece, este fanfiction sí. Soul Eater es good y es God :)


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You are building your own proyect OST


Mind Your Manners

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Preludio

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A veces la frialdad de su infancia se colaba bajo su piel cuando veía a músicos de traje o se cruzaba con una pareja que iba a una fiesta de gala. Las siluetas impolutas y elegantes evocaban en su mente las ya lejanas pero infinitas noches de fiesta y sonrisas frívolas que organizaba su familia.

Un escalofrío lo recorrió. Maka venía detrás explicándole a Chrona algún apunte. Apretó el paso mientras cruzaba la plaza donde estaban los músicos, tratando de disipar algunos recuerdos de las tardes de práctica que había tenido con su hermano hasta que se supo que por sus venas corría sangre de arma. Y entonces todo cambió.

Sonrió bajo para sí mismo. No podía negar que le hacía más que feliz el haber dejado esa vida atrás: tan estirada y con pocas cosas para poder disfrutar. Miró de reojo a Maka que se despedía por enésima vez de Chrona. Podría ser muy desquiciada y cabezota a veces, pero era una gran técnico. Y le aceptaba. Al menos ahí sabía que con certeza podía tocar su música rara y era aceptado también. Allá hasta eso le habrían negado.

-Los exámenes no son complicados, Chrona. Sólo enfócate en las bases y vuelve a ella si surgen dudas- Maka trataba de infundir ánimos a su amiga y le dió un par de cuadernos a la pelirosa. -Nos vemos mañana ¿vale?

La otra asintió murmurando algo que Soul no alcanzó a escuchar, pero al ver a Maka sonreír supuso que le había dicho algo de que lo intentaría. Ella se alejó y Maka lo alcanzó. A veces, siendo sincero, esa chica de ojos púrpuras tan esquivos y tristes le sacaba de sus casillas, pero le tenía paciencia. Ambos sabían que era difícil acoplarse a un nuevo lugar cuando venías de una especie de cautiverio y no conocías algo mejor.

-Los exámenes aún están lejos.- Soul miraba al frente, despreocupado.

-No te confíes. Dos semanas no es tanto tiempo.- Maka entrecerró los ojos- Y aunque no sean los exámenes de Stein no creas que todo será sencillo.

Siguieron caminando por la empinada pendiente que les llevaría a su departamento cuando vieron un cartero salir de la entrada de su edificio. Cartas. Maka apresuró el paso, entusiasmada por la idea de que tal vez hubiera una nueva postal de su madre. Soul, por su parte, sólo quería cenar.

Arriba, por el pasillo de las escaleras, los recibió Blair fuera del departamento con un maullido. Saltó haciendo los típicos honores a Maka en sus piernas y antes de que Soul se viera comprometido en medio de su transformación gatuna, él se apresuró a cruzar la puerta. En medio de la evasión y buscando alguna distracción, vió sobre la mesa un par de sobres amarillos. Y uno negro.

Oh no.

-Blair bonita, ¿el cartero trajo algo?- Maka cerró la puerta detrás de ella y dejó su gabardina en el perchero.

-Por supuesto,- maulló la gata -Después de traerme algunos paquetes de la lencería me dio esos sobres.- Blair se recostó sobre un cojín y empezó a lamer sus patitas, dejando en claro que no iría por Soul en ese momento.

-¡Seguro es ella!- Maka se acercó a la mesa con los ojos brillantes y antes de que él pudiera interponerse ella ya los tenía en sus manos. Efectivamente había uno de su madre, la letra pulcra y puntiaguda decía lo que había enviado desde Islandia. Pero la sonrisa le duró poco cuando vió el negro.

Había un sello que conocía bastante bien. Tenía un marco de rosas negras cruzado por dos líneas rojas que se unían hasta formar una estrangulada, curvilínea y estirada E mayúscula debajo de un dragón. La insignia familiar de los Evans. Soul estaba unos pasos detrás de ella, viéndola inquieto. El silencio se había prolongado de forma preocupante y estaba seguro que pronto llegarían las interminables preguntas de Maka si es que no agarraba y tiraba el sobre a la basura. O le estampaba un libro antes.

Pero el silencio de Maka se debía a que el sello de cera había sido abierto. -¿Blair?- inquirieron los ojos verdes.

-Perdona, Maka-chan.- sonrió gatunamente aquella y prendió el televisor- Como olía al perfume de Soul no pude evitar querer ver qué había en su interior.

-Gata fisgona- se quejó ella devolviendo su atención al sobre al abrirlo y sacar la fina placa de papel decorado que había dentro. Pero luego se detuvo y mirando a su pareja, que se hallaba preparado por si algún libro grueso volaba en su dirección, le tendió el sobre.

-Perdona. Creo que sería mejor que lo veas primero tú.

Soul sonrió levemente y tomó el sobre. Otro escalofrío por su piel.
No eran nuevas las cartas de su familia. De hecho había recibido muchas en los primeros meses que se había ido de la mansión. Las primeras habían sido amables y hasta comprensivas para pedirle que reconsiderara su lugar como Evans y el honor de su familia, pero con el paso de los meses ese tono se volvió tedioso, seco y hasta amenazador. La última carta, hacía poco más de un año, había sonado más como que lo desheredarían de forma terminal y fría. -¿Qué me habrán escrito ahora? ¿Que ya es oficial?- se preguntó Soul mientras deslizaba la mano dentro del sobre.

Maka fue a su cuarto a cambiarse. El sonido del papel de envoltura inundó la pequeña estancia y por un momento contuvo la respiración sin querer. Tomó el trozo de papel decorado entre los dedos y lo leyó. Elevó las cejas mientras leía. Blair bostezó y lo miró. ¿Estaba leyendo bien?

No había recibido una carta, sino una invitación.

Aquella placa de papel fino y negro con letras blancas y alargadas decía que la familia Evans lo invitaba cordialmente a una cena celebrada en honor a la familia... Soul frunció el ceño al leer el apellido. Yngling, familia conocida en toda Death City por ser de las más poderosas e influyentes por su carga de realeza. Soul miró la invitación entre incrédulo y divertido. Considerando el tiempo que había pasado desde la última carta y no sabía nada de su familia, le extrañaba muchísimo. ¿Por qué lo invitaban a una cena así de importante? Sospechaba que habría algún trasfondo político. Tal vez su cualidad como arma ahora era algo apreciado. Típico de esos Evans el hacer cosas a su conveniencia.

-¿Siempre que fue? ¿Otra carta diciendo que ahora te dan por muerto? - La voz ligera de Maka sonó desde el vestidor. Su sarcasmo no terminaba de ocultar su molestia. -Si es así, tirala.-

-No- dijo Soul, yendo hacia su cuarto y recargándose sobre la pared frente a la puerta. Agitó el papel frente a su cara, como si quisiera hacer constar la prueba de lo que decía -Me consideran vivo y de la familia todavía, de hecho.- Sus cejas seguían elevadas, incrédulas.

Maka se asomó desde la puerta. Traía una playera blanca, extra grande y estaba con el cabello suelto y descalza. -¿Acaso han aceptado que eres un arma?- se peinó extrañada, -No sería imposible, pero sí improbable siendo como son…

-Pues supongo que ocurrió lo improbable.- la sonrisa socarrona de Soul la interrumpió y le tendió el papelito. -Es una invitación. A una fiesta de gala.- Maka arqueó las cejas, tomándolo para leer, pues aún creía que él jugaba con ella. Soul sonrió todavía más. -Y nos invitan. A los dos.- los ojos rojos relampaguearon cuando dijo eso último. Por otro lado, la sorpresa llenó los ojos de Maka mientras su boca se abría lentamente y luego cautelosamente preguntó:

-¿A qué exactamente?

A Soul le pareció gracioso que a ella insistiera sobre el "qué" más que el hecho de que les habían abierto las puertas; que ella era también reconocida por ellos como su técnico. Recordó lo empecinado que había sido su padre sobre nunca nombrarla. Pero ahora… Wow. Hasta reconocían la existencia de Maka. ¿Qué habría dicho Wes de todo eso? Rió con el puro pensamiento de la furia de su hermano al imaginarlo.

-Te acabo de decir. Una cena de gente distinguida.- Soul revolvió su cabello. -Ya sabes: ir vestidos de forma elegante montados en carruaje, llegar y saludar a gente con dos besos de cada lado o reverencia dependiendo de la persona enfrente…

Maka giró los ojos y le devolvió la invitación con fuerza contra su pecho. Soul rió con ganas. Aunque ella era educada y no decía groserías, había cosas que le parecían demasiado. "Me sorprende lo vago que eres siendo de la familia que vienes" solía decirle para molestarlo. Pero una sonrisa hizo juego con sus ojos verdes.
-Creo que extrañas mucho poner todo ese protocolo en práctica, ¿verdad?- bromeó mientras caminaba hacia la cocina por su cena que Blair siempre les dejaba caliente sobre la encimera.

-Quisieras.- Soul la siguió, quitándose su chaqueta y tomando también su cena: puré de papa con costillas a la BBQ. Y un cuerno que lo extrañaba. Se sentó en la sala, con la gata y el sonido de la tele de fondo entre ellos. Contemplaron la tele sin verla realmente un rato.

-¿Iremos entonces?- Maka sondeó. La mirada verde era curiosa, pero tranquila. Blair ronroneaba dormida entre ellos, el departamento se hallaba en una quietud extraña. Parecía como si todo quisiera darle su tiempo para responder. La calma antes de la tormenta.

Mordió una costilla, lo que le compró tiempo para pensar qué responder. Huh, estaba deliciosa. Internamente le agradecía a Maka el dejarle las riendas de ese asunto. No quería ni pensar en Black Star que hubiera ido inmediatamente a rentar el primer carruaje que saliera en dirección a su antigua casa para proclamar a los cuatro vientos frente a sus viejos lo increíble que era.

Porque, hablando seriamente, sabía que no debía tomarlo a la ligera.

Si bien podría decidir no ir, la idea de rechazar la invitación lo tentaba enormemente, sabía que podría tener mayores implicaciones en el futuro. Bien podrían volverse molestos e insistentes. No le temía a que su padre pudiera tramar algo, no se sentía tan importante para ser blanco de sus fríos tratos. Estaba seguro que si por su padre fuera estaría mejor lejos, olvidado. Su madre lo secundaría. Pero el resto de los Evans… sabía que, tarde o temprano, se lo cobrarían.

Pero si iba… era como entrar en una casa llena de hidras. Tendría que cuidarse en cada pasillo, en cada esquina. Como cuando era niño. Cuidar las palabras, las apariencias y bailar entre conversaciones que superficialmente eran banales pero en el fondo sólo buscaban sacar información para ese juego que les encantaba a las familias poderosas como la suya.

Frunció el ceño.
Sabía que habría muchas cosas que explicarle a Maka. La miró, aún masticando en silencio. Maka era feroz, valiente, determinada. Decir lo lista que era estaba de más. Le constaba. No dudaba de ella. Pero no podía no preocuparse. No era lo mismo una batalla contra un Kishin que un debate educado y filoso. Las personas de allá podían ser desquiciantes y esa clase de eventos más que extenuantes.

Soul inclinó un poco la cabeza, sopesando sus siguientes palabras.
-Lo estoy considerando.- Tras decir eso sintió que una cuerda invisible se anudaba alrededor de él. -No me gustaría, pero creo que podría llegar a ser divertido.- sonrió intentando alejar esa molesta sensación.

Maka seguía mirándolo ligeramente sobre su hombro. Aunque no conocía personalmente a toda su familia, le habían bastado las cartas para conocer el aura de ellos a través del tipo de palabras que habían empleado. El desagrado era recíproco. Y aunque no le molestaba su hermano, que sólo le parecía un presumido desabrido… sabía por Soul lo molestas que sus actitudes podrían llegar a ser.
Ella asintió y después de un silencio corto un pequeño monólogo consigo misma sobre el exámen próximo tomó lugar.

Soul se relajó un poco.

Era como un juego de ajedrez. Si iban, sería como aceptar el ser comido vivo pero resistirían. Si no iba, tendría paz por ahora pero pendería sobre su cabeza una constante amenaza desconocida. Internamente se mordió la mejilla. No quería admitirlo, pero ir parecía la mejor manera de defensa y, tal vez, le ayudaría a saber qué les habría hecho cambiar de opinión a sus progenitores. Moviera la ficha que moviera, alguna pieza sería cobrada.

Dando el día por terminado, Maka se estiró en el sofá dispuesta a ir a descansar por fin en su cama. Usó el dorso de la mano para limpiarse la boca y haciendo sonar los trastes recogió su plato y el de Soul. Al dejarlos y darse la vuelta notó que Soul se había levantado y le impedía el paso, mirándola con cierto dejo de burla.

-¿Qué?- quiso pasar pero Soul sólo se acercó y le despeinó en un gestó rápido sin dejar esa sonrisa que a ella le empezaba a fastidiar.

-Es en un par de semanas. Justo después de los exámenes.

-Oh… okay. Supongo que eso es bueno.- Maka quiso pasar nuevamente, pero él se mantuvo en su camino.

-Si vamos, vas a tener que conocer muchos protocolos. Porque te hace falta.- su mirada se quedó sobre su boca un instante que le pareció más largo y luego bajó a su mano: tenía manchas de la salsa por limpiarse con ella. -Espero que seas igual de aplicada que cuando estudias para los finales.- sus pupilas volvieron a las de ella y rió, saliendo de la cocina, dejándola libre.

Maka parpadeó. ¿En serio le iba a recriminar el estar a gusto en su propia casa? -¡No me tengo que portar como una señorita en mi propio departamento!- se quejó rumbo al baño. Juraría que había escuchado otra risa suya por el pasillo. Suspiró. Al menos, pensó, no le había afectado tanto lo de la carta como había temido. Soul tendría sus secretos y respetaba que no le contara todo con respecto a su familia, pero aún así le inquietaba ese velo sobre su vida.
Sobre todo después de esa carta. Era obvio para ella que los Evans tenían intenciones ocultas y que algo importante había ocurrido. Un recuerdo de Kid donde mencionaba que se venían nuevos proyectos y colaboraciones con una familia importante vino a su mente ¿Sería la misma? ¿La Yngling? La recorrió un escalofrío.
Algo le decía que estaba relacionado y que tenían que ir.

Miró hacia el final del pasillo, donde estaba el baño y Soul lavaba sus dientes. ¿Realmente le había dicho a ella que necesitaba aprender? Sonrió maliciosa. Soul podría burlarse y juzgarla todo lo que quisiera, pero su elegancia podía desaparecer como justo en ese momento. Tomó nota mental de un día tomarle foto. Parecía un tiburón que trataba de no ahogarse bailando frente al espejo.

-Se escucha estupendo. ¿Ya pensaste en qué llevarás?-

Tsubaki estaba sobre una tarima, semi rodeada de espejos. Llevaba un nuevo uniforme que hacía juego con el de BS -quién se lo había obsequiado por haber obtenido su alma número 55- y habían ido a recoger esa misma mañana. En el camino Maka le contó acerca del sobre negro y la invitación, y ahora que estaba sentada esperando a Tsubaki le parecía que ayer se había preocupado un poco demás. Era sólo una fiesta de gala. Se acomodó sobre el sillón del estudio, recargando sus codos sobre sus rodillas separadas.

-Sí, un traje sencillo. Lo usual. No llevaré el uniforme porque no es una misión, claro.- Aclaró al ver la mirada de "Espera, ¿qué?" de su amiga. -No creo que Soul quiera bailar, así que estaremos bien. Solo hacemos acto de presencia pero nada más.

-Oh- la voz de la espada mística no se veía muy convencida. -¿Segura? Porque si es en honor de la familia Yngling entonces significa que es de white tie y…-

-¿White tie?- Maka se enderezó en su lugar. -Pensé que sólo existían las corbatas negras.

-Corbata blanca.- Tsubaki sonrió. -Pues por lo que me cuentas si es en honor a la familia Yngling, es lo más cercano a la realeza que tenemos por aquí. Así que así se le llama a la etiqueta que se usa en ese tipo de eventos y…- Tsubaki la miró desde uno de sus muchos reflejos atenta a su reacción. -Seguramente habrá bailes toda la noche y todas las damas irán de largo.

Maka no dijo nada. Pero su cara sí. Fastidio puro. A ella no le gustaban para nada los vestidos largos. ¿Quién los había inventado? Las únicas veces que los había usado era cuando niña y los había detestado cuando toda esa tela no la había dejado trepar árboles o correr, enredándose en las piernas, haciéndola caer.

¿Y ahora tendría que usar uno? No sería la primera vez, lo recordaba bien, pero era muy distinto. En la Black Room de Soul había aparecido vestida así, ella no lo había planeado, pero le había agradado en cierta medida. Tal vez el hecho de que no se hallaba en el mundo físico tenía que ver. No se había tropezado… Claro que en ese momento habían estado en cosas más importantes que verificar el largo del vestido.

Sintió un vacío en el estómago. Tal vez no debería de haber parecido tan campante ante la idea de aceptar lo que Soul decidiera. Ahora no se sentía preparada en lo absoluto. Creyó que con los buenos modales que tenía era suficiente o al menos esa era su impresión en las fiestas del Shibusen a las que había asistido: eran lo más lindo a lo que había tenido ocasión de asistir y ver. Pero si Tsubaki le había dicho que sería de white tie y ella no sabía qué demonios significaba eso… Dios, que Shinigami le ayudara.

Su amiga, como adivinando los pensamientos que le pasaban por la cabeza, se giró y bajó de la tarima.

-No creo que sea tan difícil, Maka-chan. Es como… como un exámen práctico. -Maka sonrió sarcástica al oír casi sus propias palabras ser dichas en su contra. -Sólo que va a estar lleno de sonrisas y de pausas al caminar. Y de mucha, pero mucha consciencia de ti misma.- Las manos de Tsubaki se posaron sobre las suyas, confortándola.

Maka la miraba como si le hubieran dicho que tendría que hacer equipo con Excalibur. Se imaginó en vestido largo, sintiendo que la tela se le enredaba y la hacía caer… Soul no dejaría pasar eso y se burlaría de ella. Bueno, no. Seguramente su familia se reiría primero detrás de los guantes y abanicos carísimos y luego les cerrarían las puertas en la cara. Entonces sí, Soul se moriría de risa y ella de pena.

-Maka, ¿no quieres aprender a pelear mejor y ser más fuerte?- la suave voz de Tsubaki la sacó de su ensimismamiento. Asintió distraída. -Pues míralo como eso. Quizás no vayas a pelear contra demonios, pero algunas veces las lenguas de las personas son más hirientes que el ataque de una bruja.

Maka recordó las palabras en las viejas cartas que Soul había recibido. Un enojo conocido empezó a quemar esas imágenes mentales de ella cayéndose. No dejaría a su arma solo, y un estúpido vestido largo como el infierno no la detendría. Si su familia quería verlos, ella les daría algo que ver.

-Ve aprender a pelear de otras maneras, ¿vale?- Tal vez Tsu tenga razón, pensó. Quizás podría aprender de eso y verlo como una oportunidad de no sólo comportarse mejor como dama en sociedad, si no de pelear elegante, sin puños y de alguna manera golpear a esos sujetos pero sin molestarse en hacerlo. Sonrió por la idea. Aunque luego esa sonrisa se fue de lado al pensar algo que Tsubaki dijo también en voz alta.

-Y para saber todo sobre las cenas largas y esas cosas de etiqueta, creo que tienes una gran ayuda cerca. Creo que Soul estaría encantado.

Lo agrio que sabría decirle a ése peliblanco que tenía razón le quemó la lengua. Maka se quedó en silencio y sintió un hueco en el estómago. Esperaba que no se burlara demasiado de ella, pero eso era como pedirle al Sol que no saliera por la mañana.

-Maldición.

Lo que daría por quitarle esa sonsa sonrisa de la cara. Lástima que estaban en el comedor de Kid y su biblioteca quedaba a muchos pasillos de distancia. Soul había sonreído como creído cuando le había dicho que quería aprender.

"-¿Por fin la curiosidad por conocer los protocolos pudo contigo?-"

Maka sólo bufó. Soul terminó de acomodar algunos detalles de esa mesa para té inglés. Habían acudido con el hijo de La Muerte por obvias razones. Kid tenía todo lo necesario y se entusiasmó al saber para qué era. Estuvo a nada de unirse. Pero cuando recordó que quizás no le haría mucho bien el estar en ese entrenamiento por cuestiones de composición y equilibrio les dejó un par de sus sirvientes para lo que necesitaran.

El morocho empezaba a encontrar eso divertido, porque una vez cuando llegara la noche de la cena no estaba muy seguro de cómo podría mantener el fastidio a raya. Y el estar con Maka, fuera donde fuera, hacía siempre las cosas más llevaderas. Además, siendo franco, quería ver la cara de su familia al ver a Maka comportarse como una señorita de noble familia y no sólo como una persona común, como ellos esperarían.

-Bienvenida a su curso exprés de buenas maneras, Señorita Albarn.

-¿Es necesario tanta parafernalia, Soul?

-Si no te lo tomas en serio aquí, ¿cómo esperas a hacerlo bien allá?

Maka rodó los ojos. Soul prosiguió. Y aunque una tenía la cara de incordio más grande que el otro había visto jamás, ambos sentían que empezaba algo entretenido.

-Empecemos con lo básico, como en todo campo nuevo. ¿Okay?- Los ojos verdes se impacientaron. Los rojos brillaron divertidos.

-Lección número uno,- Soul señaló los sendos pañuelos blancos finamente bordados frente a ellos. -La servilleta.

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Continuará

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Sinceramente escribir es algo verdaderamente curioso. Entre más escribo, más difícil se vuelve como decía GGM, pero también se hace más divertido. Cuando te topas con la idea de que puedes crear lo que sea, cuando sea y donde sea es como si te inyectaran adrenalina: de poquito en poquito hasta que te aceleras y sólo lo haces. O al menos así lo he sentido.

Escribir esto, una novela, o incluso los pequeños one-shoots han sido de las experiencias más enriquecedoras, retadoras, increibles y llenas de aprendizajes que he tenido en este año. Lo recomiendo ampliamente.