Cadenas

Starscream reposaba en un hangar oscuro y frío, sus paredes metálicas reflejando una tenue luz azulada que parecía absorber todo rastro de calidez. Estaba atrapado en su forma alterna de caza militar, sujeto firmemente por un complejo entramado de sujeciones metálicas que impedían cualquier movimiento o transformación. Los motores de la aeronave estaban desactivados, emitiendo un leve zumbido de inactividad. En las alas, una serie de cañones relucientes brillaban amenazadoramente, diseñados para aprovechar la energía generada por la chispa del seeker, amplificada por un catalizador para aumentar la potencia del ataque de manera exponencial.

Los tonos rojizos, azules y plateados de su armadura seguían presentes, pero ahora estaban resaltados por toques de negro que destacaban la fortaleza y la imponente presencia del jet. Escritos alienígenas, en constante resplandor, adornaban su armadura, proclamando la pertenencia de tan poderosa arma. A pesar de su aspecto intimidante, Starscream se sentía completamente indefenso, una sensación que lo carcomía desde el interior.

Durante mucho tiempo, la aeronave militar permaneció en silencio, sus pensamientos oscuros y tormentosos atrapados en su procesador. Para los técnicos tekronianos, el silencio era una bendición, permitiéndoles trabajar sin interrupciones y cumplir con los tiempos establecidos por su líder.

La desesperación y el sufrimiento se reflejaban en su estructura metálica, cada pulgada de su ser emanaba un dolor profundo y constante, uno que solo otro cybertroniano podría percibir a través del campo energético que los rodeaba, una característica singular de su especie. Uno de los enemigos abrió el panel de la cabina para entrar, programando una serie de comandos que permitirían al piloto categorizar la fuerza del disparo, así como otras habilidades recién integradas. El mecha continuó en silencio.

No fue hasta después de varios ciclos de intenso trabajo que Starscream se quedó a solas con su aliado de un óptico. La presión interna se desbordó y rompió el silencio con una voz cargada de angustia.

—Shockwave, no puedo soportar más esta situación —exclamó —. Me siento ultrajado y desesperado. A lo largo de mi existencia, siempre he sido relegado por ser un caza militar. He tenido que luchar mucho más que el resto para obtener al menos un poco de reconocimiento, cuando intenté dedicarme a la ciencia, en la academia, nadie podía imaginar que alguien como yo tendría la capacidad de ser algo más que un avión de combate. Una estructura de creación en frío no sería capaz de hacer algo más que para lo que fue diseñada.

Sus palabras resonaban en el hangar vacío, llenando el espacio con su dolor. —Trabajé duro bajo el comando de Megatron, logrando ser su segundo al mando. Pero una vez que llegué a esa posición, todos dejaron de tomar en cuenta mi opinión. Me volví mezquino porque no me escuchaban, porque mis ideas eran tan distintas a las de nuestro gran líder. Cuando perdí a mi compañero de trina y vi la necesidad de Megatron de mantener la guerra, decidí que lo mejor sería derrocarlo. Pero fui tachado de traidor, burlado e ignorado.

El silencio se hizo presente por un momento antes de que Starscream continuara. —Irónico es que al final fue él quien nos traicionó.

—Todos nos consideran un mero objeto, una simple herramienta. Si supieran la verdad detrás de esa fachada, muchos de nosotros solo buscábamos igualdad, justicia, derechos. ¿Alguna vez te has preguntado qué es lo que hace a los Autobots tan distintos a nosotros que no nos dan la oportunidad de demostrar que no somos lo que parecemos? Que somos mucho más y a ellos sí.

Cada palabra resonaba en el procesador y la chispa de Shockwave, tan similar a sus propias razones y, al mismo tiempo, tan distintos en sus métodos. El mecha de un óptico observaba en silencio, permitiendo que su "amigo" descargara su frustración. Finalmente, con una voz calmada y analítica, respondió, buscando transmitir lo que sentía, algo complicado debido a lo sufrido, incapaz de procesar del todo esas sensaciones como lo hacía Starscream. Aun así, comprendía perfectamente lo que argumentaba.

—Entiendo tu frustración. Después de haber experimentado la Empurata, sé lo que es ser relegado y tratado como un mero objeto. Pero debes entender que nuestra lucha no ha terminado. Aún tenemos la oportunidad de demostrar nuestro verdadero valor y recuperar nuestra dignidad. Tal vez las cosas no parezcan así, pero esto es por la búsqueda de un mejor futuro para nuestro mundo.

—Es solo otro paso más para asegurar la grandeza de Cybertron. Después de todo, somos sus protectores —recalcó Shockwave con un tono frío, pero directo, algo que llegó a la chispa de su aliado.

Starscream asimiló las palabras. Aunque la situación parecía desesperada, la presencia del otro Decepticon y su propia determinación comenzaban a despertar una nueva fuerza en su interior. Sabía que, a pesar de todo, debía encontrar la manera de seguir adelante, muchos dependían de ello.

—Tienes razón, es sólo que a veces después de tanto el camino es difícil de discernir —Afirmo recuperando la cordura, esa clase de situaciones hacían mella en la psique del jet, pero al menos sabía que alguien le ayudaría a seguir adelante sin perder el rumbo, a diferencia de G.H.O.S.T y la tierra, esta vez era para cumplir un objetivo.

El ambiente en el interior de la nave Venganza estaba cargado de actividad y tensión mientras la tripulación se preparaba para su misión. Soundwave y Jazz, liderando a un grupo de leales Autobots y Decepticons, coordinaban los esfuerzos para cargar suministros y asegurar que todo estuviera en orden antes del despegue. La bahía de carga era un hervidero de movimiento. Los bots se apresuraban a asegurar contenedores de municiones, alimentos y equipo médico en sus lugares designados. El zumbido constante de los generadores y el eco de las voces resonaban en el vasto espacio metálico del hangar, creando una sinfonía de preparativos bélicos.

Soundwave, en su imponente forma de F-117, supervisaba los preparativos. Sus sensores captaban cada detalle, asegurándose de que no hubiera margen de error. Con una voz calmada pero autoritaria, daba órdenes precisas a los miembros de la tripulación.

—Aseguren los contenedores en la bodega principal. No podemos permitir que nada se mueva durante el despegue —instruyó, su tono dejando claro que no toleraría fallos.

Jazz se acercó al jet azulado. —Tenemos todo lo necesario. Los sistemas están listos y la tripulación está motivada. ¿Estás seguro de que podemos enfrentarnos a los Tekronianos y recuperar a nuestros aliados? —preguntó con preocupación y esperanza.

El general Decepticon asintió lentamente. —Nuestra preparación es clave. Los Tekronianos son formidables, pero tenemos la ventaja de la sorpresa. Con una planificación meticulosa y la fuerza combinada de Autobots y Decepticons, podemos lograrlo —afirmó, su voz resonando con la seguridad de quien ha contemplado todas las variables.

La tripulación trabajaba con precisión y eficiencia. Bumblebee y Arcee aseguraban las armas en los depósitos, mientras Ironhide revisaba los sistemas de defensa, impresionado por la capacidad de fuego de la nave. Cada miembro tenía un rol crucial en la misión y la cooperación era esencial para el éxito.

En la sala de mando, Perceptor y Wheeljack estaban ocupados ajustando los sistemas de navegación y comunicación. Sabían que cualquier error podría costarles caro, así que estaban decididos a garantizar que todo funcionara a la perfección. Aunque los científicos no participarían en la expedición, eso no les impidió asistir en los últimos preparativos. La realidad es que el Venganza era una maravilla del desarrollo tecnológico Decepticon, diseñada para la velocidad y la batalla.

—Las coordenadas están establecidas. La ruta más segura ha sido trazada —informó Perceptor, ajustando los controles antes de alejarse, permitiendo que los Stunticons tomaran sus posiciones alrededor del puente.

Wheeljack asintió, sus ópticos enfocados en los datos. —Perfecto. Los escudos están listos para cualquier eventualidad —afirmó, haciendo una última revisión minuciosa.

Mientras tanto, en la cubierta inferior, Ratchet y First Aid revisaban los suministros médicos, asegurándose de que el grupo tuviera todo lo necesario para tratar cualquier herida o emergencia que pudiera surgir durante la misión.

—Bueno, Knock Out, con esto tendrás suficientes suministros para cualquier situación—aseguró el médico Autobot a su similar Decepticon.

First Aid asintió, reorganizando algunos de los kits. —Confío en que podrás manejar cualquier emergencia que se presente —dijo, su voz reflejando tanto confianza como camaradería. El mecha carmesí replico con su acostumbrado estilo confianzudo, mientras Skyfire les aseguraba que el sería su apoyo en el área.

Con todo listo, Soundwave y Jazz se reunieron una vez más con el resto de la tripulación. El ambiente estaba cargado de anticipación y determinación. Sabían que estaban a punto de embarcarse en una misión peligrosa, pero también sabían que no podían abandonar a sus aliados. El grupo se separó, mientras aquellos que se quedarían en Cybertron retrocedían, cediendo el espacio a aquellos que estaban a punto de partir. Fue entonces cuando Soundwave decidió hablar, agradecido por el apoyo de todos los presentes. No estaba acostumbrado a ello, lo que lo dejó un poco fuera de su zona de confort. Jazz, por su parte, sonrió asintiendo, mientras señalaba el puente, justo en la zona del capitán.

—Ustedes nos enseñaron que a veces no es bueno juzgar sin conocer, que no es bueno dar por hecho las cosas, que no es correcto rendirse. No importa lo difícil que sea el camino, no podemos dejar atrás nuestros ideales. Siempre se puede recuperar el rumbo, nadie debe quedarse atrás y… a pesar de que nos categoricen por lo peor, podemos ser héroes, y hoy lo son —argumentó el Autobot blanquinegro con confianza.

El general decepticon le miro impresionado por el argumento, aunque sin mostrarlo tras su máscara y visor. Sus simbiontes observaban con claridad desde los alrededores del puente. Ahora todo dependía de ese pequeño grupo, eran la esperanza de aquellos que perdieron a libertad a cambio del resto de Cybertron.

—Nos dirigimos al espacio para enfrentarnos a los Tekronianos y recuperar a nuestros compañeros. Los sucesos que nos marcaron como seres inferiores y dependientes son solo palabras y afirmaciones sin sentido. Estamos aquí para cambiar ese hecho demostrando que somos seres sintientes, no simples máquinas de guerra, y que merecemos nuestra libertad. Si es necesario pelear contra todos, lo haremos —afirmó el jet espía, su voz resonando con autoridad.

La tripulación respondió con un rugido de aprobación y cada miembro se dirigió a su posición. El Venganza, ahora completamente cargado y preparado, comenzó a encender sus motores, listo para el despegue. El destino de sus aliados y la posibilidad de enfrentarse a los Tecno orgánicos les impulsaba a seguir adelante con determinación y coraje. Era hora de finalizar con esto de una vez por todas.

Starscream se encontraba en el hangar, su estructura metálica reflejando la fría luz azulada del entorno. Estaba preparado para el primer vuelo de prueba bajo la supervisión de los tekronianos. Para el seeker, la idea de tener a alguien en su cabina era repulsiva, una violación de su autonomía y orgullo. Pero no tenía otra opción. Las negociaciones por el futuro de Cybertron seguían en curso, y debía aguantar esta humillación por el bien de su mundo.

El líder tecno-orgánico se acercó con una sonrisa satisfecha. —Vamos a probar de lo que eres capaz — Exclamo subiendo a la cabina del caza. Starscream sintió una oleada de indignación, pero permaneció en silencio, controlando su frustración. No podía permitirse ningún error.

Las puertas del hangar se abrieron y el caza fue liberado al espacio exterior. La aeronave, ahora bajo el control directo de Vexon, se encontró volando a través de un campo de minas y obstáculos diseñados para desafiar sus habilidades al máximo. A pesar de su odio por la situación, el seeker no podía negar su propia excelencia en el vuelo.

Moviéndose con una agilidad y velocidad asombrosas. En un primer giro brusco, esquivó un grupo de minas flotantes con una precisión impecable. La maniobra fue tan rápida que las minas apenas tuvieron tiempo de armarse antes de que Starscream se deslizara sin esfuerzo entre ellas.

Vexon, sorprendido por la destreza del caza, decidió activar los sistemas de armas recién integrados. Desde los compartimentos bajo las alas de Starscream, surgieron una serie de cañones relucientes que brillaban con una luz intensa. Con una explosión de energía, dispararon ráfagas que destrozaron las minas a su paso, iluminando el espacio con destellos de destrucción controlada.

—Increíble, la velocidad y agilidad son realmente impresionantes —afirmo su piloto, impresionado mientras el caza esquivaba un campo de asteroides con la misma facilidad. —No puedo esperar a ver cómo utilizamos todo este poder.

A medida que el vuelo de prueba avanzaba, Starscream demostró una vez más su habilidad para maniobrar en espacios estrechos. Realizó un looping perfecto para evitar una barrera de energía, seguido de un descenso en picada para pasar por debajo de una estructura flotante. Cada movimiento era una danza de precisión y control.

La última fase del vuelo de prueba involucraba una serie de obstáculos móviles. Programados para moverse aleatoriamente, presentando un desafío adicional. El jet haciendo uso de su avanzado sistema de navegación y sus reflejos impecables, giró deslizándose entre los obstáculos, disparando y destruyendo cualquier amenaza inminente con sus cañones.

El caza regresó al hangar tras completar el circuito de prueba. Starscream aterrizó con la misma gracia y precisión con la que había despegado. Vexon descendió de la cabina, su rostro mostrando una mezcla de satisfacción y admiración.

—Has superado mis expectativas. Estoy seguro de que serás una herramienta invaluable para nosotros —declaró El líder Tekroniano con una sonrisa de triunfo.

Starscream se mantuvo en silencio, su interior ardiendo con una mezcla de ira y determinación. Sabía que debía jugar sus cartas con cuidado. Las negociaciones por el futuro de Cybertron estaban en marcha, y él no permitiría que su destino fuera decidido sin luchar.

Los terranos se dieron cuenta de que necesitaban planificar su objetivo de mejor manera, después de una serie de análisis se percataron de que el primer plan no sería adecuado, por lo que desarrollaron una nueva estrategia, la cual se trataba de la incursión de una base del Consejo Galáctico ubicada en la Luna. Para lograr esto, planearon utilizar nuevamente el puente espacial, aunque ahora estaba bien vigilado.

—Sabemos que la base del Consejo en la Luna es extremadamente segura y está bien vigilada. La mejor manera de infiltrarnos sin ser detectados es utilizando el puente espacial. Con él, podremos transportarnos directamente dentro de la base y colocar la sonda sin levantar sospechas.

Twitch asintió. —Eso suena arriesgado, pero también es nuestra mejor opción. ¿Cómo conseguimos acceso al puente espacial? — pregunto.

Hashtag sonrió mientras trabajaba en el caso. —He estado investigando y parece que hay un punto de acceso al puente espacial en una de las instalaciones del Consejo en la Tierra. Si logramos infiltrarnos allí y hackear sus sistemas, podremos utilizar el puente espacial para transportarnos a la base lunar.

Jawbreaker miró a sus compañeros al escuchar los planes, la preocupación era evidente en sus acciones. —Necesitaremos un plan sólido y bien coordinado. No podemos permitirnos ningún error. Nightshade, ¿tienes alguna idea de cómo desactivar los sistemas de seguridad de la base lunar una vez que estemos dentro? —Exclamo con angustia.

Nightshade asintió. —Sí, he analizado los datos que recopilamos cuando se hizo entrega de las unidades militares en Cybertron, lo irónico es que ni siquiera lo notaron. — Afirmo antes de que su hermana de cromas grises interrumpiera. —Oh tal vez simplemente no les importo — Aclaro. Sin embargo, si logramos acceder a su núcleo de datos, podremos desactivar temporalmente los sistemas de seguridad. Pero tendremos que movernos rápido, ya que solo tendremos unos minutos antes de que se reestablezcan.

Con el plan delineado, los terranos se pusieron en marcha. Dirigiéndose a la instalación del Consejo en la Tierra que Hashtag había identificado. El punto de acceso al puente espacial estaba bien protegido, pero ellos estaban preparados.

Twitch lideró la infiltración. —Vamos, equipo. Tenemos que ser rápidos y precisos. —Comando, la tensión se sentía en el ambiente, más para el grupo que no estaba tan acostumbrado a ese tipo de misiones.

Con movimientos ágiles y coordinados, lograron colarse en la instalación. Hashtag se conectó al sistema principal y comenzó a hackear el acceso al puente espacial. Mientras tanto, Trash y Jawbreaker vigilaban los alrededores, asegurándose de que no fueran descubiertos.

La hacker tecleó rápidamente analizando las líneas de código en constante movimiento. —Casi lo tengo... ¡Listo! Tenemos acceso al puente espacial. Prepárense para el transporte. —Afirmo llamando la atención de los presentes. El tiempo apremiaba.

El grupo de jóvenes se reunieron en el área designada y, en un instante, fueron transportados a la base lunar. El cambio fue inmediato: pasaron del entorno terrestre a los pasillos metálicos y fríos de la base lunar del Consejo.

—Ahora, a moverse rápido —Aclaro Nightshade, liderando el grupo hacia el núcleo de datos.

Mientras avanzaban, evitaron ser detectados gracias a sus habilidades y al conocimiento previo de los sistemas de seguridad. Llegaron al núcleo de datos y Nightshade se puso a trabajar rápidamente, desactivando las defensas temporales.

—Tenemos unos minutos antes de que se den cuenta de nuestra presencia —anunció, insertando la sonda en el sistema de comunicación de la base.

La sonda comenzó a recopilar datos, buscando información crucial sobre los prisioneros y los planes del Consejo Galáctico. Mientras tanto, los demás chicos vigilaban los alrededores, listos para cualquier eventualidad.

Finalmente, la sonda completó su tarea y fue retirada. —¡Lo tenemos! Ahora, regresemos al punto de transporte —Resonó la voz de la femme de cromas grises.

Con la misma rapidez y coordinación con la que llegaron, los chicos regresaron al punto de acceso del puente espacial. En un parpadeo, fueron transportados de vuelta a la Tierra, donde podían analizar los datos recopilados.

—Lo hemos hecho bien, equipo. Tenemos la información que necesitamos para el siguiente paso —dijo Twitch, con una mezcla de alivio y determinación.

La misión había sido un éxito, pero sabían que lo más difícil aún estaba por venir. Con la nueva información en sus manos, los Malto se prepararon para enfrentar los próximos desafíos y rescatar a sus amigos.

La sala de mando de los tekronianos estaba llena de actividad frenética. El líder tecno-orgánico, caminaba con determinación mientras observaba a su ejército preparándose para la próxima incursión. Las unidades se movían con precisión, ajustando armas y equipos mientras los ingenieros finalizaban los últimos detalles en los vehículos de asalto. Aún no usaban a los seekers en todo su poderío, excepto por el asignado a su mandatario.

Starscream, de pie al lado de Vexon, observaba inmóvil. Sus esposas eran menos restrictivas que antes, permitiéndole cierto grado de movimiento, pero aun así se sentía prisionero. A su lado, Shockwave trabajaba meticulosamente en algunos ajustes técnicos, ajustando los sistemas de las naves y supervisando el armamento.

El líder tecno orgánico con su habitual tono arrogante, comenzó a hablar, como si Starscream y el tanque purpúreo no fuesen más que meras herramientas en su plan.

—El consejo galáctico ha sido increíblemente condescendiente. No tienen idea del verdadero poder que poseemos y de lo que estamos dispuestos a hacer para reclamar nuestro lugar legítimo en esta galaxia.

Starscream escuchaba con una mezcla de ira y desprecio. Aunque estaba obligado a obedecer por el momento, su determinación de liberarse y luchar por su propia causa se fortalecía con cada palabra de su captor.

El líder tecno-orgánico continuó, observando a sus tropas. —Preparémonos para la incursión. Nuestro objetivo es un mundo en los límites de la zona protegida por el consejo. Justificaremos nuestras acciones con una amenaza de invasión, pero todos sabemos que es una excusa. Queremos demostrar nuestro poder y establecer nuestra supremacía.

Mientras Vexon hablaba, Shockwave ajustaba los sistemas de las naves de asalto, asegurándose de que todo funcionara a la perfección. Aunque su lealtad era cuestionada, su habilidad técnica no podía ser subestimada.

El mandatario se giró hacia Starscream con una sonrisa fría en su rostro. —Y tú, serás nuestra principal herramienta de destrucción. Tu agilidad y fuerza serán decisivas en esta operación —Aclaro emocionado por lo que venía.

Starscream permaneció en silencio, pero su procesador trabajaba rápidamente. Sabía que debía encontrar una manera de utilizar esta situación a su favor. Cada movimiento, cada palabra del tecno orgánico era una pieza más en el rompecabezas de su escape.

Los soldados se alinearon, listos para recibir las últimas instrucciones. Vexon levantó la voz, su tono lleno de determinación y desafío. —Hoy demostramos que no somos simples peones del consejo galáctico. Hoy reclamamos nuestro poder y nuestro lugar en la galaxia. ¡Adelante, hacia la victoria!

Mientras los tekronianos se preparaban para partir, Starscream y Shockwave intercambiaron una mirada. Aunque estaban en lados opuestos de la misma moneda, compartían una comprensión tácita de la gravedad de la situación. Sabían que el verdadero desafío estaba por venir y que solo la astucia y la determinación podrían asegurar su supervivencia y, quizás, su liberación.

La gran sala del Consejo Galáctico estaba decorada con símbolos de paz y cooperación, reflejando la importancia del evento que se estaba celebrando. Los líderes del Consejo Galáctico, junto a representantes de diversas civilizaciones, se encontraban reunidos para otorgar oficialmente a Cybertron el título de mundo libre. Optimus Prime, Megatron, Prowl y Tarantulas habían trabajado arduamente para alcanzar este momento, y su esfuerzo finalmente daba frutos.

Optimus Prime, tomó la palabra. —Hoy, celebramos un nuevo comienzo para Cybertron. Después de siglos de conflicto y sufrimiento, hemos logrado asegurar la libertad y el futuro de nuestro planeta. Este tratado simboliza nuestra independencia y nuestro compromiso con la paz y la cooperación galáctica.

Megatron, a su lado, añadió con firmeza. —Cybertron ha demostrado ser un aliado valioso y comprometido con la justicia y la equidad. A partir de hoy, somos un mundo libre, capaz de determinar nuestro propio destino sin la interferencia de fuerzas externas.

Los aplausos llenaron la sala mientras los miembros del consejo galáctico firmaban el tratado, ratificando la independencia de Cybertron. Sin embargo, no todos los presentes compartían la misma alegría. Los Quintessons, con sus múltiples rostros ocultos observaban con descontento desde las sombras. Aunque no se opusieron abiertamente, sus ojos reflejaban una mezcla de resentimiento y sospecha y mientras el consejo galáctico celebraba, los tecno-orgánicos preparaban su incursión, conscientes de que cualquier error podría desencadenar un conflicto mayor. Los Quintessons, por su parte, continuaban espiando en las sombras, buscando cualquier oportunidad para recuperar su influencia.

La situación era delicada, y aunque Cybertron había alcanzado su independencia, el camino hacia una paz duradera estaba lleno de desafíos y peligros. Optimus Prime y Megatron sabían que debían mantenerse vigilantes y unidos para enfrentar las amenazas que se avecinaban, tanto externas como internas.

En el puente de mando del Venganza, la atmósfera era de calma y vigilancia. La nave, bajo el comando de Soundwave y Jazz, sobrevolaba la zona fronteriza del área protegida por el Consejo Galáctico. La reciente paz había traído una sensación de alivio, pero también una vigilancia constante ante cualquier posible amenaza.

De repente, las alarmas comenzaron a sonar, y los sensores de la nave detectaron actividad inusual en uno de los planetas en los límites de la zona protegida. El F-117 con su mirada fija en los monitores, notó una invasión en curso. Las imágenes mostraban a los tekronianos atacando sin piedad, y al frente de la invasión, una figura conocida piloteada por el líder de esa especie.

—No puede ser... —murmuró Soundwave, con una mezcla de incredulidad y furia. Su voz reverberaba en el puente de mando. —¡Starscream!

Jazz, a su lado, también observaba las imágenes con preocupación. —Parece que los tecno-orgánicos están detrás de esto. ¿Qué demonios está pasando?

El jet espía apretó los puños, sintiendo una ira creciente. —Esto es culpa de Shockwave. Él fue quien optó por esta táctica. No sé por qué lo hizo, pero está claro que está siendo utilizado.

—Todo esto es como una pesadilla. Si tan solo supiera cuanto lo está destrozando esto— Se dijo en el procesador sin dejar a la vista ninguna de esas ideas.

La pantalla mostró a Starscream en su forma de jet, maniobrando con agilidad y velocidad a través del campo de batalla. Cada movimiento, cada giro, reflejaba la destreza del comandante aéreo, pero también el control que Vexon ejercía sobre él. Los cañones relucientes bajo las alas del jet disparaban con una potencia devastadora, destruyendo cualquier resistencia.

—Tenemos que detener esto antes de que sea demasiado tarde —dijo Jazz, con determinación. —No podemos permitir que los tekronianos sigan adelante con su plan.

Soundwave asintió, su voz firme y resuelta. —Prepárense para el combate. Debemos enfrentarlos y rescatar a nuestro almirante, no dejaremos que el sacrificio de nuestros amigos sea en vano. —Aclaro decidido a todo.

La tripulación del Venganza se movilizó rápidamente, preparándose para la batalla. Los sistemas de armas fueron activados y las defensas de la nave se pusieron en alerta máxima. Mientras tanto, los líderes se dirigieron a sus puestos de combate, listos para enfrentar la amenaza.

La nave Venganza se lanzó, dirigiéndose hacia el planeta en conflicto. En el camino, el mecha azulado no podía dejar de pensar en Shockwave y Starscream, sabiendo que debía hacer todo lo posible para liberarlos y detener a los tekronianos. Ahora Cybertron era libre, si lograba recuperar a los suyos no le importaría huir a otro cuadrante y dejar todo eso atrás, ya habían hecho demasiado por una raza que parecía tener facilidad para dejarlos atrás.

El enfrentamiento sería intenso y peligroso, pero la determinación y la unidad de la tripulación del Venganza les daría la fuerza necesaria para enfrentar cualquier desafío. Mientras avanzaban hacia la batalla, la esperanza de rescatar a sus amigos y restaurar sus derechos lo impulsaba a seguir adelante con coraje y resolución.

En la tierra, los Maltos analizaban los datos obtenidos de la base lunar del Consejo Galáctico. La pantalla holográfica mostraba una serie de informes y visualizaciones complejas. Hashtag trabajaba incansablemente en su terminal portátil, tratando de descifrar toda la información.

—Lo tenemos. Estos son los datos sobre los Decepticons capturados —anunció femme llamando la atención de sus compañeros.

Twitch, Thrash, Jawbreaker y Nightshade se acercaron, observando la pantalla con atención. La primera imagen que apareció mostró a varios Decepticons en éxtasis, encerrados en celdas criogénicas. El ambiente en la sala se volvió tenso mientras comprendían la gravedad de la situación.

Twitch señaló una de las imágenes. —Ahí están. Los tienen en éxtasis. Debemos sacarlos de ahí cuanto antes.

Nightshade, con su mente analítica, observó los detalles de los informes. —No todos están en éxtasis. Miren esto —dijo, destacando dos figuras en particular.

La primera figura era Shockwave, quien parecía estar trabajando en diferentes proyectos tecnológicos para los tecno-orgánicos. Aunque estaba encadenado y limitado en sus movimientos, su mente seguía siendo una herramienta valiosa para sus captores.

—Shockwave ha sido convertido en un dron de trabajo. Lo están utilizando para mejorar su tecnología. Eso explica por qué ha habido tantos avances recientes en sus sistemas de armas —explicó Hashtag, con tono preocupado.

La segunda figura era Starscream, quien había sido sometido a varias modificaciones y preparativos. Las imágenes mostraban cómo lo habían transformado en la mejor nave de la armada tekroniana, y cómo Vexon lo utilizaba como su vehículo personal, los cambios no eran vistosos, pero los esquemas obtenidos eran bastante claros sobre los cambios que habían adoptado instalar.

Jawbreaker frunció el ceño al ver las modificaciones en Starscream. —Esto es horrible. Lo han convertido en un arma viviente, una herramienta para sus propios fines.

Thrashgolpeó la mesa con determinación. —¡No podemos permitir que esto continúe! Debemos encontrar la manera de liberarlos y devolverles su libertad.

Nightshade asintió, su mente trabajando rápidamente en un plan. —Necesitaremos una estrategia bien coordinada. Primero, debemos desactivar los sistemas de seguridad de la base lunar. Luego, liberaremos a los Decepticons en éxtasis y a Shockwave. Por último, buscaremos la manera de liberar a Starscream de las garras de Vexon.

Hashtag, concentrado en su terminal, comenzó a delinear el plan. —Podemos usar los datos que tenemos para crear un programa de infiltración. Con esto, desactivaremos temporalmente los sistemas de seguridad y abriremos las celdas criogénicas.

Twitch, con su usual impaciencia, se preparaba para la acción. —Estamos listos. Es hora de liberar a nuestros amigos y poner fin a este sufrimiento.

Con el plan en marcha, los terranos sabían que la misión sería arriesgada, pero estaban decididos a luchar por la libertad de los Decepticons capturados. La determinación en sus rostros reflejaba la fuerza y el coraje que los unía, mientras se preparaban para enfrentar el desafío que les aguardaba.

Al mismo tiempo…

El Venganza se lanzó al espacio, sus motores rugiendo con poder. Las defensas de la nave se activaron y los cañones comenzaron a disparar contra las fuerzas tecno-orgánicas. Sin embargo, Vexon demostró ser un piloto formidable, aprovechando al máximo las habilidades del seeker. Con maniobras ágiles y rápidas, el jet esquivaba los disparos para contraatacar con una precisión letal.

—¡Cuidado! —gritó Jazz mientras una ráfaga de energía impactaba cerca de ellos, sacudiendo la nave—. Ese sujeto está utilizando cada ventaja que tiene. ¡No será fácil derribarlo! —advirtió el Porsche, consiente de la letalidad que representaba el volador tricolor.

El F-117 sabía que debía actuar de inmediato. No podía dejar que el tecno-orgánico siguiera utilizando a Starscream como una simple herramienta de destrucción.

—Voy a enfrentar al enemigo de frente. Jazz, mantén las defensas y protege la nave, no contamos con una defensa lo suficientemente buena contra nuestro comandante aéreo. —exclamó con decisión.

Su aliado Autobot asintió, sus ópticos brillando con determinación. —Buena suerte, te cubriremos desde aquí como podamos.

El jet espía salió del puente de mando dirigiéndose hacia el hangar para transformarse en su alt-mode. lanzándose al espacio exterior, volando hacia la posición de Starscream. El enfrentamiento sería directo y personal.

Mientras tanto, en el Venganza, Skyfire observaba con preocupación las imágenes de la batalla. Ver a su amigo siendo utilizado como un vehículo de guerra era un golpe doloroso. Sabía que debía hacer algo para ayudar, pero no tenía idea de qué.

Soundwave alcanzó al jet tricolor, notando las modificaciones en el armamento y los glifos que hablaban de las hazañas del dueño de ese jet. Era la peor pesadilla para su aliado quien siempre había luchado por demostrar que jamás sería una mera herramienta para ser usada a su antojo por entes ajenos.

Con una maniobra rápida, lanzó una ráfaga de disparos, obligando al tecno-orgánico a realizar un giro evasivo. La batalla se intensificó, con ambos oponentes demostrando una increíble destreza y ferocidad. En una persecución acalorada, los disparos pasaban acariciando la superficie de la nave insignia, con los dos Jets atrapados en una pelea de perros.

—No permitiré que sigas utilizando a Starscream de esta manera —se dijo el F-117 con determinación—. Esto termina ahora— Finalizo.

Vexon sonrió fríamente desde la cabina de su jet. —Eres valiente, pero te subestimas. Este caza es mío ahora, una herramienta perfecta para nuestros fines.

Los dos generales decepticon se enzarzaron en un duelo aéreo, intercambiando disparos y maniobras evasivas a gran velocidad. Cada movimiento era una danza de precisión, con ambos demostrando su habilidad y determinación.

En medio del combate, el líder tecno orgánico aprovechó un momento de distracción para disparar una ráfaga precisa hacia su rival. Los disparos impactaron en el ala del F-117, causando un daño significativo. Soundwave sintió la sacudida, pero no se dejó intimidar. Ignorando el dolor y el daño, se enfocó en su objetivo principal: liberar a su aliado y amigo.

—No dejaré que te utilicen de esta manera, Starscream —transmitió el espía.

A pesar del daño en su ala, el jet azulado maniobró con destreza, lanzando otra serie de disparos. Esta vez, apuntó a los sistemas de control que Vexon usaba para dominar a Starscream. La táctica funcionó; el teckroniano se vio obligado a realizar otra maniobra evasiva, lo que le dio a Starscream un breve momento de autonomía.

—Starscream, ¡ahora! —gritó Soundwave, aprovechando la distracción de su piloto.

El seeker, recuperando parte de su control, realizó una maniobra audaz, girando bruscamente y lanzando un contraataque hacia su manejador. El tecno-orgánico se vio sorprendido por la repentina ofensiva golpeando su cabeza contra la superficie traslucida del caza que buscaba deshacerse de él.

—¡No! —vociferó el tecno orgánico desde la cabina—. ¡No puedes luchar contra mí! —Exclamo furioso.

Pero el jet tricolor impulsado por su deseo de libertad y la determinación de Soundwave, siguió adelante. Evitando obedecer lo que el mando le indicaba, las manos del líder enemigo eran ignoradas, sin importar cuanto hiciese.

Finalmente, en un movimiento audaz, el F-117 logró acorralar a Vexon, haciendo uso de sus habilidades telepáticas para desactivar temporalmente el control que tenía sobre Starscream. El jet se estabilizó en el aire, recuperando parcialmente su autonomía y pudiendo sentir un atisbo de libertad.

—Starscream, resiste. Estamos aquí para ayudarte —transmitió el espía, su voz llena de urgencia y esperanza.

— El seeker le dejo ver a sus tropas atrapadas en esos horribles tanques y a Shockwave hablando de su plan, antes de perder de nuevo el sentido.

La batalla aún no había terminado, pero el primer paso hacia la liberación de los decepticons había sido dado. La determinación y el coraje de Soundwave, junto con el apoyo de sus aliados, serían cruciales para enfrentarse a los tecno-orgánicos y finalmente liberar a su gente del yugo opresor.

Continuará…