Éxodo a la Libertad

El fragor de la batalla continuaba mientras Soundwave y Starscream seguían enzarzados en su duelo aéreo. Las explosiones iluminaban el cielo oscuro, y el estruendo de los disparos resonaba a través del vacío del espacio. A pesar del daño en su ala, el F-117 persistía con determinación mientras buscaba la manera de liberar a su aliado.

Finalmente, en una de sus agresiones, el jet espía pudo volver a comunicarse con su aliado tricolor, aprovechando el breve momento de autonomía del seeker. La voz de Starscream llegó clara y decidida a través del enlace de comunicación.

—Debemos salvar a nuestra gente. Documenta todo esto, lo que están haciendo. Lo usaremos como prueba ante el Consejo Galáctico, yo te proporcionaré toda la información a la que pueda acceder —comandó indicando que no abandonaría a los suyos, no de nuevo.

El jet espía escuchó las palabras de su aliado, comprendiendo la urgencia de la situación. No era el momento de continuar la batalla, sino de retirarse estratégicamente para reunir más información y planificar su próximo movimiento.

—Entendido, nos retiramos por ahora —confirmó el F-117, para luego transmitir a la tripulación las órdenes de su almirante—.

—Venganza, es hora de retirarnos. Nuestra misión ha cambiado. Necesitamos hallar a los demás prisioneros y reunir pruebas. Estas son instrucciones del almirante —afirmó, solicitando a Jazz que ordenara la retirada de inmediato.

La tripulación estaba confundida por las órdenes, pero al conocer el origen se sintieron como si estuviesen dando un paso en la dirección correcta.

—¿Retirarnos ahora? —preguntó el Autobot incrédulo—. ¿Justo cuando estamos ganando terreno? — Exclamo

El F-117 mantuvo su calma habitual. —Es una retirada estratégica. Necesitamos tiempo y pruebas para enfrentar a los tecno-orgánicos de manera efectiva. Confía en mí —solicitó el Decepticon, dejando al mecha blanquinegro un poco desconcertado, pero contento por la confianza que al parecer habían comenzado a desarrollar.

La nave se retiró del campo de batalla, alejándose de la zona de conflicto. Desde la distancia, los Tekronianos observaban la retirada de los Cybertronianos con una mezcla de sorpresa y triunfo.

—¡Lo logramos! —exclamó uno de los oficiales tecno-orgánicos—. Los hemos hecho retroceder. Continuemos con nuestra invasión —gritó con entusiasmo.

Vexon, aun recuperándose del enfrentamiento, sonrió con satisfacción. —Considero esto una victoria. Continuaremos con nuestro plan y tomaremos este mundo, luego trataremos este asunto más a fondo —declaró, enfocándose en su objetivo principal.

—Aún hay detalles que debemos tratar, Jet —susurro con molestia, algo que sólo el vehículo que tripulaba escucharía. El líder tecno orgánico estaba molesto por las acciones del comandante aéreo, sin embargo, a Starscream parecía no importarle, en su interior sabía que no importaba lo que el otro hiciera, había comenzado a realizar su propia jugada y como dicen los humanos: "La venganza se sirve mejor fría."

Mientras tanto, a bordo de la nave Decepticon, Soundwave documentaba todo lo que había ocurrido. Las imágenes de la batalla, los disparos, y la invasión a un mundo pacífico que no pertenecía al espacio registrado serían fundamentales para presentar su caso ante el Consejo Galáctico.

La atmósfera dentro del Venganza estaba tensa pero resuelta. Skyfire, aún preocupado por su viejo amigo, se acercó a su líder actual, pero no sabía cómo dirigirse a él. Quería saber sobre el estado del comandante aéreo, pero...

—Él está en términos aceptables —exclamó el espía sin volverse a verlo, enfocándose en recopilar todo lo que sus sistemas captaban sobre la invasión del planeta de nombre desconocido.

—Gracias —fue la sencilla respuesta del Valkiria, el cual simplemente se retiró a la enfermería con tristeza clara en sus ópticos, pero incapaz de seguir con algún argumento.

En ese momento, una transmisión llegó a la nave. Hashtag apareció en la pantalla, su rostro serio pero determinado.

—Soundwave, ¡hola!, es bueno ver a uno de ustedes bien. Hemos estado muy preocupados. Espero no te moleste que hayamos entrado a sus enlaces de transmisión, pero verás... nosotros, mis hermanos y yo, no estamos de acuerdo con las acciones tomadas por Cybertron. Es decir, ustedes son héroes, no es justo que los traten así. Además, son nuestros amigos y familia... Es por eso que volvimos a la Tierra y desde entonces hemos estado siguiendo la situación. Tenemos información sobre la ubicación de los prisioneros. No me preguntes cómo la obtuvimos porque no me creerías, pero Twitch nos dijo que necesitamos coordinar nuestros esfuerzos para ayudarlos.

El Decepticon se quedó impactado por la naturaleza tan suave y despreocupada de la joven femme, quien al parecer seguía angustiada por ellos. Nadie se había mostrado tan abierto al respecto y eso lo dejo confundido; aun así, asintió, agradecido por la ayuda de los chicos terranos, esos jóvenes tenían más valores que muchos Cybertronianos.

—Gracias, Envía la información, para poder trabajar en un plan de contingencia —exclamó el F-117, agradeciendo que por una vez que Primus pareciese estar de su lado. No es que fuera un creyente.

Cybertron estaba en plena euforia, celebrando su recién adquirida independencia. Las calles y plazas de las ciudades brillaban con luces de colores, y la atmósfera era una mezcla de alegría y esperanza. El sonido de la música y las risas llenaba el aire mientras los habitantes se reunían para festejar. Banderas y estandartes ondeaban al viento, mostrando el orgullo de una nación unificada y libre.

A pesar de sus orígenes militares, los jóvenes de las nuevas generaciones habían quedado excluidos del tratado, lo que les otorgaba los mismos derechos que a cualquier otro ciudadano. Sus rostros mostraban la emoción de quienes sabían que su mundo estaba prosperando. Las nuevas fuentes de energía y los trabajos de respaldo dejados por la triada en el poder aseguraban un futuro brillante para Cybertron. Era como si todo hubiese sido planeado meticulosamente.

Optimus Prime, con su imponente figura, se dirigía a las masas. Su voz resonaba con autoridad y calidez mientras explicaba cómo los generales decepticon, quienes revivieron su mundo habían abdicado, asegurándose de que su planeta tuviese bases firmes para seguir adelante. Al final, fue su más grande sacrificio el que les otorgó esa oportunidad y su libertad. Eran héroes en Cybertron y ante los ópticos de sus ciudadanos.

—Hemos alcanzado nuestra independencia gracias a la valentía y sacrificio de aquellos que vinieron antes que nosotros —declaró Optimus—. Sus esfuerzos no fueron en vano, y hoy, celebramos no solo nuestra libertad, sino también nuestro futuro.

Ironclad y su grupo, que inicialmente habían cuestionado el papel de los Decepticons en esta nueva era, tuvieron que admitir sus errores. Habían subestimado la capacidad de las unidades Militares para contribuir al bienestar de Cybertron. Su error casi les costó todo, pero ahora, con humildad, se unieron a la celebración por la nueva era del planeta cibernético.

Entre los asistentes estaban Megatron, Prowl y otros líderes. Todos compartían un momento de camaradería y esperanza. Bumblebee observaba el resultado con una mezcla de orgullo y tristeza. Admiraba el éxito alcanzado por Starscream, Soundwave y Shockwave. ¿Quién hubiese pensado que esos tres mechas lograrían trabajar en equipo y llegar a ese resultado?, fue su resistencia al negarse a darse por vencidos lo que los llevo a esto, y era por eso que no podía dejar de pensar en el destino de aquellos que aún estaban en peligro. No estaba conforme. Por eso, había decidido convertirse en el enlace secreto entre el grupo del Prime y la nave Venganza, como el contacto directo de Jazz con el Prime..

Mientras las festividades continuaban, el explorador amarillo se apartó del bullicio para reflexionar. En un rincón tranquilo, observó las luces que decoraban la ciudad y pensó en los próximos pasos. Sabía que la lucha no había terminado y que todavía había mucho por hacer para asegurar un futuro verdaderamente libre y pacífico para todos los habitantes de Cybertron.

El cielo nocturno, iluminado por la luz de los fuegos artificiales, servía como recordatorio de los sacrificios hechos y de la esperanza que guiaba a todos hacia un mañana mejor. La celebración de la independencia marcaba un nuevo comienzo, una nueva oportunidad para construir un Cybertron donde todos pudieran vivir en armonía, y todo gracias al trabajo de los mechas que menos pensaron.

La celebración continuaba en Cybertron, y Optimus Prime se encontraba en el centro de la atención, hablando a las masas sobre los sacrificios y el trabajo de los ex generales que ahora eran prisioneros del Consejo Galáctico. Sus palabras resonaban con gratitud y reconocimiento mientras describía cómo esos sacrificios habían llevado a su mundo a la libertad.

Desde un rincón, Megatron observaba la escena con una mezcla de orgullo y amargura. Los generales, sus camaradas, habían sido convertidos en herramientas del Consejo mientras el resto de su raza disfrutaba de la libertad por la que tanto habían luchado. ¿Había justicia en eso? Se preguntaba, sintiendo el peso de la culpa sobre sus hombros.

El viejo gladiador reflexionaba sobre sus decisiones, sobre cómo se unió a las pláticas del tratado para asegurar que el sacrificio de sus aliados no fuese en vano. Conocía sus deseos, porque eran esos mismos deseos los que los habían atraído a él en primer lugar. Ahora, sin embargo, se sentía responsable por su destino.

La culpa lo consumía. Debería estar con ellos, no aquí, celebrando. Sin hacer mucho ruido, se alejó de la multitud. Caminó lentamente, sus pensamientos nublados por la tristeza y el remordimiento. Cada paso lo llevaba más lejos de la celebración y más cerca de su refugio, un lugar donde pudiera recargar energías y reflexionar sobre su próximo movimiento.

Finalmente, llegó a su hogar. La oscuridad del lugar le brindó un alivio momentáneo de sus pensamientos torturados. Saco unos cubos de alto grado, los cuales comenzó a beber, dejando que la energía fluyera a través de su cuerpo tratando de encontrar un momento de paz. Sabía que había hecho lo que consideraba correcto, pero la sombra de la duda permanecía.

El guerrero de cromas grises cerró sus ópticos y dejó que la sobre energización lo envolviera. No había nada más que pudiera hacer por ahora, excepto seguir adelante y esperar que algún ciclo ellos también pudieran disfrutar de la libertad que tanto habían buscado.

Bumblebee se encaminó a su hogar temporal, una casa de seguridad situada en los niveles subterráneos de la ciudad. La estructura metálica estaba reforzada para proteger contra cualquier posible ataque, y las paredes vibraban con el zumbido constante de los sistemas de monitoreo. Desde su posición, el Autobot podía observar en las pantallas holográficas las celebraciones que se llevaban a cabo en la superficie. Las luces y los estandartes de colores llenaban las calles y plazas, reflejando una atmósfera de alegría y esperanza.

—Jazz, tengo noticias importantes desde Cybertron —anunció Bumblebee mientras establecía una conexión segura con su camarada. La imagen de su jefe apareció en una de las pantallas, su expresión atenta.

—La independencia ha sido un éxito y las celebraciones están en pleno apogeo —comenzó, explicando a detalle las intenciones de Optimus al hacer mención de los generales y los argumentos sobre su retiro, así como el sacrificio realizado para la libertad de su mundo.

Jazz asintió, su rostro reflejando una mezcla de satisfacción y determinación. —Así que ha establecido el rumbo finalmente. Bien por el gran jefe, la fase uno fue un éxito, amigo. Ahora es momento de comenzar con la dos y permitir que los viejos decepticons obtengan su recompensa —aclaró el Porsche, su voz firme pero con un toque de esperanza.

—Hemos conseguido información confidencial que nos ha abierto la posibilidad de dar el paso antes de lo esperado. Prepárate y recuerda que cuando tomes tu decisión final solo debes hacérmela saber. Piénsalo muy bien, amigo, porque no hay vuelta atrás —finalizó su superior con seriedad.

—Lo sé y… no tengo dudas al respecto —respondió el mecha amarillo sin dudar.

—Entonces que así sea. Nos veremos pronto, Bee. Saluda a Prowler de mi parte y agradécele por todo —susurró el bot espía con un toque melancólico.

—Lo haré, amigo. Nos veremos pronto —finalizó el mensaje antes de acabar con la transmisión.

En otro rincón de la galaxia, los jóvenes que habían logrado transferir la información se reunían alrededor de una pantalla en una estación espacial oculta. La sala de control estaba llena de equipos avanzados y los monitores mostraban en tiempo real las transmisiones desde Cybertron. Las luces de la celebración llenaban la pantalla, reflejando la esperanza y la alegría que se sentía en el aire. Sin embargo, la misión aún no había terminado para ellos. Esperaban con ansias noticias del Venganza y del próximo paso en el plan de rescate.

Al mismo tiempo Bumblebee se preparaba para transmitir los últimos eventos al Prime. Sentándose en una silla ergonómica diseñada para su estructura, y con un gesto decidido, activó la grabación para comenzar su reporte final sobre los hechos que estaban a punto de acontecer.

—Optimus Prime, aquí Bumblebee. Me comunico para dar mi reporte final antes de salir de Cybertron. Como sabes, las cosas en el planeta están yendo bien. La independencia es un hecho y la gente celebran por todas partes. Sin embargo, no todo es perfecto, como dijiste originalmente, los tecno orgánicos no dejan de realizar sus movimientos, mismos que parecen haber comenzado con una campaña de destrucción, donde el nombre del Consejo está siendo usado para amedrentar y exterminar inocentes. Hemos recopilado la documentación de las acciones de los tecno-orgánicos con pruebas fehacientes documentadas por nuestra nave perdida y los miembros de su tripulación.

La pantalla se llenó de imágenes y videos de la invasión. Escenas desgarradoras de un mundo inocente siendo atacado sin piedad, fuera de las áreas del Consejo. Los paisajes pacíficos convertidos en zonas de guerra, edificios derrumbados y flora extraterrestre destruida. Cada grabación era una prueba irrefutable de las atrocidades cometidas por los tecno-orgánicos.

—No solo invadieron un mundo inocente, sino que lo hicieron fuera de las áreas del Consejo —explicó Bee con voz firme—. Cada una de estas grabaciones es un arma de defensa contra esa raza en caso de que quieran atacarnos políticamente. Debemos usar esta información sabiamente, del mismo modo el resto de las pruebas que serán enviadas de manera particular a tus oficiales de más confianza de manera clasificada para evitar problemas.

—Prime, de igual modo Jazz me informó que han logrado obtener la información necesaria para realizar la fase dos. Sabes bien que cuando esto suceda deberán desconocer del todo a los tripulantes del Venganza y sus acciones. Yo he decidido regresar a la nave. Sé que es algo inesperado, pero quiero hacerlo, porque sé que es lo correcto. No sé si después de este mensaje podamos volver a encontrarnos; pero si es así, espero sea en las mejores condiciones.

—Optimus, amigo, líder, padre… esta es la oportunidad para hacer las cosas diferentes. Eres un Prime como ningún otro, tienes la chispa en el lugar adecuado y el procesador también; así como buenos amigos y consejeros. Escúchalos, pero también escucha tu interior. Demuestra como lo hiciste conmigo que puedes hacer la diferencia. Gracias por todo. PD. Jazz quiere que le digas a Prowl que agradece todo el apoyo. De hecho, dijo literal "Saluda a Prowler y agradécele por todo de mi parte" —un momento de silencio se hizo presente mientras el bot observaba la cámara con un toque de tristeza

—. Diles a los chicos Malto que los quiero muchísimo y que han hecho un excelente trabajo, que estoy orgulloso de ellos —continuó—.

— Hasta que seamos uno. — finalizo.

El bot tomó el dispositivo para hacer la entrega personalmente en los cuarteles de su amigo, era lo menos que podía hacer antes de partir al puerto. Con tranquilidad recorrió las calles de su mundo, pasando entre los mechas que festejaban. Las sonrisas claras en los presentes iluminaban su chispa; estaban haciendo lo correcto, esa era una escena que jamás pensó volver a ver y era hora de devolver el favor aquellos que lo hicieron posible.

Vexon y su grupo habían logrado conquistar el mundo alienígena, sometiendo a sus habitantes y apoderándose de los recursos del planeta. La superficie estaba marcada por la devastación, con vastos paisajes arrasados y las estructuras que una vez reflejaban la cultura y la vida del planeta ahora reducidas a escombros. Abajo, los pocos sobrevivientes se encontraban en estado de desesperación, sus gritos de auxilio resonando sin respuesta en el vacío.

El líder tecno-orgánico, se erguía sobre una plataforma improvisada, su figura imponente brillando bajo las luces fluorescentes de la tecnología de su especie. Su voz resonaba con autoridad y orgullo mientras se dirigía a sus tropas y a los habitantes conquistados.

—¡Bienvenidos a la grandeza del imperio tekroniano! —proclamaba con fervor—. Hoy han sido testigos del poder y la inevitable expansión de nuestra civilización. Al unirse a nosotros, se convierten en parte de algo más grande, algo eterno.

Las palabras de Vexon eran recibidas con silencio por los habitantes sobrevivientes, quienes observaban con miedo y desolación. En sus rostros se reflejaba la desesperanza, sabiendo que su mundo había cambiado para siempre y que sus súplicas de ayuda habían caído en oídos sordos.

Mientras tanto, Starscream, aún en su forma de vehículo, permanecía atrás de su piloto como muestra del poderío de la raza tecno orgánica. Sabía que el castigo por su intento de subversión sería inminente una vez llegaran a la nave principal. Sin embargo, en lugar de sucumbir al temor, aprovechaba cada segundo para grabar y transmitir todo lo que sucedía al Venganza, que seguía oculto en la órbita del planeta.

Desde su posición, el seeker observaba todo con precisión, capturando cada palabra, cada movimiento. Sus sistemas internos estaban en modo sigiloso, asegurándose de que no lo detectaran mientras cumplía su misión secreta. La transmisión llegaba al Venganza, donde Soundwave analizaba cada fragmento de información.

—Aquí Starscream —transmitió en voz baja—. La conquista del planeta ha sido completada. Los recursos están siendo extraídos y los sobrevivientes están bajo control. Vexon proclama la grandeza del imperio tekroniano, pero sus palabras son vacías. Continuaré transmitiendo mientras pueda, cambio y fuera.

El Venganza, oculto en las sombras del espacio, permanecía en silencio, listo para actuar cuando llegara el momento. Cada bit de información era crucial para el plan de rescate y la defensa ante el Consejo Galáctico. Los eventos en el planeta no serían olvidados, y la lucha por la justicia continuaría. Un sacrificio de un mundo por la ambición de un ser, pero todo estaba documentado y listo, donde el futuro dictaminaría el pago por tal agresión.

Shockwave, siempre meticuloso y calculador, se mantenía en constante contacto con Starscream. A través de las transmisiones secretas, se había percatado de los movimientos de los tecno-orgánicos y las condiciones de los prisioneros. Decidido a tomar acción, se dirigió a la sección donde se almacenaban las cápsulas con los prisioneros. El pasillo era largo y oscuro, iluminado solo por las luces intermitentes de los sistemas de seguridad. Cada paso resonaba en el suelo metálico, un eco que se perdía en la inmensidad del lugar.

Al llegar a las cápsulas, Shockwave examinó cada una con su toque crítico. Los prisioneros, en estado de estasis, estaban suspendidos en el tiempo, ajenos al mundo exterior. Con precisión quirúrgica, comenzó a trabajar en la instalación de una instrucción específica en cada cápsula. La idea era simple pero eficaz: un comando que permitiera liberar y activar a los prisioneros de manera remota.

—Esto servirá —murmuró para sí mismo mientras conectaba los dispositivos de control a las cápsulas—No es sofisticado, pero funcionará en el momento preciso.

Cada conexión, cada ajuste, era hecho con un cuidado extremo. Sabía que la seguridad y el éxito de la operación dependían de estos detalles. Las luces de las cápsulas parpadeaban, indicando que el sistema estaba activo y listo para responder a la señal.

Finalmente, el científico se apartó, observando su trabajo con una mezcla de satisfacción y expectación. Ahora solo quedaba esperar el regreso de Starscream para finalizar la operación. La nave, un santuario de tecnología avanzada, era ahora un campo de espera y esperanza.

En su mente el mecha de un óptico repasaba los próximos pasos, asegurándose de que cada eventualidad estuviera cubierta. La victoria no solo dependía de la fuerza, sino de la astucia y la preparación.

Mientras tanto, en el Venganza, la tripulación seguía atenta a las transmisiones. Cada bit de información era crucial, y sabían que el éxito de la misión dependía de la coordinación y el timing perfecto. La sombra de la nave orbitaba el planeta, lista para entrar en acción en el momento oportuno.

El ambiente estaba cargado de tensión, pero también de una determinación inquebrantable. Cada miembro de la tripulación sabía lo que estaba en juego, y estaban dispuestos a darlo todo por la libertad de sus camaradas y la justicia para los mundos atacados por los tecno-orgánicos.

En las calles de una bulliciosa ciudad terrana, la alegría de las celebraciones era palpable. Grandes pantallas mostraban las imágenes en vivo desde Cybertron, donde los habitantes disfrutaban de su recién adquirida independencia. Banderas y luces de colores adornaban las calles, y los terranos se unían al festejo de sus aliados cybertronianos. Sin embargo, entre la multitud, un grupo de jóvenes mechas observaba la escena con sentimientos encontrados.

Los chicos Malto, quienes habían arriesgado mucho para transferir la información crucial, estaban felices por el logro de sus amigos en Cybertron, pero esa felicidad se desvanecía al conocer el costo. Reunidos en una pequeña plaza, los jóvenes compartían miradas preocupadas. La esperanza aún brillaba en susópticos, aunque la incertidumbre pesaba sobre ellos. Querían escuchar sobre el gran escape, el plan que habían ayudado a poner en marcha, pero sabían que sus vocalizadores estaban sellados. Ahora, era el trabajo de otros llevar el plan al final.

Hashtag, ajustó el comunicador en su muñeca y miró a sus compañeros con determinación. —Hicimos nuestra parte. Ahora debemos confiar en ellos para que lleven a cabo el resto —dijo, tratando de infundir ánimo en el grupo.

Twitch, asintió. —Sé que lo lograrán. Todos hemos hecho sacrificios, pero sabemos que ellos tienen lo necesario para completar la misión.

Mientras observaban las celebraciones en las pantallas, los jóvenes reflexionaban sobre el viaje que los había llevado hasta aquí. Cada momento de incertidumbre, cada riesgo tomado, había sido por un propósito mayor. Sus corazones latían al unísono con la esperanza de que sus amigos en Cybertron y en el Venganza lograrían la libertad completa para todos.

El sonido de la música y las risas llenaba el aire, una mezcla de alegría y melancolía que resonaba en sus chispas. A pesar de la tristeza y la incertidumbre, sabían que habían hecho lo correcto y que su esfuerzo no sería en vano. La unión entre terranos y cybertronianos era más fuerte que nunca, y juntos enfrentarían cualquier desafío que se presentara.

La esperanza continuaba presente, y mientras esperaban noticias del gran escape, los jóvenes mantenían la fe en sus amigos. Sabían que el camino aún era largo, pero estaban listos para apoyar en cualquier forma posible cuando llegara el momento.

Optimus Prime caminaba lentamente por las calles, su paso firme y pesado contrastando con la ligereza y la alegría de los mechas que seguían festejando la independencia de Cybertron. El aire estaba lleno de música, risas y luces de colores, pero dentro de él, el peso de las recientes revelaciones y la responsabilidad lo mantenían en un estado de reflexión profunda.

Finalmente, llegó a su hogar, una estructura robusta y sencilla que reflejaba su carácter. Al abrir la puerta, se encontró con el silencio y la calma de su santuario personal. En la mesa de estar, un pequeño dispositivo brillante llamó su atención de inmediato. Sabía que era el disco que Bumblebee había dejado para él.

Con una mezcla de curiosidad y aprehensión, tomó el disco y se dirigió a su sala de monitoreo. Colocó el dispositivo en el reproductor y activó el contenido. La pantalla se llenó de imágenes y videos, mostrando las atrocidades cometidas por los tecno-orgánicos. Cada escena desgarradora, cada grito de desesperación perforaban su chispa, trayendo a su memoria los sacrificios de tantos de sus amigos y compañeros.

Mientras las grabaciones se reproducían, la voz de Bumblebee resonó en la habitación:

Optimus Prime, aquí Bumblebee. Me comunico para dar mi reporte final antes de salir de Cybertron. Como sabes, las cosas en el planeta están yendo bien. La independencia es un hecho y la gente celebra por todas partes. Sin embargo, no todo es perfecto y, como dijiste originalmente, los enemigos no dejan de realizar sus movimientos, mismos que parecen haber comenzado con una campaña de destrucción, donde el nombre del Consejo está siendo usado para amedrentar y exterminar inocentes. Hemos recopilado la documentación de las acciones de los tecno-orgánicos con pruebas fehacientes documentadas por nuestra nave perdida y los miembros de su tripulación.

La pantalla se llenó de imágenes y videos de la invasión. Escenas desgarradoras de un mundo inocente siendo atacado sin piedad, fuera de las áreas del Consejo. Los paisajes pacíficos convertidos en zonas de guerra, edificios derrumbados y flora extraterrestre destruida. Cada grabación era una prueba irrefutable de las atrocidades cometidas por los tecno-orgánicos.

No solo invadieron un mundo inocente, sino que lo hicieron fuera de las áreas del Consejo —explicó Bumblebee con voz firme—. Cada una de estas grabaciones es un arma de defensa contra esa raza en caso de que quieran atacarnos políticamente. Debemos usar esta información sabiamente, del mismo modo el resto de las pruebas que serán enviadas de manera particular a tus oficiales de más confianza de manera clasificada para evitar problemas.

Optimus asintió lentamente, absorbiendo la gravedad de la situación. La tristeza por los amigos perdidos se mezclaba con la rabia por las injusticias cometidas, y la responsabilidad de guiar a su pueblo hacia un futuro mejor se hacía más palpable.

La voz de su amigo continuó, añadiendo una despedida que caló profundo en Optimus:

Prime, de igual modo Jazz me informó que han logrado obtener la información necesaria para realizar la fase dos. Sabes bien que cuando esto suceda deberán desconocer del todo a los tripulantes del Venganza y sus acciones. Yo he decidido regresar a la nave. Sé que es algo inesperado, pero quiero hacerlo, porque sé que es lo correcto. No sé si después de este mensaje podamos volver a encontrarnos; pero si es así, espero sea en las mejores condiciones. Optimus, amigo, líder, padre… esta es la oportunidad para hacer las cosas diferentes. Eres un Prime como ningún otro, tienes la chispa en el lugar adecuado y el procesador también; así como buenos amigos y consejeros. Escúchalos, pero también escucha tu interior. Demuestra como lo hiciste conmigo que puedes hacer la diferencia. Gracias por todo.

Optimus sintió una punzada de dolor y orgullo al escuchar las palabras de su subordinado. La determinación y el cariño en su voz resonaban en su chispa, recordándole los lazos y sacrificios que los unían.

PD. Jazz quiere que le digas a Prowl que gracias por todo el apoyo. De hecho, dijo literal "Saluda a Prowler y agradécele por todo de mi parte" —un momento de silencio se hizo presente mientras el bot observaba la cámara con un toque de tristeza—. Diles a los chicos que los quiero muchísimo y que han hecho un excelente trabajo —continuó—. Hasta que seamos uno.

Optimus cerró los ópticos por un momento, dejando que las emociones lo inundaran.

—Gracias, Bumblebee —murmuró—. No fallaré en mi deber.

Se levantó y guardó el dispositivo con cuidado, sabiendo que pronto necesitaría usar esa información para defender a su gente. La lucha aún no había terminado, y él tenía mucho por hacer y demostrar. Salió de la sala, sus pasos resonando con una nueva determinación.

Al mirar al cielo nocturno, recordando los sacrificios realizados, juró que haría todo lo posible por asegurar un futuro libre y justo para todos los habitantes de Cybertron y más allá. La fiesta continuaba en las calles, pero dentro de él, una llama de propósito ardía con más fuerza que nunca.

El líder tekroniano, Vexon, volvió a su nave con el rostro marcado por la ira y la sed de venganza. La reciente victoria sobre los alienígenas no había mitigado su descontento con el desempeño de Starscream. Sin dudarlo, se dirigió a la plataforma donde el seeker estaba inmovilizado, su forma de jet asegurada por fuertes restricciones. Vexon comenzó a descargar su furia con castigos físicos, cada descarga de energía resonando en el hangar con un eco de brutalidad que reverberaba en las paredes metálicas.

El comandante aéreo no vocalizó su dolor, soportando cada golpe en silencio.

—¡Eres un traidor, Starscream! —rugió su piloto mientras descargaba otro golpe—. ¡Trataste de liberarte y volver con los otros cybertronianos! Creí que podrías hacerlo bien por una vez, pero eres necio.

El jet tricolor sabía que cualquier palabra solo provocaría más ira en el tecno-orgánico. Su procesador se centraba en su misión secreta, consciente de la proximidad de su nave insignia. Mientras tanto, Shockwave observaba sin intervenir, sus pensamientos enfocados en la próxima fase del plan. Sus sensores estaban atentos a cualquier señal, la cual finalmente llegó con la aparición de la nave Venganza en los radares del enemigo.

Soundwave, quien había estado analizando las grabaciones del jet, se percató de los acontecimientos, pues Starscream seguía transmitiendo desde el interior del hangar.

Los gritos se hicieron presentes, llamando la atención del espía, quien al divisar los hechos decidió tomar acciones inmediatas. Los sistemas de alerta se activaron y Vexon, interrumpiendo su ataque, comenzó a dar órdenes para detener a la nave cybertroniana.

—¡Prepárense para la batalla! —rugió el líder, su voz resonando por el hangar mientras sus tropas se movilizaban rápidamente—. ¡No dejaremos que esa nave escape! ¡Estoy cansado de estas tonterías! —gritó frustrado.

En ese preciso momento, Shockwave aprovechó la distracción enviando la señal para liberar a los prisioneros. Las cápsulas comenzaron a abrirse de manera sorpresiva, activando los mecanismos rudimentarios que había instalado previamente. Los prisioneros, desorientados al principio, comenzaron a tomar conciencia de la situación.

Los tekronianos se preparaban para atacar a la nave Decepticon, sus armas cargadas y listas. En el Venganza, Soundwave y la tripulación estaban en alerta máxima, listos para repeler el ataque. Las transmisiones en vivo de la batalla comenzaron a aparecer en las pantallas de la nave tecno-orgánica, mostrando la feroz confrontación cuando esta abrió fuego sobre la de origen cybertroniano.

Los Seekers, ahora activos, observaron con confusión las transmisiones antes de que la comprensión se asentara. Las escenas de la batalla les recordaron su propósito, y con una explosión de velocidad, salieron de sus cápsulas, destrozando todo a su paso para auxiliar al Venganza. Las alarmas sonaron por todo el hangar mientras los cazas se abrían paso hacia la libertad, enfrentando a los tekronianos con renovada fuerza, pasando sobre todo aquel que se interpusiera en su camino.

Como un grupo unido, las trinas avanzaron, transformándose en sus formas alternas para ganar terreno. Los técnicos, guerreros y demás miembros de la tripulación tecno-orgánica huyeron, evitando los disparos que destrozaban la estructura desde adentro.

—Busquen a los decepticons de superficie y libérenlos. Deben salir todas las unidades antes de que la nave sea decimada —transmitió Shockwave antes de recibir una descarga de sus esposas, igual de fuerte que las que recibió su aliado alado.

—¡Maldita sea, debimos reprogramarlos! —gruñó el tekroniano volviendo sobre sus pasos hacia el caza aprisionado—. Tú vas a detener a esos Seekers, comándalos y ordena el alto al fuego —gruñó desesperado, notando las bajas que se enmarcaban en los monitores cercanos mientras su nave estaba siendo destrozada desde adentro.

—Prefiero dejar de existir que condenar a mis tropas al mismo destino que el mío —escupió Starscream, con desprecio.

La furia de Vexon se intensificó, y sin dudarlo, volvió a electrocutar tanto a Starscream como a Shockwave. Las descargas de energía resonaban en el hangar, creando un ambiente de caos y desesperación. El líder enemigo ideo un nuevo plan, decidió usarlos como rehenes para intentar detener el avance Decepticon.

—¡Ustedes serán mis rehenes! —gritó con su voz llena de veneno—. ¡Detendré ese avance y les mostraré el verdadero significado del dolor! —Aclaro.

Mientras tanto, los Seekers libres estaban en plena acción. Liberando a sus compañeros de superficie de las cápsulas, ayudándolos a reactivarse y a tomar conciencia de la situación. Con una sincronización impecable, se lanzaron al espacio, dispuestos a combatir junto al Venganza.

Blast Off, al ser liberado, tomó rápidamente el mando de la situación. Decidió transportar al mayor número de mechas que pudiera, convirtiéndose en un pilar esencial en la operación de rescate. Astrotrain y Blitzwing, quienes se encontraban en otro compartimento, también fueron liberados y se unieron al esfuerzo, listos para usar sus habilidades de triple cambio para el beneficio de sus camaradas.

Las formaciones comenzaron a darse mientras las tropas del Venganza abordaban la nave enemiga en búsqueda de los oficiales Decepticon. Dentro de la nave tecno-orgánica, el caos se intensificaba. Los disparos cruzaban el espacio confinado, y las explosiones iluminaban los oscuros corredores.

El Venganza, maniobrando con destreza, enfrentaba a las fuerzas tekronianas con una ferocidad renovada. Los Seekers, en formación, atacaban con precisión letal, destrozando las defensas enemigas y abriendo camino para el rescate. Blast Off, cargado con aliados atravesó el espacio en medio de un combate de fuego cruzado, acostumbrado a esa clase de maniobras, al igual que los otros dos triples chargers.

Skyfire se unió a la contienda apoyando a los otros transbordadores quienes le cubrieron en la retirada, las cuatro naves serían suficiente para sacar a sus cautivos de ahí.

Soundwave avanzaba con precisión por los oscuros corredores de la nave tecno-orgánica, sus simbióticos, Frenzy y Ravage, moviéndose con agilidad a su lado. Detrás de ellos, Jazz y Knockout se preparaban para el enfrentamiento inminente. De repente, Laserbeak llegó con la información crucial, indicando la ubicación exacta de sus aliados cautivos.

—Objetivo localizado —transmitió el ave indicando la dirección exacta.

Al llegar a la sala de contención, el equipo se encontró con varios guardias tecno-orgánicos protegiendo la entrada. Sin perder tiempo, el F-117 y sus simbióticos, junto con Jazz atacaron con eficiencia letal. Frenzy y Ravage destrozaron a los guardias con su fuerza y agilidad, mientras Laserbeak proporcionaba apoyo aéreo, disparando con precisión. Jazz uso sus habilidades de combate para acabar con los oponentes restantes.

Una vez asegurada la entrada, el equipo se adentró en la sala y vio una escena desgarradora. Shockwave estaba de rodillas, encadenado y visiblemente sufriendo por las descargas que Vexon enviaba periódicamente. Al otro lado, Starscream, en su forma alterna, también estaba detenido e incapaz de transformarse, sufriendo el mismo castigo.

El líder enemigo con una risa malévola, observaba a sus prisioneros con una satisfacción sádica.

—¡Los mataré antes de entregarlos! ¡Son míos! —gritó, su voz resonando con una crueldad insidiosa.

El jet espía sin dejarse intimidar, dirigió a su equipo con una calma feroz. —Frenzy, Ravage, Laserbeak, flanqueen. Jazz, Knockout, cobertura.

Con una coordinación impecable, los simbióticos se movieron para rodear a Vexon, mientras el Porsche y el Aston Martin proporcionaban cobertura desde la entrada. Soundwave avanzó directamente hacia sus "amigos" quienes seguían aprisionados, sus movimientos fueron metódicos y precisos. Vexon, al ver la determinación en el general restante redobló sus ataques, enviando descargas aún más fuertes a sus prisioneros. Pero la resolución del equipo Decepticon no flaqueó. Con un ataque sincronizado, Frenzy y Ravage saltaron sobre el tecno orgánico, obligándolo a retroceder y desactivando momentáneamente los dispositivos de tortura.

Jazz y Knockout se apresuraron a liberar a Shockwave y Starscream de sus restricciones, mientras el volador furtivo desactivaba los sistemas de contención. El tanque purpureo, aunque visiblemente debilitado, se puso de pie con la ayuda de Knockout. Starscream, transformándose finalmente en su forma robótica, miró a Vexon con una ira apenas contenida.

—¡Esto no ha terminado! —gruñó el seeker con una resolución feroz, sus ópticos brillando con una mezcla de rabia y determinación.

El tekroniano, acorralado, pero aún desafiante, lanzó un último ataque desesperado. Sin embargo, Laserbeak, con precisión letal, interceptó la agresión desarmando al enemigo con un tiro preciso. Los Decepticons ahora tenían al tecno orgánico a su merced.

—Nos llevamos a nuestros compañeros y tú pagarás por tus crímenes —declaró Soundwave con una voz gélida, sus palabras resonando con fría determinación.

El equipo se reagrupó, asegurando su camino de regreso al Venganza. La misión de rescate había sido un éxito, pero la lucha por la justicia aún continuaba.

—¡No devuélvanmelos, son míos, todos son míos! —exclamó el tecno-orgánico con desesperación antes de recibir un golpe de Knockout quien venía detrás del grupo.

—Qué, estaba estropeando mis audios con su cuchicheo, además mi pintura se rayó debido a sus acciones —aclaró el médico carmesí con un tono despectivo, limpiando una mancha imaginaria en su armadura antes de recibir un abrazo de Starscream.

—Lo siento, creo que no estoy del todo bien —se disculpó el oficial aéreo tambaleándose ligeramente, solo para ser sostenido por Soundwave.

—¿Puede volar? —le preguntó el F-117 a su aliado, quien asintió con determinación.

—Me encargaré de que así sea —afirmó Knockout, tomando algunas herramientas de su subespacio—. El almirante saldrá de pie y altivo, así como todos nuestros líderes —dijo, volviendo su atención al enemigo inconsciente.

Con un último vistazo de desprecio hacia Vexon, el equipo se dirigió hacia la salida, preparados para enfrentarse a cualquier otra amenaza que se interpusiera en su camino. La determinación de los Cybertronianos ardía como una llama inextinguible, listos para llevar a cabo su misión hasta el final.

El espacio alrededor de las dos naves, la Venganza y la Tekroniana, se convirtió en un campo de batalla frenético y letal. Las estrellas y planetas distantes sirvieron de telón de fondo mientras los Seekers se lanzaban al combate con una furia inquebrantable.

Skywarp y Nova Storm, formando un dúo letal, maniobraban con agilidad increíble. Skywarp, con su habilidad para teletransportarse, aparecía y desaparecía en destellos de luz, desorientando a los pilotos enemigos mientras lanzaba ataques sorpresa que dejaban a las naves enemigas sin posibilidad de defensa. Nova Storm disparaba aprovechando esta oportunidad para atravesar los cascos de las naves enemigas, causando explosiones que iluminaban el campo de batalla.

A poca distancia, Ion Storm y Acid Rain coordinaban sus ataques con una eficacia asombrosa. Ion Storm, con su capacidad para generar potentes campos eléctricos, sobrecargaba los sistemas de las naves enemigas, dejándolas vulnerables. Acid Rain, utilizando su habilidad para liberar compuestos corrosivos, lanzaba ataques que desintegraban las defensas de los tekronianos, dejando a sus naves en un estado de deterioro rápido, más en las zonas orgánicas.

El Venganza y su rival Tekroniana se enfrentaban en un duelo épico. La nave decepticon maniobrando con precisión táctica, esquivaba los ataques entrantes y respondía con un arsenal de energía devastadora. Cada disparo que conectaba con una nave enemiga enviaba fragmentos y escombros flotando en el vacío.

La nave tecno orgánica, aunque formidable, comenzaba a mostrar signos de desgaste bajo la presión combinada de los Seekers y la nave Decepticon. Las explosiones llenaban el espacio, creando un espectáculo de luces que resaltaba la intensidad del combate.

En medio del caos, la que fuese conocida como nave insignia de la flota cybertroniana y hogar en cierto modo de su almirante se mantuvo firme, sus cañones disparando sin cesar, repeliendo las oleadas de ataque de la Tekroniana. Los Seekers, aprovechando cada oportunidad, se movieron con una rapidez y letalidad implacables, asegurando el dominio en el campo de batalla.

Finalmente, tras un enfrentamiento intenso, las fuerzas Decepticon comenzaron a superar a las tropas enemigas. Las naves tecno orgánicas gravemente dañadas y desmoralizadas, empezaron a retirarse. El Venganza, ahora en ventaja, continuó su avance, asegurando la victoria.

Con sus aliados liberados Skyfire no perdió tiempo en regresar a recogerlos, por mucho que todos quisieran seguir por sus propios medios no fue recomendado por el medico debido a los efectos de las descargas, aun así, el equipo volvió al Venganza completo. La batalla alrededor de las naves continuaba, pero la presencia de sus líderes renovó el espíritu de los combatientes.

Finalmente, los Decepticons lograron asegurar una retirada estratégica, dejando a las naves tekronianas en ruinas. Skyfire, con el grupo a bordo, se unió al Venganza, que maniobraba con destreza para escapar del sistema enemigo.

En la plataforma de la nave una vez de regreso, los generales se reunieron para dirigir a sus tropas. La figura imponente de Soundwave emergió primero, seguido de cerca por Jazz y Knockout. A cada paso, la determinación y el triunfo se reflejaban en sus movimientos.

Shockwave, aun mostrando signos de las recientes torturas, avanzaba con la cabeza en alto. Starscream, ahora completamente transformado, caminaba a su lado, su porte altivo y desafiante a pesar de las marcas ajenas que su médico aseguro borraría. Los dos decepticons mostraban la fortaleza y el espíritu inquebrantable de su fracción.

—Tropas, hemos enfrentado a un enemigo formidable y hemos salido victoriosos —anunció el F-117 con voz firme—. Hemos rescatado a nuestros aliados demostrando que nuestra voluntad no puede ser quebrantada.

Jazz tomó la palabra a continuación, su tono cargado de emoción. —¡Esta victoria es solo el comienzo! Luchamos por la justicia, por la libertad, y por nuestros camaradas caídos. No dejaremos que sus sacrificios sean en vano. Los mechas festejaron sin saber del todo el contexto pero comprendiendo que era libres nuevamente, las noticias del encarcelamiento y el caos comenzó a pasarse por la nave, la cual afortunadamente contaba con el tamaño correcto para albergar tantos cybertronianos. Por eso era la principal y más grande de toda la armada.

Vexon, furioso y derrotado, se dirigió apresuradamente a una cápsula de escape oculta en las entrañas de su nave. Su rostro estaba marcado por una ira desmedida y la promesa de venganza ardía en sus ojos.

—¡Esto no ha terminado! —susurro mientras activaba la cápsula, sus palabras llenas de odio y determinación—. ¡Juro que me vengaré! ¡Los acusaré ante el Consejo Galáctico y perderán todo lo que han ganado!

Sin embargo, él desconocía que Cybertron ya estaba informando al mismo Consejo Galáctico sobre los ataques tekronianos a mundos inocentes. Los datos y pruebas recopiladas por Bumblebee, los cuales estaban en proceso de ser revisados. El panorama no se veía favorable para los tekronianos.

La cápsula se lanzó al espacio, alejándose rápidamente de la nave en ruinas. El líder tecno orgánico, en su pequeño refugio, continuaba maldiciendo y planeando su venganza, sin saber que su destino estaba a punto de cambiar drásticamente.

En otro rincón de la galaxia, los Quintessons observaban los acontecimientos con satisfacción. Desde su sala de control, equipada con tecnología avanzada y decorada con símbolos antiguos de su civilización, veían las transmisiones en vivo de lo que el consejo estaba recibiendo.

Uno de los líderes Quintessons, con una sonrisa de triunfo, se dirigió a sus compatriotas. —Nuestro plan avanza como esperábamos. El líder tecno-orgánico está en su camino de regreso, cargado de ira y venganza. Pronto, será el momento de celebrar nuestra victoria.

Los Quintessons, siempre calculadores y estratégicos, sabían que la desesperación de Vexon jugaría a su favor. Habían manipulado los eventos desde las sombras, y ahora, su influencia comenzaba a mostrarse en el tablero galáctico, ellos apoyarían a Cybertron en la votación, también la tierra y otros más al ver lo que este imperio tecno orgánico había hecho en su nombre.

Esperaban con ansias el regreso de Vexon, listos para ofrecerle la "ayuda" que necesitaba para su venganza, mientras continuaban tirando de los hilos del conflicto. La celebración del momento era solo el comienzo, y los Quintessons sabían que su verdadero triunfo estaba aún por llegar.

Skyfire observó mientras Starscream descendía de su plataforma. Los eventos recientes habían dejado al almirante visiblemente debilitado, y Knockout ya se encontraba listo para llevarlo al taller donde sería reparado, al igual que a Shockwave. Skyfire, con una mezcla de nerviosismo y determinación, decidió seguirlo. Había mucho que quería decirle, y sabía que debía aprovechar esta oportunidad.

A medida que avanzaban por los corredores de la nave, el valkiria intentó ordenar sus pensamientos. Recordaba con claridad su último encuentro con Starscream, una confrontación intensa donde había lanzado duras acusaciones, llamándolo insensible, carente de empatía y una simple máquina de guerra sin chispa regreso con fuerza a golpear su procesador. Ahora, en retrospectiva, se daba cuenta de cuánto había subestimado al líder de los Seekers.

Knockout abrió la puerta del taller y ayudó a Starscream a entrar, preparándose para comenzar las reparaciones. Skyfire permaneció en el umbral por un momento, observando a su antiguo camarada, mientras el científico Decepticon era dirigido otra habitación contigua. Finalmente, el volador blanquecino tomó una respiración profunda decidido ayudar al Aston Martín, moviendo algunas herramientas y equipos, mientras seguía buscando las palabras adecuadas.

—Gracias por la ayuda, Skyfire —exclamo el médico, sin apartar la vista de Starscream—. Esto va a ser un proceso largo, pero saldremos adelante.

Skyfire asintió, sin poder despegar los ojos del caza tricolor. Mientras trabajaba junto a Knockout, su mente seguía repitiendo las mismas palabras una y otra vez: "Lo siento". Pero sabía que solo disculparse no sería suficiente. Tenía que mostrarle a su amigo que realmente había entendido el error de sus juicios.

Finalmente, se armó de valor y se acercó al seeker, que yacía sobre la mesa de reparaciones, sus sistemas en estado de reposo mientras Knockout comenzaba a trabajar.

—Starscream... —comenzó Skyfire, su voz temblorosa—. Quiero hablar contigo. Sé que estás en un estado delicado, pero hay algo que debo decirte.

El volador, aunque débil, abrió los ópticos para mirar con una mezcla de curiosidad y cautela a quien alguna vez fuese su mejor amigo —¿Qué es lo que quieres, Skyfire? —murmuró, su voz apenas audible.

El aludido tragó saliva y continuó. —Sé que he sido duro contigo en el pasado. Te llamé insensible, carente de empatía, y una máquina de guerra sin chispa. Pero después de todo lo que hemos pasado, he llegado a comprender que estaba equivocado. He visto tu determinación, tu coraje y tu capacidad para liderar en las peores circunstancias. No eres solo una máquina de guerra. Tienes una chispa, una chispa que todos necesitamos —Exclamo con convicción.

Starscream lo miró en silencio por un momento, procesando las palabras de Skyfire. Finalmente, asintió ligeramente. —Agradezco tus palabras, Skyfire. La guerra nos ha cambiado a todos, pero es bueno saber que aún podemos reconocer nuestros errores y crecer a partir de ellos —Replico dejando a los presentes sin palabras.

El médico trabajando en silencio, observó la escena con una sonrisa discreta. —Bueno, bueno, parece que tenemos un momento de reconciliación aquí. Pero no se preocupen, mantendré a nuestro almirante en condiciones óptimas. Saldrá de este taller más fuerte que nunca —Aseguro.

Skyfire asintió, sintiendo un peso levantarse de sus hombros. —Gracias, Knockout. Y gracias, Starscream, por escucharme. Estoy aquí para apoyarte en lo que necesites.

Mientras el mecha carmesí continuaba con las reparaciones, Skyfire se quedó cerca, dispuesto a ayudar en lo que fuera necesario. Sabía que este era solo el comienzo de un nuevo capítulo, donde la camaradería y el entendimiento mutuo serían fundamentales para enfrentar los desafíos que se avecinaban.

Desde la puerta contigua Shockwave y Soundwave observaban, guardándose para ellos sus comentarios. Limitándose a esperar el auxilio médico, aunque por lo que veía iba a tardar.

Bumblebee estaba de pie en el puerto espacial de Cybertron, contemplando su hogar una vez más antes de embarcarse en una travesía que cambiaría su destino. El puerto, con su arquitectura futurista y su bullicio constante de mechas y vehículos, era un lugar lleno de vida y actividad. Sin embargo, en ese momento, solo sentía una mezcla de nostalgia y determinación.

Observó los altos edificios y las luces parpadeantes de Iacon, el centro de la civilización cybertroniana. Cada rincón del puerto le traía recuerdos de tiempos mejores, de luchas compartidas y victorias celebradas junto a sus amigos. Sus pensamientos volaron hacia Optimus Prime, su líder y mentor, cuya figura era un faro de esperanza y justicia para todos los Autobots.

—Ojalá pudiera quedarme hasta que todo se aclare —murmuró Bumblebee para sí mismo, sintiendo el peso de la decisión que había tomado.

Sabía que la nave Venganza, ahora hogar de los Decepticons fugitivos, lo estaba esperando en un distrito lejano. Él había decidido acompañar a Jazz, Skyfire, Breakdown, los stunticons y demás Decepticons liberados, conscientes de que no podrían volver a Cybertron hasta que todo estuviera aclarado.

Con un último vistazo al puerto el explorador subió a su transporte, un pequeño y ágil caza que lo llevaría al punto de encuentro. Mientras volaba sobre la ciudad, sus pensamientos se centraron en los amigos que dejaba atrás. Recordó los momentos compartidos con Ratchet, Ironhide y todos aquellos que habían luchado codo a codo.

El viaje fue breve pero lleno de reflexión. Al llegar al distrito lejano, el Venganza se alzaba imponente, una nave de diseño oscuro y metálico, preparada para la travesía. Bee aterrizó y fue recibido por Jazz, cuyo rostro reflejaba tanto preocupación como alivio.

—Amigo me alegra que hayas decidido unirte a nosotros —afirmo el Porsche con una sonrisa.

—No podía dejar a mis amigos en este momento —respondió Bumblebee, su voz firme—. Vamos a aclarar esto y a demostrar que la justicia prevalecerá.

—Es hora de partir. Todos están a bordo y listos. Tenemos un largo camino por delante— Comento Jazz poco después.

Con una última mirada a los cielos de Cybertron, Bumblebee asintió y subió al Venganza. Mientras la nave despegaba, sintió una mezcla de tristeza y esperanza. Sabía que el viaje sería difícil, pero también estaba seguro de que, unidos, lograrían superar cualquier obstáculo.

En la distancia, las luces de Cybertron se desvanecieron, y la nave se adentró en el vasto cosmos, llevando consigo a un grupo de valientes decididos a luchar por la verdad y la justicia.

FIN