Disclaimer: Dragon Ball Z no me pertenece. Este fanfiction es sin fines de lucro y exclusivamente para la diversión de la autor y posibles lectores
Capítulo 11 I Inspiración
Iluminado por el tenue resplandor de la luna, Gohan observaba el horizonte desde el balcón de su hogar en la montaña. El suave murmullo del viento entre los árboles apenas podía distraerlo de la imagen de Videl en su mente. Desde que había conocido a esa mujer intrépida e indomable, su mundo había cambiado de formas inesperadas.
Insistía en desafiarlo, en cuestionar todo lo que él creía saber, incluso en los momentos más cotidianos. Cuando entrenaban juntos, su determinación era un recordatorio constante de que la fuerza no siempre se mide en poder destructivo, sino en el ímpetu de un espíritu decidido.
"Increíble lo lejos que has llegado", pensó, recordando cómo Videl había insistido en aprender a volar, cayendo una y otra vez, pero siempre levantándose con una sonrisa tenaz. Esa misma sonrisa que lo había desarmado desde el principio.
Interrumpiendo su reflexión, una voz conocida surgió detrás de él.
-¿No puedes dormir? - pregunta Videl, envolviéndose en una chaqueta ligera mientras salía al balcón.
- No, estaba pensando… en ti - responde Gohan con honestidad, lo que hizo que ella alzara una ceja, mitad divertida, mitad intrigada.
- ¿En mí? - repitió la ojiazul, apoyándose en la barandilla junto a él.
-Es imposible no hacerlo. Siempre me inspiras - admitió Gohan, rascándose la nuca con cierta timidez.
Videl sonrió, aunque intentó no dejar que él lo notara demasiado.
- Bueno, alguien tiene que asegurarse de que sigas con los pies en la tierra. No queremos que el gran héroe se pierda entre sus pensamientos, ¿verdad? - bromeó, aunque había un toque de sinceridad en sus palabras.
Instintivamente, Gohan le tomó la mano. El gesto fue natural, pero lleno de intención.
- Es curioso, porque siento que tú eres quien me eleva - dice Gohan, esta vez sin rastro de duda en su voz.
Videl lo miró, sorprendida por la franqueza, pero no apartó su mano.
- Entonces, será mejor que sigamos cuidándonos el uno al otro.-
En ese instante, bajo la infinita bóveda celeste, Gohan comprendió que, en Videl, había encontrado no solo una compañera de vida, sino también el impulso que lo hacía querer ser mejor, siempre.
