Disclaimer: Dragon Ball Z no me pertenece. Este fanfiction es sin fines de lucro y exclusivamente para la diversión de la autor y posibles lectores
Capítulo 1: Decisiones Difíciles
El taller de robótica estaba más silencioso que nunca, un silencio que Gohan sentía como una pesada carga. Las herramientas estaban impecablemente ordenadas, los circuitos desparramados sobre las mesas como piezas de un rompecabezas sin terminar, y al fondo, su robot a medio construir se alzaba como un testigo mudo de sus esfuerzos. Ese taller no era solo un lugar donde trabajaba, era su refugio, su espacio seguro, un lugar donde podía olvidarse de todo lo demás y concentrarse en su pasión.
Para Gohan, construir ese robot no era solo un proyecto escolar. Era el símbolo de algo más grande: su sueño de demostrar que tenía lo necesario para crear algo que podía cambiar el mundo. Pero ese sueño pendía de un hilo. Desde hacía semanas, sabía que el club de robótica estaba en peligro, pero no esperaba que la decisión llegara tan pronto.
El sonido de la puerta al abrirse lo sacó de sus pensamientos. Levantó la mirada justo cuando el profesor Takeuchi, encargado del club, entró con expresión seria. A primera vista, Gohan supo que no traía buenas noticias.
- Gohan, tenemos que hablar sobre el club - declara el profesor, cruzando los brazos.
Gohan dejó sus herramientas con cuidado, aunque sus dedos temblaban ligeramente. El nudo en su estómago se apretó mientras trataba de mantener la calma.
-¿Algo pasa, profesor? - pregunta el pelinegro, aunque en el fondo ya sabía la respuesta.
-Este es el último año del club de robótica - comenta el profesor Takeuchi, con un tono que mezcla resignación y pesar-. La escuela no puede justificar seguir financiándolo si eres el único miembro.
Las palabras golpearon a Gohan con fuerza. Sabía que el club estaba en problemas, pero escuchar la sentencia definitiva era diferente. Por un momento, se quedó en silencio, observando el robot que había dedicado meses a construir. Era su obra más ambiciosa, y ahora todo parecía derrumbarse.
- ¿No hay nada que podamos hacer? - pregunta el hijo de Goku finalmente, con la voz cargada de una débil esperanza.
-A menos que consigas fondos o nuevos miembros, no hay otra opción - responde el profesor, suspirando profundamente. Luego, con una palmada en el hombro, añadió - Lo siento, Gohan. Sé cuánto significa esto para ti.
Cuando el profesor salió, Gohan se quedó solo en el taller. Su mirada regresó al robot, a esas piezas cuidadosamente ensambladas que representaban semanas de dedicación. Había soñado con verlo en acción, con que sus ideas cobraran vida, pero ahora ese sueño parecía escaparse de sus manos.
"No puede terminar así…", pensó, apretando los puños. Construir robots no era solo un pasatiempo; era la forma en que él sentía que podía dejar su huella en el mundo. Y ahora, si no encontraba una solución, tendría que decirle adiós a todo.
En otro rincón de la escuela, Videl estaba frente a las puertas del gimnasio. A través de ellas podía escuchar el eco de los golpes y gritos de los chicos entrenando en el club de artes marciales. Desde pequeña, había soñado con ser una luchadora como su padre, el legendario campeón. Sin embargo, la constante comparación con él era un peso que cargaba todos los días, y lo peor era que no podía demostrar de lo que era capaz.
El club de artes marciales solo aceptaba chicos, una regla que a Videl le parecía tan ridícula como injusta. Durante semanas, había intentado convencerlos de que la dejaran unirse, pero siempre se encontraba con el mismo rechazo. Ese día, sin embargo, había decidido que no tomaría un "no" como respuesta.
Respirando hondo, empujó las puertas con paso firme. La conversación y los entrenamientos se detuvieron mientras todos los presentes giraban para mirarla. Al frente, Ryu, el líder del club, ajustaba las vendas de sus manos con una expresión de sorpresa que pronto se transformó en una sonrisa condescendiente.
- Quiero unirme al club de artes marciales - declara Videl, plantándose frente a él con los brazos cruzados.
Ryu arqueó una ceja, estudiándola con aire de superioridad. Su sonrisa burlona no se hizo esperar.
- Este club es solo para chicos, Videl - comenta Ryu, como si estuviera explicándole algo obvio-. No queremos que te lastimes -
La mandíbula de Videl se tensó, pero su mirada ardía con determinación. No iba a dejar que la subestimaran.
- No necesito que me protejan, Ryu - responde la muchacha con firmeza elevando su tono de voz -. Solo quiero una oportunidad para demostrar que puedo estar aquí, como cualquiera de ustedes.
Los demás chicos observaban en silencio, algunos con curiosidad, otros con evidente desdén. Ryu suspiró, alzando los hombros como si estuviera a punto de perder su tiempo.
- De acuerdo, pero no te quejes si no puedes seguir el ritmo - comenta su oponente, posicionándose en el centro del gimnasio.
Sin dudarlo, Videl lo siguió. Sus movimientos eran rápidos y precisos, y pronto los murmullos de los chicos se transformaron en silencio respetuoso. Sin embargo, justo cuando estaba a punto de conectar un golpe decisivo, Ryu levantó las manos, deteniendo el combate.
- Suficiente - dice Ryu, con una sonrisa arrogante - . Admito que tienes habilidad, pero las reglas no cambiarán. Este club es solo para chicos -
Videl sintió cómo la ira se mezclaba con la frustración. Había demostrado su valía, y aún así, no la tomarían en serio. Sin decir nada, dio media vuelta y salió del gimnasio, pero no sin una chispa de rebeldía brillando en su interior.
"Si no me dejan entrar aquí, buscaré otra manera de demostrar lo que valgo."
Más tarde, mientras caminaba hacia la biblioteca, Videl notó a Gohan parado frente al tablón de anuncios, leyendo algo con una expresión de desánimo. Al acercarse, leyó el cartel que anunciaba el cierre del club de robótica.
- Parece que no soy la única a quien no le dan una oportunidad - comenta la ojiazul, con un tono entre irónico y empático.
Gohan levantó la mirada, sorprendido de que alguien le hablara.
- Ah… sí… bueno… es difícil cuando eres el único miembro - responde Gohan, encogiéndose de hombros.
- ¿Y no hay algo que puedas hacer? - pregunta ella, ladeando la cabeza curiosa por saber que se podía hacer .
- Podría participar en un concurso de robots de pelea y ganar fondos para salvar el club - explica Gohan lo que debia hacer, aunque su tono era pesimista-. Pero estoy solo. No podría terminar el proyecto a tiempo -
Videl lo miró con una sonrisa confiada.
- ¿Y si te ayudo? - sugiere la chica, con toda la naturalidad posible.
Gohan la miró incrédulo.
- ¿Tú? ¿Sabes algo sobre robótica? - pregunta el pelinegro, dudoso de en que podia ayudar la chica.
- No, pero sé sobre peleas. Tú construyes el robot, y yo me encargo de que sea imbatible en combate - comenta la hija del campeón del mudo, con determinación extendiendo su mano para cerrar el trato.
Después de unos segundos de reflexión, Gohan extendió la mano.
- Está bien. Trato hecho. -
- Trato hecho. - dice Videl estrechó su mano con firmeza, sonriendo con determinación.
