EPÍLOGO

Había pasado casi un año desde la derrota de Amón, y todo rastro de la guerra con los igualitarios había desaparecido. Los últimos meses habían sido atareados, pero no de la forma en que le hubiera gustado. Las primeras semanas luego de recuperar sus poderes, Korra había empleado cada hora del día en devolver el control a los maestros que lo habían perdido, pero los siguientes meses sus ocupaciones habían consistido en aburridas reuniones con el nuevo Concejo y aún más aburridas clases con Tenzin. Comenzaba a desear otro desastre como el de Unalaq.

- ¿Está lista? – preguntó Mako que la esperaba afuera del Salón del Concejo

Korra sonrió por primera vez en todo el día, subió a la moto y se sujetó fuerte. Después de Naga, era su forma favorita de viajar, mucho más emocionante que un Satomóvil. Recorrieron las calles a toda velocidad, como les gustaba a ambos, luego de unos minutos, Mako se detuvo frente a la bahía, era su lugar favorito para hablar desde hacía algunas semanas.

Podían ver toda la ciudad iluminada y a lo lejos los barcos acercándose. Eso le recordó su hogar en la Tribu Agua del Sur y suspiró.

- Imagino que tuviste un mal día – dijo Mako - ves los barcos como si quisieras escapar en uno.

Korra sonrió. Al final su relación con Mako no había funcionado. Los primeros meses habían sido de los mejores que podía recordar en su vida, pero el carácter de ambos era demasiado parecido y sus diferencias eran irreconciliables. Cuando las peleas se hicieron constantes, Mako le hizo entender que era más importante salvar su amistad y terminaron la relación. Luego de eso, el camino a ser amigos fue difícil, pero se alegró de haberlo recorrido. No podía imaginar su vida sin el maestro-fuego a su lado.

- Odio que Tenzin crea que por ser el Ávatar tengo alguna idea cómo se debería gobernar una ciudad, sólo porque Aang lo hacía, no significa que yo también deba – dijo molesta.

Mako guardó silencio, le hubiera gustado decir que estaba de acuerdo con Tenzin, que la política era la mejor forma de evitar las guerras, pero había aprendido que no tenía caso. Esa había sido una de sus diferencias irreconciliables.

- Terminarás por ganarte su confianza – dijo Mako tomando su mano – pudiste resolver el asunto de Unalaq…

- Y no fue gracias a él – agregó Korra.

Había sido gracias a Alehk y sus enseñanzas durante unas pocas semanas, que había podido entrar en contacto con el mundo espiritual. Había sido gracias a sus consejos que pudo ver que Unalaq trataba de manipularla, de no haber sido por sus viajes anteriores al mundo espiritual, habría abierto los portales desencadenando un posible caos. Sin saberlo, Alehk la había salvado de cometer un grave error abriéndole las puertas a espíritus oscuros.

- A propósito de Unalaq, Bolín me escribió – dijo Mako cambiando de tema – la próxima semana viajará al Polo Sur a grabar una peli sobre él.

- Apuesto a que su historia será mejor que la real – dijo Korra -. Me gustaría tanto ir al Polo Sur.

- Deberías hacerlo, hace casi un año que terminó la guerra y en ese tiempo no te ha dejado salir de aquí.

- Tenzin insiste en que debo supervisar las elecciones y el cambio de gobierno, en caso de que haya algún problema.

- ¿No crees que es un error cambiar el gobierno de la Ciudad? – preguntó Mako, antes de darse cuenta.

- Pensé que estabas de acuerdo.

- Lo estaba, pero luego de hablar con Iza… ella no cree que sea la mejor idea. Dice que una Ciudad que cayó en los engaños de Amón es fácilmente manipulable y tiene razón, sólo hay que ver al candidato favorito.

- Raiko no me agrada, pero si lo eligen, los ciudadanos tendrán que aprender de sus errores – dijo Korra – el cambio es inevitable.

- Lo mismo dijo Iza, aunque está segura que eso terminará causando más problemas.

- Pensé que la comitiva de la Nación del Fuego llegaría hasta mañana, ¿cuándo hablaste con ella?

- Ayer por la noche – dijo Mako, repentinamente nervioso - Me envió un mensaje para reunirnos en cuanto su nave aterrizó – Mako desvió la mirada. Ese gesto y su repentino cambio en el tono de voz le dijo a Korra lo que necesitaba saber.

- Esta vez te convenció, ¿no es cierto?

- Pensé que haría una diferencia si me unía a la Policía, pero no resultó cómo pensaba. ¿Sabes cuántos delincuentes he atrapado sólo para liberarlos horas después por errores en el papeleo? Las pandillas se adueñan de la ciudad y lo único que dice Beifong es que sus manos están atadas… si quiero hacer una diferencia, no será cómo policía en esta ciudad.

- Eso es verdad - Alehk alguna vez le había comentado que ese había sido el arrepentimiento más grande en la vida de su abuela, haberse encadenado a un puesto donde había perdido toda su libertad, y no haber logrado hacer nunca una diferencia. - Voy a extrañarte - le dijo Korra desviando la mirada - pero si crees que es lo correcto, tienes todo mi apoyo —. Con la partida de Mako, con Bolín viajando por el mundo haciendo Pelis, y Asami aún en la Nación del Fuego, se quedaría prácticamente sola.

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Korra odiaba particularmente esos eventos. Podía tolerar las reuniones, incluso las ruedas de prensa, pero las cenas de gala eran una tortura, y esta había sido particularmente difícil porque Mako no había podido acompañarla.

Un flash extravagantemente luminoso la deslumbró mientras se dirigía a la mesa de los aperitivos, y cuando se dio cuenta, un sujeto la había tomado por el brazo.

- Avatar Korra – le dijo el sujeto, que resultó ser Raiko, el candidato que seguramente se convertiría en Presidente – esperaba que pudiéramos hablar un minuto – dijo con la vista en las cámaras que les apuntaban, de inmediato comenzó otra lluvia de flashes.

- Tuvimos una reunión esta mañana…

- Sólo quería recordarle que estoy en la mejor disposición para trabajar juntos, de la mano, haremos de Ciudad República un lugar mejor…

Korra volteó los ojos y se alejó, dejando a Raiko con los molestos reporteros, que tomaban nota como si algo importante ocurriera allí. Se dirigió a la mesa de los aperitivos, trataba de decidir con cuál aperitivo con carne haría enojar más a Tenzin, cuando escuchó una voz conocida.

- Ese sujeto es particularmente desagradable – le dijo Iza.

- Dímelo a mí. Lo he tenido que soportar por meses, creo que lo que más le agrada del puesto son los reflectores – dijo mientras lo observaban saludar, de nuevo, a las cámaras.

- ¿Quieres sentarte conmigo? – le preguntó, Korra asintió y la siguió a una mesa en el extremo del salón.

Los últimos meses habían sido difíciles para Iza. Luego de su regreso a la Nación del Fuego, tras la derrota de Amón, había sido sometida a un tenso juicio político. Tenzin le había explicado que las acusaciones eran graves, pero que la situación en la Nación del Fuego complicaba que pudiera ser condenada. Ursa se habría arriesgado a una guerra civil. Además, el Reino Tierra y la Tribu Agua del Sur habían reconocido públicamente la participación que Iza había tenido a su favor durante la guerra. Al final, la declararon como traidora y fue exiliada al Reino Tierra, pero su exilio duró hasta que el ejército completo se declaró en huelga. A su regreso había sido nombrada embajadora de la Nación del Fuego, la forma elegante de Ursa de echarla sin tener problemas. Sin embargo, Korra no podía pensar en una posición más ventajosa para la maestra de las llamas azules.

- Estoy segura de que esta Ciudad verá pasar a más de un tipo como ese antes de darse cuenta del error que cometió al disolver el Concejo – dijo Iza.

- Mako dijo algo parecido - dijo Korra, con un tono que dejó ver que se trataba de un reclamo. Había sido por

- Lamento haberte quitado a tu acompañante, supongo que esta cena está resultando incluso más aburrida.

- Voy a extrañarlo mucho, pero está entusiasmado de comenzar su entrenamiento en la Nación del Fuego ¿Cuándo se marcharán?

- Él se irá pasado mañana, lamentablemente yo tendré que quedarme un poco más – dijo desviando la vista de nuevo a Raiko y los reporteros.

- ¿Ursa te envió como su representante para la ceremonia de cambio de gobierno?

- Tengo algunas cosas que hacer en la Ciudad, y además, es una de mis funciones como embajadora.

- Supe que Iroh abdicó al trono, ¿eso no te hace la única heredera también?

- No por ahora, Ursa está tratando de cambiar las leyes, pero los Sabios del Fuego insisten en que es imposible, tal vez te mande llamar para convencerlos.

- ¿Convencerlos de qué?

- De cambiar las reglas de la sucesión, creo que espera que alguien, además de mí, pueda asumir el trono.

Sus pensamientos de inmediato se dirigieron a Alehk, ¿Ursa estaba tan molesta que prefería que un maestro-aire que había vivido siempre en el Reino Tierra heredara antes que Iza?

- Alehk nunca aceptaría… - pensó en voz alta.

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La ceremonia se había extendido por cuatro horas. Korra apenas había logrado mantenerse despierta. Los fuegos artificiales que iluminaban el cielo a los lejos, eran la señal de que por fin se había terminado, Raiko había asumido el gobierno. Tenzin ya no tenía pretextos para retenerla en Ciudad República. Aún así se sentía nerviosa de comunicarle su decisión. Llamó a la puerta y se abrió de inmediato, era la ventaja de tener a un maestro-aire por mentor.

Tenzin terminaba de leer una carta cuando entró, de inmediato la puso sobre el escritorio. Korra reconoció el sobre y los bordes rojos y dorados de la Nación del Fuego.

- Me alegra que hayas venido, quería hablar contigo – le dijo.

- Yo también…

- Tengo buenas noticias – dijo Tenzin, tal vez las noticias que había recibido no eran buenas, porque no parecía entusiasmado – ahora que no soy parte del Concejo ni del Comité de Transición, tengo suficiente tiempo libre para dedicarlo a tu formación como Ávatar…

- De eso quería hablarte – interrumpió Korra – hace casi un año que estoy en Ciudad República y creo que…

- Es lo mismo que pienso yo – dijo Tenzin, sin dejarla terminar.

- ¿De verdad?

- Si, creo que es hora de visitar los templos del aire, es la mejor forma de terminar tu formación como maestra-aire, también ayudará en tu formación espiritual…

- En realidad, lo que yo quería decirte era…

- Maestro Tenzin – lo llamó uno de los acólitos.

- Ahora no Shin, debo hablar con el Ávatar.

- Hay un problema entre uno de los acólitos nuevos y un lémur.

- De acuerdo – dijo de mala gana – espérame aquí – le dijo antes de marcharse.

Korra bufó indignada y se cruzó de brazos, pero al aire del resoplido tiró los papeles del escritorio. Los recogió y trató de acomodarlos lo mejor que pudo, poniendo el sobre de la carta hasta arriba, entonces vio que la carta era de Alehk. "Estimado padre, le alegrará saber que esta es la última carta que escribo…" comenzó a leer, luego la volteó de inmediato para vencer su curiosidad. Cuando escuchó pasos que se acercaban volvió a su lugar, unos segundos después Tenzin volvió.

- Uno de los acólitos se quedó atorado de nuevo en un árbol tratando de atrapar un lémur, Jinorah se hará cargo, es parte de sus nuevas funciones…

Mientras seguía hablando de los descuidados que eran los nuevos acólitos guardó la carta en el sobre, sacó una caja de madera de uno de los cajones y lo acomodó al final. Debían ser las cartas de Alehk, Korra reconoció que la mayoría eran del papel grueso del Reino Tierra, en algunas pudo reconocer el color del pergamino que se usa en la Tribu Agua, pero las últimas, eran todas del Palacio de la Nación del Fuego, los sobres eran inconfundibles. ¿Había estado Alehk todo este tiempo en Caldera?

- … Creo que es una buena oportunidad para que conozcas el resto de las Naciones, ¿no te parece?

- ¿Quieres llevarme a conocer el mundo? – preguntó Korra incrédula.

- Los cuatro templos específicamente, aunque verás parte del resto de las Naciones también.

- De acuerdo – dijo Korra entusiasmada.

Poder salir de Ciudad República, bien valía algunas lecciones aburridas de su mentor.

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Las siguientes semanas fueron agotadoras, pero emocionantes. Un viaje de un par de días se convirtió en un viaje de semanas. El primer templo que visitaron fue el del Norte, y recorrieron gran parte del Reino Tierra. En cada lugar en el que se detenían terminaban quedándose más tiempo del planeado. Korra comenzaba a sentirse como un Ávatar de verdad ayudando a las personas a resolver problemas triviales, dando consejos a algún maestro, o ayudando a alguna comunidad. No se atrevió a decirle a Tenzin que lo más aburrido del viaje habían sido los días que pasaron en el templo.

El siguiente viaje los llevaría al templo del Oeste, tendrían que atravesar buena parte de la Nación del Fuego. El primer lugar en el que se detuvieron fue una villa de pescadores, muy diferente a las del Reino Tierra. En la Nación del Fuego podía respirarse modernidad, muy diferente a la de Ciudad República, pero alcanzaba incluso los pueblos más apartados. Lejos habían quedado los días en que debían quemar carbón y llenar el ambiente de humo para impulsar sus botes. En cada isla que visitaron florecían la agricultura o la industria, impulsados por máquinas eléctricas que comenzaban a reemplazar las máquinas de vapor.

- Hay una sorpresa esperando por ti en esta isla – le dijo Tenzin mientras aterrizaban en la Isla Ember.

- ¡Asami! – gritó Milo lanzándose desde el bisonte en el que viajaba para caer en los brazos de la joven que los esperaba sonriente.

Cuando Asami terminó de responder las preguntas de Milo e Ikki los llevó a una de las centrales hidroeléctricas que estaban construyendo en la isla para reemplazar a la anterior que funcionaba a base de carbón.

Asami había decidido extender su estancia en la Nación del Fuego luego de que embargaron las propiedades de Hiroshi e Industrias Futuro. Aunque inició un juicio para poder recuperarlas, la situación política no le ayudó. Eso, aunado a los malos recuerdos hicieron que prefiriera quedarse en Caldera. La joven sacó lo mejor de la situación y en los últimos meses, había trabajado con los ingenieros de la Nación del Fuego. Había dejado de diseñar armas y se había enfocado en diseñar máquinas que pudieran facilitarles la vida a los agricultores, los mineros y los pescadores, si funcionaban, pensaban llevarlas también al Reino Tierra.

- Podríamos utilizar esta tecnología también en Ciudad República – dijo Tenzin - ¿tienes planeado volver?

- En un par de semanas, el embargo sobre Industrias Futuro terminará y puedo empezar a trabajar en reconstruirla.

- Será difícil trabajar con Raiko, fue uno de los principales opositores de tu causa, pero cuando vea lo que puedes hacer por la Ciudad, no tendrá más remedio que ceder.

- ¿Cuánto tiempo se quedarán? – preguntó cambiando el tema.

- Nos marcharemos por la mañana, esperaremos a Korra mientras visitamos las aguas termales de la montaña. Nos esperan en tres días en el Templo Aire del Oeste – respondió Tenzin.

- ¿Me esperarán en las aguas termales? – preguntó Korra confundida.

- El Señor del Fuego te invitó a Caldera, Asami vino a recogerte – dijo Tenzin.

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La última vez que había volado a Caldera había sido en medio de la guerra con Amón, sin tener idea de cómo se resolvería, ahora no estaban en medio de una guerra, pero se sentía igual de confundida.

- ¿Por qué Ursa quiere hablar conmigo? – le preguntó a Asami que piloteaba la nave.

- Lo imagino, pero no lo sé con certeza. No hablo mucho con ella. Cuando supe que enviaría a por ti me ofrecí, pero sólo aceptó porque Iroh se lo pidió también.

- ¿Iroh está en Caldera?

- ¿Dónde más podría estar? – preguntó Asami con una sonrisa.

- Pensé que se había marchado con la Armada en cuanto abdicó, ¿no fue por eso que lo hizo? – Asami negó con la cabeza – entonces, no entiendo.

- ¿Sabes que el heredero tiene prohibido casarse con alguien que no sea de la Nación del Fuego?

- Lo sé, es por eso que Toph y Zuko… espera, ¿Iroh quiere casarse con alguien que no es de la Nación del Fuego?

Asami levantó su mano izquierda, llevaba un anillo. Era el equivalente de los collares que usaban en la Tribu Agua del Sur.

- ¿Vas a casarte con Iroh! – preguntó tan fuerte que el resto de la tripulación se asustó.

Asami le contó sobre sus últimos meses en la Nación del Fuego. Cómo en la peor época de su vida Iroh se había convertido en el apoyo que necesitaba, y ella a su vez lo había ayudado a salir del mal momento en el que se encontraba. Para Korra tenía sentido, alguien tan extraordinario como Asami sólo podía encontrar su igual en alguien como Iroh, y se alivió de que hubiera sido este príncipe y no el otro.

- Aún así creo que es muy pronto Asami, en la Tribu Agua del Sur debes esperar por lo menos un año después de pedir el permiso a los ancianos…

- No nos casaremos pronto, Korra. Aún hay muchas cosas que los dos queremos hacer por separado. Iroh no sólo abdicó por mí, sabes que nunca quiso ser el Señor del Fuego, en el fondo siempre quiso que Iza heredara el trono, por eso se molestó tanto cuando pensó que ella los había traicionado.

- Aún no creo que exista alguien que pueda hacer que Iroh cambie de opinión.

- Kiya dice que no es lo único que he logrado cambiar en él – dijo Asami sonriendo – Por cierto, ¿cómo van las cosas con Mako?, ¿todavía siguen juntos?

- ¿No sabes? – preguntó Korra confundida – Mako dejó Ciudad República hace semanas, se unió al ejército de la Nación del Fuego. ¿Iza no te lo dijo?

- No va mucho por el Palacio. La mayor parte del tiempo la pasa en la Isla Shuhon, allá mudó los cuarteles de sus ejércitos.

- ¿Sus ejércitos?, ¿Iza tiene ejércitos?

El viaje terminó muy pronto y tuvo que separarse de Asami cuando llegaron al Palacio. Un par de guardias la esperaban para escoltarla a uno de los salones donde la vería Ursa, afortunadamente no fue el salón del trono, sino el Salón Azul. El lugar aún estaba vacío, salvo por un par de sirvientes que se apresuraron a llevarle agua y fruta.

- Lamento llegar tarde…

Escuchó una voz que la hizo arrojar el agua que acababa de beber, por suerte era maestra agua. Quien entró no fue Ursa.

- Ávatar Korra – dijo el muchacho haciendo una reverencia.

Korra trató con todas sus fuerzas de reponerse. Alehk había cambiado mucho desde la última vez.

- Avatar Korra – dijo la voz de Ursa que eligió ese momento para entrar – espero que hayas tenido un buen viaje.

- Así fue – dijo Korra aún confundida, levantándose para hacer una reverencia.

Se sentaron en la mesa de reuniones, Ursa ocupó la cabeza y le indicó a Korra que se sentara a la derecha, Alehk lo hizo a la izquierda.

- Agradezco que hayas aceptado mi invitación y me disculpo por la poca anticipación. Cuando supe que vendrías a la Nación del Fuego, pensé que sería la ocasional ideal para hablarte del problema que aqueja en este momento a la Nación del Fuego - dijo Ursa, Korra, que no podía dejar de verlo, notó de inmediato la molestia de Alehk frente al comentario – supongo que la señorita Sato te puso al tanto de los planes que tiene mi hijo – Korra asintió – supongo entonces, que entiendes la situación tan precaria en la que nos encontramos, los arrebatos de Iroh nos pusieron convenientemente en manos de la descendencia de Azula…

Korra no dio crédito a la historia que le contó Ursa, en la que Iza había llevado a Asami a Caldera con la sola intención de seducir a Iroh y obligarlo a abdicar para que ella pudiera tomar el trono.

- Lo siento, Majestad, pero no entiendo qué puedo hacer en esta situación.

Alehk puso los ojos en blanco, Korra pudo sentir pequeñas corrientes de aire que delataban su creciente enojo.

- Como Ávatar puedes aconsejar a los Sabios del Fuego para cambiar la ley, o incluso eliminarla, Aang lo hizo antes.

- Pensé que esa ley era para proteger la sucesión de Zuko - dijo Korra.

- En este momento, es esa ley la que pone en peligro la sucesión de mi padre.

- Tía, los Sabios lo advirtieron, si se cambia esa ley, nada impedirá que los seguidores de Azue lo liberen y lo pongan en el trono, él tiene precedencia sobre Iza… y sobre mí – añadió.

- Pero él es un traidor, igual que Iza, la ley de Sozin dice que ninguno de los dos podría acceder al trono, tú serías el único heredero.

- El abuelo Zuko también fue declarado traidor, y su sanción fue anterior. Aang derogó esa ley para que pudiera tomar el trono, pero si Korra la reestablece, el trono sería de Azue y la heredera sería Iza.

- Como ves, Avatar, Iza ha hecho su trabajo convenciendo a todos, incluyendo a mi hijo y a mi sobrino – dijo Ursa.

- Lo siento, tía -dijo Alehk levantándose – no puedo escuchar esto otra vez – y haciendo una reverencia se marchó.

- Con todo respeto, Majestad, todos estamos en deuda con ella. Fue la única que supo la magnitud de la conspiración de Amón en las Cuatro Naciones, gracias a ella ganamos la guerra, y Asami nunca se hubiera prestado a algo así.

- Después de conocer a Azula y a Iza por muchos años, sé perfectamente que cada una de sus acciones están calculadas, y cuando nos damos cuenta es demasiado tarde. Estoy muy lejos de ser la madre paranoica que Iroh y Alehk creen que soy, Ávatar. No creo ser la única persona que ve el poder que esta guerra le dejó a mi sobrina. Tiene la lealtad absoluta de los generales de mi Nación y el agradecimiento del resto del mundo. Ese es el poder que alguna vez tuvieron Azulon y Ozai.

- ¿De verdad está comparando a Iza con Azulon y Ozai?

- No, claro que no. Iza fue más lista, ella no se lo ganó como conquistadora sino como salvadora, quienes la defienden y abogan por ella no son los criminales sino los héroes de la guerra, incluyendo al Ávatar.

- Lo siento, Majestad. Iza no ha hecho nada que amerite mi intervención… - Korra se levantó, pero antes de marcharse Ursa continuó.

- Korra, nadie debe tener tanto poder. Si no tienes cuidado, Iza se puede convertir en la peor enemiga a la que se haya enfrentado cualquier Ávatar, una amenaza más grande de lo que fueron mi abuelo y mi bisabuelo.

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Korra salió del salón sin saber exactamente a dónde ir, las palabras de Ursa la habían dejado intranquila. Sólo caminó por los pasillos y de pronto se encontró en uno de los estanques que había en el Palacio, y se dispuso a tratar de meditar. Pocos minutos después apareció Asami que al parecer la estaba buscando.

- Pensé que estarías aquí – dijo sentándose a su lado frente al estanque – También es de mis lugares favoritos.

- Asami, deberías ir conmigo al Templo del Aire, luego podríamos volver juntas a Ciudad República.

- ¿Te contó su teoría sobre Iza?

- ¿A ti también? – preguntó Korra, Asami asintió - ¿Y por qué estás aquí?, ¿no te hizo dudar?

- Por supuesto que sí – dijo Asami – después de hablar con ella comencé a sospechar de la invitación que me hizo Iza, y comencé a ver dobles intenciones en todas partes, incluso traté de terminar con Iroh.

- ¿De verdad?

- Fue cuando él abdicó, y mis sospechas empeoraron. Comencé a analizar cada cosa que había hecho, cada cosa que ella me había pedido hacer durante la guerra, llegué a pensar que era una persona manipulable…

- Eso es imposible Asami…

- Lo mismo me dijo Alehk, él me hizo entender que convencer no es manipular. Todo lo que hice durante la guerra, lo que he hecho desde que llegué aquí, ha sido porque he estado convencida. Cuando le conté lo que había dicho Ursa, sólo me dijo que confiara en Iza como confiaba en ti. No es el poder al que hay que temerle, sino a la persona que lo tiene. Estoy segura que Iza es una buena persona, Alehk y Iroh confían en ella.

- ¿Iroh también?

- Fue Iza quien me convenció de quedarme y hablar con él. Me dijo que si era necesario ella renunciaría a cualquier derecho de sucesión. Me hizo ver que yo de verdad quiero a Iroh y él me quiere a mí.

- Me alegra que hayas encontrado lo que estabas buscando – dijo Korra sincera.

Mientras caminaban de vuelta a la galería, le contó a Asami sobre los últimos meses en Ciudad República y de cómo el único evento interesante había sido el conflicto con Unalaq en la Tribu Agua del Norte, cómo habían descubierto que estaba influenciado por un espíritu maligno y había querido tomar también el poder de la Tribu Agua del Sur para abrir un portal espiritual.

- ¿Era él quien estaba enfureciendo a los espíritus?

- Un espíritu maligno llamado Vaatu le dijo que debía eliminar al Ávatar antes de la convergencia armónica, de esa forma no habría nadie que pudiera impedir que se liberara y crear un Ávatar oscuro.

- ¿Cuándo ocurrirá eso? – preguntó Asami preocupada.

- En algunos años. Tenzin dice que debo seguir preparándome porque será una batalla espiritual, pero honestamente no veo cómo visitar los templos ayude, nunca fue el mejor maestro en ese aspecto, no creo que siquiera conozca el mundo de los espíritus… - Korra se detuvo, a un par de metros vio a Alehk que hablaba con una joven. Alehk estaba recargado sobre uno de los pilares con los brazos cruzados mientras ella apoyaba uno de los brazos sobre el pilar, a la altura del cuello de Alehk y con la otra mano jugaba con las cintas de la túnica del maestro-aire.

- Es Luei-Yu – dijo Asami, analizando la reacción de Korra - debes acordarte de ella, durante la guerra con Amón fue una de nuestras aliadas más importantes.

- Ella y Alehk…

- No, por supuesto que no. Aunque Alehk se siente en deuda con ella – dijo Asami y continuó a modo de explicación: - Su familia completa se unió a los igualitarios; su hermano, Sheng Yu fue quien dirigió la toma del Palacio y su hermana Mei Yu traicionó a Iza y trató de hacer explotar la casa en la Isla Ember donde estaban apresados Ursa y Iroh. Ella dirigió las tropas que recuperaron parte del Reino Tierra, y nos salvó más de una vez. Toda su familia está en prisión, y ninguno ha querido hablar con ella desde que terminó la guerra.

- Y Alehk es Alehk – dijo Korra, entendiendo la situación.

- Son buenos amigos, Korra, creo que ella está saliendo con uno de los guardias de Ursa - trató de agregar Asami, pero resultó poco convincente.

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Ursa no se presentó a la cena que habían ofrecido en su honor y Korra no pudo evitar sentirse aliviada. Ver a Asami y Iroh interactuar había sido agradable, aunque no tanto como observar a Alehk siendo Alehk y no un guardián preocupado por tener que salvarle la vida todo el tiempo, hablaba con todos, pero tenía especial cuidado en no dirigirse directamente a Korra. No recordaba haberlo visto tan despreocupado jamás, le entristeció mucho que el maestro-aire estuviera mejor sin ella, pero le alegró más que estuviera bien, aunque sus atenciones hubieran sido para Luei-Yu. Iroh y Asami se encargaron de acaparar la conversación, poniéndola al corriente sobre sus meses de relación.

- … ¿de verdad te uniste a un regimiento sólo para mejorar tus habilidades de combate? – preguntó Korra incrédula.

- Cuando alguien a quien quieres impresionar te da una paliza, tienes que ponerte serio – dijo Iroh besando la mano de Asami.

- Lo dices como si hubieran sido meses, estuviste dos días con ellos.

- Qué puedo decir, siempre he sido un buen combatiente…

- Trata de recordarlo la próxima vez que hagas enojar a Kiya – dijo Asami divertida - ¿te conté ya que lo sepultó en una pila de arenas movedizas?

- Habría salido de allí por mi cuenta…

- No estoy tan segura – replicó Asami.

- Hace mucho que no he tenido noticias de Kiya – dijo Korra – lo último que supe fue que seguía en Ba Sing Se.

- La situación se volvió complicada luego de la guerra, los igualitarios lograron infiltrarse en todas los círculos de poder gracias a Akuru – dijo Iroh, - Si te quedas un par de semanas podrás saludarla, estará aquí para el festival de las luciérnagas.

- Ojalá pudiera, pero debo marcharme por la mañana y continuar mi viaje con Tenzin, estamos en camino al Templo Aire del Oeste, me espera en las aguas termales de la montaña.

- Si vamos en mi nave podrías quedarte un día más – dijo Asami - me muero de ganas de mostrarte las mejoras que hice para una de ellas, quería corregir algunos detalles, pero ya estás aquí, podríamos…

- Eso no será posible – dijo Alehk, que les dirigió la palabra por primera vez en toda la noche – Iza me ha pedido que lleve al Ávatar al campamento de los volcanes. Volaremos por la mañana.

- ¿Por qué quiere que Korra visite ese lugar? – preguntó Asami confundida.

- Pensó que le gustaría ver a alguien más antes de marcharse de la Nación del Fuego…

- Mako… - pensó Korra en voz alta.

En ese momento, por el rostro de Alehk cruzó una emoción familiar, pero desapareció antes de que pudiera recordarla.

La cena se extendió un poco más, luego de que Luei Yu se despidió, Asami y Alehk también lo hicieron, debían planear el viaje al campamento de los volcanes. Iroh se ofreció a llevarla a su habitación. En el camino se detuvieron frente al hangar, y vieron a Alehk y Asami que hablaban animadamente debajo de una de las naves, Korra no pudo evitar sentirse celosa de la cercanía en la interacción de sus amigos.

- ¿Cuánto tiempo ha estado Alehk aquí? – preguntó Korra finalmente, esa pregunta la había inquietado mucho tiempo.

- Luego de la guerra estuvo un par de meses en Gaoling, volvió para el juicio de Iza y se quedó desde entonces. Acompaña a Iza a algunos de sus viajes, pero pasa aquí la mayor parte del tiempo, podría decirse que es su representante en el Palacio. Mi madre se niega a tratar personalmente con ella.

- Parece que la situación es complicada.

- No tanto, Alehk se ha convertido en un negociador extraordinario, si fuera maestro-fuego sería la mejor opción para ser Señor del Fuego. Los próximos meses serán difíciles sin él en Palacio.

- ¿Se marchará?

- Piensa acompañar a Asami a Ciudad República, se ofreció a ser su inversor, pero Asami sólo aceptó tenerlo como socio si participaba en la reconstrucción.

- ¿Y no te molesta que vaya con ella?

- Fueron meses de odiar a mi pequeño primo en secreto, pero por fin entendí que si Asami quisiera estar con él no estaría conmigo, y Alehk… digamos que sus intereses están en otro lado…

El corazón de Korra se aceleró, ¿es que había alguien más en la vida de Alehk? Por alguna razón prefirió no saber y sólo guardó silencio.

- Mi madre pidió que te colocaran en una de las habitaciones más cercanas a la suya, es la parte del palacio más vigilada, quería evitar el incidente de la última vez – le dijo Iroh luego de unos minutos de silencio – pero descuida, no creo que te la encuentres, se habrá marchado a la Isla Ember cuando despiertes.

- Lamento no poder despedirme – dijo Korra, aún pensando en Alehk.

- No tienes que fingir conmigo, Korra. Sé que mi madre no ha sido la persona más agradable los últimos meses. No tomó muy bien que abdicara al trono, culpa a Iza de mi decisión. Alguien con su sentido del deber no lo entiende, pero creo que tal vez tú puedas hacerlo.

- ¿Entender qué?

- Tú también naciste con una responsabilidad que selló tu destino, pero si tuvieras elección, ¿aún elegirías ser el Ávatar?

- Si me hubieras preguntado hace unos meses te habría respondido que no, pero luego de la guerra, luego de conocer a personas como Asami, Mako, Bolín y tantos otros que arriesgaron su vida por el Ávatar, por lo que representa, me alegra ser yo quien tiene que sacrificar su vida.

- Alehk tiene razón – dijo Iroh – Yo, en cambio, seré egoísta y dejaré que la persona más capaz sea quien dirija el rumbo de la Nación.

- ¿Y en serio confías en Iza?, ¿a pesar de lo que dice tu madre?

- Igual que confío en ti. Tú también tienes todo el poder del mundo, y sé que no lo usarás para beneficio propio. No es el poder, son las motivaciones de la persona en el poder lo que debe preocuparnos. Y en el fondo siempre supe cuáles eran las motivaciones de Iza. ¿Te confieso algo? Yo sabía que no podría ganar ese Agni Kai, entrené con ella casi toda mi vida y nunca pude derribarla ni una vez. Ella trató de darme una oportunidad en el combate, cuando vio que no lo tomaba en serio, me derrotó. Es una persona mucho más justa que yo.

- Tu madre dijo que ella podría ser una amenaza mucho mayor que Sozin si se lo propusiera, y creo que tiene razón – confesó Korra finalmente.

- ¿Sabes por qué creo que Iza es la mejora candidata para dirigir esta Nación? - preguntó Iroh - porque detesta el poder. Le recuerda todo lo malo de su vida. Estoy siendo más egoísta de lo que crees al dejar que sea ella quien herede el trono, Ávatar.

- ¡Korra! – escuchó la voz de Asami que corría hacia ellos.

- Todos podemos ser amenazas, Korra, pero ella y tú comparten mucho de su sentido del deber – dijo Iroh apretando su hombro - Tu habitación está al final del pasillo – le dijo, habían llegado al ala dorada del Palacio – Asami querrá despedirse de ti.

- Gracias Iroh, y cuida bien de Asami, ella merece ser feliz, la guerra le costó mucho más que al resto de nosotros – el príncipe asintió y se alejó, antes de marcharse se detuvo frente su novia y la besó y la abrazó.

- Pensé que no podría despedirme – dijo Asami cuando estuvo frente a ella, estaban a un par de metros de la entrada del corredor, y de inmediato un par de guardias se puso frente a ellas para impedirles el paso – descuida, Ursa es muy estricta con la seguridad, sólo Iroh y ella, y supongo que tú, tienen permitido entrar.

- Ahora entiendo.

- La nave está lista, partirán después del desayuno, eso te dará tiempo de descansar.

- Pensé que los maestros-aire se levantaban con el sol.

- Alehk dijo que odiabas las mañanas, y pensó en retrasar la salida para que pudieras descansar.

- ¿Alehk dijo eso?

- También a él debes agradecerle que Ursa te haya dejado quedarte aquí, es más seguro, pero no podré verte antes de que te marches.

- Pero te veré en unas semanas en Ciudad República, ¿no es así?

- Claro, aún tenemos muchas cosas de qué hablar. Ni siquiera te he pedido que seas mi dama de honor…

- ¿De verdad? – preguntó Korra entusiasmada - sólo promete que no me harás usar un vestido horrible…

- Supongo que habrá mucho rojo, pero estoy segura que podremos hacer algo al respecto. Ten un buen viaje Korra – dijo Asami finalmente

- Gracias Asami…

- Korra… - Asami parecía querer decirle algo, pero al final no se atrevió – cuídate mucho, ¿está bien?

OOO-OOO-OOO-OOO

Afortunadamente Iroh había tenido razón y Ursa se había marchado cuando ella despertó. Luego de arreglarse y desayunar, una escolta de guardias se encargó de llevarla al hangar donde la esperaba la nave en la que partiría. Había temido y deseado toda la noche volver a encontrarse con Alehk.

Un nuevo grupo de soldados la recibió a la entrada de la nave, que era más pequeña que la nave en la que había llegado, pero ninguno subió con ella.

- Espero que el viaje sea cómodo – le dijo la voz de Alehk, que la esperaba en los controles – creímos que lo más conveniente era viajar sin llamar la atención – le explicó – y esta nave es la más rápida que tenemos, estaremos en el campamento de los volcanes a medio día.

- ¿Sólo viajaremos nosotros? – preguntó Korra.

- Como dije, la nave es muy rápida, el problema es que sólo pueda transportar a un par de personas. Supongo que estaremos bien, si algo falla sólo debemos saltar – dijo Alehk.

El tono desenfadado del maestro-aire la confundió. El Alehk que había sido su guardián nunca habría hecho un comentario de ese tipo.

- Tienes razón – dijo Korra. Cruzándose de brazos, observó mientras el muchacho hacía despegar la nave.

Para ser tan rápida, debía volar también más alto que el resto de las naves, no podía ver sino nubes debajo de ellos, sin paisajes para distraerse, el silencio resultó incómodo.

- En cualquier momento el paisaje se volverá oscuro por el humo de los volcanes – le dijo Alehk luego de unos minutos – pero sólo durará un momento.

- ¿Dónde aprendiste a pilotear naves? – preguntó Korra – parece complicado.

- He pasado mucho tiempo con Asami, suelo ser su sujeto de prueba cuando diseña controles y cabinas, si me parece demasiado confuso, debe rediseñarlas – dijo entusiasmado – he conducido todos los vehículos, pero hasta ahora esta nave es mi favorita.

- Nunca imaginé que te entusiasmara tanto conducir.

- Antes de ir a Ciudad República solía correr en Gaoling y Ba Sing Se, el amor por la velocidad es una de las cosas que Asami y yo tenemos en común.

El comentario le molestó más de lo que hubiera imaginado, no sólo había usado "amor" y "Asami" en la misma oración, también le había dicho algo del viejo Alehk que ella ignoraba por completo, ¿qué tan real era el viejo Alehk al final de cuentas? Tal vez ni siquiera había existido.

- Eso lo recuerdo, odiabas cuando te derrotaba en las carreras de trineo, siempre fuiste un mal perdedor…

- Tú eras una mala ganadora, usabas tu agua-control para darte ventaja todo el tiempo… – le dijo Alehk, y de inmediato guardó silencio.

- ¿Qué dijiste?

La cabina de pronto oscureció, habían llegado a la zona de los volcanes, por unos segundos no pudo ver el pánico en el rostro de Alehk, se escuchó el sonido de un par de bombas de aire y de inmediato el humo comenzó a desaparecer y la luz volvió.

- ¿No ibas a decirme que recuperaste tus recuerdos? – preguntó Korra, que se sentía al mismo tiempo furiosa, emocionada, y muy, muy herida.

- No vale la pena hablar de eso…

- Eso quedó claro – dijo Korra alejándose. Desafortunadamente la cabina era muy pequeña.

- ¿Recuerdas cuando me devolviste mis poderes? – preguntó Alehk.

- ¿Los recuperaste entonces?, ¡y me mentiste!, ¡puse toda mi esperanza en ese momento y…!

- Lo sé, porque igual que tú sentiste lo que yo sentía, yo sentí lo que tú sentías… lo que sentías por mí y por Mako… o mejor dicho, sentí la confusión, la culpa y el agradecimiento que sentías por mí, y el amor que sentías por él.

- Eso no es… - pero en realidad Alehk decía la verdad, esos habían sido sus sentimientos en ese momento.

- Sólo quise que dejaras de sentir culpa y confusión, y pensé que si creías que no te recordaba podrías pasar página y al parecer fue la decisión correcta…

- Cuando yo te olvidé, sólo porque yo te olvidé, ¿tú te olvidaste de mí? – preguntó Korra al borde de las lágrimas.

- Sabes que no, habría sido imposible…

- Ahí tienes tu decisión correcta – dijo Korra, dándose la vuelta se sentó en una de las esquinas de la nave, tratando de ocultarse. Tenia muchas ganas de lanzarse por la ventana, un año atrás lo habría hecho, pero no quería arriesgarse a que Alehk saltara tras ella.

Muchas ideas cruzaron por su cabeza los siguientes minutos, se sentía traicionada

- Asami lo sabía, ¿no es cierto?

- Ella no tiene nada que ver en esto, muchas veces me exigió que te dijera la verdad… cuando fuimos al Polo Sur ella misma estuvo a punto de…

- Fuiste tú – dijo Korra dándose cuenta

Seis meses atrás, durante el festival de los espíritus Unalaq había visitado la Tribu Agua del Sur. Durante esa época varios espíritus habían atacado a pescadores y otros habitantes de la tribu, Unalaq lo había atribuido a la falta de espiritualidad de la Tribu. Al principio Korra le creyó y aceptó seguir sus consejos para restaurar la tranquilidad, cuando le pidió abrir el portal espiritual del Sur comenzó a dudar de su tío. Ella conocía el mundo espiritual, y sabía que la separación también servía para protegerlos de espíritus que nunca deberían poder cruzar; y su encuentro con Amón también le había demostrado que había hombres que nunca debían tener acceso al poder de los espíritus. Al final Unalaq había mostrado sus verdaderas intenciones había secuestrado a sus padres para obligarla a abrir el portal. Mientras se dirigían al portal, el descuido de los hombres de Unalaq había despertado a una de las serpientes de hielo, sin saber cómo enfrentarla, la mayoría habían huido, ella trató de alejarla, pero el miedo y la confusión la paralizaron, un coletazo del animal casi la hizo perder la conciencia, pensó que todo estaba perdido cuando de repente un torbellino la envolvió, levantándola por los cielos y alejándola de la serpiente. No recordaba nada más, cuando despertó estaba en su cama en el Palacio.

- No iba a dejarte sola, conocía las artimañas de Unalaq – dijo Alehk, como si se tratara de la cosa más obvia del mundo – Asami y yo llegamos al Polo Sur justo cuando acababas de partir rumbo al portal. Cuando recuperaste la conciencia te marchaste de prisa a perseguir a Unalaq… luego todo se resolvió.

- ¿Mako sabía que estabas allí? – preguntó Korra confundida.

- Si, pero le pedí que no te dijera nada.

- Hiciste que todos mis amigos me mintieran, ¿por qué?

- Ya te lo dije, quería que hicieras tu vida de la mejor forma posible, sin sentirte culpable, confundida o en deuda conmigo.

- ¿Aún estás hablando de mí? – preguntó Korra - ¿o hablas de tí?

- ¿A qué te refieres?

- De la confusión y la culpa. Hablas como si hubiera sido todo lo que sentí, y sabes muy bien que no es así. Si sentiste lo que yo sentía, sabes entonces lo mucho que te necesitaba. Si los hubieras dejado, mis amigos te habrían dicho lo mucho que te extrañé todos estos meses, y lo feliz que me habría hecho saber que habías recuperado tus recuerdos…

- Korra, no tienes idea lo difícil que…

- Si alguien podía entender lo doloroso que resulta que alguien a quien quieres se olvide de ti, eras tú, y aún así decidiste guardar silencio – Korra podía ver la culpa en los ojos de Alehk, pero estaba demasiado dolida como para ceder – pero si alguien entiende el alivio que debiste sentir por recuperar tu vida, soy yo, y no te culpo.

- ¿De qué hablas?

- También me gustaría despertar un día y no tener que ser el Ávatar.

- ¿Crees que no te dije nada porque ya no quería ser tu guardián?

- Me alegra que hayas recuperado tu vida, Alehk, de verdad. Al principio me sorprendiste, pero fue sólo porque había olvidado cómo solías ser antes de volverte guardián. Había olvidado al muchacho que me hacía meterme en problemas por perseguir focas pingüino y que me convencía de saltar la cerca del complejo para ir a comprar castañas, el que me retaba a ir más rápido y a saltar más alto… había olvidado que también lo había extrañado. Tenías derecho a recuperar tu vida, yo no me habría interpuesto.

- Korra, no fue por eso, hay cosas que no sabes…

- Ya no importa, Alehk.

OOO-OOO-OOO-OOO

El campamento estaba en las montañas más al norte de la Nación del Fuego, la región menos habitada debido a la gran cantidad de volcanes activos.

A lo lejos podía observar a un regimiento de maestros entrenando y entre ellos a Mako. Lanzando rayos que eran recolectados por redes de cables incrustados en el piso.

- ¿Qué son todos esos cables que rodean el lugar? – preguntó Korra.

- Son cables de alta tensión. Recolectan la energía de los rayos durante los entrenamientos y los envían a esas celdas de almacenamiento, luego podemos usarla para todo lo demás – respondió Alehk – se le ocurrió a Asami.

- Eso pensé.

- Lo que verás ahora va a sorprenderte en serio – dijo Alehk – sígueme.

Se dirigieron aún más al Norte, subiendo cada vez más alto. Ver la facilidad con la que se impulsaba Alehk usando su aire-control la sorprendió, parecía como si estuviera volando hacia la cima.

Del otro lado de la montaña había otro regimiento, mucho más pequeño de maestros entrenando.

- No son maestros-fuego – dijo Korra cuando observó sus movimientos – ¿son maestros-tierra?

- No precisamente – dijo Alehk

Korra observó cómo los movimientos perfectamente sincronizados de los casi veinte maestros-tierra, pero las katas que hacían, no eran solo de tierra-control, de repente no dio crédito a sus ojos, con un movimiento de sus brazos hicieron que la montaña de piedras que había frente a ellos se fundiera y se convirtiera en lava, la lava que formaron comenzó a moverse a su voluntad rodeándolos y luego volviendo a su forma original.

- Son maestros-lava – dijo Korra incrédula - ¿cómo es posible?

- La mayoría son descendientes de los agentes Dai Li que se quedaron en la Nación del Fuego, otros nacieron en las ciudades que se fundaron en las colonias en el Reino Tierra. Iza atribuye sus habilidades a la mezcla de sangre.

- Ese es un poder temible -dijo Korra mientras observaba como fundían pequeñas montañas formando ríos de lava que movían a voluntad – mucho más que el metal-control, ¿para qué quiere Iza un ejército de maestros-lava?

- Para acabar con la amenaza más grande a la que se enfrenta cada año la Nación del Fuego – dijo Alehk señalando alrededor – los volcanes activos. Ni siquiera el Ávatar Roku pudo enfrentarlos.

- ¿Por qué confías tanto en Iza? – preguntó Korra finalmente. ¿por qué estás tan seguro de que todo lo que hace tiene una buena razón?

- Tengo mis razones – dijo Alehk – debemos volver, seguramente el entrenamiento de Mako ya terminó.

Alehk corrió y luego salvó al vacío, Korra sólo vio cómo su capa se extendió como si fuera un planeador y el maestro-aire comenzó a volar de vuelta al otro lado de la montaña. Korra tomó su planeador y saltó tras él, con mucha menos habilidad. Afortunadamente pudo esquivar los obstáculos y aterrizar con un poco de gracia. Apenas estaba recuperándose del vuelo cuando escuchó a Mako llamarla.

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Hablar con Mako la hizo genuinamente feliz, pudo ver que su amigo por fin había encontrado su propósito.

- … hace poco recibí una carta de Bolín, al parecer encontró un clan de metal y está feliz entrenado con ellos. Probablemente viaje para el festival de las luciérnagas.

- Debes extrañarlo mucho.

- Nunca pensé que extrañaría los días cuando luchábamos por sobrevivir en Ciudad República. Por lo menos estábamos juntos.

- A veces yo también extraño los días de la guerra con Amón, me sorprende cómo todo parecía más sencillo entonces.

- ¿Sabes? Hay algo que no le he dicho a Bolín, encontré a la familia de nuestra madre en Caldera. Son una familia influyente, Iza logró averiguar que su padre era un funcionario en Ciudad República hace veinte años, cuando regresó dijo que su hija había muerto. Ella cree que la desconocieron cuando se casó con mi padre.

- Lo siento mucho Mako, ¿has hablado con ellos?

- No, y no lo haré. Si no les ha importado saber de mi madre en todo este tiempo, no creo que les interese saber que Bolín y yo existimos. Pero es bueno saber de dónde vengo, eso me ha ayudado a tener un propósito más claro. Iza dice que con unos meses más de entrenamiento aquí estaré listo para dirigir mi primer regimiento, con suerte será alguno que esté cerca de Ciudad República y podremos vernos más seguido.

- Pensé que serás parte del ejército de la Nación del Fuego, ¿cuándo decidiste unirte a la Armada de las Naciones?

- Es un intercambio, algunos de sus hombres entrenan con nosotros, y nosotros entrenamos con ellos una vez al año.

- ¿Y la Armada lo aceptó sólo así? – preguntó Korra, que no podía sacarse las palabras de Ursa de la cabeza.

- Fue su idea. Después del desempeño que tuvieron en la guerra con los igualitarios quedó claro que necesitaban mejorar su entrenamiento. Sólo sus maestros-fuego entrenan con nosotros, los maestros-tierra entrenan con los Dai Li en Ba Sing Se y los maestros-agua entrenan con el ejército de la Tribu Agua del Norte.

- Me alegra que todo vaya bien – dijo Korra tratando de sonreír.

- Pensé que estarías más feliz, ¿vas a decirme que Tenzin insiste en que te quedes en Ciudad República?

- Aún no le he dicho que quiero dejar la Isla, por ahora estoy en un viaje por los Templos del Aire.

- ¿Por qué estás tan triste, entonces? – preguntó Mako.

- ¿Tu sabías que Alehk había recuperado la memoria? – preguntó finalmente.

Mako bajó la vista tratando de evitar la mirada de Korra

- Me enteré hace unos meses – confesó.

- ¿Por qué no me dijiste nada?

- Acabábamos de terminar, pensé que nuestra separación era algo temporal y pensé que si te lo decía… - Mako dudó en continuar - pensé que si te lo decía volverías con él y entonces nuestro rompimiento sería definitivo… supongo que no estaba listo para dejarte ir todavía. Luego me arrepentí y quise decirte, pero nunca se presentó el momento.

- Mako, fuiste tú quién terminó conmigo… pero no importa, ¿cómo te enteraste?

- Lo escuché mientras hablaba con Iza, acabábamos de volver del Polo Sur, tú no lo sabes, pero fueron ellos quienes se encargaron de enviar a Unalaq a la prisión de la Isla del Fuego, consideraron que era peligroso que se quedara en el Polo Norte.

- ¿Alehk estuvo en Ciudad República también?

- ¿Sabes que está trabajando en el Palacio?

- Me lo dijo Iroh. Es el embajador de Iza o algo así.

- No exactamente, Iza me lo dijo, sigue siendo el guardián del Ávatar, pero ahora usa todos los recursos que están a su disposición para mantenerte a salvo. Unos meses después del final de la guerra Iza atrapó a unos informantes de Azue y se enteró de un movimiento llamado la Orden del Lotto Rojo.

- ¿La orden del Lotto Rojo? – preguntó Korra, el nombre le resultaba familiar.

- Ellos fueron la verdadera razón de que Aang pidiera que te encerraran en el complejo y que tuvieras un guardián, su único objetivo es acabar con el Ávatar e instaurar una anarquía. Cuando se enteró, Alehk dejó Gaoling y volvió a tomar sus funciones como tu guardián. Sólo que para protegerte de esta amenaza necesita la ayuda de gente de las cuatro naciones - dijo Mako serio - Desde entonces ha estado intercambiando todos los recursos a su alcance por información, ¿ves a esos hombres? - preguntó señalando a un grupo de hombres visiblemente menos hábiles que el resto entrenando con los bloqueadores de chi - Alehk les prometió protección y entrenamiento a cambio de información, así fue como nos enteramos que el Lotto Rojo logró capturar y asesinar al Rey Tierra hace algunos meses - el rostro de sorpresa de Korra fue muy elocuente.

- ¿Por qué me estás diciendo todo esto Mako? Estoy segura que no estás autorizado.

- No voy a ocultarte información dos veces Korra, tienes derecho a saberlo. Y también estoy seguro que ahora mismo debes estar molesta con él, y tenías que saber que a pesar de todo, sigue cuidando de ti. Si Aleks te ocultó que recuperó sus recuerdos, seguramente fue porque pensó que estaba haciéndote un favor.

- Odio que tengas razón - dijo Korra cruzándose de brazos.

OOO-OOO-OOO-OOO

Mako pasó el resto del día con Korra, hasta que recibieron la noticia de que Iza había llegado y el maestro-fuego se apresuró a recibirla. Junto con Iza habían llegado Kiya y un grupo de los Dai Li. Cuando la maestra-tierra se enteró de la presencia del Ávatar, de inmediato se apresuró a presentarle sus respetos.

Había escuchado de Tenzin que la situación en el Reino Tierra se había complicado desde la desaparición del Rey, pero le había ocultado mucho más de lo que le había dicho, y eso le molestó. Kiya debía pensar que estaba enterada de todo, porque cuando le preguntó sobre la situación no dudó en contarle sobre los constantes enfrentamientos en varias ciudades por el vacío de poder que había generado la muerte del Rey, y el cambio en el poder de los Dai Li.

- Si la situación es tan complicada, tal vez podría ir contigo y tratar de mediar entre los jefes de las ciudades - dijo Korra preocupada.

- Me temo que este no es el mejor momento, Ávatar - respondió Kiya.

- Sé que mis habilidades diplomáticas no son las mejores, pero…

- No, no tiene que ver con tus habilidades diplomáticas, aunque no lo creas nos has ayudado mucho. Lo que hiciste con Amón ha sido de gran ayuda, la lealtad por el Ávatar es lo único que nos ha permitido llegar a acuerdos en la mayoría de las negociaciones.

- Si estoy ahí, podría ayudar aún más.

- ¿Tenzin no te dijo porque dejaron Ciudad República?

- No, yo sólo estaba feliz de salir de Ciudad República, ¿hubo otra razón?

- Algunos agentes de Iza recibieron información de una posible infiltración del Lotto Rojo en Ciudad República, hace algunas semanas evitaron un intento de secuestro.

- Debe ser una broma, ¿cómo pudieron ocultarme algo así?

- Fue una decisión del Lotto Blanco.

- ¿Alehk…?

- Alehk ya no es miembro del Lotto Blanco, ¿no lo sabías?

- Pero Mako me dijo… Entonces, ¿por qué…?

- En cuanto su prohibición para acercarse a tí prescribió, ya no tuvo interés en someterse a sus órdenes. Ha estado trabajando con su cuenta, bueno, ha estado trabajando con Iza principalmente. Su sociedad es bastante extraña, ni siquiera entiendo bien su trato esta vez.

- Kiya, ¿cuál fue su trato la vez pasada?

- ¿No lo adivinas?

- Alehk quería protegerme, tú querías protegerlo a él, ¿que quería Iza?

- Cumplir una promesa. Azula se sentía responsable por las acciones de Azue, y antes de morir le pidió a Iza que lo buscara y se encargara de que pasara el resto de su vida en la prisión que ella misma construyó para él en la Isla Ember.

- ¿Y ahora?, ¿qué quiere Iza?

- Lo que sea, te aseguro que es mucho más noble de lo que Ursa te dijo.

- ¿Cómo sabes…?

- No tengo que ser la jefa de los Dai Li para saber los rumores que Ursa ha propagado sobre las intenciones de Iza. No sólo te ha contado a tí sobre sus preocupaciones, es una situación complicada - dijo Kiya frotando sus sienes.

- Kiya, ¿por qué me dices todo esto?

- Porque mi lealtad está contigo, Ávatar. Y creo que tienes derecho a saberlo todo.

- En ese caso, necesito que me digas todo lo que sabes del Lotto Rojo.

OOO-OOO-OOO-OOO

- ¿Aún crees que fue una buena idea dejar que Kiya hablara con Korra? - preguntó Alehk.

- Te ahorrará el trabajo de tener que explicarle lo que has hecho estos últimos meses.

- No creo que le interese - dijo Alehk con tristeza - se molestó mucho cuando supo que había recuperado mis recuerdos.

- Odio tener razón todo el tiempo - dijo Iza, lanzando una inusual sonrisa al otro lado de la sala. Alehk se giró y vio a Mako devolviendo el gesto. El maestro-fuego se acercó, le dijo algo al oído a Iza. Ella asintió, se despidió y, para sorpresa de Alehk, antes de marcharse, apretó suavemente el brazo de Mako. Alehk apenas podía creer lo que había presenciado.

- ¿Korra aún está hablando con Kiya? - preguntó Mako, visiblemente incómodo.

- ¿Cuáles son tus intenciones con Iza? - preguntó Alehk cruzándose de brazos.

- No veo por qué sería tu problema.

- Aunque tenga la riqueza de una y las habilidades de otra, Iza no es Asami ni Korra. Ten cuidado…

- No tengo miedo de ella…

- Quería decir que tuvieras cuidado de lastimarla.

- Insisto, no veo por qué sería tu problema.

- Terminaste con Korra porque sus responsabilidades les impedían estar juntos, ¿por qué sería diferente con Iza?

- ¿Cómo sabes…?, ¿estuviste allí cuando…?

- Antes de continuar, deberías de pensar si tienes lo que se necesita estar con alguien como Iza.

- Eres bueno juzgando los sentimientos de los demás, pero eres un cobarde cuando se trata de asumir los tuyos - dijo Mako antes de alejarse.

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Antes de marcharse, Iza pidió que Korra pasara lista a todos los regimientos. Los centenares de hombres se agruparon en formaciones para mostrar su lealtad al Ávatar.

- ¿Por qué me trajiste aquí? - preguntó Korra cuando terminó el desfile.

- Quería que vieras por tí misma lo que hay en este campamento, supuse que habías escuchado historias y quería que conocieras la realidad.

- ¿Tratabas de intimidarme? - Preguntó Korra, y la genuina sorpresa en el rostro de Iza la desconcertó

- ¿Por qué querría hacer algo así, Ávatar?

- Ursa tiene razón en estar preocupada de tu poder y tu influencia.

- Pensé que tú lo entenderías.

- ¿Qué quieres decir?

- Nadie tiene más poder y más influencia que tú. Ese era uno de los argumentos de los igualitarios, ¿lo recuerdas?, ¿cómo puede el mundo estar seguro de que siempre usarás tu poder por las razones correctas?, ¿que tomarás buenas decisiones?, ¿que siempre verás por el bien común y no por el tuyo propio?

- No puedo asegurarlo - dijo Korra, luego de pensarlo un momento, las preguntas que hacía Iza, ella misma se las había hecho alguna vez - sé que mis decisiones, igual que las de otros Avatares en el pasado tienen consecuencias, y que algunas veces no serán buenas para todos, pero, trato de hacerlo lo mejor posible, y confío en las personas que están a mi alrededor.

- Entonces es una suerte que nos rodeemos de las mismas personas, ¿no crees?

- ¿Por eso lo haces?, ¿por eso tratas de rodearte de las mismas personas? - Iza no respondió, pero seguramente no era la primera vez que se hacía esa pregunta - ¿Puedo confiar en tí Iza? - preguntó finalmente Korra, cruzándose de brazos.

- Ahora te digo que sí, Ávatar; pero mi lealtad está con mi Nación, así que no puedo prometer que será así siempre. Mi prioridad es la prosperidad y la seguridad de mi Nación, no tengo otro interés.

- Ursa me dijo que serás la amenaza más grande a la que tenga que enfrentarme.

- La visión de Ursa siempre ha sido muy estrecha, e insiste en compararme con Sozin, pero no comparto las motivaciones de mi antepasado. No busco el poder, igual que tú, busco el equilibrio y el órden que éste trae.

- ¿Tu visión de poder es la misma que la del Ávatar?

- No te sorprendas. El equilibrio es la clave del poder, por eso creo que un mal Ávatar es más peligroso que un mal señor del Fuego. Ahí tienes el caos que causó el Ávatar Kuruk, o la guerra que se inició gracias al descuido del Ávatar Roku…

- Roku no fue…

- Si el momento llega - siguió Iza - no cometas el mismo error, Korra. Si no puedes contener la amenaza, debes eliminarla. Por mi parte - dijo Iza cambiando su tono - no creo que en algún momento pueda ir en tu contra, no me imagino lastimando a Alehk o a Kiya. Si alguna vez nuestros intereses no son los mismos, te lo diré, y espero la misma cortesía de tu parte.

- Yo tampoco me imagino lastimando a Mako, así que tal vez sería mejor nunca tener que enfrentarnos, ¿no crees?

- Lo que hay entre Mako y yo… no creo que debas preocuparte por eso - dijo Iza, y Korra nunca la había visto tan incómoda - Si Iroh no asume el trono… y supongo que así será… Yo no podría estar con alguien como él, la ley es muy clara en ese sentido, y ninguna relación vale la estabilidad de una nación, mucho menos de mi Nación.

- ¿Él lo sabe?

- Eso tenemos en común, ambos podemos ser bastante prácticos - dijo Iza, su tono de tristeza sorprendió al Ávatar.

Korra se despidió. Las palabras de Ursa aún resonaban en sus oídos, pero por el momento confiaba en Iza.

Su conversación le había dejado una inquietud diferente, nunca se había puesto a pensar a profundidad en ese aspecto de ser el Ávatar, o cualquier otra figura de poder. Y se preguntó por primera vez, cómo pagaría ella ese precio. Anteponer situaciones personales tenía graves consecuencias, ya había mencionado Iza lo que había pasado con Kuruk, o con Roku, y anteponer los deberes de Ávatar tampoco era sencillo. Incluso Aang que se había esforzado por mantener unida a su familia había sido un padre ausente, por lo menos para sus hijos mayores, sólo alguien como Katara habría podido entender, y no guardarle rencor por eso. Se preguntó si la persona con la compartiera su vida haría lo mismo por ella.

OOO-OOO-OOO-OOO

- Está todo listo - le informó Mako - Iza envío un halcón para informarle a Tenzin de tu llegada.

- ¿Hay algo que quieras decirme antes de que me marche? - preguntó Korra cruzándose de brazos.

- Yo… no… - comenzó a tartamudear.

- Dime algo, cuanto terminamos, ¿ya estabas interesado en ella? - Mako desvió la vista, y Korra lo tomó como una señal de culpabilidad - no entiendo, ¿cómo pasó?

- No lo sabes, pero ella fue tu guardaespaldas algunos meses, cuando ella estuvo en Ciudad República como embajadora y Alehk aún estaba en Gaoling. ¿Recuerdas el atentado que sufriste durante la inauguración del festival de primavera? - Korra asintió - cuando alcancé al atacante, ella ya lo había sometido, por supuesto, se burló de mis habilidades, pero a partir de ese día comenzamos a hablar. En esa época tú y yo discutíamos todo el tiempo, y yo sólo esperaba que terminara la discusión para ir a hablar con ella… de repente no pude sacarla de mi cabeza… Debí ser honesto, Korra, pero no sabía ni siquiera si podía mencionar su nombre frente a tí.

- Encontraste a alguien aún más complicada que yo - dijo Korra tratando de sonreír, el relato de Mako la entristecía, le acababa de confesar que su relación había terminado mucho antes de que ella se diera cuenta, y aunque esa herida había sanado hacía tiempo, le dolía saberse desplazada de su propia relación - ¿Por lo menos terminaste conmigo primero?

- Merezco ese reclamo. Pero si de algo sirve, nuestra amistad significa mucho más.

- De verdad espero que lo de ustedes funcione, Mako. No me gustaría que resultaras lastimado.

- Entiendo mi posición, Korra, descuida. Yo, por mi parte, espero que se resuelva tu malentendido con Alehk. ¿Te digo un secreto? - dijo Mako, repentinamente serio - Me enfurecía saber que él te merecía más que yo, nunca pude quitarme de la cabeza que yo no era el que más te quería. Es muy difícil competir con una lealtad como la suya.

- Ese es el problema - dijo Korra - es difícil saber si su lealtad por el Ávatar es mayor que su afecto hacia mi.

- Korra, nadie tiene por él Ávatar, el tipo de lealtad que él demostró por tí.

- ¿Tampoco tú?

- Yo no peleé al lado del Ávatar, yo peleé al lado de Korra, y lo haré siempre, no lo olvides nunca.

- Gracias Mako, voy a extrañarte.

- Ten un buen viaje - dijo Mako finalmente. La abrazó por última vez y se marchó.

OOO-OOO-OOO-OOO

Korra observó por la ventana de la nave el campamento.

- Está todo listo, Ávatar - dijo el oficial levantándose - podría partir de inmediato.

- ¿Usted no me acompañará?

- Me temo que sería imposible. Por seguridad, muy pocas personas pueden pilotear las naves en las que viaja el Ávatar - el hombre de pronto se levantó y saludó a alguien que acababa de llegar.

Korra sabía quién estaba detrás antes de voltear.

- Maestro Alehk - saludó el hombre - Ávatar Korra, ha sido un honor recibirla en el campamento, que tenga un buen viaje - dijo el hombre haciendo una reverencia, y luego se marchó.

- ¿Estás lista? - preguntó Alehk sentándose frente a los controles.

- ¿No crees que es muy inconveniente? - preguntó Korra cruzándose de brazos.

- ¿A qué te refieres?

- A lo que dijo el oficial Wuh, si quiero viajar en una nave debo viajar contigo o con Asami, ¿qué pasa cuando no…?

Alehk formó una corriente de aire, que desplazó uno de los mecanismos en el panel de control y apareció la palanca de dirección y el encendido.

- De hecho, podrías pilotearla tú también. Asami pensó en un sistema que no pudiera ser forzado de ninguna manera, y este se le ocurrió, visitando el templo del aire del norte, estudiando los mecanismos de seguridad de los antiguos maestros-aire. Después de esto, sólo tienes que levantar la palanca para ascender - dijo Alehk tirando del mecanismos, y bajarla para descender, toda la nave funciona mediante corrientes de aire, este mecanismo las magnifica - dijo Alhek - se controla igual que un planeador, ¿quieres intentarlo? - Korra se acercó a los controles, por los pequeños tubos que estaban al frente, sintió una leve corriente de aire, parecida a la que sentía cuando volaba en su planeador. Alehk hizo un movimiento de aire control y la nave aumentó de velocidad.

- ¿Qué pasa si no quiero conducirla?

- Sólo flotará hasta que decidas avanzar, puede desplazar el aire para mantenerse a flote, cuando está a cierta altura.

- Asami cumplió su promesa, hizo una nave que incluso yo pudiera pilotear.

- Que sólo tú pudieras pilotear - dijo Alehk, el orgullo en su voz era evidente - Asami es realmente sorprendente.

- Si, en verdad lo es - dijo Korra, extrañamente molesta por el sentimiento que le provocaba escuchar a Alehk hablar así de alguien - el templo del aire debe estar cerca, ¿no?

- Estaremos allí en un par de horas… pensaba que tal vez podríamos hablar. En cuanto lleguemos será imposible, así que…

- ¿De qué podríamos hablar? - preguntó casualmente la joven, agradecida de que el maestro-aire no pudiera escuchar su corazón.

- Creo que no me he disculpado por haberte ocultado… ya sabes.

- ¿Te disculparás también por haberme ocultado que me has estado siguiendo todo este tiempo?

- No, eso no sería muy honesto de mi parte, considerando que pienso seguir haciéndolo.

- A veces me recuerdas a Tenzin, y lo odio - dijo Korra cruzándose de brazos - ahora soy un Ávatar completa. Cuando entro en el estado ávatar soy prácticamente invencible.

- De acuerdo, si me pides que me marche y que no me acerque a ti de nuevo, lo haré. Pero antes, tienes que escuchar lo que tengo que decir.

- Creo que es lo justo —dijo Korra, preparándose para lo peor.

- Korra, los meses que pasé en Gaoling fueron los peores de mi vida. La incertidumbre de no saber cómo estabas me volvía loco cada día. Mi única motivación era poder arreglar las cosas para estar de nuevo a tu lado, pero, al mismo tiempo, no podía hacerlo. Cada vez que intentaba acercarme, recordaba lo que había visto en tus recuerdos, la culpa que sentías por no corresponder a mis sentimientos…

- Alehk… —quiso interrumpir Korra, para aclarar.

- Déjame terminar. Entiendo mejor de lo que crees la situación. Antes de regresar a Ciudad República, muchas veces me sentí igual, incapaz de corresponder los sentimientos de Kiya. Me frustraba mucho verla sacrificarse tanto por mí, y yo no podía devolverle lo mismo. Finalmente entendí lo que quería decir cuando me pedía que fuera feliz, para que ella tuviera consuelo... Yo también quería que tú fueras feliz. Cuando vi lo culpable que te sentías, me avergoncé, Korra, porque no tenía derecho a ponerte en esa posición. Mis sentimientos no son tu responsabilidad. No tienes ninguna obligación. Nunca he dudado de tu capacidad para cuidarte, confío en ti. Sé que, aunque tomes decisiones equivocadas, siempre encuentras la manera de solucionarlas. ¿No lo entiendes? No es que dude de que puedes cuidarte por ti misma, sino que la única razón por la que quiero estar a tu lado es para cuidarte.

- Alehk, el reclamo que te hice fue injusto. Me dolió que me mintieras, pero solo porque, en el fondo, pensaba que tenías razón al querer alejarte de mí. En estos últimos meses, con mis recuerdos regresando, he llegado a comprender el precio que has pagado. Te he visto casi morir frente a mí más de una vez. Ya no puedo…

- Korra, en este momento, no me pidas que me aleje. No soportaría saberte en peligro y no poder ayudarte.

- No quiero que estés cerca cuando el Lotto Rojo me encuentre. No hay lugar más peligroso en este momento que a mi lado. No quiero que pagues ese precio otra vez, y no lo digo porque eso me ponga en deuda, es porque… porque no quiero que salgas lastimado. Odio verte sufrir.

- No me importa quién intente lastimarte. Es más, mientras mayor sea la amenaza, más cerca quiero estar de ti. Sé todo lo que eso implica, y es mi decisión. Trataré de respetar tu espacio en lo posible, pero no me pidas que me aleje.

- Entonces, tengo una mejor idea, guardián. Si insistes en seguirme a todos lados, ¿por qué no caminas a mi lado? Si puedo ver dónde estás, también yo podré protegerte a ti. Creo que ya es hora, ¿no crees?

- Esa no es una buena idea. Es mejor si permanezco en las sombras. Si estoy a tu lado, no dejaría que nadie se acerque a ti.

- Pensé que esa era la idea…

- No lo has entendido. No dejaría que ningún hombre se acerque a ti. Fue demasiado la primera vez.

- No veo el problema. Si tú estás conmigo, no necesito a nadie más.

Alehk se quedó en silencio, incrédulo por las palabras que acababa de escuchar. Por primera vez, una chispa de esperanza brillaba en su interior, pero no estaba del todo seguro de que estuviera oyendo bien. Su mente daba vueltas, intentando procesar lo que Korra acababa de decir, mientras su corazón luchaba por creer que, después de todo, podría haber una posibilidad para los dos.

- No sé si estoy haciendo lo correcto —dijo Korra finalmente, con voz suave pero firme—. Pero no voy a pedrito que te vayas, al contrario. En estos meses, me ha quedado claro que estar cerca de tí, es lo único que me da algo de paz en medio de todo esto. Si eso te pone en riesgo, lo enfrentaremos juntos.

Alehk la miró fijamente, un atisbo de alivio en sus ojos. Aunque la incertidumbre seguía pesando sobre él, un suspiro de resignación y gratitud se escapó de sus labios. Sin decir nada más, asintió lentamente, aceptando que, por ahora, lo único que podían hacer era estar juntos.

La decisión estaba tomada. Y aunque ante Korra se extendían aún la inminente batalla contra Vaatu, el enfrentamiento con el Lotto Rojo, los crecientes conflictos en el Reino Tierra y la incertidumbre sobre las intenciones de Iza, por primera vez en meses logró respirar profundamente sin la sensación de ahogarse. Cuando, finalmente, Alehk tomó su mano, ya no se sintió sola. El peso del mundo que había llevado sobre sus hombros parecía, por fin, más liviano.

N/A. Si de algo vale, este epílogo está aquí sólo por Caro. Sé lo que es esperar el fin de una historia por años y sentirse decepcionada. Lo intenté, pero han pasado muchos años y meterse a lo que eran los personajes antes, resulta imposible.

Ahora sí, hasta siempre.