No bendecire el NTR

(Nota: me equivoque y publique este capitulo antes de los 2 anteriores, lo borre, subi los nuevos capitulos y lo republique en el orden correct.)

Pov Megumin

Me dirigía a la habitación de Kazuma y Louise con la intención de hablar. Al acercarme, escuché risas y algunos sonidos que me hicieron fruncir el ceño. Me detuve frente a la puerta, tratando de entender lo que estaba pasando.

¡Zas!

—¡Ah~!

—¡No seas tan rudo! —escuché la voz preocupada de Louise.

Sentí una mezcla de enojo y frustración. Sabía que estaban jugando algún tipo de juego pervertido, pero no podía evitar sentirme excluida y molesta por la situación. Ya había tenido suficiente de estas travesuras.

Abrí la puerta de golpe, haciendo que todos en la habitación se detuvieran y me miraran sorprendidos. Darkness estaba atada con las manos en la espalda, sujetada por un arnés al techo, mientras Kazuma sostenía un látigo en la mano. Louise, preocupada, observaba la escena con nerviosismo.

—¡Kazuma! —grité, con los ojos llenos de furia—. ¡Esto es inaceptable! Si no dejas de hacer estas cosas con Louise y Darkness, ¡definitivamente vamos a terminar!

Kazuma, Louise y Darkness se quedaron en silencio, sorprendidos por mi reacción. Sin esperar una respuesta, salí de la habitación azotando la puerta detrás de mí.

Sabía que tendría que enfrentar a Kazuma más tarde, pero en ese momento, solo quería estar lejos de esa escena y pensar en lo que haría a continuación.


Pov Eris

Desde mi trono celestial, observaba la escena que se desarrollaba en la habitación de Kazuma y Louise con un interés inusual. Aunque soy una diosa, no podía evitar sentirme intrigada por las interacciones humanas y sus complejidades.

¡Zas!

—¡Ah~! — El gemido de Darknes resonó en la habitación siguiendo el golpe del látigo en su trasero.

—¡No seas tan rudo! —escuché la voz preocupada de Louise.

Sonreí, sabiendo que estaban inmersos en uno de sus juegos pervertidos. Aunque no era algo que aprobaría abiertamente, no podía negar que la escena tenía un cierto atractivo.

Vi a Megumin acercarse a la puerta, claramente molesta. Sentí en ella una mezcla de enojo y frustración. Cuando abrió la puerta de golpe, todos en la habitación se detuvieron y la miraron sorprendidos. Darkness estaba atada con las manos en la espalda, sujetada por un arnés al techo, mientras Kazuma sostenía un látigo en la mano. Louise, preocupada, observaba la escena con nerviosismo.

—¡Kazuma! —gritó Megumin, con los ojos llenos de furia—. ¡Esto es inaceptable! Si no dejas de hacer estas cosas con Louise y Darkness, ¡definitivamente vamos a terminar!

Kazuma, Louise y Darkness se quedaron en silencio, sorprendidos por la reacción de Megumin. Sin esperar una respuesta, Megumin salió de la habitación azotando la puerta detrás de ella, Totalmente sonrojada e indignada.

Observé cómo Kazuma y Louise se miraban, luego miraban a Darkness, quien, con una sonrisa traviesa, dijo:

—¡Sigamos!

Kazuma y Louise se encogieron de hombros, y procedieron a vendar los ojos de Darkness y ponerle una mordaza.

No podía evitar sentirme un poco excitada por la escena. Aunque sabía que no debía involucrarme, la curiosidad y el interés por las interacciones humanas siempre me habían fascinado.


Pov Megumin.

¡No puedo creerlo! ¡Él no fue tras de mí! Se supone que, luego de que yo huya, él debería correr detrás de mí, pedir perdón y convencerme de que todo está bien. Pero no, en lugar de eso, se quedó en la habitación a seguir jugando con esa... ¡esa rosadita!

No, no puede ser cierto. Quizás no me vio salir. Sí, eso debe ser. Seguro que en cualquier momento abrirá la puerta y correrá tras de mí, pidiendo disculpas. Solo tengo que esperar un poco más...

¿¡Cómo puede ser tan insensible!? ¿¡Es que no le importo en absoluto!? ¡No puedo creer que prefiera estar con ella en lugar de venir a buscarme! ¡Y Darkness! ¡¿Cómo pudo unirse a sus travesuras?! ¡Me hierve la sangre solo de pensarlo!

Tal vez si vuelvo y le digo que estaba bromeando, todo volverá a la normalidad. Sí, solo necesito encontrar la manera de arreglar esto. Puedo hacer que me preste atención de nuevo, solo necesito un plan...

Pero, ¿qué pasa si realmente no le importo? ¿Y si siempre prefiere estar con ellas? Todo este tiempo he estado esperando que se dé cuenta de mis sentimientos, pero parece que soy invisible para él cuando ellas están cerca. Tal vez nunca cambiará...

Suspiro. Está bien. Quizás deba aceptar que él tiene sus propias preferencias y no puedo obligarlo a sentirse de una manera diferente. Necesito concentrarme en lo que me hace feliz y encontrar mi propio camino, aunque eso signifique aceptar que las cosas no siempre serán como yo quiero.

¡No, no puedo aceptarlo! ¡Esto es ridículo! ¡Cómo se atreve a ignorarme de esa manera! ¡Voy a lanzarle mi hechizo de explosión ahora mismo y acabar con todo esto! ¡Ese maldito...!

Comencé a recitar mi hechizo de explosión, sintiendo cómo la energía comenzaba a acumularse en mis manos:

—Oscuras llamas del abismo, oíd mi llamado. Convergencia de poder y destrucción, formad una ráfaga de caos…

Los cielos se oscurecieron y una energía vibrante comenzó a girar a mi alrededor. Chispas de luz y corrientes de viento se arremolinaron, creando una atmósfera de pura potencia. Sentía el flujo de magia pulsar a través de mí, la intensidad creciente con cada palabra. Justo cuando estaba a punto de liberar todo el poder, Escuche a alguien chasquear los dedos y el hechizo se disipó instantáneamente.

—¡Aqua! —me quejé indignada—. ¡¿Qué haces?!

Aqua sonrió con malicia, y antes de que pudiera protestar más, su pelo se transformó en tentáculos de agua que me envolvieron suavemente, arrastrándome hacia ella.

—Vamos, Megumin —dijo Aqua con un tono travieso—. Necesitamos tener una charla. No puedes andar por ahí explotando cosas cada vez que te enojas. Hay maneras más constructivas de resolver esto.

—C… ¿¡Cómo sería eso!? —pregunté, sorprendida.

Aqua sonrió de una forma que no había visto antes, una sonrisa seductora como la de una súcubo. Se relamió los labios y me agarró el trasero…

—A.. ¿¡Aqua!? ¿¡Qué estás haciendo!?

—Solo quiero reforzar la amistad —respondió Aqua con un tono malicioso.

—¡A otro perro con ese hueso! ¿Qué demonios te pasa? ¡Estás actuando rara! —exclamé, sintiendo cómo el pánico comenzaba a apoderarse de mí, luche hasta liberarme, pero tengo la sensación de que ella me dejo ir.

—Deberías tener la mente más abierta~ —dijo Aqua, acercándose peligrosamente.

No esperé más. Salí corriendo, dejando a una Aqua sorprendida y algo divertida detrás de mí.

Corrí hasta el patio de la academia, con el corazón latiendo a toda velocidad. Justo cuando pensaba que había dejado atrás la extraña conducta de Aqua, pisé un charco de agua. Al instante, tentáculos de agua emergieron del suelo y me sumergieron en el charco, que de alguna manera era mucho más profundo de lo que parecía.

Cerré los ojos, y cuando los abrí de nuevo, me encontré en una habitación completamente diferente. Estaba en la habitación de Aqua. Ella, con una sonrisa traviesa, me esperaba sentada en una mesa de té, sirviendo dos tazas y un plato de galletas.

—Bienvenida, Megumin —dijo Aqua con un tono juguetón—. Por fin decidiste unirte a mí para un poco de té y charla.

Miré alrededor, todavía tratando de procesar lo que acababa de suceder. La situación era extraña e inquietante, pero la sonrisa amigable de Aqua y la atmósfera acogedora de la habitación casi me hicieron olvidar el caos que acababa de experimentar.

—Aqua, ¿qué está pasando? —pregunté, tratando de mantener la calma—. ¿Cómo terminé aquí?

—Oh, simplemente usé un poco de mi poder como diosa del agua para traerte aquí. Quería tener una conversación tranquila contigo sin interrupciones —respondió Aqua, sirviendo el té con elegancia.

Me acerqué a la mesa, aún desconfiada. Mientras tanto, Aqua me ofreció una taza de té y una galleta. Tomé una taza de té, que tenía un aroma dulce y suave. Al probarlo, encontré que su sabor también era agradable.

—Aqua, este té es realmente delicioso. ¿De qué está hecho? —le pregunté, curiosa.

Aqua, con una sonrisa inocente, respondió: —Mis fluidos.

Ensanché los ojos, claramente sorprendida y horrorizada por la respuesta.

—¡¿Qué?! —exclamé, soltando la taza de té.

Aqua comenzó a reírse, disfrutando de mi reacción.

—¡Estoy bromeando! —dijo Aqua, tratando de calmarme—. Es solo una mezcla especial de hierbas, que Gedul la diosa de la tierra me regalo.

Dejé escapar un suspiro de alivio, aunque todavía un poco desconcertada. ¿Gedul? ¿diosa de la tierra? Deje esas preguntas para otro momento.

—No hagas ese tipo de bromas, Aqua. ¡Me asustaste! —dije, recogiendo la taza de nuevo y tomando otro sorbo, ahora con más precaución.

Aqua sonrió y me ofreció una galleta.

—Relájate, Megumin. Estamos aquí para disfrutar del té y pasar un buen rato.

Tomé la galleta y la probé. Estaba deliciosa, y poco a poco comencé a relajarme.

—Está bien, está bien. Pero en serio, Aqua, tienes que controlar tus bromas —dije, con una ligera sonrisa en los labios.

Aqua asintió, aún sonriendo. Luego, con una expresión más seria pero aún juguetona, dijo:

—Sabes, soy la diosa del agua. Toda el agua proviene de mí, por lo que técnicamente todo ser vivo siempre ha bebido de mis fluidos.

Ensanché los ojos de nuevo, claramente sorprendida por la afirmación de Aqua.

—¡¿Qué?! ¡Eso es...! —exclamé, sin poder encontrar las palabras adecuadas.

Aqua comenzó a reírse de nuevo, disfrutando de mi confusión.

—Es solo una forma divertida de ver las cosas, Megumin. Pero, en realidad, me alegra que estés aquí y que podamos pasar un buen rato juntas.

Finalmente me relajé y dejé escapar una pequeña risa, comprendiendo que Aqua solo estaba tratando de hacerme reír.

—Supongo que tienes razón, Aqua. Gracias por el té y las galletas.

Las dos seguimos disfrutando de nuestra fiesta de té, charlando sobre nuestras aventuras y planes futuros, con Aqua continuando con sus traviesas bromas y yo aprendiendo a tomarlas con humor, pero pese a la atmosfera agradable mis instintos gritaban peligro.

En un momento, levanté la vista de mi taza de té y pregunté con cautela:

—Aqua... ¿vas a hacerme algo raro?

Aqua, con una sonrisa traviesa, respondió:

—Definitivamente.

Abrí la boca para protestar, pero antes de que pudiera decir algo más, grité:

—¡Kazuma! ¡Kazuma! ¡Sálvame! ¡Aqua está actuando rara!

Aqua se acercó a mí, y antes de que pudiera reaccionar, me tomó del rostro y sus labios tocaron los míos. Fue un beso casto e inocente, pero podía sentir mi rostro ardiendo. Me aparté rápidamente, sorprendida.

—¡Aqua! ¿Por qué hiciste eso? —exclamé, sintiendo el corazón en la garganta.

Aqua me sonrió con su típica actitud de tonta despreocupada.

—Los besos entre amigos ayudan a reforzar la amistad —dijo, guiñándome un ojo.


Pov Louise.

Nunca creí que fuese tan compatible con otra chica. Simplemente no puedo dejar de interactuar con ella, o pedirle que limpie los restos que Kazuma deja en mí. Ella lo hace con mucho gusto, casi como si fuera un juego travieso entre nosotras, podría hacerme a dicta a usarla como un objeto de limpieza personal~.

Por supuesto, hay líneas rojas que no debo cruzar. Es claramente importante que, como es un juego de rol, como lo llama Kazuma, no herir a la otra parte. Siempre hay una línea delgada entre hacer a Darkness gemir con mis peticiones, o que ella muela sus nudillos en mis sienes. ¡Aunque en ocasiones vale la pena arriesgarse!


Pov Kazuma.

Han pasado un par de días desde el final de nuestro encuentro con la tropa de asalto de Albidon. Por alguna razón, la princesa Henrietta se niega a declarar la guerra. Sinceramente, no lo entiendo; es obvio que estamos siendo atacados, por lo que lo natural sería declarar la guerra y defendernos.

Pero eso no me incumbe a mí, ya que solo soy un simple familiar. Sí, así es, yo no tengo por qué ir a la guerra... Digo eso, pero siento que Louise ignorará el hecho de estar embarazada e intentará ir a la guerra de todos modos.

—¡Ah~ Darkness, ten más cuidado! ¡Podrías arrancármelo por accidente! —regañé a nuestra paladín traviesa.

—Bho chento. —replicó Darkness con la boca llena.

—¡No hables con la boca llena!

Hasta ahora, no hemos cruzado ciertas líneas; en lugar de eso, la hemos estado poniendo en situaciones incómodas, haciéndola participar en nuestros juegos de una manera que la hace sonrojarse. Aunque al principio fue torpe, poco a poco se fue adaptando.

Por supuesto, ella realmente está disfrutando de la situación, pero al mismo tiempo sé que anhela que yo tome la iniciativa de una vez por todas. Sin embargo, estoy tratando de prolongar eso lo más posible, ya que estoy seguro de que, si le doy la oportunidad, me dejará más seco que cuando Wiz utilizó Draind Touch conmigo.

Extrañamente no he visto a Megumin y Aqua últimamente, me pregunto si lo de terminar fue enserio…

Han pasado varios días, Aqua y Megumin no han aparecido enfrente de mí, aun que la han visto por la academia, así que supongo que están bien.

En estos momentos me encuentro bajando por una larga escalera en espiral hasta una prisión subterránea, donde Wardes, el ex prometido de Louise, está detenido.

—¿En verdad tengo que estar aquí? —pregunté, sintiéndome abatido.

—No seas estúpido, ¡es extremadamente importante que estés aquí! —respondió ella, jalándome del brazo.

No estaba poniendo mucha resistencia, o más bien, caminaba voluntariamente desde que estábamos en las escaleras. Sería una desgracia que ella cayera por hacerme el tonto. Bueno, si no llevara a mi hijo dentro, probablemente no me molestaría del todo; solo haría que Aqua la cure o reviva, dependiendo del caso.

Al poco tiempo llegamos a la prisión. Podía ver a Wardes despojado de su armadura, semi desnudo. Podía decir que no lo habían alimentado más que lo suficiente como para no morir. También noté marcas de tortura; probablemente quisieron sacarle información. Quién sabe si él realmente habló o no.

—¿Entonces, todavía sientes algo por él? —Louise me miró como si fuese una especie de cucaracha en esos momentos. La mirada de asco y repulsión fue tal que, si fuese Wardes, quizás preferiría morir.

—Oh, claro que no, solo estoy aquí para despedirme... —La mirada de Louise era peligrosa, con destellos de odio.

—No vas a matarlo, ¿cierto? ¿Cierto?

—Oh no, sabes que prefiero que viva~

—Tengo un mal presentimiento...

Cuando Wardes posó su mirada en nosotros, su mirada de odio se dirigió hacia mí. Louise se acercó al hombre encadenado y acarició su rostro.

—Wardes, Wardes, Wardes, decías que me amabas, que cuidarías de mí... Si después de esto, todavía puedes decir esas palabras, consideraré darte una oportunidad.

La mirada de Louise era maliciosa. Estamos a poco más de dos metros de Wardes, quien está inmovilizado, en un lugar donde puede vernos perfectamente. Louise primero me besa en los labios, de forma muy apasionada, mientras mira de reojo las expresiones de Wardes. Él observa con los ojos inyectados en sangre, como si quisiera asesinarnos.

Louise, en lugar de sentirse insegura o cohibida, sonrió con malicia, colocó su mano sobre mi entrepierna, luego se arrodilló y comenzó a sacar mi espada sagrada.

—¿Oye, qué estás...? —comencé a preguntar, pero ella hizo un gesto para que me callara. Estaba ocupada demostrándome su amor, lo que hacía difícil entender sus palabras.

Debo admitir que la técnica de Louise es, sin duda, la mejor actualmente. La combinación de movimientos de labios y lengua hace la magia. Tiene un estilo que es simplemente inigualable. En segundo lugar, pondría a Aqua. ¿Qué puedo decir? Tiene ciertas habilidades especiales que realmente hacen la diferencia, como el hecho de que puede hacerlo sin respirar. Y en tercer lugar, está Kirche. Su pasión es desbordante y eso siempre cuenta.

En esos momentos, podía ver los ojos de Wardes llenos de indignación por lo que estaba presenciando. Su dolor era evidente y me sentí un poco mal por él. Comenzó a tratar de golpearse la cabeza contra la pared en su desesperación, pero las cadenas le impidieron hacerse daño.

Pero Louise llena de odio no se detuvo, ella simplemente sitio usando su boca para complacerme, podía sentirla lamiendo los bordes de mi glande haciendo un circulo a su alrededor con su lengua, luego lo introducía, solo una pequeña parte y succionaba mientras me acariciaba con su lengua, nuestras miradas se cursaron, sus ojos me sonreían con diversión.

—Ah~voy a….— no soy fan del NTR pero aun que mi mente dice que está mal, mi cuerpo dice Gonzalo, sentí como soltaba tres grandes chorros en su boca.

Louise se apartó de Wardes, su expresión de satisfacción se desvaneció lentamente mientras observaba el vacío en sus ojos. La victoria no sabía tan dulce cuando el oponente estaba tan completamente derrotado. Se giró hacia mí, sus ojos buscando algo, tal vez comprensión o aprobación.

En ese momento, los recuerdos de mi propia pérdida me golpearon con fuerza. La promesa rota de mi amiga de la infancia, que había comenzado a salir con un delincuente, me carcomía con el dolor de su traición y la desesperación. Aún recuerdo la llamada de su madre a mi casa, preguntando por ella, y cómo me di cuenta de que me había utilizado como excusa para pasar la noche con aquel delincuente.

Ese recuerdo me dejó con una mezcla de amargura y culpa. Aún recuerdo cómo la madre de mi amiga rompió a llorar al escuchar que su hija había mentido, y cómo yo, en mi frustración y dolor, dejé escapar la verdad sobre su novio delincuente. No podía evitar sentir que había sido una pequeña venganza por la traición que había sentido.

Louise se apartó de Wardes y me miró primero con una expresión de victoria, pero pronto esa sonrisa se desvaneció. Aunque quería vengarse, era obvio que le dolía, ya que él fue su primer amor.

Se acercó y me abrazó con fuerza, haciendo que me olvidara de mis propios recuerdos del pasado. Correspondí su abrazo, sintiendo su necesidad de consuelo.

Louise ya es una persona sádica que disfruta humillando a otros en un juego de rol, pero no me gustaría que comenzara a hacerlo en la realidad. Me preocupa haber sido una mala influencia para ella.

La voz de Eris resonó en mi mente, llena de reproche.

—¡Al menos eres consciente de ello! —exclamó, dejando claro que había estado observándonos—. ¡Qué pervertida!

—¡No soy como tú! —replicó rápidamente, lo que me hizo darme cuenta de que estaba leyendo mis pensamientos. Decidí gastarle una broma, formando una imagen obscena de ella en mi mente, ella siendo follada analmente por mi.

—¡Idiota! ¡Yo no haría algo como... bueno, tal vez… no! —respondió, claramente avergonzada—. ¡Eres un pervertido sin remedio! ¡No puedo creer que pienses en cosas así en un momento como este!

Su voz se volvió más aguda y llena de indignación.

—¡Deberías estar concentrado en cómo ayudar a Louise y no en tus fantasías ridículas! ¡Eres imposible!

Después de maldecirme un poco más, dejó de hablarme, probablemente demasiado avergonzada para continuar. No pude evitar sonreír ante su reacción, aunque sabía que no debería haberla provocado de esa manera.

Vaya, sí que se enojó. Eris suele ser más dulce y comprensiva cuando está en el cielo... pensé, intentando no reírme. Solo espero que no influya en mi suerte...

Las palabras resonaban en mi mente mientras Louise seguía abrazándome. Aunque la voz de Eris se había desvanecido, su presencia aún se sentía como una sombra sobre nosotros. No quería que mi pequeña broma tuviera repercusiones negativas, sería un dolor en el culo que cada vez que quiero hacerlo ocurra algo que me interrumpa.

Louise se apartó ligeramente y me miró con una mezcla de preocupación y curiosidad.

—¿Algo va mal? —preguntó, percibiendo mi distracción.

Sacudí la cabeza y sonreí.

—No, nada importante. Solo Eris siendo... Eris.

Louise levantó una ceja, evidentemente acostumbrada a mis interacciones inusuales con las deidades.

—¿Qué te ha dicho ahora?

—Bueno, me estaba regañando por ser una mala influencia —respondí, encogiéndome de hombros—. Y tal vez me pasé un poco al gastarle una broma.

Louise suspiró y negó con la cabeza.

—Deberías tener más cuidado. Nunca sabes cómo pueden reaccionar las diosas, ella podría interferir en tu hechizo de teletransportación y enviarte a un clan de esas orcas hembras que mencionaste una vez...

Me estremecí ante las palabras de Louise y llamé a Eris mentalmente.

—¡Eris! ¡Eris-sama!... tú no harías algo como eso, ¿verdad? ¿verdad?

Hubo un momento de silencio en mi mente antes de que la voz de Eris respondiera, más seria de lo habitual.

—Kazuma, ¿realmente crees que soy tan vengativa?

Podía sentir su frustración y una pizca de tristeza en su tono.

—No soy como tú, Kazuma. No me rebajaría a ese nivel solo por una broma tonta. Pero deberías ser más respetuoso.

Suspiré aliviado, aunque sabía que debía mantenerme en línea.

—Gracias, Eris-sama. Prometo ser más cuidadoso en el futuro.

—Eso espero —respondió Eris, su tono volviéndose un poco más suave—. Solo intenta no hacerme enfadar tanto, ¿de acuerdo?

—Entendido —respondí, aún aliviado de que mis bromas no tuvieran repercusiones más serias. Miré a Louise, quien seguía preocupada, y le sonreí.

Quizás Eris no se dio cuenta de que seguía comunicándose conmigo, pero murmuró algo sobre tal vez hacer realidad mi fantasía... Fingí no darme cuenta, no quería avergonzarla más. Aun así, no pude evitar sentirme feliz de saber que ella estaba abierta a la posibilidad.

Louise me miró con curiosidad mientras me alejaba de mis pensamientos.

—¿Todo bien? —preguntó, preocupada.

Asentí, sonriendo ligeramente.

—Sí, todo bien. Solo... pensando en las travesuras de Eris.

Louise frunció el ceño y me miró con algo de rencor.

—¿Sabes, Kazuma? Ya son muchas chicas con las que tengo que compartirte —dijo, haciendo un puchero adorable—. Primero Aqua, luego Jessica, Siesta, Kirche, y ahora Eris... ¿Cuántas más piensas añadir a tu colección?

"¡Papy Kazuma las tendrá a todas!" fue lo que pensé, pero no dije por obvias razones.

—Louise, sabes que eres especial para mí —respondí, tratando de calmar sus celos—. No hay nadie que pueda reemplazarte.

—Dices eso, pero estoy segura de que si no estuviera embarazada no te habría importado dejarme caer por las escaleras y pedir a Aqua que me reviva o sane dependiendo del caso… —replicó, su tono lleno de reproche.

Sudé frío ante su comentario, sorprendiéndome de lo bien que ha llegado a conocerme en estos cuatro meses.

—Louise, eso no es verdad… bueno, tal vez un poco —admití, intentando aliviar la tensión con una sonrisa.

—Idiota~


Fin

del

capítulo.

Tengo que plantearme muchas cosas a partir de aquí, ya que ya están Darkness y Megumin, probablemente tome una mala decisión al traerlas tan pronto…

Pero en fin, ahorita vemos que pedo.


EXTRA 1
Aqua y Megumin, estaban sentadas en el patio de la academia, disfrutando de una tarde tranquila. De repente, Aqua rompió el silencio con una idea inesperada.

—Megumin, deberíamos besarnos para romper la tensión entre nosotras — Aqua con una sonrisa traviesa.

Megumin la miró, sorprendida.

—Eso es gay —respondió Megumin, tratando de mantener la compostura.

Aqua se encogió de hombros y dijo con una sonrisa pícara:

—Solo es gay si nos tomamos de las manos.

Ambas se miraron por un momento, y luego, sin decir una palabra más, se inclinaron y se besaron rápidamente, asegurándose de no tomarse de las manos.

Después del beso, se separaron y se miraron con una mezcla de sorpresa y diversión.

—Sin manos, recuerda, no me tomes de las manos —dijo Aqua, guiñándole un ojo a Megumin.

Megumin soltó una risa nerviosa y asintió.

—Sí, ¡sin manos!.


EXTRA 2

Fiesta de Té con Aqua, otra ruta.

Megumin tomó una taza de té, que tenía un aroma dulce y suave. Al probarlo, encontró que su sabor también era agradable.

—Aqua, este té es realmente delicioso. ¿De qué está hecho? —preguntó Megumin, curiosa.

Aqua, con una sonrisa inocente, respondió: —Mis fluidos.

Para sorpresa de Aqua, Megumin ensanchó los ojos y, en lugar de horrorizarse, bebió toda la taza de un solo trago.

—¡Delicioso! ¿Puedo tener más? —preguntó Megumin con entusiasmo, extendiendo su taza hacia Aqua.

Aqua se quedó con el rostro sonrojado y una expresión de confusión total, comenzó a sudar frío, y su cuerpo temblaba.

—Eh... claro... —dijo Aqua, todavía tratando de procesar la inesperada reacción de Megumin mientras llenaba de nuevo la taza con mano temblorosa.

Megumin, con una sonrisa traviesa, se acercó a Aqua y la abrazó.

—Quiero beber directamente de ti —dijo Megumin, con una mirada juguetona.

Aqua, sonrojada y en pánico, intentó apartarla.

—¡Espera, Megumin! ¡Era solo una broma! —exclamó Aqua, tratando de liberarse del abrazo.

Megumin soltó una risa y se aferró más fuerte a ella. Aqua se arrastró con Megumin abrazándola hasta la puerta.

—¡Kazuma! ¡Kazuma! —gritó Aqua—. ¡Megumin está actuando rara!