Estoy en la habitación de Ren, tumbado en su cama, perdido en mis pensamientos. Es una habitación bien iluminada, con una cama individual, un escritorio y una estantería con muchos libros junto a una gran ventana. Las paredes blancas con estampado de olas en el fondo crean un ambiente perfecto para relajarse después de un día estresante. Ren está leyendo un libro en su escritorio, muy concentrado, así que me quedo en silencio un rato más.

Finalmente deja el libro y me mira. "Oye, ¿sigues pensando en ella?"

Es un poco preocupante, la forma en que siempre sabe lo que estoy pensando o cómo me siento. Siempre tan observador. "Eh... Bueno... Más o menos."

Se levanta y vuelve a colocar el libro en la estantería, mirándome con cara de fastidio. "Olvídate de ella, es una imbécil. Ni siquiera merece tu atención." Está siendo muy directo, pero supongo que no puedo culparle.

"Es que... no sé, tiene que haber una razón para que actúe así. Y... yo quería ser su amigo, pero no me gusta estar así," digo, apartando la mirada un poco avergonzado.

Ren se acerca a mí, visiblemente preocupado, y se sienta a mi lado. "¿Por qué te importa tanto? Ni siquiera la conoces tanto y, sin embargo, pareces muy triste sólo porque no le caes bien. ¿Estás... ehh... enamorado de ella?"

"Nah, no es eso. No sé por qué, es sólo que... ¡no lo entiendo! Intento ser amable, me ofrezco a ayudar, y aun así, me trata como basura." Suelto un profundo suspiro, por alguna razón me siento ansioso. "No sé qué estoy haciendo mal."

Ren me apoya el brazo en el hombro y le miro. "Escucha, esto no va a llegar a ninguna parte. Céntrate en los pokémon que te tratan bien, tus amigos de verdad, como yo, e ignórala," dice. Luego mira hacia otro lado, con el ceño fruncido, y habla con un tono más enfadado. "Además, odio cómo te trata. No voy a dejarlo pasar, por mucho que quieras quedar bien con ella. La odio, y tú también deberías odiarla. Pokémon como ella son la razón por la que este mundo se pudre un poco más cada día que pasa..."

Eso suena... diferente ahora. No había notado ese tono antes. ¿Es realmente así como sucedió...? Sí, creo que sí, lo recuerdo. Es muy dramático a veces, así que supuse que no debía preocuparme, pero ahora...

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Estoy en mi habitación, tumbado en mi cama, solo. Algo no va bien.

Quiero volver al gremio para asegurarme, así que salgo de mi habitación y me dirijo a la puerta principal, ahora que no hay nadie en casa.

Rápidamente salgo, decidiendo tomar el atajo a través del viejo parque infantil. Voy con cuidado, ya que no quiero que nadie me vea. El columpio oxidado se mueve ligeramente a causa del fuerte viento, pero aún resiste. No se puede decir lo mismo del tobogán, que se derrumbó hace un tiempo.

Cuando estoy llegando al otro lado del parque, me quedo paralizado de repente. Oigo sus voces acercándose desde el otro lado de la esquina. Quiero dar media vuelta y esconderme, pero tropiezo con la raíz de un árbol y caigo con un fuerte golpe. He metido la pata hasta el fondo. Me oyen y vienen rápidamente, encontrándome tumbado en el suelo cubierto de tierra. Me han encontrado. Y ya puedo ver sus miradas, diciéndome que lo voy a pasar mal.

No puedo moverme, tengo demasiado miedo de empeorar las cosas. No, no quiero volver a esto...

Por favor... ¡POR FAVOR, NO!


Ari se despertó con un fuerte grito ahogado. Otra pesadilla. Últimamente eran más frecuentes, ahora que tenía nuevos motivos para estar estresado. Aun así, se suponía que tenía que estar mejor que en aquellos días... ¿Por qué no lo estaba? Bueno, era inútil pensar en eso ahora. Ari se dio cuenta de que aún era de noche, pero se sentía inquieto después de aquella pesadilla, así que no pudo dormir más en toda la noche.

Al llegar la mañana, Ari, Nimb, Cora y Romi paseaban por el pueblo, listos para otro día de clases. Todavía era bastante temprano, ya que estaban acostumbrados a estar un rato de paseo antes de que empezaran las clases, pero Cora siempre llevaba eso al extremo, y ahora tenían demasiado tiempo libre.

¿Sabes? Aunque Asher tenga esa extraña obsesión con los bocatas y no le guste compartirlos a menudo, sigue siendo bastante simpático," dijo Cora. "Ni siquiera sé cómo se las arregla para estar siempre contento, ¡es como si nada le enfadara nunca!"

"S-sí, pero a veces da un poco de miedo…" Nimb mencionó.

"Estás literalmente en el mismo equipo que Mylo y Sanah." Dijo Cora con una sonrisa, arqueando una ceja.

"... Pues también es verdad."

Cora notó a Ari más callado que de costumbre, como si estuviera ensimismado. Le tocó la espalda, atrayendo su mirada. "¿Te preocupa algo, Ari? Hoy pareces... menos épico de lo habitual."

"¿Es por las pesadillas?" Dijo Nimb, atando cabos.

"Yo... Bueno, sí. Aunque no hay de qué preocuparse," respondió Ari.

Cora reflexionó sobre eso por un momento, mientras trataba de agarrar a su hermano pequeño mientras trataba de huir y causar estragos. "Hmmm... Oye, he oído que hay una especie de incienso que ayuda con eso, como que te hace dormir mejor, ¡quizá hasta evite las pesadillas!"

Ari la miró, interesado. "Y... ¿eso dónde lo tienen?"

"Lo he visto alguna vez en la zona comercial, pero no estoy segura de dónde," dijo Cora.

"Ya veo…" Ari pensó entonces en las posibles consecuencias de su siguiente movimiento, pero decidió que no era algo de lo que preocuparse demasiado. "Estooo, vosotros tres seguid sin mí, yo voy a echar un vistazo por ahí a ver si encuentro ese incienso."

"E-espera, puedo ir contigo," dijo Nimb, con un poco de urgencia en la voz.

Ari lo miró con preocupación, pero él ya esperaba esa reacción.

"Creo que me apetece estar a solas por una vez, lo siento Nimb, ¿podrías quedarte con ellos sólo esta vez? Seguro que estarás bien, ¿verdad?"

Nimb quiso replicar, pero decidió respetar su elección. "Yo... bueno, supongo…"

Cora echó el brazo alrededor del cuello de Nimb y sonrió con satisfacción. "¡Está bien, te prometo que no dejaré que te pase nada!"

Nimb entrecerró los ojos, bastante seguro de que, de hecho, iba a dejar que le pasara algo, aunque no hubiera peligro. Ari los dejó con sus cosas y se dirigió a la zona comercial, sin tener ni idea de dónde buscar. Todas las tiendas eran iguales, con comida, ropa, accesorios, semillas y otras cosas. Al final se topó con una tienda de lujo con alfombras de diseños únicos y extraños recipientes coloreados con dibujos a rayas. Entró para echar un vistazo rápido, y encontró un montón de hierbas colocadas en diferentes platos, probablemente para hacer té.

Mientras contemplaba el extraño paisaje, una voz le devolvió a la realidad. "¿Puedo ofrecerte algo?" Ari miró a la fuente de la voz, un Xatu, que era el tendero.

"Oh, eh... Hola, he oído que hay una especie de incienso que ayuda a dormir mejor. ¿Tienes algo así?" Preguntó Ari.

Xatu se quedó en silencio, atrayendo una mirada confusa del Riolu, pero al final se dio la vuelta y entró por la puerta del fondo. Ari esperó un rato, hasta que Xatu volvió con un estuche de madera azul. "Este incienso calmará tu mente. El dulce aroma que desprende es perfecto para los momentos de tensión y te ayudará a relajarte en poco tiempo."

"¡Oh, genial! Entonces... ¿También evita las pesadillas?"

El tendero se detuvo y dio un paso atrás. "Ya veo... Así que por eso lo necesitas", dijo. Xatu cerró los ojos y murmuró para sí mismo antes de hablar otra vez. "Este incienso es útil para dormirse antes, ya que reduce la tensión. Sin embargo, las pesadillas son otra cosa. Tu subconsciente guarda algunos pensamientos en lo más profundo aunque dejes de pensar en ellos durante un tiempo. Y puedo sentir que tu mente se está ahogando en pensamientos en este preciso momento, aunque no pueda leerlos con exactitud."

Ari se estremeció; no esperaba un psicoanálisis de la nada. Intentó recomponerse, al fin y al cabo era de esperar, viniendo de un pokémon psíquico. "Eh... Sí, tienes razón... Bueno, no creo que me lleve el incienso entonces, pero aun así, gracias…" Dijo, con tristeza. Fue a marcharse, pero en ese momento, alguien más entró en la tienda. Mientras la visitante serpiente echaba un vistazo a los extraños productos expuestos, sus ojos se detuvieron en el Riolu.

"¡Hola, eres la amiga de Cora! Ari, ¿verdad?" Dijo Lyla la Seviper.

Ari se quedó con Lyla paseando por la ciudad. Al parecer, ella iba allí normalmente a comprar hierbas para el té, algo que Ari encontró curioso. Lyla estaba pasando su día libre haciendo algunas compras, y sorprendentemente, era capaz de llevar cosas en una bolsa que estaba atada a su cola... espalda... lo que fuera. "Así que pesadillas, ¿eh? Siento oír eso. Yo también las sufro de vez en cuando. Con tanto estrés…"

"¿Estrés? ¿Te preocupa algo?" Preguntó Ari, queriendo cambiar de tema. No es que no le gustara hablar de sus problemas, pero pensar tanto en ellos sólo le hacía sentirse peor.

"Bueno... más o menos. Mi trabajo me quita mucho tiempo, pero está bien, estoy acostumbrada. Además, no es como si tuviera otra opción."

"Oh, eso... suena a marronazo. Lo siento."

"No, no te preocupes por eso, estábamos hablando de ti," dijo Lyla, dejando de mirarle. Por supuesto, era difícil evitar ese tema. "Entonces, ¿de qué van esas pesadillas?"

"Yo... Eh... Nada muy importante, sólo movidas aleatorias que se mezclan sin mucho sentido," dijo Ari, jugueteando con sus sensores del aura. ¿Iba a contárselo todo a alguien que acababa de conocer hacía un día? Incluso si era agradable y fácil hablar con ella, eso sería demasiado para una primera impresión.

"Ya veo... Aun así, las pesadillas no ocurren porque sí. Debe haber algo que te esté afectando también, así que... ¿De qué se trata?"

"Oh, esto... No sé, tal vez el estrés de empezar de nuevo en la academia, estar lejos de casa, tal vez emmmm mis compañeros de clase, quién sabe."

"¿Compañeros de clase? ¿Hay alguien metiéndose contigo?" Preguntó Lyla. Ya estaba acostumbrada a las historias sobre grupos escolares y matones, así que se hacía una idea o dos de lo que le podía estar pasando a Ari.

"¡No, no es eso! O... Bueno, quizá un poco," dijo Ari. Aquel era el segundo psicoanálisis que le hacían en 15 minutos, pero ya no le importaba. "Está Mylo, uno de los hermanos Toxtricity, pero acabó siendo simpático, así que ya no me preocupa. Aunque... sigo sin saber por qué amenazaba a ese tipo el otro día." Lyla ya había oído hablar de él, así que le sorprendió saber esto, pero no interrumpió. "Y luego está Sanah…"

"Un momento," interrumpió Lyla. "¿Te refieres a Sanah... la Zangoose?"

"Eeehhhhh sí, ¿por qué lo preguntas?"

Lyla entrecerró los ojos. "Claro... Déjame adivinar: ¿se está portando como una imbécil contigo?"

Ari parpadeó dos veces. "Sí... Pero sobre todo me lo hace a mí. Con el resto de la clase es simplemente borde, pero para mí es como una batalla mental constante... Intento ser amable, pero a ella se la trae floja."

Lyla suspiró, y luego se tomó un momento para elegir las mejores palabras que usar en ese tipo de situación. No era fácil ser amable cuando alguien no se lo merecía. "Escucha, no soy el tipo de pokémon que le dice a alguien lo que tiene que hacer, pero créeme, estarás mejor si la evitas."

Ari la miró. "¿Eso es por alguna experiencia que tuviste con ella, o por la eterna rivalidad de tu especie con los Zangoose?"

"... Bueno, eso también, pero además la conocía bastante. No me fue bien, créeme," dijo, como perdida en sus recuerdos. Eso era preocupante, pensó Ari, pero antes de que pudiera seguir insistiendo, ella continuó. "En cualquier caso, eres libre de decidir qué hacer, pero ten cuidado con ella. De lo contrario, podrías acabar mal. Y no me refiero a dolor físico."

Al oír eso, el Riolu frunció el ceño. ¿Tan mal pokémon era Sanah? Aunque lo fuera, Ari no podía dejar de sentir que necesitaba arreglar las cosas. "Ya veo... Gracias por el consejo, pero es mi compañera de equipo y no puedo evitarlo. Lo menos que puedo hacer es intentar que esa experiencia sea menos horrible."

"Buah, vaya suerte... Lo siento por ti. Pero bueno, estoy segura de que te las arreglarás de una forma u otra," dijo Lyla, mientras palmeaba suavemente la espalda de Ari con la cola.

"Gracias…" Ari sonrió. Pasaron otro rato agradable hablando, intercambiando algunas historias y consejos sobre cómo sobrevivir a un estilo de vida estresante, hasta que finalmente llegaron a la academia. Los compañeros de Ari no estaban allí, así que se despidió de la Seviper y entró.

Una vez dentro, vio que estaban actualizando los tablones de anuncios. Ahí era donde también ponían avisos sobre pokémon desaparecidos o criminales, ¿no? Aunque aquello no fuera un gremio, estar bien informado era esencial para mantenerse a salvo de cualquier peligro. Ari se acercó instintivamente a los tablones de anuncios para comprobar las novedades. Sus ojos se detuvieron en un cartel y se quedó mirándolo más tiempo del que quería admitir.

Mientras tanto, Nimb se recuperaba del pánico habitual de recorrer los pasillos de la academia cruzándose con innumerables pokémon que no conocía. Él y Cora llegaron a su aula y se quedaron allí parados mientras llegaban otros compañeros.

"¿Ves? No había nada de qué preocuparse," dijo Cora, sonriendo con orgullo. Nimb no estaba hiperventilando tanto, así que eso ya era algo. Aun así, no estaba disfrutando de la experiencia. Estaba haciendo progresos, pero le iba a llevar algún tiempo.

"Lo sé, lo sé, pero…" Nimb se detuvo, al notar que Sanah lo miraba fijamente, con su habitual cara de mala leche. Intentó decir algo, pero lo único que salió de su boca fueron ruidos de pájaro ahogado.

Sanah puso los ojos en blanco y gruñó. "¿Vas a estar así todos los días? Empieza a ponerme de los nervios."

Nimb se encogió, ya que no se esperaba que ella le hablara directamente a él mientras Ari no estuviera cerca. "Yo... u-uhm... lo s-siento…"

"Oye, que hace lo que puede…" Dijo Cora, apoyando a Nimb.

"Sí, sí, da igual", desestimó Sanah, ya dándose la vuelta para ignorar cualquier tipo de conversación que pudiera iniciarse a partir de ese momento.

A medida que llegaban otros estudiantes, aún de pie en medio del aula, Asher el Cyclizar saludó enérgicamente tanto a Cora como a Nimb, esta última un poco incómoda pero devolviéndole el saludo, con una sonrisa tímida. Mylo el Toxtricity inclinó la cabeza hacia Nimb a modo de saludo, y Archen se tensó un momento, pero luego le devolvió el saludo mientras temblaba ligeramente. No era para tanto, pensó. Ya no tenía tanto miedo, parecía que allí nadie iba a hacerle daño, ni a tratarle mal... Bueno, al menos no demasiado.

Sí, estaba bien... ¡Estaba bien! ¡Y sin Ari! Se sentía bien, tal vez un poco nervioso, pero dentro de lo que cabe se las estaba apañando. Después de todo lo que había pasado, era cuestión de tiempo. Todo iba bien. Hasta que… ya no.

Lentamente sintió una presión en el pecho, como si algo comprimiera el aire dentro de sus pulmones. Empezó a respirar más rápido, no había suficiente aire. Jadeaba, como si acabara de correr una maratón, y sus ojos vagaban por toda la habitación. ¿Por qué estaba allí? No debería estarlo, ¡no era seguro! Todo aquello era una terrible decisión. Había peligro por todas partes, peligro, peligro, PELIGRO-

"¡Buenos días a todos!" Dijo Ari al entrar en el aula, sólo para ser rápidamente asaltado por un pájaro ansioso que le agarró del brazo y tembló a su lado. "¿Eh? Nimb, ¿qué pasa?" Ari frotó suavemente la espalda Nimb, pero éste seguía jadeando, intentando recordar cómo hablar. No sabía qué le estaba pasando, pero al menos parecía que se le estaba pasando poco a poco. Muy poco a poco.

"Yo... estaba... no sé…" Su respiración se estaba ralentizando, pero no parecía estar bien en absoluto. Recibió miradas preocupadas de todos los demás, excepto de Sanah, que sólo parecía confundida.

"Mierda, lo siento, no debería haberme ido, pensaba que ibas a estar bien…" Ari frunció el ceño.

"Y lo estaba... Hasta hace un m-momento... No sé qué me pasa…" Nimb moqueó, pero de algún modo consiguió contener las lágrimas.

"No pasa nada, ve paso a paso, ¡no puedes esperar hacer tantos progresos en un par de días!" Ari lo tranquilizó y lo guió hasta su escritorio. Todos seguían mirándolos, pero nadie dijo nada para no empeorar las cosas.

Nimb acabó por calmarse, y tanto él como Ari se fueron a sus asientos. Ari aprovechó la oportunidad para intentar relacionarse con sus compañeros, aunque fuera un poco estresante. Mylo parecía tan espeluznante como siempre, pero en realidad estaba dispuesto a hablar, y Sanah... Estaba allí, por decir algo.

"¿Cómo me has llamado?" Sanah lo fulminó con la mirada.

"Yo sólo... preguntaba cómo os había ido el día…" Dijo Ari, con gotas de sudor resbalándole por la cabeza.

"Bueno," respondió esta vez Mylo, "mi día es tan normal como siempre. ¿Qué más puedo decir? Je…"

"¿Y qué? ¿Esperas que diga algo interesante?" Dijo Sanah. "No estoy aquí para entretenerte, ve a usar a otro como tu payaso personal." La cosa ya no iba demasiado bien, y Nimb se dio cuenta, decidiendo no formar parte de la conversación. Ari, por su parte, empezaba a sentirse desesperado, y se agarró con fuerza a su silla.

"Pero... ¡Esa no es mi intención! Sólo quiero llevarme bien contigo…"

"Oye, Ari," le interrumpió Mylo. "No deberías intentar caerle bien a todo el mundo. Deberías aceptar que eso no siempre es posible." Ari se sonrojó cuando el Toxtricity dijo eso en voz alta, delante de Sanah. Además, no se esperaba otro psicoanálisis, y encima viniendo de Mylo de entre todos los pokémon.

"Eso es patético." Sanah negó con la cabeza, y se giró para ignorar a todo el mundo. Parecía que aquella conversación no iba a llegar a ninguna parte, así que Ari se dio por vencido por el momento.

La clase empezó en cuanto llegó Maia. Tras un rápido discurso para empezar el día, entregó los exámenes corregidos a cada alumno. Hubo algunos murmullos aquí y allá, Asher preguntándole a Velia cómo le había ido, Cora contándole a Kyle su propia nota con orgullo aunque él no le preguntara, Nimb sorprendido por su notable alto con una sonrisa, y Ari...

"Oh," dijo, y luego levantó la vista al darse cuenta de que lo había dicho en voz alta. Maia, desde su propio pupitre, se percató de ello e interrumpió la charla hablando en un tono audible para todos.

"Debo decir que estoy bastante impresionada contigo, Ari, ¡has sacado una nota perfecta! Fuiste el único que acertó las preguntas más difíciles." Ari se sonrojó, y todos los demás se volvieron hacia él.

"Vaya, ¿has sacado un sobresaliente?" Dijo Cora. "No sé por qué me sorprende a estas alturas, ¡pero enhorabuena!"

"Era de esperar, tienes mucha experiencia," añadió Velia la Meowstic. Ari no supo qué decir, así que se limitó a sonreír mientras se frotaba la cabeza incómodo.

Mientras todos seguían hablando de eso, la mayoría no se dio cuenta de que Maia se acercaba a Sanah para dirigirse a ella en privado. Habló en un tono más bajo, pero Ari estaba lo bastante cerca como para oír lo que decía.

"Sanah, debo decir que estoy un poco preocupada por tu nota. Sé que el curso acaba de empezar, pero esta enseñanza requiere al menos un nivel básico de conocimientos, de lo contrario las cosas pueden ponerse muy difíciles para ti…"

Sanah la Zangoose se estremeció ligeramente al oír aquello. Era obvio lo que significaba: había sacado la nota más baja de la clase. Ella no dejó que nadie lo supiera, por supuesto. "Hmmm... Vale." Su expresión no cambió, aunque se crispó ligeramente al decirlo.

Maia apoyó su ala en el hombro de Sanah y habló con tono tranquilizador. "No te preocupes, aún podemos solucionarlo, pero tendrás que darlo todo a partir de ahora, ¿de acuerdo?" Sanah se limitó a evitar mirarla directamente y asintió sin decir palabra.

Cuando Maia volvió a su mesa, Ari se volvió para mirar a la Zangoose, un poco preocupado. Su expresión era la misma de siempre, pero a él le pareció que había algo más. Ari se aseguró de que nadie le miraba, y luego procedió a usar su otro poder chulo aparte del de las perlas. Cerró los ojos e hizo uso de sus poderes de aura; sus sensores se elevaron lentamente a medida que el aura envolvía su cuerpo.

Con los ojos cerrados, pudo concentrarse mejor en lo que sentía a su alrededor. Había alegría, probablemente proveniente de Asher, un poco de estrés, proveniente de Nimb, orgullo, de Velia... Y luego, proveniente de Sanah... Podía sentir ira, desconfianza, fastidio. Pero, sobre todo, podía sentir... desesperanza. Era abrumador; una desventaja del poder de Ari era que cada sentimiento que percibía con su aura se le contagiaba, y ahora él también se sentía horrible. Ari abrió los ojos y miró a Sanah con expresión triste, pero descubrió que ella también lo estaba mirando con una mezcla de confusión y enfado.

"¿Qué coño estabas haciendo?" Le preguntó cabreada.

Ari se estremeció y notó que los demás también lo miraban. Al parecer, la energía azul que envolvía a Ari mientras usaba su aura no era tan difícil de notar. "Yo... Ehhhh sólo estaba…"

"Ari, es de mala educación utilizar tus habilidades para espiar los sentimientos de los demás en plena clase," reprendió Maia.

"Tienes razón, lo siento…" Dijo Ari, mientras bajaba la cabeza avergonzado. Durante el resto de la clase, no pudo deshacerse de esa horrible sensación de antes, y no se atrevía a darse la vuelta y mirar a Sanah directamente, aunque quisiera.

La clase terminó y todos se fueron al patio a pasar el rato durante el recreo. Podían ir a cualquier parte, ya que no era un patio cerrado, pero no sería prudente ir demasiado lejos, ya que podrían llegar tarde a la siguiente clase. Todo el grupo se quedó junto en un rincón, hablando y disfrutando de un rato juntos.

"Bueno, como iba diciendo," dijo Asher, antes de dar un mordisco a su bocadillo. "Mhmhmm ñam ñam. Apuesto a que al final iremos a la mansión abandonada a investigar. He oído todo tipo de rumores sobre ese sitio."

"O incluso el cementerio. Esos sitios dan mal rollo, desde luego…" añadió Kyle el Scrafty.

Nimb empezó a temblar al pensar en eso. Estar en lugares sombríos no era exactamente lo que él buscaba... Y Asher se dio cuenta. "¡Eh, no te preocupes, estaremos bien!" Dijo.

"Bueno... supongo…" Respondió Nimb, pero su cara mostraba que no se sentía mejor. Y para empeorar las cosas, estaba salivando al ver el bocadillo de Asher. Su estómago rugió ruidosamente, y todos se volvieron hacia él. "Ehhh... L-lo siento."

Asher se sintió mal, después de asustar al Archen con todo el asunto de la mansión abandonada, así que miró su bocadillo, luego a Nimb, luego otra vez al bocadillo. Suspiró, partió el bocadillo en dos y le ofreció una mitad a su compañero, con muchas dudas. "Eh... ¿quieressss un poco?" Dijo, cerrando los ojos.

Nimb se animó de inmediato y asintió rápidamente. Asher observó sorprendido cómo devoraba la comida en cuestión de segundos; de repente, Nimb parecía más feliz que nunca. El Cyclizar se sintió mejor por la pérdida de su preciado bocadillo al ver la cara de su compañero.

"Oye, ¿cómo es que nunca compartes tu bocata conmigo pero lo has hecho enseguida con él?" Se quejó Cora.

"¿Eh? Oh, uhmmmm parecía tan triste, y pensé que... Ups." Asher temía por su vida mientras la Brionne exigía respuestas.

Mientras tanto, Ari volvía a perderse en sus pensamientos, sin prestar mucha atención a la discusión. ¿Por qué estaba tan obsesionado con caerle a Sanah? ¿Por qué necesitaba caerle bien a alguien tan cruel? No tenía ningún sentido, y aun así, es lo que estaba pasando. Mientras pensaba en todo eso, se dio cuenta de que Sanah no estaba cerca.

"Chicos, ¿a dónde ha ido Sanah?" Preguntó Ari.

Mylo, desde el banco en el que estaba sentado, se volvió hacia él. "La he visto entrar al edificio hace un par de minutos. Un poco raro, la verdad."

"Oh... creo que voy a ir a ver cómo está," dijo Ari, mientras empezaba a moverse. "Volveré muy pronto, así que no te preocupes, Nimb. Te lo prometo." Nimb decidió confiar en su palabra, después de todo, no podía perderse demasiado tiempo dentro de un edificio.

"Ten cuidado, podría matarte... Je," dijo Mylo.

Ari le sonrió tímidamente, pero no se detuvo. Entró y buscó a la Zangoose, un poco indeciso por los posibles insultos que iba a recibir de ella. Pero tenía que hacerlo. Los pasillos estaban casi vacíos; todos los demás pokémon estaban en el patio, así que no sería difícil encontrarla. Pero no estaba por ninguna parte. Buscó por todos los pasillos principales sin resultado. Qué raro...

Finalmente, Ari llegó a una parte apartada del edificio y oyó un ruido metálico, como de un objeto cayendo al suelo. Lo oyó provenir de una habitación cerrada, que resultó ser el almacén. Tras un momento de duda, Ari abrió la puerta lentamente, sin hacer ruido, y entró en la habitación. Era bastante grande, probablemente solía ser un aula que dejó de usarse, con muchas estanterías metálicas y un montón de productos de limpieza.

Cerró la puerta tras de sí y avanzó. Había una pequeña ventana al fondo, pero no era suficiente para iluminar toda la habitación. Ari oyó entonces un resoplido procedente del otro lado de la habitación, pero no había luz suficiente para ver lo que había allí, así que se acercó. Allí, encontró a... Sanah. Y estaba llorando.

"¿S-Sanah?" Ari dijo. Eso sobresaltó a la Zangoose, que rápidamente se volvió hacia él con una mezcla de rabia y horror.

"¿Qué? ¿Qué haces aquí?" Dijo, mientras intentaba secarse rápidamente las lágrimas.

Ari se acercó lentamente. "Estaba... preocupado, así que he venido a ver cómo estabas y... ¡Lo siento mucho!"

"¡No me importa, déjame en paz!" Se dio la vuelta y siguió sollozando, pero el Riolu no se fue. No se lo esperaba, y menos viniendo de alguien con tal carácter.

"Pero... De verdad, siento lo de antes, no debí leer tus emociones, pero estaba preocupado porque escuché tu conversación con Maia y ehhh... ¡Estoy seguro de que lo superarás! Puedo ayudarte, si tan solo…"

"¡Cállate! ¿Qué sabrás tú? No tienes ni idea de nada!" Gritó Sanah. "No importa cuánto lo intente, no importa qué jodida educación reciba, ¡es completamente inútil! SOY inútil."

¡Esa era su oportunidad! Podía tranquilizarla y hacerla sentir mejor para caerle bien. Eso era lo que necesitaba, estaba seguro. Pero... ¿Por qué estaba pensando en eso ahora?

"Oye, no te agobies. Entiendo que te sientas perdida, pero el curso acaba de empezar, ¡date una oportunidad!"

"¿Por qué iba a hacerlo? ¿Porque TÚ me lo dices? No me hagas reír. Sólo quieres sentirte mejor contigo mismo por ayudarme, eso es lo que hacéis todos. Todos queréis sentiros por encima de los demás, ¿y para qué?" Dijo entre sollozos. "¿Y tú, precisamente? Eres el más listo de la clase, y eso hace que te odie aún más. No quiero que nadie me recuerde que soy la peor alumna, ya lo sabía. Por algo tengo la peor nota."

Sí, esa era su oportunidad. Podía tranquilizarla... Podía hacerlo. Podía decirle lo que necesitara para caerle bien. Eso es lo que quería. Y podría arreglarlo fácilmente y caerle bien a todo el mundo. Pero...

"Copié."

Eran una palabra simple, dicha sin pensar mucho, pero podía sentir el peso que conllevaba. No estaba seguro de por qué lo había dicho.

"¿...Qué?" Dijo Sanah, levantando lentamente la cabeza para mirarle, con los ojos muy abiertos.

"Yo... copié en el examen. No sabía la mayoría de las respuestas, así que las copié de Cora y Nimb. Si no, habría sacado la peor nota de la clase. Así que… hice trampa." Mientras decía eso, podía sentir cómo Sanah se enfadaba cada vez más, pero continuó. "¡Pensé... que necesitaba que todos pensaran que soy mejor que ellos! Por… por eso lo hice.

Sanah lo miró fijamente, sin pestañear, procesando lo que acababa de oír. Ella no era la peor, después de todo. Y, sin embargo, aquel Riolu…

Sanah se levantó lentamente mientras su rostro pasaba por todo tipo de emociones al mismo tiempo, pero al final, parecía más enfadada que nunca.

"¿Tú… COPIASTE?» Gritó Sanah. "¿Y me has hecho creer que soy la peor?"

Ari empezó a dar unos pasos hacia atrás, temiendo la tormenta que se avecinaba. "Sí... más o menos. Lo siento."

"¡Tú... pedazo de...!" Empezó ella, pero decidió expresar lo que quería decir lanzándole cosas de las estanterías. El Riolu se llevó un golpe en la cabeza con algún bote de pintura, pero consiguió esquivar el resto de objetos lanzados.

"¡Eh, eh, para! ¡Que eso duele!" Suplicó.

"¡CÁLLATE! ¡TE ODIO!"

Mientras ella continuaba su ataque, Ari entró en pánico y corrió hacia la puerta, abandonando el almacén para salvar su vida. Consiguió escapar, pero con un chichón en la frente como recuerdo de aquella maravillosa conversación. Sanah se quedó allí, jadeando, pero calmándose poco a poco, mientras organizaba sus pensamientos ahora que volvía a estar sola. Se sentía un poco mejor. Pero ese Riolu... iba a pagar por todo.


El recreo había terminado y todos volvieron a sus respectivas aulas. Ari no quería hablar de lo ocurrido con Sanah, así que todos decidieron no insistir en ese asunto. Los investigadores entraron esta vez en un aula diferente, ya que iban a empezar una nueva asignatura: tecnología.

El aula era muy diferente al lugar habitual de aprendizaje, ya que parecía más bien un taller, con grandes mesas en el centro y una gran variedad de herramientas esparcidas por el lugar, algunas sobre las mesas, otras en el suelo. Entre todo aquel desorden, una Ampharos con gafas de protección trabajaba en una especie de aparato de color grisáceo y botones dorados, incluyendo una pantalla en el centro. Parecía muy concentrada en la tarea, tanto que ni siquiera se percató de la llegada de los alumnos. En cuanto Velia tosió sonoramente, la Ampharos dio un respingo de sorpresa y se volvió hacia ellos.

"¡Oh! Uhm, esperad un segundo, ¡casi estoy terminando esto!" Y volvió a su trabajo, mientras los alumnos la miraban incrédulos. La Ampharos seguía murmurando para sí misma mientras hacía algunos retoques en el aparato, hasta que de repente saltó con expresión emocionada mientras gritaba "¡eureka!" Nimb se sobresaltó y se escondió detrás de Ari. La Ampharos se levantó las gafas y se volvió hacia los demás. "Oh, lo siento, estaba trabajando en una nueva función para el Gholdevice, ¡y ya está terminada! Ya podemos empezar nuestra clase."

"¿Eres nuestra profesora?" Preguntó Cora, mientras recorría la sala, impresionada por todas las herramientas y la maquinaria.

"¡Sí! Me llamo Saga, y soy la profesora de tecnología," dijo, rebotando un poco de emoción, con las gafas protectoras cayéndole de nuevo a la cara. "También seré la que os ayude con algunas investigaciones. Y eso nos lleva al primer tema de esta asignatura: ¡el Gholdevice!"

"¿El... Gol qué?" Dijo Asher.

"El Gholdevice," explicó Velia, volviéndose hacia él.

"No no, Gholdevice, tienes que añadir la marca registrada," corrigió Saga la Ampharos, y todos se quedaron boquiabiertos. "Bueno, como iba a decir, este dispositivo (inventado por mí) será clave para vuestras investigaciones, ya que contiene múltiples funciones que aprovechan poderosas habilidades de diferentes pokémon, especialmente de tipo psíquico. ¡Cada uno de vosotros tendrá acceso a uno de ellos! Y eso significa que tendré que fabricar muchos más... Maldita sea, no voy a dormir en un tiempo, je…" Todos miraron preocupados a su profesora.

La tecnología estaba avanzando mucho en los últimos años, y combinándola con los poderes de los pokémon, podía crear maravillas inimaginables. Eran pocos los pokémon que realmente sabían cómo funcionaba esta tecnología, y menos aún los que sabían cómo crearla, por lo que no era algo común ver inventos como ese siendo utilizados en la vida cotidiana, sino que se usaba sobre todo en instituciones avanzadas. Aun así, era curioso de ver.

Una vez que todos estuvieron sentados, comenzó la explicación. "El Gholdevice será vuestra principal herramienta para investigar cualquier tipo de crimen o misterio, ya que tiene varias funciones que podrían facilitar las cosas. Para empezar, está esto." Hizo una demostración pulsando un botón que al instante invocó una luz púrpura de la pequeña esfera del extremo. "La llamo luz ultravioleta. Te permite ver huellas o rastros de pelaje, escamas o plumas dejados por cualquier pokémon en cualquier objeto o suelo." Saga apuntó entonces la luz hacia una de las mesas. Había algunas manchas brillantes en la mesa que sugerían que alguien había tocado eso antes, probablemente la Ampharos.

"¡Oooohhhh!" Dijeron algunos alumnos al unísono. Era la primera vez que veían ese tipo de tecnología.

"Además," continuó Saga, "también podéis usar esto como linterna." Pulsó otro botón y la luz se volvió blanca. Entregó el aparato a los alumnos, que se lo pasaban de mano en mano para verlo de cerca.

"Eh, ¿para qué es este botón?" Dijo Asher, y lo pulsó antes de que su profesora pudiera responder. Una luz holográfica apareció frente a él, apuntando a Kyle el Scrafty, moviéndose verticalmente. Kyle no se movió ni un milímetro; si estaba sorprendido no lo demostró. Tras un breve instante, la luz se desvaneció, y una imagen se mostró en la pantalla. Era... "¡Ah, Kyle, estás aquí también! No te preocupes, ¡te sacaré de ahí!"

Saga tomó rápidamente el aparato antes de que el Cyclizar pudiera destrozarlo. "¡Eso no será necesario! Es sólo una imagen... ¡Has usado la función de escaneo, que te permite generar una imagen de cualquier cosa que escanees con él, así que puedes guardarla para más tarde! Es muy útil para guardar pruebas, ¿a que sí?"

A Nimb le brillaban los ojos, olvidándose por un momento de su ansiedad. Estaba bastante impresionado por la magia del Gholdevice, incluso si se suponía que era pura ciencia. Al ver las caras de todos, la profesora decidió que era el momento de mostrar la nueva función que acababa de añadir. Se hizo a un lado y buscó un objeto, mientras los alumnos se quedaban mirando confundidos.

"Bien, aquí tenéis otra cosa que podéis hacer, mirad esto," dijo Saga la Ampharos. Mientras pulsaba un botón apuntando hacia un destornillador, se pudo ver un rastro de energía moviéndose a su alrededor. Parecía un extraño humo que se movía erráticamente, permaneciendo siempre cerca de la mesa.

"¿Qué demonios? ¿Es una especie de fantasma?" Preguntó Sanah, estremeciéndose ligeramente.

"Es como... ¡Una energía que sale del destornillador!" Dijo Ari.

Sanah le hizo una mueca de desprecio. "¿Te he preguntado, subnormal?" Eso hizo que Ari se pusiera rígido, recordando de repente que la tensión entre ellos había empeorado.

"¡Eh, eh, nada de insultos en mi clase!" Intervino Saga. "Cálmate, te lo explicaré. Esto es el rayo cinético, te permite ver la energía cinética que ha dejado un objeto, o incluso un pokémon, que se ha movido en las últimas horas. Así que, sí, puedes ver la trayectoria que ha seguido hasta el presente."

"Entonces... ¿Es como ver el pasado, pero sólo de un objeto o pokémon?" Dijo Mylo.

"¡Bingo!"

"Woaaaah, ¡qué guay!" Dijo Asher.

"Definitivamente, esto nos llevará a desentrañar los mayores misterios de nuestro mundo, y nos allanará el camino hacia la fama y la grandeza," añadió Velia, posando con las manos en la cintura, dramáticamente. Kyle retrocedió dos pasos, sin mostrar en su rostro la vergüenza que sentía.

"¡Bueno, y esa es la principal función del Gholdevice! Interesante, ¿eh? Pero también hay más cosas que puedes hacer con él. Lo programé para que se pueda usar para comunicarse con otros, ¡no importa lo lejos que estén!"

Saga explicó la mandatoria función de teléfono a una emocionada clase, respondiendo a todo tipo de estúpidas preguntas sobre magia e invocaciones demoníacas mientras hacía una demostración del uso de dos dispositivos diferentes al mismo tiempo, mostrando cómo ambos estaban conectados y podían utilizarse para enviar mensajes. ¡Realmente útil para las investigaciones! Sería una pena que se utilizaran para otras cosas no relacionadas con eso, ¿verdad?

Además, el aparato también podía utilizarse para grabar sonidos. Había de todo, y los alumnos se quedaron sin palabras. ¿Cómo algo tan pequeño podía hacer tantas cosas? Y, encima, ¡cosas que sólo unos pocos pokémon especiales podían hacer! ¡La tecnología es increíble!

Cuando terminaron todas las explicaciones y no hubo más preguntas, alguien más entró en el aula. "¡Aquí estás!" Dijo Saga. "¡Gente, este es Louis, el profesor de ciencias!"

Era un Reuniclus. Saludó a los alumnos y luego se aclaró la garganta y habló con voz ronca pero aguda. "Encantado de conoceros. El caso es que, aparte de ser profesor, también soy un científico que ayuda a los investigadores con los casos, analizando muestras y estudiando los resultados. Saga y yo trabajamos juntos en este tipo de cosas, ¡así que nos veréis mucho a los dos en vuestras investigaciones!"

"¡Sí! Podréis enviarnos todo lo que iluminéis con la luz del escáner para que podamos analizarlo. Así que tenlo en cuenta." La oveja eléctrica volvía a botar de emoción, algo que resultaba gracioso para los alumnos.

"Claro, porque mañana tendréis vuestra primera investigación," dijo Luis el Reuniclus.

"... ¿Qué?" Todos preguntaron al unísono.


La clase de tecnología terminó, y todos se dirigieron a su último reto del día mientras pensaban en el hecho de que la primera investigación se avecinaba. Esta vez, estaban en una especie de sala parecida a un dojo; era bastante grande y tenía unos cuantos sacos de boxeo y maniquíes de entrenamiento, y el suelo estaba cubierto de colchonetas blandas.

"Oh no. ¿Esto significa...?" Dijo Nimb, ya temiendo lo que estaba por venir.

"Ah, ¿no te lo dije? Ups, lo siento," Ari sonrió tímidamente, apoyando su pata en el hombro de Nimb. "Sí, clase de combate. Ya sabes, para defensa personal y esas movidas, jaja. Nunca se sabe."

Nimb se volvió hacia el Riolu, con una mezcla de enfado y miedo. "¡Pero si me dijiste que no necesitaríamos luchar si nos convertíamos en investigadores!"

"Lo sé, lo siento... Pero esto no es lo habitual. Lo de tener que luchar no será frecuente, es sólo en caso de que se líe en plan bestia y... ya sabes... algún criminal trate de matarnos."

Eso no le hizo sentirse mejor. Con suerte no sería tan malo, ya que no tenían clase de combate todos los días. Fue sacado de sus pensamientos cuando un pokémon cefalópodo azul entró por una puerta lateral, saludando a los alumnos.

«Bienvenidos a todos. Soy Reko y seré vuestro maestro de batalla», dijo el Grapploct. Tenía múltiples cicatrices alrededor del cuerpo, recuerdos de quién sabe en cuántas duras batallas había estado. Los alumnos quedaron impresionados por su imponente presencia, pensando que lo pasarían mal si alguna vez tuvieran que luchar contra él. «Como sabéis, las investigaciones no implican necesariamente combatir, pero debéis ser al menos lo suficientemente fuertes como para defenderos bla bla bla ya sabéis el resto. Empecemos," y luego señaló a Velia y Mylo. "Vosotros dos, venid aquí."

Y con eso, la clase había comenzado. Reko el Grapploct les indicó que hicieran una pequeña demostración de sus movimientos en un combate amistoso uno contra uno, mientras todos los demás observaban. Reko les pidió que intentaran esquivar los ataques del rival, pero era bastante difícil cuando Mylo conocía el movimiento 'amplificador'. En cuanto deslizó los dedos sobre los órganos de su pecho, una onda sonora extremadamente fuerte salió de él, creando chispas en un amplio radio de acción.

Por suerte para Velia, fue lo bastante rápida como para apartarse y taparse los oídos. No perdió el tiempo para atacar con un rayo psíquico que fue lanzado directamente al Toxtricity, pero él no se inmutó, ya que se limitó a agacharse para evitar el rayo, que impactó en la pared. Toda la habitación estaba hecha para resistir ataques fuertes, así que la pared no sufrió ningún daño.

Siguieron atacando y esquivando durante unos minutos más, hasta que el profesor quedó satisfecho con la demostración, ya que ninguno de los alumnos fue alcanzado. "Mirad, ésa podría ser perfectamente vuestra estrategia principal cuando os enfrentéis a un oponente fuerte. Es importante ser capaz de aguantar los ataques del enemigo, pero también es importante ser lo bastante rápido para esquivarlos. Si no te golpean, no perderás. Tenedlo en cuenta y no os enfrentéis a enemigos con los que no tengáis posibilidades."

A Nimb le gustó eso. Cuando vio al profesor de combate, esperaba a un tipo duro al que sólo le importara la fuerza bruta, pero esto era mucho más sensato. Tal vez no sería tan malo, pero aún así tenía que luchar... Sólo esperaba no ser el siguiente.

Entonces llamó a los siguientes voluntarios, que, de hecho, no se ofrecieron voluntarios para eso. "¡Siguientes! Vosotros dos, haced lo mismo."

Estaba señalando a Ari y Sanah. Ari se encogió; no podía creer su mala suerte. Miró a la Zangoose y recibió una mirada desagradable, antes de que se acercara al campo de batalla sin dudarlo. Ari suspiró. Iba a morir. Nimb también sintió esa tensión, aunque no fuera él quien iba a luchar, y quiso sujetar el brazo de Ari para evitar que entrara, pero era inevitable.

Ari se dirigió al campo de batalla y se quedó allí, frente a Sanah. Debería ser fácil, sólo tenía que evitar que le dieran. El problema era... que ella parecía que iba a disfrutar con esto, y no lo veía solo como un combate amistoso. Tras unos segundos de incómodo silencio, la Zangoose cargó hacia delante e intentó dar un zarpazo con sus garras, que Ari esquivó rápidamente saltando hacia un lado. Ella se quejó y lanzó varios tajos más, pero Ari siguió saltando y rodando para evitar el daño. De repente tropezó y cayó, viendo con horror cómo Sanah aprovechaba su oportunidad para asestarle otro zarpazo, sus garras brillando ahora con una energía verdosa, dirigiendo un cortefuria hacia Ari. Ari formó rápidamente una barrera protectora y bloqueó el golpe, poniéndose rápidamente en pie y distanciándose de ella.

Sanah frunció el ceño. "¿Por qué no atacas?" Dijo, mientras afilaba sus garras.

"No... no lo sé…" Ari ni siquiera podía intentar luchar contra ella, estaba demasiado nervioso y temía que herirla empeorara las cosas entre ellos. A ella, en cambio, no le importaba en absoluto. Mientras Ari estaba distraído con sus propios pensamientos, de repente fue golpeado por Sanah, que se vio envuelta por la energía oscura del movimiento 'persecución'. Ari impactó contra la pared con un gemido, inesperadamente herido. Los movimientos de tipo siniestro no deberían hacerle tanto daño, qué raro…

Antes de que pudiera reaccionar, la Zangoose estaba sobre él, y lo acuchilló en la cara con toda su furia. Y luego lo hizo de nuevo. Y otra vez. Ari no pudo hacer nada, como aquella vez en la Arboleda del Eco, cuando fue atacado por un Corvisquire. Aun así, esta vez fue diferente... Empezó a temblar, estaba tan asustado que no podía hacer nada. Se hizo un bola y se protegió con los brazos, sin pensar con claridad. Se sentía más débil con cada tajo, sus ojos se cerraban al darse por vencido, pero antes de desmayarse, Reko agarró a Sanah y la levantó en el aire, alejándola del dolorido Riolu.

"¡Ya basta! He dicho que era solo una demostración, ¡sólo tenías que golpear a tu rival una vez! ¿Estás loca?" Le recriminó Reko.

"Se me había olvidado, supongo," dijo Sanah, apartando la mirada con molestia.

Todos los demás miraban horrorizados lo que ocurría; Ari no se dio cuenta de que Nimb gritaba desconsolado mientras lo golpeaban. Cora se limitó a sujetar el brazo de Nimb al sentir que él también estaba a punto de desmayarse, pero estaba tan aterrorizada como él. Mientras el Grapploct ayudaba a Ari, Sanah se limitó a volver a donde todos los demás miraban, sin decir una palabra. Kyle, que estaba más cerca de Sanah, seguía mirándola directamente con expresión impasible, y no la cambió ni siquiera cuando ella se dio cuenta y le devolvió la mirada, hasta que decidió ignorarlo. Mylo, sin embargo, pasó desapercibido mientras la miraba también con una mirada indescifrable.

"¿Estás bien?" Preguntó Reko.

Ari se limitó a intentar mantenerse en pie mientras apretaba con la pata el arañazo más grande que tenía en la cara, intentando recordar cómo hablar. Se limitó a asentir. Al menos no estaba muerto, pero desde luego la cosa no iba bien. Había intentado ser amable con ella, tenía tantas ganas de ayudarla, pero metió la pata hasta el fondo y ahora ella lo quería muerto. Quería irse, volver al bosque y ser capturado por el Armarouge, tal vez eso no dolería tanto. No quería seguir soportando eso, pero tenía que hacerlo por Nimb.

El enfermero de la academia, un Audino, se apresuró a atender las heridas de Ari mientras la clase continuaba, con Reko repasando algunos consejos sobre estrategias básicas a la hora de enfrentarse a un oponente contra el que no tendrían posibilidades. Esquivar no siempre funcionaba, así que tenían que confiar en los objetos y en el trabajo en equipo. Finalmente, la clase había terminado, y el Grapploct fue a echarle otra bronca a Sanah por su comportamiento de antes, mientras los demás iban a ver cómo se encontraba Ari, que estaba sentado en un banco mientras observaba la clase.

"¿Te encuentras mejor?" Preguntó Nimb.

"¿Eh? Ah, sí, no te preocupes. Sólo me ha pillado desprevenido, pero no ha sido nada grave," contestó Ari.

"Aunque así fuera," añadió Velia la Meowstic, "no te estabas defendiendo. ¿En qué estabas pensando?"

"Es que... No es tan fácil, ¿sabes? Me entró el pánico..."

"Parece que no quieres hacer daño a los demás," adivinó Kyle. Hubo un momento de silencio, todos mirando al Scrafty, y luego al Riolu de nuevo. Ari abrió la boca para hablar, pero no salió nada. Nimb frunció el ceño; sabía lo que se sentía.

"Ari, estabas temblando mucho, pensé que a estas alturas ya habrías combatido mucho, así que ¿por qué...?" Empezó Cora.

"No le presionemos más, ¿vale?" Ayudó Mylo. Ari sonrió, contento de que dispersara la atención.

En medio del alboroto, el Audino entró de nuevo en el dojo, con aspecto realmente nervioso, y se acercó rápidamente al profesor de combate. "¡Reko, hay una emergencia!"

"¿Hm? ¿Qué pasa?"

"¡Han visto un pokémon feral cerca de la academia!"

Hubo un grito ahogado colectivo. ¿Un pokémon feral allí? Nunca se les había visto fuera de un territorio misterioso... ¿Cómo era posible?

"No puede ser... ¿Estás seguro?"

Audino asintió. "Necesitamos tu ayuda, es bastante peligroso y tú eres el profesor más fuerte aquí, además, el feral es de tipo normal. Los demás ya están intentando controlar la situación, pero no quieren llamar a nadie más, de lo contrario los alumnos podrían enterarse y cundiría el pánico." En cuanto la enfermera dijo eso, se giró y vio a toda la clase mirándoles, estremeciéndose al darse cuenta de que era demasiado tarde para secretos.

"Vale, vámonos ya," dijo Reko, y se volvió hacia los atónitos alumnos. "Se acabó la clase por hoy, ya nos veremos la semana que viene. Suerte con vuestra investigación mañana." Y con eso, se fue con el Audino, dejando a todos ahí, inmóviles.

Nimb se estremeció. Pensaba que en Ciudad Bismuto podría estar a salvo de Armarouge. Nunca pasaba nada malo allí, o eso pensaba. Pero ahora también había pokémon ferales donde no debían estar. Ya no estaba a salvo.


Bueno, eso no ha salido muy bien. Originalmente planeé que este capítulo fuera más largo y abordara algunos temas más, pero le he metido muchas cosas para tener algo de worldbuilding y además quería mostrar más sobre las clases y el Gholdevice™, así que decidí guardar algunas cosas para el próximo capítulo, que de antemano, voy a decir que es mi capítulo favorito hasta este punto.

En el próximo capítulo: ¡toda la clase visita una mansión encantada para resolver su primer misterio!