Las Villanas de Saint Michael's

Capítulo 2 – ¿Soy la villana?

Habitación de Kurara

Después de que terminaran las clases, regreso a casa donde me encierro en mi habitación y saco un cuaderno para anotar recapitular todo lo que me ha pasado en este día.

– Bien ¿Por donde comienzo?

Mi nombre es Kurara Inatori, soy una estudiante de segundo año en el anexo de secundaria de Saint Michael's y por alguna razón que aún no entiendo, desperté en el universo yuri de los pétalos que tanto amo.

Para cualquier otra chica lesbiana como yo esto podría ser un sueño hecho realidad, excepto porque acabo de descubrir que en este universo, soy la villana de Saint Michael's. Específicamente de la pareja del juego más reciente de la saga "A Pair of Stranger" donde la pareja protagonista, Saki y Sakura, debe enfrentarse a la temible bully que las molesta e intenta impedir su amor, o sea sé yo.

– Pero yo ya no soy esa villana. Yo… no quiero ser ella.

Me desanimo al decir eso último, ya que recuerdo lo que viví este día.


Flashback – Aquel día en la escuela

Al llegar a mi salón de clases intenté platicar y llevarme bien con todas, demostrarles que no soy la villana que todas creen soy.

– ¡Buen día, chicas! ¿Cómo están?

– Grrr...

Todas me miran con miedo y repudio descubriendo así que no solo soy la chica más temida y repudiada de la escuela, sino que además todas en el salón me odian y temen en secreto.

– No le hagas caso, Kurara. Ven, vamos a nuestros asientos.

– S-Sí, seguro.

Resulta que a lo largo de mi vida escolar, me he hecho una larga reputación de ser una bully por excelencia, quien siempre se sale con la suya y puede hacer lo que se le de la gana cuando quiera, gracias a la influencia y riqueza de mi familia.

Básicamente soy una chica intocable además de rica y bella, por lo que nadie puede hablar en mi contra ni negarme cualquier capricho que tenga.

Esto ha hecho que me gane muchas enemigas, excepto por Eiko e Ikue quienes han sido mis mejores amigas toda la vida y me han apoyado y acompañado en cada una de las maldades a lo largo de mi joven vida.

Lo peor de todo esto es que gracias al sueño que tuve esta mañana, he descubierto cual será mi final en esta historia.

Básicamente después de haber molestado a Saki y a Sakura durante todo el semestre, utilizando la fortuna e influencia de mi familia para separarlas, termino siendo expulsada de la escuela por mis acciones y nunca más se vuelve a saber de mí.

– ¡Pero yo no quiero ser expulsada! Si me expulsan, jamás podré ver la primera cita entre Nanami y Yuuna, o la sesión de fotos de Sara, o el evento de navidad en el que Risa y Miya se hacen novias. Si juego bien mis cartas y logro quedarme hasta el próximo año, incluso podría asistir al resort de verano al que van todas las mejores parejas en sus trajes de baño y presenciar el momento en que Rikka se declara a Sayuki. ¡Kyaaaa! Que hermoso sería eso.

Pero no conseguiré ver nada de eso si me expulsan. Tengo que evitar que me expulsen, pero ¿Cómo? ¿Realmente puedo romper mi destino? Y si lo hago ¿Qué consecuencias tendría?

Me recuesto en la silla donde estoy sentada y mirando hacia el techo me digo.

– En todo caso, lo primero que debería hacer sería alejarme lo más posible de Saki y de Sakura y no interponerme para nada en su relación cuando suceda.

Aunque a decir verdad, de ser posible me encantaría también poderme llevarme bien con ellas, incluso llegar a ser su amiga si me es posible. Sin embargo, también es cierto que quizás entre menos contacto tenga con ellas, menores serán las probabilidades de que me expulsen por tratar de separarlas. No quisiera que me expulsaran sólo por llevarme bien con ellas, ni siquiera por accidente.

– Sí, lo mejor será que me aleje de ellas.

Afortunadamente, el día de hoy no me había encontrado ni con Sakura ni con Saki en todo el día.

Solamente hubo un momento en el que creí habérmela encontrado.


Flashback – Aquel día en la escuela

Fue cuando fui a uno de los salones de mi mismo año para ver qué es lo que las demás fuera de mi salón pensaban de mí y me topé con una chica pequeña de mi mismo año, aunque de salón diferente.

De cabello castaño y corto, amarrado por un pequeño moño negro detrás de su cabeza, de ojos color grisáceos con toques celeste y de lentes color verde de secretaria, aquella chica por alguna razón me recordó bastante a Saki cuando la vi, aunque son bastante diferentes.

– Disculpa ¿buscas algo? – me pregunta aquella chica cuando me ve.

No entiendo aún por que las confundí ¿Quizás sea porque ambas tienen la misma altura? Aunque Saki tiene el cabello color blanco y largo, de ojos color amarillo ámbar y siempre lleva con ella un suéter grande que le cubre hasta las manos.

Sin embargo, esta chica de cabello castaño y corto me recordaba a ella ¿Por qué será?

– Oye, te estoy hablando.

– ¿Uh?

– Te pregunté si buscabas algo, porque si no es así, te voy a pedir muy cordialmente que te retires por favor. Nadie en mi salón queremos tener ningún problema contigo, buscapleitos.

– ¿Eh? Pero yo no…

– Que tengas un buen día.

Esta a punto de cerrarme la puerta, cuando la detengo.

– No tan rápido.

– ¡UH!

Al ver que detengo la puerta, todas en el salón tiemblan e incluso veo un poco de miedo en los ojos de aquella chica, quien a pesar del miedo que tiene se mantiene firme sin soltar la puerta ni despegarme la vista de mis ojos con tal de defender a sus compañeras.

Al ver esta escena, no puedo evitar sentirme un poco mal viendo la reacción de todas ante mi acto, y para que vean que no soy mala, le pregunto cordialmente.

– Discúlpame que detuviera la puerta de esta manera, pero no quería irme sin preguntar ¿Cuál es tu nombre?

– ¿Mi nombre? ¿Para que quieres saberlo? – me pregunta aún desconfiada.

– Es solo que me recuerdas a alguien que conozco.

Aún mirándome desconfiada, ve que no tengo ninguna mala intención en mis ojos y me responde.

– Mi nombre es Maki Tozawa. Yo… no quiero tener ningún problema contigo.

– Maki-San…

– Así que a menos que tengas algo que hablar conmigo, hemos terminado aquí. Que tengas un buen día.

– ¡Espera! Yo…

Maki me cierra la puerta, dejando muy clara su posición respecto a mí.


Flashback – Patio de Saint Michael's

Más tarde después de hablarlo con mis amigas, descubrí que aquella chica con la que hablé es la vice presidenta del consejo estudiantil de secundaria donde al parecer, Sayuki Shirakawa es la presidenta.

– ¡¿EH?! ¿Sayuki Shirakawa? ¡¿Es en serio?!

Pregunto emocionada al enterarme de que una de las chicas de las mejores parejas esta en la secundaria.

"¡Pero Claro! Tiene todo el sentido del mundo" pienso para mis adentros. "Para este punto de la historia, todavía falta un año para que Sayuki se gradúe de la secundaria e ingrese a la preparatoria donde conocerá y se enamorará de Rikka".

"Lástima que Rikka ahora mismo este estudiando en otra secundaria. Todavía falta 1 año para que ella llegue a Saint Michael's, conozca a Sayuki y luego..."

Mientras estoy emocionada perdida en mis pensamientos, mis amigas malinterpretan mi sorpresa y me preguntan.

– Así es ¿Por qué te sorprende tanto? Acaso ella ¿Te estaba molestando? – me pregunta Eiko como una mamá protectora.

– ¿Eh? ¡No! Ella no…

– ¡Esa maldita vice presidenta! ¿Se cree inalcanzable solamente porque tiene a la presidenta estudiantil de su lado? Bueno, con presidenta o no, si te está molestando le voy a dar una lección que…

– ¡No puedes! – intercedo de inmediato – Quiero decir… que si le hacemos algo, tendremos que hacerlo con mucho cuidado. Podríamos meternos en graves problemas si la molestamos directamente.

– Mmmh… bueno, si no te esta molestando, supongo que entonces no hay razón para molestarla – comenta Eiko ya más tranquila – Aunque igual, no me gustó nada la manera en que dijiste que te trató aquella chica Maki ¿Quién se cree que es? ¿Acaso no sabe quién eres?

– De hecho, me pareció que ella sabía exactamente quien era.

No puedo dejar de pensar en la mirada que me dirigió, tratando de proteger a sus compañeras de mí como si yo fuera una depredadora. Una villana.

Al ver la mirada triste que tengo en el rostro, Eiko me toma de las manos y me comenta.

– Hey, escúchame, no permitiremos que esa chica se salga con la suya y te hable de esa manera. Eres nuestra amiga. Le enseñaremos que si se mete con una, se mete con todas.

– Eiko…

Ikue sonríe y mirándome a los ojos, también me dice con una sonrisa.

– ¿Qué dices, Kurara-chan? ¿Quieres darle una lección a esa cuatro ojos?

Ikue me enseña su celular con su Yuri-Face abierto en el perfil de Maki, lista para publicar algo que inicie una cadena de bullying en línea hacia ella, cuando lo cierro y grito.

– ¡No! ¡Yo no quiero que le hagan nada!

– Kurara-chan.

– Kurara ¿Está todo bien?

– ¡Claro que no estoy bien! Yo no quiero… necesito un momento para pensar a solas. Lo siento.

– ¡Espera! ¡Kurara!

Me alejo corriendo de ellas, dejándolas preocupadas por mi repentina actitud hacia ellas.


De vuelta al presente

No es para nada que haya querido hablarles de esa manera. Después de todo sé que son mis amigas, y solo estaban tratando de ayudarme de la manera en que siempre lo hacen.

Sólo que aún no saben que yo ¡Ya no quiero ser así!

– Yo ya no quiero ser la villana. No quiero que las demás me vean con temor o miedo de que les vaya a hacer algo. ¿Qué puedo hacer para cambiar?

Pareciera que todo lo que intento por cambiar, solo lo termina empeorando.

Dejo caer mi cabeza deprimida sobre mi escritorio, cuando alguien toca a la puerta de mi cuarto.

– Kurara ¿Puedo pasar?

– Sí, un segundo.

Me apresuro a guardar rápido mi libreta con todas las notas que hice sobre este día, antes de que abran la puerta.

Al abrirla, mi hermana mayor, Rushia Inatori de tercer año de preparatoria, entra a mi habitación con una pequeña bandeja que incluye una taza y una pequeña tetera con té caliente.

– ¿Estás bien, Kurara? Te veías algo angustiada cuando regresaste de la escuela, así que te hice algo de té.

– Oh, esta bien. No tenías que molestarte.

– Le puse miel extra y algo de canela como te gusta.

– Gracias.

Lo sirve en mi taza y cuando lo bebo, realmente me siento algo mejor. Como si aquel té aliviara un poco el dolor de mi corazón.

– Esta delicioso.

– Me alegra mucho escucharlo. No siempre das cumplidos a mis tes.

– ¿No lo hago?

– Usualmente solo me das un gracias a secas sin despegar siquiera la vista de tu celular.

– Uhhh…

Entonces soy así hasta con mi familia ¿Eh?

Rushia nota mi mirada y me dice con voz amable.

– Tengo una idea ¿Qué dices si tu Onee-chan va y te prepara uno de sus famosos baños calientes de hermana para que descanses? ¿Te gustaría eso?

– Eh… si, seguro. Gracias, Rushia.

– Por favor, ya sabes que no me gusta cuando me llamas así. Llámame Onee-chan ¿Sí?

– D-De acuerdo, Onee-chan.

– Cielos, que tierna eres.

Se inclina para darme un beso en la cabeza, el cual me deja bastante sonrojada antes de que salga.

– Vaya que Onee-chan es muy cariñosa ¿Eh?

Digo ya que se ha ido y vuelvo a mi cuaderno de notas.

Sin embargo, a los pocos minutos de estar viendo ese cuaderno, mi hermana me llama desde el baño.

– Kurara, ya está listo el baño para cuando gustes venir.

– De acuerdo, ahorita voy.

Después de ver un poco más mi cuaderno, lo cierro y guardo en mi escritorio, algo frustrada de no haber dado con ninguna respuesta para mi problema.

– Será mejor que me relaje y vaya tomar ese baño como Onee-chan dijo. Seguro que me sentiré mejor después de ello.

Dicho eso, tomo mi pijama y un nuevo juego de ropa interior de mi closet y salgo a la habitación de baño.

Ya seguiré pensando en un buen plan para arreglar mi reputación cuando salga.


Habitación de baño

La habitación de baño es una bastante grande y espaciosa con una enorme tina en la cual, cabíamos perfectamente Eiko, Ikue y yo cuando éramos niñas.

Han pasado años desde la última vez que nos bañamos aquí las tres juntas, sin embargo sigue siendo una buena referencia para dar a entender lo enorme que es la bañera.

Al entrar lo primero que hago es comenzar a desvestirme, empezando por la blusa, las calcetas, la falda, hasta llegar a la ropa interior compuesta por mi bracier y mis panties las cuales deslizo por mis largas y esbeltas piernas hasta dejarlas afuera.

Una vez completamente desnuda, me miro al enorme espejo de cuerpo completo que tenemos en una de las paredes para mirarme y contemplar mi cuerpo desnudo.

Se siente tan raro volver a estar en un cuerpo de secundaria, especialmente ya que mis tetas son más grandes que las que solía tener en aquel sueño que tuve.

Tentada por aquella sensación tan dulce que tuve en la mañana, uso mis manos para agarrarlas y apretarlas mientras me sigo mirando al espejo.

– ¡Ah! Se siente... tan bien...

"Si tan solo pudiera ver a algunas de las mejores parejas apretándoselas a su novia de esta manera… o mejor aún, si tan sólo pudiera yo apretárselas a alguien de esta manera… a alguna novia... a alguien."

Continuo tocándome de esta manera frente al espejo, disfrutando de la cálida y esponjosa sensación en mis manos hasta que sin previo aviso, la puerta del baño se abre y quien entra por ella es.

– Buenas noches, hermanita.

– ¡¿O-ONEE-CHAN?!