Las Villanas de Saint Michael's
Capítulo 4 - Un nuevo comienzo
Academia Saint Michael's – Al día siguiente
A la mañana siguiente después de todo el increíble sexo que tuve con mi hermana la noche anterior, llego mucho más relajada y alegre a mis clases.
Cuando llego a mi salón, saludo a todas mis compañeras con una sonrisa y cuando llego con mis mejores amigas, Eiko e Ikue, las saludo con la misma sonrisa.
– Buenos días, Eiko, Ikue.
– Bu-Bueno días, Kurara.
Mis amigas y compañeras en el crimen me ven un tanto confundidas, puesto que no esperaban que fuera a llegar de tan buen humor.
Al ver que no comentan nada, les pregunto curiosa.
– ¿Sucede algo, amigas?
– ¿Uh? No, nada, es sólo que...
– Vemos que ya estás de mucho mejor humor.
– Así es, me siento mucho más relajada y tranquila – aún recordando el dulce sexo incestuoso con mi hermana.
– Nos alegra mucho oírlo.
– Nos quedamos bastante preocupadas ayer cuando te fuiste, estabas actuando muy extraña.
– ¿De verdad?
Cuando lo dicen, recuerdo la manera en que me comporté y salí corriendo de ellas el día anterior, así que me acerco y con una reverencia les digo.
– Sí, hablando de eso… lamento mucho la manera en que actúe ayer con ustedes.
– ¡¿UH?! – sorprendidas.
– Sé que ayer solo estaban tratando de ayudarme y hacerme sentir mejor, y la manera en que actúe con ustedes no fue la correcta, así que lo lamento mucho. Espero por favor puedan perdonarme.
– Kurara.
Eiko e Ikue voltean a verse bastante preocupadas y confundidas, sin tener idea de que hacer. Definitivamente no es la reacción que esperaba de ellas, así que les pregunto.
– ¿Pasa algo, chicas?
– No, nada, es solo que… en todos los años que llevamos siendo amigas, jamás te habíamos escuchado disculparte por algo con alguien.
– ¡¿EH?! ¡¿Es en serio?! ¿Ni siquiera con ustedes? – bastante sorprendida – En ese caso yo… ¡Lamento no haberlo hecho antes! Ustedes dos en verdad son bastante importantes para mí y en verdad… las quiero mucho.
– Ku-Kurara... – Eiko bastante sorprendida.
– Kurara-chan – Ikue con lagrimas de felicidad en los ojos.
Ya que se les pasa el shock, Eiko es la primera que toma la palabra y me dice.
– De-Descuida, no tienes nada de que disculparte con nosotras. De hecho ayer cuando te fuiste, Ikue y yo nos quedamos platicando y… lamentamos mucho si pareció que estábamos tratando de forzarte a molestar a esas chicas.
– Sí, es solo que.. bueno, tú siempre has sido así con todas y ver esta nueva faceta tuya… es algo muy sorprendente para nosotras. Pero queremos que sepas que sin importar que decidas, nosotras siempre estaremos para apoyarte.
– Puedes contar con nosotras.
– Chicas – bastante conmovida.
En verdad las aprecio mucho, aparte de mi hermana, ellas dos son las únicas dos que me han tratado bien desde que llegué. En verdad debo limpiar mi nombre si quiero que las demás empiecen a verme como me ven ellas.
– Así que, ya no nos vamos a dedicar más a molestar a las demás chicas ¿Eh? Entonces ¿Qué es lo que piensas hacer con todas las que nos tratan mal? – pregunta Eiko.
– Bueno, en realidad… aún no lo sé. Sólo sé que ya no quiero ser más conocida como la villana de Saint Michael's. Quiero ser buena y que las demás chicas nos vean como alguien en quien puedan confiar.
– ¿De verdad?
– ¿Y crees que eso sea siquiera posible?
– La verdad no estoy segura, pero tengo un buen presentimiento de que si hacemos las cosas bien, todo empezará a cambiar para nosotras.
Eiko e Ikue se voltean a ver algo extrañadas, confundidas de escuchar a esta Kurara que no conocen, pero igual sonríen y se alegran por mí.
– Muy bien ¿Qué es lo que deberíamos hacer, Kurara?
– Tengo un par de ideas.
Digo sacando mi cuaderno de notas con algunos planes que se me ocurrieron anoche para agradar a las demás chicas.
Todavía no estoy segura si algo de esto va a funcionar, pero sin importar lo que pase, estoy segura de que todo va a estar bien.
Después de todo, las tengo a ellas para lograrlo e incluso ahora, también tengo a mi dulce hermana para consolarme y liberar todo mi apetito sexual cuando lo necesite. No puedo esperar a que llegue la noche para volver a casa con mi hermana.
Saint Michael's - 1 Semana Después
Los días de la semana pasan y antes de que nos diéramos cuenta, comienza una nueva semana en Saint Michael's.
– Bien, aquí estamos. Que tengas un buen día, hermanita.
Al llegar a la escuela antes de separarnos, Onee-chan me da un dulce beso en la mejilla y me susurra deseándome un buen día al oído al tiempo que usa su lengua para lamerme la oreja antes de irme.
– Estuviste excelente anoche, por cierto. No puedo esperar a repetirlo. Nos vemos después de clases.
– Igualmente Onee-chan.
Ya que nos separamos mientras camino hacia mi salón, aún recuerdo aquellos besos que nos dimos anoche cuando estuvimos en mi cama. La forma en que sus dedos recorrían mi cuerpo, la forma en que sus labios se metían a los míos allá abajo y sobre todo, el dulce sabor del néctar que emanaba de sus pétalos cayendo sobre mis labios.
Jamás había probado algo tan dulce o delicioso como los dulces jugos de mi hermana saliendo de su entrepierna directos hacia mi lengua. Si no tengo cuidado siento incluso que me podría volver adicta a ellos.
Sin embargo, a pesar de todo el dulce sexo que tenemos cada noche tanto en el baño como en mi habitación, no puedo evitar pensar que lo nuestro es una relación meramente sexual y fraternal. Somos hermanas después de todo y aunque las dos nos amamos muchos y somos muy felices haciéndolo juntas… no siento que exista ese amor romántico de pareja entre nosotras.
"Quisiera poder vivir ese amor romántico de pareja con alguien. Quisiera que alguien me viera de la misma manera que Yuuna ve a Nanami, o que Kaede ve a Sara. Como quisiera vivir mi propio amor de secundaria".
Suspiro pensando en que si realmente consigo convertirme en una chica buena y cambiar la perspectiva que tienen de mí, quizás pueda encontrar ese amor romántico que tanto deseo vivir.
Quien sabe, quizás podría conocer a una buena chica que se enamore de mí y yo de ella. Nos hagamos novias y vivamos varias aventuras y citas románticas juntas. Y quien sabe, quizás en una de ellas, acabemos haciendo aquello que hacemos mi hermana y yo y vivamos juntas para siempre por el resto de nuestras vidas, así como el resto de las increíbles parejas de Saint Michael's.
– Que por cierto, hablando de ellas, todavía no he podido ir al edificio de preparatoria para ver si alguna de ellas esta ahí.
Solamente me he encontrado en los pasillos de la secundaria a Manami y a Ai de la Nueva Generación, quienes ahora están en primer año, por lo que ninguna de las dos ha conocido todavía a sus parejas ya que ellas no ingresarán hasta el próximo año.
– Ahorita tanto Hazuki como Aya, todavía se encuentran estudiando en otra secundaria.
"¡Oh, cierto! Hablando de las parejas de la Nueva Generación, a las únicas que me he encontrado hasta ahora, han sido a Nagisa y a Rina en el patio de la escuela, después de la práctica de atletismo de Nagisa".
Después de todo a diferencia de las demás parejas de la escuela, ellas dos son amigas de la infancia y comenzaron su relación amorosa desde mucho antes de su primer juego.
Fue tan emocionante cuando me las encontré por primera vez, las estuve siguiendo en secreto por un tiempo para ver si se tomaban de la mano o se besaban, hasta que entraron a un callejón oscuro de la escuela y se pusieron a hacer… bueno, ya saben que, y me dio pena seguir viéndolas.
"¡D-D-De verdad están haciendo eso en el patio de la escuela!" Fue tan increíble, de verdad habría deseado quedarme a verlas como lo hacían, aunque de haberme atrapado no habría sabido que hacer e incluso me podría haber metido en problemas, ocasionando que me odien.
Aún así, me dio cierto alivio y consuelo por fin haber visto a una de las parejas, aunque fuera de lejos.
"Ya que empiece a limpiar mi nombre, quizás vuelva para acercarme a ellas y quien sabe, quizás incluso podríamos volvernos muy buenas amigas" pienso con una gran sonrisa, imaginándome junto a las parejas de la nueva generación, quizás incluso con una pareja propia.
– Tranquila, Kurara, todavía no vale la pensar en eso – susurro para mi misma.
Para ello, primero debo limpiar mi reputación y mostrar a todas que he cambiado para así evitar mi eventual expulsión y poder seguir viviendo mi nueva vida en Saint Michael's. Y eso solo lo lograré viviendo un día a la vez.
– Muy bien, aquí vamos.
Salón de clases
Al ingresar a mi salón saludo a mis compañeras de clases con una sonrisa en el rostro y les digo.
– ¡Buenos días, chicas!
– Grrr... B-Buen día, Kurara-sama.
Aunque creo que últimamente me están respondiendo más por miedo cuando las saludo, por lo menos ya no sólo me ignoran temblorosas cuando les hablo.
Me dirijo a mi lugar donde ya me están esperando Eiko e Ikue a mi izquierda y derecha respectivamente como de costumbre y las saludo.
– Buenos días, Eiko, Ikue.
– Buenos días, Kurara.
Me siento alegre con ellas y les platico sobre cuál sería nuestra estrategia del día de hoy para agradarles a las demás.
– Muy bien, lo estuve pensando anoche y quizás una buena manera de que vean que hemos cambiado, sería ofreciéndonos a ayudar en la limpieza del salón ¿Qué les parece?
– Mmm... no lo sé. La última vez que nos ofrecimos a ayudarlas con algo, pues...
Recordamos la semana pasada cuando nos acercamos a ellas a preguntarles si gustaban que las ayudaremos con sus tareas y respondieron.
– ¡Kyaaa! Por favor no nos lastimen, haremos sus tareas y lo que quieran, pero no nos hagan daño, por favor.
Aún me da mucha pena recordar ese momento.
– Sí, eso no salió nada bien, pero tengo un buen presentimiento de que esta vez será diferente.
– Kurara.
Sí, definitivamente voy a lograrlo.
Todo lo que debo hacer para lograrlo es evitar meterme en problemas, ser una buena chica y lo más importante de todo, debo evitar encontrarme todo lo posible a Saki y a…
– Buen día, alumnas.
En ese momento nuestra maestra Hojou Sarasa-sensei, una hermosa mujer en sus 40's aunque en realidad, luce como si apenas fuera a entrar a sus 30's, de cabello y ojos morados, de lentes y delantera promedio para una madre, entra al salón de clases y nos da la bienvenida.
– Buenos días, Sarasa-sensei.
– Pueden tomar asiento.
Ya que nos hemos sentado, nos dice.
– El día de hoy quiero que conozcan a nuestra nueva estudiante que a partir de hoy se integrará a nuestra clase. Adelante, por favor.
Al llamarla, la puerta se abre y por ella, la chica más hermosa que mis ojos hayan visto jamás, entra al salón. Una preciosa chica de aire angelical con ojos amarillos y cabello negro. De pestañas largas, manos finas y una dulce sonrisa brillante como el sol, se presenta ante el salón con una reverencia bastante digna de una chica de Saint Michael's.
"¡Es tan hermosa! Quiero acercarme con ella, saludarla, presentarme y decirle que..."
Sin embargo aquella primera dicha que sentí al verla de inmediato se desvanece, tan pronto como reconozco a aquella chica que acaba de entrar al salón.
Que idiota ¿Cómo es que tarde tanto en darme cuenta? Aquella chica es a quien menos deseaba encontrarme en este mundo.
Mi archienemiga jurada. Mi mayor amenaza. Aquella quien eventualmente terminará haciendo que me expulsen.
Ella es la heroína de Saint Michael's. Ella es…
– Mi nombre es Takai Sakura-san. Será un gusto aprender con ustedes.
Parece que me será imposible evitar a esta chica después de todo.
