Las Villanas de Saint Michael's

Capítulo 6 La Profesora de Saint Michael's

Saint Michael's – Salón de clases

Ha pasado una semana desde que Sakura comenzó a trabajar con nosotras en el proyecto para la profesora Sarasa y desde entonces, hemos dedicado al menos una hora al día para platicar y ponernos de acuerdo con cómo haríamos el trabajo.

Hasta ahora las conversaciones se han dado con éxito y el proyecto ha salido adelante con naturalidad. Sakura colabora activamente siempre que puede con una sonrisa a la hora de platicar con nosotras. Aunque fuera del salón de clases, no tenemos ningún contacto con ella, por lo que realmente aún no sabemos nada de ella.

Incluso durante nuestras reuniones de una hora, no habla de otra cosa más que del proyecto, aunque eso sí, siempre alegre y dispuesta a cooperar cuanto pueda.

Entre la poca información personal que habíamos logrado obtener de ella (gracias a las preguntas que Eiko ocasionalmente le hace), es que se había mudado recientemente a la ciudad, por lo que aún no conoce a muchas personas, y que es la hija única del dueño de una empresa llamada Takai Technologies, muy famosa en el sur del país y que ahora, buscaba expenderse hacia el norte.

Además de eso, no habíamos logrado sacarle mucho realmente.

Durante los recesos, las chicas del salón suelen acercarse a invitarla a comer con ellas, por lo que pasa sus recesos platicando y riendo con ellas.

No tengo duda que seguro ya le han platicado de todas las maldades que mis amigas y yo les hemos hecho a lo largo de nuestros años en Saint Michael's, por lo que esperaba que una chica tan pura y dulce como Sakura, cualquier día de estos se asustara y pidiera a la profesora que la cambiara de equipo.

Pero contrario a lo que pensaba, si le han contado esas historias, no ha dado ninguna señal de ello y al contrario, nos sigue tratando tan alegre y cordial como siempre lo ha hecho.

A pesar de esto, no diría todavía que somos amigas. Especialmente ya que en la medida de lo posible, evito hablar con ella a menos que sea necesario.

Siempre que me pregunta algo, procuro contestar con monosílabas y sin darle mucha importancia al asunto, tratando de dejarle claro que no tengo ninguna intención de volverme su amiga.

Me duele ser así con ella. Quisiera poder hablarle más, acercarme mucho más ella y quien sabe, quizás volvernos buenas amigas. Sin embargo, se que estoy haciendo lo correcto ya que de hacerlo, podría lastimarla al convertirme en la villana y hacer que ella me odie.

"Todo lo que tengo que hacer para evitar eso, es evitarla".

Cosa que cada día me resulta más difícil, con Eiko siempre apoyándonos para que hablemos y nos volvamos más cercanas.

– Sakura-san ¿Sabías que Kurara puede darle toda una vuelta a la pista de atletismo en menos de 2 minutos?

– ¿En serio? Eso es bastante impresionante ¿Por qué no estás en el equipo de atletismo?

– N-No tengo interese en ello – respondo sin mirar a verla.

"Maldita seas, Eiko ¿Por qué me haces esto tan difícil?"

A pesar de que ya le he dicho que deje de hacer eso, Eiko no había parado de hacerlo y esta vez en verdad había cruzado la línea.

Resulta que la profesora nos había solicitado hacer investigación adicional para el proyecto y no teníamos tiempo para realizarla toda. Así que para facilitar la tarea, Eiko sugirió.

– ¿Qué les parece si nos dividimos en equipos para facilitar la investigación? Ikue y yo podemos investigar los temas 4 a 8, mientras Sakura y tú investigan los temas 9 a 12 ¿Qué opinan?

– ¡Me parece una brillante idea, Eiko-chan! – responde Ikue encantada.

– ¡Oigan ustedes dos…! – les susurro, cuando soy interrumpida por Sakura.

– También estoy de acuerdo con la idea. Estaré a tu cuidado, Kurara-san.

– Sakura…

Cuando voltea a verme con aquella sonrisa suya, me es imposible seguirme resistiendo y con una mirada sonrojada, respondo.

– S-Seguro.

Sakura sonríe y así al llegar al final de la clase, las chicas comienzan a tomar sus cosas preparándose para salir y dirigirse a sus clubes escolares.

En lo personal, al no pertenecer a ningún club al igual que mis amigas, normalmente suelo dirigirme a casa tan pronto como suena el timbre. Pero antes de que pueda salir, Sakura va conmigo y me dice.

– Kurara-san ¿Crees que me puedas buscar después de mi clase de gimnasia para que empecemos a trabajar en el proyecto?

– ¿Uh? ¿Disculpa?

Sakura sonríe ante mi pregunta y me responde.

– Nos vemos más tarde.

– ¿Uh? Oye, espera.

Antes de que pueda decirle que no puedo quedarme, Sakura sale del salón con una sonrisa y una vez que se ha ido, Eiko e Ikue vienen conmigo para irnos.

– Listas, Kurara ¿Nos vamos?

– Ah… sí, seguro.

Estoy a punto de salir con ellas pensando en cómo decirles que me quedaría a esperar a Sakura sin que se rían, cuando soy salvada por la profesora quien me llama.

– Inatori-san ¿Podrías quedarte un momento?

Mis amigas se detienen conmigo y preguntan.

– ¿Gustas que te esperemos, Kurara?

– No, no es necesario. Pueden irse a casa si quieren.

– Kurara – ambas sorprendidas de mis respuestas.

Usualmente siempre les digo que me esperen para irnos todas juntas, por lo que les digo.

– Tranquilas, no pasará nada por un día que no vayamos juntas. Nos vemos mañana ¿Okay?

– O-Okay. Hasta mañana, Kurara.

– ¡Nos vemos!

Así, Eiko e Ikue salen y me quedo a solas con la profesora.

– Buenas tardes, Sarasa-sensei – algo nerviosa.

– Descuida Kurara, no estás metida en ningún problema si es lo que piensas. Y no tienes que llamarme sensei cuando estamos a solas. Puedes llamarme Sarasa-san si lo deseas. Después de todo, tenemos años de conocernos ¿lo recuerdas?

– Por supuesto, Sarasa-san.

Resulta que años antes de ser profesora, Sarasa solía ser una reconocida actriz y modelo japonesa. De niña solía admirarla mucho y le pedí a mi padre que hiciera un comercial con ella para la compañía para conocerla.

Mi padre (quien rara vez me decía que no a algo) accedió sin problemas y así fue como Sarasa y yo nos conocimos durante la filmación del mismo.

– Por supuesto que aún lo recuerdo, por lo que debo confesar que me sorprendí un poco cuando me enteré que dejarías tu carrera como actriz por un tiempo para dedicarte a la docencia.

– Oh, bueno ¿Qué te puedo decir? A pesar de que amo actuar con todo mi corazón, deseaba tomarme un descanso de aquel mundo y regresar a mi ciudad para enseñar en la escuela de la que tanto aprendí.

– Usted ¿Estudio en Saint Michael's?

– Por supuesto, desde la primaria hasta la preparatoria ¿Acaso no tengo la pinta de ello? De hecho ahora mismo, tengo una hija y una sobrina, hija de mi hermano, estudiando aquí en la preparatoria.

– Increíble.

No sabía que Sarasa-sensei fuera madre, mucho menos de alguien de preparatoria. Se ve tan joven después de todo. Sabía que alguna vez estuvo casada y que se divorció hace ya varios años, pero jamás supe que hubiera tenido una hija. ¿Me pregunto quién será?

– Bueno, basta de hablar de mi misma. Te estarás preguntando por qué te llamé ¿no es así?

– Un poco.

– Sólo quería comentarte que he visto lo mucho que te has esforzado por cambiar últimamente. Estoy muy orgullosa.

– ¿En serio?

– Así es. Hace semanas que no he visto que te metas en problemas con ninguna de tus compañeras ni has sido llamada a la oficina de la directora.

– Me-Me alegra mucho escucharlo, Sarasa-sensei. Perdón, Sarasa-san.

– Me gustaría invitarte a que sigas haciendo lo que estas haciendo hasta ahora y que si en algún momento, sientes algún sentimiento de ira o tristeza puedes venir a compartirlo conmigo. Sé que tus padres son personas muy complicadas y no suelen estar tanto en casa ¿Verdad?

– A-Así es.

"Aunque estuvieran, papá nunca tiene tiempo para escuchar y hablar con mamá es aún peor".

– Pero tengo a mi hermana, quien siempre esta conmigo y me ayuda con todo lo que necesito.

– Ah, cierto. Rushia-san ¿Verdad? Hace años que no sé de ella. Me imagino que ya debe ser toda una señorita ¿No es así?

– Así es, se graduará de la preparatoria este próximo año.

– Que rápido pasa el tiempo. Salúdamela de mi parte ¿Sí?

– Por supuesto, Sarasa-san.

Estoy apunto de salir del salón, cuando Sarasa me dice una cosa más.

– Una última cosa, Kurara-san. Aunque me alegra que te estés forzando por cambiar, tampoco quiero que te límites ni dejes de ser la chica que eres. Si hay algo que desees, quiero que vayas por ello sin importar lo que las demás piensen ¿Sale?

– Seguro. Nos vemos mañana, sensei.

– Hasta mañana.

Una vez salgo del salón, el teléfono de la profesora Sarasa suena y contesta.

– ¿Moshi moshi? Oh, hola hija ¿Cómo has estado? ¿Estás comiendo bien? ¿En serio? ¿Aprendió a cocinar platillos bajos en grasas especialmente para ti? Me alegro mucho por ti. Recuerda no abusar mucho de la hospitalidad de tus tíos y que puedes venir a quedarte en mi casa cuando quieras ¿Esta bien? De acuerdo, mucha suerte en tu sesión de fotos de hoy, hija. Besos.

Cuelga y al terminar la llamada, se prepara para regresar ella misma a su casa.

– En verdad has crecido mucho, hija.


Patio de Saint Michael's – Salida

Al salir del salón, me dirijo al patio de Saint Michael's con intención de sentarme a descansar un rato en lo que Sakura termina sus actividades del club. Sin embargo al sentarme y mirar la hora, veo que ya casi se acerca la hora de la salida de los clubes.

– Rayos ¿Tanto tiempo estuve ahí adentro?

Miro la salida una última vez con tentación de irme. Seguro que podría inventarme una excusa para decirle a Sakura por qué la dejé plantada. Sin embargo también pienso que de hacer eso, podría empezar a ganarme el odio que Sakura me tiene en el juego, así que suspiro y me digo a mi misma.

– Será mejor que vaya a buscar a Sakura-san para empezar a trabajar en el proyecto.

Tomo mi mochila y me regreso en camino al edificio de clubes de Saint Michael's.

Espero que todo salga bien.