Las Villanas de Saint Michael's

Capítulo 10 – Sesión de estudio en la biblioteca

Biblioteca de Saint Michael's – Día

Ha pasado casi una semana desde que Sakura y yo tuvimos nuestra cita de investigación en el centro comercial y ahora, después de que las clases han terminado, nos dirigimos hacia la enorme biblioteca de Saint Michael's para trabajar en el informe de nuestra investigación del fin de semana.

– ¿Lista? – me pregunta Sakura.

– Seguro, allá vamos.

Subimos los escalones y entramos a la enorme y basta biblioteca de la academia Saint Michael's. Una gran biblioteca con la mayor variedad de libros que puedas imaginar. De dos pisos, la biblioteca además cuenta con la sala del club de periodismo de la escuela, el club de fotografía, el club de investigación y una sala con múltiples computadoras para que las alumnas puedan trabajar e investigar en las múltiples bases de datos estudiantiles que ofrece la escuela.

– Impresionante – me digo yo misma mirando a mi alrededor, al no ser una chica que visite la biblioteca con frecuencia.

Además de todo esto, también incluye múltiples cubículos privados insonorizados para que los grupos de trabajo puedan trabajar haciendo todo el ruido que quieran, sin molestar a las demás chicas que estudian en la biblioteca.

Que es justo al lugar a donde vamos, pero antes de eso, nos dirigimos a la recepción para pedirle a la encargada de la biblioteca que nos asigne un cubículo, por favor.

Sólo que al llegar, me sorprendo cuando veo que la bibliotecaria es nadie menos que.

– Maki-chan.

– Buenas tardes, Kurara-san – me saluda con una sonrisa – Me sorprende verte con alguien más que no sean Eiko o Ikue-san. Me alegra ver que estés haciendo nuevas amigas.

– Muchas gracias, las presento. Maki-chan, ella es Sakura-san, una compañera y amiga de mi clase. Sakura-san, ella es Maki-chan, una amiga que conozco de otra clase.

– Lo sé, nos conocemos de la clase de gimnasia artística ¿Lo recuerdas?

– ¡Ah, es cierto!

– Por favor, no grites en la biblioteca, Kurara-san.

– Lo siento. Pero es increíble verte por aquí, no sabía que trabajaras como bibliotecaria.

– Sólo por un tiempo. Es parte de mis responsabilidades como vice presidenta del consejo estudiantil.

– Si que se toma su puesto muy en serio – susurro para que no me pueda oír.

– ¿En qué las puedo ayudar?

– Nos gustaría un cubículo privado para trabajar, por favor.

– Por supuesto ¿Con qué fines?

– Vamos a hacer un análisis para el trabajo de investigación de Sarasa-sensei.

– De acuerdo ¿Cuántas personas?

– Sólo Sakura-san y yo.

– ¿Sólo ustedes dos?

– Sí, hay… ¿Algún problema?

– Los cubículos sólo pueden asignarse a grupos de cuatro o más personas. Si son sólo dos, seguro que pueden trabajar en alguna de las mesas libres de la biblioteca aunque en el mayor silencio posible.

– ¿En serio? Pensé que los cubículos podían asignarse a cualquier estudiante de Saint Michael's.

– Así era, pero… – sonrojada – digamos que hemos tenido algunos incidentes recientes por parte de algunas parejas que se aprovechan de la privacidad de los cubículos que ofrecemos para realizar otras "actividades" no académicas.

– ¿E-En serio?

– Así es. Así que a menos que su grupo sea de un número mayor de personas, no tengo permitido asignarles un cubículo para las dos. Lo siento.

– Maki-san…

Estoy considerando aceptarlo y decirle a Sakura que vayamos a buscar una mesa libre para trabajar en silencio, cuando Sakura se me adelanta y dice.

– Disculpa, Maki-san, creo que mi compañera no se dio a entender correctamente. Lo que Kurara-san quiso decir es que sólo seremos nosotras dos de momento, pero más tarde se nos unirán más personas.

– ¿En serio? ¿Quiénes?

– Eiko e Ikue-san, por supuesto. Las cuatro formamos parte del mismo equipo y tengo este documento que lo comprueba.

Sakura saca el papel de asignación del proyecto, donde vienen anotados los nombres de las cuatro del equipo y se lo entrega a Maki.

– Ellas ahora mismo se encuentran en sus actividades extracurriculares, por lo que no deberían tardar en venir. Supongo que no hay ninguna regla que diga que no podemos adelantar el trabajo esperándolas en el cubículo ¿verdad?

– Bueno… supongo que es así. ¿Tienen una credencial que puedan dejarme?

– Seguro.

Sakura entrega la suya y Maki ingresa los datos en la computadora.

– De acuerdo, el cubículo número 9 está disponible. Pueden usarlo el tiempo que gusten y cuando salgan, les entrego su credencial.

– ¡De acuerdo! Nos vemos más tarde, Maki-chan.

– Igualmente.

Dicho eso, Sakura y yo pasamos y buscamos el número 9 entre los múltiples cubículos que hay.

– Aquí esta.

Al entrar, nos encontramos con una sala suficientemente espaciosa hasta para 6 personas. Una mesa redonda al centro, sillas alrededor, conexiones de luz y un gran pintarrón en la pared.

Los cubículos más grandes, suelen ser reservarse para los grupos de trabajo más grandes, como de 10 o 12 personas a la vez. Dejo mi mochila de lado y me instalo en una de las sillas para sacar mi computadora.

– No esperaba que tuvieras el valor para mentirle a la vice presidenta del consejo estudiantil.

– ¿Qué te puedo decir? No tenía ganas de ponerme a trabajar en silencio donde todas pudieran vernos, y además… me gusta hacer una travesura de vez en cuando.

– Sakura…

Me volteo para que no pueda ver mi sonrisa y empezamos a trabajar.

Durante un tiempo realmente nos concentramos y avanzamos gran parte del trabajo. Sin embargo, llega un punto en que nos cansamos y empezamos a avanzar más lento, por lo que decidimos tomar un breve descanso y platicar sobre algunas de nuestras experiencias pasadas.

– ¡No te creo que en verdad hicieron eso!

– ¡Es verdad! Y entonces, Eiko tomó el almuerzo de esa chica y le dijo que si volvía a burlarse de las cintas para el cabello de Ikue, su almuerzo no sería lo único que rompería.

– No puedo creerlo. Eiko siempre se ve tan… amigable y alegre.

– Sí, bueno, suele ponerse bastante furiosa cuando alguien intenta meterse con nosotras.

– Suena a que es una buena amiga.

– Lo es. Aunque también por eso, nos hemos metido en muchos problemas – suspiro – viéndolo en retrospectiva, quizás pudimos haber manejado las cosas de manera diferente. Quizás sólo pudimos haber dialogado y… no lo sé. Quizás tendríamos una reputación diferente a la que tenemos ahora.

– Kurara-san.

Sakura sonríe y me toma de la mano.

– No creo que lo que las demás digan de ti, sea lo que te defina.

– ¿De verdad?

– Sí – ríe – en verdad no eres para nada la chica que me vendieron que eras.

– ¿Hablas de la clase de villana que se aprovecharía de una chica a medio vestir?

– Okay, me lo merezco – dice con una sonrisa avergonzada Sakura.

Pero entonces su sonrisa cambia y me dice más seria.

– Por cierto, sobre lo que hice ese día… lamento mucho haberte juzgado de esa manera y… haber actuado como lo hice.

– Descuida, no tienes que…

– No, sí tengo que hacerlo. Yo… estaba en una etapa de rebeldía contra mi padre por habernos mudado aquí e inscribirme a esta escuela para señoritas aunque no quería y… creo que vi en ti y en los rumores que decían sobre ti a una escapatoria de mi realidad. Te merecías algo mejor que eso, una oportunidad y yo… lo lamento.

– Sakura-san.

Entrelazo los dedos de mi mano con la suya y le respondo.

– Tranquila, no tienes que disculparte conmigo. Creo que ambas actuamos muy mal ese día. Típico de las villanas ¿no es cierto? Aunque si me lo preguntas… A mí me gusta mucho más la Sakura-san que he visto desde ese día, que la que conocí en aquellos primeros días.

– ¿De verdad?

– Sí, la Sakura-san que sonríe después de haberle mentido a la vice presidenta para conseguirnos un cubículo a solas… es mucho mejor que la Sakura-san que sólo sonríe porque es lo que esperan de ella.

– Kurara-san…

Sonreímos y nos miramos apasionadas a los ojos. Poco a poco nuestras sonrisas se borran y son reemplazadas por una mirada de lujuría, de deseo.

Cerramos nuestros ojos, acercamos nuestros labios y antes de darnos cuenta, compartimos un cálido y dulce beso en los labios. Mucho más apasionado y excitante que aquel primer beso que nos dimos semanas atrás en el salón de clases.

Ambas nos entregamos al momento, disfrutamos del dulce sabor de los labios de la otra, explorando todo el interior de la boca de la otra.

La recorro con mi lengua, succiono tanta saliva como puedo de ella y al separarnos una línea de saliva aún queda uniendo nuestros labios.

– Wow…

– Sí, wow…

Nos quedamos sin palabras. Ninguna de las dos tiene idea que decir y una vez recuperamos la respiración, Sakura es la primera en sugerir.

– Creo que… ya fue suficiente descanso ¿no lo crees?

– Sí. Deberíamos seguir con el proyecto antes de que nos saquen de aquí.

– Seguro.

Nos volvemos a acomodar en nuestros lugares, listas para seguir con el trabajo pero el problema es que… ninguna de las dos se puede concentrar.

"¡¿Y cómo podría concentrarme después de eso?! Me besó, o quizás ¿Yo la besé a ella? Todo sucedió tan rápido…"

Y lo que más me importa en este momento, yo… no había quedado satisfecha.

Aún quería más, quería besarla más y conocer más de su cuerpo. Especialmente deseo conocerla allá abajo.

No me puedo concentrar, mi cabeza esta llena de pensamientos sobre Sakura. Cómo se verá allá abajo, cómo será besarla en otras partes. Cuáles serán sus zonas erógenas más sensibles.

Todas estas preguntas circulan por mi mente sobre Sakura, hasta que finalmente le digo.

– O quizás… ¿podríamos hacer un rapidín?

– Seguro.

Sin esperarse un segundo, Sakura se lanza a mis labios y la levanto, agarrándola de su trasero y hacemos espacio sobre la mesa para dejarla caer allí y acostarla.

– Sakura-san…

– Kurara-san…

Nos seguimos besando apasionadamente, sin darnos ninguna oportunidad para respirar y sin darnos cuenta, poco a poco nos empezamos a quitar la ropa.

Primero la falda, luego la camisa y finalmente, paramos un momento para poder apreciar la ropa interior de la otra.

Sakura trae una muy hermosa color rosa, mientras que yo llevo una puesta una un tanto atrevida color negra.

– Tan hermosa.

– Sakura…

Tomo sus panties por la cintura y me agacho para deslizarlas y dejarlas fuera.

No puedo ver la cara de Sakura en este momento, pero me imagino que esta rojísima.

– Aquí voy – me digo a mi misma levantándome y ahora, tengo el hermoso jardín secreto de Sakura frente a mí – Wow.

Una hermosa flor color rosa con sus pétalos abiertos y un poco de césped color negro encima de ella. Sobre la flor, oculta todavía se encuentra su hermosa perla.

– Es tan bella.

– Por favor, no te le quedes viendo tanto tiempo, Kurara-san.

– No puedo evitarlo, es tan hermosa…

Le digo al tiempo que poso mis manos sobre sus muslos y comienzo acariciarla arriba abajo por sus piernas.

– ¡Aaaaaaaaaaaahhhhh! Kurara-san.

A pesar de que aún no he hecho nada realmente, el solo hecho de estar desnuda con las piernas abiertas frente a mí ya suficiente para excitarla. Y si a eso le sumo el masaje a sus muslos que le estoy dando.

– ¡Kurara-san! Si sigues así yo… no voy a tardar nada en terminar. Me vengo ¡Me voy a venir!

– Adelante, puedes venirte cuando quieras.

– Kurara-san… Kurara-san… ¡Aaaaaaaaaaaaahhhhhhh!

Finalmente Sakura ya no aguanta más y expulsa todos sus jugos de su vagina, liberándolos y regándolos sobre la mesa, la silla y la alfombra del cubículo.

"Diablos, ahora sí que no vamos a poder limpiar esto"

Sin embargo, no me importa. El simple hecho de haber visto a mi querida Sakura tener un orgasmo tan fuerte con sólo acariciarle los muslos… hace que me excite aún más.

– Tan tierna…

Sin esperar a que Sakura se recupere, la tomo de su pierna derecha y la alzo a lo alto de tal manera que esta queda descansando sobre mi hombro, al mismo tiempo que bajo mis propias panties y quedo desnuda de la cintura para abajo al igual que ella.

– ¡¿Eh?! ¿Kurara-san?

– Vamos a hacerlo, Sakura-san. Voy a unirme en una sola contigo.

– Kurara-san… ¡Aaaaaaaaaaaaahhhhhhh, Kurara-san!

Dicho eso estrello mi vagina contra la suya y a partir de ahí comienzo mi movimiento de cadera estrellando y deslizando una y otra vez mi vagina contra la suya.

– ¡Ah, Kurara-san! ¡Kurara-san!

– Sakura-san… se siente tan bien acá abajo, se siente increíble frotar mi flor contra la tuya.

– No… no digas esas cosas pervertidas en voz alta, por favor.

– No puedo evitarlo… nuestros labios… se están besando. Nuestras labios se están besando allá abajo.

– Bésame aquí arriba también, Kurara.

– Sakura…

Me inclino lo suficiente para besarnos y al mismo tiempo que lo hago meto mi mano debajo de su sostén para poder tocar y acariciarle las tetas.

– ¡Aaaaaaaahhh, Kurara!

– Las tetas de Sakura-san… son tan cálidas y suaves.

– Kurara, no dejes de besarme.

– Lo siento.

Continuo acariciando las tetas de Sakura debajo de su sostén mientras la beso y continuo moviendo mis caderas para que nuestras vaginas se besen allá abajo, hasta que el final esta cerca y ya no creo poder contenerlo más.

– Sakura… no creo aguantar más. Me vengo ¡me voy a venir!

– También yo, Kurara… también yo.

– Vengámonos juntas, Sakura, vengámonos al mismo tiempo… Sakura-chan…

– Kurara-san… ¡Aaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhh!

– ¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhh!

Al final ambas logramos llegar al orgasmo y una gran explosión de nuestros jugos salen de nosotras.

Impresionantemente al tiempo que llegamos al orgasmo, las piernas de Sakura se mantienen abiertas en una posición casi de 180 grados, con su pierna izquierda apoyándose en el suelo y la derecha alzada al aire descansando sobre mi hombro.

"Alabada sea la dulce madre por las clases de gimnasia artística de Sakura".

Ya que terminamos con los espasmos de nuestro orgasmo, suelto la pierna de Sakura y me dejo caer encima de ella sobre la mesa.

– Sakura-san…

– Kurara-san…

Sakura me abraza con la poca fuerza que le queda y ya que estoy acostada sobre ella, me susurra al oído.

– Ya… no es necesario que me llames Sakura-san. Puedes llamarme sólo Sakura… si quieres.

– Sakura… también puedes llamarme Kurara, si quieres.

– Sí quiero, Kurara.

Me abraza con aún más fuerza y pasa sus dedos por mi cabello rosado, al tiempo que descansamos sobre nuestras faldas y panties abajo en el suelo y dejamos pasar el tiempo ahí acostadas sobre la mesa.

Ya que nos recuperemos, tendremos tiempo para preocuparnos.