-Pero no estoy interesado en ella. Solo voy ahí para entrenar, con el señor Tendo. Gustarme esa chica? A mí?!-hablé escandalizado al sentirme descubierto-No, ni hablar.

Un breve debate se desató a continuación, gracias al comentario que se había hecho recientemente y al cual me vi obligado a responder.

-Seguro? Es que como ustedes tienen tanto en común -habló el primero

-A mí sí me gusta Akane, Saotome tienes que presentarmela!-insistió otro de los chicos

-A mí también me gusta Akane, pero no soy bueno en las artes marciales -se lamentó un tercero.

-A el señor Tendo le interesará un yerno panadero?-meditó algún otro chico

-Akane podría estar interesada en alguien mas bajito que ella?-se debatía acongojado otro de ellos-crees que me aceptaría una salida al cine?

- En verdad no te gusta, Ranma?-preguntó el que estaba a mi lado.

La atención de todos se concentró en mi respuesta.

-Akane.-respondí aunque sentíalas orejas a punto de arder por la vergüenza. A lo lejos, el estruendo de un choque hizo coro al tiempo en que hablaba.-No importa si me gusta o no, cuando estás entrenando, cualquier relación está totalmente prohibida, nunca. Jamás-enfaticé porque la sola idea me hacía arder el rostro al imaginar que podía siquiera ser su novio - Prohibida. No, ni muerto...pero

Ranma hizo una pausa porque, además, estaba el hecho de que él sabía que Akane estaba enamorada de otro, del doctor Tofu, y que ninguno de los allí presentes tenía oportunidad con ella, incluso él que había logrado mantener una amistad con la chica de ojos color miel.

-Pero...no pueden acercarse a Akane, ni siquiera lo intenten o se las verán conmigo!-exigí-Se los prohibo!.

Mis amigos me miraron en silencio y luego intercambiaron miradas entre ellos. Afuera la lluvia azotaba con mayor fuerza.

-Ay, Saotome!-escuché decir a Daisuke

-Es obvio que ella sí te gusta!-lo secundó Hiroshi-O a qué viene la amenaza, eh?

Mierda!

Eso último no debí decirlo, lo supe de inmediato, me había delatado como un idiota.

Seguí negándolo por un buen rato pero al final, entre las burlas de mis amigos, terminé por aceptarlo, por primera vez y en voz alta.

-Pues sí me gusta y qué?, más vale que no la molesten!

Ya qué! Daba igual, yo no solo sería uno más del club de fans de Akane Tendo, sería su novio!.

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Me dió tanto gusto volver a verla a ella otra vez. Los años que habían pasado parecieron minutos en el instante en que Akane entró en el onceavo grupo de seis postulantes.

Nunca pude olvidarme de ella, era casi como un asunto pendiente, y ahora estaba justo frente a mí y seguía igual, con los mismos ojos brillantes y la sonrisa cálida que me enamoró en la adolescencia.

En esos diez años que habían transcurrido, lo único que había cambiado en ella era su corte de cabello.

No voy a negar que descarté en ese mismo momento contratar a alguien más como mi asistente.

La quería a ella y solo a ella a mi lado. A mi torpe marimacho con la fuerza de un gorila.

Akane Tendo, por fin tenía una segunda oportunidad y no pensaba desperdiciarla.

Aunque en su solicitud de empleo se leía una sentencia de prohibición a mis intenciones:

Estado civil:

Soltera

Casada

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Hace diez años esperé por Akane fuera del centro deportivo, no quise ir de nuevo a su casa por miedo a estar solos ahora que era consiente de mis sentimientos.

Llevaba conmigo un obsequio que nunca encontró a su dueña, pues ella simplemente no llegó.

Preocupado, fui a buscarla a su casa unos días después, puesto que nadie sabía nada de ella. Me atendió Nabiki, la desobligada segunda hija de esa familia.

Salí de ahí sintiéndome el más tonto y miserable de todos en Nerima.

Akane se había ido.

-A Ryugenzawa-había dicho su hermana cuando le di el primer billete en pago

-A Ryugenzawa? Pero ese sitio no es peligroso?- cuestioné de inmediato

-Ella estará bien, Shinosuke la cuidará-respondió tras extender nuevamente la mano. Obedecí solo porque no tenía opción

-Shinosuke?, qué Shinosuke?-quise saber, pero me quedé sin efectivo para obtener una respuesta

Shinosuke sería su novio?

Pero yo nunca oí algo sobre un novio.

Espera, no. Akane tenía un novio?

Akane se había fugado para estar con él?

Akane, mi dulce e inocente Akane?

La misma que sufría en silencio por su amor no correspondido?!

Akane, MÍ Akane...

Y quién demonios era ese tal Shinosuke?!

Para mi desgracia, mi familia se mudó y todas mis preguntas permanecieron sin respuestas durante una década.

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Después de unos meses con ella a mi lado me di cuenta de que mis sentimientos no habían cambiado.

De no ser porque la sabía ya casada, la hubiera invitado a salir, incluso antes de que firmara el contrato. Y solo por eso no lo hice, pero la situación ya me estaba casi rebasando.

Por alguna razón, sentía cierto nivel de desprecio hacia mí de parte de Akane. No era algo constante, pero sí lo notaba en ocasiones. Como un destello en su mirada, un cambio en su tono de voz.

Y no entendía el por qué, si yo siempre había sido lo más amistoso posible con ella, incluso ahora, como su jefe.

Desde que Akane volvió a mi vida todo lo que hacía era pensar en ella. Le hacía bromas e intentaba cruzar el muro entre lo profesional y lo personal, pero era ese destello de desagrado el que me hacía dudar.

La verdad es que no entendía nada y me sentía caminando sobre cáscaras de huevos. Pero la quería a mi lado.

Y no me importaba si estaba casada con Shinosuke o con quien fuera, la quería a mi lado. Mía, como siempre imaginé.

Mi Akane.

El problema es que no encontraba cómo hacerlo.

Para mí, ella había sido mi primer amor, mientras que yo para ella no había sido nada entonces, ni siquiera su amigo y, al parecer, no significaba nada ahora.

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Aunque, desde luego, había previsto dificultades en el camino a mi venganza, me encontré con muchas más de las esperadas.

Ranma Saotome era no solo un escurridizo objetivo, sino que también uno difícil de comprender.

Pero a mí ni me engañaba, yo lo conocía muy bien. Conocía su opinión sobre mí, sus gustos en mujeres, su estúpido sentido del humor y, sobre todo, sabía lo egocéntrico que podía ser.

Y por mi vida que no iba a desaprovecharlo.

Fue por eso, precisamente, que mentí en la solicitud de empleo. No podía presentarme ante mi Némesis como una soltera de 26 años. No señor!.

-Vaya...Akane, eres una mujer casada-dijo él durante la entrevista. Sus ojos azules mirando la hoja y a mí misma alternativamente.

Lo hizo con un tono de voz que denotaba incredulidad. Con una expresión en el rostro llena de desconcierto. Como si el hecho fuese no solo insólito sino imposible.

-Me casé al terminar el instituto-le aseguré con mi mejor y más falsa sonrisa.

-En serio? Es decir, claro, Sí. Por supuesto-obvió entonces él

-Tú y tu familia se habían mudado-expliqué-Desde luego no te enteraste.

-Yo, es solo qué...-insistía él y yo estaba a punto de levantarme y golpearlo por querer ridiculizarme con los demás ejecutivos presentes.-No sabía, no...

-No eramos tan cercanos, ni siquiera teníamos amigos en común. Solo entrenamos algún tiempo, eso fue todo.-empecé a explicar a los otros dos entrevistadores.

Ranma devolvió la atención a los papeles que tenía en la mano y se negó a mirarme hasta que terminó la entrevista.

Una semana después recibí la llamada. Había sido contratada. Estaría cerca de él. Podría vengarme.

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Sandy, Benani0125, Cindy Osorio, Alexandraaa417, DAIKRA, Sailordancer, SARITANIMELOVE, Kariiim, SusyChantilly, Juany Nodoka e invitados, un millón de gracias por cada uno de sus comentarios, por su apoyo, espero que el fic siga siendo de su agrado y sepan que me hacen muy, muy, muy feliz leerles y compartir con ustedes por aquí.

Espero poder actualizar pronto y descubrir qué pasará con todo el plan de venganza y el amor no correspondido de estos jóvenes, muajaja, ciao besitos virtuales!