Los personajes de S.M. no me pertenecen, yo solo los tomo prestado.
Capítulo 4
1.-
"Vivir debajo de un puente no es tan malo como lo parece... Excepto en las noches, cuando hace un frío que te cala".
Al principio, Isabella no supo qué hacer. Se halló entre la disyuntiva de volver al hospital a ver si podía quedarse ahí algunos mientras pensaba en algo, o... o volver para ver si podía dejar a su hijo ahí y ser ella la que congelara los huesos en la interperie...
La enfermera que le ayudó a darle el pecho a su bebé, la encontró cuando ella estaba entrando al hospital. Iba de salida a comprar algo. La reconoció y la saludó.
—Yo te hallaba ya en tu casa descansando, muchacha. Esa cesárea que te hicieron es de cuidado, y tu bebé se malcriará rápido si lo llevas tanto tiempo en brazos.
Isabella quiso abrir la boca para decirle algo, pero la desesperación no la dejó y se fue en llanto.
—¿Qué tienes muchacha? —la enfermera se asustó al ver su reacción—. Ven, sientate un rato. Seguro se te ha pasado el efecto de los calmantes —la ayudó a sentarse en una de las sillas de espera. Isabella negó con la cabeza—. ¿No? Entonces, ¿qué tienes? —le sobó la espalda para animarla a que se calmara. En cuanto lo consiguió, Isabella le explicó lo que pasaba.
La enfermera soltó un "oh" de compresión sin saber cómo ayudarla. Al cabo de un minuto, tomó una decisión que, visto por alguien que no tuviera corazón, era descabellada.
—No te preocupes, ¿Isabella? ¿No? Ese es tú nombre —Isabella asintió—. Ahora te quedarás aquí. Conseguiré que te quedes en una de las habitaciones y, después, cuando termine mi turno, vendrás conmigo a mi casa. —por toda respuesta, Isabella soltó un sonoro sollozo. La enfermera le sonrió—. Pero no llores, muchacha, que son buenas noticias para ti y tu hijo que, por cierto, ¿cómo lo llamaste?
—Eilan... —dijo Isabella, al cabo de un momento, luego de haberse serenado.
—Eilan... —repitió la enfermera—. Es un bonito nombre—. Tomó la mano del bebé, que en ese momento estaba de lo más tranquilo—. Mucho gusto, Eilan, yo soy Sue...
