Los personajes de S.M. no me pertenecen, yo sólo los tomo prestados.
Capítulo 22
1.-
Alice respingó a causa del portazo que Isabella acababa de dar, al entrar a la cocina.
Miró a su amiga, interrogante.
—No me lo vas a creer — dijo Isabella, echa una furia—. Adriana, o como se llame el degenerado, resultó ser un maldito hombre.
Alice se quedó anonadada, sin comprender.
—Pues sí, así como lo escuchas. Su pelo era una peluca. ¿Y a qué no adivinas de quién se trataba?
—¿De quién? —preguntó Alice, sin poder creerse lo que Isabella le decía.
—Del burro que vino al otro día, y que tu tuviste la mala gracia de hacer que yo lo atendiera, sin saber que el muy idiota venía por un empleo, donde claramente estaba especificado en el periódico que era para mujer.
—¡No! —dijo Alice, comenzando a reírse.
—Pues sí. Y deja de reirte, que no tiene nada de gracioso, al contrario, debería demandarlo con la policía, por mentiroso, y también porque no sé con qué malas intenciones vino a meterse a mi repostería, vestido de mujer. Es que hombre tenía que ser. —soltó Isabella, molesta.
Alice dejó de reírse en el acto.
—A ver, Isabella, calmate. No estás siendo objetiva. Esa aversión que tienes hacia los hombres, te hará meter a ese pobre chico en problemas. ¿No me contaste que te dio lástima, cuando te dijo que tenía una hija, haciéndote comprender que necesitaba el trabajo por ella? Entonces, eso no te da una idea de por qué tuvo que mentir. A mi parecer, Adriana, o cómo se llame, debió estar desesperado en conseguir el empleo, para decidir vestirse de mujer, ya que ese era el requisito que tú exigías para dárselo. Imagínate a esa pobre niña, qué va hacer si le causas un problema a su padre, con la policía.
Isabella escuchó lo dicho por Alice y su humor se resquebrajó un poco. Aun así, frunció los labios.
—Eso no quita que es un mentiroso.
—Y hombre —señalo Alice—. ¿O me vas a mentir que todo este lío es porque se trata de que Adriana resultó ser de la especie que más odias? Porque, que yo sepa, no puedes tener otra queja de él; además de buen trabajador, resultó ser buen padre. Esto hace añicos tu opinión al decir que todos los hombres son iguales, que abandonan a sus hijos...
