—Entonces… ¿Qué piensas sobre tener mascotas? —ella preguntó primero.


Félix emitió un sonido de consideración —Hm… siempre me han gustado los acuarios grandes y decorados —respondió, con una mirada que le hizo saber a Marinette que estaba recordando algo —mis abuelos tenían uno en su casa cuando Adrien y yo éramos niños, había muchos peces de diferentes colores.

Marinette apretó suavemente su mano —deberíamos tener una cita, alguna vez, en el acuario de la ciudad. Es hermoso y bien cuidado, te lo aseguro.

—Me gustaría eso —el rubio asintió, con una pequeña sonrisa —volviendo a lo de las mascotas. Nunca he tenido inclinación por algún animal doméstico, pero no estoy en contra, siempre y cuando resolvamos la parte del entrenamiento para que no haga desastres en casa.

La oji-azul se rió entre dientes, expresando su acuerdo —he ido y venido entre la idea de tener un perro o un gato, o ambos, por algún tiempo ¡pero siempre he deseado tener un hámster!

La expresión de Marinette se parecía a la de una niña que repasa su lista para Santa Claus, decidió Félix, mientras la admiraba. Y era adorable, no había forma de que Félix le negara cualquier cosa que la hiciera poner esa expresión, incluso si hubiera querido.

No quería.

—Entonces tendremos un bonito acuario y una linda casa para hámsters —Félix estableció, sintiéndose satisfecho cuando Marinette respondió con una risita y un asentimiento.

Probablemente había otro tema de importancia que tocar, pero eso podía esperar. Lo último que el británico quería era hacer que su novia se sintiera incómoda con la forma en que estaban ahora, descansando juntos en su cama, conduciendo las preguntas a un área tan íntima como '¿planeas tener hijos en algún momento?'
Con eso en mente, se sorprendió cuando Marinette se acurrucó más cerca de su pecho. Parecía que cualquier pensamiento sobre planes había abandonado su mente, y no precisamente por el cansancio, como Félix esperaba. No, su repentina expresión de estar a miles de kilómetros era familiar de un modo no tan agradable.

— ¿Estás pensando en ShadowMoth de nuevo? —preguntó mientras soltaba su mano para deslizar el brazo sobre su cintura y atraerla más cerca de su cuerpo, esperando que eso le diera algo de consuelo o, cuando menos, que arrastrara su mente fuera de los pensamientos catastróficos. Ella solamente asintió, dándole una triste mirada de disculpa. A lo que él resopló —si aún no estás lista para irte a dormir ¿por qué no mejor me pones al día sobre todo esto de los miraculous? ¿Cómo te convertiste en heroína? por ejemplo ¿y por qué ShadowMoth los busca?

Marinette exhaló una respiración temblorosa, como si repentinamente le costara respirar suficiente aire, y volvió a mirarlo con una disculpa en sus ojos ensanchados —Félix, yo no… no creo que sea prudente que profundices en esto. Estás más seguro cuanto menos sepas.

Félix quiso poner los ojos en blanco, pero se contuvo. Aparentemente, este era un área muy delicada entre los secretos que protegía su novia, y requeriría un tratamiento igual de minucioso —bien, alejémonos de los temas más profundos, entonces —cedió —aclárame algo ¿Tú y el gato son los responsables de los miraculous?

Marinette lo miró con ojos ávidos, probablemente preguntándose hacia dónde pretendía dirigir la conversación —solo yo… soy su Guardiana.

"Guardiana" la palabra claramente tenía un peso detrás, según el tono de la oji-azul, así que Félix lo archivó mentalmente —pero tu familia no sabe nada acerca de esto —estableció, más que preguntar, recordando la tarde en que casi fue akumatizada, y lo ansiosa que estaba, sabiendo que su familia no la perdería de vista. Los ojos zafiro se ensancharon con alarma y ella negó rápidamente con la cabeza —entonces ¿cómo llegaste ser la guardiana de todas esas joyas y kwamis?... ¿Eso incluye los dos que tiene ese hombre?

Marinette lo miró a los ojos unos segundos más antes de exhalar un largo suspiro y volver a apoyar la frente en su pecho.

Se quedaron así un tiempo.

Cuando Félix pensó que no iba a obtener una respuesta, el cuerpo bajo su brazo se tensó y empezó a moverse.
Él observó a su novia reacomodarse para reclinar la espalda contra el largo almohadón curvo en forma de gato que descansaba en la cabecera, antes de invitarlo a acercarse con un gesto de la mano.

Con la mirada de ella en el techo, y la de él en su rostro tenuemente iluminado, Marinette empezó a explicar. Le contó que, mucho tiempo atrás, hubo una comunidad de personas que se encargaban de los miraculous, pero sufrieron una tragedia, y solo una persona logró escapar de allí, con la caja de miraculous que ella ahora protegía… pero, en medio de esa desventura, los miraculous de la mariposa y del pavo real se extraviaron, junto con un libro escrito en un idioma antiguo que reunía instrucciones sobre las joyas, los kwamis y su magia; le explicó que esta persona era incluso más joven de lo que ella fue al iniciarse como heroína… le confesó que se equivocó durante una batalla y reveló sin querer la ubicación de esta persona a su enemigo, por lo cual esta persona, que había estado enseñándole todo lo que sabía sobre los miraculous, sacrificó sus recuerdos de toda una vida para pasarle el manto a ella.

Félix mantuvo una expresión cuidadosamente neutral durante el relato.
¿Quién en su sano juicio pone tanta presión y responsabilidades sobre los hombros de una jovencita que recién entraba en la adolescencia? La familia de Marinette seguramente tendrían una o dos cositas que decirle a esa persona si alguna vez se enteraban de todo esto, pensó Félix.

— ¿Pierdes los recuerdos de todo en tu vida relacionados con los miraculous si pasas la tutela a otra persona? —enfatizó, una vez que Marinette terminó su relato. Ella, aun mirando su techo, asintió —supongo entonces que planeas aferrarte a ellos por un largo tiempo.

Resoplando una risa corta y nada divertida, Marinette frunció los labios —mi maestro tenía más de 100 años cuando fue forzado a 'jubilarse'.

Félix parpadeó despacio ante ese bit de información —...volveremos a esa afirmación en otro momento —decidió, sabiendo de alguna manera que ella no estaba bromeando o exagerando —entonces, está claro que conservarás esta responsabilidad por mucho tiempo. Y hemos establecido nuestra relación con una disposición igualmente imperecedera —el rubio declaró, con la sencillez de quién suma dos más dos y obtiene cuatro. Estableció los hechos como un abogado frente al juez —es claro que mantener el secreto de tus labores mágicas te causa preocupación y tensiones con tu familia, por lo tanto, hagámonos un favor y no trates de ocultar todo esto de mí también. No hay razón.

Marinette farfulló, lista para protestar —ShadowMoth me parece una razón muy válida.

—Marinette, my dear, dejamos algo claro respecto a cómo lidiamos con Rossi: yo no pretendo pelear tus batallas por ti, quiero lucharlas contigo —Félix la miró a los ojos con fría resolución —que no necesitas alguien que aparezca y te salve, quieres personas en las que apoyarte y que te cubran las espaldas durante la batalla.

Los ojos azules de la franco-china se ensancharon a medida que procesaba las palabras de su novio. Se sentía como si él la hubiera leído, como a un libro, y simplemente estaba sintetizando la moraleja de la historia.
Ella nunca había puesto palabras a sus emociones, a sus anhelos, ni siquiera en la privacidad de su mente; pero aquí estaba el chico que había arrebatado y cuidado de su corazón herido, arrojando luz sobre la neblina de sus conflictos y preocupaciones, de nuevo.

Repasó la epifanía en su mente:
No quería que alguien viniera a arrebatarle y asumir sus responsabilidades. De hecho, ese pensamiento la aterraba.
No. Ella quería una persona con quién poder hablar de todo libremente, desde los sucesos en la escuela, las ideas para sus diseños, o el sueño extraño de turno, hasta sus preocupaciones por proteger los miraculous y los kwamis, o saber que la cubrirán si se equivoca en la batalla.

Chat Noir no puede darle eso. No, al menos, hasta que cumplan su misión de recuperar a Nooroo y Dussu.
Está intentando construir eso con Luka. Y es lindo, pero es un largo camino por trazar.
Pero ella es egoísta. Es terriblemente egoísta, porque quiere tener eso con Félix.

Quiero que nuestra relación sea así. En cada aspecto —Félix continuó, apenas dándole tiempo para procesar sus pensamientos y realizaciones —seremos fuertes juntos.

Una vez más, sus dedos se encontraron en apretones tranquilizantes.
Marinette apreció el agarre como un polo a tierra en tanto se sentía repentinamente expuesta y vulnerable.

—Habla de esto conmigo, Marinette —él pidió de nuevo —entiendo que ese hombre posee el mismo glamour como cobertura, pero está claro que no es infalible ¿Tienes algún indicio? ¿Sospechosos? ¿Detalles que puedan ser contrastados?

Marinette suspiró despacio y profundo antes de enderezarse, soltando la mano de Félix para sentarse y deslizarse fuera de la cama —ven conmigo —ella murmuró, empezando a bajar las escaleras hacia el área principal de su dormitorio y encendiendo la luz a su paso.

Curioso, Félix la siguió.

—Tuvimos un sospechoso, una vez —ella admitió, descubriendo una pantalla retraible donde tenía un detallado seguimiento de todas las personas que habían sido akumatizadas (y las veces que habían sido re-akumatizadas) con diversas anotaciones que Félix ya quería analizar.

—Tuvieron —él repitió — ¿se descartó?

Marinette asintió —fue akumatizado.

Félix levantó una ceja, pero no comentó al respecto — ¿Quién es?

—Prefiero contarte los motivos antes de darte un nombre —aseveró Marinette.

Los ojos verdes dejaron el tablero de anotaciones para mirar a su novia —conozco a la persona —declaró, no preguntó. Y supo que tenía razón por el ligero sobresalto que la oji-azul no pudo contener —no insistirías en priorizar los hechos si no supieras que tengo una opinión ya establecida de esta persona —argumentó —es razonable, Marinette, adelante.

La superheroína respiró profundo, endureciendo su semblante y resoluciones antes de asentir con la cabeza y empezar a explicar.

Habló sobre el grimorio que contenía la información de los miraculous, que se había perdido junto a la mariposa y el pavo real; este sospechoso aparentemente lo ha tenido en su poder por un tiempo. Enumeró las características ineludibles del supervillano: hombre adulto, dueño de su propio tiempo (no estudiante ni empleado) dada las horas intempestivas de sus creaciones. Debía ser local o, cuando menos, tener una residencia semipermanente en la ciudad, porque el miraculous tenía un rango de acción.

Félix estaba especialmente interesado en la posesión del libro que se había perdido junto a los miraculous. Marinette habló superficialmente de tener que devolverlo a esta persona, pero no antes de que ella y su maestro hicieran copias digitales, que tenía encriptadas en una micro tarjeta de memoria que llevaba siempre con ella, en el collar rojo con forma de ying.

— ¿Descubriste algo sobre cómo llegó ese libro a manos de esta persona?

Marinette asintió —Dijo que un ser querido, quien ya no está cerca, se lo obsequió… Es una persona difícil de leer, así que no puedo estar completamente segura de su sinceridad.

El rubio asintió ligeramente —De acuerdo. Por la razón que fuere, estoy de acuerdo en que el libro es una pista sólida… ¿Dirías que este sospechoso es una persona ambiciosa de poder?

Marinette se lo pensó un poco — ¿Tal vez? Sé que es fuertemente controlador, pero… no estoy segura ¿por qué lo preguntas?

Félix miró el clip en forma de abeja que estaba prendido en el cuello de su pijama — ¿hay alguna otra razón por la que ShadowMoth quiera los miraculous? —su voz bajó ligeramente cuando se dio cuenta del estremecimiento que recorrió el cuerpo de su novia — ¿Marinette?

La aludida se envolvió a sí misma con los brazos, no tanto en una posición defensiva como por la necesidad de mantenerse unida. Este era el punto más delicado de todo el asunto.
¿Por qué quiere los miraculous? ¿Qué obtendrá de ellos?
Marinette recuerda bien la vez en que Markov fue akumatizado, cuando el maestro le enseñó el poder que provenía de unir su miraculous y el del gato negro; la magnificencia del poder combinado de Tikki y Plagg. Gimmi, la encarnación de la realidad misma.

Recordó sus ingenuas preguntas. "¿Por qué no lo usamos? Podríamos hacer tantas cosas buenas, como acabar con las guerras, erradicar la pobreza… vencer a Hawk Moth"

El cauteloso y delicado toque de los nudillos de Félix en su mejilla la sacó de sus recuerdos — ¿Qué es, Marinette? ¿Qué hay detrás de esto que te asusta tanto? —el rubio preguntó. Honestamente preocupado por el desasosiego que había invadido los ojos de su novia.

Marinette dudó, pero se inclinó hacia la mano de Félix —Tikki y Plagg, el kwami de Chat Noir, otorgan más que el poder y la magia que ya nos has visto usar… —ella se mordió el labio inferior, sintiendo que la garganta se le cerraba más y más a medida que explicaba las cosas. Para su consuelo, Tikki y Pollen se acercaron a ella, dándole expresiones de aceptación y aliento; algo que realmente necesitaba —juntos, representan el equilibrio de nuestro universo. Con la invocación adecuada, le otorgarán a su portador el poder de moldear la realidad.

La mano en su mejilla desapareció. En cambio, Félix la miró con ojos sorprendidos, una expresión aturdida que le dijo que se estaba tomando muy en serio su revelación — ¿moldear… la realidad? —el rubio repitió, despacio — ¿te refieres a… dar forma a cualquier cosa que uno desee? —era un concepto insondable. Una idea que solo se entendía como parte de los cuentos de hadas y las historias ficticias — ¿un deseo sin restricciones?

Marinette asintió con cautela —Sin restricciones. Solo una regla: el balance. Acción y reacción.

"El aleteo de una mariposa puede desatar una tempestad" —citó Félix, asintiendo despacio. Su cerebro todavía asimilando la información —está bien, algo que anhele con tanta desesperación como para recurrir a la magia… ¿Quién era el sospechoso?

Marinette lo miró nuevamente con ojos desolados. Las manos de Tikki presionaron el hombro de su portadora a modo de apoyo, cuando ella se dejó caer en su diván —Gabriel Agreste —soltó finalmente, con voz rota y cerró los ojos con fuerza.

Félix jura que muy pocas cosas podían sacudirlo, al punto de perder el equilibrio, desde la muerte de su padre... Pero esta noche le estaba arrebatando el suelo bajo sus pies.
Fue como si un rayo golpeara su cerebro, extrayendo recuerdos, reflexiones e ideas fugaces sobre su tío. ¡Por supuesto que el hombre le había parecido cada vez más impredecible y difícil de leer! Si estaba jugando con magia de la cual probablemente no sabía ni las mínimas bases para conseguir Dios sabe qué…

Un segundo rayo metafórico lo golpeó con la respuesta más evidente.

—Tía Emilie… —Félix cayó de rodillas, literalmente, justo frente a Marinette. Fue pura suerte que una parte de su cerebro recordara que debían mantener el ruido al mínimo, porque se sentía como si un grito le desgarrara la garganta, luchando por abrirse paso fuera de sus labios —por supuesto. No puede ser nada más. Nada le importa tanto como ella… ni siquiera Adrien.

La joven heroína observó con un nudo en la garganta como la mano izquierda de Félix se apretaba en puño sobre la cubierta de su diván, obviamente conteniendo las ganas de golpear algo. La cabeza rubia se inclinaba hacia adelante, por lo que ella no podía ver su rostro, pero podía imaginarlo apretando los dientes con la misma fiereza. Hizo que le doliera el corazón. No quería nada más que sostenerlo… así que llevó sus manos, despacio, debajo de cada mejilla y sostuvo su rostro con cuidado, sin intentar levantarlo antes de que él estuviera listo para hacerlo.

—Félix, mon coeur, no podemos estar seguros de que sea-

—Encaja demasiado bien, Marinette —Félix la interrumpió con cierta brusquedad, aun sin levantar del todo la cabeza, pero inclinándose hacia ella. Se quedaron en silencio poco más de un minuto, en el que Marinette miró alrededor, tomando nota de todos los kwamis que se asomaban precariamente de sus escondites repartidos por toda su habitación, probablemente atraídos por la conversación sobre la persona que (tal vez) tenía a sus dos hermanos bajo su yugo. Finalmente, el movimiento de Félix re-atrajo su atención. Hermosos pero desolados ojos verdes encontraron su mirada desde abajo —sería… ¿tan malo, Marinette?... Si la tía Em…

—Cada deseo tiene un precio que se debe pagar, Félix —ella le respondió, desgarrada por el evidente dolor de su novio. Cuidadosamente, lo persuadió para que descansara la cabeza sobre sus rodillas, y le acarició el pelo —incluso una aparente tontería como… "Desear que desaparezca el brócoli" podría acarrear la creación de una nueva planta que podría enfermar a los animales o a las personas… Involucrarse con algo tan poderoso como el ciclo de la vida y la muerte…

— ¿Alguien más tendría que morir, me figuro? —susurró, porque su novio era así de perspicaz.

Marinette afirmó con un sonido ahogado —ni siquiera puedo decirte que le sucederá a algún desconocido al otro lado del mundo, a un dictador, a un recluso o a un asesino… dadas las circunstancias, si es Gabriel y si ese es su deseo… es muy probable que afecte a alguien cercano.

Sintió a Félix estremecerse violentamente entre sus manos, ni bien terminó su explicación —Adrien… —sus manos se apretaron con fuerzas renovadas, palideciendo por la presión.

Pollen se deslizó hasta el cabello de Félix, aunque este ni siquiera lo notó, y le dirigió una mirada a Marinette. A Pollen realmente le gustaba este portador, era fuerte, astuto y conocedor de su propio valor, además de ser una pareja adecuada para la elegida de Tikki y su Guardiana. Sus grandes ojos bicolores le pidieron a la franco-china que encontrara una forma de consolar a su abejorro, por favor.

Marinette asintió. Despacio, se alejó de Félix lo suficiente como para igualar su posición de rodillas frente a él. Encontró su rostro con un ceño fruncido y ojos gélidos, pero era evidente que estaba conteniendo su ira y su temperamento, ella sabía mejor que nadie lo que era tener que mantenerse bajo el más fino control.
Le dio un ligero toque en la rodilla, a modo de aviso, antes de agarrarlo por debajo de los brazos y levantarlo para que se sentara en el diván.

Félix, aturdido porque su pequeña novia acababa de moverlo como si fuera un muñeco, simplemente la miró, confundido y con ojos ensanchados, mientras ella se metía en su regazo.
De forma distante, el rubio recordó la semana pasada, cuando él se confesó en este mismo mueble. Recordó lo insegura pero feliz que había estado ella en ese momento, y amo darse cuenta cómo la confianza y comodidad entre ellos no había hecho más que crecer.

—Es normal estar molesto —Marinette susurró, sentada de lado sobre sus muslos, mientras le acariciaba el pelo, teniendo cuidado con Pollen —está bien estar triste —continuó, suave como una canción de cuna —estoy aquí. Si intenta usarte, atraparé el akuma antes de que pueda llegar a ti.

Los ojos verdes de Félix picaron, después de pensar que nada volvería a hacerlo llorar tras la desaparición de su tía y la muerte de su padre, sintió ese viejo nudo en la garganta al darse cuenta de que nadie, nunca, le había dado una seguridad como esa a Marinette.
Ella había tenido que ser fuerte para los demás. Incluso cuando estaba agotada.

Félix recordó cuando Marinette casi fue akumatizada por su discusión con Cesaire y deseó con todas sus fuerzas tener a su tío enfrente para darle un buen uso a todos sus años de formación y entrenamiento.

Su primo, su madre, y ahora su novia.
¿Por qué Gabriel tenía la capacidad de lastimar a las personas que Félix amaba?
Si realmente era ShadowMoth (y Félix pondría todas sus papeletas en esa afirmación), iba a patearle el trasero con el triple de ganas y el triple de satisfacción.

Por ahora, sin embargo, disfruta de los últimos minutos que tenía con su novia. No quería ni saber qué tan tarde era, pero ambos necesitaban dormir después de esta noche tan cargada.
Enterró su rostro en el hombro de Marinette y dejó que su aroma a postre lo sosegara y reconfortase, al igual que sus suaves caricias y evidente su afecto.

Había mucho que desempacar de lo poco que habían hablado en los últimos minutos, pero tendría que esperar. Félix sabía que, si él verbalizaba sus pensamientos e ideas en ese momento, ni él ni Marinette dormirían esa noche.

Y, honestamente, no era bueno para ninguno de los dos. Los próximos días iban a ser críticos.

—Vamos —después de una inhalación profunda, y por tercera vez en esa noche, Félix tomó a su novia en brazos. Había una familiaridad en eso que no debería ser tan fácil de conseguir, pero estaba ahí y le encantaba —Necesitas dormir —él subió pacientemente las escaleras, siendo sumamente cuidadoso con ella y apagando la luz. Finalmente, la depositó en la cama. De reojo, notó a Tikki y Pollen regresar al área de abajo.

Iba a cubrirla con el edredón cuando una mano alcanzó su antebrazo. Félix miró a los ojos azules y casi se ahogó en su mirada.
Estaba somnolienta, los ojos empequeñecidos y nublados, los párpados casi no dejaban ver el impresionante color de sus iris… pero había una petición clara como el día en ellos.

No te vayas. Quédate.

—Marinette —la voz de Félix se convirtió en un susurro casi estrangulado. Su propia petición allí "no me pongas a prueba de este modo. No puedo"

Aun sin decir una palabra, la pequeña mano de Marinette tiró de él, ni de lejos con la fuerza necesaria para moverlo, no es que ella necesitara eso; todo lo que tenía que hacer era decir las palabras y Félix sería masilla en sus manos… pero, mientras ella no lo dijera, él podría aferrarse a su sentido de la caballerosidad y el honor.

Marinette tiró un poco más, y una de las rodillas de Félix encontró el colchón. Un poco de resistencia simbólica.
Entonces, los labios de Marinette formaron un puchero, acompañando sus somnolientos, y aun así acusadores, ojos tristes, que no cesaban su petición "Por favor, quédate" y Félix se sintió más débil que nunca en su vida.

Ella tenía tanto poder sobre él. Félix se lo había cedido de buena gana sin apenas darse cuenta… pero, en vez de ser aterrador, el hecho era vertiginoso y emocionante, porque confiaba en ella.

—Félix… ¿Por favor?

Ni siquiera fue una exigencia. Fue una pregunta. Implicaba que Félix tenía la capacidad de elegir, que él podría decir 'no' y ella lo aceptaría.

Fue tan efectiva como una sentencia.

Félix se encontró deslizándose una vez más sobre la cama, frente a su hermosa y muy adormilada novia —cualquier cosa que desees, my Queen —porque ¿qué otra cosa puedes hacer cuando la chica que amas te pide que duermas a su lado?

Y ella lo recompensó con una sonrisa más brillante que cualquier estrella.

Hallaron rápidamente un ajuste agradable para ambos. Félix se tendió de espaldas en la cama, y Marinette se acurrucó en su costado izquierdo, colocando una mano sobre su pecho, la cabeza inclinada hacia su cuello y una de sus piernas se entrelazó tímidamente con la de Félix, a la altura de las rodillas.

Era perfecto. Simple y llanamente perfecto.

Marinette suspiró, satisfecha y dichosa, mientras Félix extendió una mano para apagar la lámpara y programar una alarma en su teléfono. La oscuridad de la madrugada los envolvió con un silencio arrullador. Se sentía como si fueran los únicos en el mundo, aún con el conocimiento de que había más de una docena de pequeños dioses en la parte baja de la habitación.
Los latidos del corazón de Félix bajo su palma se convirtieron en la más dulce y eficaz canción de cuna que haya tenido jamás y no le hizo falta mucho más para caer en un profundo sueño, dejándose llevar por la envolvente sensación de un amor tan sincero, uno en el que ella no necesitaba de planes elaborados, excusas improvisadas ni nada como eso, solo la plenitud del sentimiento compartido y el compromiso honesto del uno con el otro.

—Dulces sueños, beloved.

Su apodo lo tomó, honestamente, por sorpresa. Félix buscó su rostro con la escasa luz de la que disponía, pero ella estaba quedándose dormida rápidamente. Por un segundo, el británico se preguntó qué tan consciente, de la forma en que lo había llamado, estaría ella por la mañana, pero no luchó contra la sonrisa que le provocó, simplemente se acomodó más hacia ella.

—Dulces sueños, mon amour.

Y dejó que el sueño lo arrastrara a él también.


.

.

.


La mañana llegó rápido. Demasiado rápido para un par de adolescentes que se habían desvelado entre una larga batalla y planificaciones muy necesarias.

El tenue calor del sol otoñal dispersó el frío nocturno y llenó de luz tenue la habitación pintada de rosa, donde una joven pareja de enamorados se regocijaba en la simpleza de dormir en los brazos del ser amado.

Félix había cambiado ligeramente de posición en algún momento de la noche. Ahora su cuerpo se curvaba en torno a Marinette, abrazándola y envolviéndola entre su cuerpo y el edredón como si fuera la criatura más preciosa y delicada del mundo. La jovencita dormía felizmente acurrucada contra la calidez de su novio, en el descanso más dichoso que había tenido en mucho tiempo.

Nada podría ser más perfecto que ese momento.

Hasta que el resto del mundo los alcanzó, haciendo estallar su burbuja de sueños, calidez y comodidad a través de una tenue melodía que provenía de un teléfono.

Félix se despertó primero, reconociendo la alarma que había programado antes de quedarse dormido. Faltaba poco más de una hora para que las clases empezaran y necesitaba regresar a casa para que su madre no supiera que había pasado la noche fuera.

Este conocimiento no hizo que fuera más fácil para él desenredarse de los brazos de su amada.

Marinette durmiendo era sencillamente adorable. Ella se acurrucaba hacia él con plena confianza, descansaba en sus brazos con la facilidad de un ave en su nido y lo tentaba a quedarse con su apariencia desaliñada, cómoda y satisfecha.
Ella ni siquiera estaba despierta y ya le estaba haciendo difícil irse, tanto o más que anoche.

Extendió la mano para apagar la alarma antes de que despertara a su novia. Él era quien necesitaba irse, no Marinette; ella podría dormir un poco más antes de tener que renunciar a su sueño para prepararse y, de todos modos, sería más fácil marcharse si ella no lo miraba con sus hermosos y hechizantes ojos.

Félix no calculó que su novia podría tratar de evitar su partida incluso dormida.

Mientras él intentaba salir de la cama sin despertarla, ella se aferró con más fuerza a él con la pierna que aún tenía entre las de él. Inmediatamente lanzó sus brazos hacia adelante, como si tratara de abrazarlo.
Félix jadeó por la sorpresa de sus reacciones inesperadas.

Hn~ ¿Lix? —ella lo llamó, claramente más dormida que despierta, mientras abría un solo ojo para mirar a su alrededor. Tan pronto como lo vio, cerró el ojo y volvió a tirar suavemente de él —temprano… vuelve a la cama —ella se quejó.

Félix quería, más que nada, obedecerla y hacer precisamente eso —no tan temprano como me gustaría, my dear —le respondió suavemente, retornando sus esfuerzos por liberarse de su agarre —la escuela empezará pronto. Tengo que volver a casa a asearme, vestirme y desayunar —explicó pacientemente, mientras volvía a cubrirla con la manta —vuelve a dormir.

Marinette bostezó contra la almohada antes de girarse completamente hacia él para darle una mirada irritada. Aparentemente, su cerebro empezó a despertar de verdad en esos momentos, porque se incorporó lo suficiente como para alcanzar su teléfono y comprobar la hora.
Tras hacer eso, se quejó y se dejó caer nuevamente a la cama, con la cabeza contra su almohadón de gato.

—Tengo mucho sueño aún —ella se lamentó.

Félix sonrió con simpatía —aún puedes dormir unos minutos más —sugirió.

Marinette volvió a girar la cabeza hacia él, usando los dedos de su mano izquierda para domar su cabello ligeramente despeinado —... no sin tí —ella murmuró en respuesta, con un poco de rubor floreciendo en sus mejillas.

El cerebro aún medio somnoliento de Félix se sintió como si hiciera corto circuito —Dios mio, Marinette —se quejó en un gemido bajo, mientras se inclinaba hacia ella para besar la comisura de sus labios —necesito llevarte conmigo a Londres —juró, dejando otro beso en el mismo lugar —un fin de semana. Sólo nosotros dos —otro beso y sonrió cuando ella movió la cabeza para juntar sus labios adecuadamente —entonces podremos quedarnos en la cama todo el tiempo que queramos, juntos.

Ella sonrió en su siguiente beso —me gusta cómo suena eso.

Finalmente, Félix obligó a su cuerpo a separarse de ella y pedir su transformación —te veré pronto, my dear.

—No lo suficientemente pronto —Marinette susurró para sí misma, tan pronto como el tragaluz se cerró sobre su cabeza.

Tikki, que se había despertado con la partida de Pollen, flotó hasta su portadora —buenos días, Marinette.

La oji-azul dejó correr otro bostezo mientras regresaba el saludo —buenos días, Tikki… será mejor que me ponga en marcha. Necesito un buen café hoy.

La kwami roja simplemente suspiró, viendo a su portadora salir de la cama con pasó torpe y somnoliento.


.


Ojos verde-aceituna siguieron el paso a la chica rubia que se bajó de un auto frente a la escuela.
Normalmente no sacrificaría tiempo de sueño para llegar temprano a la escuela, pero este era uno de sus trucos favoritos y ya casi estaba al final de su plan.

Para el día del baile, Marinette Dupain-Cheng no sería más que otro nombre en la lista de personas que habían aprendido, a las malas, por qué no debían meterse en su camino.

Se lamió los labios con anticipación y preparó su expresión más amigable para ir tras la delegada de la otra clase, con su estúpida sombrilla que parecía llevar pegada a su mano hubiera sol, lluvia o nieve.

— ¡Hola, buenos días!


Conteo de palabras: 5.041


Beloved: amado/a
Mon amour: mi amor.

Hay un fanart de este capitulo, si desean ir a verlo en Wattpad o AO3


Iba a publicar mañana pero qué diablos.
Terminé la charla de Félix y Nettie después de escribirla, borrarla, volver a reescribirla, quitar cosas, volver y hacer otra trama que simplemente necesito publicarla antes de que mi cerebro quiera hacer más cambios.

¡Primera publicación del año, y por supuesto que tenía que ser esta historia que ha sobrevivido a tragedias personales, bloqueos creativos y desavenencias tecnológicas! ¡Feliz año nuevo a todos!

¡Este año fijo que terminamos este fic! ¡Pero les prometo que tengo más historias de esta parejita para compartir! Realmente les agradezco tanto apoyo.

No. No vamos a hablar de las filtraciones de los primeros capítulos de la sexta temporada de Miraculous. No, esos no existieron. No están regresando a Marinette a la acosadora loca y obsesiva de las primeras temporadas. No. Ha. Sucedido.

Feliz inicio de año para todos.


Laurenlmprincess: Llevo tanto tiempo construyendo esta historia, preparando la caída de Lila, que será mejor que lo haga lo suficientemente buena o todos los lectores me enterraran en maldiciones xD
Volvemos con Marc y los demás en el sgt cap, y otra aparición de la mentirosa.
Gracias por el apoyo. Un abrazo y feliz año nuevo.

d4and4n: Aurore y Mireille como heroínas temporales ha sido contemplado en esta historia. Veremos si me da tiempo a involucrarlas, porque los días hasta el baile están contados y hay muchas cosas por suceder aún.
Espero que hayas pasado una linda navidad también. Gracias por el apoyo. Un abrazo y feliz año nuevo.

Roxxi: Marc es uno de mis nenes consentidos (y, por ende, el de Marinette también xD) Es adorable y lo amo.
Permiteme decir que estoy orgullosa de los programas que le pones a tu nena. Esa será una chica con cultura!
Espero que hayas pasado una linda navidad. Gracias por el apoyo. Un abrazo y feliz año nuevo

Ryuuzaky: Recuerda que tienen en torno a quince años, y si bien las hormonas son una cosa molesta y que no escucha a la razón, ambos son bastante maduros y centrados, saben que no están preparados para dejarse llevar y que necesitan parar… o al menos la mayor parte del tiempo, incluso los mejores tienen sus deslices ;)
Pero sí, por supuesto que los seguiremos viendo cariñosísimos.
Gracias por tus hermosas palabras, realmente significan mucho para mi después del paron que tuvo esta historia.
Espero que tmbn hayas pasado una linda navidad. Gracias por tanto apoyo. Un abrazo y feliz año nuevo.

Emely-nya: Espero que hayas pasado una linda navidad. Gracias por el apoyo. Un abrazo y feliz año nuevo

RilaZou: Las cosas están encajando y sellándose porque el final se aproxima en el horizonte n-n.
Un abrazo y feliz año nuevo

Satorichiva: Ocupaciones de la vida adulta, la desgracia más grande, te entiendo.
Oh, Alix encontrará algo que hacer, no te preocupes.
Personalmente yo ya tenía planes a esa edad, y no es extraño que personas con un talento que puedan convertir en una carrera los tengan (yo no tenía un talento como tal, pero sí un amor por la biología marina) y no, mis metas de esa etapa no prevalecieron, pero la persona con la que soñaba y planeaba sí permanece en mi vida, aunque nuestras expectativas de relación no concuerdan (él quiere hijos y es más físico que romántico. Yo no quiero embarazarme y soy muy romántica y casi nada física) pero por mucho tiempo trabajamos los dos por encontrarnos en el punto medio, y aún tenemos un vínculo y nos apoyamos en muchas cosas y contamos uno con el otro. Así que realmente depende de las personas, y realmente no puedes esperar una relación 'normal' de personajes que están involucrados en una guerra mágica. Las guerras te hacen madurar de golpe y cambiar tu perspectiva y prioridades.
El plan de Marc, Alix y los demás, en principio, choca con lo que Félix y Marinette han decidido hacer, pero las circunstancias los obligarán a adaptarse, después de todo, a Lila parece encantarle cavar su propia tumba lo más profundo posible xD
Gracias por tanto apoyo. Un abrazo y feliz año nuevo.