-Esta es una adaptación de la serie "House of the Dragon" y del libro "Fuego & Sangre" de George R.R. Martin, más específicamente el arco conocido como "La Danza de Dragones". Los personajes pertenecen por completo a Masashi Kishimoto, mas los personajes de carácter secundario, las modificaciones a las personalidades, los hechos y la trama corren por mi cuenta y entera responsabilidad para darle sentido a la historia. Les sugiero oír "Empire" de Beth Crowley para Sakura, "Daylight" de David Kushner, "Rolling In The Deep" de Adele para Hanan, "About Love" de Marina para Sakura & Baru, "After You" de Meghan Trainor & AJ Mitchell para Sasuke & Sakura, y "Family Line" de Conan Gray para el contexto del capitulo.

1-Diálogos en cursiva para "Alto Valyrio".

2-Breves textos en cursiva para pensamientos.

3-Texto con dialogo en cursiva par flashbacks


La mañana del día siguiente comenzó como siempre, cuando Sakura despertó, sintió un beso en el hombro de parte de Sasuke, pero ni siquiera alcanzó a despertar del todo cuanto él ya hubo dejado su lado y desapareció por la puerta secreta para regresar a sus aposentos, y ella enterró el rostro contra la almohada mientras se estiraba unos momentos antes de que Ino llamase a sus aposentos y la saludara con un "buenos días". Por Ino, Sakura se enteró que Izumi, su esposo y sus hijos acababan de marcharse, habían regresado a Dragonstone con sus dragones, y la princesa ni siquiera se dio cuenta de lo aliviada que se sintió por ello, terminando de desayunar junto a sus hijos y a quienes observó jugar, concentrada terminando de bordar el pañuelo para su padre, tomándose su tiempo esa mañana y queriendo entregárselo antes de comenzar con su rutina de siempre. La princesa portaba un femenino vestido color violeta de escote corazón, ceñido a su figura por seis botones de igual color, falda de una sola capa y mangas ceñidas, encima una chaqueta de encaje dorado—en honor a Sunfire, el dragón de su esposo—sin mangas, escasamente cerrada a la altura de su vientre, con su largo cabello plateado cayendo sobre sus hombros y tras su espalda, peinado en una trenza cintillo y resaltando unos pequeños pendientes de oro y diamante en forma de lágrima, así como el collar de esmeralda obsequiado por Sasuke alrededor de su cuello. Mientras las sirvientas terminaban de asear sus aposentos, Hinata e Ino levantaron la mesa con la comida ya terminada mientras Tenten supervisaba a los dos pequeños príncipes jugar, o pelear entre sí por un juguete más bien.

—No peleen, Altezas— reprendió la Namiashi muy ligeramente. —Los caballeros son amables con las damas, mi príncipe— agregó, siendo que el joven príncipe es quien parecía haber iniciado la pelea.

—Pero es mío— discutió Daisuke, aferrándose al dragón que su hermana le había quitado.

—No, es mío— protestó Sarada, siendo él que su "tío" le había obsequiado.

—Es nuestro destino, creo, el desear lo que se le otorga al otro— comentó Sakura, en voz alta, observando a sus hijos, —si uno posee algo, el otro va a arrebatársela eventualmente— eso le decían las voces.

—Tiene razón, Alteza— asintió Tenten, admirando su sabiduría como siempre.

Puede que la princesa Sakura no fuera el estereotipo que uno esperase de una princesa, pero no era "rara" ni "extraña" como decían los susurros perniciosos, de hecho, era profundamente amable, atenta y cariñosa, siempre tenía palabras amables para todos, poseía una gran sabiduría pese a su juventud, y Tenten siempre disfrutaba de escucharla y aprender de ella, al igual que Hinata e Ino que se retiraron con las bandejas ahora vacías y reverenciando a la princesa. Casi al mismo tiempo, las puertas de los aposentos se abrieron por obra de sir Arsen fuera, permitiendo el ingreso de la reina Hanan a quien acompañaba su padre el lord Mano Kizashi; la reina portaba un vestido de seda esmeralda, de escote bajo y redondo con falda de velo, mangas ceñidas a las muñecas y que se abrían como lienzos, pasando desapercibido en su mayoría bajo una chaqueta de igual color y sin mangas, decorada por encaje verde claro y aguamarina con esmeraldas bordadas, ceñida a su cuerpo por un fajín que resaltaba su esbeltez y decorado por dos broches de oro en forma del emblema del dragón de dos cabezas, con su largo cabello rosado peinado en una coleta que caía sobre su hombro derecho por una diadema de oro y esmeraldas a juego con un par de pendientes. El aspecto de la reina era tan elegante como siempre, jamás se veía fuera de lugar, el mismo lord Mano se veía igualmente formal, pero había algo más en la superficie, ambos se veían muy tensos y sus ojos recorrieron inmediatamente la sala de los aposentos de la princesa, como si buscasen algo; Sakura si bien reconoció la llegada de su madre y abuelo, no se levantó de su lugar ni nada parecido, sino que se concentró en bordar.

—¿Dónde está Baru?— interrogó Kizashi nada más ingresar para extrañeza de su nieta.

—No aquí, obviamente— contestó Sakura, observando la habitación y dejando en claro de esa forma que su esposo no se hallaba ahí.

—No está en sus aposentos— señaló el lord Mano, esperando una mejor respuesta, mas su nieta solo regresó su atención a su bordado con indiferencia.

—¿Y por qué estaría aquí?— cuestionó la princesa en voz alta, continuando las puntadas de su bordado. —Preferiría estar en cualquier otro lugar— obvió, pues ello no era un secreto para nadie, mas su abuelo se marchó tras escuchar su respuesta

—Padre...— llamó la reina Hanan en vano, pues su progenitor ya se había marchado.

—¡Sasuke!— chilló emocionado el príncipe Daisuke, asociando la palabra "padre" con su querido "tío" a quien extrañaba.

—Tío Sasuke— corrigió la princesa Sarada, pensando igual que él, mas sabiendo que a ojos de todos debía llamarlo siempre "tío".

Agradeciendo que la pelea entre los infantes hubiera terminado, Tenten se tensó en su lugar nada más escuchar a los jóvenes príncipes nombrar al príncipe Sasuke tras escuchar la palabra "padre", levantándose de la alfombra e instando a ambos pequeños a acompañarla, ambos tomándola de la mano mientras ella reverenciaba a la reina y se retiraba hacia la habitación de los príncipes antes de que estos dijeran algo más que pudiera comprometer a la princesa. Abrumada por todo lo ocurrido desde la noche anterior a esa mañana, debiendo tomar el control ante la muerte de su esposo, no habiendo dormido siquiera, la reina Hanan parpadeo con extrañeza, siguiendo con la mirada a sus nietos hasta perderlos de vista, ¿Lo había imaginado? No, los niños habían dicho claramente "Sasuke" al escuchar la palabra "padre"...No, podía ser un error, quizás lo habían asociado porque su tío pasaba mucho tiempo con ellos en relación con su padre, la ahora reina viuda intentó convencerse de esto, diciéndose que Sakura era más importante ahora que cualquier interpretación de una mera palabra. Sakura también se tensó en su lugar, sentada sobre el diván junto a la chimenea, esperando a que su madre hablara; Daisuke y Sarada asociaban a Sasuke con la palabra "padre", porque Baru nunca estaba cerca, porque Sasuke jugaba con ellos, porque siempre les traía regalos, porque les leía historias, porque les contaba leyendas de su pasado Valyrio, porque Sasuke sabía todo de sus sobrinos…no, sus hijos, porque era suyos y no de Baru, pero aunque el título de padre fuese correcto y más que digno de Sasuke, nadie podía saberlo, ella no podía declararlo ni sus hijos.

—¿Sucedió algo, madre?— preguntó Sakura, logrando regresar a su madre a la realidad y que se sentó a su lado.

—Sakura, tu padre...— inició Hanan, mas no pudiendo terminar de hablar. —No sé cómo decirlo— no sería algo fácil de procesar para ella.

—Debemos tener mucho cuidado, hay una bestia debajo de las tablas— contestó la princesa, advirtiendo a su madre de su visión.

—Mi adorada hija— susurró la ahora reina viuda con la voz quebrada, intentando alargar una de sus manos hacia el hombro de su hija, mas sintiéndola tensarse de antemano y por lo que eligió no hacerlo. —Tienes que ser muy fuerte por lo que vendrá ahora— advirtió únicamente, sabiendo que ella podría actuar apropiadamente.

—No lo entiendo— negó la Uchiha, observando a su madre con extrañeza.

—No sé por dónde empezar— suspiró la Haruno, no sabiendo qué palabras usar.

Perder a un padre no era fácil, Tajima había muerto mientras dormía esa madrugada, no había sido el mejor padre, Hanan tenía muchas críticas hacia su memoria como esposo, pero Sakura amaba a su padre tanto como ella misma había amado a su querida madre que había fallecido en su juventud y de cuya pérdida aún no se recuperaba, ¿Cómo perturbar a su inocente hija que parecía tan serena aquel día? Ajeno a lo que sucedía, Sasuke cruzó los pasillos hasta los aposentos de su hermana como cada mañana, esperando poder pasar al menos unos minutos con sus hijos, teniendo una nueva historia en mente sobre la Antigua Valyria, lleno de orgullo y satisfacción por ellos mientras sir Arsen le abría las puertas y permitía ingresar sin necesidad de anunciarlo. Intentando entender las palabras de su madre, Sakura se esforzó por no jadear a causa de la sorpresa cuando Sasuke ingresó, disimulando su sorpresa lo mejor posible, encontrando su mirada con la de él, esperando poder advertirle de ese modo, pero fue muy tarde; nada más cruzar el umbral de los aposentos de su hermana, Sasuke se congeló a causa de la sorpresa al hallar a su madre sentada junto a Sakura, deseó marcharse antes de que ella pudiera darse cuenta de su presencia, pero su progenitora ya había alzado la mirada y lo observó con confusión, haciéndolo congelarse en su lugar y apostaba a su qué único ojo expresaba su sorpresa, porque nadie debería estar con su hermana en ese momento, ese era su momento con ella. Mas, aquella nueva realidad lo angustió en secreto, ¿Qué había pasado?, ¿Qué había cambiado la rutina esa mañana?

Algo había ocurrido.


Aunque Sakura no había tenido como justificar la visita de Sasuke en sus aposentos esa mañana, agradeció que su madre no hiciera preguntas, sino que lo invitó a sentarse a su lado, entonces informándolos a ambos del fallecimiento de su padre el rey Tajima esa madrugada, la noticia no los tomó por sorpresa, como todos llevaban esperando que tal cosa sucediera, el sufrimiento de su padre era muy grande, pero aun así Sakura se sintió muy triste y más cuando su madre dijo que su padre había muerto mientras dormía. Recordó su visión de Balerion desapareciendo en la niebla, había sido un anticipo de la muerte de su padre, pero ella nuevamente no lo había entendido; ahora comenzaba la lucha que todos en la familia tanto habían anticipado, por lo que Sasuke y su madre se retiraron para hablar a solas—Sasuke dirigiéndole una mirada silenciosa, prometiendo volver con ella apenas fuese posible—, porque ahora Baru era el rey y debían asegurarse de su toma pacífica del poder. Habiendo alcanzado a escuchar todo, siempre muy atenta a lo que sucedía, Ino le indicó a Hinata que se retirase a sus deberes, ella avanzando lentamente y con respeto hacia la princesa sentada junto a la chimenea; la Yamanaka portaba un osado vestido malva de profundo escote en V casi a la altura de su vientre, falda de velo y encima una chaqueta superior sin mangas, estampado en bordados malva con el emblema de su familia, anudada a la altura del vientre, y dos guantes sin dedos obraban de mangas hasta casi la altura de los hombros, con un collar de plata alrededor de su cuello con un dije en forma de rosa, con su largo cabello rubio cayendo tras su espalda, recogido en una trenza cintillo.

—Ya lo sabes— habló Sakura, advirtiendo la presencia de su doncella.

—Sí, Alteza...— Ino se arrepintió de inmediato de sus palabras. —Mi reina— se corrigió, pues ahora que el príncipe Baru era rey, ella era reina.

Ino había pasado sus felices ocho años de servicio a la princesa esperando ese momento, esperando poder vivir para verla convertirse en la soberana de los Siete Reinos, la única de los hijos del rey Tajima que tenía el corazón digno y el alma pura para ganarse el amor de las personas en Desembarco del Rey y en los demás reinos, como su natal Alto Jardín, por lo que de inmediato y sin dudarlo la Yamanaka se hundió en una profunda reverencia, inclinando su cabeza y sonriendo a su reina, sabiendo que ella no deseaba el poder ni la gloria, pero siendo la más digna de ello precisamente. Reina de los Siete Reinos…Sakura no supo qué pensar, se sentía triste por la muerte de su padre, elevó una silenciosa plegaría a los dioses de Valyria por su alma, pero ni por un momento pensó en sus nuevas responsabilidades, no pensó en la corona que pronto adornaría su cabeza, en los lujos que tendría o en cómo sería el centro de atención en la corte, lo que tanto detestaba, no era como su hermana Izumi, solo se sintió tan fuera de lugar como siempre, ya sintiéndose así dentro de su propia familia, pero, nunca se había sentido así con sus leales doncellas de confianza; con Ino de la casa Yamanaka en Alto Jardín, con Hinata de la casa Uzumaki en Casterly Rock, ni con Tenten de la casa Namiashi en las Tierras del Oeste. La carga no pareció tan abrumadora para Sakura sabiendo que tenía personas leales que la apoyarían, amigas que no la abandonarían, y la más importante sin duda era Ino, a quien la ahora reina indicó que se levantara, entrelazando sus manos con las suyas y viéndola a los ojos en todo momento, no como una súbdita ni como una sirvienta, sino como la amiga leal que siempre había sido para ella.

—Sobran las palabras entre nosotras— habló Sakura, viendo a su amiga a los ojos. —Quiero que sigas siendo lo que has sido para mí hasta ahora— estaría perdida sin ella.

—Gracias, Majestad— sonrió Ino, profundamente conmovida. —¿Quiere que la ayude a cambiarse?— consultó, conociéndola lo suficiente.

—Por favor— asintió la reina, debiendo vestir el luto, aunque este aun no fuese oficial.

Reverenciando de nueva cuenta a su reina, solo que de forma más superficial ahora que tenía su permiso, conmovida por su confianza y cariño hacia ella, Ino se apresuró en retirarse hacia la habitación que albergaba los vestidos de la ahora reina, siendo ayudada de inmediato por Hinata que cruzó la sala y reverenció a su reina, recibiendo una sonrisa en tanto Sakura se abrazaba a sí misma y se dirigía hacia su habitación privada. Acercándose a su tocador, Sakura no supo qué sentir al ver su reflejo, no sentía que algo hubiera cambiado en ella ahora que sabía que era reina, era solo un título igual que había sido el de princesa antes, con la diferencia que había nacido llevándolo desde su primer respiro, pero ¿Reina? No sintió que estuviera cometiendo un crimen, no lo sentía como una usurpación, aunque sabía que Izumi lo vería así tan pronto como se enterase del fallecimiento de su padre y que el bando Verde coronaba a Baru antes, pero Sakura sabía que eso era lo correcto; si, Baru no deseaba el trono, pero en el año 101 después de la Conquista, el rey Naka I había decretado en el Gran Consejo de Harrenhal que solo un hombre podía tomar el trono y ninguna mujer a menos que no hubiera otro sucesor; entonces, la abuela de Ino e hija del rey Naka, Tamane Uchiha, vivía y había sido ignorada igual que la princesa Naori pese a ser la hija del fallecido primogénito del rey, y su ahora fallecido padre Tajima había sido nombrado rey, esa era la ley. Dejando que Ino la ayudase a desvestirse, Sakura supo la verdad, que Baru era el rey legítimo como primogénito varón del rey, que ella era su reina legítima como su esposa y que para bien o para mal, Daisuke era su heredero…


Sasuke había pedido hablar con su madre en privado porque quería escucharlo todo, quería saber qué había sucedido exactamente en las horas transcurridas, como es que mientras Sakura y él hacían el amor la noche anterior, su madre y el Consejo decidían qué hacer o a quien reemplazar en posiciones estratégicas para asegurar que Baru contase con el mayor apoyo posible; su madre no le guardaba secretos si de política se trataba y sabía lo inteligente que era para tenerlo como estratega en las sombras, anticipándose a cualquier decisión para saber qué hacer. Ahora, a solas en los aposentos de su madre, con ella paseándose nerviosa y ansiosamente, mientras que él se sentía complacido al ver que las decisiones importantes y cruciales ya se habían tomado, observando las llamas de la chimenea junto a la cual se hallaba sentado, con una mezcla de dolor y tristeza; nunca había sido especialmente cercano a su padre, Tajima apenas y había reparado en su existencia, Sasuke ni siquiera podía recordar algún regalo en específico en sus onomásticos ni siquiera en la infancia, pero había amado a su padre y había deseado que él lo hubiera visto al menos una vez. ¿Por qué su padre nunca lo había amado?, ¿Es que nunca había sido suficiente para él?, ¿Había hecho algo mal para ser merecedor de su desprecio? Sasuke había crecido teniendo el amor incondicional de su madre, pero nada de su padre quien solo había amado a Izumi, mas, en sus últimas palabras—dichas a su madre—Baru debía ser el rey, algo lo había hecho cambiar de opinión en el último momento y eso era lo crucial. Las puertas de los aposentos de la reina viuda se abrieron y sir Kakashi ingresó, reverenciando a la dama.

—El príncipe Baru no está dentro del castillo, Majestad— informó el Hatake, siempre al tanto de todo, —su padre lord Mano envió a sir Sakon a la ciudad a buscarlo— era conocido que el príncipe visitaba Flea Bottom por las noches.

—Sir Sakon conoce a Baru, tendrá la ventaja— se lamentó Hanan en voz alta. —Necesitamos encontrarlo primero— obvió, acercando sus pasos al dorniense. —Confió una vez más en usted, sir Kakashi y en su lealtad, Baru debe ser encontrado y traído ante mí, el destino de los Siete Reinos depende de ello— obvió con tono muy serio. —Se lo ruego por todo lo que pueda sentir por mí, como su reina— agregó en voz muy baja.

—No le fallaré, Majestad— prometió Kakashi, inclinando respetuosamente la cabeza.

Acostumbrado a la presencia de sir Kakashi desde que tenía uso de razón y memoria, Sasuke fue bueno ignorando aquella conversación pese a escuchar cada palabra muy claramente; había crecido teniendo a sir Kakashi como la única figura paterna real en su vida, sabía que el hombre lo amaba como a un hijo y de igual forma él lo amaba como a un padre, era traición pero Sasuke no tenía problema en que el Hatake albergara sentimientos románticos por su madre y en que ella le correspondiera. Conocía la historia, su joven y ambiciosa madre de dieciocho años había embelesado al viudo rey Tajima, que la había hecho su esposa, y por deber había alumbrado cuatro hijos; Baru, Sakura, él y Kagen, pero su padre nunca le había amado realmente y ella había cumplido con su deber de esposa y reina de forma envidiable, ¿Era egoísta que él desease que fuera feliz? Claro que no abiertamente, el bando Verde no podía permitirse ningún escándalo semejante, pero Sasuke estaba dispuesto a apartar la vista, él también era egoísta al amar a Sakura, porque todos buscaban la felicidad a su propio modo. Mas, su emocionalidad no lo distrajo de lo importante y que lo hizo levantarse de su asiento, e intervenir en la conversación; para su desgracia, Baru ahora era el rey, pero lo necesitaban en la Fortaleza Roja, no en Flea Bottom donde seguramente se hallaba cogiendo con golfas baratas como de costumbre, era preciso encontrarlo y antes de su autoritario abuelo Kizashi que claramente intentaría imponer su voluntad para gobernar en su nombre, y Sasuke no podía permitirlo, si quería que un día su Daisuke fuera rey por pleno derecho, nadie debía hacerle sombra a su poder, salvo él mismo.

—Yo también iré— decidió Sasuke, haciendo que madre lo observara preocupada.

—Sasuke, es peligroso, si algo llegara a pasar...— intentó disuadir Hanan, acercándose a su hijo y sosteniendo sus manos entre las suyas.

—Sir Kakashi me necesitara, sir Sakon no es el único que conoce los gustos de Baru— insistió el Uchiha, pudiendo hacerse una idea de donde estaba su hermano.

—Está bien— asintió la reina viuda, siendo necesario. —Ten cuidado— pidió a su hijo, que asintió con una ligera sonrisa ladina.

—Prepárese, Sir Kakashi— instruyó el príncipe tuerto, volviendo la mirada hacia el Comandante de la Guardia Real. —Me despediré de Sakura, merece estar al tanto— agregó, necesitando ver a su hermana.

Era mitad verdad y mitad mentira; él mismo debía ir a sus aposentos a cambiarse por algo que le ayudará a pasar desapercibido por las Calles de Desembarco del Rey, pero también quería informar a su hermana de lo que haría porque, por fin—como él tanto había deseado—, ella era la reina y él siempre le debería voluntaria obediencia, porque quería que todos tuvieran claro el respeto que le deberían; mas, también se había postergado su conversación y encuentro diario debido a la presencia de su madre y la noticia de la muerte de su padre, y todo lo que Sasuke deseaba era consolarla al empatizar con su perdida, que era la suya. Si la decisión de Sasuke confundió a su madre, la reina Hanan no lo demostró, calló la forma en que la decisión de Sasuke le recordó el haber escuchado a Daisuke y Sarada llamarlo "padre" esa mañana, y lo observó antes de envolver sus brazos a su alrededor en un abrazo, tras lo que Sasuke se retiró de la habitación junto a sir Kakashi, que aguardó en el umbral de la estancia y reverencio a la ahora reina viuda antes de seguir al príncipe tuerto un instante después, dejando a la reina viuda sola con sus pensamientos e inquietudes. Todo cambiaría cuando Baru regresará a la Fortaleza Roja, no solo porque su hermano sería el rey, sino porque Sakura estaría bajo mayor vigilancia que antes, todos esperarían que fuera una dama digna de respeto y él ya no tendría excusa para visitarla por las mañanas como hasta ahora, todo tendría que ser secreto y a través del pasillo que conectaba sus respectivos aposentos, todo sería diferente...pero, Sasuke se prometió adaptarse, seguiría estando ahí para su hermana, nada lo alejaría de ella sin importar lo que pasara.

Su vida siempre pertenecería a su hermana.


Ocho Años Antes/Fortaleza Roja, Desembarco del Rey

El rey Tajima había estado reunido con su esposa ante el Consejo cuando las campanas del Septo y los gritos de la ciudad comenzaron a escucharse, pese a la distancia, levantándose con dificultad y apoyándose en su bastón para acercarse a las puertas del balcón de la estancia y que abrió, acompañado por su esposa Hanan, ambos observando incrédulos el dragón que volaba sobre Desembarco del Rey, incluso los guardias en lo alto de los muros prepararon los Escorpiones con preocupación, el dragón era inmenso y volaba como si la ciudad fuese suya, rugiendo y ronroneando, casi danzando contra el aire. No era Sunfire ni Tessarion, que eran los dragones que tenían por jinete a los príncipe Baru y Kagen, era Dreamfire, la dragona que desde la época del rey Naka I no tenía jinete y la explicación llegó un par de horas después, cuando la dragona regreso al Foso de Dragones y el guardia consagrado y el Comandante Raido Namiashi escoltó a la princesa Sakura de regreso a la Fortaleza Roja bajo la sorprendida mirada de todos, la princesa aun portando su vestido blanco ahora machado por la ceniza y polvo del Foso en el dobladillo y falda, además de hollín por montar sobre la Madre de Dragones y su cabello ligeramente despeinado, mas luciendo muy inocente mientras cruzaba el umbral de los aposentos de su padre cuando los guardias le abrieron la puerta. Tan pronto su hija ingresó, no dejando que las puertas se cerraran siquiera, la reina Hanan corrió a abrazar a su hija, habiendo sentido que iba a desmayarse de la preocupación al enterarse que había sido ella quien montaba a la feroz dragona, ¿Cómo había podido salir de sus aposentos y llegar al Foso de Dragones sin que nadie lo supiera?

Sakura— Hanan se alejó de su hija, que apestaba a dragón; reptil y hollín. —Hija, estábamos muy preocupados, desapareciste de tu habitación y no le dijiste a nadie dónde irías— regañó ligeramente, examinándola con la mirada.

Lo siento, madre, sentí que debía hacerlo— se disculpó Sakura, lo más seria posible pese a su innegable emoción. —Ella me llamó, ahora lo entiendo— había sido algo verdaderamente maravilloso de experimentar.

¿Ella?— repitió la reina con extrañeza, no sabiendo de quién hablaba.

Dreamfire— nombró la princesa con una sonrisa. —Ella quería que fuera su jinete, y yo acepte— se habían elegido la una a la otra.

La reina Hanan se veía tan elegante como siempre, portando un hermoso vestido viridian de escote redondo y cerrado por seis botones de diamante hasta la altura del vientre, mangas acampanadas y traslúcidas que llegaban a cubrirle las manos y falda de velo, repleto de bordados de hilo de plata con el emblema de la casa Haruno desde los hombros a los codos, los lados del corpiño en V hasta la altura del vientre y formando una falda abierta en A, con su cuello adornado por una guirnalda de plata y esmeraldas en forma de lagrima a juego con unos largos pendientes y la corona sobre sus largos rizos rosados que caían sobre sus hombros. La emoción de Sakura por montar a la Madre de Dragones continuaba fresca, y ya contaba los momentos hasta que pudiera volver a cruzar el cielo en su lomo, parecía un sueño hecho realidad, observada por Baru, Sasuke y Kagen de pie junto a su padre, en especial su hermano favorito que esbozó una sonrisa ladina de lo que pareció orgullo; hasta entonces escuchando todo, el rey Tajima se levantó de su asiento con el audible eco de su bastón, observando atento a su hija. El rey portaba un elegante jubón negro de cuello alto y cerrado, decorado con pasamanería negra desde el cuello al dobladillo de la tela, ceñido a su cuerpo por un cinturón negro con hebilla dorada, mangas ceñidas a las muñecas, con un bordado rojo y negro en el centro del pecho para replicar el dragón de tres cabezas del emblema real, encima un ligero abrigo sin mangas sino que ligeras hombreras y repleto de bordados diminutos en el dobladillo y hombreras como una armadura, y su cabello azabache azulado formaba un largo flequillo que enmarcaba su rostro y se erizaba en la parte posterior.

¿Dreamfire te eligió?— inquirió Tajima al detenerse frente a su hija, claramente queriendo oír más al respecto.

Baje al Foso, las voces me dijeron que lo hiciera— contestó Sakura, ante lo que su hermano Baru murmuró "idiota". —Me asusté cuando la vi, creí que iba a atacarme, pero fue amable y se presentó ante mí— expuso, viendo una sonrisa en el rostro de su padre. —Yo soy de ella y ella es mía— declaró orgullosa de su vínculo.

Bien hecho, mi princesa— celebró el rey, situando una de sus manos sobre el hombro de su hija. —Hanan, nuestra hija es una jinete de dragón, como Baru y Kagen. Debemos estar orgullosos de ella — comparó, orgulloso de su herencia. —A partir de hoy profundizaras en el Alto Valyrio, ese será tu vínculo con tu dragón— indicó en voz alta.

Lo haré, padre— asintió la princesa, comprometida a seguir sus deseos.

Los dragones eran el orgullo y la alegría de la casa Uchiha, y hasta ahora había sido preocupante que ni Sakura ni Sasuke—pese a haber crecido teniendo huevos en sus respectivas cunas, desde su nacimiento—hubieran podido tener un dragón pese a que los hijos de la princesa Izumi si, muchos hablaban que quizás se debía a que la reina Hanan no era una Uchiha y que la sangre de dragón en sus hijos no era lo suficientemente pura, pero esto probaba lo contrario. Dreamfire, la dragona hija de Balerion y Meraxes, era muy conocida por los Maestres que estudiaban la historia de la Conquista de Baru I; había estado unida a lady Hana la hija del rey Sanosuke I, pero no había estado vinculada a nadie desde la muerte de su jinete, melancólica y gruñona en el Foso de Dragones desde hace décadas, mas el que ahora se uniera a la hija de otro rey era una indiscutible señal de gloria para la dinastía, pues Dreamfire era la dragona más grande y experimentada que vivía, incluso la reina Hanan pese a su recelo estaba feliz por su hija. Sakura se sintió conmovida por la atención de su padre, que alzó su mano para acariciarle el rostro y se inclinó para besarla en la frente, puede que Sakura jamás supiera cómo reaccionar a las demostraciones de afecto de su madre, pero si se trataba de su padre ella adoraba ser el centro de su atención, por lo que sonrió, prometiendo estar a la altura y manejar el Alto Valyrio; su mirada se desvió a su hermano Sasuke de pie entre Baru y Kagen, puede que él aún se sintiera fuera de lugar sin un dragón, pero Sakura le sonrió y prometió llevarlo a volar sobre Dreamfire hasta que él tuviera su propio dragón, y así ambos serían dignos del orgullo y afecto de su padre como tanto deseaban…


Habían pasado seis años desde que había visitado el burdel de la Calle de la Seda y no había tenido necesidad de volver a abandonar los muros de la Fortaleza Roja, pero Sasuke agradeció haber guardado un atuendo lo suficientemente desgastado para no llamar la atención y moverse por las calles de Desembarco del Rey, ingresando finalmente en los aposentos de su hermana, siendo reverenciado por sir Arsen, que no dudó en abrirle las puertas y permitirle pasar. El príncipe tuerto vestía un jubón de cuero negro, de cuello alto y cerrado por tres hebillas plateadas con correas de cuero, su espada Sueña Fuego pendía de su cinturón, encima un abrigo marrón oscuro con capucha muy desgastado, pantalones negros y botas de cuero, siendo reverenciado nada más ingresar por lady Ino y lady Hinata, las doncellas de su hermana, que bordaban sentadas en la sala acompañando a su ahora reina y que se retiraron para darles privacidad. La imagen con que su hermana lo recibió, de pie junto a la chimenea, resulto desoladora; se había cambiado de ropa y portaba un vestido negro de escote redondo, mangas ceñidas hasta los codos donde se abrían como lienzos y falda lisa, encima una chaqueta de encaje estampada en dragones—como un homenaje a Balerion, el dragón de su fallecido padre—, sin mangas, de cuello alto y cerrado por seis botones de oro y ónix, con falda abierta en A bajo el vientre, y sus largos rizos rosado caía sobre sus hombros, peinados por una trenza cintillo que despejaba su rostro, sin joya alguna. Sasuke se acercó a su hermana, envolviéndola de inmediato con sus brazos y atrayéndola hacia su pecho, besándola en la frente por los que parecieron largos minutos.

—Debo encontrar a Baru— comunicó el príncipe tuerto, rompiendo el silencio. —Probablemente haya ido a uno de los burdeles, a una casa de juegos, o peor— se esforzó por no sentir asco ante los horrores y el lado oscuro de Desembarco del Rey.

—No vayas— susurró la reina antes de darse cuenta. —Hay una bestia debajo de las tablas— agregó con casi un hilo de voz.

—¿Baru es la bestia?— inquirió Sasuke, recordando sus palabras pero pudiendo saber de quién hablaban.

—No lo sé, no puedo verlo con claridad— negó Sakura, tampoco sabiendo quien representaba aquella amenaza. —Tengo miedo, esto desatará una guerra, lo sabes al igual que yo— Izumi no se quedaría tranquila cuando se enterase de todo.

—Todos debemos cumplir con nuestro deber; Baru con el suyo, tú con el tuyo, y yo con el mío— recordó él, pues no podían evitar la confrontación para siempre.

—La guerra significara la muerte de docenas de miembros de su nuestra familia— insistió ella, deseando evitar el derramamiento de sangre.

—Si ese es el costo, no hay nada que podamos hacer— se resignó Sasuke, pues vivían una situación extrema. —Monto a Vaghar, el dragón más poderoso del mundo, nunca dejaré que nadie te haga daño— sosegó, acunando el rostro de su hermana entre sus manos y viéndola a los ojos como prueba.

—No tengo necesidad de masacres, todo lo que quiero es paz— contrarió Sakura, entrelazando sus manos con las suyas.

La mayoría pensaba que Sakura solo pronunciaba divagaciones sin sentido, palabras crípticas, pero Sasuke sabía que eran más que eso, siempre habían existido "Soñadores" en el linaje de los Uchiha, videntes poderosos a quienes torturaba no poder cambiar los hilos del destino, como ellos lo veían o como Sakura lo veía, por eso a él le preocupaba tanto su felicidad, todo lo que deseaba era que una deslumbrante sonrisa adornase permanentemente su hermoso rostro y no la tristeza. Con sumo cuidado, Sasuke sostuvo el rostro de su hermana del mentón, ella siempre teniendo que verlo hacia arriba debido a su diferencia de altura; ahora todo se sentía diferente, no eran solo dos hermanos que se amaban y debían ocultar su amor, ahora Sakura era la reina como esposa de Baru y Sasuke era el príncipe, solo un eslabón más en la sucesión al trono, pero Sasuke se prometió estar permanentemente ahí para su hermana y todo lo que ella necesitara, el cambio en sus vidas no alteraba su amor por ella, porque siempre la amaba más que el día anterior. Sintiéndose dócil bajo el tacto de su hermano, y que la hizo cerrar los ojos un instante, Sakura lo observó sin poder evitar sentirse embelesada de nueva cuenta, tan intrépido, estoico e indescifrable, a la par que tierno, amable y dulce, estos últimos siendo aspectos que él normalmente ocultaba, como si temiera que eso lo hiciera parecer débil, mas ojalá ella pudiera convencerlo o hacerle entender que ello no era en absoluto un problema sino una virtud, porque él no tenía que sacrificar su bondad ni pureza y ser como Baru, eso lo condenaría como la guerra que ya había iniciado, aunque aún no hubieran derramado la sangre de nadie.

—Desear a la esposa del rey es traición— admitió Sasuke mientras observaba el hermoso semblante de su hermana.

—Ambos somos traidores— afirmó Sakura, pues ambos se amaban. —Nuestro destino siempre es anhelar lo que se da a otro— las voces tenían razón.

Ambos habían sabido desde el principio que lo suyo sería una traición a la casa real, al matrimonio que los separaba—aunque estuvieran casados de acuerdo al antiguo rito valyrio—, pero no importaba, nadie podía quitarles el amor que sentían el uno por el otro; en Sasuke, Sakura encontraba una calidez, afecto, ternura e incondicionalidad que jamás encontraría en Baru ni en nadie más, Baru era su rey y ella sería su reina, estaban unidos por sangre y ante los Siete en qué creían los mortales, pero nada más, en cambio ella amaba a Sasuke y se había unido a él por amor. Sasuke por fin inclinó su rostro sobre el de Sakura y reclamó sus labios en un beso al que ella no dudo en corresponder, alzando sus manos para acunar su rostro y mantenerlo lo más cerca posible suyo, no con hambre ni deseo, sino con ternura, entreabriendo los labios y permitiendo el ingreso de su lengua y que envolvió con la suya, sintiendo sus manos deslizarse por sus hombros, espalda y cintura, envolviéndola con sus brazos y haciéndola sentir a salvo…pero, el beso no podía durar para siempre y desgraciadamente ambos tuvieron que separarse por la necesidad de aire. Sasuke observó a su hermana mientras se relamía los labios, y aunque deseó otro beso, tenía una labor que cumplir, por lo que la besó en la frente y se despidió al encontrar su mirada con la suya antes de darle la espalda, Sakura observándolo mientras suspiraba preocupada a la par que inquieta, cruzando las manos por sobre su vientre y regresando su atención hacia las llamas de la chimenea cuando lo vio cruzar el umbral. Sus doncellas regresaron a la sala un instante después, e Ino incluso leyó en voz alta para ahuyentar sus preocupaciones.

La suerte ya estaba echada.


Flea Bottom, Desembarco del Rey

Al dedicarse a Sakura y su amor por ella, Sasuke se había jurado que nunca más volvería a visitar el burdel de la Calle de la Seda, la última vez que había estado ahí había sido a los trece años, para aprender la teoría del acto amatorio y complacer a su hermana, una labor que se había tomado muy enserio desde que había escuchado que ella lo amaba, tener que volver ahí ahora se sentía como una traición, pero era preciso pues era el único lugar donde podía buscar a su hermano, recordando lo asiduo que había sido Baru durante su soltería. Las calles eran sucias, agrestes y carente del encanto mientras Sasuke caminaba hacia la Calle de la Seda junto a sir Kakashi, mas el príncipe tuerto casi sintió que había vuelto atrás en el tiempo a cuando tenía trece años, las calles no habían cambiado en nada, seguía habiendo personas pidiendo limosna, nadie parecía tener más que entonces, todo pendía del mismo equilibrio de siempre y que él respeto, aliviado de que la capucha de su abrigo escondiera su distintivo cabello azabache azulado, ya llamaba lo suficiente la atención con su faltante ojo izquierdo como para que también lo hiciera su aspecto, el que no se encorvara al caminar—siempre con la espalda recta—también era un problema, pero el menor. Mientras ingresaban en la Calle de la Seda, famosa en los Siete Reinos por sus burdeles, el Uchiha—centrando su mirada en la puerta que recordaba—no pudo evitar sonreír ladinamente, el Hatake acababa de preguntarle cómo es que sabía dónde estaría Baru o como es que conocía sus "gustos", y el príncipe tuerto no sabía si enorgullecerse de saber que su hermano era un depravado y pervertido, pensándolo bien Baru ya debería haber cogido con cada prostituta de la Calle de la Seda y más allá, no era difícil anticiparse a su sórdido actuar.

—Baru me trajo aquí en mi decimotercer onomástico— contestó Sasuke por fin. —Era su deber como hermano, él dijo, que yo estuviera tan educado como él, o eso fue lo que entendí que quiso decir— explicó, deteniéndose junto a la puerta y a la que llamó.

—No comprendo— negó Kakashi, frunciendo el ceño con confusión.

—Dijo "hora de mojar el pincel"— el príncipe tuerto recordó las palabras exactas.

—Cada mujer es una imagen de la madre, de la que se habla con reverencia— reprochó el Hatake, avergonzado por un lenguaje tan soez.

—Pienso igual, pero tuve que venir forzosamente— aclaró el Uchiha, no usando un lenguaje así jamás, solo repetía las palabras de Baru.

Agradecía que la mujer que su hermano había elegido para su "primera vez"—porque no había compartido la cama con ella—no lo hubiera obligado a nada, de otro modo habría una experiencia traumática para él tanto como Sakura el perder la virginidad con Baru solo porque a este le había placido violarla...Sasuke prefirió no pensar en ello y volver a golpear la puerta ya que nadie respondía del interior, sabiendo que era bastante temprano para que cualquier entrara, pero pensaban pagar por la información si es que Baru estaba ahí. La puerta del burdel se abrió finalmente y una dama emergió para saludarlos, fue inevitable que Sasuke la reconociera de inmediato con su aguda memoria, al aparecer Leiko ya no estaba encargada de recibir a los clientes porque fue Shina, la mujer que él recordaba con afecto por haber ayudado a su relación con Sakura, puede que hubieran pasado seis años desde su último encuentro pero Sasuke no supo que sentir al verla; continuaba siendo una mujer muy bella sin importar los estándares que se tuvieran, no era particularmente alta, pero tampoco muy baja, portando un sencillo vestido jade claro de escote redondo y estampado en gardenias más claras, que resaltaba muy bien su voluptuosa figura, con falda de una sola capa, mangas holgadas, traslúcidas y acampanadas, ceñido a su cuerpo por un fajín verde oscuro anudado en el frente, con sus largos rizos entre castaños y rubios cayendo sobre su pecho y resaltando una cadena de oro y jade que caía sobre su vientre. Sorprendida al ver a dos caballeros frente a la puerta de su burdel, Shina apoyó uno de sus brazos en el umbral y los observó largamente, no sabiendo qué pensar de ellos.

—Buen día, señores, ¿Puedo ayudarlos?— consultó Shina de inmediato. —No es habitual ver a hombres ante mi puerta tan temprano— muchas de sus chicas estaban durmiendo para trabajar más tarde.

—Lamentamos molestar, pero durante la noche perdimos a nuestro compañero de bebida— inició Kakashi, con un vocabulario muy educado, —y ya que él ha sido patrón de su fino establecimiento, creímos que podría encontrarse aquí— era el lugar que el príncipe Sasuke había sugerido.

—Descríbamelo— solicitó la dama, necesitando más información al respecto.

—Es un asunto delicado— contestó el Hatake, mas la dama claramente necesitaba saber más. —A quien buscamos es el príncipe Baru— se acercó para susurrarle a la mujer, viendo la breve sorpresa en sus ojos. —Espero poder confiar en la discreción de su profesión— le tendió un par de monedas de oro que ella recibió con gusto.

—Descuide, sir, el príncipe no está aquí— sosegó ella, siendo honesta por la paga.

—¿Lo estuvo, antes?— consultó el dorniense, en caso de que ella supiera algo.

—Bastante antes, hace años, de hecho— aclaró Shina, desviando la mirada hacia el otro individuo y sorprendiéndose al reconocerlo. —No frecuenta la Calle de la Seda desde hace años, se sabe que sus gustos son…menos discriminatorios— no le gustaban las mujeres finas, cualquier golfa servía a su lívido.

—¿Eso qué significa?— inquirió Kakashi, frustrado por no entender ese vocabulario.

—Le deseo buena suerte, sir, y mis saludos a su amigo— despidió la dama, no pudiendo decir más. —Cuanto ha crecido, mi joven señor— apreció al príncipe, recorriéndolo con la mirada y admirando el hombre en que se había convertido.

Ese chico era su placer culpable, Shina mentiría si dijera que hace seis años, cuando el muchacho solo había tenido trece, no había deseado enseñarle todo sobre un placer que él solo había querido aprender en el aspecto teórico, y ahora que lo veía convertido en un hombre adulto, alto, guapo y sin un rasgo infantil en su peligroso semblante…la prostituta fantaseó con todo lo que no había podido probar seis años atrás, ¿Existiría alguna forma de persuadirlo a regresar a su puerta? Sasuke intercambió una última mirada con Shina, le guardaba afecto por su ayuda a su relación con Sakura, pero nada más, su corazón, su ser y su alma pertenecía a su hermana y nunca desearía a otra mujer salvo ella, por lo sintiéndose incómodo bajo la mirada de la prostituta, le dio la espalda y continuó su camino junto a Kakashi. Siguiendo al apuesto príncipe con la mirada hasta perderlo de vista, Shina pensó en decirle algo, que la puerta de su burdel siempre estaría abierta para él, pero dudaba que él—con sus valores inalterables—fuera a frecuentar un lugar como su burdel y dedicaba como había estado años antes a su dama, fuera quien fuere la afortunada, y Shina se lamentó por ello, cerrando la puerta tras la partida de ambos hombres. Los primeros instantes tras abandonar el burdel fueron silenciosos y Sasuke lo agradeció, fue por demás incómodo la mirada que la mujer le dirigió y él no había sido ni la mitad de educado si se tratase de alguien más, ¿Shina siempre lo había visto así y él acababa de darse cuenta? No supo qué pensar, buscando un par de monedas de oro en su jubón al ver un pequeño niño pidiendo dinero en la misma calle por la que el Hatake y él transitaban, no pudiendo ignorarlo.

—Al parecer, se equivocó con los gustos del príncipe Baru— comentó Kakashi en voz alta.

—No me arrepiento de ello, no me complace intentar meterme en su cabeza— afirmó Sasuke con orgullo. —Casi no hay nada ahí, y lo poco que hay me resulta repugnante— detuvo sus pasos junto al niño. —Ten— le entregó las monedas de oro.

—Gracias, señor— asintió Kazuo, que no superaba los cinco años.

—Cuida tus monedas y ve con tu madre— instruyó el Uchiha al niño, que asintió y se marchó presuroso, cuidando las monedas que él le había dado.

—¿Es suyo?— preguntó el Hatake, ante lo que el príncipe le dirigió una mirada seria.

—De mi hermano, uno de muchos— aclaró el príncipe tuerto con voz seria ante la involuntaria ofensa. —Mi hermano bien podría estar en manos de mercenarios, en un barco a Yi Ti, o muerto— y no se lamentaría si fuese así.

—Esperemos, por el bien de su madre, que no sea el caso— difirió el dorniense, teniendo una labor que cumplir.

No conocía al niño personalmente, ya que llevaba años sin abandonar los muros de la Fortaleza, esta era la primera vez en seis años, pero sí sabía del pequeño Kazuo—que era su nombre—por Sakura, y a ella sabía de su existencia por los contactos de sus doncellas en Flea Bottom; era uno de los ocho bastardos que se sabía su hermano había engendrado no solo en la Calle de la Seda sino en todo desembarco del Rey, su madre de hecho era una prostituta, y el pequeño vivía de la caridad de quienes reconocían sus distintivos rasgos Uchiha, Sasuke no tenía obligación de ayudarlo por ser el bastardo de su hermano, pero el niño tenía la misma edad que Daisuke y el príncipe tuerto no pudo evitar querer ayudarlo al pensar en su propio hijo. La búsqueda aparentemente sería mucho más complicada de lo que Sasuke había contemplado, había creído que su imbécil hermano mayor continuaba frecuentando asiduamente los burdeles de la Calle de la Seda, pero por lo visto su gusto en mujeres había caído bastante y cualquier fémina servía a su propósito, ya no las damas de establecimientos como el burdel que acababan de consultar, y aunque Sasuke deseó regresar a la Fortaleza Roja, junto a Sakura y no dejar su lado otra vez, necesitaba encontrar a Baru, necesitaban que él se sentará en el trono, porque solo si de milagro su hermano moría, Sasuke podría tomar el trono, pero no como rey porque su "sobrino" estaba vivo y era el legítimo heredero, por lo que solo podría ser Príncipe Regente, y aunque en el fondo anhelo tal posibilidad, continuó caminando junto a sir Kakashi. Ojalá recorrer Desembarco del Rey o sus burdeles no les tomara todo el día...


Fortaleza Roja, Desembarco del Rey

La reina Hanan observó en silencio como las Hermanas Silenciosas preparaban a su fallecido esposo para su último viaje al otro mundo, un viaje que no haría su alma, pues esta lo había abandonado hacía horas, sino que era un viaje que haría su cuerpo, envuelto metódicamente en un lienzo y perfumado minuciosamente por estas mujeres, una orden perteneciente a la fe de los Siete, igual que las Septas o Septons, con la diferencia que no servía a los Siete de forma generalizada, sino que en particular al Extraño, aquel de los siete dioses que traía la muerte y por lo que se les llamaba también "Esposas del Extraño", mujeres que habían hecho votos de castidad y silencio, y que se dedicaban a atender a los muertos y prepararlos hacia su viaje al otro mundo hasta que su cuerpo fuera enterrado, quemado o lo que fuera. Cambiada de ropa ahora, la reina viuda portaba un elegante vestido negro de escote corazón y ceñido favorablemente a su esbelta figura, con falda lisa y mangas ceñidas hasta los codos que se abrían como lienzos, el posterior cuello alto de su vestido resaltaba la corona de soberana de los Siete Reinos sobre su cabeza, una que pocas veces lucía y ese día más que nunca, pues pronto habría de cederla a su hija; una estructura de oro y acero valyrio en forma triangular decorada por diamantes y de la que pendían dos largas hileras de perlas a cada lado del rostro hasta los hombros, resaltando unos pendientes de plata y ónix en forma lagrima a juego con su vestido. Las puertas de los aposentos del rey se abrieron y Sakura ingresó, cruzando la sala hacia la habitación privada de su padre, tomando por sorpresa a su progenitora, quien claramente no la esperaba.

—Sakura— reconoció la reina viuda con sorpresa. —¿Qué estás haciendo aquí?— observó por encima de su hombro, asegurándose que no hubiera nadie más presente.

—Quería despedirme de mi padre— contestó la joven reina. —Había hecho esto para él— reveló el pañuelo con dragones negros y rojos bordados, ya terminado. —No le dije a nadie— agregó, si es que ello inquietaba a su madre.

Sobre la cama y preparado por las Hermanas Silenciosas, se hallaba el cuerpo del rey Tajima, de cuya muerte la corte aún no se enteraba; se había dado la orden de preparar el cuerpo del rey para ser quemado en la pira funeraria de acuerdo a la traición de los Uchiha, pero el funeral no tenía una fecha aún, primero debían encontrar a Baru y solo entonces planear lenta, cuidadosa y metódicamente el funeral, porque nadie podía esparcir la información, no podían permitir que Izumi se enterase e intentara quitarle la corona a Baru. La muerte del rey no era algo tan extraño, y Sakura intentó convencerse de ello, en sus últimos días su padre más un cadáver viviente, le sorprendía que hubiera vivido tanto, tal vez porque, como todos los demás súbditos de la corona, había visto a su progenitor como un rey muy querido, alegre y que disfrutaba de la casa, costaba asimilar que se había convertido únicamente en huesos y piel podrida. Sakura no sabía si su padre la había amado, a veces parecía que todo el amor de su padre había sido para su fallecida primera esposa, la reina Haruka, y para su primogénita Izumi, mientras que ella siempre se había sentido muy apartada incluso dentro de su propia familia, ella y sus hermanos siempre se habían sentido tan lejanos a su padre y él tan inalcanzable, pero Sakura si lo había amado a él y nuevamente elevó una silenciosa plegaría en su nombre a los dioses de Valyria. La mirada de la reina, se enfocó entonces en su madre de pie a su lado, su seria y ambiciosa madre que sin embargo le permitía estudiar y sentir pasión por insectos y criaturas vivas, escuchando sobre sus visiones, aunque no las entendiera, ¿Qué sucedería con ellos ahora?

—¿Qué va a pasar ahora?— preguntó Sakura a su madre en voz muy baja.

—Es difícil saberlo— suspiró Hanan, con la misma inquietud en mente. —Tu hermano se convertirá en rey y tú en su reina, pero habrá quienes se opondrán, que se pondrán del lado de tu hermana— obvió, sabiendo que su hija lo entendía.

—¿Y cuál es el bando correcto?— cuestionó la joven reina, no teniendo idea de si hacían lo correcto o no.

—Sakura, en la vida debes aprender que no hay un lado correcto o incorrecto, al margen de lo que creen muchos e incluso la fe de los Siete— señaló la reina viuda, alargando una de sus manos para entrelazarla con la suya. —Hacemos lo que podemos para sobrevivir, y para lograrlo se debe llegar a la posición más alta de todas— solo entonces lograrían marcar una diferencia, buena o mala.

—Lo comprendo, solo...— ahora fue el turno de la Uchiha de suspirar. —Tengo miedo— conocía su deber, pero temía al derramamiento de sangre y sus visiones.

—También yo— secundó la Haruno, igualmente aterrada por la incertidumbre.

Su abuelo Kizashi le había explicado la naturaleza del deber desde su edad más temprana, Sakura siempre se había sentido feliz por ser la única nieta de su querido abuelo; su tío Kenishi—hermano de su madre—era un hombre joven y no se había casado, por ende Sakura sabía que tenía un lugar único en la vida de su abuelo y siempre lo escuchaba, gracias a él Sakura sabía que una reina jamás se debía a sí misma y mentalmente pensó en buscarlo apenas abandonase esa habitación, queriendo tener claro la mujer que debería ser...Estaba tan aterrada, la idea de fallar y ofender o lastimar a otros la mortifico y le dio deseos de llorar, no era como Sasuke quien siempre parecía tan seguro, a ella le destrozaba el alma afectar a otros con su insignificante existencia, por lo que, en un acto de humildad Sakura observó a su madre por el rabillo del ojo, momentos tan quedos y calmos como aquel serían cada vez menos frecuentes ahora que era reina y su madre reina viuda, y la joven reina no pudo evitar sentir que se le escapaban, que eran solo un recuerdo. Crecer en la corte de los Siete Reinos había sido un desafió para Hanan en su juventud, su padre le había enseñado a sagaz e implacable, y no había tenido reparos en insinuársele al viudo rey Tajima hasta convertirse en su reina, todo para llevar a su familia a una posición privilegiada...pero, cuanto le había falta su madre a quien había perdido de niña, por lo que Hanan no pudo evitar pensar en su hija, su muy inocente niña y que ahora debería ser reina, no sabía qué hacer o decir para consolarla, pero la reina viuda de cualquier modo se volvió hacia su hija a quien observó con afecto, alzando una de sus manos para acariciar su rostro.

—Cuándo mi madre murió, todo lo que quería era que alguien me dijera que lamentaba lo que me había pasado— admitió Hanan con la voz quebrada por la emoción. —Lo siento muchísimo, Sakura— manifestó a su doliente hija.

—Yo también lo siento mucho, madre— secundó Sakura, sintiendo que su madre también necesitaba consuelo por su pérdida.

—Gracias— apreció la reina viuda con una triste sonrisa, conmovida.

Ella había perdido a su padre, un padre que poco o nada había estado presente y cuyos escasos recuerdos atesoraba, recopilándolos y manteniéndolo a salvo en su mente, pero Sakura era consciente de que para bien o para mal, sus padres se habían acompañado por muchos años y se habían tenido un profundo afecto, su madre también necesitaba consuelo, por lo que Sakura sostuvo sus manos entre las suyas y dejó que su progenitora la rodease con uno de sus brazos, pese a su incomodidad y que se esforzó por no demostrar. Viendo el cuerpo de su padre ser preparado por las Hermanas Silenciosas, Sakura sabía que el último deseo de su padre era que su hermana Izumi subiera al trono como su heredera nombrada desde antes que Baru naciera, había tenido más de veinte años y nunca había cambiado su decisión…pero, los deseos de su padre no importaban, tendrían que pasar por encima de su voluntad, mas era preciso, los Siete Reinos no podían ser regidos por una mujer, jamás había existido una reina y los lores del reino habían tenido ocasión de tenerla hacía décadas atrás, cuando la princesa Naori había sido joven, y nadie la había elegido, solo a su padre el rey Tajima. Igual que había ocurrido entonces, Izumi sería hecha a un lado, porque esa era la ley, porque primaba la paz y el equilibrio del reino, por ende, Baru debía ser rey, aunque no lo quisiera y ella debía ser su reina, aunque detestase la idea de ser el centro de atención, porque debían hacerse sacrificios por la paz, y Sakura comprendió las razones de su madre para mentir y decir que su padre había cambiado de opinión en el último momento, porque de otro modo la guerra civil que se desataría solo empeoraría.

Debían hacerse sacrificios por un bien mayor.


Flea Bottom, Desembarco del Rey

Las horas continuaron pasando y el sol bailó por el cielo en su diaria danza para cruzar hacia el horizonte, oscurecería en un par de horas e increíblemente seguían sin encontrar a Baru, ¿Ya habría regresado a la Fortaleza Roja? Sasuke entornó los ojos y maldijo su sentido común para pensar bien de su hermano mayor, carente de toda dignidad, decoro o decencia, ¿Dónde estaba realmente? Si Baru hubiera regresado a la Fortaleza, su madre había hecho que alguien los buscara o informara, pero nada de ello había ocurrido, era una suerte que no se hubieran encontrado con sir Sakon, así este no sabría que buscaban a Baru ni informaría a su abuelo de ello. Caminando por las calles, carente del encanto de la Fortaleza Roja, siendo meras calles vacías donde gente cualquiera cotilleaba, hablaba, trabajaba o transitaba, Sasuke se sintió más insignificante que nunca cuanto más se convencía que Baru sería rey, su tonto hermano mayor que odiaba el deber y que jamás había cumplido con sus responsabilidades, partiendo porque ni siquiera había dejado embarazada a Sakura sino que lo había hecho él, y ni siquiera le mostraba afecto; Sasuke aún recordaba sus inseguridades de la infancia, lo pequeño que había sido y su carencia de talento natural, había tenido que esforzarse para llegar a donde estaba y compensar sus deficiencias, su propia autodisciplina lo había hecho llegar lejos, hoy era experto en aritmética, historia, filosofía y teoría, las materias en que un rey debería estar bien versado y que Baru detestaba, sintiendo pasión solo por la equitación, los entretenimientos mundanos, el alcohol y las mujeres. ¿Por qué Baru debía ser el rey si ni siquiera quería serlo?

—Aquí estoy, recorriendo la ciudad, como un buen soldado en busca de un holgazán que nunca se ha interesado en su derecho de nacimiento— Sasuke detuvo sus pasos, interrumpiendo la búsqueda. —Soy yo, el hermano menor quien estudia historia y filosofía, quien entrena con la espada y cabalga al dragón más grande del mundo, soy yo quien debería…— maldijo su propio exabrupto y se calló.

—Yo sé lo que es esforzarse por lo que a otros les es gratis— intentó sosegar Kakashi, comprendiendo la frustración que sentía.

—Gracias, pero no busco compasión, eso no me ayuda, ni creo que a ti— difirió el Uchiha apartando la mirada con disgusto. —No lo encontraremos así, Kakashi, somos hombres decentes sin gusto por la depravación— jamás podría meterse en la retorcida mente de Baru. —Los secretos de mi hermano son suyos, y le son bienvenidos— no intentaría pensar como él, jamás. —Soy el siguiente en la línea al trono; si llegaran a buscarme, pienso ser encontrado— disfrutaría siendo rey y teniendo a Sakura a su lado.

—Esperemos no tener que llegar a eso— asintió el Hatake, sabiendo de su ambición y encausándolo en la dirección requerida.

Había dicho demasiado y Sasuke lo sabía, verbalizar sus frustraciones de esa forma solo hacía que se sintiera peor, pese al alivió que le provocaba la comprensión que Kakashi siempre le brindaba—como figura paterna—, mentalmente maldijo el haber dicho que era el siguiente en la línea al trono y oró a los dioses de Valyria que Kakashi no pensara mal de él por ello; técnicamente era un error, a ojos de la ley era el siguiente en la línea de sucesión, detrás de su "sobrino" Daisuke que era el hijo del rey…nadie podía saber que Daisuke era suyo y no de Baru, porque si tal cosa llegaba a saberse, toda la ventaja de que ya gozaban en la guerra civil que había iniciado desaparecería y la balanza se inclinaría hacia Izumi, y él no permitiría. Cruzando las calles de desembarco del rey, Karin saludó a las personas en su camino, teniendo que repartir muchos de los aceite y elixires de los mercaderes que ella entregaba como emisaria para ganar algún dinero, conociendo a todos en Desembarco del Rey, pero primero buscando a dos personas en específico; Karin Kanako una plebeya cualquiera en Desembarco del Rey, pero tenía amigas en las esferas altas de la casa real, entre ellas a lady Ino Yamanaka doncella de la reina, y por uno de los guardias de la Fortaleza se había enterado que el Comandante de la Guardia y el príncipe Sasuke se hallaban buscando al príncipe o ahora rey Baru, y a quienes ella buscó mientras deambulaba por las calles, esbozando una sonrisa de alivió al reconocer el semblante del príncipe tuerto a quien todos en Desembarco del Rey llamaban el "Demonio de un Ojo", sujetándose la falda al acercar sus pasos a este y que hablaba con quién debía ser sir Kakashi Hatake.

—Creo que yo puedo ayudarlos— ofreció Karin, haciendo que ambos hombres concentraran su atención en ella.

—No requerimos de tus servicios, mujer— desdeñó Kakashi, suponiendo que se trataba de una prostituta.

—Usted es el príncipe Sasuke, ¿verdad?— interrogó la Kanako, dando un paso al frente.

—¿Cómo me conoces?— cuestionó Sasuke observándola detenidamente y no recordando haberla visto nunca.

—Soy amiga de lady Ino, doncella de la princesa, la ayudó a conseguir aceites y esencias para su Alteza— explicó ella, ante lo que la mirada del príncipe tuerto pareció suavizarse. —Síganme, sé dónde se encuentra el príncipe Baru— indicó, instándolos a seguirla.

Era una norma general en la vida de Sasuke desconfiar de todos a su alrededor, siempre debía estar alerta para compensar la falta de su ojo izquierdo, Kakashi se lo había enseñado, por lo que inicialmente fue receloso de la ayuda que la mujer les ofreció, pero si ella decía estar vinculada a Ino y por ende a Sakura, Sasuke no dudó en seguirla, era el único camino para encontrar más pronto a su hermano y mentalmente alabó la inteligencia de la doncella preferida de su hermana para entablar comunicación con ciertos elementos de la plebe, a la par que trató de anticiparse—algo que había aprendido con Sakura—al escenario en que encontraría a Baru para tratar de no matarlo en el proceso. Hacía seis años y en palabras de Shina, Baru había cogido con cada prostituta o dama del burdel de la Calle de la Seda; ahora, seis años después, ¿Dónde estaría? Sasuke sintió un escalofrío y deseo no saberlo. Kakashi por su parte, siguió en silencio a la mujer sin saber que pensar al respecto, avergonzado por haber pensado que era una prostituta, aunque tan lejos de la Fortaleza Roja y su ambiente diario de trabajo esto era un atenuante, no un justificante, susurrando un "lo siento" a la dama y disculpándose por pensar mal, mas está negó en silencio y lo excusó de inmediato, al mismo tiempo que volvía la mirada por sobre su hombro tras haber comenzado a caminar, solo para estar segura que el príncipe Sasuke la seguía, ante lo que Karin aceleró el paso, sabiendo que ambos hombres podrían adaptarse y ella conociendo las calles de Desembarco del Rey como la palma de su camino para tomar un atajo y llegar más pronto con el ahora soberano de los Siete Reinos...


PD: Saludos queridos y queridas, actualizó esta historia el día de hoy por el interés que hay, esperando como siempre poder cumplir con lo que ustedes esperan de mi, agradeciendo su apoyo y deseando siempre que mi trabajo sea de su agrado :3 Las siguientes actualizaciones serán "Kóraka: El Desafío de Eros" luego "El Clan Uchiha" y por último "El Sentir de un Uchiha" :3 Esta historia esta dedicada a mi queridísima amiga Ali-chan 1966 (agradeciendo su constante apoyo, consejo y asesoría en cada nuevo proyecto), a Karen Yareli (dedicándole esta historia por ser la primera persona en aprobar la historia), a Isabel Vazquez (agradeciendo su apoyo y hermosas palabras, dedicándole esta historia como agradecimiento), así como a todos quienes siguen, leen o comentan todas mis historias :3 Como siempre, besitos, abrazos, bendiciones y hasta la próxima.

Personajes; Bando Verde:

-Sakura Uchiha como Helaena Targaryen (20 años/11 años) -Sasuke Uchiha como Aemon Targaryen (19 años/10 años)

-Baru Uchiha como Aegon II Targaryen (22 años/13 años) -Kagen Uchiha como Daeron Targaryen (16 años/6 años)

-Daisuke Uchiha como Jaehaerys Targaryen (5 años) -Sarada Uchiha como Jaehaera Targaryen (5 años)

-Hanan Haruno como Alicent Hightower (43 años/34 años) -Tajima Uchiha como Viserys I Targaryen (57 años/48 años)

-Kizashi Haruno como Otto Hightower -Ino Yamanaka como Fernande Tyrell (20 años) -Hinata Uzumaki como Alyssa Lannister (personaje original)

-Tenten Namiashi como Daena Westerling (personaje original) -Shina como Sylvi (prostituta de Desembarco del Rey)

-Kazuo como Gaemon Peloblanco (bastardo de Aegon II) -Karin Kanako como Nymeria (personaje original)

-Hana Uchiha como Rhaena Targaryen (hija de Aenys I) -Tamane Uchiha como Viserra Targaryen (abuela de Ino e hija de Naka I)

Personajes; Bando Negro:

-Izumi Uchiha como Rhaenyra Targaryen (34 años) -Itachi Uchiha como Daemon Targaryen (50 años)

-Junichi Senju como Jacaerys Velaryon (15 años) -Yuudai Senju como Lucerys Velaryon (13 años)

-Rhaena Targaryen como Ryoko Uchiha (14 años) -Baela Targaryen como Ayame Uchiha (14 años)

-Baru Uchiha como Aegon III (5 años) -Fujitama Uchiha como Viserys II (3 años)

-Naori Uchiha como Rhaenys Targaryen (60 años) -Butsuma Senju como Corlys Velaryon (81 años)

Guardias Reales:

-Kakashi Hatake como Ser Criston Cole (44 años) -Arsen Konohagakure como Willis Fell (guardia de la princesa Sakura)

-Sakon Otogakure como Arryk Cargyll (guardia del príncipe Baru) -Sai Shimura como Richard Thorne (guardia del príncipe Sasuke)

-Raido Namiashi como Harrold Westerling (ex Comandante de la Guardia Real)

Inspiración, Adaptación & Detalles: Este capitulo fue muy sensible de escribir para mi, pues baso la reacción de Sakura en mi propia experiencia por perder a mi figura paterna, mi abuelo, a los once años y la muerte de mi abuela cuando tenía veintiuno, por lo que lucha mentalmente con la resignación y la experiencia del duelo, teniendo un conflicto con un resentimiento inevitable por la predilección que su padre tenía por Izumi. Sasuke experimenta algo similar, pues creció siendo despreciado por su padre y no sabe si lamentar su muerte y sufrir el duelo o no; desde la arista de Sasuke, también presentó lo que podría ser acoso sexual de una mujer mayor (pues Shina tiene la edad de su madre) a un menor de edad en su caso, cuando visitó el burdel a los 13 años, pero él no empieza a entenderlo hasta este punto de la trama. En el libro "Fuego & Sangre", se especifica que Viserys I Targaryen muere y que pasan días antes de que se anuncie su muerte, para que Aegon II tome el trono pacíficamente, lo que no se representó en la serie; en esta versión yo representó las cosas como en el libro, por lo que nadie salvo Hanan, Sasuke, Sakura, Kizashi y sus sirvientes cercanos saben de la muerte del rey. También, en esta versión Ino tiene una antepasada Uchiha, lo que tendrá gran importancia a futuro, siendo su abuela materna Tamane Uchiha—Viserra Targaryen en el libro—, hija de Naka I.

También les recuerdo que además de los fics ya iniciados tengo otros más en mente para iniciar más adelante en el futuro: un fic inspirado en un What If de la Dinastía Romanov, que aún no tiene título, "La Bella & La Bestia: Indra & Sanavber" (precuela de "La Bella & La Bestia"), "Sasuke: El Indomable" (una adaptación de la película "Spirit" como había prometido hacer) :3 Para los fans del universo de "El Conjuro" ya tengo el reparto de personajes para iniciar la historia "Sasori: La Marioneta", por lo que solo es cuestión de tiempo antes de que publique el prologo de esta historia :3 cariños, besos, abrazos y hasta la próxima :3