Entre Líneas

Capítulo 24

La vida diaria de un ex vengador

Disclaimer: Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto, esta historia es de mi total autoría no está permitida su publicación en otros sitios sin previa autorización. -Azulen-

Summary: ¿Qué harías si pudieras volver a empezar? Sasuke despierta de un largo sueño a punto de tomar una decisión que podría cambiar el destino de todos. SasuSaku. Fluff Romance. Lemmon.

•••

- ¡Vaya día! - se quejó Tsunade ingresando al consultorio con un portapapeles en su mano y dando una mirada rápida a los datos del examen- Parece que por aquí todo en orden-asentó el objeto sobre el escritorio bajo la atenta mirada jade de su estudiante quien parecía haberse congelado en la puerta, a su espalda su pelinegro esposo observaba la interacción interesado- ¿Nerviosa? – sonrió de buen humor.

-Solo un poco- ajustó el dobladillo de su falda antes de entrar al consultorio inhalando profundamente, aunque su determinación como ninja la había llevado a enfrentar peligros mucho mayores, el latir acelerado de su corazón en aquel momento la hizo dudar por un instante de todas sus convicciones, volteó la mirada hacia quien al menos en apariencia era su esposo, estaba de pie a su lado con la mirada fija hacia adelante, los dedos de su mano izquierda apenas rozándo los suyos. Era un gesto casi imperceptible, pero suficiente para recordarle que no estaba sola.

Tsunade, relajada, con una calidez casi maternal y orgullosa en su sonrisa le llamó a sentarse en la mesa de exploración - ¿Lista para tu primer control? - preguntó mientras preparaba el material.

-Si, gracias por aceptar llevar el control de mi embarazo Shisou- respondió, su voz un tanto más tensa de lo normal.

-Tranquila, es todo un honor saber de primera mano como te conviertes en madre- rio jovial- me parece que fue ayer que llegaste a mi despacho pidiéndome entrenarte eras una pequeña mocosa y ahora... solo mirate, te has convertido en una mujer maravillosa, Sakura.

Sus ojos se aguaron y apretó la mano del pelinegro quien permanecía en silencio de pie a su lado como una sombra, no se desprendía de ella y emanaba cierto aire protector, receloso de hacer preguntas, su rostro portaba una mascara de serenidad pero aferrada a su mano Sakura logró percibir la tensión que desprendía su cuerpo, aunque no dijese nada y mentalmente no sea el padre de su hijo o hija seguía siendo Sasuke y sentía una mezcla de emociones nuevas, desconocidas, probablemente tantas como ella misma mientras escuchaba con atención las preguntas rutinarias de Tsunade y las respuestas precisas de Sakura.

- ¿Hace cuanto empezaron los síntomas?

- Unas dos semanas, probablemente.

Cuando llegó el momento de hacer el ultrasonido pareció despertar de su ensimismamiento ayudando a la futura madre a acomodarse en la camilla atentamente y con delicadeza, le dio una pequeña sonrisa reconfortante que Sakura correspondió con un suave apretón a su mano y una mirada brillante, emocionada, no pudo morderse la lengua al inquirir.

-¿Ya se puede saber qué es?- preguntó lleno de curiosidad escuchando reír a ambas mujeres.

-Aún hay que esperar un poco más para eso, Sasuke-kun- rio enternecida viendo los ónices intrigados de Sasuke fijos en su abdomen descubierto imperceptiblemente hinchado- ¿Por qué lo preguntas? ¿Es que estás ansioso por saber si es un niño? - sonrió traviesamente sonrojándolo.

-N-no, solo tenía curiosidad, en realidad no me importa lo que sea, es nuestro bebé después de todo, lo importante es que venga sano o sana…- exhaló el aire en sus pulmones sintiendo sus mejillas acaloradas y escuchando de nueva cuenta las risas de las mujeres.

-Te noto un aire distinto, mocoso- lo picó Tsunade, perspicaz, antes de desviar su mirada hacia la joven en la camilla- ya sabes, esto puede sentirse un poco frio- avisó con voz suave aplicando el gel sobre el abdomen de Sakura, la pelirosa asintió inspirando hondo mientras el aparato se deslizaba suavemente sobre su piel estremeciéndose, sus ojos verdes fijos en el monitor.

-Oh… que interesante… creí que estarías de unas seis semanas, pero estoy muy segura de que vas en la novena, Sakura ¿Cómo no te diste cuenta antes? - Tsunade la observó reprobatoriamente- sabes lo importantes que son las primeras semanas- la regañó.

-Los síntomas comenzaron algo tarde- rio nerviosa- ¿Cómo está? – sus ojos se pasearon por el monitor atenta a cosas que seguramente solo ellas como médicos entendían y la vio sonreir con sus ojos aguándose, Sasuke por supuesto no lograba ver nada más que líneas moviéndose, ladeó un poco el rostro entrecerrando los ojos e intentando entender, Sakura rio al ver su cara desconcertada y señaló un punto en la pantalla- aquí, cariño…- rio- ¿Ves? Es como una pequeña cereza- sonrió ampliamente.

-Ohh… es… tan pequeño…- susurró perdido en sus pensamientos, los ojos de la pelirosa desbordaron ternura y un tinte de tristeza pensando en que su Sasuke estaba perdiéndose un momento tan importante, pero al menos… podía reconfortar a ese otro casi desconocido pelinegro de ese modo, distraerlo del enorme trauma que probablemente había sufrido por la mañana.

¿Estaría Sasuke-kun intentando regresar?

- ¿P-podemos escuchar su corazón? - inquirió ansiosa, sus ojos como jades brillantes llenos de expectativas, la sonrisa emocionada se amplió en su rostro cuando Tsunade asintió presionando algunos botones con una sonrisa ansiosa también, dos suspiros femeninos se escucharon al unisonó.

El sonido llenó la habitación, era rítmico, constante, un pequeño latido que resonaba como un tambor delicado pero firme, era… el corazón de su bebé…. Sakura sintió que los ojos se le llenaban de lágrimas al instante, una mezcla de alivio, alegría y sorpresa invadiéndola por completo, giró la cabeza hacia Sasuke encontrándose con su expresión asombrada, sus labios ligeramente entreabiertos, inmóvil y con los ojos clavados en la pantalla.

Le vio pestañear rápidamente, sus ojos oscuros brillaban emocionados y su expresión, aunque ilegible al principio muy lentamente se tornó en una de absoluta felicidad, su boca curvándose en una sonrisa sincera perdido en sus pensamientos con las mejillas sonrosadas de alegría, quizás imaginándose al lado de su Sakura, incluso si no era su esposo sentía que lo conocía demasiado bien, supo en ese momento observándolo con absoluta ternura que algo se había removido en su interior.

-Es fuerte…- mencionó Sasuke casi en un susurro era la primera palabra que decía desde que habían llegado.

-S-si… es fuerte… fuerte como el corazón de su padre- Sakura no pudo evitar reír entre lágrimas.

-Y como su madre- sonrió- creo… que es una niña- suspiró y sus ojos profundos se ciñeron sobre los suyos con amor.

•••

Se permitió respirar como si fuese la primera vez que lo hacía en años, Sakura caminaba a su lado en completo silencio no parecía tener ninguna intención de romper con aquel momento de introspección suya o quizás simplemente estaba perdida dentro de sus propios pensamientos, su mano cálida balanceándose suavemente al caminar se sentía exactamente igual que siempre, no quiso pensar en que quizás se sentiría muy decepcionado si su Sakura no lo estuviera esperando con una enorme barriga después de haber vivido algo tan especial como escuchar un pequeño corazón no nato, sacudió la cabeza llamando la atención de la Sakura de esa realidad quien le miró de soslayo sin mediar palabra, no, aún eran muy jóvenes como para poner ese tipo de presión en ella.

Los Sasuke y Sakura de esa dimensión eran un matrimonio legalmente y eran mayores, habían vivido situaciones que los obligaron a madurar mucho más pronto así que no solo eran mayores en edad también lo eran mentalmente, en su mundo las cosas eran completamente distintas… incluso el ambiente en esa realidad por alguna razón se sentía un poco más sombrío e intimidante, la gente se veía feliz pero había cierta tensión que no dejaba de intrigarle, no eran las calles a las que estaba acostumbrado y estaba sintiéndose verdaderamente perdido en ese lugar.

Quizás solo estaba siendo paranoico.

El camino de vuelta a casa fue tan silencioso y reflexivo que Sakura creyó que su Sasuke había regresado a su cuerpo, esperanzada observó de soslayo su mirada perdida, pero se encontró con el mismo chico confundido y desbordado de sentimientos, sonrió comprendiendo que Sasuke en ningún universo era bueno lidiando con emociones fuertes, reprimió una risilla abriendo la puerta de casa y se internó en el baño anunciando que necesitaba una ducha fresca, dejándole espacio para explorar un poco la casa.

¿Cómo podía el peor día de su vida convertirse tan abruptamente en el mejor?

Llevaba dándole vueltas a aquel pensamiento desde el primer latido que sonó por los altavoces del consultorio, no pudo evitar pensar por un momento que aquel sonido provenía de su propio bebé, era consciente de que ese pequeño corazón había sido creado con ayuda de ese cuerpo pero no había sido creado por él como tal, se sentía… feliz y contrariado… como un invasor, un poco culpable por haber usurpado sin querer el lugar de una persona que tras haber sufrido tanto se tenía más que merecido escuchar el latir de una vida que había ayudado a crear… le daba esperanza… estaba abrumado por los sentimientos y al mismo tiempo tras escucharlo no pudo dejar de pensarlo, sentía una necesidad indescriptible por proteger a Sakura, tendría que cuidar de ella por el Sasuke de ese mundo y estaba seguro de que su otro yo cuidaría bien de su Sakura… porque el amor que sentían era idéntico, eran la misma persona a fin de cuentas, estaba ilusionado y existía la posibilidad de llegar a término con ese embarazo estaba imaginando como se sentiría al ver nacer a su hijo cuando unos delgados brazos cálidos le rodearon los hombros con cariño y sintió un suave beso en su sien que le hizo sonreír cuando ella se sentó a su lado en el engawa.

- ¿Te sientes mejor?

Aunque no era exactamente su Sasuke ella aún parecía amarlo.

-Aún no proceso del todo lo que ocurrió con mi familia en este mundo… y me siento algo perdido por la aldea, es todo muy nuevo ¿Qué ocurrió? ¿Fue siempre así? - preguntó curioso.

-Larga historia, pero se resume en un loco haciendo "kaboom" a la aldea entera, por eso es todo tan nuevo, fue reconstruida hace pocos años y algunas zonas siguen aún en obras- suspiró exhausta recostando su cabeza en el hombro masculino relajándose, Sasuke acomodó su brazo tras ella para darle mejor soporte recibiendo una mirada agradecida de sus ojos jade- no necesitas saberlo todo de este mundo ahora, irás descubriéndolo según pases tiempo aquí, podrías volver a tu mundo esta misma noche, o la siguiente… podrías dormir la siesta ahora y al despertar estar de vuelta en casa con tu familia- sonrió bostezando- así que no te abrumes… míralo… como si estuvieras soñando…- suspiró.

- ¿Sakura? - la removió suavemente, se había quedado dormida.

La observó un momento, su expresión relajada con una diminuta sonrisa plasmada en su rostro sonrosado por el calor de la tarde veraniega ¿Cómo podía estar tan tranquila a su alrededor? ¿Y si hubiera sido una versión malvada de él? ¿Y si le hubiera hecho daño? ¿Existiría una versión de si mismo capaz de hacerle daño a Sakura?

Imposible

¿Por qué el Uchiha Sasuke de esa dimensión tenía vigilancia ANBU sobre él? No era tonto, lo había notado apenas llegó, había un agente de ANBU cerca de ellos todo el tiempo y estaba completamente seguro de que la única razón por la cual no había intervenido era precisamente que su pelirosa… esposa… estuvo todo el tiempo cerca de él.

Se sentía algo emocionado, no podía negar que se había sentido tentado a besarla al menos tres veces en ese día y apenas eran las dos de la tarde, estaba empezando a sentirse ansioso y quizás Naruto tenía razón y si que estaba un poco obsesionado con ella, Sakura era tan… Sakura en todas sus versiones que no podía evitar sentirse atraído… la apegó un poco más a su cuerpo acomodándola sobre su regazo con cuidado de no despertarla, ella se removió entre sueños mascullando algo inentendible acurrucándose en sus piernas con familiaridad, por supuesto que ella conocía muy bien ese cuerpo, estaba habitando el cuerpo de su esposo, no el suyo… se inclinó sobre su rostro para observarla más de cerca, sus facciones delicadas eran más afiladas que las de su Sakura quien aún conservaba ciertos rasgos adolescentes, el curioso rombo púrpura destacaba en su frente perlada por una ligera capa de sudor, aún se preguntaba que clase de técnica era esa, era la misma marca que Tsunade tenía pero nunca le había visto usarla, así que no tenía idea de que se trataba, no se había sentido interesado en aquella habilidad antes de ese día. Intrigado posó la palma de su mano sobre el aún plano abdomen intentando percibir algún latido pequeñito, pero solo lograba sentir los de ella, por supuesto, el bebé era del tamaño de una cereza, casi se rio de si mismo por su ingenuidad.

Entonces… en esa realidad… pronto sería padre…

Su mirada profunda viajó de su abdomen a la parte superior de su cuerpo deteniéndose en su boca con fijación.

¿Serian sus labios igual de suaves?

Negó con la cabeza espantando los pensamientos intrusivos, aunque fuera una Sakura no era correcto, ni siquiera estaba muy seguro de la naturaleza de ese universo, estaba contrariado, entendía que por el bien común tenía que pretender ser Sasuke Uchiha, no él, si no el otro Sasuke Uchiha.

Deseó gritar de frustración, estaba teniendo una enorme crisis de identidad ¿y si en realidad toda la que creía era su vida había sido un sueño y simplemente había perdido la memoria y ahora estaba actuando como un idiota? Significaría que en realidad… toda su familia sanguínea había muerto en serio…

Suspiró.

Cuando sus piernas comenzaron a dormirse por la inmovilidad tomó delicadamente a una pelirrosa profundamente dormida en sus brazos cargándola con sumo cuidado escaleras arriba hasta la habitación en la que había despertado y asumía por obviedades maritales que compartían.

Claro, compartían habitación…

Por supuesto, no tenía nada de malo dormir con su esposa el dilema estaba en… ¿Se sentiría ella cómoda? Era Sasuke Uchiha pero no su esposo Sasuke Uchiha o quizás si… estaba volviéndose loco, su estómago rugió y como un león enjaulado comenzó a caminar en círculos por la habitación exasperado, el peso de todo ese maldito día se derrumbaba sobre sus hombros como una pila de bloques.

Excelente.

Recordaba una vida, claramente, recordaba con mucha lucidez lo que había hecho ayer y anteayer y en general la historia de su vida así que no podía ser un sueño, no podía ser una simulación ¿No? Tampoco un genjutsu… quizás realmente tenía daño cerebral…

¿Podía ser?

Miró a Sakura con ojos extrañados profundamente dormida en la cama gruñendo un regaño entre sueños y abrazando la almohada con todo su cuerpo y se preguntó si era la forma en la que ella le abrazaría por las noches porque ¿Tendrían que dormir juntos verdad? Si por la mañana despertaba en otra habitación muy probablemente el ANBU lo notaría y lo vería como un movimiento sospechoso, y no sabía que tan malo sería eso en la vida de ese Sasuke, no podía perjudicarlo de ningún modo, su Sakura estaba embarazada, si tenía prisión domiciliaria significaba que había hecho algo muy jodido en esa vida…

Le estaba volviendo loco no saber absolutamente nada del pasado de la persona cuyo cuerpo estaba habitando, se veía poderoso e intimidante, su cuerpo tan trabajado como el suyo pero un poco más grande.

Era mayor, a fin de cuentas.

Era como un huésped en ese cuerpo, pero quería ser positivo y pensar que había sido un intercambio y Sasuke estaba viviendo su vida, que no iba a tener que pelearse con el dueño original de ese cuerpo para seguir vivo en algún punto o que su cuerpo había caído repentinamente en coma y el Sasuke de esa dimensión se había perdido en un mar desconocido de consciencias flotantes dejándole a él atrapado para siempre en su nueva vida.

Si seguía caminando en círculos el ANBU lo consideraría un movimiento extraño, bajó a la cocina tratando de aparentar normalidad sintiendo su estomago rugir furioso, abrió el refrigerador había muchas cosas verdes y saludables ahí.

Mierda… odiaba sentirse vigilado.

Tamborileó con los dedos sobre el mesón de la cocina paseando su mirada alrededor.

¿Dónde guardan las botanas?

Después de revisar todos los anaqueles lo único que encontró fueron más cosas saludables, latas de anmitsu y una bolsa con galletas de sal… odiaba las galletas de sal.

¿Era mucho pedir unas patatas de consomé?

Fue en ese momento en el que cayó en cuenta… por supuesto, golpeó el puño sobre su palma con expresión de "Eureka" no habían comido en todo el día.

¡Eso es malo para el bebé!

Pero… su Sakura tenía muy mal despertar… ¿Tendría esta Sakura muy mal despertar? Ella se veía muy cansada, sería un idiota si la despertaba para pedir comida…

¡Eso es! Solo tenía que pedir comida a domicilio, puso los ojos en blanco, la asimilación del nuevo mundo le estaba fastidiando el cerebro.

¡Duh!

Metió la mano en su bolsillo encontrándolo completamente vacío, sintió deseos de golpearse en la frente, mierda…

¿Dónde carajos pondría su móvil si fuera Sasuke presidiario?

Cocina…

nada.

Salón….

nada.

Habitación…

nada.

Se incorporó tras revisar bajo la cama.

¿Es que no tenía un teléfono móvil?

¿Cómo se comunicaba con Sakura en las misiones?

¿Usaba un halcón mensajero?

Bufó burlón elevando los cabellos de su flequillo divertido con su propio pensamiento.

Oh cierto... vigilancia ANBU.

Revisó el armario: Dos camisetas negras, dos pantalones grises y uno negro, una chaqueta negra, una capa negra, el resto cosas de Sakura, bueno el armario de Sakura era algo más variado y colorido como el de la suya, Sakura parecía ser… Sakura… más embarazada, menos reveladora, igual de sexy, pero Sakura, en fin, aún no notaba diferencias abrumadoras, pero… Sasuke presidiario parecía ser… raro… y… soso.

¿Solo eso?

Oh…

Dilucidó, por supuesto, crecieron en contextos completamente contrarios era previsible e incluso normal que fueran tan distintos, él no tuvo a nadie a su lado, la austeridad de esa versión de si mismo le hacía sentir que era a él a quien le faltaba madurar… Quizás Itachi tenía razón y si se comportaba un poco mimado… uhm… era extraño mientras estuvo en el país del Hierro no le había importado ir como un vagabundo, pero em esos dias se sentia solo y no podia ser el mismo estando en cubierto.

Reprimió un mohín con su boca, estúpido Itachi.

Se dispuso a echar un vistazo en el baño encontrándose con la puerta entreabierta del estudio y sobre el escritorio observó victorioso el color rojo cereza del teléfono móvil de Sakura y su bolsa.

¡Usaban el mismo!

Genial, por el momento bastaba, ya le preguntaría cuando despierte dónde demonios guardaba Sasuke sus cosas, marcó el número del restaurante favorito de Sakura, pediría mucho pollo frito agridulce seguramente su esposa despertaría hambrienta.

Uno…

Dos…

Tres…

-¿Hola? ¿Quién es? -la voz de una anciana respondió del otro lado de la línea contrariándole, pero aun así curioso inquirió.

-Hola ¿Torikatsu?

-No, hijo me temo que anotaste mal el número…- respondió risueña la mujer- ¡Adios!

Uhm… Claro… tenía sentido… la aldea estaba reconstruida quizás Torikatsu cambió de número o quizás ni siquiera existió.

Se dejó caer derrotado sobre la silla giratoria dando algunas vueltas con la vista clavada en la luz colgante del alto techo de madera, su expresión cargada de aburrimiento y resignación.

¿Qué se suponía que hacía Sasuke todo el día?

El mundo era completamente diferente, Sakura estaba a su lado, pero no dejaba de sentirse solo, se preguntó si era así como su versión de ese universo se sentía todo el tiempo.

¿Querria Sakura comprarle una consola?

Se levantó con la habitación dando vueltas ligeramente, posó su mano sobre el escritorio esperando que el pequeño mareo pase para reanudar su caminata hasta la cocina, aún estaba muriéndose de hambre, no diría que era precisamente bueno cocinando, pero se las arreglaba bastante bien, sabía preparar una que otra cosa como un intento de omurice o ensalda con tomate… y si tenía suerte el tamagoyaki no quedaba como una plasta de huevo mal hecha.

Suspiró.

Escaneó el contenido del refrigerador localizando un pequeño repostero con umeboshi y encontró en ello su salvación, teniendo todo lo que necesitaba distribuido sobre el mesón observó victorioso la olla del arroz.

Manos a la obra.

•••

Exhaló el cálido aire contenido en sus pulmones sintiéndolo como una nube y se desparramó por la silla del comedor con algo de pereza mientras destensaba su cuello estirándolo a los costados completamente satisfecho, se había comido… rayos… ¿seis? apenas quedaron dos onigiris para Sakura estaba tan hambriento que no había contado su porción, tampoco quedaba arroz para preparar más…

Torció el gesto avergonzado y se levantó con dirección a la puerta principal, había memorizado el camino a casa y ciertos puntos estratégicos de la aldea que había logrado ver en el camino y desde la torre Hokage, desperezándose se calzó y estando a punto de dejar la casa, le sobresaltó el estruendoso sonido del teléfono empotrado en la pared del salón junto al umbral que lo conectaba con la entrada, sin pensarlo mucho levantó el teléfono y respondió:

- ¿Hola?

- ¡Sasuke-kun! ¿Todo bien? Me estaba preguntando si te había pasado algo en el camino, no llegabas a la biblioteca y me he preocupado- una voz alegre y bien conocida para Sasuke le respondió tras el comunicador.

- ¿Kizashi? - inquirió curioso- uhm… ¡Ah! Si… estaba por salir… y-yo estaba preparando algo para Sakura, se ha dormido sin comer y seguramente despertara hambrienta ya sabes como es…

Escuchó la carcajada del hombre por el teléfono y sus menciones de orgullo por ser un hombre tan considerado con su hija antes de despedirse con un breve "estaré esperando"

Entonces Sasuke ayudaba a sus suegros con la biblioteca…

Le parecía interesante descubrir poco a poco más sobre aquella misteriosa versión de sí mismo. A paso apresurado dejó la casa, tomando las llaves que Sakura había dejado sobre la mesita del recibidor y esperando silenciosamente que la biblioteca estuviera ubicada en el mismo sitio que en su mundo de lo contrario iba apañado, si todo había cambiado de dirección en la aldea estaría un poco en problemas, si no, buscaría a Kakashi en la torre Hokage y le preguntaría la ubicación de los sitios que se suponía debía frecuentar siendo Sasuke Uchiha.

En su mundo también solía pasar una cantidad considerable de tiempo en la casa Haruno y ayudar de vez en cuando a organizar libros en su biblioteca, Sakura solía tener larguísimas guardias en el hospital así que ya no ayudaba a sus padres con el negocio, sin querer un día pasándose por ahí había encontrado que ayudar a Kizashi a organizar libros era una buena manera de matar el tiempo.

Por lo que podía ver Sasuke soso había llegado a la misma conclusión por lo cual no podían ser tan distintos como pensaba.

- ¡Vaya! – exclamó al encontrarse de frente con un imponente y moderno edificio de tres plantas reemplazando la modesta biblioteca que llevaban los Haruno en su mundo.

- ¡Si es nuestro socio capitalista! – la risotada de Kizashi tras su chiste llegó a sus oídos antes de sentir su enorme brazo cayendo sobre sus hombros- ¿Cómo estás chico? ¿Te perdiste en el camino? - le picó.

Sasuke rio animado de ver una cara conocida comportándose exactamente igual a lo que recordaba y suspiró casi aliviado, al hombre de puntiagudos cabellos no le pasó desapercibido el gesto cuando caminaron directamente hacia la oficina interior tras el mostrador donde una jovencita le saludó educadamente, su cara le sonaba, pero no estaba seguro de quien era… ¿La prima pequeña de Sakura?

Suika

Leyó en la placa prendida en su camiseta, oh claro… Suika debía tener cerca de dieciséis años en ese mundo…

A penas empezaba a asimilar que no solo había cambiado de dimensión si no también de alguna forma había viajado "al futuro" por lo tanto la pequeña prima fastidiosa de su prometida había crecido también.

- ¿Ese es Naruto? – preguntó anonadado volteando hacia Kizashi quien pestañeó lentamente como si intentara reconocerle.

-Está estudiando con Iruka-san, para convertirse en Hokage tiene que aprender sobre la historia y el sistema de la aldea- pronunció en voz baja con una risilla- vamos dentro, le costó bastante concentrarse esta vez- susurró señalando con su cabeza la puerta de la oficina.

-Estoy impresionado… jamás creí ver a Naruto estudiando- pensó en voz alta, el mayor le observó profundamente consternado.

-¡Sasuke-kun! ¡Estás actuando realmente extraño hoy! Fuiste tu quien le propuso que estudie en la biblioteca así mi Sakura-chan y tú también podrían ayudarlo- rio estruendosamente- que distraído estás hoy… ¿Te golpeaste la cabeza?

Sasuke se tensó.

Había metido la pata.

Kizashi había tomado algunas listas de su escritorio con números y nombres de libros pendientes por organizar ojeándolas con una expresión concentrada por lo que no se había dado cuenta de su fugaz expresión de terror a penas llevaba quince minutos rondando la aldea por su cuenta y ya había hablado de más, entonces a eso se referían Kakashi e Ino con mantenerlo dentro de casa.

¿Kizashi le había llamado socio capitalista?

- ¿Y bien? Te noto de muy buen humor hoy, incluso pareces más hablador que de costumbre- sonrió ampliamente recordándole a su Sakura.

Exhaló casi nostálgico.

¿Cómo estaría ella? ¿Le estaría dando problemas a Sasuke misterioso? ¿Habría notado el cambio? ¿Y si se acostaba con él? Sakura no soportaría tanto tiempo a dos velas…Era su cuerpo… pero no su mente… técnicamente ¿Sería serle infiel? Le seria muy jodido estar a dos velas... ¿Podría él acostarse con Sakura versión esposa? Uhm… quizás tendría responsabilidades de esposo que cumplir con ella… así que…

- ¿Sasuke-kun? ¡Sasuke-kun!

Se sobresaltó ante el llamado.

-Si que estás en las nubes hoy ¿verdad? Te pregunté si ha ocurrido algo bueno- rio ligeramente nervioso.

Giró su rostro observándole en silencio, empezando a sentirse exasperado, bien lo tenía claro Sasuke misterioso era de los que no cruzaban más de cinco palabras al día y podía entenderlo no es que el fuera la persona más habladora del mundo, en general solía permanecer callado, Kizashi formaba parte del selecto grupo de personas con quienes se sentía lo suficientemente cómodo para sostener pláticas extensas y animadas… y eso le estaba jugando en contra… entonces era simple, tendría que actuar como actuaba con las personas fuera de su círculo y estaría a salvo.

Asintió

-El bebé tuvo su primer control, pudimos escuchar su corazón supongo que estoy algo emocionado aún…- mencionó como cualquier cosa.

La sonrisa de Kizashi casi en cámara lenta cayó dando paso a unos ojos desorbitados por la sorpresa antes de saltarle encima y elevarlo del suelo en un abrazo asfixiante riendo estruendosamente con una mirada cristalizada de profunda adoración.

-¿Qué está pasando? ¿Por qué tanto escandalo cariño? Buenas tardes, Sasuke-san- Mebuki asomó la cabeza por la puerta que se encontraba del otro lado de la oficina y que seguramente conducía a la bodega del edificio en donde se guardaban los libros y demás mercadería para clasificar.

-¡Es Sakura! ¡Cielo, vamos a ser abuelos!

¡Mierda!

Pálido.

Con el rostro pálido y su frente tornándose azul de miedo mientras Mebuki se le echaba encima con los ojos llenos de lágrimas de emoción felicitándole con suaves palmaditas en el hombro y Kizashi lo estrechaba entre sus brazos parloteando sobre lo feliz que lo había hecho con la noticia supo que la había cagado monumentalmente.

Seguramente Sakura estaba esperando darles la noticia de una forma más especial y él y su bocota lo habían arruinado, debió suponerlo si ese día fue su primer control significaba que ellos también se habían enterado hace poco…

Exhaló preocupado y se encontró con los ojos consternados de sus suegros observándole expectantes.

-¿Pasa algo Sasuke-kun? Te has quedado congelado- rio nerviosamente Kizashi- ¿No es por algo malo verdad?

-N-no claro que no, el bebé está perfectamente- trató de sonreír tranquilo para conservar la compostura- es solo que… se me ha escapado- se rascó la nuca nerviosamente- Sakura va a matarme si se entera que se les he dicho del bebé así que ¿Podrían reaccionar de esta forma otra vez cuando ella se los anuncie?

Escuchó las carcajadas felices de ambos y les vio asentir con ojos brillantes.

-¡Ese es mi muchacho! – le palmeó Kizashi- es un trato, guardaremos el secreto por ti- sonrió ampliamente.

Mebuki asintió con una sonrisa suave en su rostro, las líneas de expresión se le marcaron cuando su sonrisa se ensanchó ligeramente al felicitarle y marcharse hacia el lado público de la biblioteca.

Actuaba extraño…

Kizashi era exactamente el mismo de siempre, con su carácter jovial y cercano, pero la rubia parecía diferente, su forma de dirigirse a él había cambiado: Lo llamaba "Sasuke-san" en lugar de los habituales "Sasuke-kun", "Sasuke-chan" o incluso su simple y afectuoso "querido" le resultaba extraño, especialmente porque Mebuki siempre había sido aún más cálida y cercana que Kizashi, desde pequeño ambos le trataban como a un hijo…

Sin embargo, ahora era evidente que algo había alterado la dinámica de la relación, se notaba una sutil pero marcada distancia, como si algo invisible e inexplicable determinara la manera en que ella se relacionaba con él… casi con desconfianza…cautelosa… la calidez habitual que solía envolver sus palabras había dado paso a una formalidad ensayada.

¿Por qué?

Alrededor de las cinco de la tarde, escuchó la voz de Sakura llamándolo, cargada de preocupación. Su tono se intensificaba mientras se acercaba, entró a la oficina pareciendo un torbellino de ansiedad, abriendo la puerta de la bodega de sopetón, allí, finalmente, exhaló con evidente alivio al verlo.

Sasuke estaba inclinado sobre una mesa, una mascarilla para el polvo cubriendo la mitad de su rostro mientras pegaba etiquetas numeradas en los tomos apilados frente a él. Pero su concentración se quebró al ver los ojos de Sakura, brillantes y al borde de las lágrimas.

En ese instante, se sintió como un completo idiota. Había olvidado dejarle una nota para avisarle dónde estaba, claro, no había logrado encontrar su teléfono móvil… a pesar de saber lo frágil que era su estado emocional en esos días… y con lo complicado de su situación, Sakura no podía estresarse más, sería malo para el bebé.

Una disculpa quedó atrapada en su garganta, mientras observaba sus ojos jade cristalizados relajarse a la par de un suspiro llegando hasta él.

-No desaparezcas así cariño…. ¡Casi me da infarto cuando desperté y no te encontré en casa! - protestó- Por suerte Sai aún no terminaba su turno y me dijo dónde encontrarte- explicó Sakura mientras sujetaba con firmeza sus antebrazos, su mirada recorrió rápidamente cada parte de su cuerpo, como asegurándose de que estuviera intacto.

-Sakura… estoy intercambiado, no tonto-respondió con una sonrisa ladina, intentando aliviar la tensión-Puedo cuidarme solo, aquí y en mi mundo, ya pareces mi madre- bromeó.

-L-lo siento -admitió con una sonrisa nerviosa, bajando un poco la mirada antes de volver a levantarla- Creo que tendremos que conseguirte un móvil, Sasuke siempre dice que no necesita uno, pero quiero que podamos contactarnos en cualquier momento, por si pasa algo importante… o si necesitas algo.

Su tono era ligero, pero la preocupación seguía deslizándose en cada una de sus palabras. Él la observó, entre divertido y conmovido por su insistencia y asintió.

- ¿Entonces no tengo uno? ¿Y donde guardo tus fotos entonces? – la picó empujándola juguetonamente con su hombro, Sakura se sonrojó profundamente y rio casi tímida con la acción.

-No tienes uno así que vamos a comprarlo antes de que cierren la tienda, por cierto ¿Qué haces aquí?

-Tu padre me llamó, tal parece que había quedado con él para ayudarle a clasificar libros, tranquila, puedo apañármelas, en mi mundo hago lo mismo para no aburrirme cuando no tengo misiones- explicó y se despidió con una sonrisa pequeña y un gesto de su mano de los padres de Sakura estando cada uno en un pasillo distinto de la biblioteca guardando los tomos que ya estaban etiquetados.

Sakura imitó su acción indicándole con gestos que irían a cenar a casa de los Haruno más tarde a lo cual Mebuki asintió más que satisfecha y con una gran sonrisa, seguramente pensando en el anuncio que les daría su hija y cuya sorpresa el había arruinado sin querer, solo esperaba que ellos reaccionaran de la forma en que Sakura esperaba para que no se diera cuenta de que había metido la pata monumentalmente.

- ¿Me estás escuchando?- con su rostro ladeado y ojos verdes confundidos cuestionó su capacidad de concentración.

-L-lo siento… ¿Qué decías?

- ¿Si tu color favorito también es el negro?

-Ah… uhm…- llevó sus dedos a su mentón pensativo- nunca lo había pensado, supongo que es el azul… pero también el negro- se encogió de hombros restando importancia- es un empate.

Sakura rio tiernamente.

-Ya es otra cosa que tienen en común… Sasuke-kun es… un chico reservado, siempre lo ha sido, cuando éramos niños el azul era su color favorito, pero supongo que ahora le gusta más el color negro lo usa para todo- rio.

-Mi móvil es negro, aunque la mayor parte de mi ropa es de color azul, negro, gris, blanca… creo tener algo azul claro por ahí… pero en este mundo solo tengo cosas de color negro es como si fuera todo el tiempo a un funeral- bromeó haciendo reír a Sakura.

- ¿Cómo pueden ser tan… iguales y tan distintos al mismo tiempo? – le dio una sonrisa curiosa, sus ojos brillaron intrigados de una forma que le provocó sonrojarse, demonios… era esa… mirada curiosa que ponía cuando quería experimentar "cosas"

-No pongas esa cara, haces que quiera cumplir con mis "responsabilidades"- sonrió ladinamente dándole un golpecito en la frente con sus dedos, Sakura enrojeció hasta la coronilla entendiendo el doble sentido de la frase.

¿Sasuke coqueteándole? ¿A plena luz del día? ¿En la calle?

- ¡N-n-no di-digas es-esas coc-cosas en la calle! - balbuceó completamente azorada, roja como un tomate y agitando las manos nerviosamente en un intento por recuperar la compostura.

Sasuke rio y no pudo evitar pensar en su Sakura.

- ¿Sabes? En mi mundo habrías dicho algo como "¿En tu casa o en la mía?"- rio discretamente imitando su voz, divertido le lanzó una mirada de soslayo tomando su mano y apegándose a ella- te recordaba menos tímida Sa-ku-ra- deletreó su nombre picándola con una sonrisa arrogante en su rostro.

- ¿En tu mundo soy una pervertida? ¡Dios mío! – exclamó- Eso es muy extraño… empiezo a sentirme avergonzada de mi misma… y ni siquiera me conozco.

-En realidad… siento que esta es tu verdadera personalidad, a veces echo de menos a mi Sakura tímida, solías ser… te avergonzabas muy fácilmente cuando teníamos trece años… como ahora- sonrió nostálgico- no estoy diciendo que no me guste la versión de Sakura que conozco, yo realmente amo a Sakura, ella me hace reír todo el tiempo con sus chistes sucios y su forma alucinante de ser, es el alma de las fiestas y a veces incluso me da vergüenza ajena, sobretodo cuando bebe y se pone a bailar con Ino pero…

Sakura lo miraba, completamente cautivada, sus palabras tan cargadas de sinceridad la desarmaban con una fuerza que no podía controlar, ese… toque de naturalidad en su voz profunda la hacía sentir como si todo el mundo a su alrededor se desvaneciera dejándola sola con sus pensamientos y con ese brillo en sus ojos que solo él podía transmitir.

Le resultaba extraño… en el buen sentido de la palabra, verlo tan abierto, tan reflexivo, tan... real, en ese momento, Sakura se dio cuenta de lo afortunada que se sentía al estar a su lado…

"Yo realmente amo a Sakura."

Esas palabras, dichas con tal naturalidad calaron en su corazón de una manera casi inexplicable… Su Sasuke nunca había sido de los que decían palabras dulces… él era más de acciones que de palabras, la hacía sentir amada, por supuesto, pero al escucharlo de su voz… el peso de su significado la dejó sin aliento pues él nunca le había dicho un "te amo" en voz alta, pero al menos en ese instante, se permitió creer que aquella confesión tan natural era para ella y no para su otra yo…

Lo observaba caminar tranquilamente a su lado, hipnotizada, él hablaba con ligereza y expresividad, con una intensidad que ella jamás había percibido en su versión adulta, hablaba de ella, de su Sakura, como si fuera una persona completamente distinta, alguien extrovertida, relajada, encantadora y con una seguridad que desbordaba. En ese momento, Sakura no pudo evitar acariciar sus brazos casi celosa, desvió la mirada hacia sus manos entrelazadas, sintiendo una sensación extraña en el pecho comenzando a cuestionarse sobre su realidad, sobre su verdadera relación con el hombre que había elegido como esposo.

Porque ella normalizaba su personalidad, su trato distante y reprimido… su forma de ser… lo había amado y entendido todo ese tiempo, simplemente se había acostumbrado a su forma de ser, pero al verle expresarse de esa forma… si ese Sasuke podía… entonces… ¿Su Sasuke no?

¿Realmente la amaba? Porque él chico junto a ella hablaba de su otra yo con tanto cariño, con ese brillo especial en los ojos tan genuinamente deslumbrado... Y sin embargo, por un momento, se preguntó si su Sasuke sentía lo mismo por ella, si sería capaz algún día de abrirle su corazón así…

Ese Sasuke estaba enamorado...

¿El suyo lo estaría?

¿Y si solo estaba con ella porque, de alguna manera, sentía que debía estarlo? Porque tras amarlo durante tantos años la veía como una obligación…

No quería tener esos pensamientos…

Porque la persona que caminaba a su lado hablaba de ella con un brillo especial en sus ojos, tan abiertamente…

Sakura es tan hermosa… su risa es contagiosa…

Sakura es inteligente, ella siempre sabe que hacer…

Mis padres la adoran, todos la adoran y tiene tantos pretendientes que…

Apretó su mano inconscientemente.

A diferencia de esa versión desconocida de si... ella estaba siempre cansada, siempre ocupada, incluso le hacía sentir que no tenía una gota de carisma en comparación.

La sonrisa pacífica y discreta de su Sasuke volvió a su mente comparándolo inconscientemente con el chico que caminaba a su lado, su sonrisa natural, amplia y sincera volteaba a mirarla con esos ojos como la noche tan llenos de vida, no era tímido en absoluto, no era esa persona de presencia espectral… no era ese chico frío, distante y silencioso que solo le expresaba su cariño en privado en contadas ocasiones, era tan… incluso… le recordaba al Sasuke del que se enamoró hace tantos años, a ese chico orgulloso y desbordante de seguridad, con su sonrisa arrogante y sus comentarios sarcásticos para picar a Naruto que la hacían reír, el chico que la protegía con su propia vida, que desprendía esa energía apasionada durante la batalla, su expresividad… ese rostro que lo decía todo sin necesidad de palabras, su faz azorada al sonrojarse a veces indignado… esa manera de sonreír… le hacía sentir mariposas otra vez, creía que había dejado de sentir aquella dulce ansiedad porque era una mujer adulta… porque su amor había madurado…

El seguía parloteando…

Jamás lo había escuchado hablar tanto.

De repente, sin previo aviso y ensimismada Sakura tiró suavemente de su mano, como si el tiempo se hubiera detenido, posó las manos en sus mejillas atrayendo su rostro hacia ella, el pelinegro calló intrigado por su acción y sus ojos se abrieron de par en par al sentir sus labios rosas contra los suyos ardiendo con una necesidad que no podía esconder, le respondió extrañándola, atrapando sus labios en un beso profundo que hizo que todo a su alrededor desapareciera.

Sasuke la atrajo más cerca, sus manos firmes en su cintura acariciándola como si quisiera fusionarse con su cuerpo, como si hubiera esperado todo ese tiempo a que sea ella quien diera el primer paso, deseosa y sedienta de su boca Sakura le correspondió con una pasión salvaje enredando sus lenguas en una danza lenta y profunda, sintiendo el deseo de estar más cerca de él, de no dejarlo ir, la intensidad del beso, la manera en que sus cuerpos resonaban con una necesidad mutua, la hacía sentir como si todo lo demás en el mundo no importara, la hacía olvidar que se encontraban a mitad de una calle solitaria un lunes a las cinco y algo de la tarde.

El sonido del ring de una bicicleta esquivándolos y gritando un desvergonzado "búsquense un hotel" al pasar los obligó a separarse en busqueda de oxígeno, sin desenredar las manos de su nuca respirando agitada se prendó de sus ojos bicolores como si fuera la primera vez, como si hubiese recuperado algo largamente esperado, el se acercó a su rostro nuevamente, respirando su aire con la mirada entrecerrada rozó sus labios muy despacio en un beso cargado de emoción y amor y apoyó su frente sobre la suya suavemente saboreando el momento.

Era tan romántico…

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Notas de la autora:

¡OH DIOS! ¿Qué va a pasar ahora? ¿Sakura se ha enamorado del otro Sasuke? ¿Le encontró los fallos al suyo? ¡Díganme que les pareció este capítulos en los comentarios! Siempre estoy muy atenta a sus opiniones.

¡Gracias por leer y apoyar esta historia!

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Con cariño,

Azulen.