Mierda.

Se volvió a repetir mientras observa el techo de su baño, llevaba media hora en su habitual baño de tina de los sábados por la tarde.

¿Y si no voy? – la idea cruzó fugazmente su pensar – no, no podría hacer eso, moriría si me lo hacen a mi… y si él me lo hace a mi?

Ring – El sonido de un mensaje de texto la hizo despabilar –

"Está todo arreglado amiga, que sea casual, tu sabes, casualmente sexy jiji se verán en la plaza que está frente a esa librería Muggle que tanto te gusta a las 5.30, me lo agradeces luego"

No pudo evitar sonreír por el mensaje de la pelirroja, estaba nerviosa, de eso no tenía dudas, pero la emoción que fuese alguien guapo, después de todo Ginny se relacionaba con hombres bastante atractivos, y otros muy toscos, había que decirlo, esperaba con mucha fe que no fuese alguien tosco, o peor, alguien que ha recibido demasiadas Bludgers en la cabeza…

Observó la hora, de su celular y se dio cuenta que aún le quedaban un par de horas para la dichosa cita – con un suspiro decidió darse el ánimo que sabía estaba en ella, la duda la carcomía.

Por Merlín como quería a esa pelirroja.

Tal como lo habían dicho unas cinco veces las chicas la noche anterior, querían que fuese casual, no casual casual, casual sexy. Incluso su ropero completo fue revisado y alterado para idear el outfit perfecto, la verdad es que debía admitir que en combinación las tres habían elegido algo muy casual sexy, tal como lo habían propuesto.

Un vestido lo suficientemente corto para su gusto blanco con flores que le daba la frescura que necesitaba para el caluroso verano junto con unas sandalias de plataforma que hacían juego con este, le daban una apariencia casi angelical, casi totalmente, puesto que la pelirroja justamente le había regalado un conjunto de lencería que también combinaba con el vestido. Trato de que maquillaje fuese simple pero efectivo, quería verse y sentirse sexy, y al mirarse al espejo supo que lo había logrado. Estaba feliz con su apariencia, y más feliz cuando ella misma se atrapó sonriendo como una colegiala. Aunque claro, de colegiala, nada.

Se sentó de bajo de un gran árbol que se encontraba en la plaza, el cual regalaba sombra y frescura para las personas que decidían pasar por ahí a descansar o utilizarlo como punto de encuentro.

Estaba ansiosa. No tenía dudas al respecto, pero definitivamente también estaba tranquila. Estar en el Londres Muggle siempre la hacía sentirse "normal" aquí ningún reportero trataría de sacarle historias, aun no entendía como Corazón de Bruja seguía siendo tan popular.

Se maldijo un poco por llegar 15 minutos antes, pero eso le daba tiempo de disfrutar del momento, quería que sucedería, no sabía el por qué, pero estaba emocionada. Casi podía ignorar su voz interior que le decía que podía ser un idiota misógino. No, por supuesto que no, Ginny no le haría eso-

- Hermione – una voz conocida la alertó, y ahí frente a sus ojos estaba un triplemente más delicioso ( ¡¿delicioso?!) Oliver Wood.

- ¿Oliver? – No lo podía creer tuvo que cerrar rápidamente su boca para no evidenciar lo sorprendida que estaba al ver al castaño ahí, de todas las personas que repasó mentalmente podrían estar allí jamás se imaginó que el rompecorazones Oliver Wood fuese su cita. (Afortunada jiji – rió para sí misma)

El guapo hombre se acercó rápidamente a ella para darle un pequeño abrazo.

Qué bien olía, maldición no estaba segura si era su olor natural, su perfume o sus hormonas alteradas lo que automáticamente hizo que una llama se prendiera en su interior.

- Te ves muy hermosa – Sonrió sonrojadose un poco el castaño – aunque claro, cada vez que te veo, te ves más hermosa, si es que eso es posible.

No pudo evitar sonrojarse y dudar ante las palabras del castaño – También te ves bien, Oliver – sonrió de vuelta juntando sus miradas por un par de segundos.

Decir que se veía bien era quedarse corto, si bien no veía a Oliver Wood desde hacía más de un año, cada cierto tiempo se encontraba con algún artículo que nombraba al castaño, ahora como entrenador de Puddlemere United había adquirido más fama, su equipo brillaba como nunca gracias a los entrenamientos, entrenamientos que claramente el también había seguido, pues sus músculos se le marcaba a través de la camisa blanca que llevaba puesta de una forma sencillamente exquisita.

Mientras escuchaba a Oliver resumiendo un poco su vida en los últimos años, Hermione estaba perdida, embelesada, en el colegio sabia que habían compañeras que suspiraban por el castaño pero ella no había sido una de ellas, pero viviéndolo – mordió su labio ligeramente para tragar un suspiro – una delicia para la vista.

- ¿Caminamos? – le preguntó con una sonrisa Oliver ofreciéndole amablemente su brazo

- Seguro – se apresuró a contestar mientras se tomaba del brazo del entrenador de Quidditch –

- Hay una heladería nueva al final de este parque, no creo que los helados sean Florean Fortescue pero podría ser interesante probar algo nuevo, y si es con una compañía como la tuya, seguro sabrán exquisitos. – Sintió la mirada del castaño recorrerla y para ser sincera consigo misma, le había encantado, de verdad que Ginny no la había decepcionado para nada.

Con extremo cuidado la ojimiel inspeccionó a su acompañante, y sus ojos sin poder evitarlo se fueron hacia la entrepierna de este, como lamentaba no poder ver a través de la ropa – rió para sí misma, en qué clase de pervertida se había convertido en tan solo 10 minutos de cita –

Suena delicioso – se apretó un poco más al musculoso brazo, casi soñando despierta, el estaba delicioso, y ella quería probar -

- Dime la verdad, ¿no te molesta que haya sido yo tu cita a ciegas?

- De hecho doy gracias que hayas sido tú y no un idiota – rió de vuelta la castaña –

- Al menos con eso ya sé que no me consideras un idiota –

- No todavía – rió de lado la castaña mientras movía un poco su cabello, estaba coqueteando, no tenía dudas de eso, esperaba estar haciéndolo bien -

- Auch, esperemos que esa idea se mantenga – rió de vuelta el castaño, mostrando las margaritas que adornaban sus mejillas

- Leí que pronto te irías a América por un campeonato de Quidditch – rápidamente Hermione desvió la mirada, no quería que se le notara lo deseosa que estaba por saltarle encima.

- Así es, hemos entrenado mucho para eso -

- Me imagino – y lo notaba por el brazo que firmemente sostenía.

Sin darse cuenta ya había recorrido el camino por el parque hasta la dichosa heladería que Oliver había comentado, al llegar fueron recibidos por una demasiado amable mesera que los llevo a la mesa que Oliver había escogido. Hermione no soltó en ningún momento a Oliver, solo para que a la amable mesera no se le olvidara que él no venía solo – cálmate, se recordó mentalmente

-¿Que sabor quieres? – le preguntó Oliver acercándole el menú –

- Pistacho y chocolate – sonrió la castaña casi sin mirar el menú

- Pues yo pediré de chocolate y avellanas – Oliver alzó su mano para llamar la atención de la mesera que de por si estaba muy atenta a ellos – Aunque creo que lo más rico que hay en este lugar en este preciso momento no se encuentra en el menú – le dijo acercándose a su oído y ronronear.

Hermione sintió la sangre en sus mejillas y un palpitar en su entrepierna.

Sin ninguna demora la mesera se acercó a su mesa y escuchó embelesada el pedido, dándose un tiempo excesivamente largo para anotar una orden tan simple – ¿celos? – se preguntó a su misma al notar como la bonita mesera casi devoraba a Oliver con la mirada, pero siendo sincera, como culparla, si el castaño estaba para morir, revivir y volver a morir en sus fuertes brazos.

- Espero que estos helados estén ricos – comentó moviendo su pie el castaño, casi se notaba nervioso – No me gustaría que algo así arruinara mi esperada cita.

- ¿Esperada? – la ojimiel enarcó una ceja

- No imaginas cuanto tiempo he traté de llamar tu atención – confesó sonrojadose el castaño, pero sabía que estabas saliendo con Weasley, no te voy a negar que me emocioné un poco cuando leí que ustedes habían terminado, y perdón si esto suena demasiado para ti, si quieres me callo – el sonrojo en las mejillas de Oliver era más notorio, quizás había sentido que había hablado de más.

- Debería tomarlo como una confesión – Hermione posó su mentón entre sus manos, mirándolo directamente a los ojos – Porque si es así, estoy contenta de escucharla – No estaba segura de donde había salido ese lado tan coqueto que estaba aflorando en ella, quizás siempre estuvo ahí.

Los helados fueron entregados para ambos en unas elegantes copas por la mesera que seguía embelesada por la belleza de Oliver, aunque no era por nada, pero en ese momento Oliver parecía solo tener ojos para ella, y le encantaba.

- Que lo disfruten – sonrió la mesera

- Gracias – contesto Hermione mientras que Oliver se aventuró a rosar sus dedos con los de ella, acto que fue notado por la mesera pues esta se retiró rápidamente.

- Me alegra que nos hayamos visto en el Londres Muggle – comentó Hermione dándole una probada a su helado – no lo tomes personal pero hubiese sido demasiado incomodo salir en Corazón de bruja, creo que ya no tengo la edad para eso – rió

- Pues yo tampoco – rió también Oliver probando su helado – Ya no tengo energía para ver mi foto en una de esas revistas, aunque no puedes negar que si nos fotografiaran juntos sería una edición que vendería muchos ejemplares –

- "Hermione Granger en los brazos de Oliver Wood" – dijo en voz alto la castaña imaginando un titular –

- Yo diría más bien "Hermione Granger atrapa a Oliver Wood" – hizo la forma con sus manos de un titular – creo que vendería más y se acercaría a la realidad.

- ¿Te tengo atrapado acaso? – la castaña rió mordió su labio inferior y suspiró – porque la idea no se me hace mala

- Completamente – admitió Oliver – no tengo ninguna de duda de eso.

- ¿Estás coqueteando conmigo? – preguntó divertida Hermione –

- Claro que si, ¿no es obvio? – Admitió sonrojado pero decidido el castaño – creo que eres una mujer muy hermosa, inteligente y sexy, no me gusta negar mis pensamientos –

- Pues me tomas por sorpresa – se sonrojó un poco la castaña, pero la verdad es que por dentro saltaba de felicidad, y su interior le pedía a gritos hundirse en ese escultural cuerpo -

- Cuando estudiamos en Hogwarts… Harry siempre estaba muy pendiente de ti – recordó Oliver mientras continuaba comiendo de su helado – que tenía que hacer sus tareas porque si no recibiría un enorme reto de Hermione, todo el equipo lo molestaba mucho –

- Harry dejándome mal – rió – me las pagará

- Ustedes…bueno –tosió un poco – en ese tiempo… ¿estaban saliendo? Digo, siempre he querido saber eso, yo se que han pasado años y quizás ya ni vale la pena preguntar…

- Noo , por supuesto que no, Harry es como mi hermano – sonrió abiertamente – ¿pensabas que salíamos? Esto se lo tengo que contar, seguramente morirá de la risa.

- Noo, no le digas, quedaré como un tonto –ambos rieron – Siempre me pareciste bonita.

-¿Enserio? – rió casi irónica la castaña

- Claro, llamaste mi atención fácilmente, pero eras demasiado joven y yo demasiado idiota. –

- Éramos unos niños – rio Hermione – unos niños arrastrados a una guerra…

- Es cierto… - casi sonrió melancólico Oliver – Entonces… si Harry era tu amigo… Ron…?

- Tu sabes que Ron fue mi novio durante gran parte de mi vida, debo admitir que me sentí muy enamorada de él, pero al mismo tiempo creo que las personas cambian, y Ron y yo confundimos muchos sentimientos, en nuestros últimos meses juntos nuestra relación era más de amigos que de pareja, lo bueno es que ambos estuvimos de acuerdo y tomamos la decisión a tiempo, estamos mucho mejor siendo amigos –

- ¿ O sea que estás completamente libre de Ron? – se aventuró a preguntar el castaño solo para asegurarse

- Por supuesto, de otra forma no estaría aquí contigo – lo miró a los ojos brevemente - haces demasiadas preguntas, acaso estás trabajando para Rita Skeeter – ambos rieron –

- Solo imaginarlo hace que me dé un escalofrió – el castaño la observó un poco – tienes un poco de helado – la ojimiel trató de limpiarse pero esto fue sin ningún fruto – No, déjame y te ayudo – se acercó al rostro de la castaña y le limpio con el pulgar el helado – listo – y procedió a llevar el pulgar a su boca saboreando el helado

- "Merlín, dame fuerza" – mordió levemente su labio – gracias

- Tus ojos son tan bonitos – habló tranquilamente Oliver – creo que nunca los había podido ver tan cerca, y créeme que ya me habían llamado la atención antes, es solo que a esta distancia y con esta calma jamás los había podido ver realmente -

- Gracias – sonrió sonrojándose notoriamente – a decir verdad tus ojos también son muy bellos

- Pues ahora que lo dices, me gustaría verlos más de cerca, no sé si te molesta … - habló mientras se acercaba más a la castaña – más de cerca – sintió su mano en su cintura jalándola más hacia el, quedando uno frente al otro -

Con mucho cuidado Oliver puso su mano en la mejilla de la castaña y su vista se dirigió directamente a sus labios.

- Puedo …? – Hermione no tenía palabras, solo asintió observando los labios del castaño también, por Merlín como anhelaba esos labios –

Y así sus labios se encontraron. Fue delicioso, su boca se sentía dulce y refrescante, lo que contrastaba totalmente con el cómo se sentía su cuerpo en ese momento, la mano de Oliver descansaba en una de sus rodillas acariciándola suavemente mientras sus besos hacían que cada vez se sintiera más húmeda.

Los labios de Oliver eran exquisitos, sabia besar definitivamente, era tan distinto a besar a Ron, podía ser que recién en este momento de su vida estaba sintiendo lo era un beso de esos que hacen desaparecer tu ropa interior … si así besaba … - sus pensamientos fueron interrumpidos por una leve mordida en su labio inferior –

- ¿ Te parece si continuamos en mi departamento? – ronroneo Oliver en su oído –

Por un microsegundo lo dudo, sabía que durante años Oliver había salido con bastantes chicas hermosas, y no ahora no tenía dudas el por qué, pues el hombre era sencillamente delicioso…

- Voy al baño y regreso en un momento – se levantó no sin antes sonreírle al castaño que se peinó con sus manos descuidadamente y sin que se notara observó su entrepierna, esperaba de verdad que eso que veía no fuese su celular o billetera … ( jiji), definitivamente el también estaba interesado en ella–

Nunca se considero una chica fácil, aunque a estas alturas de su vida ese término ya no existía, sentía que si ambos querían ¿Por qué no hacerlo? Después de todo eran dos adultos. Y tenía que admitirlo – Oliver estaba jodidamente bueno.

El vibrar de su teléfono la despertó de su ensoñación.

" Estoy segura de que me amas en este momento, está buenísimo verdad? Yo que tu lo aprovecho, recuerda que se pronto ira a América por un tiempo, aprovecha antes que se acabe. Y quiero detalles Granger." Ginny.

Sonriendo con el mensaje de su amiga se vio al espejo y respiró decidida y excitada ante la situación. Arregló un poco su cabello, re aplicó un poco de perfume y alisó su ropa.

Al acercarse a la mesa no pudo evitar sentir una leve molestia al ver como Oliver pagaba la cuenta y la mesera le entregaba un papel doblado mientras le sonreía coquetamente, sin ningún pudor. .

- Estoy lista, amor – no sabía de dónde había salido las ganas de llamarlo así, bueno, la verdad es que si sabía, quería que la mesera se sintiera incomoda, después de todo, era claro que ambos estaban en una cita. Se sentó nuevamente a un lado de Oliver sosteniéndolo del brazo nuevamente, este sonrió al notar la actitud de la castaña y rápidamente le dio un beso en la frente –

- Muchas gracias por los helados – sonrió amablemente Oliver al recibir la boleta junto al papel que le había entregado la chica. Enorme fue la felicidad de Hermione al ver como Oliver arrugaba el papel que le entregó la chica y lo dejó en la mesa junto a las servilletas – ¿Nos vamos, cariño? –

- claro, amor – ambos se levantaron para salir ante la estupefacta y avergonzada mesera – tus deseos son mis órdenes – se sentía maravillada, flotando, más cuando sintió la mano de Oliver posarse en su cintura y acercarla más a el mientras caminaban – Toda una leona tu – le ronroneo al oído mientras salían de la heladería

- a veces – rió coqueta la ojimiel, el contacto de su mano quemaba a través de su ropa.

Sentía que todo daba vueltas a su alrededor, se sentía casi sofocada por los ardientes besos que Oliver no había dejado de darle desde que habían puesto un pie en el departamento. Si estando en la heladería había pensado que besaba bien, ahora no tenía palabras para describir, sus labios carnosos, su lengua encontrándose con la suya, las manos del castaño tocando sus piernas sin ningún pudor, y ella desabrochando los botones de la camisa.

Estaban en un sofá de la sala de estar del castaño, las ganas no habían permitido que llegaran a la habitación.

Sus pensamientos fueron nuevamente interrumpidos por los dedos de Oliver que sin levantar su vestido rosaron su entrada a través de la ropa interior – Creo que mientras más descubro de ti… – la voz de Oliver estaba agitada y su mirada completamente ardiendo – más me encantas…

Entre besos, mordidas y suspiros la ropa fue disminuyendo cada vez más. Hermione no daba crédito a lo que estaba sucediendo, sencillamente estaba encantada mientras tocaba descaradamente por encima de su ropa interior la fuerte erección que Oliver tenía. Su espalda, sus piernas, su abdomen, sencillamente estar ahí era un deleite sensitivo.

Con sumo cuidado Oliver la sentó en uno de los sofás y el obedientemente se puso de rodillas en el piso, acariciando cada centímetro de sus piernas

- qué bien se siente – pensó en voz alta la castaña con sus mejillas rojas y su boca abierta buscando el aliento que le faltaba, más aun al ver como Oliver quitaba hábilmente y con mucha delicadeza sus bragas

- demasiado bien – Los besos de Oliver iban subiendo por sus piernas, besando y lamiendo hasta acercarse a su centro - No imaginas todo lo que he fantaseado con esto – gruñó Oliver mirándola a los ojos -

- No esperes más entonces – contestó ahogando un suspiro al ver como Oliver se lamia los labios justo antes de lamerla a ella -

Era una sensación fuera de este mundo, sentir esa exquisita lengua en su boca había sido una cosa, pero sentirla en su intimidad, era otra. Muy a su pesar no podía parar de gemir y suspirar, y la verdad, no quería dejar de hacerlo, definitivamente Oliver sabia que lo que estaba haciendo.

- Eres tan exquisita Hermione – pausó solo para mirarla a los ojos mientras dos de sus dedos entraban en ella –

No pudo articular palabra alguno puesto que mientras los dedos seguían entrando y saliendo de ella, la lengua del castaño había ido directamente a su clítoris. Se encontraba perdida, ahogada y sofocada. Y sencillamente no quería salir de este sentir.

La mejor cita a ciegas.