Capítulo 15 Luna de miel tardía.

" El propósito de nuestras vidas es ser felices " Dalai Lama

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_Felicitaciones. Decía Matsuri al echarle confeti a Lady Yoshiba. Pero al ver el rostro serio de Ino guardo todo. _ Este iré por mas platillos.

_ Conseguimos las patentes e indemnizaciones Ino. ¿Por qué no estas feliz?

_ No hay nadie en la cárcel. Quisiera que el abuelo de Sasuke se recuperara rápido para poder judicializarlo junto con el padre de Hinata. Decía Ino mientras se sentaba junto a Sai quien tomaba champagne.

_ Ino. Ya has hecho avances. Alégrate. Decía su madre.

_ No lo sé. No me convence la situación. Afirmaba Ino.

_ Bonita, Lady Yoshiba tiene razón. Anímate un poco. ¿Qué tal si nos vamos de luna de miel ahora que todo el asunto se está arreglando? Pregunta.

_ Eso suena fabuloso Sai. Tráiganme a mi nieto de regalo. Insistía.

_ Mamá. Regañaba Ino.

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Ino estaba súper feliz de subir al Yate de los Root en el que irían a una isla privada de la familia a disfrutar de una semana de tranquilidad.

_ Es espectacular Sai. Aseguraba mientras empezaba a explorar del lugar. Observa la proa, las habitaciones, el baño, los salvavidas, veía asombrada el equipo de buceo y estaba más que dispuesta a servirse un trago en el minibar que descubrió. _ Me asustaste. Aseguraba Ino al sentir los brazos de Sai rodeando su cintura.

_ Por lo menos esta vez no me lanzaste al piso. Debo decir que es un progreso. Aseguraba antes de dejarla ir.

_ Es que percibí tu perfume. Aseguraba antes de colocarse en modo bartender sorprendiendo a Sai. _ Y dime bombón. ¿Qué trae a un chico apuesto de ciudad a esta desolada isla? Preguntaba en su papel haciéndolo tomar asiento. Mientras la veía mezclar las bebidas.

_ Estoy en busca de una sirena de ojos azules. Le seguía el juego al observarla disfrutar de la mezcla.

_ Vaya, jamás pensé que un soltero empedernido tuviera dueña y mucho menos que fuera el protagonista de un amor imposible. ¿Cómo piensas encontrarla? Preguntaba al terminar de agregar sal y limón a la mezcla.

_ Siguiendo a mi corazón. Afirmaba Sai mientras se tocaba el pecho con el dedo índice. Esto hizo reír a Ino a carcajadas. Antes de que le extendiera su bebida. Él la recibe. Le da un trago y la mira sorprendido_ No sabía que fueras tan buena. Es espectacular.

_ No sabemos mucho el uno del otro. Así que aprovechemos este viaje para conocernos mejor. Y qué mejor que tomándonos una copa. Mencionaba mientras se sentaba a su lado. _Haber esposito. ¿Dónde estudiaste? ¿Jardín de infantes? ¿Escuela? ¿Secundaria?¿Universidad? Cuéntamelo Todo.

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_ Que cielo tan bonito Sai, quiero tocar las nubes. Levántame más alto. Decía Ino haciendo que el piloto del yate le sonriera a Sai quien la cargaba en su espalda al estilo caballito.

_ Capitán. Nos iremos primero. Decía mientras empezaba a bajar.

_ ¿No necesita ayuda? Los demás empleados de la isla vienen en camino por sus cosas, puede esperarlos y pedirle que lleven a la señora.

_ No se preocupe puedo llevarla solo tome una copa. Es que no me gusta perder la razón. Aseguraba haciendo que el capitán riera al ver a Ino quedar dormida en el hombro de Sai.

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Cuando Ino se despertó. Miro confundida la hermosa habitación en la que se encontraba. Un candelabro moderno estaba en el centro del techo del cuarto. Los muebles y las obras de arte de decoración eran ambientados en la época victoriana. Y a través de los grandes ventanales se podía observar la hermosa vista panorámica de toda la isla. Por lo que Ino se levanta de la cama a contemplarla.

_ Es hermoso. Expresaba maravillada. Su admiración del paisaje solo se ve interrumpida. Al sentir el maravilloso olor que llegaba de la planta baja. Así que al salir de la habitación encuentra a Sai sirviendo un rico café. Por lo que la invita a seguirlo.

_ Buenos días Bonita. ¿Cómo está tu resaca? Pregunta entregándole una taza de Café que Ino aprecio.

_ No me lo recuerdes amor. Debiste detenerme después de la quinta copa. Confesaba ella antes de darle un sorbo al contenido. Solo para sorprenderse al seguirlo al jardín. Y observar el desayuno gourmet que la esperaba. _ ¿Preparaste todo esto para mí? Pregunto realmente tocada por el detalle. _ Gracias. Decia al darle un beso en la mejilla y sentarse con la ayuda de Sai en la mesa.

Ese fue el principio de una semana llena de conversaciones profundas o triviales, a través de las cuales se conocían un poco mejor. Entablando un vínculo maravilloso entre ambos.

Escenas de Sai e Ino en la playa, nadando, jugando a la pelota, buceando, en el yate bronceándose y visitando el acuario del lugar llenaban los teléfonos de ambos. Quienes disfrutaban de pasar tiempo juntos.

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Sai se encontraba pintando el atardecer concentrado, por lo que Ino se asomaba a su lado curiosa.

_¿De qué se trata tu obra esta vez? Indaga intentando no interrumpirlo.

_ La luz que guía mi vida. Confesaba él haciendo que ella asintiera. _ Por eso estoy jugando con la luz lo observas en estas pinceladas. Señalaba, pero Ino no tenía idea. _ Acércate. Pedía haciendo que ella se sentara en sus piernas. Él le entrego el pincel y tomo su mano. _ El arte es movimiento. Esa sensación que tienes al ver esa maravillosa puesta de sol, la compartiremos con los demás. Así que debes imprimirle movimiento y emociones. Desliza suavemente tu mano. Indicaba él, por lo que ella lo intentaba y dejaba que su mano la guiara por todo el lienzo.

"Es inquietante y curioso saber cómo cada pincelada insignificante lograra más adelante convertirse en un cuadro maravilloso" pensaba ella mientras lo miraba. "Pero para mí lo más curioso eres tu Sai. Con tus habilidades y tú forma de ser. ¿Podre comprender cuál es la luz que guía tu vida?"

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_ ¿Qué harás con todas estas flores Ino? Preguntaba Sai mientras se sentaba en el sofá y encendía la televisión.

_ ¿Qué haremos Sai? Ayer me enseñaste a pintar. Así que hoy te enseñare a hacer arreglos florales. Haremos unas coronas de flores. Ven aquí. Llamaba mientras tocaba la almohada a su lado. Invitándolo a unirse.

_ ¿Por qué no? Intentémoslo. Decía al sentarse a su lado.

_ Primero debes elegir los colores que emplearas en el arreglo. Tomar las medidas. Puedes pintar un diseño del tipo de corona en papel. Yo haré una para ti inspirada en la antigua Grecia y en la que usaba Julio Cesar. Luego tomamos las flores que sean apropiadas… Indicaba Ino haciendo que Sai solo la mirara hablar emocionada.

"Este también es un medio de expresión de arte. Siento que cada una de tus creaciones me transporta a distintas épocas y lugares interesantes, aunque ninguna me parece más interesante que ella" pensaba al colocarle flores en su cabello. _ Me gusta más cuando lo llevas suelto. Confesaba él haciendo que ella dejara su corona y lo mirara. _ Tu cabello en una coleta se ve increíble, pero suelto es maravilloso. Deberías usarlo así más a menudo. Confesaba haciéndola reír.

_ Es que recogido es más cómodo para trabajar. Se justificaba, pero se sorprendía al ver la corona que Sai le había hecho. _ Es divina mi amor. Tienes talento para esto. Aseguraba mientras se acomodaba para que él se la colocara.

_ Por el poder que me confiere ser dueño de esta isla. Te nombro la sirena de los ojos azules. Decía haciéndola reír.

_ Y yo te nombro emperador del océano. Bromeaba al colocarle su corona. _ Sai. Debemos tomarnos una foto para enviarle a mamá. Ella ama las coronas de flores. Vamos, una en la que se vea la playa. Comentaba ella mientras corría hacia fuera de la cabaña. Una vez frente al mar se gira y le sonríe a Sai quien con su teléfono inmortaliza ese momento.

_ Este será mi fondo de pantalla. Afirmaba

_ Tonto, ven aquí yo quiero una foto contigo. Pedía por lo que cuando llego a su lado lo abrazo y posaba felizmente a la cámara. _ Sonríe. Cuando acabo de tomar la foto. Se veía una llamada entrante. _ Contesta amor, yo te esperare por la orilla del mar. Aseguraba

_ Está bien. Veré que necesita Kakashi. Decía Sai al responder.

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_ ¡Ino! Llamaba Sai con fuerza mientras corría hacia ella quien jugaba con las olas. Ella se asusta al verlo agitado. _ Tenemos que irnos. Mi tío…

_ ¿Qué paso? Pregunta asustada.

_ Sufrió un infarto. Está en el hospital. Es grave. Debo ir a verlo. Decía Sai haciendo que Ino entendiera.

_ Claro, que iremos. Cálmate. Todo estará bien. Seguro no es nada grave ya lo veras. Le aseguraba al abrazarlo.