¡KAMEN RIDER DYNAMIC!

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Tsuppashire! Sora wo tobe

Leviatán wo taosu made

Mamoru zo heiwa wo Nippon no

Katto moeru ze seigi no kokoro

Mi yo! Hisatsu Den-Shock!

Josei no inochi wo kakete yuku

Sono na wa, Sono no wa

Kamen Rider Dynamic!

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Especial de dos capítulos. No es canon en el lore de Kamen Rider Dynamic.

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Uehara Ayumu, Yuuki Setsuna y sus amigas seguían viajando en busca de más Mecanomonstruos de Leviatán, pero lo que no sabían, es que pasarían cosas bastante locas.

Ese día, en el Aeropuerto Internacional de Tokio, un avión estaba aterrizando ahí y es que traían a una persona importante.

Bajando de ahí, se miró a un hombre con ropas árabes, así mismo, una jovencita venía vestida tapada como las féminas de esa zona del mundo.

Este hombre era Khazar II, rey de Arapto y junto a él, estaba la princesa María. Ambos se subieron al auto que los esperaba. La joven estaba mirando algo perpleja ese nuevo sitio.

- María, esto es Japón – el hombre barbudo dijo enseñándole a su hija el país, pero lo que no sabía es que su vida corría peligro ya que desde un edificio cercano, Titán lo estaba observando con una sonrisa macabra.

- Khazar… pobre de ti, pero morirás a manos de nosotros, Leviatán.

Por otro lado, el rey árabe estaba en su auto muy bien custodiado por motos de seguridad, así como otros dos carros. En el interior, el rey estaba hablando con su hija ya que la pequeña estaba aprendiendo palabras japonesas.

- Kon'nichiwa… Arigato.

- Muy bien María, de poco en poco vas aprendiendo – el hombre rápidamente se dio cuenta del camino que seguían no era el correcto.

Pero poco sabía que la seguridad que lo custodiaba estaba siendo manipulada por Leviatán.

- ¡Hey Driver! ¡Deténgase! ¡Stop! ¡Deténgase! – el conductor siguió con lo suyo hasta que se detuvo en un sitio extraño.

- ماذا يحدث يا أبي؟ (¿Qué pasa papá?) – la pequeña exclamó en su idioma.

- ¡Llévenos al hotel! – cuando Khazar tocó al chofer, este cayó desmayado, dándose cuenta que no estaba consciente.

Y para colmo, tanto el rey como la princesa miraron como en la ventana del auto estaba una figura monstruosa, eso los asustó y salieron del auto para correr.

- Khazar, el rey del petróleo ¿verdad?

- ¿Quién me habla? ¡¿Quién eres?! – frente a él, apareció la misma bestia que vieron en la ventana; con piel verde, ojos grandes, además de una larga lengua que atemorizaba.

- ¡Obedece las ordenes de Leviatán!

- ¿Leviatán?

- ¡Así es! Y yo soy uno de los Mecanomonstruos de Leviatán, ¡Camaleón!

- ث-ما هذا يا أبي؟ (¿Q-Qué es eso papá?) – la niña preguntó asustada abrazando a su padre.

- ¿Mecanomonstruo? ¿Camaleón?

- Si valoras tu vida y la de tu hija, entonces para la exportación de petróleo hacia Japón ya mismo.

- ¡No puedo hacer eso! ¡Yo amo Japón!

- Pues no me dejas otra opción, ¡capturen al rey! – al decir eso, varios de los esbirros de Leviatán salieron y tomaron al hombre y a la hija separándolos.

- ¡Papá!

- ¡María! – justo cuando se llevaban a la niña, apareció alguien, o mejor dicho, dos personas.

- ¿Quiénes son? – el Mecanomonstruo exclamó mirando a las dos chicas, la peli roja de ojos dorados y la otra no era su compañera de siempre, sino una peli negra de ojos morados.

- Uehara Ayumu.

- Jo Dokuro – incluso entre ellas se miraron confundidas ya que no sabían quién era la otra.

- ¡Ya sé quién eres! – señaló a la peli roja – eres la desertora de Leviatán, ¡Uehara Ayumu!

- Así es, además, no se dieron cuenta de que los estaba siguiendo – la Rider eléctrica decía con una sonrisa – alguien tan importante como el rey Khazar sería punto de mira para que ustedes quisieran meter sus sucias manos, además de que no permitiré que arruinen las negociaciones de petróleo con Japón.

- ¿En serio hará eso? – la peli negra miró molesta al Mecanomonstruo – eso es muy bajo, ¡no tienen derecho a negarle a Japón el petróleo! No voy a permitir que hagan eso.

- Niñata, no tienes idea de nada.

- ¿A no? – unos lacayos se lanzaron hacia la chica, pero antes de que Ayumu interviniera, Dokuro se lanzó a darle unos golpes a los sujetos dejándolos fuera de combate.

- Vaya, peleas bien – ahora fue el turno de la peli roja de dejar noqueados a varios subordinados del Mecanomonstruo.

- ¡Malditas! – de suerte, el rey fue liberado gracias a las dos chicas.

- ¡Huya, rápido!

- شكرا جزيلا! (¡Muchas gracias!) – el sujeto se fue del sitio para ir a buscar a su hija.

- Supongo que es hora de batallar en serio – la chica de cabello negro susurró mientras se ponía una especie de guantes grises alrededor de sus manos.

- Eso es… – Ayumu se sorprendió, pero sonrió y haría lo mismo. Para la joven de nombre Dokuro, esta vio como la peli roja se quitaba los guantes negros que llevaba y notó que sus manos no eran humanas, sino hechas de metal, a diferencia de sus guantes.

- ¿Una humana modificada?

- Henshin… ¡DYNAMIC! – al frotar sus manos, la electricidad fue por su cuerpo activando su transformación por lo que ya estaba lista para el combate – ¡pagarán caro por esto!

- N-No puede ser… ¡es como la transformación de mi abuelo!

- ¿Qué cosa? – Dokuro sacudió su cabeza a lo que esta también frotó sus guantes – Henshin… ¡STRONGEST!

Al igual que pasó con Ayumu, esta se transformó pareciendo una versión de Ayumu, pero un poco más imponente y desprendía toques eléctricos.

- Increíble, eres como yo.

- ¿Qué diablos son en realidad? – les gritó el Mecanomonstruo a las dos chicas quienes prestaron atención al enemigo.

- Me llaman los cielos, la Tierra y las multitudes.

- ¡Soy aquella que vence al mal!

- ¡Kamen Rider Dynamic!

- ¡Kamen Rider Strongest!

- ¿Dos Kamen Riders? – los esbirros atacaron de nuevo, pero para las dos guerreras no fue difícil derrotarlos a todos.

- ¡Las estaré vigilando! – el Mecanomonstruo logró huir, esto para molestia de las dos chicas quienes solo chasquearon sus lenguas.

- Demonios, aunque me pregunto a donde se habrán llevado a María.

- Ni idea, pero no deben estar lejos – las dos volvieron a sus formas humanas, Dokuro rápidamente quiso saber sobre las manos de la peli roja – por cierto… ¿te modificaron o algo así?

- ¿Esto? – Ayumu se señaló las manos – sí, lo hice por voluntad propia para poder vencer a esos malditos que se la pasan haciendo estragos en Japón y destruyendo a las personas.

- Vaya que posees el mismo sentido de la justicia que yo.

- Creo que sí – ambas rieron un momento, aunque decidieron ir en busca de pistas para poder encontrar a la hija del rey árabe.

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En la guarida de Leviatán.

- ¡Idiota! ¿Cómo permitiste que Dynamic interviniera en nuestros planes? – Titán reclamaba al Mecanomonstruo Camaleón.

- Mis más sinceras disculpas, pero es que apareció otra Kamen Rider.

- ¿Otra Kamen Rider?

- Sí, se hace llamar Strongest – Titán se quedó en silencio al escuchar eso, pero dejó eso a un lado.

- ¡Da igual! Esta vez no quiero fallos, encuentra al rey ¡y mátalo! – Titán le ordenó – con su muerte, las relaciones entre Japón y Arapto se romperán.

- ¡Entendido!

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De vuelta a la ciudad, Ayumu regresaba junto con la chica de cabello negro la cual iba manejando su propio vehículo y fue cuando escucharon un ruido de sirenas.

- ¿Un robo?

- Creo que sí, viene cerca de aquí – antes de que ellas siguieran, un auto salió a toda velocidad con algo de dinero saliendo de este.

Fue un robo a un banco cercano el cual había salido bien, al menos para los ladrones ya que los policías todavía no llegaban, pero no esperaban que hubiera alguien más que los detuviera.

- ¡¿Y esa idiota que está frente a nosotros?! – los tipos miraron a una moto la cual no se movía de en medio de la calle.

- ¡Atropella, da igual!

- ¡De acuerdo! – acelerando con todo, iban hacia la chica que tenía el cabello negro y los ojos grises y sin más, para sorpresa de los ladrones miraron como el cuerpo de esta cambiaba.

- ¡¿Y eso?! – el auto la arrolló o al menos eso parecía ya que miraron que este no seguía avanzando y todo por culpa de la chica que se les paró en frente.

- ¿Cómo es posible? ¡Acelera más!

- ¡¿Qué crees que hago?! – alguien más llegó en moto para ponerse al lado de los sujetos y antes de que dijera algo, su cuerpo mutó de la misma forma, pero siendo una de color rojo con una especie de cuernos en su cabeza y algunos detalles de color gris, así como ojos color morado.

- ¡DIABLO PUNCH! – con un fuerte golpe, abrió la puerta y no solo eso, sino que la atravesó derritiéndola en el proceso.

Ni que decir que los sujetos fueron detenidos por las dos féminas y arrestados luego de que la policía llegara al sitio.

- Setsuna-chan, parece que no tuviste problemas en detenerlos.

- Fue fácil en parte – la peli negra volvió a su estado normal.

- Maki, ¿Qué te habías hecho?

- Lo siento Blair, pero me desvié un poco del camino – también la extraña chica volvió a la normalidad, revelando su forma como una hermosa joven de cabello rojo y ojos morados.

- No sabía que había más Riders o al menos eso pensé – y así fue como los dúos de guerreras se conocerían.

Mientras tanto, Kanata estaba paseando por la ciudad mirando algunas cosas, pero en eso, se encontró con una niña que parecía perdida.

- ¿Te encuentras bien? – la castaña le dijo a la chica que resultó ser María.

- Ayuda. Ocupo.

- ¿Necesitas ayuda? – Kanata se fijó en los rasgos de la niña – no eres de por aquí ¿verdad?

- Claro que no es de aquí, es del país de Arapto – esa voz alarmó a Kanata que al ver hacia un callejón cercano, miró a una figura de reptil que se acercaba a ellas.

- Tú… ¿eres un Mecanomonstruo?

- Mecanomonstruo Camaleón para ser más específicos, ahora, dame a la niña y serás perdonada por mí.

- Huye de aquí niña – la castaña le indicó eso a lo que la infanta salió corriendo, con Kanata poniéndose en medio.

- ¡Déjame pasar!

- ¡No dejaré que le hagas daño! – el Mecanomonstruo usó su lengua y le dio un fuerte golpe a la chica que la dejó tumbada.

- Pequeña mierda, no eres quien para detenerme – a pesar de eso, el siervo de Leviatán sintió como Kanata lo tomaba del pie, pero este se zafó rápidamente del agarre de este el cual salió tras la niña.

La hija del rey árabe estaba corriendo a todo lo que le daba y cuando giró una esquina, pudo ver que detrás de ella venía el Mecanomonstruo y cuando pensó que la había alcanzado, se encontró con las mismas chicas con las que peleó.

- ¡Ayúdenme por favor!

- ¡Ustedes!

- Vaya, con razón olía a iguana.

- Y resultó ser un Mecanomonstruo de Leviatán – tanto Ayumu como Dokuro sonrieron de lado, unos momentos después, la castaña llegó.

- Ayumu-chan.

- Kanata-san, no te preocupes, tenemos la situación bajo nuestro control.

- ¡Malditas! – el Mecanomonstruo se lanzó al ataque, pero la peli roja logró esquivar eso, incluso la peli negra lo hizo y entre ambas le dieron un puñetazo en el estómago a su enemigo, pero este no se rendía.

- ¡No dejen que escape la princesa! – varios esbirros salieron de varios lados e iban a tomar a la niña, pero dos ráfagas de fuego aparecieron evitando que la tocaran.

- Eres buena manejando el fuego Nishikino-san.

- Igual tú Nakagawa-san – las dos sonrieron un momento antes de fijarse en los esbirros que venían hacia ellas.

- ¡Tormenta Carmesí! – varias ráfagas de fuego salieron disparadas del cuerpo de Setsuna.

- ¡Erupción Volcánica! – ahora fue el turno de Maki de golpear el suelo con fuerza creando una grieta de la cual salió disparada lava.

Ni que decir que los lacayos acabaron quemados y hasta derretidos. El dúo de Riders de fuego acabaron con todos ellos, mientras tanto, las Riders eléctricas batallaban contra el Mecanomonstruo.

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Kuchibue takaku yatte kuru

Tsuyoi josei wa Dynamic

Nakama wa Kuran no Setsuna

Ayumu! Setsuna!

Nozomi wa hitotsu Nippon no

Heiwa no yukute wo mamoru tame

Kyou mo tatakau

Kamen Rider Dynamic!

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Continuará…